Steve Ovett y Sebastian Coe en los 800 metros (II)

El años de 1979 fue el de la definitiva confirmación en la élite mundial de los dos mediofondistas británicos, Steve Ovett (1955) y Sebastian Coe (1956). Pero, como les ocurría en casi todo, en este caso sus planteamientos también fueron completamente diferentes. Ovett, que había comenzado en los 800 m, apenas prestó atención a esta distancia, en favor de los 1500 m y de la milla. Coe, que inicialmente se dedicó más a los 1500 m, continuó con el exitoso esquema que había iniciado dos temporadas antes, competir preferentemente en los 800 m y hacer muy pocos 1500 y millas pero muy rápidos. La programación no le pudo salir mejor. En total, esa temporada disputó diez pruebas de 800 m, no perdió ninguna e hizo historia el 5 de julio, en Oslo, al correr la distancia en unos sorprendentes 1:42.33 (1:42.4), con pases cada 200 m de 24.6, 50.6 y 1:15.4, 1.11 menos que la anterior plusmarca mundial del cubano Alberto Juantorena (1950). Demostró, además, desenvolverse muy bien en carreras tácticas, como la final de la Copa de Europa, donde batió a corredores de la talla de los alemanes Willi Wülbeck (1954), cuarto en los Juegos Olímpicos, Olaf Beyer (1957), campeón de Europa, o del italiano Carlo Grippo (1955).

En la milla y en los 1500 m no le pudo ir mejor. Tan solo disputó una carrera de cada distancia. El 17 de julio, nuevamente en Oslo, corría la milla en 3:48.95 (3:49.0), 0.4 menos que la anterior plusmarca mundial del neozelandés John Walker (1972). El mejor tiempo previo del británico era 3:57.67. El pase por los 1500 de 3:32.8 era plusmarca europea. Poco duró este tiempo como primado continental. El 15 de agosto, en Zúrich, en una prueba de 1500 m mejoraba hasta 3:32.03 (3:32.1), 0.09, oficialmente 0.1, menos que la plusmarca mundial del tanzano Filbert Bayi (1953). Ese año, además, Coe hizo su mejor marca en 400 m, 46.87, lo que le valió para ser segundo en el campeonato británico.

En ningún momento de esa temporada se enfrentaron Coe y Ovett. Este solamente corrió tres veces los 800 m en 1979, con un mejor registro de 1:44.91. En los 1500 m y en la milla se quedó muy cerca de su rival, con tiempos de 3:32.11 y 3:49.57. Ese año fue también plusmarquista británico de los 1000 m con 2:15.91.

El duelo directo entre ambos se quedaba para los Juegos Olímpicos de 1980, que tendrían lugar en Moscú a finales de julio. En las semanas previas, los dos mediofondistas, que disputarían tanto los 800 como los 1500 m olímpicos, se mostraron en buena forma. El 1 de julio, Coe superaba la plusmarca mundial de la inusual prueba de 1000 m con 2:13.40, equivalente, según las nuevas tablas, a 1:43.60 en 800. Unos minutos más tarde, Ovett hacía 3:48.8 en la milla, tiempo que la IAAF, hoy World Athletics, consideró superior a los 3:48.95 de Coe del año anterior y, por tanto, plusmarca mundial. Dos semanas después, nuevamente en Oslo, Ovett corría los 1500 m en 3:32.09. Aunque el tiempo era 0.06 más lento que el de Coe el año anterior, la IAAF homologaba las plusmarcas mundiales centesimales redondeadas a la décima superior, por lo que el de Brighton pasó a ser coplusmarquista mundial de la distancia con 3:32.1. Antes de Moscú, el mejor 800 del año de Ovett fue 1:46.6 y el mejor 1500 de Coe 3:45.1.

Tanto los federativos como los deportistas británicos habían recibido enormes presiones del gobierno de su país, liderado por Margaret Thatcher (1926-2013) para no acudir a los Juegos. La Primera Ministra británica apoyaba en boicot olímpico decretado por el Presidente de Estados Unidos James Carter (1924), en represalia por la invasión de Afganistán por parte de la Unión Soviética al año anterior. Finalmente el Comité Olímpico Británico decidió que acudirían a Moscú, con bandera en himno olímpicos. El duelo Ovett-Coe estaba salvado, pero para este no debió resultar nada fácil, pues, salvo en el caso de la presencia británica en los Juegos, apoyaba las políticas de la Dama de Hierro. Unos años después sería miembro de la Cámara de los Comunes, por el Partido Conservador.

Coe era el gran favorito para ganar los 800 m, donde parecía muy superior a sus rivales. Ovett apenas había disputado esta prueba desde la final del Europeo de 1978, donde había realizado su mejor marca, 1:44.09, mientras Coe lucía una tremenda plusmarca mundial de 1:42.33 y había demostrado que se movía muy bien en carreras tácticas. La final de los 800 m tendría lugar el 26 de julio. Ninguno de los dos británicos tuvo problemas para llegar a la final. Ambos se impusieron en sus series y en sus semifinales. El campeón de Europa, Olaf Beyer, se quedó fuera de la final. Debido al boicot faltaron los estadounidenses Don Paige (1956), James Robinson (1954) y el alemán Willi Wülbeck. Además de Coe, el único atleta de la final que había acreditado menos de 1:44.0 era el francés José Marajo (1954), 1:43.9 del año anterior.

La carrera definitiva resultó muy lenta. El brasileño Agberto Guimaraes (1957) dio paso al primer 400 en 54.3, con Ovett encerrado y Coe el último, y los ocho finalistas en un espacio muy reducido. El británico David Warren (1956) aceleró el ritmo a falta de 300 m, llevándose con él al ruso, entonces soviético, Nikolai Kirov (1957) y a Ovett, mientras Coe parecía incapaz de reaccionar corriendo por las calles exteriores sin alcanzar la cabeza. Kirov se colocó primero en la última curva, con Ovett pegado a sus talones, mientras Coe comenzaba a reaccionar. Al entrar en la recta era cuarto, mientras su rival adelantaba a Kirov y se iba hacia la meta, que finalmente cruzaba en primera posición con cierta facilidad en 1:45.40. Coe finalmente alcanzaba in extremis la segunda posición, 1:45.85, y Kirov era bronce, con 1:45.94. Lo imposible había sucedido. El plusmarquista mundial, el hombre que corría más de un segundo más rápido que cualquier otro no conseguía el oro olímpico. Había hecho la peor carrera de su vida en el peor lugar. Él mismo declaró posteriormente Cuando quieran mostrar cómo no hay que correr un 800 vean mi carrera de Moscú y no digan nada. Peter Coe (1919-2008), su padre y entrenador, no se anduvo por las ramas Hijo mío, has corrido como un idiota. Probablemente la enorme presión de los medios, de su propio gobierno y el entorno cerrado creado por su padre para ganar hicieron mella en el joven de 23 años que era Seb entonces.

Ovett demostró una gran capacidad competitiva en una prueba a la que cada vez se dedicaba menos y se encontró con una victoria probablemente inesperada. Coe consiguió redimirse con su victoria en los 1500 m ante un Ovett que dio la impresión de estar algo desmotivado. Tras Moscú, Coe corrió los 1500 en 3:32.19 y, al día siguiente, resultó derrotado por Don Paige por 0.04, en un 800 que el estadounidense ganó con 1:45.03. Fue el final de temporada para el británico. Ovett, por su parte, no volvió a los 800 m esa temporada. Se prodigó generosamente en los 1500 m y en la milla y el 26 de agosto en la localidad alemana de Coblenza mejoró la plusmarca mundial de la distancia métrica hasta 3:31.36.

La temporada posolímpica fue similar a la preolímpica, con los dos rivales evitándose, Coe corriendo sobre todo 800 y 1500 y millas muy rápidos y Ovett corriendo 1500 y millas, sin apenas participar en 800 m. Su mejor marca en esta prueba este año fue 1:46.40. Su mayor interés fue disputar a Coe, a distancia, la plusmarca mundial de la milla. El 19 de agosto, en Zúrich, Coe mejoraba la plusmarca mundial de la milla de Ovett con 3:48.53. Este respondió el 26 de agosto en Coblenza con 3:48.40. Dos días después Coe se iba a 3:47.33. En los 1500, Ovett estuvo muy cerca de su primado universal con 3:31.57. En la Copa del Mundo, celebrada en septiembre obtuvo una gran victoria con 3:34.95.

Las dos millas en las que Coe hizo plusmarca mundial fueron las únicas que realizó esa temporada. Hizo además un 1500 muy rápido en 3:31.95, en el que corrió demasiado rápido al principio, 1:49.18 los 800 m. El resto de la temporada se centró sobre todo en los 800 m, distancia en la que volvió a realizar una plusmarca mundial superlativa. El 10 de junio, en Florencia, registraba en la distancia 1:41.73, con pases de 24.4, 49.3 y 1:15.0. El cronometraje automático falló y el tiempo se calculó con dos células fotoeléctricas paralelas.

El 17 de julio, en Oslo, volvió a realizar otra histórica plusmarca mundial, 2:12.18 en los 1000 m, con pases de 51.3 y 1:44.56.

Tras volver a ganar en la final de la Copa de Europa, como dos años antes, Coe cerró la temporada ganando los 800 m de la Copa del Mundo, donde un brasileño de 18 años, llamado Joaquim Carvalho Cruz (1963) ocupaba la sexta plaza. En una temporada perfecta, en la que superó cuatro plusmarcas mundiales, tan solo perdió una carrera, un 200 el 13 de mayo en una competición de clubes.

Steve Ovett y Sebastian Coe en los 800 metros (I)

Cuando se habla de la rivalidad entre los británicos Steven Michael James Ovett (Brighton, 9 10 1955) y Sebastian Newbold Coe (Chiswick, Londres, 29 09 1956) enseguida vienen a la memoria la final de 1500 m de los Juegos Olímpicos de 1980 o la lucha, a distancia, por la plusmarca mundial de la milla en 1981. Sin embargo, ambos fueron también grandes corredores de 800 m. Ovett, que había comenzado su carrera atlética centrado en esta prueba, fue campeón olímpico en 1980, mientras Coe, que había empezado en distancias más largas, fue dos veces subcampeón olímpico y dos veces plusmarquista mundial, con registros rapidísimos.

Los dos atletas comenzaron a practicar su deporte favorito muy jóvenes. Steve destacaba ya en categorías menores, mientras Seb tardaría algún tiempo más. En 1970, con 14 años, Ovett era un corredor de 400 y 800 m, capaz de hacer 51.7 y 2:00.0. Su progresión en los años siguientes fue enorme, con 49.8 y 1:55.3 en 1971. Ese año también fue capaz de correr los 100 m en 12.0 y los 200 en 23.5. En 1972 tuvo lugar el primer enfrentamiento entre los dos genios del mediofondo, aunque entonces nadie le prestó atención. Sucedió en una competición escolar de campo a través sobre 4 millas. El vencedor fue Kirk Dumpleton (1956), que llegaría a correr la milla en 4:01, con Steve segundo y Seb décimo. Los tiempos de Ovett de ese año fueron 23.0, 48.4, 1:52.5 y 4:01.5, en una de sus entonces escasas incursiones en los 1500 m. En 1973 el atleta de Brighton daba un enorme salto de calidad. Decidió abandonar los 400 m, prueba que solo correría ocasionalmente, y se centró en los 800 y los 1500 m / milla. En esta última prueba se fue a 4:00.0, mientras en la distancia métrica solo realizó 3:51.6. Probablemente si se hubiese cronometrado el paso de la milla habría estado en torno a 3:44.0. Pese a esta gran marca, su distancia favorita seguía siendo el 800. En una final del campeonato británico de altísimo nivel, donde el vencedor Andy Carter (1949) hacía plusmarca nacional, 1:45.12, Ovett fue sexto con 1:47.34, asimismo plusmarca británica de la categoría. Poco después se proclamaba brillantemente campeón de Europa junior (sub20) de 800 m, con 1:47.53, 0.04 menos que el alemán Willie Wülbeck (1954), futuro campeón mundial. Cuarto fue el belga Ivo van Damme (1954-1976), que sería doble subcampeón olímpico en 1976.

En 1974, siendo aún junior, Ovett se mostró como el mejor corredor británico de 800 m del momento. Se proclamó campeón nacional con 1:46.84 y en el campeonato de Europa absoluto solo cedió ante el croata, entonces yugoslavo, Luciano Susanj (1948), magnífico campeón con 1:44.07. Ovett mejoraba su plusmarca personal hasta 1:45.77. Previamente, en una de las dos millas que había corrido esa temporada, había bajado por primera vez de 4 minutos, 3:59.4.

Tras una temporada de 1975 de transición en la que, sin embargo, mejoró en la milla hasta 3:57.00, en 1976 estaba decidido a pelear por las medallas en los Juegos Olímpicos. Se clasificó imponiéndose brillantemente en las pruebas de selección británicas tanto en los 800 como en los 1500 m, en este último caso con marca personal de 3:39.64, derrotando a Dave Moorcroft (1952) y a Frank Clement (1952), que era plusmarquista nacional de los 1500 m y de la milla. En la final olímpica de 800 m, en la que el majestuoso cubano Alberto Juantorena (1950) hacía plusmarca mundial de 1:43.50, Ovett fue quinto, con marca personal de 1:45.44. Cuatro días después ganaba su serie de 1500 m con plusmarca personal de 3:37.89, a 0.61 de la plusmarca británica de Clement. En la semifinal no corrió tan bien y no pudo pasar a la final. Con tan solo 20 años, el quinto puesto de los 800 m le debió saber a poco. En esa prueba se vio superado por Wülbeck y por van Damme, que había derrotado tres años antes en el Europeo Junior de 1973, mientras en la final de los 1500 m Clement y Moorcroft, a los que había batido en las pruebas de selección olímpica, fueron respectivamente quinto y séptimo.

En 1977, Ovett decidió dar un giro a su carrera atlética. Dejó el 800 en un segundo plano y se dedicó a los 1500 m y a la milla. El 13 de mayo resultó derrotado por el estadounidense Steve Scott (1956) en un 1500. Desde entonces hasta la final olímpica de Moscú no volvió a perder ninguna carrera de 1500 o de la milla, con una racha de 45 victorias consecutivas. Se convirtió en plusmarquista británico de la milla, 3:54.69, y de los 1500 m con su soberbia victoria en la Copa del Mundo en 3:34.45. Esa temporada corrió los 3000 m en 7:41.3, los 5000 m en 13:25.0 en incluso un medio maratón en 1h05:38. En 1978 se celebraba el campeonato de Europa al aire libre, donde intentaría el doblete en 800 y 1500 m. Llegó al Europeo habiendo corrido un solo 800, en el que hizo 1:45.38, marca personal. A priori su máximo rival era un joven Seb Coe, quien con 1:44.95 a finales de la temporada anterior se había convertido en plusmarquista nacional, tiempo que había mejorado hasta 1:44.25 antes del Europeo. Pese a ser casi de la misma edad, para Coe era su primera gran competición.

Seb Coe había comenzado su carrera atlética más centrado en los 1500 e incluso en los 3000 m. En 1973 era un buen juvenil (sub18), que corría los 400 m en 51.8, los 800 en 1:56.0, los 1500 en 3:55.0 y los 3000 en 8:34.6. Se perdió por lesión la temporada de 1974. En 1975 ganó la medalla de bronce en el Europeo Junior, con 3:45.2, que era su mejor marca, a 0.4 del ganador, el finlandés Ari Paunonen (1958). Ese año registró también 1:53.8 en 800 y 8:14.8 en 3000 m. Es decir, a la edad en que Ovett ya era subcampeón de Europa absoluto de 800 m, Coe era medallista de bronce en categoría junior en 1500 m. Pero la progresión de Coe en los cuatro años siguientes lo llevaría a lo más alto.

En 1976, Seb Coe aún estaba lejos de los mejores. Ese año continuaba en los 1500 m / milla. Pese a mejorar hasta 3:43.2, solo pudo ser séptimo en su semifinal de las pruebas de selección olímpica de 1500 m. En el Campeonato Británico, celebrado después de los Juegos, fue cuarto con 3:42.67. Poco después corría su primera milla por debajo de los 4 minutos, 3:58.35. En 1977, Coe hizo un importante cambio en su carrera atlética, que continuaría en los años siguientes. Pasó a focalizarse en los 800 m, sin dejar los 1500 m / milla. Pero de estas últimas disputaría pocas carreras y muy rápidas. La temporada comenzó con el oro en los 800 m en el Europeo de pista cubierta, con plusmarca británica de 1:46.54. La estrategia dio resultado pues en septiembre añadía a la plusmarca anterior la del aire libre, 1:44.95. Previamente había mejorado en su única milla de ese año a 3:57.67. También mejoró en los 800 m en 1978, poco antes del Europeo, hasta 1:44.25, mejor marca mundial del año. Esperaba volver a casa con el oro continental, pero antes tendría que batir a Steve Ovett, al menos sobre el papel.

Las series de los 800 m del Europeo de Praga no ofrecieron sorpresas. Coe realizó el mejor tiempo con 1:46.82, mientras Ovett se había impuesto en la primera serie con 1:47.80. Ambos vencieron también es sus semifinales, Seb 1:47.44 en la primera y Steve 1:46.51 en la segunda. Todo parecía indicar que el oro estaría entre ambos. La final fue una locura. Coe, confiado en su superioridad cronométrica, marcó 49.32 en la primera vuelta, seguido del alemán Olaf Beyer (1957), acreditado en 1:45.8, y Ovett. Coe continuaba en cabeza al paso por los 600 m en 1:16.2, pero en la última recta se quedó sin fuerzas. Ovett lo sobrepasó con cierta facilidad y parecía que el oro sería para él, pero Beyer, que también había adelantado a Coe, consiguió hacer lo mismo con Ovett a falta de 40 m y se llevó la victoria con unos excelentes 1:43.84, 2 segundos menos que su marca previa. Ovett fue segundo con plusmarca británica de 1:44.09 y Coe consiguió mantener la tercera posición con 1:44.76.

A diferencia de Coe, la participación de Ovett en el Europeo no concluyó con los 800 m. Tomó parte en los 1500 m donde se impuso con plusmarca de los campeonatos. Poco después, con 8:13.51 en las dos millas realizaba su primera plusmarca mundial. Coe, por su parte, recuperaba la plusmarca nacional de 800 con 1:43.97.

Final olímpica de 800 metros 1996, cuando todos se acuerdan del que no está

Hasta la carrera de la plusmarca mundial del keniano David Rudisha (1988) en los Juegos de Londres, la final olímpica de 800 de 1996 había sido la mejor de las disputadas hasta entonces. Nada menos que cuatro atletas superaron la anterior plusmarca olímpica, 1:43.00 del brasileño Joaquim Cruz (1963) desde 1984. El vencedor, el noruego Vebjørn Rodal (1972), que, con 1:42.58, hizo la carrera de su vida, superando su mejor marca personal anterior por 0.37. Se impuso al surafricano Hezekiel Sepeng (1974), 1:42.74, al keniano Fred Onyancha, 1:42.79, y al cubano Norberto Téllez (1972), 1:42.85, que habría ganado con ese tiempo cualquiera de las anteriores finales olímpicas. Penúltimo fue el incombustible estadounidense Johnny Gray (1960), que corría su cuarta final olímpica, con unos buenos 1:44.21. Incluso el tiempo del marroquí Benyounés Lahlou (1964) de 1:45.52, que ocupó la octava posición, no desentonaba en absoluto.

Pese a haber contemplado una carrera superlativa, la mayoría de los aficionados se preguntaban qué habría sucedido si hubiese tomado parte el gran ausente, el danés de origen keniano Wilson Kipketer (1972). Kipketer había sido campeón del mundo al año anterior. Ese 1996 había acreditado la mejor marca del año de 1:42.51 y estaba invicto. Sin embargo, pese a su nueva nacionalidad danesa, no cumplía los requisitos del Comité Olímpico Internacional para participar en los Juegos. Terminó la temporada con pleno de victorias y una mejor marca de 1:41.83, a 0.10 de la plusmarca mundial del británico Seb Coe (1956).

Wilson Kipketer había comenzado a practicar atletismo muy joven, en la Escuela Católica de San Patricio, en Iten, región de Eldoret, a las órdenes del hermano Colm O’Conell (1948). O’Conell es un misionero irlandés que ha llevado al oro olímpico a atletas como Peter Rono (1967), Matthew Birir (1972) o David Rudisha. El joven Wilson ya corría los 800 m en 1:48.5 en 1987, con 14 años. En 1990 se trasladó a Dinamarca a estudiar Ingeniería Electrónica. Su adaptación fue tan buena que decidió solicitar la ciudadanía de ese país. En 1994 fue capaz de ganar 16 de las 18 carreras de 800 m que disputó y terminó el año segundo de la lista mundial con 1:43.29. En 1995 lideró la lista del año con 1:42.87 y se proclamó, representando a Dinamarca, campeón del mundo al aire libre. Ganó 10 de 12 carreras.

Por su parte Vebjørn Rodal había sido séptimo en los 800 m del Europeo Junior (sub20) de 1991. El ganador, el prometedor británico Curtis Robb (1972) ocupó la sexta posición en la final olímpica del año siguiente, pero numerosos problemas de rodilla cortaron su progresión. Probablemente por ello, hoy es cirujano ortopédico especializado en rodilla. Rodal sí continuó mejorando de forma muy notable. En 1992 realizó 1:45.33 y fue semifinalista en los Juegos Olímpicos. En 1994 dio un gran salto de calidad al correr en 1:43.50. Fue subcampeón de Europa al aire libre, detrás del italiano Andrea Benvenutti (1969) y por delante del español Tomás de Teresa (1968). En 1995, Rodal fue bronce en el campeonato del mundo al aire libre, a 0.60 del ganador, Wilson Kipketer. 1996 fue su mejor año y su punto más alto. El 5 de julio mejoró hasta 1:42.95, pero resultó derrotado por Kipketer, 1:42.76. Seis días más tarde, en Londres, corría en 1:43.25. La ausencia de Kipketer lo convertía en el favorito para el oro olímpico.

Como sucede desde los Juegos de 1992, la prueba de 800 m constaba de tres rondas. La primera tuvo lugar el 28 de julio, con nueve series. El keniano David Kiptoo (1967) fue el más rápido con 1:45.11 en la cuarte serie En total hubo 11 atletas por debajo de 1:46.00. Hezékiel Sepeng se impuso en la primera semifinal del día siguiente con 1:45.16. Lahlou fue el vencedor en la segunda, con unos excelentes 1:43.99, 0.01 más que Johnny Gray. En la tercera sucedió lo que suele suceder cuando hay clasificaciones por tiempos. Sabedores de los registros previos, los atletas participantes impusieron un ritmo rápido. El ganador fue Norberto Téllez con 1:43.79, por delante de Kiptoo, 1:43.90, y de Rodal, 1:43.96, que entraba en la final por tiempos.

Estando Johnny Gray en la final, era difícil que fuese lenta, y no lo fue en absoluto. El estadounidense tomó la cabeza y pasó en 49.55 los 400 m. En la contrarrecta parecía que era capaz de abrir un pequeño hueco con el resto. Rodal se había quedado ligeramente y en el 500 iba sexto, pero remontó en 100 m hasta la segunda posición. Gray se quedó sin fuelle al entrar en la recta final, donde Rodal se destacó con fuerza seguido de Onyancha y de Téllez. Parecía que ese iba a ser el podio, pero en la mitad de la recta, Sepeng, que había estado toda la carrera en posición secundarias, hizo un acelerón final que lo llevó a la segunda posición.

Tras la carrera, todo el mundo se preguntaba que habría sucedido si Kipketer hubiese participado. Lo cierto es que tenía mejor marca que Rodal y que el noruego no lo había derrotado nunca. Tras los Juegos se enfrentaron en tres ocasiones, y Kipketer se mostró muy superior. En realidad, el noruego no volvió a alcanzar la forma de Atlanta. Tras los Juegos su carrera atlética fue decayendo de forma bastante rápida. En 1997 fue 5º en el Mundial al aire libre. No volvió a correr por debajo de 1:44.00 y no consiguió clasificarse para las finales del Mundial al aire libre de 1999 ni para los Juegos de 2000.

En cuanto a Kipketer, hizo una soberbia temporada en 1997, que se inició en el Mundial de París en pista cubierta donde corrió la serie clasificatoria en 1:43.96 y la final en 1:42.67, plusmarcas mundiales en los dos casos. Al aire libre igualó a Coe el 7 de julio, 1:41.73, y lo superó el 13 y el 24 de agosto, con 1:41.24 y 1:41.11. Anteriormente, el 8 de agosto, había revalidado su título mundial. Sin embargo, esta temporada fue su punto de inflexión. En 1998 tuvo un brote de malaria y una mala temporada, culminada con el último puesto en la final del Europeo al aire libre, tras tropezar en la última recta. Se recuperó, no obstante, en 1999. No pudo revalidar su título en pista cubierta pero sí al aire libre. Lideró la lista del año con 1:42.27. En 2000 consiguió dos plusmarcas mundiales en la prueba de 1000 m en pista cubierta, 2:15.25 y 2:14.96. Al aire libre compitió poco antes de los Juegos de Sídney y sufrió dos derrotas. Su mejor marca fue de 1:43.35. En la final olímpica, nadie quiso avivar el ritmo y ganó el más rápido, el alemán Nils Schumann (1978), que en la semifinal había hecho marca personal de 1:44.22. Kipketer fue segundo con 1:45.14, a 0.06 del ganador. Tras perderse la temporada de 2001, tuvo su último gran año en 2001, con una mejor marca del año de 1:42.32 y campeón de Europa. En 2003 fue cuarto en el Mundial al aire libre y en 2004 demostró su gran capacidad competitiva cuando ya no estando en su mejor momento consiguió la medalla de bronce.

Del resto de los protagonistas de la final de Atlanta, Sepeng fue subcampeón mundial al aire libre en 1999, año en que mejoró a 1:42.69, y cuarto en los Juegos de 2000. Desgraciadamente en 2005 resultó sancionado por un control antidrogas positivo. Onyancha no consiguió ningún resultado relevante tras su bronce en Atlanta. Finalmente Téllez consiguió la medalla de plata en el Mundial al aire libre de 1997 y fue cuarto en 1999.

La burocracia impidió que el mejor corredor de 800 m del momento hiciese que la final olímpica de 1996 fuese aun mejor. También hizo, probablemente, que Kipketer haya pasado a la historia como uno de los grandes de su prueba, que no tuvo el premio del oro olímpico.

La barrera que se rompió dos veces… por primera vez

La prueba de 800 metros formó parte del programa olímpico la primera vez que el atletismo femenino fue olímpico, en 1928. La primera campeona olímpica fue la alemana Linda Radke (1903-1983), que se impuso con una nueva plusmarca mundial de 2:16.0. Tras la carrera hubo varias participantes que se tiraron al suelo, por un exceso de ácido láctico. Esta imagen sirvió para generar la opinión de que era una prueba demasiado larga para las mujeres. Hay que tener en cuenta que el programa olímpico femenino se había iniciado con no poca oposición, incluido la del propio Pierre de Coubertin (1863-1937), fundador de los Juegos Olímpicos modernos. No se impuso la lógica y finalmente el Comité Olímpico Internacional (COI) decidió eliminar esta prueba de los Juegos. Pese a esta prohibición la prueba continuó disputándose en reuniones atlética y la plusmarca mundial continuó mejorando. En este sentido merece mencionarse a la rusa, entonces soviética, Nina Otkalenko (1928-2015), que llevó la plusmarca mundial desde 2:12.2 en 1951 hasta 2:05.0 en 1955.

Como sucedería 4 años después con los 400 m o 24 años más tarde con los 3000 m y los 400 m vallas, la Asociación Europea de Atletismo (EAA) fue mucho más innovadora que el COI e hizo oficial la prueba de 800 m en el campeonato de Europa de 1954. La primera campeona fue Otkalenko, que se impuso a la británica Diane Leather (1933-2018) y a su compatriota Lyudmila Lysenko (1934). Esta última sucedería a Otkalenko como plusmarquista mundial, que en 1960 se fue a 2:04.3.

En 1960, finalmente, la distancia de los 800 m regresaba a los Juegos Olímpicos. En Roma el oro fue para Lysenko, entonces conocida como Shevtsova, que igualaba su plusmarca mundial de 2:04.3 (2:04.50). Curiosamente, los 400 m no fueron olímpicos hasta la siguiente edición. La plusmarca mundial continuó progresando. La australiana Dixie Williams (1941), que en la final olímpica de 1960, se retiró a falta de 700 m cuando lideraba la prueba, registró en 1962 2:01.2, al paso por los 800 m de una carrera de 880 yardas en 2:02.0, ambas plusmarcas mundiales. La barrera de los 2 minutos ya se encontraba muy cerca.

Los dos minutos cayeron por primera vez mucho antes de lo esperado, pero, oficialmente, fue algo que no sucedió nunca. En 1960, la atleta norcoreana Shim Geum-dan (o Sin Kim-dan) (1938) corría los 400 m en 53.0, nueva plusmarca mundial que, sin embargo, no se homologó. Se trataba de una atleta rodeada de un halo de misterio, al que, sin duda, contribuía la situación de aislamiento internacional de su país. Nunca llegó a competir en Occidente. En 1962 mejoró hasta 51.9, que sí se homologó como plusmarca mundial. Al año siguiente tomó parte en los GANEFO (Games of the New Emerging Forces). Organizados en Yakarta, se invitó mayormente a países recientemente independizados, países no alineados y países del Bloque del Este. La IAAF no reconoció estos juegos y amenazó con sanciones a los atletas participantes. Shim, no obstante, tomó parte en los 200, los 400 y los 800 m. Fue oro en las tres distancias y, además, realizó 1:59.1 y 51.4 en días consecutivos, con lo que aparentemente mejoraba su plusmarca mundial de la vuelta a la pista y se convertía en la primera mujer en romper la barrera de los dos minutos en la doble vuelta. La IAAF, sin embargo, cumplió su amenaza. No homologó ninguno de los dos tiempos, como plusmarca mundial, ni tampoco los 51.2 y 1:58.0 realizados en Pyongyang al año siguiente. Además no permitió su participación en los Juegos de Olímpicos de 1964. Shim repitió su actuación de 1963 en los GANEFO de 1966.

Mientras tanto, en el mundo oficial, la británica Ann Packer (1942) se hacía con el oro olímpico de los 800 m en 1964, tras ser plata en los 400 m, con 2:01.1 nueva plusmarca mundial oficial. La barrera de los dos minutos tardó más tiempo del esperado en superarse por primera vez oficialmente. En 1967 la australiana Judy Pollock (1940) corría en 2:01.0 y al año siguiente la croata, entonces yugoslava, Vera Nikolić (1948-2021) realizaba 2:00.5. Era la gran favorita para hacerse con el oro en los Juegos Olímpicos de México pero, sorprendentemente, abandonó en la semifinal. La victoria fue para la estadounidense Madeline Manning (1948), que se quedó a 0.4 del tiempo de la croata.

Finalmente en 1971, la alemana Hildelgard Falck (1949) corría en 1:58.5 (1:58.45), rompiendo de forma oficial por primera vez la barrera de los 2 minutos. Su tiempo aún era inferior al de Shim. Falck fue campeona olímpica en 1972. Finalmente en 1973, la búlgara Svetla Zlateva (1952) mejoraba finalmente el tiempo de la coreana con 1:57.5. En pocos años, la plusmarca mundial mejoró notablemente. Es de destacar que en las dos siguientes ediciones de los Juegos Olímpicos las ganadoras de la prueba lo hicieron con plusmarca mundial. La rusa, entonces soviética, Tatyana Kazankina (1951) fue oro en 1976 con 1:54.9 (1:54.94). Su compatriota Nadezhda Olizarenko (1953-2017) realizó 1:53.5 (1:53.43) cuatro años después, en la final de los Juegos de Moscú. Este registro es en la actualidad la segunda mejor marca de siempre, pues resultó superada por los 1:53.28 de la checa Jarmila Kratochvílová (1951), quien en 1983 hizo 1:53.28, la plusmarca mundial más antigua del atletismo actual.

El maravilloso Mal Whitfield, gran valedor del atletismo africano

Ya fuese en misiones aéreas sobre Corea, o ganando una medalla de oro tras otra en los Juegos Olímpicos, o sirviendo como embajador de buena voluntad a los jóvenes atletas africanos, usted lo ha dado todo. Este país está orgulloso de usted y muy agradecido. Estas son las palabras que el entonces Presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan (1911-2004) dedicó al Maravilloso Mal Whitfield (1924-2015), aviador militar, tres veces campeón olímpico y uno de los grandes valedores del atletismo africano.

Malvin Greston Whitfield, conocido como Marvelous (Maravilloso) Mal, nació en Bay City, Texas, el 11 de octubre de 1924. Cuando tenía cuatro años se trasladó con su familia a Los Ángeles. Parece que en los Juegos Olímpicos de 1932 consiguió colarse en el Coliseum de LA y ver a su compatriota Eddie Tolan (1908-1967) ganar el oro en los 100 m lisos, lo que le hizo interesarse por el atletismo. No obstante eran tiempos convulsos, y en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, se unió a la Fuerza Aérea. Tras finalizar la guerra no dejó el Ejército, pero se matriculó en la Universidad Estatal de Ohio, donde comenzó a practicar atletismo. Como era muy frecuente en aquella época, Whitfield compatibilizó los 400 y los 800 m, o sus equivalentes en distancias imperiales, las 440 y las 880 yardas. En 1948 se impuso en las pruebas de selección olímpica en ambas distancias, con marca personal de 46.6 en la más corta. Resultó seleccionado en las dos distancias individuales y en el relevo 4 x 400 m. En los Juegos, celebrados en Londres, le tocó enfrentarse a la primera generación de grandes atletas jamaicanos. En los 800 m se clasificó sin dificultades para la final del 1 de agosto. El francés Robert Chef d’Hotel (1922-2019) pasó el primer 400 en 54.2. En ese momento Whitfield se colocó en cabeza y ya no salió de ahí, pese a los denodados esfuerzos el jamaicano Arthur Wint (1920-1992). El estadounidense se impuso con una nueva plusmarca olímpica de 1:49.2, 0.3 menos que su rival. Wint se tomó la revancha en los 400 m, cuya final tuvo lugar el 5 de agosto. El jamaicano se hizo con la victoria, 46.2, por delante de su compatriota Herbert McKinley (1922-2007), 46.4, y de Whitfield 46.9. Se preveía un cerrado duelo entre Jamaica y Estados Unidos en el relevo 4 x 400 m, pero una lesión de Wint en la tercera posta, permitió a Whitfield ganar fácilmente su segundo oro olímpico, formando parte del cuarteto estadounidense.

En 1950, Whitfield resultó movilizado para acudir a la guerra de Corea, donde realizó 27 misiones. No abandonó ni el atletismo ni la competición y en 1951 se hizo con los oros de 400, 800 y 4 x 400 m en los Juegos Panamericanos. Se licenció con honores en 1952, año olímpico en que se volvió a ganar la selección para los Juegos tras imponerse nuevamente en los 400 y los 800 m de las pruebas de selección. La final de 800 m de los Juegos, que se celebraron el Helsinki, tuvo lugar el 22 de julio y fue un calco de la de Londres. Esta vez fue Arthur Wint quien dio paso al primer 400, en 54.0, pero se vio superado por Whitfield en la contrarrecta, quien ganó en 1:49.2, el mismo tiempo que cuatro años antes, 0.2 menos que el jamaicano. Ni Wint, ni Whitfield tuvieron un papel destacado en la final de 400 m, donde hubo doblete jamaicano por parte de George Rhoden (1926), 45.9 (46.09), y Herbert McKenley, 45.9 (46.20). Wint fue quinto, 47.0 (47.24) y Whitfield sexto 47.1 (47.30). Les quedaba un tercer enfrentamiento, el relevo 4 x 400 m, donde Jamaica, en un día histórico para el deporte de este país, con Wint, Leslie Laing (1925-2021), McKenley y Rhoden se proclamó campeona olímpica del relevo con una nueva plusmarca mundial 3:03.9 (3:04.04), 0.1 menos que Estados Unidos, cuyo último relevista era Whitfield.

Whitfield siguió compitiendo hasta 1956. Ese año intentó clasificarse para sus terceros Juegos Olímpicos, pero solo pudo ser sexto en las pruebas de selección, con 1:49.3, muy lejos del ganador, Tom Courtney (1933), 1:46.2. Whitfield fue un gran competidor, que nunca se preocupó en exceso por las grandes marcas. De 1948 a 1955 ganó 66 de 69 carreras. Su mejor marca en 800 m fue 1:47.9, en 1953, al paso de una carrera de 880 yardas, en que hizo 1:48.6, plusmarca mundial, mucho más asequible que los imposibles 1:46.6 del alemán Rudolf Harbig (1913-1944) en la distancia métrica. No obstante, Whitfield tuvo una gran oportunidad de acercarse al alemán en 1950, cuando pasó la mitad de una carrera de 880 yardas en 50.5. Pese al bajón de la segunda vuelta pudo terminar en 1:49.2, igualando la plusmarca mundial de entonces de la distancia imperial.

En 1955, el Departamento de Estado nombró a Whitfield embajador de buena voluntad, en el seno del programa Intercambio Educativo. Esto le permitió viajar a varios países y ser uno de los primeros en darse cuenta del potencial del atletismo africano, hasta entonces, exceptuando algunos países del Magreb y la República Surafricana, considerado algo exótico. Tras su retirada, Whitfield se dedicó a viajar por África durante más de 40 años para asesorar atletas y federaciones. Entre los atletas a los que ofreció consejo se encuentran campeones olímpicos como los kenianos Kip Keino (1940) o Naftali Temu (1945-2003), los etíopes Mamo Wolde (1932-2002) o Miruts Yifter (1944-2016) o el ugandés John Akii-Bua (1949-1997).

Mal Whitfield murió el 19 de noviembre de 2015 a los 91 años, tras una vida completamente dedicada al atletismo.

Roger Moens y Tom Courtney, el duelo olímpico frustrado

El 3 de agosto de 1955, en el estadio Bislett de Oslo tenía lugar una carrera de 800 m que se esperaba histórica. El belga Roger Moens (1930) parecía en condiciones de acercarse a la mítica plusmarca mundial del alemán Rudolf Harbig (1913-1944). Harbig había corrido en Milán, el 15 de junio de 1939, en 1:46.6, nada menos que 1.8 menos que el anterior tope mundial del británico Sydney Wooderson (1914-2006). Moens había realizado el mes anterior 1:47.0 y tenía la competencia del noruego Audun Boysen (1929-2000), medalla de bronce en el Europeo de 1954, donde había realizado plusmarca personal de 1:47.4. La carrera contó con el noruego Finn Larsen (1932) para avivar el ritmo los primeros 400 m, que cruzó en 52.0, con Moens prácticamente a su altura y Boysen un poco más atrás en 52.6. El belga se colocó a continuación en cabeza. Manteniendo un buen ritmo terminó la segunda vuelta en 53.7, con lo que sumó un tiempo de 1.45.7, 0.9 menos que el registro de Harbig. Boysen hizo la segunda parte de la prueba más rápido que Moens, en 53.3, y acabó acercándose peligrosamente al nuevo plusmarquista mundial con 1:45.9.

La plusmarca de Harbig se consideró durante mucho tiempo uno de esos tiempos imposibles. Hasta 1953 ningún otro atleta había conseguido correr por debajo de 1:48.0. Ese año el campeón olímpico de 800 m en 1948 y 1952, el estadounidense Mal Whitfield (1924-2015), registró 1:47.9 de paso para la plusmarca mundial de las 880 yardas (804.672 m), 1:48.6, mucho más asequible que la de 800 m. Las cosas comenzaban a cambiar, como se confirmó en el campeonato de Europa de 1954. El favorito era Roger Moens, que había realizado unos días antes, en el campeonato de Bélgica, 1:47.5, segunda mejor marca de siempre en aquel momento. Moens había tomado parte en los 400 m de los Juegos Olímpicos de 1952. Su gran salto de calidad ocurrió al año siguiente, cuando mejoró desde 1:52.6 a 1:48.8. La final del Europeo resultó magnífica, pero no para Moens. Audun Boysen dio paso al primer 400 en 52.4, con cinco hombres en un pañuelo, Moens, su compatriota Lucien DeMuynck (1931-1999), el húngaro Lajos Szentgáli (1932-2005) y el británico Derek Johnson (1933-2004). La posiciones se mantuvieron hasta la última recta, donde los cinco pelearon duramente por la victoria, que acabó siendo para Szengáli, 1:47.1, por delante de DeMuynck, 1:47.3. Boysen fue bronce con el mismo tiempo que Johnson, 1:47.4, mientras Moens era quinto con 1:47.8. Los cuatro primeros se colocaban inmediatamente detrás de Harbig en la lista mundial de entonces.

En Estados Unidos, mientras tanto, los 800 m/880 y también se iban moviendo. El 26 de marzo de 1955 Lonnie Spurrier (1932-2015) corría la distancia imperial en 1:47.5, nueva plusmarca mundial equivalente a 1:46.8 en la distancia métrica. En los campeonatos de Estados Unidos de ese mismo año de 880 yardas, Spurrier no pudo pasar de la quinta plaza, en una carrera ganada por Arnie Sowell (1935) con 1:47.6, con Tom Courtney (1933) segundo, 1:48.0. Tras esta carrera, Courtney emprendió una gira de un mes por Europa, donde se encontró a Moens por primer vez, que lo derrotó. Unos días después mejoró en 800 m hasta 1:46.8.

El año olímpico de 1956 mostró la superioridad de Courtney en Estados Unidos. Se impuso en los 400 m de los campeonatos nacionales con 45.8 el 23 de junio. En las pruebas de selección, el 30 de junio, se encontró con un 800 rapidísimo en el que Sowell pasó los 400 m en 51.7. Tras un infructuoso ataque de Whitfield en la contrarrecta, la carrera se convirtió en un mano a mano entre Sowell y Courtney, con victoria de este y plusmarca estadounidense de 1:46.4, 0.5 menos que Sowell. Whitfield fue sexto.

Por su parte Moens, que el 1 de junio, había resultado derrotado por Courtney en una prueba de 880 yardas, ambos con 1:49.0, también se preparaba para los Juegos Olímpicos, con tiempos de 1:47.2 el 30 de junio, 1:47.3 el 5 de agosto y de nuevo 1:47.2 el 20 de agosto. La desgracia quiso, sin embargo, que poco antes de los Juegos de Melbourne se lesionase de gravedad en un pie, lo que le impidió intentar el oro olímpico. Aunque era el máximo favorito, no lo habría tenido nada fácil ante Courtney, Johnson, Boysen o Sowell. Los cuatro se clasificaron fácilmente para la final del 26 de noviembre, donde Sowell tomó la cabeza en 52.8. Los otros tres se mantuvieron cerca del estadounidense hasta la última curva, en que Courtney trató de sobrepasarlo, pero no lo consiguió hasta la última recta, donde daba un fuerte viento de cara. Los últimos metros fueron un tremendo mano a mano entre Courtney y Johnson, con victoria final para el primero, 1:47.7, frente a 1:47.8. Boysen, finalmente, consiguió dejar a Sowell fuera del podio, 1:48.1 frente a 1:48.3. Unos días después, Courtney, formando parte del cuarteto de su país, se hacía con su segunda medalla de oro olímpica, en el relevo 4 x 400.

Siempre quedará la duda de qué habría ocurrido si Moens hubiese estado en la final olímpica. El belga no volvió a correr como en 1955. No obstante en 1957 realizó 1:46.0 y 1:46.5 en 1960. Precisamente el tiempo de 1:46.0 le sirvió para derrotar a Courtney en la mejor temporada del estadounidense. Fue el 31 de julio en Oslo, donde Courtney sufrió una de sus escasas derrotas esa temporada, por 0.2. En mayo había hecho plusmarca mundial de las 880 yardas en 1:46.8 y unos días antes del duelo con Moens había mejorado en 800 m hasta 1:46.0. El 9 de agosto, nuevamente en Oslo, Courtney se quedó a un suspiro del primado mundial de Moens. Probablemente el paso demasiado rápido de la liebre, el estadounidense Reggie Pearman (1924-2012), de 50.7 en la mitad de la carrera le impidió conseguirlo. Aun así, Courtney corrió en 1:45.8, 0.1 más que Moens. Se repitió el podio de Melbourne, con Johnson segundo, 1:46.6, plusmarca personal, y Boysen tercero, 1:47.3. Courtney compitió la temporada de 1958 antes de retirarse. Ese año acreditó 1:46.8.

En cuanto a Moens, se perdió el Europeo de 1958 por lesión, pero se preparó a conciencia para los Juegos Olímpicos de 1960. Era el gran favorito para el oro. No dio ninguna importancia a un desconocido neozelandés de 21 años llamado Peter Snell (1938-2019), que lo sobrepasó en la semifinal haciendo marca personal de 1:47.2. A priori, el rival más duro para Moens parecía el jamaicano George Kerr (1937-2012), acreditado ese año en 1:46.4. En la final el suizo Christian Wägli (1934-2019) se colocó en cabeza desde el inicio, pasando en 51.9 por la mitad de la prueba, y se mantuvo hasta los últimos 100m, momento en que Moens lo sobrepasó. Parecía que por fin ganaría el oro olímpico, pero, a falta de 20 metros, Peter Snell se le echó encima por la cuerda y consiguió vencer inesperadamente, con nueva plusmarca personal, 1:46.3 (1:46.48), 0.2 menos que Moens.

Moens acabaría como un grande de su prueba sin el máximo galardón olímpico. Corrió una temporada más y se retiró. Tanto su plusmarca de 800 m, como la de Courtney de las 880 yardas cayeron el mismo día. El 3 de febrero, en la pista de hierba de Chistchurch, Peter Snell se hizo con la plusmarca mundial de las 880y, 1:45,1, y de paso pulverizó la de 800 m, al registrar al paso 1:44.3.

Veinte años después de ganar el oro olímpico, Courtney volvió al estadio de Melbourne donde resumió perfectamente lo que siente el atleta por su deporte:

Ya es un mundo perdido, pero aún disfruto yendo a correr a la pista de mi barrio e imaginándome cuando me falta media vuelta para terminar que estoy volviendo a correr los últimos 200 metros de la mejor época de mi vida.

Siempre quedará la duda de qué habría pasado esos últimos 200 metros de haber estado Roger Moens en la carrera, un gran duelo olímpico… frustrado.

Sara Simeoni, paradigma de competidora de gran altura

El principal objetivo de cualquier atleta es dar lo mejor de sí en la mayor competición a la que pueda aspirar. Uno de los mejores ejemplos en el atletismo de alto nivel es el de la saltadora de altura italiana Sara Simeoni (1953), que fue capaz de realizar su mejor registro en los campeonatos de Europa al aire libre de 1971, 1974 y 1978 y en los Juegos Olímpicos de 1972 y 1976. En total fue finalista olímpica en cuatro ocasiones y medallista en tres, incluyendo un oro. Ninguna otra saltadora ha igualado este palmarés. Incluso en los Juegos Olímpicos de 1984 saltó 2.00 m por primera vez en seis años, tras unas temporadas previas llenas de problemas físicos.

Sara Simeoni nació en Rivoli Veronese, provincia de Verona, el 19 de abril de 1953. Cuando era niña su primer interés fue el ballet, pero la desecharon por ser demasiado alta y tener los pies demasiado grandes. Enseguida transformó ese desventaja en ventaja, pues comenzó con el salto de altura. El 1966 saltó 1.25 m con un extraño estilo, que fue puliendo hasta terminar en la entonces reciente técnica de Fosbury. Su primera gran competición internacional fueron los Campeonatos de Europa Junior (entonces sub19 en categoría femenina) de 1970, donde ocupó la quinta posición con 1.70 m, su mejor marca. Ese año fue por primera vez campeona italiana al aire libre. Lo sería un total de catorce veces, además de una en pentatlón y diez en pista cubierta.

Con 18 años logró clasificarse para el campeonato de Europa absoluto al aire libre de 1971, donde fue 9º con 1.78 m, 2 cm más que su mejor marca previa. En 1972 se presentó en los Juegos Olímpicos con una mejor marca de 1.80 m. En la final del salto de altura terminó 6ª con 1.85 m, la misma marca que la 4ª clasificada y a 7 cm de la sorprendente ganadora, la alemana de 16 años Ulrike Meyfarth (1956), que se impuso con plusmarca mundial de 1.92 m.

En los años siguientes, no obstante, la alemana se estancó y estuvo muchos años fuera de la élite, mientras Simeoni continuaba progresando sin pausa. En el Europeo al aire libre, con un salto de 1.89 m, 3 cm mejor que su plusmarca personal previa, ganaba la medalla de bronce. La ganadora fue la plusmarquista mundial, la alemana Rosemarie Ackermann (1952), entonces conocida por su apellido de soltera, Witschas, quien con 1.95 m añadía 1 cm a su plusmarca mundial. Ackermann, que saltaba con rodillo ventral, había sido 7ª en los Juegos Olímpicos. Ulrike Meyfarth ocupaba una discreta 7ª posición. Después del campeonato, la italiana superaría por primera vez 1.90 m.

Ackermann llegó a los Juegos Olímpicos de 1976 siendo plusmarquista mundial con 1.96 m, 6 cm más que el mejor registro de Simeoni, que seguía en 1.90 m. Sin embargo, con una competidora como la italiana, la plusmarca mundial no era ningún seguro. La final olímpica fue tremendamente reñida. Ambas atletas saltaron 1.91 m a la primera, que en el caso de Simeoni era su mejor marca. La italiana estaba por delante, pues la alemana tenía un nulo en 1.89 m. También la búlgara Yordanka Blagoeva (1947) superó 1.91, pero a la segunda. De las tres, tan solo Ackermann se elevó por encima de 1.93 m, al segundo intento, y se llevó el oro olímpico, con Simeoni plata y Blagoeva bronce.

El 26 de agosto de 1977 Rosemarie Ackermann hacía historia al convertirse en la primera mujer en superar los 2.00 m en el salto de altura. Simeoni también mejoró esa temporada, hasta 1.93 m. Sin embargo, su gran salto cualitativo ocurriría la temporada de 1978, cuando el 4 de agosto mejoraba la plusmarca mundial de la alemana con 2.01 m, 8 cm mejor que su registro de la anterior temporada. Se esperaba un gran duelo entre ambas saltadoras en el Europeo al aire libre de ese mismo año. Y la competición no defraudó. Simeoni hizo un nulo en 1.97 m, mientras Ackermann superaba a la altura a la primera. Con el listón en 1.99 m ya no quedaban más saltadoras. Aquí se invirtieron los papeles, con ambas por encima de este registro, pero la alemana con un nulo. El título se jugó en 2.01 m, la plusmarca mundial de entonces. Simeoni consiguió igualar su mejor salto a la segunda, mientras Ackermann hacía tres nulos.

La alemana encabezó la lista mundial de 1979 con 1.99 m, 1 cm más que Simeoni. Su siguiente gran duelo tendría lugar en los Juegos Olímpicos de 1980, pero para entonces Ackermann ya no estaba en su mejor momento. La italiana conseguiría su mayor éxito deportivo con el oro olímpico en Moscú, saltando 1.97 m. La alemana solo pudo ser 4º con 1.91 m. Tras su victoria olímpica, los problemas físicos hicieron que el rendimiento de Simeoni se volviese irregular. Aun así, pudo ser bronce en el Europeo al aire libre de 1982, con 1.97 m, la misma altura que la segunda, la rusa, entonces soviética, Tamara Bykova (1958). La victoria fue para una renacida Ulrike Meyfarth, que superó con 2.02 m la plusmarca mundial. En el primer Mundial al aire libre de 1983, Simeoni no pasó a la final, que ofreció un gran duelo entre Bykova y Meyfarth, con victoria de la primera. Bykova, que entre 1983 y 1984 estableció tres plusmarcas mundiales, 2.03, 2.04 y 2.05 m no pudo tomar parte en los Juegos Olímpicos de 1984 por el boicot del Bloque del Este. En estos Juegos, la final de salto de altura femenino se convirtió en una dura pugna entre Meyfarth y Simeoni. Ambas franquearon los 2.00 m al primer intento y se quedaron solas en el concurso. La italiana no superaba esta altura desde 1978. En ese momento esta ocupaba la primera posición, pues había hecho menos saltos, con el mismo número de nulos en la misma altura. Sin embargo Meyfarth fue la única que pudo con los 2.02 m y se hizo con el oro olímpico.

Simeoni siguió compitiendo hasta 1986, año en que aún pudo saltar 1.94 m, si bien no pasó de la clasificación en el Europeo al aire libre. Además fue campeona de Europa en sala en cuatro ocasiones, dos veces campeona mundial universitaria y otras dos veces vencedora en los Juegos del Mediterráneo. Siempre dando lo mejor de sí en la alta competición, sin duda Sara Simeoni es el ejemplo de cómo sacar el mejor partido de sí misma.

Armand Duplantis y los grandes del salto con pértiga

En 2018 el saltador de pértiga sueco, nacido en Estados Unidos, Armand Mondo Duplantis (Lafayette, Louisiana, 10 de noviembre de 1999) se proclamó campeón de Europa absoluto con una marca de 6.05 m. Ese año, el plusmarquista español de la prueba durante los años 80, el barcelonés Alberto Lobito Ruiz (1961), afirmaba que podría llegar a saltar 6.25 m. Desde entonces, Mondo ha ido cumpliendo expectativas y ya solo le faltan 5 cm para alcanzar esa altura estratosférica. Tras su gran temporada de 2018, en 2019 el sueco saltó 6 m y fue subcampeón mundial absoluto al aire libre en Doha, empatado con el vencedor, el estadounidense Sam Kendricks (1992), que ese año había hecho mejor marca personal 6.06 m. En el Mundial ambos saltaron 5.97 m a la primera, pero Duplantis tenía más nulos en la anterior altura. Ninguno superó 6.02 m. Desde el punto de vista competitivo, el año 2020 fue perfecto para el sueco. Pese a las restricciones por la pandemia fue el primero en las 16 competiciones en que tomó parte. Además estableció dos nuevas plusmarcas mundiales absolutas, superando los 6.16 m que el francés Renaud Lavillenie (1986) había saltado en 2014. El 8 de febrero, Duplantis se encaramaba a 6.17 y una semana después se iba a 6.18 m. Los Juegos Olímpicos se aplazaron a 2021. Antes, en marzo, se celebró el campeonato de Europa de pista cubierta donde se hizo con el oro. En los Juegos Olímpicos se impuso al estadounidense Chris Nielsen (1998) por 5 cm en 6.02 m. En lo que llevamos de 2022 Duplantis ya ha tenido tiempo para proclamarse campeón del mundo en sala con 6.20 m, que superaba por un centímetro su propia plusmarca mundial, realizada unos días antes. Su ventaja sobre el segundo, el campeón olímpico de 2016, el brasileño Thiago Braz (1993), fue de 25 cm.

El salto con pértiga es la especialidad atlética más sensible a la tecnología. Duplantis no podría saltar tan alto sin las modernas pértigas de hojas de fibra de vidrio, fibra de carbono y resina, que les confiere una perfecta combinación de resistencia y flexibilidad. Las pértigas se fabricaron sucesivamente de madera, bambú, aluminio, acero y fibra de vidrio. Estados Unidos dominó completamente la prueba hasta los años 70. De 1896 a 1968 los atletas de este país ganaron todos los oros olímpicos y un total de 33 medallas. Uno de los grandes de siempre, sin embargo, como les pasó a muchos atletas de su generación, no pudo disputar los Juegos Olímpicos. Cornelius Dutch Warmerdan (1915-2001), un estadounidense de padres neerlandeses, considerado el rey del bambú, llevó la plusmarca mundial de 4.54 a 4.77 m el 23 de mayo de 1942. Este salto se mantuvo en lo más alto de las listas mundiales durante 15 años. En 1957, su compatriota Bob Gutowski (1935-1960), registró un centímetro más. Gutowski había sido plata en los Juegos Olímpicos el año anterior, detrás de otro estadounidense, Bob Richards (1926), pastor protestante. Richards nunca consiguió una plusmarca mundial en la prueba, pero es el único atleta que ha ganado dos oros olímpicos en este concurso, en 1952 y en 1956. Además fue bronce en 1948.

La pértiga de aluminio, así como su sucesora, de acero, tuvieron un corto recorrido. A principios de los 60 irrumpió la pértiga de fibra de carbono, que revolucionó la prueba. El 2 de julio de 1961, Don Bragg (1935-2019), también estadounidense, realizó la única plusmarca mundial con pértiga de acero, 4.80 m. Meses después se proclamaría campeón olímpico. Desde ese día de 1961 hasta el 21 de junio de 1969, se superaron 16 plusmarcas mundiales, hasta 5.44 m. Todos los protagonistas, menos uno, el finlandés Pentti Nikula (1939) fueron estadounidenses. El primer atleta en superar los 5 metros fue Brian Sternberg (1943-2013), que en 1963 saltó 5.00 y 5.08 m, entonces no se iba de centímetro en centímetro. Su carrera atlética tuvo un trágico final, pues ese mismo año un accidente en sus entrenamientos le produjo tetraplejia. Sternberg perdió la plusmarca mundial a manos de John Pennel (1940-1993). Pennel se elevó unas semanas después hasta 5.13 y 5.20 m. En 1966 realizó 5.34 y en 1969 cerró la década con 5.44 m. No tuvo suerte en los Juegos Olímpicos. En 1964 con una lesión lumbar fue 11º y en 1968 saltó 5.40 m, que le habrían dado la plata, pero, según la regla de la época, abolida el año siguiente, si la pértiga pasaba por debajo del listón, como sucedió, el salto era nulo. Ocupó la quinta posición. Los campeones olímpicos de 1964 y 1968, Fred Hansen (1940) y Bob Seagren (1946) fueron los rivales de Pennel en la lucha por saltar más alto, con dos plusmarcas mundiales para el primero y tres para el segundo en esa década de los 60.

La enorme hegemonía estadounidense tocó a su fin a partir de la década de los 70. No obstante no desapareció de forma abrupta. Tanto en los Juegos Olímpicos de 1972 como en los de 1976, los plusmarquistas mundiales del momento eran de Estados Unidos, Bob Seagren que había saltado 5.63 m en 1972 y Dave Roberts (1951), que en junio de 1976 se había ido a 5.70 m. Pero el primero, al que la IAAF, hoy World Athletics, le prohibió el día anterior a la competición utilizar su nueva pértiga, resultó derrotado ante el alemán Wolfgang Nordwig (1943). Por su parte a Roberts, que solo intentó tres alturas, le perjudicó un nulo en 5.35 m, una táctica equivocada y un cambio súbito de tiempo atmosférico. Fue tercero, con 5.50 m, empatado con el ganador el polaco Tadeusz Ślusarski (1950-1998). Otro polaco, Władysław Kozakiewicz (1953) era el favorito, junto a los franceses Thierry Vigneron (1960) y Philippe Houvion (1957), para el oro olímpico en 1980. El polaco, en mayo de ese año, había superado la plusmarca mundial de Roberts con 5.72 m, pero resultó sobrepasado por Vigneron, 5.75 m en dos ocasiones, y Houvion, 5.77 m, unos días antes de los Juegos. A la hora de la verdad, Kozakiewicz demostró ser un excelente competidor y se hizo con el oro con 5.78 m, pese a la hostilidad del público de Moscú, al que le dedicó un expresivo gesto. Los franceses estuvieron por debajo de lo esperado con Houvion cuarto y Vigneron séptimo.

En 1983 se celebró en Helsinki el primer campeonato del mundo al aire libre. En el salto de pértiga se produjo la presentación internacional del que sería el mejor de la historia en esta modalidad, el ucraniano, entonces soviético, Sergei Bubka (1963). Bubka, que tenía 5.72 m como mejor marca, se hizo con el oro con 5.70 m. El plusmarquista mundial, 5.81 m, el ruso, entonces soviético, Vladimir Polyakov (1960) solo pudo ser décimo. Bubka inició en 1984 la serie de plusmarcas mundiales que realizaría durante una década. En total superó 17 plusmarcas al aire libre y 18 en pista cubierta, en varios casos estas fueron superiores a aquellas, pero entonces la IAAF no consideraba como absolutas las plusmarcas mundiales en sala. Comenzó el 15 de enero de 1984 con 5.81 m bajo techo. Al aire libre arrancó el 26 de mayo de ese año con 5.85 m. La barrera de los seis metros cayó pronto, el 13 de junio de 1985, en París. Sus topes fueron 6.15 m en sala el 21 de febrero de 1993 y 6.14 m al aire libre el 31 de julio de 1994. Hasta ese año, solamente el ruso Radion Gataullin (1965), con 6.02, y él mismo habían superado los seis metros. Fue seis veces campeón del mundo al aire libre. No le fue tan bien en los Juegos Olímpicos. No participó en 1984 por el boicot del bloque del Este, ganó el oro en 1988, en 1992 sorprendentemente hizo tres nulos seguidos, dos en 5.70 y unos en 5.75 m, en 1996 estaba lesionado y en 2000, ya lejos de sus mejores momentos, no pasó a la final.

Desde 1998 la IAAF considera plusmarcas mundiales absolutas las conseguidas en los concursos en pista cubierta si son superiores a las realizadas al aire libre, por tanto los 6.15i de Bubka se convirtieron en plusmarca absoluta. No se superó hasta el 15 de febrero de 2014, 21 años más tarde, cuando Lavillenie hizo 6.16 m. Lavillenie fue campeón olímpico en 2012 y subcampeón, tras Thiago Braz 2016. Desde 1968, tan solo dos estadounidenses han vuelto a ser campeones olímpicos de la prueba Nick Hysong (1971) en 2000 y Timothy Mack (1972) en 2004. Esta temporada al aire libre Duplantis tiene la ocasión de seguir acercándose a esos 6.25 m que pronosticó Lobito Ruiz hace cuatro años y de proclamarse campeón mundial al aire libre, el único título que, a sus 22 años, todavía no tiene.

Los Juegos Intercalados de Atenas 1906

El sueño del aristócrata francés Pierre de Coubertin (1863-1937) de resucitar los antiguos Juegos Panhelénicos que tenían lugar cada cuatro años en Olimpia, desde 776 aC hasta 392 dC, se cumplió con llos primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna en 1896. En 1894, se había fundado el Comité Olímpico Internacional (COI), presidido por el propio Coubertin. La idea inicial de este organismo era celebrar los primeros Juegos en 1900, en el seno de la Exposición Universal de París, pero el entusiasta apoyo al proyecto de los griegos hizo que, una vez descartada Olimpia, por la ausencia de infraestructuras y malas comunicaciones, Atenas fuese la primera sede olímpica. Los Juegos fueron un éxito, pese a que los gobiernos de los países participantes no se involucraron y los deportistas hubieron de buscar financiación privada. Grecia se ofreció a organizar cada cuatro años la competición, pero Coubertin continuó con su idea inicial de celebrar la siguiente edición en París. Sin embargo, los Juegos de París de 1900 fueron un fracaso. Se prolongaron durante cinco meses y se quedaron ensombrecidos por la Exposición Universal. Para 1904, para agradecer el apoyo que Estados Unidos estaba brindando al Movimiento Olímpico, el COI decidió nombrar a Chicago sede de los Juegos. Sin embargo, San Luis, que celebraría una exposición universal ese año, adujo que tenía mejores condiciones y finalmente el COI cambió su decisión. El resultado fue parecido a París, con el problema añadido de muy poca asistencia.

Los fracasos de París y de San Luis dejaron muy tocado el incipiente Movimiento Olímpico. Grecia no había cejado en su empeño de ser la sede central de los Juegos. En 1901, el COI, con cierta oposición de Coubertin, decidió que Atenas celebraría una competición olímpica cada cuatro años, intercalada con los otros Juegos Olímpicos, que cambiarían de sede cada cuatro años. Los primeros Juegos Olímpicos Intercalados tendrían lugar en 1906.

Los Juegos Intercalados se celebraron en el Estadio Panathinaikó, sede de los Juegos de 1896 del 22 de abril al 2 de mayo de 1906. Fueron los primeros Juegos con desfile inaugural, ceremonia de clausura, villa olímpica y alzamiento de banderas nacionales para los medallistas. También por primera vez se limitó el número de atletas por país y por prueba. Compitieron 854 atletas, 6 mujeres, de 20 países. En su travesía desde Nueva York, al pasar por el estrecho de Gibraltar, una ola golpeó fuertemente la cubierta del barco que trasladaba al equipo de Estados Unidos, e hirió a seis deportistas.

En atletismo se celebraron 21 pruebas, solo en categoría masculina. No habría categoría femenina hasta 1928. Las pruebas fueron 100 m, 400 m, 800 m, 1500 m, 5 millas, maratón, 110 m vallas, 1500 m marcha, 3000 m marcha, salto de altura, salto de altura sin impulso, salto con pértiga, salto de longitud, salto de longitud sin impulso, triple salto, lanzamiento de peso, lanzamiento de jabalina, lanzamiento de disco, lanzamiento de disco estilo griego, lanzamiento de piedra y pentatlón. Estados Unidos encabezó el medallero con 23 metales, 11 de oro. Uno de los grandes triunfadores fue el estadounidense Ray Ewry (1873-1937), ganador de los saltos sin impulso de longitud y altura. Había ganado estos dos saltos, junto con el triple sin impulso en las dos ediciones anteriores de los Juegos y repetiría en resultado de 1906 en 1908, totalizando 8 oros oficiales y 2 no oficiales. Esto lo convierte en el atleta con más oros olímpicos individuales de la historia. Otro destacado fue el también estadounidense Paul Pilgrim (1883-1958), ganador de los 400 y de los 800 m, que oficialmente solo repetiría el cubano Alberto Juantorena (1950) en 1976. El irlandés Peter O’Connor (1872-1957), plusmarquista mundial de salto de longitud, 7.61 m, que duraría hasta 1921, fue plata en esta prueba y oro en el triple salto. Molesto por competir bajo la bandera británica, en un acto vandálico. cambió esta del mástil por la irlandesa. El estadounidense James Lightbody (1882-1953), que había ganado en 1904 los oros olímpicos en 800, 1500 y 2590 m obstáculos, repitió victoria en 1500. Oficialmente solo el británico Sebastian Coe (1956) ha ganado dos veces el oro en el kilómetro y medio. Otro doble oro fue otro estadounidense Martin Sheridan (1881-1918), que ganó los lanzamientos de peso y disco. Además fue segundo en el lanzamiento de disco estilo griego y en los saltos sin impulso de longitud y altura.

Los siguientes Juegos Intercalados estaban previstos para 1910, pero los organizadores fueron incapaces de ponerlos en marcha. El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 hirió de muerte esta competición, que acabó teniendo solamente una edición. Aunque inicialmente el COI los consideró la competición como una más de los Juegos Olímpicos y le dio el marchamo oficial, con el paso del tiempo comenzó a considerarse, al principio extraoficialmente, la celebración del décimo aniversario de los Juegos Olímpicos de 1896. Finalmente, en 1949, una comisión del COI, presidida por el entonces vicepresidente Avery Brundage (1887-1975) retiró a los Juegos Intercalados, de forma retrospectiva, el reconocimiento oficial. Esta decisión no se ha vuelto a revisar, por lo que los Juegos Intercalados no se consideran hoy día olímpicos.

«La milla de los cuatro minutos», la serie

Tras el análisis de la serie Los primeros Juegos Olímpicos. Atenas 1896, llega una reseña sobre la serie La milla de los cuatro minutos, que se puede ver en YouTube. Como ya comentaba en la entrada de la primera serie, no hay demasiado de atletismo en series y películas. La milla de los cuatro minutos (The four minute mile) es una coproducción australiana británica de 1988, que consta de dos episodios de 90 minutos de duración. Está dirigida por el británico Jim Goddard (1936-2013), cuya carrera se desarrolló casi completamente en series de televisión, con guion del australiano David Williamnson (1942). Trata de la historia de tres atletas, el británico Roger Bannister (1929-2018), interpretado por Richard Huw, el australiano John Landy (1930-2022), interpretado por Nique Needless (1964), y el estadounidense Wes Santee (1932-2010), interpretado por John Philby (1960). Los tres, sobre todo a partir de 1953, inician una frenética carrera contra el tiempo y separados por miles de kilómetros en busca de ser el primer atleta en correr una milla (1609.344 m) en menos de 4 minutos, que entonces se comparaba con la coronación del Everest.

La puesta en escena es mejorable. La historia de inicia poco antes de los Juegos Olímpicos de 1952. Mientras Bannister es un serio candidato al oro, Landy aspira a la selección olímpica, que finalmente consigue. Sin embargo, en aquella época los atletas tenían que buscar financiación para el viaje y la estancia, en este caso en Helsinki, adonde la delegación australiana llega tras una semana en varios vuelos. No se muestra la serie de 1500 m en la que coinciden los dos futuros rivales y en la que el australiano resulta eliminado. De la final solo se incluyen imágenes reales. Bannister siempre culpó a la organización de su ausencia en el podio, fue cuarto, pues en el último momento se decidió que habría tres rondas en lugar de dos. El británico, que entrenaba por su cuenta tres días por semana, declaró que no se había preparado para tal eventualidad. La moderación de Bannister en su relación con la prensa, contrasta con la vehemencia de su carismático amigo Chris Chataway (1931-2014), interpretado por Adrian Rawlins (1958), que, consciente de las posibilidades de Bannister, a veces más centrado en sus estudios de Medicina, trata de animarlo para que dé lo mejor de sí y se enfrenta a los periodistas ante la timidez de su compañero. Otro personaje destacado es el excéntrico entrenador Percy Cerutti (1895-1975), encarnado por Ralph Cotterill (1932), cuyos polémicos métodos y su mala educación llevan a Landy a romper con él tras los Juegos de Helsinki.

La pugna por la barrera de los 4 minutos se cierra el 6 de mayo de 1954, cuando Bannister, con la ayuda de sus amigos Chris Chataway y Chris Brasher (1928-2003), Robert Burbage (1964), en las pistas de Oxford de Iffley Road, consigue los míticos 3.59.4. En la serie se alternan imágenes reales con imágenes dramatizadas, con predominio de las primers. Chataway viaja pocas semanas después, el 21 de junio, a la ciudad finlandesa de Turku, donde John Landy, invitado por su amigo el atleta local Denis Johansson (1928-1991), Lewis Fitz-Gerald (1958), consigue una nueva plusmarca mundial de 3:57.9, homologada 3:58.0. Chataway es segundo con 4:04.4. Unos días antes. el 6 de junio, Wes Santee, había realizado 4:00.6. A principios de 1955 recortó una décima. Sin embargo, ya no mejoraría, pues la federación de su país lo sancionó por supuesto profesionalismo.

Bannister y Landy se enfrentarían en la milla del siglo de los Juegos del Imperio Británico de 1954, el 7 de julio. En la serie se representa muy bien la presión a la que se ven sometidos ambos atletas y los problemas previos, una faringitis del británico y un corte en el pie del australiano. Sin embargo, los dos parecen dar lo mejor de sí mismos en la carrera, cuya victoria se lleva Bannister en 3:58.8, 0.6 menos que su rival, en la primera milla con dos corredores por debajo de 4 minutos. La carrera está muy bien llevada en la cinta, mezclando imágenes reales y dramatizadas. La miniserie se termina narrando brevemente lo ocurrido a los protagonistas tras esta millas.

Hay otros personajes importantes como el entrenador austríaco Franz Stampfl (1913-1995), interpretado por Michael York (1942), que acaba preparando a un reticente Bannister Este finalmente accede tras la insistencia de Chataway y Brasher. También tiene un papel relevante el campeón olímpico de 100 m en 1924, el británico Harold Abrahams (1899-1978), Richard Wilson (1936), entonces presidente de la Federación Británica, muy preocupado con la legalidad de las liebres en las carreras. Otro personaje importante, amigo y consejero de Bannister es el periodista y antiguo velocista Norris McWirther (1925-2004), Adrian Dunbar (1958), que fue el encargado de anunciar la plusmarca mundial de la milla en la megafonía de Iffley Road. Salen brevemente la velocista australiana Marjorie Jackson (1931), Geneviève Picot (1956), el millero australiano compañero de Landy, Don MacMillan (1928-2004), Mark Pennell, o el futuro campeón olímpico de 5000 m, el neozelandés Murray Halberg (1933), Paul Davidson.

En resumen, se trata de una buena serie, bastante fiel a los acontecimientos reales, con un buen ritmo, una interpretación en general correcta con actores muy bien caracterizados, lo que compensa una mejorable puesta en escena, probablemente por problemas presupuestarios, muy recomendable.