La Edad de Oro del lanzamiento de peso

Esta entrada se publicó por primera vez en el número 15, de agosto de 2021, de la revista Somos Atletismo.

El pasado 18 de junio, en el transcurso de las pruebas de selección olímpica de Estados Unidos, el lanzador de peso Ryan Crouser (1992) superaba la antigua plusmarca mundial de su compatriota Randy Barnes (1966), con un tiro de 23.37 m. Los 23.12 m de Barnes permanecieron en lo más alto de la lista mundial desde el 20 de mayo de 1990. Nunca en toda la historia, una plusmarca mundial de esta prueba había permanecido tanto tiempo vigente. En contraste con esta inmovilidad, hubo un período de 14 años que bien podría calificarse como la auténtica Edad de Oro del concurso. Del 9 de mayo de 1953, hasta el 22 de abril de 1967, se realizaron 21 plusmarcas mundiales, pasando de 18.00 m a 21.78 m, casi 4 metros de diferencia. Los protagonistas de esta gesta colectiva fueron cuatro atletas estadounidenses enormes, no solo físicamente: Parry O’Brien (1932-2007), Dallas Long (1940), Bill Nieder (1933) y Randy Matson (1945).

William Patrick Parry O’Brien nació el 28 de enero de 1932 en Santa Mónica, California. Comenzó practicando fútbol americano en el instituto. Posteriormente se pasó al lanzamiento de peso. Revolucionó la prueba con un importante cambio de técnica. Hasta entonces los lanzadores iniciaban el movimiento en la dirección del lanzamiento. O’Brien comenzaba el movimiento de espaldas a la dirección del lanzamiento y ejecutaba el tiro con un giro de 180º. En 1951 ganó el primero de sus ocho campeonatos de Estados Unidos, derrotando al plusmarquista mundial, 17.95 m, Jim Fuchs (1927-2010). En 1952, O’Brien fue segundo en las pruebas de selección olímpica, tras Darrow Hooper (1932-2018). Esa sería la última derrota de O’Brien, antes de encadenar 116 victorias consecutivas hasta junio de 1956. En los Juegos de Helsinki se hizo con su primer oro olímpico, con 17.41, 2 cm más que Hooper. El 9 de mayo de 1953 superó la plusmarca mundial de Fuchs, con 18.00 m. Hasta el 1 de agosto de 1959, realizaría otros nueve primados universales, el último, 19.30 m. Fue el primero el lanzar más de 18 y 19 metros y superar los 60 pies. Renovó su oro olímpico en 1956, con 18.57 m, 39 cm mejor que Bill Nieder. Nieder, ya como plusmarquista mundial, consiguió derrotarlo en los Juegos Olímpicos de 1960, 19.68 frente a 19.11, con Dallas Long tercero, 19.01 m, completando el triplete estadounidense. En la final olímpica de 1964, O’Brien fue cuarto con 19.20 m, en un concurso ganado por Dallas Long, 20.33 m, seguido de Randy Matson, 20.20 m. En 1966, con 34 años, O’Brien realizó su mejor marca de siempre, con 19.69 m, tercer registro de ese año, pero ya muy lejos de la plusmarca mundial de Randy Matson, 21.52 m. Tras su retirada, siguió compitiendo en atletismo veterano y en natación. Murió el 21 de abril de 2007.

Dallas Crutcher Long, nacido en Pine Bluff, Arkansas, el 13 de junio de 1940, fue el primero en desafiar el dominio de O’Brien, cuando el 28 de marzo de 1959, con 18 años, igualaba la plusmarca mundial de 19.25 m de su compatriota, tercero ese día. O’Brien deshizo el empate el 1 de agosto de ese mismo año, con 19.30 m, su última plusmarca mundial. Long se fue a 19.38 m el 5 de marzo de 1960, pero se encontró con el subcampeón olímpico de 1956, Bill Nieder.

William Henry Bill Nieder, nacido en Hempstead, Nueva York, el 10 de agosto de 1933, llevaba varios años a la sombra de O’Brien, que lo había derrotado fácilmente en la final olímpica de 1956. Nieder superó por primera vez la barrera de los 19 metros en 1959. Con 19.12 m ocupó la  tercera posición de la lista de ese año, tras O’Brien y Long. Su gran año fue 1960. Pudo, no obstante, resultar frustrante, pues estuvo a punto de no clasificarse para los Juegos Olímpicos. La plusmarca mundial de Long duró escasamente dos semanas. El 19 de marzo Nieder lanzaba 19.45 m y, poco después, el 2 de abril, se iba a 19.99 m. En las pruebas de selección olímpica se esperaba un cerrado duelo entre Nieder, Long y O’Brien, pero apareció un invitado inesperado. Dave Davis (1937) estuvo a punto de no competir, pues, tras una odisea de viaje,  llegó tarde a la clasificación. Cuando accedió al estadio se había perdido los dos primeros intentos. Sin calentar, fue capaz de entrar en la final, en la que ocupó la tercera posición, con 18.98 m, detrás de Long, 19.30 m, y O’Brien, 18.99 m. Nieder solo pudo ser cuarto con 18.84 m. El plusmarquista mundial estaba fuera del equipo olímpico. Probablemente no encontró consuelo en convertirse en el primer atleta en lanzar más allá de los 20 metros, cuando el 12 de agosto registró 20.06 m, pero Davis se lesionó antes de los Juegos. Nieder cubrió su puesto, no desaprovechó la oportunidad y se proclamó campeón olímpico. Tras su oro en Roma intentó hacerse boxeador profesional. Abandonó la idea tras no tener éxito. Intentó retomar el atletismo, pero no pudo recuperar su condición de amateur, por lo que se retiró. Posteriormente trabajó para la compañía Tartan, la primera en fabricar material sintético para las pistas.

Entretanto, la carrera atlética del joven Dallas Long continuó con otras cuatro plusmarcas mundiales, todas establecidas en Los Ángeles, 20.08 m el 18 de mayo de 1962 y otras tres en el año olímpico de 1964, 20.10 m el 4 de abril, 20.20 m el 29 de mayo y 20.68 m el 25 de julio. Se impuso sin dificultad en las pruebas de selección olímpica al joven Randy Matson y al veterano Parry O’Brien. En los Juegos de Tokio, no obstante,  Matson no se lo puso nada fácil. Long se colocó en cabeza con un primer lanzamiento de 19.61 m. Matson logró superarlo en la tercera ronda con 19.88 m, plusmarca olímpica. Consolidó la primera posición con un cuarto intento de 20.20 m, pero el cuarto de Long fue de 20.33 m, a la postre el lanzamiento ganador. Long se retiró tras los Juegos Olímpicos. Médico de profesión, ejerció como dentista y médico de urgencias.

El sucesor de Long fue, como apuntó en la final olímpica, James Randel Randy Matson, nacido en Pampa, Texas, el 5 de marzo de 1945. Comenzó a practicar atletismo a los 12 años, velocidad, saltos y lanzamientos, pero pronto lo hizo compatible con el baloncesto y el fútbol americano. Acabó decidiéndose por los lanzamientos, principalmente de peso, pero también fue un extraordinario lanzador de disco. Con 19 años, 2.00 m de altura y 120 Kg de peso, se hizo con la plata olímpica en 1964. El 8 de mayo de 1965 conseguía superar la plusmarca mundial de lanzamiento de peso por la mayor diferencia de la historia, 21.52 m, 84 cm más que la anterior plusmarca de Dallas Long, si bien en las semanas previas había lanzado 20.70 y 21.05 m, que no se habían homologado. El 27 de abril de 1967 mejoró hasta 21.78 m. Ese año lanzó el disco a 65.15 m, 7 cm menos que la plusmarca mundial del checo, entonces checoslovaco, Ludvik Danek (1937-1998). De 1965 a 1971 tomó parte en 79 competiciones de lanzamiento de peso y ganó 73. Prefirió centrarse en esta prueba, en la que sorprendentemente resultó derrotado en las pruebas de selección olímpica de 1968 por George Woods (1943) y Dave Maggard (1940), que realizaron sus mejores marcas, 20.73 m y 20.53 m. Matson fue tercero con 20.45 m. En la final olímpica, sin embargo, el rendimiento de Woods y Maggard fue inferior y a Matson le bastó un primer lanzamiento de 20.54 m para hacerse con el oro. En la clasificación se había ido a 20.68 m. Woods fue plata con 20.12 m y Maggard quinto con 19.43 m. Siguió compitiendo hasta 1974. Trató de clasificarse para los Juegos de 1972, pero se quedó en la cuarta posición en las pruebas de selección. Se retiró en 1973 pero volvió una temporada más formando parte de la International Track Association (ITA), una asociación profesional, con la que lanzó 21.37 m. Tras su retirada definitiva trabajó en la administración de la Universidad de Texas A&M, donde había estudiado.

A partir de los años 70, el apabullante dominio ejercido por los atletas estadounidenses fue cediendo, inicialmente el beneficio de los atletas del Este de Europa. Hasta 1968, los estadounidenses solo habían dejado de ganar el oro olímpico en dos ocasiones. Desde 1972 se han hecho con cuatro victorias olímpicas. Siguen siendo una gran potencia, y es previsible que añadan un oro más en Tokio, pero la Edad de Oro de 1953 a 1967 es complicado que se vuelva a repetir.

Evolución de la plusmarca mundial del lanzamiento de peso

15.54 m Ralph Rose (EUA) 21 agosto 1909 San Francisco, Estados Unidos

15.79 m Emil Hirschfeld (ALE) 6 mayo 1928 Breslau, Alemania

15.87 m John Kuck (EUA) 29 junio 1928 Amsterdam, Países Bajos

16.04 m Emil Hirschfeld (ALE) 26 agosto 1928 Bochum, Alemania

16.04 m František Douda (CHE) 4 October 1931 Brno, Checoslovaquia

16.05 m Zygmunt Heljasz (POL) 29 junio 1932 Poznań, Polonia

16.16 m Leo Sexton (EUA) 27 agosto 1932 Freeport, Estados Unidos

16.20 m František Douda (CHE) 24 septiembre 1932 Praga, Checoslovaquia

16.48 m John Lyman (EUA) 21 abril 1934 Palo Alto, Estados Unidos

16.80 m Jack Torrance (EUA) 27 abril 1934 Des Moines, Estados Unidos

16.89 m Jack Torrance (EUA) 30 junio 1934 Milwaukee, Estados Unidos

17.40 m Jack Torrance (EUA) 5 agosto 1934 Oslo, Noruega

17.68 m Charlie Fonville (EUA) 17 abril 1948 Lawrence, Estados Unidos

17.79 m Jim Fuchs (EUA) 28 julio 1949 Oslo, Noruega

17.82 m Jim Fuchs (EUA) 29 abril 1950 Los Ángeles, Estados Unidos

17.90 m Jim Fuchs (EUA) 20 agosto 1950 Visby, Suecia

17.95 m Jim Fuchs (EUA) 22 agosto 1950 Eskilstuna, Suecia

18.00 m Parry O’Brien (EUA) 9 mayo 1953 Fresno, Estados Unidos

18.04 m Parry O’Brien (EUA) 5 junio 1953 Compton, Estados Unidos

18.42 m Parry O’Brien (EUA) 8 mayo 1954 Los Ángeles, Estados Unidos

18.43 m Parry O’Brien (EUA) 21 mayo 1954 Los Ángeles, Estados Unidos

18.54 m Parry O’Brien (EUA) 11 junio 1954 Los Ángeles, Estados Unidos

18.62 m Parry O’Brien (EUA) 5 mayo 1956 Salt Lake City, Estados Unidos

18.69 m Parry O’Brien (EUA) 15 junio 1956 Los Ángeles, Estados Unidos

19.06 m Parry O’Brien (EUA) 3 septiembre 1956 Eugene, Estados Unidos

19.25 m Parry O’Brien (EUA) 1 noviembre 1956 Los Ángeles, Estados Unidos

19.25 m Dallas Long (EUA) 28 marzo 1959 Santa Bárbara, Estados Unidos

19.30 m Parry O’Brien (EUA) 1 agosto 1959 Albuquerque, Estados Unidos

19.38 m Dallas Long (EUA) 5 marzo 1960 Los Ángeles, Estados Unidos

19.45 m Bill Nieder (EUA) 19 marzo 1960 Palo Alto, Estados Unidos

19.67 m Dallas Long (EUA) 26 marzo 1960 Los Ángeles, Estados Unidos

19.99 m Bill Nieder (EUA) 2 abril 1960 Austin, Estados Unidos

20.06 m Bill Nieder (EUA) 12 agosto 1960 Walnut, Estados Unidos

20.08 m Dallas Long (EUA) 18 mayo 1962 Los Ángeles, Estados Unidos

20.10 m Dallas Long (EUA) 4 abril 1964 Los Ángeles, Estados Unidos

20.20 m Dallas Long (EUA) 29 mayo 1964 Los Ángeles, Estados Unidos

20.68 m Dallas Long (EUA) 25 julio 1964 Los Ángeles, Estados Unidos

21.52 m Randy Matson (EUA) 8 mayo 1965 College Station, Estados Unidos

21.78 m Randy Matson (EUA) 23 abril 1967 College Station, Estados Unidos

21.82 m Al Feuerbach (EUA) 5 mayo 1973 San José, Estados Unidos

*22.86 m Brian Oldfield (EUA) 10 mayo 1975 El Paso, United States

21.85 m Terry Albritton (EUA) 21 febrero 1976 Honolulu, Hawaii, Estados Unidos

22.00 m Aleksandr Baryshnikov (URS) 10 junio 1976 París, Francia

22.15 m Udo Beyer (RDA) 6 julio 1978 Gotemburgo, Suecia

22.22 m Udo Beyer (RDA) 25 junio 1983 Los Angeles, Estados Unidos

22.62 m Ulf Timmermann (RDA) 22 septiembre 1985 Berlín, Alemania

22.64 m Udo Beyer (RDA) 20 agosto 1986 Berlín, Alemania

22.72 m Alessandro Andrei (ITA) 12 agosto 1987 Viareggio, Italia

22.84 m Alessandro Andrei (ITA) 12 agosto 1987 Viareggio, Italia

22.91 m Alessandro Andrei (ITA) 12 agosto 1987 Viareggio, Italia

23.06 m Ulf Timmermann (RDA) 22 mayo 1988 Chania, Grecia

23.12 m Randy Barnes (EUA) 20 mayo 1990 Los Ángeles, Estados Unidos

23.37 m Ryan Crouser (EUA) 18 junio 2021 Eugene, Estados Unidos

*Marca no homologada por haberse conseguido fuera de la normativa de la IAAF

En negrita las plusmarcas de la Edad de Oro

Yuriy Sedykh y su longeva plusmarca de lanzamiento de martillo

El 30 de agosto de 1986 el ruso, representante de la Unión Soviética, Yuriy Sedykh (1955-2021) superaba su propia plusmarca mundial de lanzamiento de martillo, con 86.74 m. Treinta y cinco años después se mantiene en lo más alto de las listas. Desgraciadamente, esta longevidad no se ha extendido a la vida del propio atleta, que nos acaba de dejar, víctima de un infarto de miocardio. El mejor lanzador de martillo de la historia fue dos veces campeón olímpico, tres veces campeón de Europa, una vez campeón del Mundo y superó en seis ocasiones el techo mundial de la prueba.

Yuriy Georgiyevich Sedykh nació en la ciudad rusa de Novocherkassk, cerca del límite con Ucrania, el 11 de junio de 1955. Criado en Ucrania, comenzó a practicar atletismo en 1967. Parece que persiguiendo un balón de fútbol en una zona de entrenamiento de lanzadores de martillo, un artefacto le pasó cerca. Se quedó observando cómo se ejercitaban los atletas y le fascinó. En 1973 fue campeón de Europa junior (sub20). En 1976 acudió a los Juegos Olímpicos con 78.86 m, muy cerca de los 79.30 m que el alemán Walter Schmidt (1948) tenía como plusmarca mundial. En la final olímpica un segundo lanzamiento de 77.52 m, nueva plusmarca olímpica, acabó dándole el oro. Tercero fue su entrenador, el ucraniano Anatoliy Bondarchuck (1940), el anterior campeón olímpico, mientras Schmidt solo pudo ser quinto.

Dos años más tarde, en 1978, Sedykh, en dura competencia con el joven alemán Roland Steuk (1959), ganaba su primer campeonato de Europa, con 77.28 m. En 1980 superaba sus primeras plusmarcas mundiales. Sucedió el 16 de mayo en la localidad georgiana de Leseridze. Sedykh lanzaba 80.38 m, nuevo tope universal por 6 cm. Pero el estonio, entonces soviético, Jüri Tamm (1957) respondía con 80.46 m. Finalmente Sedykh consiguió imponerse con 80.64 m. Este registro apenas se mantuvo en los más alto, pues el 24 de mayo el ruso, entonces soviético, Sergey Litvinov (1958-2018) se iba a 81.66 m. En ese año olímpico se esperaba una final de lanzamiento de martillo de altísimo nivel, como así fue, pero Sedykh se mostró tan superior, que dejó empequeñecidos a sus rivales. Tras hacer plusmarca olímpica, 78.22 m, en la clasificación, en la final realizó un primer lanzamiento de 81.80 m, plusmarca mundial. Del resto de sus cuatro lanzamientos válidos, tres fueron superiores a los 80.64 m con que Litvinov ganó la plata, 81.46, 80.98 y 80.70. Litinov solamente hizo su primer lanzamiento válido. El bronce fue para Jüri Tamm con 78.96 m.

Sedykh renovó su oro europeo en 1982 con 81.66 m, plusmarca de los campeonatos, derrotando a Litvinov, bronce, entonces plusmarquista mundial con 83.98 m. En 1983, en el primer campeonato mundial, Litvinov, que había mejorado a 84.14 m, consiguió derrotar a su gran rival y convertirse en el primer campeón del mundo, 82.68 frente a 80.64 m. El 3 de julio de 1984, Sedykh recuperaba la plusmarca mundial con 86.34 m. El boicot soviético a los Juegos de Los Ángeles le impidió intentar ser campeón olímpico por tercera vez. El oro en la ciudad californiana fue para el finlandés Juha Tiainen (1955-2003), noveno el año anterior en el Mundial. Su plusmarca personal de 81.52 m fue el quinto registro de ese año, a casi 5 metros de Sedykh. Este venció en los Juegos de la Amistad, competición con la que los países del Este contraprogramaron los Juegos Olímpicos. Su marca fue de 85.60 m. Litvinov fue tercero con 81.30 m.

El 22 de junio de 1986, Sedykh mejoró su plusmarca mundial hasta 86.66 m. Litvinov no se quedó atrás y el 3 de julio superó los 86 metros con 86.04 m. Ambos se verían las caras en el campeonato de Europa de Stuttgart, a finales de agosto. En la clasificación Sedykh dio un golpe de mano con un lanzamiento de 82.90 m. En la final se encontró con un Litvinov muy fuerte, que se puso en cabeza con un primer intento 85.74 m. Sedykh comenzó con 83.94 m y fue mejorando a 85.28 y 85.46 m, pero no alcanzaba a su rival. Todo cambió en la cuarta ronda, en que se fue a 86.74 m, nueva plusmarca mundial. Sin perder la concentración, aún pudo registrar 86.68 y 86.62 m, completando una serie histórica. Litvinov no superó su primer lanzamiento y fue plata.

La enorme calidad de la prueba entonces en la Unión Soviética impidió que Sedykh resultase seleccionado para el campeonato del Mundo de 1987. Ese año solo había lanzado 80.34 m. Litvinov se hizo con la victoria, 83.06 m, por delante de Jüri Tamm. En 1988, sin embargo, Sedykh volvía a estar en forma. Acudió a los Juegos Olímpicos de Seúl con 85.14 m, mejor marca del año. En la final de martillo, Litvinov fue mejor. Obtuvo el oro con 84.80 m, por delante de Sedykh, 83,76 m, y Jüri Tamm, 81.16 m. Sedykh se perdió el Europeo de 1990. Con 35 años su carrera atlética parecía cerrada, pero aún le quedaba un gran éxito. En 1991 consiguió clasificarse para el campeonato del Mundo de Tokio. Con 82.62 m ese año, parecía inferior a sus entonces compatriotas, el bielorruso campeón de Europa Igor Astapkovich (1963), 84.26 m ese año, y el uzbeko Andrey Abduvaliyev (1966), 82.80 m. De forma sorprendente, Sedykh, con 36 años, logró la victoria con 81.70 m, 76 cm más que Astapkovich.

Sedykh continuó compitiendo hasta 1995. A menos de un mes para cumplir los 40 fue capaz de lanzar 79.48 m. Una de sus características técnicas más llamativa fue el lanzamiento con tres giros, en lugar de los habituales cuatro giros. Estando en activo, en 1990, se trasladó a Francia, donde trabajó como profesor de Educación Física y entrenador de lanzadores. Estaba casado con la aún plusmarquista mundial de lanzamiento de peso, 22.63 m, y campeona olímpica en 1988 Natalya Lisovskaya (1962). Anteriormente había estado casado con la campeona olímpica de 100 m en 1980 Ludmila Kondratyeva (1958)

La plusmarca mundial de Sedykh es la segunda más longeva en categoría masculina, tras los 74.08 m del alemán Jurgen Schult (1960) en lanzamiento de disco del 6 de junio de 1986. En la última década, quien más se ha acercado ha sido el polaco Pawel Fajdek (1989), quien el 9 de agosto de 2015 lanzó 83.93 m. Desgraciadamente, y no es de extrañar dado su origen, Sedykh no se pudo librar de la sombra del dopaje. En 2020, el antiguo director del laboratorio antidopaje de Moscú Grigory Rodchenkov (1958) en su libro The Rodchenkov Affair: How I Brought Down Russia’s Secret Doping Empire acusó al atleta de haber consumido esteroides de forma regular durante su carrera deportiva, extremo que el propio deportista siempre negó. Hoy de forma inesperada, siendo aún plusmarquista mundial, este gran lanzador se ha ido.

Dedico esta entrada a mi amigo, antiguo lanzador de martillo y entusiasta de los lanzamientos, Ángel Berruezo.

Los mejores atletas de 2021

Tras no pocas dudas, en esta temporada atlética 2021, que está dando sus últimos coletazos, se pudieron celebrar los Juegos Olímpicos de 2021, sin público, pero con los atletas en una excelente forma. El rendimiento general en esta temporada ha sido francamente bueno, con siete plusmarcas mundiales en pruebas olímpicas, tres de ellas conseguidas en los Juegos, a saber: el noruego Karsten Warholm (1996), 46.70 y 45.94 en los 400 m vallas, el estadounidense Ryan Crouser (1992), 23.37 m en lanzamiento de peso, la neerlandesa Sifan Hassan (1993), 29:06.82 en 10 000 m, la etíope Letesenbet Gidey (1998), 29:01.03 en la misma distancia, la estadounidense Sydney McLaughlin (1999), 51.90 y 51.46 en los 400 m vallas, la venezolana Yulimar Rojas (1995), 15.67 m en triple salto, y la china Jang Yiayu (1996), 1h23:49 en los 20 Km marcha. Además de las tres plusmarcas reseñadas, 400 m vallas en ambas categorías, y triple salto femenino, en la competición olímpica se superaron otras ocho plusmarcas olímpicas, en categoría masculina, 1500 m en dos ocasiones, lanzamiento de peso y decatlón, en categoría femenina 100 m, 1500 m y 100 m vallas, y el relevo mixto 4 x 400 m.

Con estos magníficos mimbres, decidir quiénes han sido los mejores de la temporada no es una tarea fácil. No resulta sencillo comparar unas pruebas con otras. Además de los parámetros objetivos, plusmarcas, victorias, medallas, promedio de marcas, hay un componente subjetivo, emocional, del que ningún analista se puede abstraer, aunque diga lo contrario. De modo que este análisis tiene un componente personal inevitable, aunque intente basarse mayormente en los logros de cada atleta.

En la categoría masculina hay dos atletas que destacan por encima del resto, Ryan Crouser y Karsten Warholm. El estadounidense ha hecho una temporada perfecta, con su oro olímpico y su plusmarca mundial de 23.37 m, que borraba el anterior tope universal de su compatriota Randy Barnes (1966), 23.12 m en 1990. Barnes tuvo una trayectoria salpicada por consumo de sustancias ilegales, por lo que siempre hubo muchas dudas acerca de su lanzamiento. Incluyendo las competiciones en sala, Crouser ha disputado esta temporada dieciséis pruebas, con dieciséis victorias, una de ellas el oro olímpico. En total ha lanzado en 34 ocasiones más de 22.50 m, distancia que este año solamente su compatriota Joe Kovacs (1989) ha superado, dos veces.

Karsten Warholm ha tenido una temporada con muy pocas competiciones, dirigida a la consecución del oro olímpico, algo que no tenía nada fácil. Con 46.87 del año anterior, el noruego poseía, al comenzar la temporada al aire libre, la segunda mejor marca de siempre en los 400 m vallas. El 26 de junio se vio superado cronométricamente por su gran rival, el estadounidense Rai Benjamin (1997), que en las pruebas de selección olímpica de su país realizó 46.83. Warholm respondió unos días después, el 1 de julio, con una nueva plusmarca mundial de 46.70. La final olímpica superó todas las expectativas. El noruego rompió el cronómetro con unos estratosféricos 45.94, pero Benjamin no se lo puso nada fácil, segundo con 46.17, mientras el brasileño Alison dos Santos (2000) era tercero con 46.72. Warholm solamente ha corrido siete 400 vallas esta temporada. En todos ellos ocupó la primera posición. Comenzó con la plusmarca mundial de 46.70, en Oslo, en Mónaco realizó 47.08, en Tokio 48.65, 47.30 y 45.94, en Zúrich 47.35 y finalmente en Berlín 48.08.. A principios de junio hizo un 300 vallas en 33.26. Participó además en un 400 lisos, el 26 de agosto en Lausana. Se esperaba un registro alrededor de 44.00, pero sorprendentemente se quedó en 45.51 y la cuarta posición.

Otro atleta que ha destacado sobremanera ha sido el noruego veinteañero Jakob Ingebrigtsen (2000). Sin haber cumplido los 21, Ingebrigtsen es plusmarquista europeo de 1500 y 5000 m, campeón de Europa de ambas distancias y campeón olímpico de 1500 m, con plusmarca olímpica. Comenzó la temporada con plusmarca europea de 1500 m bajo techo, 3:31.80, y doble oro continental en 1500 y 3000 m. El 10 de junio hizo 12:48.45, plusmarca europea de 5000 m y mejor marca del año. Sin embargo, una enfermedad respiratoria lo mantuvo unos días fuera de combate. Un tercer puesto en el 1500 de Mónaco le hizo cambiar sus planes olímpicos y centrarse solo en este distancia. En un mano a mano con su gran rival, el keniano Timothy Cheruiyot (1995), la final olímpica, uno de los mejores 1500 de la historia, parecía una carrera de reunión. El noruego se impuso con 3:28.32, nueva plusmarca europea y olímpica. Tras los Juegos, Ingebrigtsen ganó la milla de Eugene, con mejor marca de 3:47.25, los 3000 m de Lausana, y resultó derrotado por Cheruiyot en Zúrich, con 3:31.45, 0.08 más que el keniano. Cerró la temporada con un 1500 en 3:33.26 en el campeonato de Noruega, corriendo solo.

También han sobresalido el pertiguista sueco Armand Duplantis (1999), oro olímpico en pértiga y con solo dos competiciones este año en las que no fue primero. En invierno fue campeón europeo en sala. El decatleta canadiense Damian Warner (1989) con su victoria en Tokio se convirtió en el cuarto primo de Supermán, según la terminología del exdecatleta británico Daily Thompson (1958), para referirse a los registros superiores a 9000 puntos, con 9018 puntos, plusmarca olímpica. Al fondista ugandés Joshua Cheptegei (1996) le faltó decisión, probablemente debido a una lesión previa, para cambiar de ritmo en los 10 000 m olímpicos, prueba en la que fue segundo, pero se mostró intratable en los 5000 m. Finalmente el maratoniano keniano Eliud Kipchoge (1984) consiguió su objetivo de convertirse el doble campeón olímpico.

En categoría femenina tampoco es fácil elegir. Probablemente hay tres atletas por encima del resto, la velocista jamaicana Elaine Thompson-Herah (1992), Sydney McLaughlin y Yulimar Rojas. La jamaicana, con sus oros olímpicos en los 100 y los 200 m se ha convertido en la primera mujer en realizar un doble doble olímpico en velocidad, es decir, repetir oro en los 100 y en los 200 m. Fue también campeona en el relevo de 4 x 100 m. Ha realizado 10.54 y 21.53. Tan solo la estadounidense Florence Griffith (1959-1998) ha corrido más rápido, pero sus registros están muy cuestionados, no solo por el viento. Esta temporada ha bajado de 10.80 nueve veces y ha tenido en su compatriota Shelley Ann Fraser-Pryce (1986) una durísima rival, que este año ha hecho su mejor marca personal, 10.60.

Los paralelismos de esta temporada entre los 400 m vallas masculinos y los femeninos son sorprendentes. Como Warholm, Sydney McLaughlin llegó a Tokio como reciente plusmarquista mundial, 51.90, pero con una rival muy pareja, su compatriota Dalillah Muhammad (1990). La competencia entre ambas en la final olímpica dio lugar a un nuevo tope universal, 51.46, para McLaughlin, y unos excelentes 51.58 para Muhammad. La pujante neerlandesa Femke Bol (2000) fue bronce con 52.03, plusmarca europea. Las dos estadounidenses ganaron otro oro, en el relevo 4 x 400 m. McLaughlin apenas compitió en los 400 m vallas. Tan solo disputó una carrera, a principios de temporada, además del campeonato de Estados Unidos y los Juegos Olímpicos, tres rondas cada uno. Previamente, durante los meses de abril y mayo se dedicó a los 100 m vallas, distancia en la que mejoró hasta 12.65. Dio por cerrada su temporada tras los Juegos.

La portentosa saltadora Yulimar Rojas llegó a los Juegos en el mejor momento de su vida. Su superioridad era tal, que casi se daba el oro olímpico por descontado. Se dudaba si habría o no plusmarca mundial. Finalmente, en el último salto, se fue a 15.67 m, 17 cm más que el anterior techo universal. Esta temporada ha superado los 15.00 m en 16 ocasiones. Tan solo otra atleta, la portuguesa Patrícia Mamona (1988), ha saltado más de 15 metros esta temporada, 15.01 m. Obviando las absurdas normas de los saltos en la Liga de Diamante, la venezolana ha tomado parte en 9 concursos de triple salto y ha obtenido nueve victorias.

Hubo otras dos atletas que también realizaron una gran temporada. Sifan Hassan, además de su breve plusmarca mundial de 10 000 m, fue doble campeona olímpica de 5000 y 10 000 m. Intentó un triplete inédito que incluía el 1500, pero en esta distancia resultó derrotada y fue bronce. Su próximo reto probablemente sea, junto a Gidey, las barreras de 14 y 29 minutos. Por su parte la jovencísima estadounidense Athing Mu (2002) sorprendió en las pruebas de selección olímpica con una victoria en 800 con 1:56.07. En Tokio mejoró hasta 1:55.21, que le sirvió para ganar el oro. Repitió metal en el relevo 4 x 400 m. Tras los Juegos, rebajó su marca a 1:55.04. Siendo aún sub20, el futuro tanto en la vuelta como en las dos vueltas parece suyo.

Hasta aquí lo objetivo, ahora toca lo subjetivo. Para quien esto escribe, que será diferente de lo que decida la World Athletics, estos son los mejores:

Hombres

  1. Ray Crouser
  2. Karsten Warholm
  3. Jakob Ingebrigtsen (aquí bien podría estar también Armand Duplantis)

Mujeres

  1. Elaine Thompson-Herah
  2. Sydney McLaughlin
  3. Yulimar Rojas

Tokio 1991, el mejor concurso de salto de longitud de la historia

Esta entrada se publicó anteriormente en el número 14, de julio de 2021, de la revista Somos Atletismo.

Las circunstancias han querido que los Juegos Olímpicos de Tokio se hayan celebrado casi treinta años después de los Campeonatos del Mundo de 1991, un número redondo. En aquel año, la capital de Japón albergó, en el viejo Estadio Olímpico demolido en 2015, la tercera edición de esta nueva competición mundialista, que había nacido en 1983 y hasta entonces tenía lugar cada cuatro años. Una de las pruebas más esperadas era el concurso de salto de longitud. El estadounidense Frederick Carlton Carl Lewis (Birmingham, Alabama, 1 de julio de 1961) dominaba esta especialidad con mano de hierro desde hacía una década. Su última derrota databa del 27 de febrero de 1981, en los campeonatos de Estados Unidos en pista cubierta, cuando Larry Myricks (1956) lo había batido por 5 cm, 8.13 frente a 8.08 m. Desde entonces, Lewis había ganado 64 concursos consecutivos. Poseía dos oros olímpicos, en 1984 y 1988, y se había impuesto en los anteriores Campeonatos del Mundo de 1983 y 1987. Antes de comenzar la final de Tokio poseía 15 de los 20 mejores saltos de longitud. Sin embargo, no había sido capaz de superar los míticos 8.90 m de Bob Beamon (1946) en los Juegos Olímpicos de México de 1968, un registro que estaba a punto de cumplir 23 años como plusmarca mundial. Su mejor salto era 8.79 m, realizado en dos ocasiones, el 19 de julio de 83 en Indianápolis y el 27 de enero de 1984 en Nueva York, en sala, ambos, sobre todo este último, de mayor valor intrínseco que la marca de Beamon. Se decía entonces, con cierta razón, que Lewis no prestaba suficiente atención a la longitud, ya que la hacía compatible con los 100 m, distancia en la que también era doble campeón olímpico y mundial, además de plusmarquista universal.

En Tokio, Carl Lewis demostró estar en mejor forma que nunca. El 25 de agosto, cinco días antes de la final del salto de longitud, se había proclamado campeón de 100 m, con plusmarca mundial de 9.86. En el salto de longitud, su rival más peligroso parecía su compatriota Michael Anthony Mike Powell (Filadelfia, Pensilvania, 10 de noviembre de 1963). Powell había sido subcampeón olímpico en 1988. En 1990 había saltado 8.66 m, su plusmarca personal. Ese 1991 había estado a punto de batir a Lewis en las pruebas de selección de su país, 8.64 frente a 8.63 m. Ya en Tokio, Powell se clasificó fácilmente para la final del Mundial con un salto de 8.19 m, en el primer intento, mientras Lewis, tras un nulo muy largo, realizó el mejor salto de los participantes, 8.56 m, plusmarca de los campeonatos.

La final tuvo lugar el 30 de agosto. Lewis era el gran favorito. Solo se dudaba de si superaría o no a Beamon. Powell inició la competición con unos discretos 7.85 m, mientras Lewis se iba a unos formidables 8.68 m. En la segunda ronda Powell se mostró fuerte, con 8.54 m, mientras Lewis realizaba un nulo. El tercer intento de Powell fue de 8.29 m, mientras Lewis con 8.83 m (+2.3 m/s) parecía cerrar la pugna por el oro. Solo quedaba por saber si realizaría la plusmarca mundial en los tres intentos que restaban. Powell abrió la cuarta ronda con nulo muy largo. Lewis por su parte superaba numéricamente a Beamon, con 8.91 m, pero ayudado por un viento excesivo de 2.9 m/s. A continuación, sucedió lo imposible. Mike Powell realizó el salto de su vida, un salto perfecto, con un perfecto talonamiento en el que solo se dejó 3 cm. Cuando aterrizó se dio cuenta de que había hecho algo grande. El viento era legal, de 0.3 m/s. La medición, 8.95 m. Se había superado la legendaria plusmarca mundial de Beamon, al nivel del mar y sin viento, y no lo había hecho Lewis, lo había hecho Powell. Lewis, sin embargo, no se dio por derrotado. En su quinto salto conseguía su mejor registro con viento legal, 8.87 m (-0.2 m/s). Probablemente superado por la catarata de emociones del momento, Powell hizo un último salto nulo y contuvo el aliento ante la postrera oportunidad de su rival, que volvió a tener un extraordinario comportamiento con 8.84 m (+1.7 m/s), magnífico pero insuficiente.

Terminado el concurso, Powell pudo dar rienda suelta a su enorme alegría por toda la pista. Lewis había hecho un excepcional concurso, el mejor de su vida, con cuatro saltos entre 8.83 y 8.91 m, entre ellos dos con viento legal, sus dos mejores marcas, de 8.84 y 8.87 m. Y, sin embargo, no ganó. Mientras Powell, con un solo salto mejor que el peor de Lewis se llevó la victoria y la gloria. Fue  un concurso de altísimo nivel, pleno de emoción, en absoluto comparable al de los Juegos de 1968, en el que Beamon, con sus estratosféricos 8.90 m, había cerrado la competición en la primera ronda. Larry Myricks, el viejo rival de Lewis, fue bronce, fuera de los focos, con 8.42 m.

La victoria de Powell no consiguió, sin embargo, cambiar las jerarquías en el concurso. En las pruebas de selección olímpica de 1992, volvió a derrotar a Lewis, 8.62 frente a 8.53 m. No obstante, en la final olímpica Lewis se hacía con su tercer oro consecutivo. Este, tras 8.68 m en la clasificación, realizó en la final un primer salto de 8.67 m, que no mejoró. Powell se fue superando en cada salto, hasta 8.64 m en la última ronda, que le dieron la plata. En 1993, sin Lewis, Powell repitió oro en el Mundial, con 8.59 m. En la siguiente edición, de 1995, solo pudo ser tercero, con 8.29 m, muy lejos de los 8.70 m de la emergente estrella cubana Iván Pedroso (1972). En las pruebas de selección olímpica de 1996, Powell batió a Lewis, que fue tercero, 8.39 frente a 8.30 m. A sus 32 años, el de Filadelfia buscaba su primer oro olímpico, y era su última oportunidad. Lastrado por una lesión, solo pudo ser quinto. Lewis, con 35 años, mostrando una vez más su gran capacidad competitiva, igualaba el logro de su compatriota discóbolo Al Oerter (1936-2007), con cuatro oros consecutivos en la misma prueba. El salto ganador de Lewis fue  8.50 m. Pedroso, también con problemas físicos, solo pudo ser 12º.

Los 8.95 m de Mike Powell van a cumplir 30 años en lo más alto de la lista. Ya hace siete que superaron en longevidad a la plusmarca mundial de Beamon. Desde aquella tarde de agosto en Tokio, tan solo hubo otros dos saltos, no legales, por encima de 8.95 m. En 1992 el propio Powell hizo en la estación alpina italiana de Sestriere 8.99 m, invalidados por un viento de +4.4 m. En 1995, en el mismo escenario, Iván Pedroso realizó 8.96 m, marca que generó mucha polémica, pero finalmente no se homologó por problemas de interferencias con el anemómetro. En 1991 se pensaba que la barrera de los 9 metros se rompería en poco tiempo. Treinta años después no se vislumbra quién pudiera hacerlo. El concurso de Tokio seguirá siendo, por muchos años, el mejor de la historia.

Allyson Felix, la atleta olímpica más laureada

Los recientes Juegos Olímpicos de Tokio, oficialmente 2020, han sido los quintos en los que participaba la estadounidense Allyson Felix (1985). Con su oro en el relevo 4 x 400 metros y su bronce en la prueba individual, Felix se ha convertido en la atleta olímpica más laureada, con 11 medallas, 7 de oro. En la historia del olimpismo tan solo un atleta, el finlandés Paavo Nurmi (1897-1973), ha conseguido un mayor número de medallas, con 12, 9 de oro.

Allyson Michelle Felix nació en Los Ángeles el 18 de noviembre de 1985. Comenzó a practicar atletismo a los 14 años. Al año siguiente, en 2001, fue campeona del mundo juvenil (sub18) de 100 m y del relevo sueco (100+200+300+400 m). En 2002 fue quinta en el Mundial Junior (sub20) en los 200 m, pero en 2003 la categoría de menores de 20 se le había quedado pequeña. Tras unos sorprendentes 22.11 en México en 200 m, no homologados por falta de control antidrogas, fue segunda en el campeonato de Estados Unidos en la misma distancia y se ganó la selección para el Mundial , absoluto, de París, donde se quedó en los cuartos de final. En 2004, con 18 años, se impuso en las pruebas de selección olímpica con unos excelente 22.28 (-1.2 m/s). Se convertía así en una de las candidatas para el oro olímpico en Atenas. Felix se clasificó cómodamente para la final, tras resultar victoriosa en las tres rondas previas. En la final, pese a registrar 22.18, plusmarca mundial sub20 y su mejor marca oficial, no pudo superar a la jamaicana Veronica Campbell (1982), que ganó el oro con 22.05.

Pese al gran logro que fue la plata, Felix se sintió algo decepcionada. En 2005 se volvió a enfrentar a Campbell en la final del Mundial al aire libre En esta ocasión la derrotó ampliamente, pues la jamaicana solo pudo ser cuarta, mientras la estadounidense se hacía con la victoria. En el Mundial de 2007, Felix volvió a batir a Campbell, con su mejor marca de 21.81 por 22.34 de su rival, que fue segunda. Con 21 años, Felix se llevaba otros dos oros con las victorias estadounidenses en ambos relevos.

Tras sus dos victorias en los 200 m de los campeonatos del Mundo, llegó la temporada olímpica. El objetivo de Felix era el oro en la prueba de los 200 m. En las pruebas de selección olímpica obtuvo una cómoda victoria con 21.82v. Intentó clasificarse en los 100 m, distancia en que esa misma temporada había corrido en 10.93, pero ocupó la 5ª plaza con 10.96. En los Juegos, de nuevo su mayor rival era Veronica Campbell. A diferencia de los dos anteriores mundiales, esta vez la jamaicana no dio opción y se hizo brillantemente con el oro, haciendo su mejor marca, 21.74, mientras Felix era segunda con 21.93. Esta pudo consolarse relativamente con su contribución a la victoria estadounidense de 4 x 400 m, su primer título olímpico.

En 2009, Felix, con tan solo 23 años, conseguía su tercer título consecutivo de campeona mundial en 200 m. Otra vez su máxima rival fue Campbell, segunda con 22.35, frente a 22.02 de la estadounidense, que también fue oro en el relevo 4 x 400 m.

Dos años más tarde, en el mundial de 2011 en Daegu, Corea del Sur. Campbell volvía a los más alto del podio, derrotando a Felix, que fue bronce, superada también por su compatriota Carmelita Jeter (1979). En la misma competición, Felix fue plata en los 400 m, con 49.59, entonces su mejor marca, a 0.03 de la bostwanesa Amantle Montsho (1983). Felix, no obstante, pudo llevarse los dos oros de los relevos, con las victorias de Estados Unidos.

El año olímpico de 2012 se presentaba como la tercera oportunidad para Felix de vencer en los 200 m, tras tres títulos mundiales y dos platas olímpicas. En las pruebas de selección se impuso con 21.69, su mejor marca de siempre, a Carmelita Jeter, que había ganado los 100 m, y a Sanya Richards (1985), vencedora en los 400 m. Felix fue tercera en los 100 m, empatada con Jeneva Tarmoh (1989), en 11.07. La renuncia de esta permitió a Felix disputar también los 100 m en los Juegos. Además resultó seleccionada en los dos relevos. En los Juegos, en una final de 100 m de altísimo nivel, Felix realizó su mejor marca de siempre, 10.89. Aun así solo pudo ser 5ª. El podio fue para a jamaicana Shelley-Ann Fraser (1986), 10.75, Carmelita Jeter, 10.78, y Veronica Campbell, 10.81. Las tres, junto con Felix y Sanya Richards, unos días antes campeona olímpica de 400 m, estaban en la final de 200 m, como la de 100 de una enorme calidad. Pero esta vez Felix no dio opción, y se impuso claramente con 21.88 a Fraser, 22.09, Jeter, 22.14, Campbell, 22.38, y Richards, 22.39. En la final de 4 x 100 m, Felix realizó la segunda posta. El cuarteto estadounidense, formado además Tianna Madison (1985), Bianca Knight (1989) y Carmelita Jeter, superaba la vieja plusmarca de 41.37 de Alemania del Este con unos excelentes 40.90. Felix repitió oro en el relevo 4 x 400 m, con una segunda posta en 48.2.

Felix continuó con su carrera atlética en 2013, pero, por primera vez, una lesión le impidió subir al podio en un gran campeonato. En los 200 m del campeonato mundial de ese año, tras pasar a la final con el mejor tiempo de las participantes en la ronda previa, sufrió una lesión durante la carrera definitiva, que puso fin a su temporada. En el Mundial siguiente, en 2015, volvía a estar en gran forma. Debido a un problema de horarios, era muy difícil hacer compatibles en 200 y el 400, por lo que Felix se decidió por esta última distancia. En Pekín, en el Mundial, después de realizar el mejor tiempo, 49.89, en las semifinales, ganó el oro con cierta diferencia, haciendo su mejor marca de siempre, 49.26, 0.41 menos que la banameña Shaunae Miller (1994). No pudo repetir el oro en los relevos 4 x 100 y 4 x 400 m, pues Estados Unidos fue segundo en ambos. En el relevo largo se le cronometró una posta de 47.72.

El plan de Felix para el año olímpico era tratar de hacer doblete en los 200 y los 400 m, pero una lesión a principios de la temporada la dejó mermada para disputar las pruebas de selección olímpica. Venció en los 400 m con 49.68, pero en los 200 m fue 4ª, a 0.01 de la 3ª, por lo que no se clasificó en esta prueba para los Juegos. En los Juegos de Río, se mostró en gran forma. En la tercera semifinal realizó 49.67, su mejor marca del año y el tiempo más rápido de las semifinales, superando a Shaunae Miller, 49.91. En la final, sin embargo, sucumbió ante la banameña, que la batió en 49.44 por 49.51 de Felix. Esta repitió los dos oros en los relevos, con 41.01 en el corto, segunda mejor marca de siempre.

En 2017, Felix continuó su colección de medallas en el campeonato del Mundo. Se hizo con el bronce en los 400 m, algo decepcionante, pues esperaba defender el título con éxito, y con los oros en ambos relevos, su 15ª y 16ª medallas en estos campeonatos. Paró en 2018 para tener a su hija Camryn. Sin embargo, el embarazo se complicó debido a una preeclampsia, un trastorno en el que el embarazo provoca hipertensión arterial en la madre con alto riesgo de daño orgánico y daño al feto. En noviembre de ese año nació su hija por cesárea. El embarazo le generó otro problema a Felix, su ruptura con Nike, tras diferencias de criterio sobre los emolumentos de la atleta durante el embarazo. Su primera competición tras el embarazo fueron los campeonatos de Estados Unidos de 2019. Fue 6ª en la prueba de 400 m, lo que le permitió tomar parte, como reserva, en el relevo 4 x 400 m del Mundial al aire libre de Doha, y su inclusión en el equipo del relevo mixto, que se disputaba por primera vez, en que Estados Unidos ganó el oro. Felix continuo entrenando para tomar parte en sus quintos Juegos Olímpicos. En las pruebas de selección de 2021, con 35 años, fue segunda en los 400 m, con 50.02, detrás de Quanera Hayes (1992). Participaría en Tokio en los 400 y el relevo 4 x 400 m. En los Juegos, el nivel medio de la prueba individual fue altísimo. Felix ocupó la segunda plaza en la tercera semifinal, con 49.89, su mejor marca del año. Seis mujeres corrieron esta ronda más rápido que ella y la octava en 49.97. En la final Shanaue Miller fue muy superior, al ganar con 48.36, 6ª mejor marca de la historia, muy por delante de la dominicana Marileidy Paulino (1996), 49.20. Felix demostró que la experiencia es un grado, y con 49.46, a solo 0.20 de su plusmarca personal, se coló en el podio, en la tercera posición. Remató su actuación olímpica con el oro estadounidense del 4 x 400 m.

Allyson Felix ha entrado con todos los honores en la historia olímpica, con sus cinco presencias y sus once medallas. Toda una leyenda del atletismo y un ejemplo de trabajo, perseverancia y enorme capacidad competitiva.

¿Es Adrián Ben el mejor corredor español de 800 m de la historia?

El brillante quinto puesto obtenido por Adrián Ben (1998) en la final olímpica de Tokio de 800 m lo ha convertido en el único atleta español masculino en adquirir la condición de finalista olímpico en esta prueba. Hace dos años, en el Mundial de Doha al aire libre, el atleta de Viveiro sorprendió a propios y a extraños con un inesperado sexto puesto en la final de 800 m, en una temporada en la que parecía predestinado al título europeo sub23 de 1500 m. Una semifinal trampa lo apartó de la ronda definitiva en este Europeo, pero supo sobreponerse y en pocos días corría los 800 m en 1:45.78, mejor marca personal y mínima para el campeonato del Mundo. Llegó a Doha con la 61ª marca de los participantes. Mejoró hasta 1:44.97 en las semifinales, lo que le permitió entrar en la final por tiempos, carrera en la que, como se ha señalado, fue sexto, la mejor clasificación de un español en esta prueba de esta competición.

Tras una temporada 2020 con muchos problemas físicos, Ben volvió a la competición en el invierno de 2021 en la pista cubierta, con un 5º puesto en el campeonato de España y una mejor marca de 1:46.88. Consiguió, sin embargo, recuperarse y alcanzar un excelente estado de forma en la temporada al aire libre, con marca personal de 1:44.18 y victoria en el campeonato de España. En los Juegos de Tokio se confiaba en su gran capacidad competitiva, y acabó superando las expectativas. Fue 3º en su serie clasificatoria con 1:45.30, lo que le permitió pasar de ronda por puestos. En las complicadas semifinales, tres series con dos puestos y dos tiempos para la final, corrió la serie más rápida y fue 4º con 1:44.30. Pudo entrar en la final por tiempos. La final resultó muy lenta, con un pase de 53.76 en la mitad de la carrera. Ben se mantuvo siempre bien colocado y en la última recta fue capaz de escalar a la 5ª posición, completando una magnífica actuación.

El primer corredor español en bajar de 1:50.0 fue el barcelonés Tomás Barris (1930), el primer mediofondista española de talla internacional. Dio lo mejor de sí en los 1500 m, distancia que llegó a correr en 3:41.7, 13ª marca mundial de 1958. En los 800 m superó seis veces la plusmarca española, desde 1:52.4 en 1955 hasta 1:48.7 en 1959. El zaragozano Alberto Esteban (1943) mejoró a Barris en 1966 con 1:48.0. Esa misma temporada se convirtió en el primer mediofondista español finalista en un Europeo al aire libre, al ocupar la 7ª posición en el 800 de Europeo de Budapest, con 1:47.4, nueva plusmarca española. Este tiempo se mantuvo liderando la lista nacional hasta el campeonato de España de 1972, en cuya final el almeriense Antonio Fernández Ortiz (1948) realizaba 1:46.8. Segundo en esa carrera fue el pontevedrés Manuel Carlos Gayoso (1944). Gayoso había sido cuatro veces campeón de España de 400 m vallas y dos de 400 m lisos y era el plusmarquista español de esta última prueba, 46.2. Unos días antes se había quedado a una décima del primado nacional de la doble vuelta. Los dos acudieron a los Juegos de Munich, con desigual suerte. Mientras Fernández Ortiz resultó descalificado en su serie, por acceder a la calle libre antes de tiempo, Gayoso se clasificaba por puestos, al ser tercero en su serie con 1:47.52. En la semifinal ocupó la 5ª plaza con 1:47.73. Fue el mejor tiempo de los que no entraron en la final, oficialmente 9º en el global de la prueba. Durante unos minutos estuvo en la final. por descalificación del keniano Mike Boit (1949), pero las alegaciones de la federación de su país acabaron prosperando.

En el siguiente año olímpico de 1976, poco antes de los Juegos, el barcelonés Andreu Ballbé (1952) corrió en 1:46.69. No obstante, en la competición olímpica no superó la primera ronda. Ballbé fue testigo de la pérdida de su plusmarca española cuatro años más tarde, en 1980, unos días antes de los Juegos de Moscú, cuando el granadino Antonio Páez (1956) hacía 1:45.69. El catalán fue tercero con 1:49.5. Páez había sido campeón de Europa de pista cubierta al año anterior y repetiría en 1982, con una medalla de bronce en 1981. En los Juegos de Moscú superó la primera ronda y se quedó a 0.5 de entrar en la final. Hubo otro español en los 800 m olímpicos de ese año, el leonés Colomán Trabado (1958). Trabado acabó mostrando una enorme superioridad en el ámbito nacional, con 9 oros en 800 m en campeonatos de España al aire libre, 7 en pista cubierta y otro en 1500 m al aire libre. Fue campeón de Europa de pista cubierta en 1983, subcampeón en 1986 y ganador de los Juegos Mundiales en sala en 1985, competición antecesora del Mundial bajo techo. Superó a Páez en 1984 con 1:45.15.

Hubo que esperar hasta 1990 para que un español rompiese, y por poco, la barrera de 1:45.00. Ese año, tras conseguir la plata en el Europeo de pista cubierta, el cántabro Tomás de Teresa (1968), campeón de Europa junior (sub20) en 1987, hacía 1:44.99. En la misma carrera el asturiano José Arconada (1964) realizaba 0.03 más. El cántabro repitió plata en el Mundial en sala de 1991. En el Mundial al aire libre de ese mismo año, consiguió la que entonces fue la mejor clasificación de un atleta español en un campeonato de ámbito mundial. Fue segundo en su serie con 1:46.41 y tercero en su semifinal con 1:45.84, lo que le daba el pase a la final pues entraban los cuatro primeros de dos semifinales. En la final fue 8º con 1:47.65.

En los Juegos Olímpicos de 1992, de Teresa se quedó a 0.04 de entrar en la final. Fue cuarto en la primera de tres semifinales y no pudo entrar por tiempos. En el Europeo al aire libre de 1994 consiguió la única medalla del atletismo español de esta prueba en esta competición. Fue bronce, tras el italiano Andrea Benvenuti (1969) y del noruego Vebjørn Rodal (1972). Otro español, José Manuel Cerezo (1973), ocupó la 7ª posición.

De Teresa ganó el bronce en el Europeo cuando ya no era plusmarquista nacional. El año anterior de 1993, el madrileño Luis Javier González (1994) había corrido en 1:44.84. González fue campeón de Europa de pista cubierta en 1994, con Arconada en segunda posición, y subcampeón en 1994. La siguiente edición, en 1996, a partir de entonces los Europeos en sala son bienales, vio a otro campeón español, el joven y talentoso manchego Roberto Parra (1976). Campeón de Europa junior (sub20) el año anterior con 1:45.90, esa temporada al aire libre se impuso en la Superliga Europea con 1:44.97, plusmarca en aquel momento de la competición. Acudió a los Juegos Olímpicos con problemas físicos, que no dejaron de acompañarlo en los años siguientes y le impidieron desarrollar todo su potencial.

Nueve años duró Luis Javier González como plusmarquista español, hasta la irrupción en 2002 del sevillano Antonio Manuel Reina (1981). Reina registró 1:44.11 el 20 de agosto, y un mes después, el 21 de septiembre, obtuvo una resonante victoria en la Copa del Mundo, que se celebraba en Madrid, con 1:43.83, entonces plusmarca de esta competición.

Reina fue bronce en el Europeo de pista cubierta en 2002 y plata en 2005. Al aire libre su mejor resultado es un 4º puesto en el Europeo de 2012. En 2006, 12 años después del bronce de de Teresa, hubo un finalista español en los 800 m en el Europeo al aire libre. Fue el catalán Miguel Quesada (1979), 5º. Al año siguiente, en el Europeo bajo techo fue plata. Su mejor marca de siempre es 1:45.58. En 2010 volvió a haber presencia española en la final del Europeo al aire libre, con los sevillanos Kevin López (1990), 6º, y Luis Alberto Marco, 7º. López, campeón de Europa junior (sub20) en 2009, fue además bronce en el Continental en sala en 2011 y plata en 2013. En 2012 se convirtió, con 1:43.74 en plusmarquista nacional de la prueba. Marco había sido plata en el Europeo de pista cubierta en 2009. Su mejor marca es 1:45.14. En los dos últimos campeonatos de Europa al aire libre, 2016 y 2018, un mismo atleta español ocupó la misma posición en la final. El salmantino Álvaro de Arriba (1994), acreditado en 1:44.99, fue 7º en ambas ediciones. En el Continental bajo techo ganó el bronce en 2017 y el oro en 2019. Actualmente la plusmarca española pertenece al leonés Saúl Ordoñez (1994), bronce en el campeonato del Mundo en pista cubierta de 2018.

Pese a su juventud, acaba de cumplir 23, Adrián Ben ha sido el único español finalista olímpico en los 800 m. Su resultado en Tokio, la 5ª plaza, solo se ha superado por tres mediofondistas, todos en 1500 m, el soriano Fermín Cacho (1969), oro en 1992 y plata en 1996, el cántabro José Manuel Abascal (1958), bronce en 1984, y el burgalés Juan Carlos Higuero (1978), 4º en 2008. El atleta de Palarmós, Adel Mechaal (1990), obtuvo el mismo puesto que Ben en Tokio en 1500 m. Además Ben es el ochocentista español mejor clasificado en un campeonato del Mundo al aire libre, 6º. Y tan solo lleva dos temporadas, la de 2020 no cuenta por lesión, dedicadas a los 800 m. No sería de extrañar que en breve compitiese tanto en 800 como en 1500 m.

Por tanto, respondiendo a la pregunta de si es Adrián Ben el mejor corredor español de 800 m de la historia, la respuesta es un rotundo sí. En segundo lugar, no hay muchas dudas para Tomás de Teresa y en tercero, para quien resto escribe, Antonio Reina.

El atletismo español en Tokio cerca del sobresaliente

El atletismo volvió de Río de Janeiro, tras los Juegos Olímpicos de 2016, con el fulgor de dos medallas, el oro de Ruth Beitia (1979) y la plata de Orlando Ortega (1991) en 110 m vallas. Sin embargo, solamente otros dos atletas consiguieron entrar entre los ocho primeros, David Bustos (1990), séptimo en 1500 m, y Beatriz Pascual (1982), octava en 20 Km marcha. Hubo, además, dos plusmarcas españolas, Bruno Hortelano (1991), 20.12 en 200 m, y Sergio Fernández (1993), 48.87 en 400 m vallas. El panorama no parecía demasiado halagüeño. Los medios en España son mucho menores que otros países de nuestro entorno. En Francia o en Italia los entrenadores de los atletas de alto nivel están pagados por sus respectivas administraciones. Italia, además, cuenta con el apoyo de la Policía y del Ejército, al que pertenecen gran parte de su élite atlética. En Tokio no ha habido tanto metal como en Río. Solamente se ha ganado una medalla de bronce, pero un análisis más detallado, basado en el número y en la clasificación de los finalistas, muestra que España ha tenido una de sus mejores actuaciones olímpicas de siempre. Ha habido 11 atletas entre los ocho primeros y nada menos que quince mejores marcas personales, entre ellas tres plusmarcas españolas, 14.77 y 14.87 de Ana Peleteiro (1995) en triple salto y los 3:13.29 del relevo mixto de 4 x 400 m. Tan solo en 2008 hubo más finalistas, 12, curiosamente sin ninguna medalla. En 1992 se ganaron 4 medallas, el máximo del atletismo español, pero solo hubo 6 finalistas en total. En la clasificación por puntos, que otorga de 8 a 1 puntos, del primero al octavo, España ha tenido 45 puntos. Nunca se había puntuado tan alto.

Además de a los atletas, por su enorme esfuerzo de años, y por lo bien que han sabido competir en el momento y en el lugar adecuado, hay que agradecer el trabajo, muchas veces poco reconocido de los entrenadores, y la labor de la RFEA (Real Federación Española de Atletismo), que la temporada pasada, en unas condiciones muy difíciles por la pandemia, consiguió que se celebrasen los campeonatos de España de todas las categorías, y esta temporada ha continuado con la misma política.

El viernes 30 de julio, primer día de competición, tuvo lugar la primera final, los 10 000 m, con la presencia del aragonés Carlos Mayo (1995), entrenado por José Luis Mareca. Mayo había conseguido de forma solvente la exigente mínima con una marca personal de 27:25.00, no muy lejos de la plusmarca española de Fabián Roncero (1970), 27:14.44 En una carrera muy complicada, en la que parecía condenado a los últimos puestos, consiguió entrar el 13º, tercer europeo, con 28:04.71, a algo más de 21 segundos del vencedor, el etíope Selemon Barega (2000). Ese mismo día 30 se habían celebrado las series del 5000 femenino. La madrileña Lucía Rodríguez (1998), entrenada por Arturo Martín, mejoraba su plusmarca personal hasta 15:26.19, si bien no conseguía clasificarse para la final. Otra prueba con una destacada actuación española fue el relevo mixto 4 x 400 m. El equipo formado por Samuel García (1991), Laura Bueno (1993), Aauri Bokesa (1988) y Bernat Erta (2001) hacía un registro de 3:13.29, nueva plusmarca nacional. Deberían haber disputado la final, por la descalificación de Estados Unidos. Pero, de forma injusta, se recalificó a este equipo, pese a haber entregado el testigo fuera de la zona.

El sábado 31 de julio se disputaron las semifinales de los 800 metros femeninos, con una agradable sorpresa, la presencia de la jienense Natalia Romero (1988), entrenada por Pedro Jiménez. Esta profesora universitaria de fisioterapia y antigua corredora de 400 m acudía a sus primeros Juegos con 32 años. Había superado la primera ronda por tiempos, con 2:01.16, 1.40 menos de su anterior plusmarca personal. En la semifinal no pudo evitar la última posición, pero corriendo casi como en la eliminatoria, 2:01.52.

El domingo 1 de agosto se celebraba la final de triple salto femenino, una prueba donde España tenía opción de medalla de la mano de la gallega Ana Peleteiro, entrenada por Iván Pedroso. Peleteiro se había clasificado para la final con 14.62 m, su mejor marca al aire libre. En la ronda definitiva mejoró hasta 14.77 y 14.87 m, sendas plusmarcas españolas, que la auparon a la tercera posición, en una concurso histórico donde la venezolana Yulimar Rojas (1995), superó la vieja plusmarca mundial con 15.67 m.

El lunes 2 de agosto el alicantino de Onil Eusebio Cáceres (1991), entrenado por Juan Carlos Álvarez, tenía un enorme rendimiento en el salto de longitud. Tras clasificarse con 7.98 m, Cáceres, con un último salto de 8.18 m se colocaba en la tercera posición Finalmente el griego Miltiades Tengorou (1998), que había estado muy por debajo de sus posibilidades, dio un brinco de 8.41 m, que le sirvió para ganar el oro y que desplazó a Cáceres a la cuarta posición. También hubo participación española en las series de 200 m femeninos, donde la joven catalana Jaël Bestué (2000), entrenada por Ricardo Diéguez, realizó 23.19, mejor marca personal que, no obstante, no fue suficiente para seguir.

El miércoles 4 de agosto tuvo lugar uno de los grandes momentos de estos Juegos para los aficionados españoles, la final de los 800 m. Tras su 6º puesto en el Mundial de Doha en 2019 y un año 2020 casi el blanco, el gallego Adrián Ben (1998), entrenado por Arturo Martín, se había convertido en el primer español en disputar una final olímpica de la doble vuelta a la pista. Ben, que acudía con una mejor marca personal de 1:44.12, entró en las semifinales por puestos con 1:45.30, tercero en su serie. Corrió la semifinal más rápida, la segunda, y fue 4º con 1:44.30, que le sirvió para entrar en la final por tiempos. En una final muy táctica, se supo colocar perfectamente, y peleó hasta el final por estar adelante. Su premio, la 5ª posición con 1:45.98, a 0.59 del bronce. Esa misma tarde se habían corrido las semifinales de 400 m femeninos. La madrileña Aauri Bokesa, entrenada por Laurent Meuwly, no pasaba a la final, pero realizaba con 51.57, a sus 32 años, la mejor marca de su vida.

El jueves 5 de agosto se acumularon las buenas actuaciones españolas. El día comenzó muy bien, con la final de los 110 m vallas. Se esperaba la presencia de Orlando Ortega, uno de los candidatos españoles a las medallas, pero Ortega, que había tenido una temporada muy complicada, se volvió a lesionar ya estando en Tokio. El joven navarro Asier Martínez (2000), entrenado por François Beoringyan, se quedaba como el único representante español en la prueba. Estaba en buena forma. En el campeonato de España había hecho plusmarca personal de 13.31, segunda española de siempre, con -2.0 de viento, y era el campeón de Europa sub23. Ganó su serie clasificatoria con 13.32. Superó su semifinal por tiempos con 13.27 y ocupó una excelente 6ª plaza en la final, con nueva mejor marca de 13.22. Los 20 Km marcha masculinos eran otra opción de medalla. Los españoles pelearon por el podio, pero finalmente se quedaron muy cerca, con el extremeño Álvaro Martín (1994), el campeón de Europa entrenado por José Antonio Carrillo, en cuarta posición y el madrileño Diego García Carrera (1996), entrenado por José Antonio Quintana, sexto.

El día 5 se terminó con la conclusión de las pruebas combinadas. En categoría femenina, la catalana María Vicente (2001), entrenada por Ramón Cid, ocupó el puesto 18º con 6117 puntos, algo alejada de su plusmarca española de 6304 puntos. No tuvo su mejor día en algunas pruebas, pero la experiencia olímpica le servirá para futuras competiciones. En categoría masculina, otro alicantino de Onil, Jorge Ureña (1993), entrenado por su padre José Antonio Ureña, realizó su mejor marca personal con 8322 puntos y la 9ª posición. Ureña, que ha mejorado mucho en los lanzamientos, probablemente tenga a tiro la vieja plusmarca española de Francisco Javier Benet (1968), 8526 puntos en 1998.

El viernes 6 de agosto se disputaban las otras dos pruebas de marcha, con opciones españolas. Los 50 Km marca contaban además con el atractivo de la octava participación olímpica de Jesús Ángel García Bragado (1969). El veteranísimo atleta llegó en el puesto 35 con 4h10:03. Por delante, el balear Marc Tur (1994), entrenado por José Antonio Quintana, terminaba en una excelente 4ª posición. En los 20 Km marcha femeninos, la granadina campeona de Europa María Pérez (1996), entrenada por Jacinto Garzón, tras pelear duramente por entrar en el podio, acabó también en la 4ª posición. En la pista del estadio olímpico, esa tarde, tenía lugar la final de 5000 m, con el murciano Mohamed Katir (1998), entrenado por Gabriel Lorente. Tras sus plusmarcas españolas de los 1500 m, 3.28.76, 3000 m, 7:27.64, y en 5000 m 12:50.79, se esperaba que luchase por una medalla. En su contra jugaban su corta experiencia internacional y su derrota en el campeonato de España de 5000 m, a manos de Carlos Mayo. Había dado muy buena impresión en la semifinal. Finalmente, en la prueba nunca tuvo opción a los primeros puestos. Fue 8º con 13:06.60. En la final femenina de 1500 m también había presencia española. La madrileña Marta Pérez (1993), entrenada por Antonio Serrano, había llegado a los Juegos en el mejor momento de su vida. Se clasificó para las semifinales por tiempos con 4:04.76, su mejor marca personal. Fue quinta en su semifinal con 4:01.69. En la final más rápida de la historia, ganada por la keniana Faith Kipyegon (1994), 3:53.11, y con ocho mujeres por debajo de 4:00.00, fue capaz de buscar su ritmo y terminar 9ª con 4:00.12, la segunda mejor marca española de siempre.

El sábado 7 de agosto vio en el Estadio Olímpico de Tokio una de las mejores finales de 1500 de la historia, en la que hubo dos españoles, uno de ellos con una actuación superlativa. El granadino Ignacio Fontes (1998), entrenado por Jesús Montiel, fue 5º en la primera semifinal con 3:34.49. En cuanto al atleta de Palamós Adel Mechaal (1991), entrenado por Antonio Serrano, 4º en el Mundial al aire libre de 2017, llegaba a Tokio con la marca de 2019, 3:33.91 y con el título de campeón de España. Tras una cómoda serie clasificatoria mejoró su marca en la semifinal, 3:32.19. En la rapidísima final buscó el paso que mejor le convenía y acabó tratando de luchar por el bronce, que se reveló carísimo. Acabó en un magnífico 5º puesto con 3:30.77. Fontes no se sintió cómodo y fue el 13º con 3:38.56.

El domingo 8 de agosto quedaba la prueba de maratón masculino y otra gran actuación española. El ilerdense de adopción Ayad Lamdassem (1981), entrenado por Antonio Cánovas, estuvo en el grupo que se formó tras la escapada de Eliud Kipchoge (1984). Solamente cedió en los últimos dos kilómetros. Finalmente entró en la 5ª posición, completando los once finalistas españoles.

Aunque hubo un buen número de atletas que rindieron a un gran nivel, también hubo actuaciones discretas. Tal vez la eliminación que resultó más dura para el aficionado fue la de la catalana Esther Guerrero (1990), entrenada por Joan Leonart. Guerrero es una excelente competidora que estaba en buena forma. Tiempo tendrán los atletas y los entrenadores de analizar su rendimiento y hacer modificaciones si así lo consideran.

No querría terminar sin recordar a una persona muy especial del atletismo, un entrenador de club volcado en este deporte y al que el atletismo español le debe mucho. Mariano Castiñeira tristemente nos dejó el año pasado. El atletismo lucense no sería lo mismo sin él. Fue el descubridor y primer entrenador de Adrián Ben, un excelente ejemplo de la importancia de la figura del entrenador.

Muchas gracias, atletismo español, por estos días en que nos habéis hecho vibrar con vuestro esfuerzo y vuestra búsqueda de los límites. Habéis estado cerca del sobresaliente. Nos vemos en Oregón.

Los mejores 1500 (bonus): final olímpica de Tokio 2020, Jakob Ingebrigtsen se doctora cum laude

Esta entrada enlaza con la serie Los mejores 1500 de la historia, en la que incluí las que, a mi juicio, eran las mejores pruebas del kilómetro y medio de siempre. Si la hubiese escrito hoy, habría descartado la reunión de Mónaco de 2015 y habría puesto, con letras muy grandes, esta final de Tokio.

La final olímpica de 1500 de 2016 había suscitado una gran expectación. Después de 17 años, un atleta se había acercado peligrosamente a la plusmarca mundial de 1500 m del marroquí Hicham El Guerrouj (1974) de 3:26.00. El atleta keniano Asbel Kiprop (1989) había corrido la distancia en 3:26.69 en 2015. Campeón olímpico en 2008, tras la descalificación del atleta de Bahrein Rashid Ramzi (1980), y mundial en 2011, 2013 y 2015 parecía destinado a convertirse en el segundo atleta, tras el británico Seb Coe (1956) en repetir oro en los 1500 m. Pero en una final desesperadamente lenta, ganada por el estadounidense Matt Centrowitz (1989) con 3:50.00, solo pudo ser sexto.

Río fue el comienzo de la caída de Kiprop, que tendría uno de los peores finales posibles. Al año siguiente, en el Mundial de Londres solo pudo ser noveno. El oro fue para su compatriota Elijah Manangoi (1993), 3:33.61. Segundo fue otro keniano, que pronto daría mucho que hablar, Timothy Cheruiyot (1995), 3:33.99. El noruego Filip Ingebrigtsen (1993) ganó el bronce, 3:34.53, por delante del español Adel Mechaal (1991), 3:34.71. En estos campeonatos, no pasó desapercibida la presencia del hermano menor de Filip Ingebrigtsen, Jakob (2000), de 16 años, en la prueba de los 3000 m obstáculos, donde había acreditado 8:26.81.

La caída definitiva de Kiprop ocurrió el 2 de mayo de 2018, cuando se hizo público que en un análisis de noviembre de 2017 había restos de eritropoyetina en su organismo. Finalmente recibió una sanción de 4 años que terminó con su carrera atlética. Esta caída del keniano coincidió con la emergencia de dos atletas que serían los siguiente dominadores de la prueba: Jakob Ingebrigten y Timothy Cheruiyot.

Jakob Ingebrigtsen nació el 19 de septiembre de 2000 en la localidad noruega de Sandnes, situada de 12 Km de Stavanger y a 305 de Oslo. Con 2 hermanos mediofondistas de alto nivel, Henrik (1991) y Filip, entrenados por su padre, Gjert (1966), el joven Jakob siguió la estela familiar. Comenzó a practicar atletismo con 7 años. En 2017 su progresión empezó a llamar la atención del mundo atlético, con registros de 3:56,29 en la milla, los reseñados 8:26.81 en obstáculos y 13:35.84 en 5000 m. Todo ello con 16 años. Su salto de calidad para la categoría absoluta tuvo lugar en 2018, con 17 años, cuando sus cronos pasaron a ser de categoría mundial, 3:31.18 en 1500 m, 3:52.28 en la milla y 13:17.02 en los 5000 m, y se convirtió en el único atleta de la historia en proclamarse campeón de Europa de 1500 y 5000 m en la misma edición. El británico Sydney Wooderson (1914-2006) lo había hecho en dos ediciones diferentes, 1500 en 1938 y 5000 en 1946. En 2019, mejoró hasta 3:30.16, segunda mejor marca de ese año, y 13:02.03. Tomaría parte en ambas pruebas en el Mundial de Doha.

Timothy Cheruiyot nació en la localidad keniana de Bornet el 25 de noviembre de 1995. En 2015, con 19 años, fue 6º en el 1500 del campeonato del Mundo. No se clasificó para los Juegos de 2016. No obstante, esa temporada realizó una plusmarca personal de 3:30.77. En 2017, como se señaló anteriormente, fue subcampeón del mundo de 1500 m. Esa temporada corrió en 3:29.10. En 2018 fue el líder del año con 3:28.41. En 2019 acudió al Mundial de Doha con 3:28.77, la mejor marca mundial del año.

El Mundial de Doha debió resultar algo decepcionante para Ingebrigtsen. Que un atleta sub20, acababa de cumplir los 19, sea quinto en los 5000 m y cuarto en los 1500 de un campeonato del mundo es un logro excepcional, pero el noruego esperaba, probablemente, entrar en las medallas, sobre todo en los 1500 m, donde era el segundo atleta más rápido de la temporada.

Pese a las limitaciones de la pandemia, tanto Ingebrigtsen como Cheruiyot compitieron en 2020, con un gran rendimiento. El keniano seguía mostrándose superior al noruego, al que derrotó en dos ocasiones, en Mónaco, el 14 de agosto, 3:28.45, frente a 3:28.68, y en Estocolmo, el 23 de agosto, 3:30.25, frente a 3:30.74. Los 3:28.68 de Ingebrigtsen suponían una nueva plusmarca europea de la distancia. Esa temporada pudo correr también los 2000 m en 4:50.01, asimismo plusmarca europea, y los 3000 m en 7:27.05. El noruego, tras proclamarse campeón de Europa en sala de 1500 y 3000 m, comenzó la temporada 2021 al aire libre con una nueva plusmarca continental de 5000 m, el 10 de junio, 12:48.45. Poco después, una enfermedad infecciosa lo mantuvo varios días sin poder entrenar. En el 1500 de la reunión de Mónaco, el 9 de julio, algo mermado por sus problemas físicos, fue tercero con 3:29.25, detrás, una vez más, de Cheruiyot, que hacía su mejor marca personal, 3:28.28, y del español Mohamed Katir (1998), que superaba con 3:28.76 la plusmarca nacional de Fermín Cacho (1969), campeón olímpico en 1992. Con buen criterio, Ingebrigtsen decidió que en Tokio no doblaría 1500 y 5000 m y participaría únicamente en los 1500 m.

Las series del 1500 olímpico tuvieron lugar el 3 de agosto. No hubo sorpresas y todos los favoritos pasaron a las semifinales, del 5 de agosto. Se programaron dos series. Los cinco primeros y dos tiempos pasarían a la final. Nunca se había corrido tanto en unas semifinales. En la primera se impuso el británico Jake Wightman (1994), acreditado en 3:29.47 (2020), con 3:33.68, su mejor marca de este año. Los cuatro siguientes fueron el joven estadounidense Cole Hooker (2001), 3:33.87, plusmarca personal, Cheruiyot, 3:33.95, el australiano Oliver Hoare (1997), 3:34.35, y el español Ignacio Fontes (1998), 3:34.49. Se quedaban fuera el polaco Marcin Lewandowski (1987), que no terminó la carrera, y el neozelandés, doble medallista olímpico, Nick Willis (1983).

Y si rápida fue la primera semifinal, la segunda lo fue mucho más, hasta el punto de que el ganador, el keniano Abel Kipsang (1996) superaba con 3:31.65, la plusmarca olímpica del keniano Noah Ngeny (1978), de 3:32.07, del año 2000. Segundo fue Ingebrigtsen, 3:32.13, tercero el británico Josh Kerr (1997), 3:32.18, cuarto Mechaal, con plusmarca personal de 3:32.19, y quinto el australiano Stewart McSweyn (1995), 3:32.54. Por tiempos entraron el británico Jake Heyward (1999), con plusmarca personal de 3:32.82, y el luxemburgués Charles Grethen (1992), con plusmarca nacional de 3:32.86. Luxemburgo cuenta con un campeón olímpico de 1500 m, Josy Barthel (1927-1992), en 1952. Matt Centrowitz se quedaba fuera de la final al ser noveno con 3:33.69, su mejor marca del año. En esta serie resultó recalificado para la final, por caída, el polaco Michał Rozmys (1995).

Los tiempos de las semifinales, junto con la presencia de dos atletas como Cheruiyot e Ingebrigtsen, a los que les gusta correr rápido, hacían esperar una final rápida. Pero la realidad superó todas las expectativas. El triunfo no parecía que se le pudiese escapar a alguno de estos dos atletas, con ventaja para el keniano, que siempre había derrotado al noruego. Otros hombres fuertes de la prueba eran a priori McSweyn, 3:29.51 este año, Kipsang, tras su brillante semifinal, y el británico Wightman, acreditado en 3:29.47 de 2020, que llevaba una temporada complicada, pero había hecho una buena semifinal. Tras la salida, con menos de 200 m de carrera Ingebrigtsen se colocó en cabeza y pasó el primer 400 en 56.14, ritmo rápido. Enseguida se vio relevado por Cheruiyot, que aceleró más el ritmo y puso al grupo en fila. El keniano cruzaba los 800 m en 1:51.74, Ingebrigtsen pisándole los talones, McSwey tercero, Wightman cuarto, con el grupo muy estirado. Al paso por el 1000, en 2:19.7 comenzaba a abrirse un pequeño hueco entre los tres primeros y el resto. Cheruiyot cruzaba los 1200 m en 2:47.24 y no conseguía despegar al noruego. Unos 5 metros más atrás Kipsang, Kerr y, unos metros más adelante, Mechaal sobrepasaban a McSwey, que comenzaba a pagar su esfuerzo. A falta de 120 m, Ingebritsen se colocaba en cabeza. Por detrás, Kipsang y Kerr se acercaban peligrosamente a Cheruiyot, mientras Mechaal se mantenía en la quinta plaza. La recta final del noruego fue apoteósica, dando incluso la sensación de no correr al máximo. Consiguió imponerse claramente con nueva plusmarca olímpica y europea de 3:28.32. Cheruiyot mantenía el segundo puesto a duras penas, 3:29.01, resistiendo el durísimo ataque de Kerr, que se llevó como premio un bronce y una plusmarca personal de 3:29.05. Kipsang fue cuarto con 3:29.56, también plusmarca personal. Mechaal mantuvo una brillante quinta plaza, con su mejor marca de siempre, 3:30.77. Sexto fue el estadounidense de 20 años Hooker, con otra plusmarca personal, 3:31.40. McSwey ocupó la séptima posición con 3:31.91 y el polaco Rozmys, recalificado por caída, fue octavo con 3:32.67, casi dos segundos menos que su anterior registro.

La final de Tokio 2020 se ha convertido en una de las mejores carreras de 1500 m de la historia. Ingebrigtsen es el tercer corredor en lograr el campeonato de Europa al aire libre y el oro olímpico tras el italiano Luigi Beccali (1907-1990), en 1932 y 1934, y el español Fermín Cacho en 1992 y 1994. Como se ha señalado, es el único atleta ganador del 1500 y del 5000 en el campeonato de Europa en la misma edición. Y además es el actual plusmarquista europeo de 1500 y 5000 m. Su futuro se presenta espléndido. Está, sin duda, en condiciones de atacar la plusmarca mundial de 1500 de El Guerrouj. Pero el noruego no está solo. Cheruiyot tiene 25 años, Kerr, 23, Hooker, 20. Probablemente estamos ante el comienzo de una nueva edad de oro de la otrora prueba estrella del atletismo, que llevaba demasiados años, décadas ya, estancada.

Karsten Warholm y Sydney McLaughlin, oros olímpicos paralelos

La madrugada de ayer, 3 de agosto, la final masculina de los 400 metros vallas se convirtió en uno de esos momentos olímpicos históricos. El noruego Karsten Walholm (1996) conseguía el oro en Tokio, superando su reciente plusmarca mundial de 46.70, con una estratosférica marca de 45.94, un buen tiempo en lisos. La carrera no se decidió hasta los últimos metros, pues el estadounidense Rai Benjamin (1997) vendió cara su derrota, segundo con 46.17. El bronce fue para el joven brasileño Alison dos Santos (2000), con 46.72, tiempo que hace dos meses habría sido plusmarca mundial.

Los calificativos para la carrera se agotaron. Se ha dicho que es la mejor carrera de la historia. Sin embargo, tan solo 24 horas más tarde, la misma distancia en la categoría femenina se resolvió con un sorprendente paralelismo. La estadounidense Sydney McLaughlin (1999), también reciente plusmarquista mundial, 51.90, se impuso a su compatriota Dalilah Muhammad (1990) tras un cerradísimo duelo que, como en la categoría masculina, no se resolvió hasta los últimos metros. McLaughlin fue la ganadora con una nueva plusmarca de 51.46, mientras que Muhammad, como Benjamin en la carrera de hombre, realizaba unos excelentes 51.58 que, no obstante, la relegaron a la segunda posición. La neerlandesa Famke Bol (2000) fue bronce, con 52.03, que habría sido plusmarca mundial unas semanas atrás.

El cambio de guarismo, de 46 a 45 segundos, en la categoría masculina ha concitado una enorme atención. Sin embargo, si se analizan cuidadosamente ambas pruebas y las trayectorias recientes de ambos campeones, el rendimiento de McLaughlin es comparable al de Warholm. Al principio de la temporada las plusmarcas mundiales de la prueba eran 46.78, del estadounidense Kevin Young (1966) desde los Juegos de Barcelona, y 52.16, de Dalilah Muhammad, desde el Mundial de Doha en 2019. La mejoría de Warholm respecto a la anterior plusmarca fue de 0.08 al hacer 46.70 y 0.76 cuando mejoró a 45.94, total 0.84. Por su parte la progresión de McLaughlin fue de 0.26 con sus 51.90 y de 0.44 con sus 51.46, un total de 0.70. Es decir, respecto a las plusmarcas mundiales de principios de la temporada, Warholm ha mejorado 0.14 más que McLaughlin. No es una gran diferencia.

Otro tema que se ha destacado es que ambos registros serían buenas marcas en 400 m lisos. En estos momentos un tiempo de 45.94 en lisos sería la 35º marca de la lista europea del año. La mejor marca noruega del año en los 400 m lisos es de 46.50, de Andreas Haara Baketun (2001). Una marca similar a la de Warholm en 400 m vallas fue plusmarca mundial a principios de los años 50. El 22 de agosto de 150, el jamaicano George Rhoden (1926) superaba el primado universal de entonces con un tiempo de 45.8, aproximadamente equivalente a 45.94 automático. En otro tipo de pista y con otro material, el ser humano corría sin vallas lo que hoy corre con vallas. Rhoden fue campeón olímpico de la distancia dos años después en Helsinki, con un tiempo de 46.09, más lento que el de Warholm en Tokio. El tiempo del noruego también es más rápido que el de Charles Jenkins (1934), el ganador, 46.7, de la vuelta a la pista en 1956.

En categoría femenina tomando también como referencia la lista europea del año, un tiempo en lisos de 51.46 ocuparía el puesto 17 en estos momentos. En cuanto a los mejores registros mundiales, hay que venirse más cerca en el tiempo que en la categoría masculina, en concreto a los Juegos Olímpicos de 1968, ya con pistas sintéticas, para buscar un registro similar en lisos al de McLaughlin en vallas. La carismática velocista francesa Colette Benson (1946-2005) ganaba los 400 m lisos con 52.03. Al año siguiente, su compatriota Nicole Duclos (1947) llevaba la plusmarca mundial de la distancia a 51.72. En esa carrera Benson fue segunda con 51.74. Según la normativa de la época ambas compartieron la plusmarca mundial con 51.7. Todavía más lenta que el tiempo de McLaughlin.

Ayer se agotaron los calificativos para definir la final masculina de 400 m vallas. Se llegó a decir que era la mejor carrera de la historia. Es difícil decidirlo, porque hay mucho donde elegir. Si nos limitamos a finales olímpicas con plusmarca mundial, algunos ejemplos de grandes carreras son los 3:35.1 del australiano Herb Elliott (1938) en 1960, los 10.05 del estadounidense Bob Hayes (1942-2002) en 1964, las tres pruebas de velocidad con otros tres estadounidenses, Jim Hines (1946), 9.95, Tommy Smith (1944), 19.83, y Lee Evans (1947-2021), 43.86, en 1968, los 19.32 del estadounidense Michael Johnson (1967) en 1996, los 1:40.91 del keniano David Rudisha (1988) en 2012… Sin embargo, desde el punto de vista de mejoría de la plusmarca mundial, ha habido una final olímpica de 400 metros vallas que fue superior a la de Tokio. Probablemente pasó algo desapercibida ante la avalancha de registros históricos en estos Juegos. El 15 de octubre de 1968 se disputaba la final olímpica de 400 m vallas. Los aficionados al atletismo todavía no se habían repuesto de los resultados históricos de la final de 100 m, con el primer registro por debajo de 10.00. El favorito para el oro en la distancia de 400 metros vallas era el estadounidense  Geoff Vanderstock (1946). En las pruebas de selección de su país había marcado 48,94 (48,8), el primer tiempo de la historia sub 49,00. Sin embargo, no fue capaz de entrar el el podio. El británico David Hemery (1944), que hasta esa temporada corría 110 metros vallas, se proclamó campeón con un sorprendente tiempo de 48,12, 0.82 más rápido que la plusmarca mundial de Vanderstock, una diferencia mayor que la conseguida por Warholm, 0.76, sobre su propio registro anterior en la final de Tokio.

En cualquier caso, ambas finales de los 400 metros vallas han sido absolutamente superlativas y se permanecerán como dos grandes momentos olímpicos de la historia del atletismo, con el añadido de su sorprendente paralelismo. Las dos carreras se presentaban como pruebas estrella de los Juegos y consiguieron superar las expectativas. Dada la juventud de la mayoría de sus protagonistas, el futuro de ambas distancias se presenta de lo más prometedor. Probablemente hayamos entrado en una edad de oro en la que la enorme competencia hará que los tiempos continúen progresando tras, en el caso masculino, casi 30 años de estancamiento.

Elaine Thompson, el primer doble doble femenino de la velocidad olímpica

Con su victoria en los 200 m de los Juegos de Tokio, la jamaicana Elaine Thompson ha conseguido hacer historia, con el primer doble doble femenino en la velocidad olímpica. Thompson mostró, como ocurrió en los 100 m, una enorme superioridad sobre sus rivales. Si en los 100 metros registró 10.61, en los 200 se fue a 21.54, mejores marcas de siempre tras los registros de la malograda estadounidense Florence Griffith (1959-1998). La jamaicana ha conseguido revalidar ambos oros. Es la primera vez que una atleta lo consigue en unos Juegos Olímpicos. Antes de Thompson, otras tres mujeres habían conseguido dos victorias olímpicas en los 100 m, las estadounidenses Wyomia Tyus (1945), en 1964 y 1968, Gail Devers (1966), en 1992 y 1996, y su compatriota Shelly-Ann Fraser (1986), en 2008 y 2012. En 200 metros habían repetido oro la alemana del Este Bärbel Wöckel (1955), en 1976 y 1980, y otra jamaicana, Veronica Campbell (1982), en 2004 y 2008. Thompson aún tiene la oportunidad de ganar un tercer oro en el relevo 4 x 100 m, donde, sobre el papel, Jamaica parece muy superior. Ya había sido plata en los anteriores Juegos.

Elaine Thompson-Herah nació el 28 de junio de 1992 en la localidad jamaicana de Banana Ground, en la parroquia de Manchester. Comenzó a practicar atletismo en el instituto, aunque inicialmente no se adaptó a la disciplina de los entrenamientos, lo que se dejó sentir en su rendimiento. Su primera competición internacional fueron los Juegos de la Commonwealth de 2014. Con una mejor marca de 11.17 resultó seleccionada para el relevo 4 x 100. Corrió la semifinal, que ganó el cuarteto jamaicano. Jamaica se hizo con el oro, pero sin Thompson en la final. En 2015 bajó, con 10.92, por primera vez de 11.00 en 100 m. Esa misma temporada mejoró hasta 10.84. En 200 m había realizado 22.37. Su entrenador decidió que trataría de ganar una plaza para el Mundial en esta distancia. Thompson ganó el campeonato de su país. Posteriormente mejoró a 22.10. En el Mundial de Pekín tuvo un rendimiento magnífico, pese a su falta de experiencia internacional. Ganó su serie con 22.78 y su semifinal con 22.13. En la final no pudo con la neerlandesa Daphne Schippers (1992), que se impuso con unos excelentes 21.63. La jamaicana fue una brillante subcampeona con 21.66, tiempo que sería su marca personal hasta la final olímpica de Tokio.

En una sola temporada, Thompson había dado un enorme salto de calidad, que le permitió incorporarse a la élite mundial. El año olímpico de 2016 su progresión continuó con un registro en 100 m de 10.70, mejor marca del año. En el campeonato de Jamaica derrotó a Shelley-Ann Fraser. En los Juegos de Río tomaría parte en las dos pruebas de velocidad corta y en el relevo. Tras una cómoda serie clasificatoria, que ganó con 11.26, se impuso en la tercera semifinal con 10.88, el mismo tiempo que Fraser en la segunda, mientras en la primera vencía la estadounidense Tori Bowie (1990) con 10.90. En la final, Thompson se mostró muy superior, con 10.71, por delante de Bowie, 10.83, y Fraser, 10.86.

En los 200 m, Thompson comenzó con un segundo puesto en la cuarta serie, 22.63, detrás de la costamarfileña Marie-José Ta Lou (1988), 22.31. En la semifinal volvió a ser segunda, 22.13, tras Daphne Schippers, 21.96, a 0.03 de su propia mejor marca mundial del año. La neerlandesa parecía la favorita, pero Thompson fue capaz de superarla y ganar su segundo oro olímpico, con 21.78, 0.10 menos que Schippers.

Thompson aún ganó una tercera medalla, de plata, en los relevos 4 x 100. Con 24 años, parecía que la jamaicana ejercería su dominio en la velocidad mundial durante mucho tiempo. Sin embargo, lastrada por problemas físicos, su rendimiento se resintió en los años siguientes. En 2017 formó parte del equipo del relevo 4 x 200 m de Jamaica que superó la plusmarca mundial con 1:29.04. En el Mundial al aire libre de Londres de 100 m solo pudo ser quinta, 10.98. Dos años después, en Doha, ocupó la cuarta posición, 10.93. Pese a estos años complicados, después de un 2020 de transición, la jamaicana estaba decidida a defender sus títulos olímpicos. El comienzo de la temporada mostró a Shelley-Ann Fraser en la mejor forma de su vida. El 5 de junio hacía, con 34 años, su mejor marca de siempre, 10.63. El 25 del mismo mes en el campeonato de Jamaica derrotaba con contundencia a Thompson, que fue tercera. Fraser marcó 10.71, con Shericka Jackson (1994) segunda, 10.82, y Thompson 10.84. Sin embargo, Thompson enseguida se rehizo y el 6 de julio corría en 10.71.

Las tres jamaicanas volvían a verse en las eliminatorias de 100 m. Thompson se reveló en un gran momento. Ganó su serie con 10.82. Fraser hizo lo mismo en la suya, con 10.84. Pero la más rápida fue La Tou, con 10.78, plusmarca africana. Las semifinales fueron rapidísimas. Thompson ganó la primera con 10.76, La Tou la segunda con 10.79, el mismo tiempo que Shericka Jackson, y Fraser hacía el tiempo más rápido en la tercera con 10.73. La final se preveía muy disputada. Se esperaba una marca en torno a 10.60, como así fue. Thompson fue la tercera más lenta en salir, pero su progresión fue inapelable. Renovó su oro olímpico con 10.61, segunda mejor marca de siempre, muy por delante de Fraser, 10.74, y de Jackson, 10.76, que completó el triplete jamaicano.

Pletórica de moral tras su título en 100, Thompson sabía que podía ser la primera mujer en conseguir dos oros olímpicos consecutivos en las dos pruebas. La mejor marquista del año era la estadounidense Gabrielle Thomas (1996), vencedora de las pruebas de selección de su país. Thompson había resultado derrotada con 22.02 en el campeonato jamaicano por Fraser, 21.79, y Jackson, 21.82. Pero los Juegos fueron otra historia. Thompson no forzó en su serie y entró tercera con 22.86. En la semifinal ya mostró sus cartas al imponerse con 21.66, que igualaba su mejor marca de siempre. En la final no dio opción. Pese a ser la última en salir, venció de forma contundente con 21.53, segunda mejor marca de siempre, por delante de la joven namibia Christine Mboma (2003), 21.81, y de Gabrielle Thomas, 21.87.

Tras varias temporadas de dudas, Elaine Thompson ha demostrado que es una de las grandes velocistas de la historia, única en haber ganado cuatro oros olímpicos en las dos pruebas cortas de la velocidad. En Tokio no solo ha vencido, con bastante contundencia, sino que ha logrado los segundos mejores registros de la historia, tras Florence Griffith, cuya plusmarca de 10.49 continúa cuestionándose por la posible medición incorrecta del viento. Le queda el relevo, pero ya es, sin duda, uno de los referentes de estos extraños Juegos Olímpicos, que, como era de esperar, están teniendo un nivel altísimo.

Dedico esta entrada a mi genial (en el sentido más literal del término) amigo Juan Carlos Cobas, que me ha pedido una entrada sobre esta atleta. Tengo intención de escribir algo sobre Karsten Warholm y su estratosférica plusmarca mundial. Se me acumula el trabajo.