La carrera más sucia de la historia

Richard Moore (1973) es un escritor y periodista escocés y antiguo ciclista. Ha escrito varios libros sobre ciclismo y, muy crítico con las drogas en el deporte, publicó en 2012 La carrera más sucia de la historia: Ben Johnson, Carl Lewis y la final olímpica de 100 m de Seúl, publicada en español por Libros de la ruta en 2018. Esta carrera fue, probablemente, el caso más famoso de la historia de uso de drogas prohibidas en una competición atlética.

En los Juegos Olímpicos de 1984, el estadounidense Carl Lewis (1961) se había convertido en una estrella al igualar los cuatro oros de Jesse Owens (1913-1980) en los Juegos de 1936. Lewis no tuvo rival en ninguna de las cuatro pruebas, 100 m, 200 m, salto de longitud y relevos 4 x 100m. En la distancia más corta, un canadiense de pocas palabras, inmigrante de Jamaica, había conseguido con su bronce impedir el triplete estadounidense. Su nombre, Ben Johnson (1961), apenas sonaba entonces en los ambientes atléticos, pero estaba a punto de comenzar una pugna que superaría con mucho el espacio mediático del atletismo y del deporte.

Cuatro años después, el 24 de septiembre de 1988, Carl Lewis se encontraba en Seúl, en la línea de salida de la final de los 100 m. El estadounidense había acudido a Corea del Sur con la intención de repetir los cuatro oros olímpicos de los anteriores Juegos. Esta vez no lo tendría nada fácil. Ben Johnson, a quien había derrotado fácilmente en 1984, lo había batido en 6 de los 10 anteriores enfrentamientos entre ambos, incluyendo la final del Mundial de Roma el año anterior, en la que el canadiense se había hecho con una estratosférica plusmarca mundial de 9.83. Lewis se encontraba, no obstante, confiado. Esa temporada solo habían coincidido un mes antes, en Zúrich, y el resultado fue contundente para Lewis, 9.93 contra 10.12 de Johnson, derrotado también por otro estadounidense, Calvin Smith (1961), 9.97. Pero en la carrera decisiva, Johnson pareció de otro mundo. Lewis marcó su mejor tiempo de siempre, 9.92, pero se quedó lejísimos del canadiense quien, parándose, registró unos asombrosos 9.79. La expresión en la cara del estadounidense tras su contundente derrota lo decía todo.

La final había superado todas las expectativas con un crono para la historia pero… no era real. Hacia el final del mismo día 24, se supo que en una de las muestras analizadas había restos de un esteroide anabolizante llamad estanozolol. El 25 de madrugada, con el conocimiento de que la muestra pertenecía a Ben Johnson, se comunicó el resultado al equipo canadiense y horas después el contraanálisis resultaba también positivo. El día 26 a las 10 de la mañana el Comité Olímpico Internacional comunicaba en una rueda de prensa la noticia. El movimientos olímpico, los patrocinadores y los aficionados de todo el mundo recibían un terrible mazazo. El velocista que representaba la imagen del atletismo era falso.

Moore cuenta todo esto hacia el final de su libro. Dedica las páginas anteriores a hacer una semblanza bastante detallada de las trayectorias de ambos atletas. Entrevista a 36 personas relacionadas de alguna manera con este oscuro episodio, entre ellas los propios protagonistas.

Lewis, criado en una familia de clase media muy interesada en el deporte, se convirtió en millonario antes de los Juegos de 1984 gracias al atletismo, pese a que, oficialmente, seguía siendo amateur. Un personaje clave en su vida es su representante Joe Douglas (1936), fundador del Santa Monica Track Club, capaz de gestionar cantidades de dinero entonces impensables para sus atletas por competir en Europa. Curiosamente, Douglas no tenía buena opinión de los velocistas, a los que consideraba indisciplinados y poco constantes. Cambió viendo al actitud de Lewis. Moore cuenta que ambos, Lewis y Douglas, esperaban un mayor beneficio económico, en forma de patrocinadores, tras los Juegos de Los Ángeles. Pero el interés por el atletismo en Estados Unidos era limitado y el atletismo aún estaba saliendo del amateurismo. No evita el autor, detallar la actitud arrogante y los problemas de Lewis con sus compañeros, así como sus reticencias para entrenar el relevo. También cuenta su poco exitosa carrera musical.

Los orígenes de Johnson fueron muy distintos. Procedía de una familia de Jamaica que había emigrado a Toronto. El personaje fundamental para Johnson fue su entrenador Charlie Francis (1948-2010), un antiguo velocista acreditado en 10.1, que pronto introdujo a su pupilo en el mundo de los esteroides. Pronto Carl Lewis, con quien siempre mantuvo una relación agria, se convirtió en su objetivo.

Moore cuenta cómo el uso de sustancias prohibidas era bastante generalizado en los años 80, con unos métodos de detección claramente insuficientes, y unos dirigentes poco interesados en investigar demasiado.

Pero lo que más destaca el autor, y de ahí el título, es que de los 8 finalistas de la carrera de Seúl, 6 tuvieron en algún momento relaciones más o menos oscuras con las sustancias prohibidas. Tan solo Calvin Smith, bronce, y el brasileño Robson Caetano da Silva (1964), 5º, mostraton una carrera atlética limpia. Smith ha declarado en numerosas ocasiones que se considera el vencedor de aquella carrera. Carl Lewis dio positivo por estimulantes durante las pruebas de selección olímpica de 1988. Alegó la ingesta de un producto de herboristería que contenía esas sustancias prohibidas. Se libró de una sanción de 3 meses que le habría impedido ir a los Juegos. El británico Linford Christie (1960), plata, vivió una situación similar con estimulantes tras ser 4º en los 200 m de Seúl. Se aceptaron sus explicaciones. No obstante, en 1990 dio positivo por anabolizantes. Al estadounidense Dennis Mitchell (1966) se le detectaron restos de testosterona en 1996. El canadiense Desai Williams (1959), entrenado por Francis, 6º en la final, seguía un programa de consumo de esteroides similar al de Jonhson. Por último, el jamaicano Ray Stewart (1965) , que se lesionó, aunque consiguió llegar a la meta, se vio implicado en un asunto de tráfico y administración de sustancias prohibidas a los atletas que entrenaba en 2008.

En su país de acogida Johnson pasó de héroe a villano. Gran parte de la prensa lo calificó de traidor y de tramposo. El Gobierno de Canadá decidió abrir una comisión de investigación, presidida por el juez Charles Dubin (1921-2008), que descubrió un uso bastante generalizado de sustancias prohibidas en el deporte. Johnson, tras haber negado cualquier relación con estos productos, acabó confesando que usaba esteroides desde principios de los 80. Se dijo que para recuperarse de la lesión que había tenido a mitad de la temporada de 1988, el atleta incumplió los plazos para que los restos del fármaco desapareciesen de su organismo. Sin embargo, Johnson siempre ha negado este extremo, alegando que, aunque consumía esteroides, jamás había usado el estanozol y que le habían tendido una trampa.

En resumen, un libro muy recomendable para conocer el mundillo atlético de los años 80 y para profundizar en el mundo de las drogas, tal vez la parte más oscura del deporte.

Historia de la plusmarca europea de 1500 metros

Además de la plusmarca mundial de 5000 m, otra de las joyas que nos ha dejado esta atípica temporada atlética ha sido la plusmarca europea de los 1500 m, a cargo del fenómeno noruego Jakob Ingebrigtsen (2000) con 3:28.68 a 2.28 de la plusmarca mundial del marroquí Hicham El Guerrouj (1974). Sucedió el 14 de agosto, en Mónaco. El dominio europeo en la prueba de los 1500 m fue apabullante hasta finales de los 50 del siglo pasado. Cuando, el 28 de agosto de 1958, el australiano Herb Elliott (1938) superó su primer tope universal, con 3:36.0, los atletas europeos habían conseguido 19 de las 24 plusmarcas mundiales homologadas anteriormente. Desde la irrupción del Elliot se han superado 14 primados universales, pero tan solo 5 por europeos, a cargo del trío británico Seb Coe (1956), Steve Ovett (1955) y Steve Cram (1960) durante 6 años.

La primera plusmarca europea homologada tuvo lugar el 5 de agosto de 1917, en plena Primera Guerra Mundial, en la neutral Suecia. En este país, el atleta local John Zander (1890-1967) realizó sin liebres 3:54.7, también plusmarca mundial, superando los oficiosos 3:59.8, del británico Harold Wilson (1885-1932), primera marca de la historia por debajo de los 4 minutos el 30 de mayo de 1908.

El tiempo de Zander se mantuvo hasta el 19 de junio de 1924. Ese día, el finlandés Paavo Nurmi (1893-1973), dispuesto a conseguir el doblete olímpico en 1500 y 5000 m, decidió reproducir las condiciones de los Juegos, cuyas finales de ambas distancias se celebrarían con menos de 1 hora de diferencia. Nurmi hizo 3:52.6 en el kilómetro y medio y 14:28.2 en los 5 kilómetros 55 minutos después, ambos tiempos plusmarcas mundiales. Poco después, se hizo con los dos títulos olímpicos. Ganaría otras 7 medallas de oro en 3 ediciones olímpicas.

El alemán Otto Peltzer (1900-1970), el 11 de septiembre de 1926, superó en la misma carrera a Nurmi, que fue tercero, y su plusmarca mundial, con 3:51.0. Dos meses antes Peltzer se había hecho también con el primado mundial de 800 m. Se convirtió así en el primer atleta de la historia en tener ambas plusmarcas mundiales simultáneamente.

El subcampeón olímpico de 1500 en 1928, el francés Jules Ladoumègue (1906-1973), rompió la barrera de 3:50.0 al correr el 5 de octubre de 1930 en 3:49.2. Resultó descalificado por profesionalismo, lo que le impidió disputar el oro olímpico en 1932. Precisamente, el campeón este año, el italiano Luigi Beccali (1907-1990) fue el siguiente plusmarquista mundial. Igualó al francés el 9 de septiembre de 1933 y lo superó 8 días después con 3:49.0. En 1934 fue el primer campeón de Europa de la distancia y en 1936 bronce olímpico.

El subcampeón de Europa de 1500 y campeón de 800 en 1934, húngaro Miklos Szabo (1908-2000) fue el primer plusmarquista europeo no mundial. El 3 de octubre de 1937 corrió la distancia en 3:48.6, a 0.8 del primado mundial del campeón olímpico, el neozelandés Jack Lovelock (1910-1949).

Europa recuperó el tope mundial con la pugna entre Gunder Hägg (1918-2004) y Arne Andersson (1917-2009) en la nuevamente neutral Suecia durante la Segunda Guerra Mundial. Los dos atletas suecos se repartieron 19 plusmarcas mundiales en distancias desde los 1500 a los 5000 m, 4 de ellas en el kilómetro y medio. Hägg corrió en 3:47.6 el 10 de agosto de 1941, en 3:45.8 el 17 de julio de 1942, Andersson en 3:45.0 el 17 de agosto de 1943 y, finalmente, Hägg en 3:43.0 el 17 de agosto de 1943.

Como le ocurrió a Ladoumègue, Hägg y Andersson también recibieron una sanción por profesionalismo encubierto, que les impidió acudir al Europeo de 1946 y a los Juegos de 1948. El campeón de 1500 en la primera competición y subcampeón en la segunda, el también sueco Lennart Strand (1921-2004) igualó los 3:43.0 de Hägg el 17 de julio de 1947. Cinco años después, el alemán Werner Lueg (1931-2014) consiguió el triple empate en los más alto de la lista mundial de los 1500 m. Ese año sería bronce olímpico.

A mediados de los años 50, un trío de corredores húngaros Sándor Iharos (1930-1996), Istvan Rózsavölgyi (1929-2012) y Lázló Tábori (1931-2018), dirigidos técnicamente por el antiguo mediofondista Mihály Iglói (1908-1998), irrumpieron en el panorama mundial del medio fondo y fondo con la consecución de varias plusmarcas mundiales, sobre todo en 1500 m. Iharos llegó a tener, aunque no simultáneamente, los primados universales de 1500, 3000, 5000 y 10 000 m. El 3 de agosto de 1954 corría los 1500 en 3:42.8, tope europeo, a 1.0 del mundial del australiano John Landy (1930), que había conseguido al paso de una milla. Rózsavölgyi, que sería bronce olímpico en 1960, se fue a 3:42.2 el 16 de julio de 1955. Exactamente dos semanas después Iharos ponía otra vez a Europa a la cabeza del 1500 mundial con 3:40.8. La barrera de 3:40.0 parecía muy cercana, pero aún se hizo esperar otros dos años, con cinco plusmarcas de por medio. Tábori igualó a su compatriota el 6 de septiembre de 1955, en una carrera en la que el segundo, el danés Gunnar Nielsen (1928-1985), plata europea en 1954, obtuvo el mismo tiempo y, por tanto, la plusmarca mundial. Rózsavölgyi deshizo el triple empate el 3 de agosto de 1956 con 3:40.6.

El 11 de julio de 1957 en Turku se produjo un hecho curioso, que dio como resultado un nuevo primado europeo y mundial compartido. En una carrera local, dos atletas, nacidos con 15 días de diferencia, y con nombres muy parecidos, Olavi Salsola (1933-1995) y Olavi Salonen (1933), corrían la distancia en 3:40.2. La barrera de 3:40.0 cayó finalmente al día siguiente, cuando el checo, entonces checoslovaco, Stanislav Jungwirth (1930-1986) marcó unos excelentes 3:38.1. Jungwirth, que había sido bronce en el Europeo de 1954, fue testigo de la pérdida de su plusmarca mundial el 28 de agosto de 1958, cuando Elliott realizó 3:36.0. El checoslovaco ocupó la segunda posición con 3:39.0. Unos días antes solo había podido ser octavo en el campeonato de Europa.

Tras los 3:36.0 de Elliott, la plusmarca mundial tardaría 23 años en volver a Europa. Elliot mejoró a 3:35.6 en la final de los Juegos de 1960. Posteriormente, en 1967, el estadounidense Jim Ryun (1947) correría en 3:33.1, y en 1974, en la final de los Juegos de la Commonwealth, el tanzano Filbert Bayi (1953) se convertía en el primer africano plusmarquista mundial de 1500 m, con 3:32.16. Durante todo ese tiempo, hubo algunos momentos en que los europeos pudieron acercarse a los que entonces eran los mejores registros del kilómetro y medio.

El crono de Jungwirth fue plusmarca europea hasta el 28 de julio de 1963, cuando el francés Michel Jazy (1936) realizó 3:37.8. Jazy había sido subcampeón olímpico en 1960. Fue oro europeo en 1500 m en 1962 y plata en 1966. En 5000 m fue campeón de Europa en 1966. Fue plusmarquista mundial de la milla y de los 3000 m. Perdió su primado europeo el 14 de julio de 1965, cuando el alemán Jürgen May (1942) corrió en 3:36.4, pero lo recuperó el 25 de junio del año siguiente con una décima menos, a 0.7 del tiempo de Elliott.

El sucesor de Jazy como plusmarquista europeo de 1500 m fue otro francés, Jean Wadoux (1942), que el 23 de julio de 1970 sorprendió con unos excelentes 3:34.0, segunda mejor marca de siempre a 0.9 del tope mundial de Jim Ryun. No tuvo el francés un gran recorrido. Sin embargo, hubo que esperar hasta el final de la década para superarlo. La irrupción de Coe y Ovett supuso la vuelta, por última vez, al dominio europeo de la prueba. Coe, más centrado en la milla que en el 1500, superó el primado continental de Wadoux el 17 de julio de 1979, al marcar 3:32.8 en el paso de una milla, que terminó con una nueva plusmarca mundial de 3:48.95 (homologada 3:49.0). Pocas semanas después, el 15 de agosto, el británico recuperaba para Europa la plusmarca mundial de los 1500 m, al correr la distancia en 3:32.03 (homologado 3:32.1). Este fue el único 1500 que corrió ese año y su única plusmarca mundial de una distancia en la que fue campeón olímpico en 1980 y 1984.

Seb Coe 3:32.8p 3:48.95
Seb Coe 3:32.03

El 15 de julio de 1980 unos días antes de los Juegos de Moscú, Steve Ovett se convertía en coplusmarquista Mundial, al menos oficialmente, de los 1500 m. Su tiempo real de 3:32.09 se homologó como 3:32.1, según la norma del momento, que cambiaba al final de ese mismo año. Si el británico no mejoraba perdería su condición de coplusmarquista. Tras los Juegos, en que ganó el oro en los 800 m y el bronce en los 1500, deshizo el empate al registrar 3:31.36 el 27 de agosto. Ovett, que había sido campeón de Europa dos años antes, sufrió un calvario de lesiones a partir de 1981. Aun así pudo realizar una nueva plusmarca mundial el 4 de septiembre de 1983. Sus 3:30.77 superaban los 3:31.24 que el estadounidense Sydney Maree había realizado unos días antes.

Steve Ovett 3:31.36
Seve Ovett 3:30.77

En 1985 cayó la barrera de los 3:30.00. El 16 de julio en un histórico enfrentamiento entre el británico campeón de Europa y del mundo y subcampeón olímpico Steve Cram y el marroquí Said Aouita (1959), campeón olímpico de 5000 m. En un disputadísimo final, el británico se impuso al marroquí con 3:29.67 por 3:29.71.

Esta sería la última plusmarca mundial de 1500 m superada por un atleta europeo. Cram perdería el primado mundial el 23 de agosto de ese mismo año, cuando Aouita mejoró hasta 3:29.46. Otros dos norteafricanos han sucedido al marroquí en la cabeza mundial de los 1500 m. Son el argelino Nourredine Morcelli (1970), que corrió en 3:28.86 en 1992 y 3:27.37 en 1995, y el actual plusmarquista mundial desde 1998, Hicham El Guerrouj.

El tiempo de Cram se mantuvo como plusmarca europea 12 años, hasta el 13 de agosto de 1997, cuando el español Fermín Cacho (1969) realizó 3:28.95. Era la primera vez que un atleta superaba el primado continental sin ganar la carrera. El español resultó derrotado por El Guerrouj, con 3:28.91. A esas alturas, Cacho ya había sido campeón olímpico en 1992, subcampeón en 1996, subcampeón mundial en 1993 y 1997 y campeón de Europa en 1994.

El sucesor de Cacho fue el sorprendente británico Mohamed Farah (1983). El doble campeón olímpico de 5000 y 10 000 m en 2012, que repetiría en 2016, corrió el 19 de julio de 2013 en 3:28.81, detrás del campeón olímpico de la distancia, el keniano Asbel Kiprop (1989), 3:27.72. Farah casi igualaría esta marca en 2015, al realizar 3:28.93. Sin embargo, nunca compitió en esta distancia. Continuaría con el fondo en pista y posteriormente en la carretera.

La última plusmarca europea, como se ha señalado, son los 3:28.68 de Jakob Ingebrigtsen. Como en las dos anteriores, ocupó la segunda plaza, detrás del keniano campeón del mundo en 2019, el keniano Tim Cheruiyot (1995), que marcó 3:28.41. Hace ya 35 años que un europeo no es plusmarquista mundial. ¿Tiene posibilidades el pequeño de los Ingebrigtsen de ser el siguiente?

Progresión de la plusmarca europea masculina de 1500 m

3.54.7* John Zander SUE Estocolmo 05 08 1917
3.52.6* Paavo Nurmi FIN Helsinki 19 06 1924
3.51.0* Otto Peltzer ALE Berlín 11 09 1926
3.49.2* Jules Ladoumégue FRA París 05 10 1930
3.49.2* Luigi Beccali ITA Turín 09 09 1933
3.49.0* Luigi Beccali ITA Milán 17 09 1933
3.48.6 Miklos Szabo HUN Budapest 03 10 1937
3.47.6* Gunder Hägg SUE Estocolmo 10 08 1941
3.45.8* Gunder Hägg SUE Estocolmo 17 07 1942
3.45.0* Arne Andersson SUE Gotemburgo 17 08 1943
3.43.0* Gunder Hägg SUE Gotemburgo 07 07 1944
3.43.0* Lennart Strand SUE Malmö 15 07 1947
3.43.0* Werner Lueg GER Berlín 29 06 1952
3.42.4 Sandor Iharos HUN Oslo 03 08 1954
3.42.2 István Rózsavölgyi HUN Belgrado 16 07 1955
3.40.8* Sandor Iharos HUN Helsinki 28 07 1955
3.40.8* Laszlo Tabori HUN Oslo 06 09 1955
3.40.8* Gunnar Nielsen DIN Oslo 06 09 1955
3.40.6* István Rózsavölgyi HUN Tata 03 08 1956
3.40.2* Olavi Salsola FIN Turku 11 07 1957
3.40.2* Olavi Salonen FIN Turku 11 07 1957
3.38.1* Stanislav Jungwirth CHE Stará Boleslav 12 07 1957
3.37.8 Michel Jazy FRA Colombes 28 07 1963
3.36.4 Jurgen May RDA Erfurt 14 07 1965
3.36.3 Michel Jazy FRA Sochaux 25 06 1966
3.34.0 Jean Wadoux FRA Colombes 23 07 1970
3.32.8 Sebastian Coe GBR Oslo 17 07 1979
3.32.03 (3:32.1**) Sebastian Coe GBR Zürich 15 08 1979
3.31.36* Steve Ovett GBR Koblenz 27 08 1980
3.30.77* Steve Ovett GBR Rieti 04 09 1983
3.29.67* Steve Cram GBR Nizza 16 07 1985
3.28.95 Fermin Cacho ESP Zürich 13 08 1997
3.28.81 Mohamed Farah GBR Mónaco 19 07 2013
3:28.68 Jakob Ingebrigtsen NOR Mónaco 14 08 2020

*Fueron en su momento plusmarcas mundiales **El 15 de julio de 1980, Steve Ovett corrió los 1500 m en 3:32.09. La Federación Internacional homologó este tiempo como 3:32.1.

Lista de las mejores marcas masculinas europeas de 1500 m (hasta el 17 09 2020)

1 3:28.68 Jakob Ingebrigtsen 2000 NOR Mónaco 14 08 2020
2 3:28.81 Mo Farah 1983 GBR Mónaco 19 07 2013
3 3:28.95 Fermín Cacho 1969 ESP Zürich 13 08 1997
4 3:28.98 Mehdi Baala 1978 FRA Bruselas 05 09 2003
5 3:29.47 Jake Wightman 1994 GBR Mónaco 14 08 2020
6 3:29.67 Steve Cram 1960 GBR Niza 16 07 1985
7 3:29.77 Sebastian Coe 1956 GBR Rieti 07 09 1986
8 3:30.01 Filip Ingebrigtsen 1993 NOR Mónaco 20 07 2018
9 3:30.07 Rui Silva 1977 POR Mónaco 19 07 2002
10 3:30.33 Ivan Heshko 1979 UCR Bruselas 03 09 2004
11 3:30.57 Reyes Estévez 1976 ESP Sevilla 24 08 1999
12 3:30.62 Charlie Da’Vall Grice 1993 GBR Monaco 12 07 2019
13 3:30.77 Steve Ovett 1955 GBR Rieti 04 09 1983
14 3:30.83 Fouad Chouki 1978 FRA Zürich 15 08 2003
15 3:30.92 José Luís González 1957 ESP Niza 16 07 1985
16 3:30.94 Isaac Viciosa 1969 ESP Mónaco 08 08 1998
17 3:31.13 José Manuel Abascal 1958 ESP Barcelona 16 08 1986
18 3:31.17 Robert K. Andersen 1972 DIN Zürich 13 08 1997
19 3:31.21 José Antonio Redolat 1976 ESP Estocolmo 17 07 2001
20 3:31.30 İlham Tanui Özbilen 1990 TUR Mónaco 19 07 2013
21 3:31.45 Driss Maazouzi 1969 FRA Mónaco 19 07 2002
22 3:31.46 Henrik Ingebrigtsen 1991 NOR Mónaco 18 07 2014
22 3:31.46 Marcin Lewandowski 1987 POL Doha 06 10 2019
24 3:31.48 Andrés Manuel Díaz 1969 ESP Mónaco 18 08 2000
25 3:31.57 Juan Carlos Higuero 1978 ESP Roma 14 07 2006
26 3:31.58 Thomas Wessinghage 1952 ALE Coblenza 27 08 1980
27 3:31.75 Pierre Délèze 1958 SUI Zürich 21 08 1985
28 3:31.86 John Mayock 1970 GBR Bruselas 22 08 1997
29 3:31.96 Harald Hudak 1957 ALE Coblenza 27 08 1980
30 3:31.98 Homiyu Tesfaye 1993 ALE Roma 05 06 2014
31 3:32.06 Nadir Bosch 1973 FRA París 21 07 1999
32 3:32.11 Chris O’Hare 1990 GBR Mónaco 20 07 2018
33 3:32.28 Vyacheslav Shabunin 1969 RUS Roma 30 06 2000
34 3:32.34 Anthony Whiteman 1971 GBR Mónaco 16 08 1997
35 3:32.37 Eric Dubus 1966 FRA Niza 12 07 1995
35 3:32.37 Michael East 1978 GBR Roma 02 07 2004
37 3:32.49 Jakub Holuša 1988 CHE Mónaco 20 07 2018
38 3:32.52 Josh Kerr 1997 GBR Doha 06 10 2019
39 3:32.69 Peter Elliott 1962 GBR Sheffield 19 07 1990
40 3:32.70 Arturo Casado 1983 ESP Berlín 22 08 2010
41 3:32.73 Bouabdellah Tahri 1978 FRA Mónaco 19 07 2013
42 3:32.77 Jens-Peter Herold 1965 ALE Rieti 06 09 1992
43 3:32.78 Gennaro Di Napoli 1968 ITA Rieti 09 09 1990
44 3:32.88 Álvaro Fernández 1981 ESP Bruselas 03 09 2004
45 3:32.89 Gert-Jan Liefers 1978 NED Bruselas 24 08 2001

Historia de la plusmarca mundial de 5000 metros

Esta temporada tan extraña nos está dejando registros de gran calidad, pese a las circunstancias. Ha habido dos plusmarcas de mucha calidad, la mundial masculina de 5000 m y la europea de 1500 m. En esta entrada vamos a contar la historia de la primera y dejaremos la historia de la segunda para una próxima entrada.

Los 5000 m que se disputan en la actualidad derivan de la distancia británica de las 3 millas, 4828 m, que se corrió oficialmente hasta 1977. En los Juegos de la Commonwealth no se disputaron las distancias métricas hasta 1970. La primera plusmarca mundial homologada de los 5000 m corrió a cargo de Johannes Kolehmainen (1889-1966), el pionero de los finlandeses voladores, 14:36.6, realizados el 10 de julio de 1912, año en que se estrenó esta distancia en los Juegos. Kolehmainen derrotó en un cerrado final al francés Jean Bouin (1888-2014). El finlandés previamente había ganado los 10 000 m, también olímpicos por primera vez. Se hizo, asimismo, con el oro en la prueba individual de campo a través y con la plata por equipos. En 1920 volvió a los Juegos y ganó el oro en la prueba de maratón.

El dominio finlandés en las pruebas de fondo sería apabullante los siguientes 20 años. La plusmarca de Kolehmainen duró 10 años, hasta el 12 de septiembre de 1922. Ese día su compatriota, el mítico Paavo Nurmi (1897-1973), considerado por muchos el mejor corredor de fondo de siempre, realizó 14:35.4. Casi dos años después, poco antes de los Juegos olímpicos de 1924, el 19 de junio, Nurmi decidió correr un 1500 y un 5000 en el espacio de una hora, el mismo horario que en los Juegos. Consiguió sendas plusmarcas mundiales, con 3:52.6 y 14:28.2. Poco después en París se haría con los dos oros, de los nueve que ganó en 3 Juegos. En su carrera atlética, Nurmi superó oficialmente 22 plusmarcas mundiales en distancias desde los 1500 m a los 20 Km.

Otro finlandés, Lauri Lehtinen (1908-1973), mejoró a Nurmi el 19 de junio de 1932, al correr en 14:17.0. Seis semanas más tarde, en una final con polémica, se hizo con el oro olímpico de la distancia. Fue plata en los Juegos de 1936. Taisto Mäki (1910-1979) fue el último finlandés volador en poseer el tope universal de los 5 Km. El 16 de junio de 1939 registró 14:08.8. Tres meses más tarde, se convirtió, con 29:52.6, en el primer atleta en correr los 10 000 m en menos de media hora.

Mientras el mundo se desangraba en la Segunda Guerra Mundial, los suecos Gunder Hägg (1918-2004) y Arne Andersson (1917-2009) mantenían una pugna mucho más amable, que dio como resultado 19 plusmarcas mundiales, sobre todo en distancias de medio fondo. Una de ellas fueron los 13:58.4 de Hägg en 5000 m, el 20 de septiembre de 1942. Tuvo que correr los últimos 200 m en 29 segundos para romper, por primera vez en la historia, la barrera de los 14 minutos.

El checo, entonces checoslovaco, Emil Zátopek (1922-2000) ya había ganado cuatro oros olímpicos cuando el 30 de mayo de 1954 se incorporó a la lista de plusmarquistas mundiales de 5000 m con 13:57.2. Tan solo dos días después, el 1 de junio, corría los 10 000 m en 28:54.2, primera marca por debajo de 29 minutos. Parecía que no se le escaparía el doble oro en los campeonatos de Europa. Pero, aunque ganó fácilmente los 10 000 m, otra vez por debajo de 29 minutos, se vio impotente para frenar al ucraniano, entonces soviético, Vladimir Kuts (1927-1975) que lo arrolló en los 5000 m, con una nueva plusmarca mundial, 13:56.6, el 29 de agosto de 1954.

La irrupción de Kuts, que había comenzado a practicar atletismo a los 22 años, llevó a que en tres años, de 1954 a 1957, se superase la plusmarca mundial ocho veces, por cuatro atletas. La mejoría total fue de más de 20 segundos. El 13 de octubre del mismo 1954 tuvo lugar en Londres un encuentro entre el Reino Unido y la Unión Soviética. Kuts se enfrentaba al británico Chris Chataway (1931-2014), una de las liebres de la famosa carrera de Iffley Road, donde su amigo Roger Bannister (1929-2018) había roto la barrera de los 4 minutos en la milla, y reciente subcampeón de Europa de 5000 m. Kuts impuso un ritmo rapidísimo, pero Chataway se las arregló para seguirlo y superarlo casi en la línea de llegada con 13:51.6, 0.2 menos que el soviético. Este, sin embargo, fue capaz de correr en 13:51.2 diez días más tarde.

En 1955 Kuts continuó peleando por la supremacía mundial en los 5000 m. Esta vez su rival fue el húngaro Sándor Iharos (1930-1996). Junto con Nurmi, Iharos ha sido el único atleta capaz de superar las plusmarcas mundiales de 1500, 5000 y 10 000 m. El 10 de septiembre, en un encuentro entre Hungría y Polonia, Iharos dejaba el tope mundial en 13:50.8. Kuts corría ocho días más tarde en 13:46.8. Finalmente el 23 de octubre, en el campeonato nacional Iharos se iba a 13:40.6.

En 1956, año olímpico, los corredores de 5000 m seguían rompiendo límites. El 19 de junio, el británico Gordon Pirie (1931-1991) derrotaba a Kuts por 2.8, con 13:36.8. En los Juegos de Melbourne, sin embargo, el soviético no dio opción. Ganó con gran diferencia el oro en ambas pruebas, mientras el británico se hundió en el último kilómetro de la prueba más larga y fue segundo, a gran distancia, en la prueba más corta. Finalmente, el 13 de octubre de 1957, el año de su retirada, Kuts recuperaba el primado mundial con 13:35.0.

Pasaron ocho años hasta que surgió otro atleta que volvió a dar un enorme salto cualitativo a la prueba, el australiano Ron Clarke (1937-2015). Clarke había dejado el atletismo durante cuatro años. Lo retomó en 1960, ya con 23 años. En su no muy larga carrera atlética, el australiano superó oficialmente 17 plusmarcas mundiales. Llevó la de 5000 m de los 13:35.0 de Kuts a 13:16.6 y la de 10 000 m de los 28:18.2 del ruso, entonces soviético, Piotr Bolotnikov (1930-2013), hasta unos estratosféricos 27:39.4. En 5000 m superó la plusmarca mundial en cuatro ocasiones, las tres primeras en 1965, 13:34.8 el 16 de enero, 13:33.6 el 1 de febrero y 13:25.8 el 4 de junio. Sin embargo, no acabó siendo el más rápido ese año, ya que el 30 de noviembre el keniano Kip Keino (1940) realizó 13:24.2. No obstante, el australiano volvió a ser el más rápido el 5 de julio de 1966, al irse a unos magníficos 13:16.6. La gran superioridad cronométrica de Clarke no se tradujo en medallas olímpicas. Tan solo pudo ganar el bronce en los 10 000 m de 1964. En 1968, en México, perjudicado por la altitud, solo fue 6º en los 10 000 m y 5º en los 5000. A su rival, Keino, le sucedió todo lo contrario, ya que México fue su cumbre como mediofondista-fondista de élite. Se proclamó campeón olímpico de 1500, en una memorable carrera, y subcampeón en 5000 m. Aún sería plata en el kilómetro y medio cuatro años más tarde, así como oro en obstáculos.

Clarke perdió sus plusmarcas mundiales de 5000 y 10 000 m el año 1972. El finlandés Lasse Virén (1949), rememorando glorias pasadas de su país, se hizo con el oro en los 5000 y 10 000 m en las finales olímpicas de 1972, en esta última distancia, con el primado mundial. Poco después, el 14 de septiembre, corría los 5 Km en 13:16.4, 0.2 menos que Clarke. Este nuevo tope solo le duró 6 días. El 20 de septiembre, el belga Emiel Puttemans (1947), que había sido quinto en la final olímpica de 5000 m y subcampeón de 10 000, marcaba 13:13.0 en la distancia más corta. Este registro estuvo cinco años en lo más alto, hasta el 5 de julio de 1977 en que el neozelandés Dick Quax (1948-2018) realizó 13:12.86 (homologado 13:12.9). Quax había sido subcampeón olímpico de la distancia en año anterior, detrás de Virén, que ya había repetido oro en 10 000 m.

El tiempo de Quax resultó superado en menos de un año por el huracán keniano Henry Rono (1952). El 8 de abril se iba a 13:08.4. Fue la primera de cuatro plusmarcas mundiales en cuatro pruebas. El 13 de mayo corrió los 3000 m obstáculos en 8:05.4, el 11 de junio los 10 000 m en 27:22.4 y el 27 de junio los 3000 m lisos en 7:32.1. En los años siguientes sufrió el boicot de su país a los Juegos de 1980, tuvo problemas con los federativos, ganó peso y padeció lesiones. No obstante, el 13 de septiembre de 1981, en una polémica carrera con liebre dobladas, realizó 13:06.20.

El tiempo de Rono acabó mostrándose efímero. El 7 de julio de 1982, en una carrera sin liebres, el británico Dave Moorcroft (1953), subcampeón de Europa de 1500 m cuatro años antes, marcaba 13:00.41. Rono fue testigo de la pérdida de su plusmarca. Fue cuarto en la carrera con 13:25.14. Moorcroft no mantuvo la forma en septiembre, en el campeonato de Europa de 5000 m, y solo pudo ser tercero.

La barrera de los 13 minutos estaba muy cerca, pero aún se hizo esperar. En 1983, en el primer campeonato del Mundo al aire libre, el marroquí Said Aouita (1959) ganaba el bronce en los 1500 m. Al año siguiente, pese a tener la mejor marca del año en esta prueba, optó por correr el 5000 en los Juegos Olímpicos, distancia en al que logró el oro. El 27 de julio de 1985 restaba 0.01 a la plusmarca mundial. El límite de los 13 minutos caería dos años más tarde, el 22 de julio de 1987, cuando marcó 12:58.39. Aouita fue campeón mundial de 5000 m en 1987. En 1988 trató de volver a sus orígenes disputando los 800 y los 1500 m en los Juegos Olímpicos de Seúl. Aun mermado físicamente fue bronce en las dos vueltas, pero no salió en su semifinal en el kilómetro y medio. Como Nurmi, Hägg e Iharos, superó las plusmarcas mundiales de 1500 y 5000 m.

Los años 90 vieron la irrupción de uno de los mejores fondistas de la historia, el etíope Haile Gebrselassie (1973). Su presencia marcó otra época dorada en la distancia, con una mejoría de 19 segundos en cuatro años y 6 plusmarcas mundiales, cuatro suyas, por parte de seis atletas. Competitivamente solo se dedicó al 5000 en una ocasión, en el Campeonato del Mundo de 1993, donde ocupó la segunda plaza. Fue campeón mundial de 10 000 m en cuatro ocasiones y dos veces campeón olímpico. En esta distancia consiguió tres primados mundiales. Obtuvo su primera plusmarca mundial de 5000 m el 4 de junio de 1994, con 12:56.96. El 8 de junio de 1995 perdió su primado mundial a manos del keniano Moses Kiptanui (1971), campeón y plusmarquista mundial de obstáculos, que corrió en 12:55.30, pero el 16 de agosto Gebre lograba unos sorprendentes 12:44.39. El 13 de agosto de 1997 mejoraba hasta 12:41.86. Segundo, con 12:44.90, fue el keniano Daniel Komen (1976), uno de los mayores talentos del fondo mundial. Seis días después, el 22 de agosto, Komen sorprendía con 12:39.74. Su carrera había sido fulgurante. El año anterior había superado la plusmarca mundial de 3000 m con 7:20.67, aún vigente. En 1997 ganó el campeonato mundial de 5000 m. Seis días después de su plusmarca de 5000 m, se convertía en el primer atleta en correr la inusual distancia de las dos millas en menos de 8 minutos, 7:58.61 (¡dos millas seguidas en menos de 4 minutos!). Su motivación por el atletismo, no obstante, era irregular y su carrera en la élite fue corta. Gebre fue capaz de recuperar el tope universal de la distancia al correr en 12:39.36 el 13 de junio de 1998. En la última parte de su carrera atlética, que se prolongó hasta 2012, el etíope se dedicó al maratón, distancia en la que superó otras dos plusmarcas mundiales.

Haile Gebrselassie 12:56.97
Haile Gebrselassie 12:41.86
Daniel Komen 12:39.74
Haile Gebrselassie 12:39.36

El sucesor de Gebre fue otro etíope, Kenenisa Bekele (1982), que el 31 de mayo de 2004 mejoró hasta 12:37.35. Bekele, también plusmarquista de 10 000 m, fue oro olímpico en 5000 m en 2008 y en 10 000 m en 2004 y 2008, además de cinco veces campeón del mundo en pista (4 en 10 000 y una en 5000) y once veces campeón del mundo de campo a través, entre carreras cortas y largas. Continúa activo en maratón, prueba en la que el año pasado acreditó 2h01:41, 2 segundos más que la plusmarca mundial de Eliud Kipchoge (1984), a quien, si está en forma, disputará el oro olímpico el próximo año en Tokio.

Han pasado 16 años para ver una nueva plusmarca mundial de 5000 m, los 12:35.36 del ugandés Joshua Cheptegei (1996), el campeón del mundo de campo a través y de 10 000 m. El límite de los 12:30.00, que supondría una media de menos de un minuto por vuelta, está ahí. El propio Cheptegei, alguno de los jóvenes etíopes Selemon Barega (2000), 12:43.02 (2018), Hagos Gebrhiwet (1994), 12:45.82 (2018) o Yomif Kejelcha (1997), 12:46.73 (2018) o quién sabe, el noruego Jakob Ingebrigtsen (2000), que al año pasado hizo 13:02.03, podrían romper esta barrera en el futuro próximo.

Progresión de la plusmarca mundial masculina de 5000 m

14:36.6 Hannes Kolehmainen (FIN) 10 07 1912 Estocolmo
14:35.4 Paavo Nurmi (FIN) 12 09 1922 Estocolmo
14:28.2 Paavo Nurmi (FIN) 19 06 1924 Helsinki
14:17.0 Lauri Lehtinen (FIN) 19 06 1932 Helsinki
14:08.8 Taisto Mäki (FIN) 16 06 1939 Helsinki
13:58.2 Gunder Hägg (SUE) 20 09 1942 Gotemburgo
13:57.2 Emil Zátopek (CHE) 30 05 1954 París
13:56.6 Vladimir Kuts (URS) 29 08 1954 Berna
13:51.6 Chris Chataway (GBR) 13 10 1954 Londres
13:51.2 Vladimir Kuts (URS) 23 10 1954 Praga
13:50.8 Sandor Iharos (HUN) 10 09 1955 Budapest
13:46.8 Vladimir Kuts (URS) 18 09 1955 Belgrado
13:40.6 Sandor Iharos (HUN) 23 10 1955 Budapest
13:36.8 Gordon Pirie (GBR) 19 06 1956 Bergen
13:35.0 Vladimir Kuts (URS) 13 10 1957 Roma
13:34.8 Ron Clarke (AUS) 16 01 1965 Hobart
13:33.6 Ron Clarke (AUS) 01 02 1965 Auckland
13:25.8 Ron Clarke (AUS) 04 06 1965 Compton
13:24.2 Kipchoge Keino (KEN) 30 11 1965 Auckland
13:16.6 Ron Clarke (AUS) 05 07 1966 Esocolmo
13:16.4 Lasse Virén (FIN) 14 09 1972 Helsinki
13:13.0 Emiel Puttemans (BEL) 20 09 1972 Bruselas
13:12.9 Dick Quax (NZL) 05 07 1977 Estocolmo
13:08.4 Henry Rono (KEN) 08 04 1978 Berkeley
13:06.20 Henry Rono (KEN) 13 09 1981 Knarvik
13:00.41 David Moorcroft (GBR) 07 07 1982 Oslo
13:00.40 Said Aouita (MAR) 22 07 1985 Oslo
12:58.39 Said Aouita (MAR) 27 07 1987 Roma
12:56.96 Haile Gebrselassie (ETI) 04 06 1994 Hengelo
12:55.30 Moses Kiptanui (KEN) 08 06 1995 Roma
12:44.39 Haile Gebrselassie (ETI) 16 08 1995 Zúrich
12:41.86 Haile Gebrselassie (ETI) 13 08 1997 Zúrich
12:39.74 Daniel Komen (KEN) 22 08 1997 Bruselas
12:39.36 Haile Gebrselassie (ETI) 13 06 1998 Helsinki
12:37.35 Kenenisa Bekele (ETI) 31 05 2004 Hengelo
12:35.36 Joshua Cheptegei (UGA) 14 08 2020 Mónaco

Los mejores mediofondistas fondistas españoles

Esta entrada se publicó inicialmente en la revista Somos Atletismo del mes de agosto de este año.

Hasta los años 80 parecía existir una barrera insalvable entre el 1500 y el 5000 para los corredores españoles. Los corredores de 1500 m eran mediofondistas puros, que hacían esta prueba compatible con los 800 m, y los de 5000 m se sentían más cómodos en los 10 000 m, la carretera y el campo a través que en la distancia inferior. Durante muchas décadas los atletas de ambas distancias tan solo coincidían en la prueba no olímpica de los 3000 m, donde varios de ellos, de ambos lados de la barrera, fueron plusmarquistas españoles en aquellos años. Hay que mencionar dos excepciones, que pertenecen a épocas muy tempranas, cuando el atletismo español se encontraba muy lejos de los registros de categoría internacional. El guipuzcoano Juan Muguerza (1900-1937) fue plusmarquista español de 1500 m (4:30.0, 4:23.6 y 4:18.0) y de 5000 m (16:13.8) y olímpico en 1920 en ambas distancias. Por su parte el catalán Joaquim Miquel (1903-1929) sucedió a Muguerza como plusmarquista nacional de 1500 m (4:17,4 y 4:13,2) y 5000 m (15:41,6, primer español sub16′). Fue olímpico en 5000 m en 1924.

Los años 80 en el ámbito atlético en España estuvieron marcados por el duelo entre el toledano José Luis González (1957) y el cántabro José Manuel Abascal (1958) por el primado español de 1500 m. Abascal ya destacaba en la prueba del kilómetro y medio en categoría junior (sub20), con la plusmarca española absoluta de la distancia, 3:38.2, en 1977. Sin embargo, había sido campeón de Europa junior de 3000 m, con 7:58.3 y había realizado 14:02.4 en 5000 m. González en categorías inferiores apuntaba más a los 5000 m, que había corrido en 14:00.8 en 1975 con 17 años, y al campo a través, modalidad en la que ese mismo año había sido subcampeón mundial junior. Ambos acabaron, no obstante, en la élite mundial de los 1500 m, con mejores marcas de 3:30.92 (1985) para el toledano, subcampeón del mundo al aire libre en 1987, y 3:31.13 (1986), para el cántabro, bronce europeo al aire libre en 1982 y olímpico en 1984. González, que ya se había hecho con la plusmarca nacional de 5000 m en 1985, al correr en 13:15.90, mejoró en 1987 hasta 13:12.34, carrera que ganó, con Abascal segundo, 13:12.49. Pese a sus repetidos anuncios de competir en los 5 Km, González siguió en los 1500 m hasta su retirada. Lo más destacado que consiguió en la prueba más larga fue el oro en el campeonato de España en 1990. Abascal sí tenía intención de pasar a la distancia superior. Probablemente más tras su victoria en la final A de la Copa de Europa de 1987, pero una grave lesión, que acabó forzando su retirada, se lo impidió.

En esa década de los 80 hubo otros dos corredores, que habían empezado en los 800 m, que hicieron compatibles ambas distancias. El barcelonés Jaime López Egea (1955), acreditado en 3:37.64 (1985) y 13:38.49 (1986), fue campeón de España de 1500 m en 1977 y de 5000 en 1987. Y el madrileño José Luis Carreira (1962), con mejores marcas de 3:35.56 (1986) y 13:25.94 (1989), consiguió la novena plaza en el Europeo al aire libre de 1986 de 1500 m y la tercera en los 5000 m de la Copa del Mundo de 1989, año en que fue campeón de España de esta distancia.

A mediados de los 90, una generación de atletas que venía de los 1500 m y no se dedicaban al campo a través irrumpió en el 5000 español. Probablemente el más destacado fue el palentino Isaac Viciosa (1969). Viciosa había comenzado corriendo 800 m, pero pronto se incorporó al 1500, distancia en la que fue subcampeón de Europa en 1994, detrás del soriano Fermín Cacho (1969). En el siguiente Europeo subió un peldaño en el podio, ya corriendo 5000 m, en un excelente doblete español, con el jienense Manuel Pancorbo (1966) en segunda posición. Acreditó 3:30.94 (1998) y 13:09.83 (1998) y fue plusmarquista europeo de 3000 m con 7:29.34 (1998). Venció cuatro años consecutivos (1995-1998) en la milla de la Quinta Avenida. El subcampeón de Europa de 5000 m en 1998, Manuel Pancorbo, había sido 6º en 1500 m en el anterior Europeo. Sus mejores marcas fueron 3:34.03 (1997) y 13:08.44 (1998). También fue plusmarquista europeo de 3000 m con 7:31.78. Otro destacado atleta de esta generación es el riojano Anacleto Jiménez (1967), plusmarquista español de 5000 m en 1997 con 13:08:30. No se prodigó en 1500 m, pero, en una de sus escasas incursiones, obtuvo en 1996 una resonante victoria sobre Fermín Cacho con 3:34.37, en las desaparecidas pistas de la Peineta, en Madrid. En 1994 fue octavo en el campeonato de Europa de 5000 m.

En la siguiente década, la de los años 2000, el burgalés Juan Carlos Higuero (1978) ganó en 2006 un doble bronce en el Europeo al aire libre en 1500 y 5000 m, tras una muy sólida trayectoria en la distancia más corta. Había sido 8º en la final olímpica de 2000, 6º en el Mundial al aire libre de 2005 y 5º en el Europeo de 2002. Aún le faltaba la mejor actuación de su vida, 4º en la final olímpica de 2008. Sus mejores marcas fueron 3:31.57 (2006) y 13:22.68 (2008).

El atleta español más reciente que ha combinado ambas pruebas, aún en activo, es el catalán de adopción, nacido en Marruecos, Adel Mechaal (1990). Mechaal hizo el doblete en ambas distancias en el campeonato de España en 2015 y 2017. Fue 4º en el Mundial al aire libre de 2017 en 1500 m y subcampeón de Europa de 5000 m en 2016. En el Europeo de 2018 fue cuarto en 10 000 m. Sus mejores registros son 3:33.91 (2019), 13:15.40 (2016) y 27:50.56 (2018).

A pesar de la barrera invisible durante tantas décadas, desde los años 80 numerosos atletas españoles han sido capaces de hacer compatibles las distancias de 1500 y 5000 m, que han dado muchos éxitos a nuestro atletismo y que, esperemos, continúen haciéndolo.

Alonzo Babers, un ingeniero militar campeón olímpico de 400 m

El boicot de los Juegos Olímpicos de 1984 por parte de los países del Este redujo ostensiblemente el nivel de diversas pruebas femeninas y de algunas masculinas, sobre todo lanzamientos y salto con pértiga. Pese a ello, en Los Ángeles hubo momentos que quedaron para la historia de los Juegos: los cuatro oros del estadounidense Carl Lewis (1961), los espectaculares 800 m, la resurrección del británico Sebastian Coe (1956) o la consolidación como fondista del marroquí Said Aouita (1959). Una de las carreras que tuvo mayor nivel fueron los 400 m, donde un estadounidense poco conocido llamado Alonzo Babers (1961) mejoró dos veces su plusmarca personal hasta hacerse con el oro con unos magníficos 44.27, entonces cuarta marca mundial de siempre.

Alonzo C Babers había nacido en Montgomery (Alabama) el 31 de octubre de 1961. Debido a la ocupación de su padre, que era militar, la familia se trasladó a Alemania, donde el joven Alonzo realizó el bachillerato, en concreto en el Instituto Americano de Kaiserlauten. En 1979 se unió a la Academia Militar del Ejército del Aire de los Estados Unidos, donde se graduó en Ingeniería Aeroespacial. Intentó inicialmente jugar al fútbol americano, pero las lesiones y la falta de peso corporal le hicieron buscar otro deporte, por lo que se fijó en el atletismo.

En 1982 realizó unos buenos 46.86 en pista cubierta, aunque apenas mejoró al aire libre, hasta 46.41. Sin embargo, en 1983 dio un enorme salto de calidad, al registrar 45.07, tiempo con el que ganó la serie B de la reunión de Zúrich. Se había clasificado para disputar el relevo 4 x 400 m del campeonato del Mundo, pero el equipo estadounidense, tras problemas con una entrega de testigo, solo pudo ser sexto.

Babers se preparó intensamente para disputar los Juegos Olímpicos de 1984, que tendrían lugar en Los Ángeles. Primeramente habría que superar las siempre complicadas pruebas de selección, que se celebraban en el propio estadio olímpico. Babers tuvo un excelente papel. Ganó su semifinal mejorando marca hasta 44.95 y fue segundo en la final, nuevamente con plusmarca personal de 44.86, en una carrera que lideraba a falta de 30 m. El ganador, Antonio McKay (1964), corrió en 44.71.

En los Juegos, Babers disputaría los 400 m y el relevo 4 x 400 m. Para la prueba individual se organizaron cuatro rondas. La primera ronda se programó para el 4 de agosto. Babers se impuso en la quinta serie con 45.81. El tiempo más rápido de la ronda correspondió a McKay con 45.55. Los cuartos de final se celebraron al día siguiente, 5 de agosto. Babers hizo marca personal de 44.75, ganando su serie. No obstante, McKay volvió a realizar el mejor tiempo, con 44.72. No obstante, ninguno de ellos se impuso en las semifinales del 6 de agosto. Babers fue segundo en la primera semifinal, con 45.17, a 0.01 del ganador, el nigeriano Innocent Egbunike (1961), mientras McKay fue tercero, con 44.92, en la segunda semifinal, por detrás del costamarfileño Gabriel Tiacoh (1963-1992), 44.64 y el nigeriano Sunday Uti (1962), 44.83, en ambos casos mejores marcas personales. En esta semifinal, el campeón del mundo, el jamaicano Bert Cameron (1959) protagonizó un hecho espectacular. Sufrió un tirón a los 150 m de carrera, se paró, perdió 10 metros, y, tras decidir continuar, fue capaz de alcanzar la cuarta posición, que le daba acceso a la final, si bien su lesión le impidió presentarse.

En la carrera definitiva del 8 de agosto, no había un claro favorito. Babers y McKay parecían en buena forma, pero la sorprendente semifinal de Tiacoh lo había convertido en un rival de mucho peso. El joven australiano Darren Clarke (1965) tuvo una salida fulgurante y consiguió mantenerse en cabeza hasta la entrada de la última recta, en que se vio superado por Tiacoh y por Babers. El estadounidense no dio opción a su rival y se fue a la meta como una exhalación con el sobresaliente registro de 44.27. Tiacoh se hizo con la plata, mejorando de nuevo hasta 44.54. El bronce fue para McKay, 44.71, mientras el bravo Clarke se quedó a un suspiro del podio, cuarto con 44.75, el mismo tiempo que el tercer estadounidense Sunder Nix (1961). El australiano repetiría la misma posición cuatro años después en los Juegos de Seúl. Uti ocupó la sexta plaza con 44.93, mientras Egbunike, séptimo con 45.35, fue el único finalista en correr por encima de 45.00.

En una final de altísimo nivel, la actuación de Babers fue espectacular. Sus 44.27 lo convertían, como ya se había indicado, en el cuarto cuatrocentista más rápido de siempre, y el segundo al nivel del mar, por detrás del oro y la plata olímpicos de 1968, los estadounidenses Lee Evans (1947), 43.86, y Larry James (1947-2008), 43.93, y del cubano campeón olímpico en 1976, Alberto Juantorena (1950), 44.26. Al estadounidense le quedaba el relevo 4 x 400 m. Se esperaba una final rapidísima. En las semifinales, sin Babers, los estadounidenses habían registrado 3:00.19. Y la final no decepcionó, con cuatro equipos por debajo de 3:00.00. Sunder Nix realizó la primera posta y entregó el tercero en 45.59. El segundo relevista estadounidense fue Ray Armstead (1960), acreditado en 44.91, que había sido cuarto en las pruebas de selección. Realizó un magnífico parcial de 43.97 y entregó el segundo, a 0.32 de los australianos, que lideraban la prueba. Babers, el tercer relevista, pasó enseguida a la primera posición, que la mantuvo el resto de su posta, en la que marcó 43.75. Finalmente, un tiempo de 44.60 de Antonio McKay quien corriendo solo probablemente no dio lo mejor de sí, daba el oro a Estados Unidos con unos excelentes 2:57.91, mejor marca de siempre al nivel del mar, no muy lejos de la mítica plusmarca mundial, 2:56.16, realizada en la final olímpica de 1968. El Reino Unido fue segundo con 2:59.13, Nigeria tercera con 2:59.32 y Australia cuarta, dos cuartos puestos para Clarke, con 2:59.70.

La excelente actuación de Babers hizo que se señalase como un posible candidato a correr la vuelta a la pista en menos de 44.00, pero él tenía otros planes. Ese mismo año abandonó la competición internacional y comenzó su formación como piloto de combate. No obstante, aún compitió ocasionalmente. En 1987 hizo 45.84 y en 1988 45.37. Permaneció en el servicio activo de la Fuerza Aérea hasta 1991 y en la reserva hasta 2002. Posteriormente fue piloto comercial. Para Babers el atletismo era su tercera prioridad, tras su familia y su profesión, y actuó en consecuencia.

Muere Ben Cross, el protagonista de Carros de fuego

Esta es la entrada 147 de este blog y es la primera que no trata de atletismo, al menos directamente. Hoy quisiera hacer un pequeño homenaje al actor Ben Cross, que acaba de fallecer en Viena. Su hija Lauren envió una nota anunciando el luctuoso suceso Queridos admiradores de Ben Cross. Soy su hija, Lauren. Tengo el corazón roto de compartir con vosotros que mi querido padre murió hace unas horas. Había estado enfermo durante un tiempo, pero sufrió un rápido avance durante la semana pasada.

Ben Cross no hizo una apabullante carrera cinematográfica, aunque entre series y películas cuenta con más de 100 títulos. Una parte importante de su carrera profesional se centró, como buen actor británico, en el teatro. Sin embargo protagonizó una sobresaliente película, probablemente la mejor de tema deportivo, la oscarizada Carros de Fuego (Hugh Hudson, 1981), ganadora de cuatro Óscars de Hollywood, entre ellos el de mejor película y mejor banda sonora (inolvidable la composición de Vangelis). Como ya habíamos tratado en otra entrada del blog, la cinta muestra muy bien la psicología del atleta, sus miedos, sus inseguridades, sus frustraciones, pero también su disciplina, su capacidad de sacrificio, el compañerismo. Uno de sus puntos fuertes son las interpretaciones y, sin duda, Ben Cross está más que a la altura en el papel de Harold Abrahams (1899-1978), un hombre motivado por una mezcla de prejuicio y paranoia, según había declarado el propio Cross en una entrevista en 2012. En esta memorable escena se muestra claramente la obsesiva personalidad de Abrahams, que confiesa a su novia Sybil que si no puede ganar no corre. Esta, poniendo un punto de sensatez en su vida, le responde que si no corre no puede ganar.

Harry Bernard Cross nació el 16 de diciembre de 1947 en Londres, en el seno de una familia de clase trabajadora. Antes de comenzar su carrera como actor desempeñó diversos trabajos manuales. Durante los años 70 se dedicó fundamentalmente al teatro, aunque intervino en la película Un puente muy lejano (Richard Attenborough, 1977). El papel que le daría fama mundial, el de Harold Abrahams en Carros de fuego le llegaría en 1981.

En 1983 protagonizó la serie de 10 episodios de la BBC La ciudadela, basada en la novela homónima del escritor y médico escocés Archibald Joseph Cronin (1896-1981). Cronin muestra lo que a su juicio debería se el compromiso de la profesión médica con la sociedad y lo que puede suceder si el médico se desvía de este compromiso. Ben Cross es un perfecto Dr Andrew Manson. La serie se puede ver completa en inglés en YouTube.

Tras estos éxitos a primeros de los 80, Cross intervino en numerosas películas y series de televisión, pero sin olvidar nunca el teatro. Algunos de los trabajos en que intervino fueron El primer caballero (1995), 20.000 leguas de viaje submarino (1997), La Biblia: Salomón (1997), El exorcista: el comienzo (2004), Star Trek (2009) o Guillermo y Kate: una historia real (2011). También se dedicó a la composición musical. Su participación en su última película, The devil’s light (Daniel Stamm, 2020) había concluido 10 días antes de su muerte. En 1984 había realizado un anuncio de American Express con el verdadero Jackson Scholtz (1897-1986), interpretado en Carros de fuego por Brad Davis (1949-1991), atleta al que el verdadero Abrahams había derrotado en los 100 m de los Juegos de París, si bien después, no antes como muestra la película, Scholz se llevó los 200 m, con el británico en última posición.

Minuto 1:20

Cross no consiguió ser tan longevo como Abrahams y nos dejó ayer, 18 de agosto, a los 72 años. Para los aficionados al atletismo será, no obstante, tan inmortal como Harold Abrahams, papel en el que Cross demostró ser un enorme actor.

Joshua Cheptegei, plusmarquista mundial de 5000 m en Mónaco

De un tiempo a esta parte, el estadio Luis II de Mónaco ha tomado el testigo del estadio Letzigrund de Zúrich, como sede de la mejor reunión atlética del año. Este 2020, en que la pandemia está golpeando duramente en todo el mundo y en que la actividad atlética se ha visto restringida sobremanera, hemos vuelto a ver una reunión de Mónaco sobresaliente, coronada con una nueva plusmarca mundial de 5000 m.

Tras sus excelentes 2h01:41 en maratón, a tan solo 2 segundos de la plusmarca mundial, se pensó, con fundamento, que el etíope Kenenisa Bekele (1982) podría convertirse en el primer atleta en poseer de forma simultánea los topes universales de 5000, 10 000 m y maratón. Ya no podrá ser. Ayer, día 14 de agosto, el atleta ugandés de 23 años Joshua Cheptegei paraba el cronómetro de los 5 Km en 12:35.36, que superaba a Bekele en 1.99. Por cierto, los 12:37.35 de Bekele han sido, con diferencia, la plusmarca mundial de 5000 m más duradera, 16 años, 2 meses y 15 días. La siguiente más duradera fueron los 14:36.6, con los que el finlándes Hannes Kolehmainen (1889-1966) ganó el 5000 de los Juegos de 1912. Pasaron 10 años, 2 meses y 2 días hasta que su compatriota Paavo Nurmi (1897-1973) registró 14:35.4. La carrera de Cheptegei se desarrolló a un ritmo sorprendentemente constante con parciales en cada kilómetro de 2:31.87, 5:03.77, 7:35.14 (qué gran marca para un 3000) y 10:05.46. Los pases de los 400 m oscilaron entre 59.64 y 1:01.70.

Joshua Kiprui Cheptegei nació el 12 de septiembre de 1996 en Kapsewui, distrito de Kapchorwa, 295 Km al Noreste de Kampala. Fue el segundo de una familia de 9 hermanos. Comenzó jugando al fútbol, pero enseguida de pasó al atletismo, si bien inicialmente se dedicaba a los saltos. Con 17 años mostró sus grandes cualidades en el Mundial sub20 de Eugene en 2014, al ganar los 10 000 m, 28:32.86, y ser 4º en los 5000 m, con plusmarca personal de 13:32.84. Al año siguiente, aún sub20, fue 9º en los 10 000 m del Mundial de Pekín. En 2016 hizo un excelente papel en los Juegos Olímpicos de Londres. Ocupó la 6ª posición en los 10 000 m, con una nueva mejor marca personal de 27:10.06 y fue 8º en los 5000 m con 13:09.17. Ese año ya había corrido la distancia más corta en 13:00.60.

Probablemente, la mayor decepción de la carrera del joven ugandés sucedió en la temporada invernal del año siguiente, 2017. Se celebraba en campeonato del Mundo de campo a través en la capital de su país, en Kampala. Lógicamente el objetivo de Cheptegei era coronarse campeón mundial delante de los suyos. En un día tremendamente caluroso, enseguida se destacó con un ritmo excesivamente rápido. Llegó a tener tal ventaja que parecía imposible que perdiese, pero un golpe de calor lo dejó fuera de combate en el último kilómetro. A duras penas pudo llegar el 30º.

Sin embargo, transformó la frustración en oportunidad y decidió entrenar más duro y mejor. Con su propio dinero y con el de patrocinadores, construyó una pista sintética, para dejar de entrenar en caminos de tierra. Su temporada de verano de 2017 fue excelente, con la plata en los 10 000 m del campeonato del Mundo de Londres, nuevamente con plusmarca personal, 26.49.94, a tan solo 0.42 del ganador, el británico Mohamed Farah (1983). Esa temporada mejoró en 5000 m hasta 12:59.83.

En 2018 hizo el doblete en los 5000 y 10 000 m de los Juegos de la Commonwealth, celebrados en Gold Coast, ciudad australiana del estado de Queensland que tuvo como alcalde de 2004 a 2012 al mítico atleta Ron Clarke (1937-2015). Previamente, tan solo su compatriota Moses Ndiema Kipsiro (1986) había conseguido el oro en ambas pruebas, si bien en 1938, cuando aún se disputaban las distancias imperiales, el neozelandés Cecil Matthews (1914-1987) había ganado las 3 y las 6 millas. En noviembre, en la ciudad neerlandesa de Nijmegen, Cheptegei superó, con 41:08, la plusmarca mundial de 15 Km en carretera.

La temporada de 2019 fue la de su consolidación como gran dominador del fondo mundial, lo mismo en la tierra, que en la pista, que en la carretera. Su exitosa racha comenzó en la ciudad danesa de Aarhus, donde tenía lugar el Campeonato Mundial de campo a través. Tras su desafortunada actuación en la anterior edición, Cheptegei no dio opción, al imponerse con 4 segundos de ventaja a su compatriota Jacob Kiplimo (2000). Los corredores ugandeses se hicieron también con el 7º y el 10º puesto, lo que les permitió ganar por equipos.

El siguiente terreno en que el ugandés demostraría su gran superioridad fue la pista. En una emocionantísima última vuelta, Cheptegei se imponía en la recta final al etíope Yomif Kejelcha (1997), plusmarquista mundial de la milla en sala, 3:47.01, y se proclamaba campeón del mundo de 10 000 m, en la capitán qatarí de Doha. Siguiendo sus buenas costumbres de mejorar marca en los grandes campeonatos, realizó 26:48.36. Unas semanas antes había corrido los 5000 m en 12:57.41, que hasta ayer era su registro más rápido.

Y faltaba la ruta, de modo que el ugandés se puso a ello. El 1 de diciembre, menos de 2 meses después de la carrera de Doha, en Valencia, Cheptegei superaba la plusmarca mundial en carretera de 10 Km con un tiempo de 26:38.

En este atípico 2020, antes de la plusmarca mundial en pista, el 14 de febrero, en la misma ciudad de Mónaco, Cheptegei se hacía con el triplete de las mejores marcas mundiales en ruta al correr los 5 Km en 12:51.

Tras sus 12:35.36 en 5000 m, Cheptegei probablemente esté en condiciones de asaltar los estraosféricos 26:17.56 de Bekele. Si finalmente se pueden celebrar los Juegos de Tokio, en 2021 (últimamente se habla que se hará sin público), el ugandés podría buscar el doble oro en las dos distancias de fondo en pista. Condiciones no le faltan.

La reunión de Mónaco se saldó con otra plusmarca, continental. El fenómeno noruego Jakob Ingebrigtsen (2000) no pudo finalmente con el campeón olímpico Tim Cheruiyot (1995) que ganó la prueba de los 1500 m, 3:28.45, pero sí consiguió el tope europeo, 3:28.68. Tras su plusmarca continental de 2000 m, 4:50.01, conseguida el pasado junio, con tan solo 19 años ya es el 8º atleta de siempre en 1500 m. ¿Dónde está el límite de este hombre? Por cierto, el 3º en esta carrera fue el británico Jake Wightman (1994) quien con 3:29.47 ha superado de una tacada los mejores tiempos de los míticos Steve Cram (1960), 3:29.67, y Sebastian Coe (1956), 3:29,77.

Como durante la Segunda Guerra Mundial, el atletismo continúa, pese a la terrible pandemia. Ayer, por unas horas, casi nos olvidamos de que en unos meses el mundo se ha vuelto patas arriba, pero, parafraseando a John Kennedy (1917-1963), nuestros problemas son humanos y deben tener soluciones humanas.

Por qué ni Coe, ni Ovett se enfrentaron a la mejor versión de su rival en los Juegos de Moscú

Uno de los momentos más emblemáticos de los Juegos Olímpicos fue el doble duelo 800/1500 entre los británicos Sebastian Newbold Coe (Chiswick, Londres, 29 de septiembre de 1956) y Steven Michael James Ovett (Brighton, 9 de octubre de 1955) en 1980. Sobre ello se han escrito innumerables artículos y análisis. Estos días, con motivo de su 40 aniversario, se ha vuelto a recordar aquellas dos carreras mágicas. A raíz de un excelente artículo de Jesús Míguez en el diario As, cuya lectura recomiendo, surgió en Twitter el debate de si cada uno había dado lo mejor de sí mismo en ambas carreras. Creo que, en realidad, ninguno de los dos se enfrentó a la mejor versión de su rival. Aunque ya había hablado tanto de Ovett, como de Coe, en sendas entradas del blog, voy a tratar de explicar por qué ninguno de los dos fue la mejor versión de sí mismo en la carrera que no ganó.

El 26 de julio de 1980 el mundo atlético se había reunido en torno a la TV para ver la primera parte del duelo olímpico estelar entre las dos estrellas británicas de medio fondo, la final de 800 m. El equipo británico había llegado a los Juegos de Moscú en medio de enormes presiones de su Gobierno para no acudir, y secundar el boicot decretado por el Presidente de los Estados Unidos, James Carter (1924), como represalia por la invasión soviética de Afganistán en año anterior. El que sería campeón de 100 m en estos Juegos, el escocés Alan Wells (1952) declaró años después que en esos días recibió de instituciones más o menos oficiales fotografías de niños víctimas de la agresión soviética en el país asiático. Pese a ello, el Reino Unido estaba en Moscú, eso sí, bajo bandera e himnos olímpicos. 20 millones de británicos se aprestaban a ver la carrera definitiva de las dos vueltas. Las dos estrellas británicas habían decidido buscar el doblete en las distancias de medio fondo. En la doble vuelta parecía imposible que la victoria se le escapase a Coe. Era plusmarquista mundial con 1:42.33, registro conseguido el año anterior. El 1 de julio había realizado la plusmarca mundial de los 1000 m, 2:13.40, equivalentes a 1:43.38 en los 800 m. La mejor marca de Ovett era 1:44.09, tiempo con el que consiguió la plata en el Europeo de 1978. Desde entonces se había dedicado menos a esta distancia y más a los 1500 m y a la milla, carreras en las que acumulaba 43 victorias consecutivas.

Pero lo imposible sucedió. Coe realizó probablemente la peor carrera de su vida. El mismo declaró posteriormente Cuando quieran mostrar cómo no hay que correr un 800 vean mi carrera de Moscú y no digan nada. Ovett ganó con una inesperada facilidad. El propio atleta se sorprendió de no encontrarse a su rival cerca, en la última recta. En realidad, no hubo duelo, porque Coe no estuvo a la altura. Su padre y entrenador, Peter (1919-2008), no se anduvo por las ramas Hijo mío, has corrido como un idiota.

¿Por qué perdió Sebastian Coe una final de una prueba en la que parecía tener todo a su favor? El británico había corrido 1.11 s más rápido que el siguiente mejor marquista, el cubano Alberto Juantorena (1950), que entonces no estaba en la forma que lo había llevado a hacer el doblete inédito 400/800 en los anteriores Juegos. Por otro lado, no había perdido un 800 desde la final del Europeo de 1978, en que había sido bronce. Era capaz de correr muy rápido contra el crono, pero también de ganar carreras muy lentas, como la final de la Copa de Europa de 1979, contra rivales de mucha calidad el campeón de Europa, el alemán Olaf Beyer (1957), otro alemán Willi Wuelbeck (1954), 4º en Montreal, o el italiano Carlo Grippo (1955).

Ovett, sobre el papel, tan solo tenía la ventaja de la experiencia en la alta competición. Había sido subcampeón de Europa de 800 m en 1974, con 18 años, y en 1978, 5º en 800 m en la anterior final olímpica, y campeón de Europa de 1500 m. Por su parte, Coe mostraba un palmarés menos lucido, con el oro en pista cubierta en 800 m en 1977 y el mencionado bronce al aire libre en 1978. Pese a esta ligera desventaja, el dominio de Seb en los 800 m era abrumador, pero se bloqueó. Peter Coe había creado para su hijo un entorno muy cerrado en el que el objetivo era ganar. El propio atleta lo reconoció implícitamente cuando en los siguientes Juegos afirmó que ganar ya no era una cuestión de vida o muerte para él. La presión de la prensa y la de su Gobierno, terrible probablemente, acabaron haciendo mella en el ánimo del futuro Lord. Hay que recordar que Coe apoyaba globalmente la política de la Primera Ministra Margaret Thatcher (1925-2013). No le debió resultar fácil oponerse en el tema del boicot olímpico. Todo ello acabó por superarlo y le hizo perder su a priori mejor oportunidad de ser campeón olímpico. Pese a la gran forma de Coe en Moscú, Ovett no se encontró la mejor versión de su rival en los 800 m.

La derrota de Coe dio lugar a feroces críticas en la prensa. El de Chiswick era el favorito de los medios de comunicación, por su trato exquisito, que contrastaba con las irreverencias de su rival, quien directamente no se comunicaba con los periodistas. A estos no les sentó bien que el chico malo se llevase la victoria. Si antes de la final de 800 se pensaba que Coe tenía una gran ventaja en la prueba más corta y Ovett una ligera ventaja en la más larga, tras la derrota de Seb, nadie apostaba por él para la final de 1500 m. Desde su espectacular victoria en la Copa del Mundo de 1977, Steve se había convertido en un formidable millero. El 1 de julio había mejorado, con 3:48.8, la plusmarca mundial de la milla que tenía su gran rival y ambos eran oficialmente coplusmarquistas de 1500 m con 3:32.1, si bien la marca real de Coe, 3:32.03, era ligeramente mejor que la de Ovett, 3:32.09. Este había conseguido este registro el 15 de julio, apenas unos días antes de los Juegos, y podría haber corrido más rápido si no se hubiese dedicado a hacer aspavientos a 50 m de la meta.

Con el dominio del de Brighton en la prueba, la moral muy alta tras su victoria en 800 y la situación anímica de su rival, el camino para el doblete parecía bastante despejado. A Coe le quedaba una sola bala. Se estaba planteando dejar el atletismo si no conseguía ser campeón olímpico. Las dudas se acrecentaron con una mala táctica en su semifinal, en la que se quedó encerrado al comenzar la última curva, si bien acabó acelerando muy fuerte en la última recta. Por su parte, Ovett había tenido que gastar fuerzas innecesariamente para batir al alemán Jürgen Straub (1953), acreditado en 3:33.68 del año anterior, en la primera ronda con un tiempo de 3:36.79.

En la final del 1 de agosto se encontraron un Coe necesitado del triunfo y un Ovett tranquilo y relajado. Los otros 7 atletas no parecía que contasen inicialmente. El boicot había impedido a grandes mediofondistas como el alemán Thomas Wessinhage (1952), el anterior campeón olímpico el neozelandés John Walker (1952), el irlandés subcampeón de Europa Eamonn Coghlan (1953) o el estadounidense Steve Scott (1956) pelear por una plaza en la final y, tal vez, por una medalla. La carrera definitiva comenzó muy lenta, con un pase de 2:05.05 en los 800 m. En ese momento, Straub, que iba en cabeza seguido de Coe, decidió acelerar el ritmo y con un 400 en 54.39 dio paso al 1200 en 2:59.44, con los dos británicos a continuación. El alemán siguió en cabeza hasta el comienzo de la última recta, momento en que los ingleses se le echaron encima. Parecía que ambos se disputarían el oro, pero mientras Coe conseguía despegar a Straub e irse por la victoria, el acelerón de Ovett se diluía. Coe se proclamó campeón olímpico con un semblante que mostraba una meta obsesivamente deseada. Mientras tanto Straub mantenía la segunda posición y Ovett era tercero, con su cambio de ritmo depredador desaparecido.

Coe supo rehacerse de una derrota muy dolorosa y recuperar la motivación necesaria pero ¿se había enfrentado al mejor Ovett? Había subido al Everest una vez, había bajado y se me pedía que volviese a subir. No tenía la misma importancia la segunda vez. No hay que olvidar que los 1500 m eran vida o muerte atlética para Seb. Yo ya era campeón olímpico. La victoria había desmotivado a Ovett y la derrota había dado a Coe un estímulo extra. Ni uno, ni otro se encontraron en su victoria con la mejor versión de su rival.

Tras los Juegos Coe corrió un 1500 en 3:32.19, muy cerca de su plusmarca mundial y cerró la temporada con una inesperada derrota en un 800 ante el estadounidense Don Paige (1956), ganador de las simbólicas pruebas de selección olímpica de su país. Por su parte, Ovett sufrió una derrota, por hacer aspavientos en lugar de correr en la última recta, ante el irlandés John Treacy (1957) en la distancia de 5000 m y, a finales de agosto, superó la plusmarca de los 1500 m con 3:31.36.

El doble enfrentamiento en Moscú no resolvió la cuestión de quién de los dos era el mejor. Ellos decidieron dejarlo en tablas, evitando enfrentamientos directos en 1981, el último año mágico para ambos. A partir de entonces diversos problemas físicos impidieron que volviesen a coincidir en plena forma como en Moscú, donde quedó para la historia un mítico doble enfrentamiento en busca de la gloria.

Bibliografía

Pat Butcher. The perfect distance. Ovett&Coe. Phoenix ebooks. Londres 2004

David Miller. Sebastian Coe. Born to run. Pavillion books limited. Londres 1992.

Ovett. An autobiography. Willow Books. Londres 1984

Harry Wilson. Running dialogue. A coach’s story. Stanley Paul. Londres 1982

Los mejores mediofondistas fondistas de la historia

Esta entrada se publicó inicialmente en el número de junio de este año de la revista Somos Atletismo, que recomiendo encarecidamente. Es un proyecto personal de Carles Baronet y Joan Estruch, a quienes agradezco que hayan contado conmigo para algo tan ilusionante como es una nueva revista de atletismo.

Uno de los saltos más abruptos en las pruebas de pista es el que va de los 1500 a los 5000 m. La prueba más corta de fondo no solo es más de tres veces mayor que la más larga del medio fondo, sino que ambas difieren desde el punto de vista fisiológico. La distancia intermedia de los 3000 m no es oficial en categoría masculina, salvo el breve paréntesis de 3 Juegos Olímpicos, 1912-1924, de los 3000 m por equipos. Sin embargo, durante la historia del atletismo, ha habido unos cuantos atletas capaces de hacer compatibles ambas distancias simultáneamente.

El primero de ellos fue el eterno finlandés Paavo Nurmi (1897-1973), considerado uno de los mejores atletas de siempre. Nurmi se hizo con 12 medallas olímpicas, 9 de oro. De ellas, 7 lo fueron en pruebas individuales en pista, 4 de oro, en 4 distancias: un oro en 1500 m, una plata en 3000 m obstáculos, dos platas y un oro en 5000 m y dos oros en 10 000 m. Tras haberse proclamado campeón en 10 000 m y subcampeón en 5000 m en 1920, el finlandés se impuso el reto de ganar los 1500 y los 5000 m en los Juegos de 1924. La celebración de ambas finales tendría lugar en el espacio de menos de una hora. Para ello se planteó superar las plusmarcas de ambas pruebas el mismo día. El 19 de julio corría los 1500 m 3:52.6 y menos de una hora después registraba 14:28.2, sendos topes universales. El de 5000, de 14:35.4, ya le pertenecía. En los Juegos de París se llevó los dos oros. Nurmi superó una veintena de plusmarcas mundiales, desde 1500 a 20 000 m, incluyendo los 3000 (8:28.6, 8:25.4 y 8:20.4) y los 10 000 m 30:40.2, 30:06.2). Fue el primer corredor en poseer las plusmarcas de 1500, 5000 y 10 000 m y el único en hacerlo de forma simultánea.

Pasaron dos décadas antes de que otro atleta se encabezase la lista mundial de siempre en ambas distancias. El duelo entre sueco Gunder Hägg (1918-2004) y su compatriota y amigo Arne Anderson (1917-2009) dio como resultado 19 plusmarcas mundiales, 15 para Hägg, sobre todo en los 1500 m y en la milla, mientras el mundo se desangraba en la Segunda Guerra Mundial. Las mejores marcas de Hägg fueron 3:43.0 en 1500 m, 8:01.6 en 3000 m y 13:58.2 en 5000 m, primer tiempo sub14, en una de sus escasas intervenciones en esta prueba. La guerra y una posterior descalificación por profesionalismo impidieron a ambos disputar los Juegos Olímpicos.

Los campeonatos de Europa, de los que se habían celebrado dos ediciones previas, en 1934 y 1938, se reanudaron en 1946, en Oslo. El vencedor de los 5000 m fue el británico Sydney Wooderson (1914-2006), con 14:08.6. Antes de la guerra había sido plusmarquista mundial de las 880 yardas y de los 800 m con 1:49.2 (1:48.4) y de la milla con 4:06.4. En 1938 se había hecho con el oro en el campeonato de Europa de 1500 m.

A mediados de los 50, tres corredores húngaros se convirtieron en plusmarquistas mundiales de 1500 m, Sándor Iharos (1930-1996), 3:40.8, László Tabori (1931), 3:40.8, e Istvan Rózsavölgyi (1929-2012), 3:40.6. El primero de ellos consiguió también sendas plusmarcas universales en 5000 (13:50.8 y 13:40.6) y en 10 000  (28:42.8). De este modo se convirtió en el segundo y último atleta en poseer los topes mundiales de las tres distancias, si bien no lo hizo simultáneamente. A estos tres hay que unirle el de 3000 m con 7:55.6. No tuvo, sin embargo, una gran trayectoria competitiva. Ni en los Juegos Olímpicos, ni en los campeonatos de Europa se acercó al podio. En 1956, cuando estaba en su mejor momento, una lesión, o tal vez la situación política de su país, recién invadido por la Unión Soviética, lo dejó fuera de los Juegos.

En los Juegos Olímpicos de 1960, Iharos ocupó una discreta 10ª posición en los 5000 m, mientras que en los 1500 m, ganados de forma majestuosa por el australiano Herb Elliott (1938), con nueva plusmarca mundial, 3:35.6, el francés Michel Jazy (1936) se hacía con la plata. Jazy continuó en la élite mundial en los años siguiente, con el oro continental en 1962 y el tope universal, ese mismo año, en 3000 m de 7:49.2. Al año siguiente, se convertía en plusmarquista europeo de 1500 m con 3:37.8. Era uno de los favoritos para el oro olímpico en 1964, pero decidió renunciar al kilómetro y medio y centrarse en los 5000 m, distancia en que acreditaba 13:46.8. Cuando a falta de menos de 300 m lideraba la prueba con 10 m de ventaja, parecía imposible que se le escapase el oro, pero acabó fuera del podio. Al año siguiente mejoró su plusmarca mundial de 3000 m, 7:49.0, se hizo con la de la milla, 3:53.4, y con la europea de 5000 m, 13:27.6. En 1966 fue campeón de Europa de 5000 m y subcampeón de 1500 m, y mejoró su techo continental de 1500 m hasta 3:36.3.

Contemporáneo de Jazy fue el alemán Harald Norpoth (1942), que alternó con éxito ambas distancias, en las que acreditó 3:37.8i y 13:20.49. Fue subcampeón olímpico de 5000 m en 1966, 4º en 1500 m en 1968, plata en 5000 m en el Europeo de 1966 y de 1971 y bronce en 1500 en el de 1966.

Los Juegos Olímpicos de México fueron el punto culminante en la carrera de uno de los grandes de siempre, el keniano Kip Keino (1940). Keino hizo perfectamente compatibles los 1500/milla con los 5000 m, distancia esta en la que había sido 5º en la final olímpica de 1964, justo detrás de Jazy. En 1965 superó las plusmarca mundiales de 3000, 7:39.6, y 5000 m, 13:24.2. En los Juegos de 1968 intentó un triplete inédito, 10 000 m, cuya plusmarca personal era 28:06.4, 5000 m y 1500 m, cuya mejor prestación era 3:36.7+. Abandonó en la distancia más larga a falta de 3 vueltas por dolores abdominales, que resultaron ser una colecistitis. En contra del criterio médico, fue plata en los 5000 m y oro en los 1500, en una de las mejores finales de la historia, donde hizo, con 3:34.91, su mejor marca de siempre. En los Juegos de 1972 no pudo tomar parte simultáneamente en los 1500 y los 5000 m por incompatibilidad de horarios, y sustituyó esta última distancia, por los obstáculos. Pese a su deficiente técnica, ganó el oro, con su mejor marca de 8:23.64. En los 1500 m fue segundo, tras el finlandés Pekka Vassala (1948).

Los años 70 no fueron pródigos en mediofondistas fondistas. Hubo algunas excepciones. El neozelandés Rod Dixon (1950) consiguió el bronce olímpico en 1500 m en 1972 y el cuarto puesto en 5000 m en la final olímpica de 1976. Sus mejores marcas fueron 3:33.89 y 13:17.27. En 1983 hizo 2h08:59 en maratón. El británico Brendan Foster (1948) comenzó corriendo 1500. En 1971 fue bronce europeo en 1500 m, en 1972 5º en la final olímpica en 1500, en 1974 campeón de Europa de 5000 m y en 1976 bronce olímpico en 10 000 m. Sus mejores marcas, 3:37.89, 13:14.6 y 27:30.3, plusmarca europea. Fue plusmarquista mundial de 3000 m con 7:35.2 en 1974.

A caballo entre las décadas de los 70 y los 80, el británico Dave Moorcroft (1952), 5º en la final olímpica de 1500 m en 1976 y bronce europeo en 1978 en la misma distancia, superó, con 13:00.41 la plusmarca mundial de 5000 m en 1982. Ese año hizo también el tope continental de 3000 m, 7:32.79 y su mejor 1500, 3:33.79 y fue bronce en el Europeo de 5000 m.

El segundo en la carrera en que el británico corrió su mejor 3000 fue el estadounidense Sydney Maree (1956) con 7:33.37. En 1983 se convirtió, con 3:31.24, en plusmarquista mundial de 1500 m durante unos días. Dos años después realizó 3:29.77 y 13:01.15 en 5000 m, entonces tercer tiempo de siempre. Fue 5º en 5000 m en la final olímpica de 1988. El año de la efímera plusmarca mundial de Maree, en el 5000 del primer campeonato del mundo, celebrado el Helsinki, el mediofondista irlandés Eamonn Coghlan (1952), obtuvo la medalla de oro. Plusmarquista mundial de la milla en pista cubierta, 3:49.78, había sido subcampeón de Europa al aire libre en 1978. En los Juegos Olímpicos había obtenido sendos cuartos puestos, en 1500 m (1976) y 5000 m (1980). Sus mejores marcas fueron 3:36.57 (1978) y 13:19.13 (1983).

En esos primeros campeonatos del Mundo de Helsinki se dio a conocer uno de los corredores más versátiles de la historia. En la final de los 1500 m, un entonces poco conocido marroquí llamado Said Aouita (1959) entraba en la tercera posición de la final de los 1500 m. Su enorme capacidad de trabajo y su gran ambición lo convertirían en los años siguientes en una de las estrellas atléticas de la época. En 1984 se proclamaba campeón olímpico de 5000 m. En 1985 se hacía con los topes mundiales de 1500, 3:29.46, y 5000 m, 13:00.40. En 1987 mejoró hasta 12:58.39, primera marca de la historia por debajo de 13 minutos, y ganó fácilmente el oro en los 5000 m del Mundial. Estuvo imbatido las temporadas de 1984, 1985 y 1986. Su imagen habitual era la del sufrimiento agónico en busca de la plusmarca mundial, por la que iba en cada carrera. Incluso corrió un 10 000 en 27:26.11, segunda mejor marca de ese año 1986. Su racha victoriosa se cortó en los Juegos del Mediterráneo de 1987, cuando resultó derrotado en los 3000 m obstáculos, prueba en la que no competía. Su registro, 8:21.92. Para los Juegos de 1988 decidió dar un vuelco y preparar los 800, distancia en la que registró ese año 1:43.88, y los 1500 m. Aun mermado físicamente, fue bronce en las dos vueltas, pero no salió en su semifinal de 1500 m. Con esta medalla se convirtió en el único atleta de la historia en subirse al podio olímpico en 800 y en 5000 m. En 1989 rompió por primera vez en la historia la barrera de 7:30.00 en 3000 m, 7:29.45.

En los 90 y primeros 2000, otro marroquí siguió la estela de Aouita y mejoró sus logros. Hicham El Guerrouj (1973) dominó los 1500 m durante casi una década, con cuatro victorias en los campeonatos del Mundo y plata (2000) y oro (2004) olímpicos. Es el actual plusmarquista mundial, con 3:26.00. Se había iniciado en los 5000 m. En el Mundial junior (sub20) de 1992 había sido bronce en esta distancia. Retomó su primera distancia al final de su carrera con la plata en el Mundial de 2003, año en que había hecho su mejor marca de 12:50.24, y el oro olímpico de 2004, igualando a Paavo Nurmi, si bien, a diferencia del caso del finlandés, las finales de ambas pruebas fueron en días diferentes.

El gran rival de El Guerrouj, el keniano estadounidense Bernard Lagat (1974), fue de los últimos grandes atletas en hacer compatibles ambas distancias. Lagat, bronce olímpico en 1500 en 2000 y plata en 2004, con una mejor marca de 3:26.34, fue alternando esta distancia con los 5000 m tras los Juegos de 2004. Su mejor marca en los 5 Km es 12:53.60. En 2007 consiguió el doblete en el Mundial en ambas distancias, la única vez en la historia. Dos años más tarde, fue plata en 5000 y bronce en 1500. En los Juegos de 2012 ocupó la 4ª posición en 5000 m y 4 años más tarde, con 42 años, en un prodigio de longevidad, fue 5º en la final olímpica de los 5 km.

Hay dos incursiones en los 1500 m que merecen una mención especial. Por un lado, el etíope Haile Gebreslassie (1973), doble oro olímpico en 10 000 m y varias veces plusmarquista mundial de 5000, 10 000 y maratón, fue campeón del mundo en pista cubierta de 1500 m en 1999, año en que hizo su mejor marca de 3:31.76, en sala. Por otro lado, el británico Mohamed Farah (1983), cuádruple campeón olímpico de 5000 y 1000 m en dos Juegos consecutivos. Farah nunca ha sido plusmarquista mundial, ni continental en estas distancias. Sin embargo, en una de sus escasas participaciones en la prueba de los 1500 m, consiguió con 3:28.81 en 2013, la plusmarca continental.

En las últimas temporadas ha destacado notablemente el joven noruego Jakob Ingebrigtsen (2000). Pese a su corta edad, ya ha corrido los 1500 m en 3:30.16 y los 5000 en 13:02.03. En 2018, con 17 años, se proclamó doble campeón de Europa en ambas distancias, igualando a Sydney Wooderson, si bien este lo hizo en dos ediciones diferentes (1938 y 1946). En 2019, en el Mundial al aire libre fue 4º en la distancia más corta y 5º en la más larga. En esta atípica temporada ha hecho plusmarca europea de los 2000 m, 4:50.01, en su primera carrera. De seguir su progresión es un serio candidato al oro olímpico en ambas pruebas al año que viene en Tokio.

Pese a que ha habido numerosos corredores de 1500 m que no se han acabado de adaptar a los 5000 m, muchos otros lo han hecho sin problema, y han sido capaces de destacar en ambas. No obstante, para salvar la distancia que hay entre ambas pruebas, quizá la World Athletics se podría plantear hacer oficial los 3000 m lisos. El programa olímpico atlético apenas ha cambiado desde 1928, pero el atletismo y el mundo en general sí lo han hecho. Quizá es tiempo de cambiar también este programa.

Jan Železný, subcampeón y tricampeón olímpico en lanzamiento de jabalina

El 20 de julio de 1984, el alemán del Este Uwe Hohn (1962) rompía con holgura la barrera de los 100 m en lanzamiento de jabalina, al irse a unos sorprendentes 104.80 m. Enseguida saltaron las alarmas. Esta distancia representaba casi el límite de la longitud del centro de los estadios de atletismo. La IAAF (hoy World Athletics) decidió adelantar 10 cm el centro de gravedad de la jabalina, lo que haría que los lanzamientos fuesen más cortos. El nuevo artefacto se introdujo en 1986. La mejor marca de ese año correspondió al alemán del Oeste Klaus Tafelmeier (1958), que se convirtió, con 85.74 m, oficialmente en el primer plusmarquista mundial de la especialidad con la nueva jabalina. El tope universal le duró al alemán menos de un año, pues el 31 de mayo de 1987 un joven checoslovaco llamado Jan Železný lanzaba 87.66 m.

Jan Železný había nacido el 16 de junio de 1966 en Mladá Boreslav, una ciudad de 45 000 habitantes 50 Km al noreste de Praga. Antes de dedicarse al atletismo había practicado hockey sobre hielo y balonvolea. En su etapa de junior (sub20) ya mostraba una gran solidez, con un sexto y un cuarto puestos en los Europeos de la categoría de 1983 y de 1985 respectivamente. En 1986, ya con la nueva jabalina, lanzó 82.48 m, sexta mejor marca de ese año, aunque no pudo pasar a la final del Europeo absoluto al aire libre. Tras su plusmarca mundial de 87.66 m al año siguiente, era uno de los favoritos para hacerse con el título de campeón del mundo ese 1987 en Roma. No ganó, pero su actuación fue buena. Se colocó en cabeza en la segunda ronda con 82.20 m, marca que no mejoró y que le sirvió para ganar el bronce, detrás del finlandés Seppo Räty (1962) y del ucraniano, entonces soviético, Viktor Yevsyukov (1956).

El objetivo para 1988 era el oro olímpico en los Juegos que se disputarían en Seúl. Železný llegó a Corea en una gran forma. Se clasificó brillantemente con un solo lanzamiento de 85.90 m, que le habrían hecho ganar el oro. Su rendimiento en la final fue algo peor. Tras un nulo lanzó 82.32 m, que lo colocaban segundo a 0.46 m del primero, el finlandés Tapio Korjus (1961). En la tercera ronda Seppo Räty se colocó en cabeza con 83.26 m, pero en la cuarta ronda Železný lo superó con 83.46 m. El entonces checoslovaco, que lanzaba en antepenúltima posición, reforzó su liderato en el último intento con 84.12 m. Sin embargo, Korjus, que no había mejorado su primer lanzamiento y había renunciado a dos rondas por calambres, hizo un último intento de 84.28 m, que le dio el oro, pues Räty no lo superó. Tras una reñida competición, Železný se fue con la plata, que probablemente le supo a poco.

El rendimiento de Železný en los cuatro años del siguiente ciclo olímpico fue más bajo de lo esperado. Tuvo problemas de espalda que no dejaron de acompañarlo. No pudo clasificarse para las finales del Europeo de 1990 y del Mundial de 1991. Protagonizó, no obstante, junto con su gran rival, y amigo, el británico Steve Backley (1969) y con Räty una serie de plusmarcas mundiales que acabaron no siéndolo. En marzo de 1990 el sueco Patrick Bodén (1967) había mejorado el tope mundial del checoslovaco con 89.10 m. Unos meses después, el 2 de julio, Backley se iba hasta 89.58 m. El 14 de julio, Železný, utilizando un modelo de jabalina Nemeth, con superficie rugosa, conseguía 89.66 m. Backley, el 20 de julio, recuperaba la plusmarca mundial con 90.98 m, con el mismo modelo de jabalina. Al año siguiente, también con este modelo Nemeth, Räty registraba 91.98 y 96.96 m. La IAAF, temerosa de volver a lanzamientos de más de 100 m, decidió, en agosto de 1991, no homologar este tipo de jabalina, por lo que la plusmarca mundial pasó de nuevo a los 89.58 m de Backley.

Železný parecía completamente recuperado en el año olímpico de 1992. El 4 de julio superaba el tope universal por más de 5 m, 94.74 m, con una nueva jabalina Nemeth. Sin embargo, este nuevo artefacto tampoco fue del agrado de la IAAF, que decidió no homologalo. En los Juegos de Barcelona, el checoslovaco, que representaba por última vez a este país, no dio opción. Hizo un único lanzamiento en la clasificación, 83.96 m, el mejor de todos los participantes. En la final se colocó en cabeza con un primer lanzamiento de 89.66 m, plusmarca olímpica. No mejoró en las siguientes cinco rondas, pero fue suficiente para ganar holgadamente, con más de 3 m de ventaja sobre Räty, plata. El bronce fue para Backley.

Los cuatro años siguientes al oro de Barcelona fueron los mejores del gran lanzador, que desde 1993 representaba a la República Checa, separada de Eslovaquia. El 6 de abril de 1993 conseguía su primera plusmarca mundial homologada, 95.54 m. El 28 de agosto mejoró hasta 95.66 m. Entre medias, se hacía con su primer oro en un Mundial. En el Europeo del año siguiente fue bronce, su mejor actuación en este campeonato, que repetiría en 2006. En 1995 revalidó su título mundial. Las perspectivas para repetir oro olímpico eran excelentes y se acrecentaron el 25 de mayo de 1996, cuando lanzó 98.48 m, plusmarca mundial aún vigente. En la final olímpica de Atlanta, Backley se colocó en cabeza en la primera ronda con 87.44 m, mientras Železný hacía un nulo. En la segunda ronda, el checo se aupó a la primera posición con 88.16 m. Ninguno de los dos mejoró y las posiciones no se movieron. Räty fue bronce con 86.98 m.

Los siguientes cuatro años resultaron complicados para Železný, que sufrió numerosos problemas físicos, especialmente una grave lesión de hombro en 1998. Sin embargo, consiguió recuperarse, y en 1999 pudo ganar el bronce en el Mundial. Con 34 años, esperaba un tercer oro olímpico, algo inédito en su prueba. Acudía a los Juegos de Sydney con una mejor marca del año de 90.59 m. Mostró su excelente forma con un único lanzamiento de 89.39 m en la clasificación. En la final, volvió a mantener un notable duelo con Steve Backley. El checo se puso primero en el primer intento con 89.45, el británico lo superó en la segunda ronda con 89.85 m, nueva plusmarca olímpica, pero el checo mejoró en la tercera ronda con 90.17 m. Ninguno de los dos lanzó más lejos y las posiciones se mantuvieron. El ruso Sergei Makarov (1973) fue bronce.

Con este tercer oro olímpico, más la plata de 1988, Jan Železný igualaba al georgiano, que representaba a la Unión Soviética, Viktor Saneyev (1945), oro en triple salto en 1968, 1972 y 1976 y plata, en una final muy polémica, en 1980, como tercer mejor atleta olímpico en una sola prueba. Por delante, con cuatro oros consecutivos, tan solo están el discóbolo estadounidense Al Oerter (1936-2007), oro en 1956, 1960, 1964 y 1968) y su compatriota saltador de longitud Carl Lewis (1961), oro en 1984, 1988, 1992 y 1996.

Železný continuó rindiendo al más alto nivel una temporada más. En 2001 conseguía su tercer oro en un Mundial. A partir de 2002 sus prestaciones bajaron, si bien aún fue cuarto en el Mundial de 2003, noveno en los Juegos de 2004 y bronce en el Europeo de 2006, con 40 años, el año de su retirada.

Continuó vinculado al atletismo como entrenador de lanzadores de jabalina. También trabaja para el comité olímpico internacional. Es además el director de la Reunión Internacional de Ostrava, incluida en la serie World Athletics Tour.

Hoy, 17 de julio se cumplen cuatro años desde que comencé este blog. Lo hice con muchas dudas, pensando si lo que yo escribiese podría llegar a interesar a alguien y de si sería capaz de encontrar el tiempo y la motivación suficientes para mantenerlo. Hoy, tras 143 entradas y 66 500 visitas esas dudas se han disipado. Gracias a todos los que me leéis.