Kenenisa Bekele, la vuelta de un mito

El etíope Kenenisa Bekele (Bekoji, Arsi Zone, 13 de junio de 1982) es para muchos el mejor corredor de fondo de siempre. Su enorme calidad le ha permitido imponer su ley en el campo a través, en sala, en la pista al aire libre y, a pesar de los problemas físicos en los últimos años, en la carretera. Tras haberlo ganado todo en el campo y en la pista, tras los Juegos de Londres en 2012, decidió dedicar sus esfuerzos al maratón, donde esperaba un gran rendimiento. Pero el cuerpo del etíope, tras tantos años en la élite, no le ha permitido mantener la continuidad necesaria para la carrera más larga. Comenzó en la prueba con una victoria en París en 2014 en 2h05:40. Su objetivo era, sin duda, convertirse en el primer atleta en poseer simultáneamente las plusmarcas mundiales de 5000 y 10 000 m y maratón. Sin embargo, las continuas lesiones no le permitían entrenar con continuidad. Aun así, en 2016 realizó en Berlín 2h03:03, a 4 segundos de la plusmarca mundial, que entonces tenía el keniano Dennis Kipruto Kimetto (1984) en 2h02:57. Sin embargo, su trayectoria posterior hizo pensar que el etíope había llegado a su techo. En 2017 y 2018 tan solo pudo teminar dos maratones. Fue 2º en Londres en 2017 con 2h05:57 y 6º en el mismo lugar un año después con 2h08:53, a más de 4 minutos del ganador, el keniano Eliud Kipchoge (1984). Bekele, no obstante, demostró una vez más que se le había descartado prematuramente. El 29 de septiembre pasado, en plena celebración de los Campeonatos del Mundo en Qatar, conseguía una brillante victoria en Berlín con 2h01:41, a tan solo 2 segundos de la plusmarca mundial de Kipchoge.

Bekele comenzó a destacar muy joven. Fue subcampeón del mundo juvenil (sub18) de 3000 m en 1999 y repitió metal al año siguiente en el Campeonato Mundial Junior (sub20) en 5000 m. En 2001, aún siendo junior, fue subcampeón mundial absoluto de campo a través en la modalidad de carrera corta, que se disputó de 1998 a 2006, además de hacerse con el oro en su categoría. De 2002 a 2006, el etíope se mostró absolutamente intratable en el mundial de campo a través, que entonces era anual. Ganó 5 veces consecutivas la carrera corta y la carrera larga. En 2008, cuando ya no se disputaba la modalidad corta, ganó su 11º oro mundial individual de campo a través.

Al aire libre inició su exitosa carrera en 2003, en el Mundial de París, donde se proclamó campeón del mundo de 10 000 m. Como había decidido doblar con la distancia más corta, había una gran expectación para ver el duelo entre la nueva estrella etíope y el rey del medio fondo, el marroquí Hicham El Guerrouj (1974). En una carrera rapidísima, que se decidió en la última recta, saltó la sorpresa cuando un desconocido keniano de 18 años, llamado Eluid Kipchoge, se impuso a los dos favoritos, con El Guerrouj plata y Bekele bronce.

Bekele se preparó a conciencia el año siguiente para ser doble campeón olímpico. El 31 de mayo superaba su primera plusmarca mundial al aire libre, aún vigente, al correr los 5000 m en 12:37,35. Unos días después hacía lo mismo en los 10 000 m, al correr el 8 de junio en 26:20,31. En los Juegos de Atenas se hizo con el oro en la distancia más larga, pero en una carrera lenta de 5000 m no tuvo opción ante un motivadísimo El Guerrouj, que venía de ganar el oro en los 1500 m. Bekele fue segundo.

En la siguiente olimpiada hasta los Juegos de 2008, Bekele demostró absoluta superioridad en los 10 000 m. Renovó su título mundial en 2005 y 2007 y mejoró hasta 27:17,53 su propia plusmarca mundial en 2005. No tomó parte en los 5000 m en ninguno de estos dos mundiales. En 2006 hizo una incursión en pista cubierta y fue campeón del mundo de 3000 m. En los Juegos de Pekín de 2008 era el único favorito para ganar los dos oros de fondo en pista y no defraudó. Se hizo con la victoria en ambas pruebas con sendas plusmarcas olímpicas. En el caso de los 5000 m con una progresión de carrera sorprendente. Corrió los tres últimos kilómetros en 7:35,57, el último 2000 en 4:56,97 y el último 1000 en 2:25,30, con 53,87 en el 400 final.

Bekele repitió el doble oro en 2009 en el Mundial de Berlín, convirtiéndose en el primer atleta con conseguirlo en estos campeonatos. A partir de 2010, sin embargo, la racha victoriosa del etíope se vio afectada por continuos problemas físicos. Ese año solo pudo ser cuarto en el Mundial de Campo a Través y se perdió toda la temporada al aire libre. En 2011 abandonó en el 10 000 del Mundial al aire libre y en los Juegos de Londres 2012 se quedaba fuera del podio de los 10 000 m, al ser 4º.

A partir de la temporada de 2013, Bekele dejaba la pista y comenzaba su carrera en pos de la plusmarca mundial de maratón. Sin embargo, su periplo maratoniano ha resultado muy irregular debido a sus continuos problemas físicos. Desde 2014, el etíope ha corrido 11 maratones, de los que ha terminado 7. Ganó en tres ocasiones. En dos de ellas, ambas en Berlín, en 2016 y en 2019 se quedó respectivamente a 6 y 2 segundos de la plusmarca mundial. Sus 2h01:41 han situado a Bekele, al menos cronométricamente, a la altura de Eliud Kipchoge y le han permitido demostrarse a sí mismo que si está en buenas condiciones físicas es capaz de llegar aun más lejos en el maratón. Será interesente ver lo que sucederá en el año olímpico de 2020. ¿Podrá Bekele superar la plusmarca mundial de maratón y hacer historia teniendo a la vez los tres topes universales de las pruebas olímpicas de fondo? ¿Acudirá en buena forma a los Juegos Olímpicos a disputar el oro a Kipchoge? El retorno de Bekele puede hacer aun más apasionante la prueba de maratón que, sin duda, disfruta del mejor momento de su larga historia.

Las zapatillas de la discordia

El artículo 143.2 del Reglamento Internacional de la IAAF (Federación Internacional de Asociaciones Atléticas) dice lo siguiente Los atletas pueden competir con pies descalzos o con calzado en uno o los dos pies. El propósito de las zapatillas para competición es proporcionar protección y estabilidad a los pies y una firme adherencia sobre el suelo. Tales zapatillas, sin embargo, no deben estar construidas de tal modo que proporcionen a los atletas una ayuda o ventaja injusta. Cualquier tipo de zapatilla usado debe estar razonablemente al alcance de todos en el espíritu de la universalidad del atletismo. El término ayuda o ventaja injusta resulta demasiado ambiguo. Probablemente el espíritu de la norma, cuando se redactó, fuese que la zapatilla protegiese el pie, y poco más. Si así fuese, el artículo se ha quedado completamente obsoleto. Nadie puede imaginarse a Usain Bolt (1986) haciendo 9,58 con las zapatillas que usó Jesse Owens (1913-1980) en los Juegos de Berlín de 1936 (fig 1).

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Figura 1. Zapatillas Adidas utilizadas por Jesse Owens en 1936. Fuente http://www.cordonsnegres.com/el-paso-por-alemania-de-jesse-owens/

 

El pasado fin de semana la ruptura, extraoficial, de la barrera de las 2 horas en 42 195 m por parte de Eliud Kipchoge (1984) y la estratosférica mejor marca mundial, con liebres masculinas, de maratón femenino, 2h14:04, por parte de Brigid Kosgei (1994), retomaron la polémica del calzado deportivo. Kipchoge corrió con un prototipo de Nike llamado Alphafly y Kosgei lo hizo con las Nike Vaporfly Next%. Estas zapatillas son las que últimamente llevan los atletas con las mejores marcas de maratón tanto en categoría masculina como femenina.

En un magnífico artículo, cuya lectura recomiendo encarecidamente, Jónatan Simón, experto en calzado deportivo, hace un detallado análisis técnico de las Nike Vaporfly Next% y de los modelos que la han precedido, tanto de la misma multinacional Nike como de otras marcas comerciales. Simón explica que el fundamento en la innovación del calzado deportivo de cualquier marca es optimizar la energía del pie en la carrera, de manera que no se pierda en movilizar articulaciones innecesarias. Con las Vaporfly Next% parece que se optimiza el 87% de la energía invertida. Se dice que además evitan lesiones, con lo que se puede entrenar más. En cuanto a las Alphafly parece que podría proveer al atleta con energía extra procedente de las propiedades elásticas de la zapatilla.

En un añadido al artículo 143.2 se especifica Cuando se facilite evidencia a la IAAF de que un tipo de zapatilla usado en competición no se ajusta al Reglamento o al espíritu del mismo, puede someter la zapatilla a estudio y si hay incumplimiento puede prohibir que tales zapatillas sean usadas en competición. En estos momentos la IAAF ha nombrado una comisión que decidirá si las zapatillas en cuestión cumplen la norma y si la norma es adecuada a los tiempos.

Hay al menos dos precedentes en los que la IAAF declaró no reglamentarias unas zapatillas. En 1957 el ruso, entonces soviético, Yuri Stepanov (1932-1957) conseguía romper el monopolio estadounidense en las plusmarcas mundiales de salto de altura, elevándose a 2,16 m. Pronto se comprobó que calzaba una zapatilla en su pie de batida, el izquierdo, con un alza de 5 cm. La IAAF prohibió al año siguiente este calzado limitando el alza a 13 mm. Stepanov, no obstante, conservó su plusmarca mundial, dado que en el momento en que la consiguió su calzado no era antirreglamentario. No le duró mucho, sin embargo, pues en una magnífica racha en 1960, el estadounidense John Thomas (1941-2013) mejoró tres veces el primado universal hasta 2,22 m.

Once años más tarde de la polémica del salto de altura, surgió otra con la velocidad. En septiembre de 1968 se celebraban las pruebas de selección olímpica en Estados Unidos. En Echo Summit, a 2250 m de altitud, en plena Sierra Nevada californiana, se había construido una pista de tartán para emular las condiciones de México, donde se celebrarían los Juegos. El 12 de septiembre tenía lugar la final de 200 m. El favorito John Carlos (1945) conseguía unos impresionantes 19,92 (19,7). Dos días después, Lee Evans (1947) ganaba la final de 400 m con unos no menos sorprendentes 44,06 (44,1). Las plusmarcas mundiales que correspondían a ambos registros no se homologaron, sin embargo, pues ambos atletas calzaban un modelo de Puma con 68 pequeños clavos que la IAAF no autorizó, alegando que tantos clavos dañarían las pistas (fig 2).

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Figura 2. La zapatilla de John Carlos y Lee Evans en Echo Summit. Fuente https://www.puma-catchup.com/the-forbidden-shoe/

No obstante, es probable que, más que las zapatillas, hubiesen influido más el material sintético, la altitud y la enorme calidad de los protagonistas. Un mes después, en los Juegos, Tommie Smith (1944), segundo en Echo Summit con 20,18 (20,0), protagonizaba la famosa final de 200 m ganado el oro con 19,83. Dos días después Evans mejoraba la plusmarca mundial de 400 m hasta 43,86.

 

No cabe duda que vivir el momento, en muchas ocasiones, nos dificulta ver la realidad con perspectiva. Se ha generado una enorme polémica con las zapatillas Vaporfly Next% y otra aun mayor con las Alphafly, a las que ya se han motejado como las zapatillas muelle. Pero el atletismo nunca ha sido ajeno a las polémicas. En su momento el profesionalismo se consideró una afrenta al deporte y los pagos, que existían bajo cuerda, una infracción tan grave que la correspondiente sanción terminó con las carreras de grandes atletas. A Paavo Nurmi (1897-1973) se le impidió disputar el oro olímpico en el maratón de 1932, a Gunder Hägg (1918-2004) y Arne Andersson (1917-2009) tomar parte en sus primeros Juegos Olímpicos, en Londres 1948, a Wes Santee (1932 – 2010) consolidar su carrera como mediofondista de élite… Hoy, sin embargo, la queja es lo mal pagado que está el atletismo. También en su momento se consideró que las liebres eran una ayuda ilícita. Hoy no nos imaginamos las carreras de las reuniones sin liebres. Incluso se llegó a cuestionar el estilo Fosbury en el salto de altura,

La tecnología ha ayudado a mejorar el rendimiento desde los inicios del deporte. El material sintético de las pistas de atletismo ha permitido correr más rápido, las colchonetas en los saltos verticales han permitido saltar más alto. Sin duda, el salto de pértiga es la modalidad que más se ha beneficiado del desarrollo tecnológico pasando de la madera, al bambú, al aluminio, a la fibra de vidrio y a la fibra de carbono. ¿Alguien se imagina qué sería de la prueba si solo se hubiese permitido el bambú? Y si miramos a otros deportes, en el tenis o en el ciclismo las raquetas y las bicicletas eran inicialmente de madera. Este papel decisivo de la tecnología se constata muy bien, porque se hace cronométricamente, en la plusmarca de la hora, donde las bicicletas son cada vez más ligeras y aerodinámicas.

Se han comparado las ventajas de estas nuevas zapatillas con la Fórmula Uno y se ha argumentado que su autorización convertiría el atletismo en algo parecido a las carreras de coches. La comparación no parece adecuada. En la Fórmula Uno corre el coche, en la carrera el atleta. En la Fórmula Uno el coche es fundamental, y el piloto el encargado de sacarle el mayor rendimiento, en la carrera el atleta es fundamental y las zapatillas ayudan a mejorar el rendimiento. En la Fórmula Uno los pilotos tiene acceso únicamente a los coches de su escudería, en la carrera el acceso al material deportivo es universal entre la élite.

La pelota está en el tejado de la IAAF, pero tome la decisión que tome, incluso si autoriza las Alphafly, el atletismo seguirá siendo atletismo, como la pértiga siguió siendo pértiga cuando se abandonó el bambú.

 

 

Y la barrera de las dos horas se superó… extraoficialmente

Tras las emociones del magnífico, en cuanto a rendimiento deportivo, Mundial de Qatar y la excepcional marca en maratón de Kenenisa Bekele (1982) en Berlín, a 2 segundos de la plusmarca mundial, hoy, 12 de octubre de 2019, día de la Hispanidad, el maratoniano keniano Eliud Kipchoge (1984) se ha convertido en el primer ser humano en correr 42 195 m en menos de 2 horas. No es un maratón, no cumple las condiciones del reglamento de la IAAF para serlo, pero no deja de ser una enorme hazaña.

Durante los años que estuvo activo, el jamaicano Usain Bolt (1986) fue sin duda el icono del atletismo mundial. Como cualquier deporte, el atletismo necesita imágenes que lo promocionen. Desgraciadamente siempre está presente la espada de Damocles del consumo de sustancias ilegales, como lo prueba la reciente suspensión del entrenador del Nike Oregon Project Alberto Salazar (1958). Desde la retirada de Bolt, probablemente Kipchoge, atleta carismático e inteligente, sea la imagen del atletismo actual.

Los 1h59:40 del atleta keniano, suponen una media de 2:50,16, cada kilómetro, o 28:20,64 en 10 Km, una marca de un atleta de élite de 10 000 m en los años 60. Este año en España solamente dos atletas han superado este tiempo en la pista.  En el parque de El Prater, en Viena, con una temperatura y humedad ideales, una magnífica puesta en escena y un público entusiasta, Kipchoge ha demostrado que en un futuro no muy lejano en una carrera oficial se romperá oficialmente esta mítica barrera, pero el día de hoy ya quedará para la historia. Como el propio protagonista agradecía, superar el reto no habría sido posible sin las liebres, 41 liebres de élite, entre las que se encontraban los hermanos Ingebrigtsen, el etíope Selemon Barega, el campeón olímpico de 1500 m Mark Centrowitz o el mítico Bernat Lagat, que lo acompañaron hasta el último tramo de la carrera

Kipchoge había comparado el reto con la llegada a la Luna del ser humano. Una exageración, sin duda, pero en su momento, en 1954, se comparó la barrera de los 4 minutos en la milla con la entonces reciente coronación del Everest. Hoy día hay muchos atletas que corren la milla en menos de 4′ y escaladores que coronan el Everest. Quizá en el futuro ir a la Luna o correr un maratón (este no lo ha sido) en menos de 2 horas se conviertan en rutina. Hoy ambos logros siguen siendo una hazaña.

El keniano ha ido un paso más allá para apuntalar su condición de mejor maratoniano de la historia. Tan solo el etíope Abebe Bikila (1931-1973) tuvo un rendimiento comparable. Campeón olímpico y plusmarquista mundial oficial con 2h01:39, Kipchoge ha disputado 12 maratones oficiales, de los que ganó 11 y fue segundo en uno. Sin embargo, el registro de Berlín de Bekele, de 2h01:41 podría amenazar su hegemonía. Si el etíope esquiva los problemas físicos y ambos deciden correr en los Juegos de Tokio, podríamos ver el mejor maratón de la historia.

La competición de El Prater ha generado entre no pocos aficionados, técnicos y periodistas un sorprendente rechazo, en algunos casos entrando en la condición de desprecio. Se han leído opiniones en las que poco menos se decía que esto era algo ilegal. Se ha criticado que era un montaje publicitario, que solo se hacía para ganar dinero. He de señalar que me he quedado absolutamente sorprendido con estas opiniones, sobre todo porque la mayoría han venido de personas con conocimiento atlético fuera de toda duda. El reto del 1h59 no es, evidentemente, oficial, pero en ningún caso es ilegal. Tal vez vemos tantas ilegalidades en este deporte que ya no diferenciamos el límite. Por otro lado, que se reprueben los patrocinadores parece un absoluto contrasentido. Cuando el atletismo era oficialmenta amateur y estaba fuertemente sancionado el profesionalismo encubierto, el clamor general era que el atletismo se tenía que profesionalizar y la única manera de que eso se pudiese dar era, como finalmente ocurrió, con patrocinadores. Y aunque hoy sea difícil de asumir, cuando se empezaron a utilizar liebres en las carreras de las reuniones atléticas hubo un enconado debate sobre su posible ilegalidad.

Este es un momento histórico que todos los aficionados al atletismo debemos disfrutar. Hoy los periódicos no hablarán de tramas oscuras de tráfico de sustancias ilegales, sino de la hazaña de un excepcional atleta que sabe promocionar este deporte como ninguno con su calidad, con su actitud y con su saber estar. Hoy estamos todos de enhorabuena. No dejemos pasar esta oportunidad.

Adrián Ben, un rapaz de Viveiro

Viveiro es una villa marinera de unos 15 000 habitantes bañada por las aguas del Cantábrico en la Marina Lucense. Dista 100 Km de Lugo capital. En esta bella localidad nació el 4 de agosto de 1998 Adrián Ben Montenegro, y fue aquí donde se inició en el atletismo con 15 años. En toda la provincia solamente hay una pista, en Lugo, por lo que el joven Adrián tenía que desplazarse dos o tres días por semana a la capital para poder entrenar en el material sintético. El tiempo de viaje es de hora y cuarto. Afortunadamente pudo contar con el apoyo de sus padres y con la dirección técnica del hacedor del atletismo en Lugo, el Dr Mariano Castiñeira Vilaseca. Mariano Castiñeira, nacido en Pontevedra el 19 de octubre comenzó a practicar atletismo en el grupo de Mariano García Verdugo en su ciudad natal. Estudió Medicina en Santiago. Inicialmente se estableció en A Pontenova (Lugo), como médico de atención primaria, donde siguió su carrera como atleta y empezó la de entrenador. Posteriormente se desplazó a Lugo, donde trabajó como traumatólogo, especialidad en la que se había formado en La Coruña, primero en el Hospital de San José y después en el Hospital General (Lucus Augusti en la actualidad), con especial atención a la Traumatología del deporte, hasta su jubilación en 2011.  Innumerables atletas gallegos consultaron a este sabio galeno, cuya labor como entrenador fue fundamental para los éxitos de Jesús González Margaride Tito (1967), al que una grave enfermedad apartó del atletismo, María Abel (1974) o Alessandra Aguilar (1978).

De la mano de Mariano, Adrián Ben comenzó, en categoría sub18, practicando la prueba de los 2000 metros con obstáculos. Su compañero de entrenamiento de entonces era Miguel González Carballada (1998), hijo de Tito Margaride. No le fue mal a Ben la prueba de obstáculos. Fue 5º en el Encuentro Europeo de la Juventud en 2014 y 6º en el Campeonato del Mundo Juvenil en 2015 año en que también fue campeón de España de la categoría. Sin embargo, no continuó en los obstáculos y a partir de 2016 se centró en los 1500 m. Ese año tomó parte en el kilómetro y medio del Mundial sub20, aunque no pudo clasificarse para la final. Previamente se había impuesto en el campeonato de España sub20 de la distancia

En 2017 dejó su Viveiro natal y se trasladó a Madrid, para estudiar Fisioterapia. En Madrid comenzó a entrenar con el antiguo obstaculista Arturo Martín (1967). La temporada resultó excelente para él. Renovó su título de campeón de España de su categoría y fue bronce en el Europeo sub20, en una lentísima carrera de 1500 m. Dedicándole algo más de atención a los 800 m, se fue a 1:48,00 en esta distancia y a 3:40,72 en el kilómetro y medio.

Continuó mejorando en 2018. Mejoró su marca de 1500 m a 3:39,40, tiempo que le valió para ir al Campeonato de Europa Absoluto al aire libre, donde no entró en la final. También mejoró en 800 m hasta 1:46,94. En 2019, después de haber participado en el Europeo en sala y haber corrido los 5000 m en 13:45,42, el objetivo era el oro en el Europeo sub23 al aire libre, que se celebraría en la localidad sueca de Gävle del 11 al 14 de julio. El primer día de la competición tenían lugar las semifinales de 1500 m, a las que Ben acudía tras haberse hecho con el oro en el campeonato de España de la categoría y de haber corrido en 3:40,94 unas semanas antes. Parecían un trámite pero se encontró con una semifinal trampa. Pasaban a la final los 4 primeros de cada una de las dos semifinales y 4 tiempos. No se entiende muy bien primar los tiempos cuando el número de finalistas es divisible por el número de semifinales. Es dar ventaja a los de la última serie. El caso es que Ben fue 5º en la primera semifinal a 0,17 del primero y a 0,04 del 4º. Y sucedió lo que suele ocurrir en estos casos, que los 4 atletas que se clasificaron por tiempos fueron los de la segunda semifinal.

Resulta complicado sobreponerse anímicamente a un golpe como este. Sin embargo, se ve que Adrián Ben supo canalizar positivamente toda su frustración. Seis días después, el 17 de julio, en la reunión de Barcelona, pulverizaba su plusmarca personal de 800 m con 1:45,78, entonces mejor marca española del año y mínima para el Campeonato del Mundo al aire libre que tendría lugar a finales de septiembre. Este sorprendente registro probablemente hizo que Martín cambiase la planificación de su pupilo. Y a tenor de los resultados acertó de pleno. El 23 de julio Ben mejoraba su registro en 1500 m con 3:37,87, pero el objetivo habían pasado a ser los 800 m. Fue segundo en el campeonato de España en las dos vueltas y acudió a Doha con la idea de hacer un buen papel.

En la capital de Qatar se disputarían 3 rondas. La final parecía muy complicada. Los 1:45,78 de Ben era la 61ª marca de la temporada. Comenzó su participación el 28 de septiembre en la primera ronda eliminatoria. Corrió como un veterano y pasó a la semifinal por puestos al ser segundo en su serie con 1:46,12. Al día siguiente se presentó en la primera de las tres semifinales. Entraban los dos primeros de cada serie y los dos mejores tiempos. El registro de Ben era el más lento de los 24 participantes, pero esta circunstancia no tuvo nada que ver en su actuación. En un nuevo alarde táctico, entró 4º en una semifinal rapidísima ganada en 1:43,96, con una nueva plusmarca personal de 1:44,97, que finalmente le valió para colarse en la final y hacer historia. Tan solo el cántabro Tomás de Teresa (1968) había conseguido entrar en la final de un campeonato de ámbito mundial.

La final tuvo lugar el 1 de octubre. Nuevamente el gallego tenía la peor marca. El ritmo fue rapidísimo, con un primer 400 en 48,99. Ben pasó 8º en 51,26, pero en ningún momento le perdió la cara a la carrera ni bajó los brazos. Sabía que el suyo era el ritmo bueno y que habría atletas que acusarían el esfuerzo, como así fue. Mantuvo la última posición hasta la recta final, trayecto en el que fue capaz de pasar al 6º puesto con 1:45,58, su segundo mejor registro de siempre.

La actuación de Adrián Ben en Doha ha sido sorprendente. Ha demostrado una madurez y un saber competir que, sin duda, le seguirán dando éxitos en el futuro. El atletismo español va a estar muy pendiente de él a partir de ahora. Se ha revelado como un excelente mediofondista. Y este es un buen momento para recordar la labor imprescindible de su entrenador, Arturo Martín, que supo modificar la planificación y que llegase en su mejor momento en el mejor momento. Y, por supuesto, no hay que olvidar a un personaje clave para Adrián Ben. No hay que olvidar a Mariano Castiñeira, ni tampoco a los padres de Adrián que supieron fomentar la vocación de su hijo, llevándolo a las pistas en unas circunstancias nada fáciles.

Nos queda la duda (bendita duda) de si Adrián Ben se centrará más en los 800 m, en los 1500 m o en ambas distancias. Pero eso lo resolverá él con su entrenador. Con 21 años, tiene mucho tiempo para correr mucho (más) en cualquiera de las dos pruebas.

¡Larga vida a Chuso!

Todo lo que se invierte en deporte la sociedad te lo devuelve con creces ya que se mejora la salud de la población, no se hace un uso desmesurado de los servicios sanitarios y se fomenta la integración y el afán de superación (1).

En esta afirmación de Jesús Ángel García Bragado probablemente está la clave de la motivación que encuentra un hombre de 50 años para seguir entrenando cada día y para competir entre los mejores del mundo. Resulta muy complicado buscar un calificativo que realmente pueda definir su 8º puesto en el Campeonato del Mundo de 50 Km marcha, a menos de tres semanas para entrar en la cincuentena. Bragado ha competido en 13 campeonatos del mundo y en 7 Juegos Olímpicos. Su plaza de finalista en el Mundial lo clasifican automáticamente para los que pueden ser sus octavos Juegos Olímpicos. La palabra excepcional adquiere aquí su pleno significado. En la historia del atletismo solamente hay dos precedentes parecidos, ambos en los Juegos Olímpicos. En el maratón de 1936, el canadiense, nacido británico, Percy Wyer (1884-1965) fue 30º a la edad de 52 años y 199 días. Dieciséis años después, en 1952, el estadounidense John Deni (1903-1978) tomó parte en los 50 Km marcha olímpicos con 49 años y 74 días, aunque no llegó a la meta.

Jesús Ángel García Bragado, Chuso, nació en Madrid el 17 de octubre de 1969. Su primera competición internacional fue la Universiada de 1991, donde se hizo con la 5ª plaza en los 20 Km marcha. Su relación con la prueba más corta de marcha fue efímera y en 1992, ya en la distancia más larga, ocupó la 10ª plaza en los Juegos Olímpicos, justo detrás de un veterano catalán de 42 años llamado José Marín (1950). La transición a los 50 Km marcha había resultado exitosa. Ese año registró 3h48:24. Al año siguiente se disputaba el Mundial de Stuttgart. Bragado llegó a Alemania con la segunda mejor marca de ese año, 3h48:06. La lista la encabezaba otro español, el catalán de Viladecans Valentí Massana (1970) con 3h46:11. Massana se decidió por los 20 Km marcha del Mundial y ganó el oro. Bragado, ante marchadores mucho más experimentados que él, decidió a partir del segundo kilómetro hacer su carrera. Cuarenta y ocho kilómetros más tarde se presentaba en solitario en el estadio para hacerse con el oro en 3h41:41, su mejor marca, la mejor del mundo ese año.

Con 24 años, una edad muy temprana para un marchador de élite, Bragado conseguía en mayor éxito de su carrera en valor absoluto. Sin embargo, sin duda, lo más meritorio del madrileño, casi inédito en el panorama atlético mundial, ha sido su número imposible de participaciones en grandes campeonatos. Tras la victoria de Stuttgart ha tomado parte en otros 12 Mundiales. Tan solo se perdió el de 2017 por lesión. Se hizo con el subcampeonato en 1997, 2001 y en 2009, con casi 40 años. Además del 8º puesto de ayer, fue 5º en 1991, 6º en 2003, 9º en 2017 y 12º en 2013. Resultó descalificado en 2005, 2007 y 2011 y abandonó en 1999.

En las 7 ediciones de los Juegos Olímpicos en que tomó parte nunca fue medallista, si bien consiguió notables clasificaciones. Además del 10º puesto de 1992, abandonó en 1996, en 2000 ocupó la 12ª plaza, fue 5º en 2004, 4º en 2008, 19º en 2012 y 20º en 2016.

En cuanto al Campeonato de Europa, sus mejores actuaciones tuvieron lugar en 2006 en que se hizo con la plata, y en 2002, en que ganó el bronce. En 1994 fue 4º, resultó descalificado en 1998, fue 5º en 2010 y 8º en 2014. En 2018 abandonó.

Fue además primero en la Copa de Europa de Marcha en 1996, 2000 y 2001 y primero en la Copa del Mundo de Marcha en 1997, prueba en la que hizo su mejor registro de siempre, 3h39:54

El logro del 8º puesto mundialista, con dos prótesis de cadera, es consecuencia de la motivación, de la devoción a un deporte, de la perseverancia, de la disciplina, del sacrificio pero, sin duda, también de la experiencia. Sabedor de las difíciles condiciones climáticas de la prueba, comenzó a un ritmo muy lento. A la altura del km 10 iba 31º. Fue progresando durante toda la competición hasta llegar entre los finalistas.

Residente desde hace varios años en la localidad barcelonesa de San Adrián de Besós, donde tuvo responsabilidades políticas municipales, Bragado es podólogo de profesión. Tiene a Montserrat Pastor como entrenadora. Será sin duda un placer ver a este descomunal atleta participar el año que viene en sus octavos juegos olímpicos. Chuso es todo un ejemplo de dedicación y devoción al deporte que lo apasiona. Una excelente referencia para todos.

¡Larga vida a Chuso!

(1) http://euskizofrenia.blogspot.com/2017/12/el-unico-atleta-heptaolimpico-chuso.html

 

Javier Cienfuegos y la plusmarca española de lanzamiento de martillo

Montijo es una localidad de unos 15 000 habitantes de la provincia de Badajoz. Montijo también es un lugar muy importante en el ámbito atlético español, referencia del lanzamiento de martillo. Es el lugar donde vive y entrena Javier Cienfuegos (1990), el plusmarquista español de la prueba con 79,38 m, en estos momentos la tercera mejor marca mundial de 2019. La persona clave del éxito de esta especialidad en Montijo es Antonio Fuentes Gallego, un antiguo fondista (llegó a correr en 2h37 el maratón), convertido en entrenador de lanzadores de martillo de forma autodidacta. Como gran parte de los entrenadores en España, Fuentes, funcionario del vecino ayuntamiento de Calamonte, se dedica a formar lanzadores en su tiempo libre.

El lanzamiento de martillo, una especialidad muy compleja que requiere de continua supervisión técnica, nunca había destacado especialmente en España. Ha habido, sin embargo, notables lanzadores que han contribuido al progreso de la prueba. Uno de los grandes nombres de los lanzamientos, que también destacó en el martillo, fue Miguel de la Quadra Salcedo (1932-2016). De la Quadra superó, en 1956, 7 veces la plusmarca española, hasta colocarse cerca de la barrera de los 50 m, con 49,25 m. En Madrid el 17 de junio de 1956 fue capaz de superarse a sí mismo en tres ocasiones en la misma competición (47,54, 47,54 y 47,79). El tope mundial superaba entonces los 68 m. El primer español en superar los 50 m fue el madrileño José María Elorriaga (1931-1994) que en 1958 lanzó 50,16 m y en la misma competición en el siguiente intento 52,98 m. Mantuvo un enconado duelo con el guipuzcoano de Oyarzun, José Luis Falcón (1938). De 1957 a 1963 se repartieron los campeonatos de España con 4 para el primero (1957, 58, 59 y 63) y tres para el segundo (1960, 61 y 62). Falcón tuvo en 1960 su gran temporada, con 5 plusmarcas españolas, desde 54,42 a 57,24 m. Fue el primer lanzador de martillo olímpico español. Precisamente en Roma, en la fase de clasificación olímpica,  lanzó los 57,24 m referidos, si bien solo pudo ser 26º de 28 participantes. Falcón superó su tope español al año siguiente con 57,31, pero finalmente Elorriaga consiguió lanzar más lejos, al irse a 57,52 en 1962.

La barrera de los 60 m ya no estaba lejos y no se hizo esperar demasiado. El coruñés José Otero (1941) conseguía en 1964, con 57,77 m, su primer tope español. Conseguiría otros 4 entre 1964 y 1965, 58,38, 59,86, 59,98 y 60,46 m. Fue campeón de España de 1964 a 1966. Este último año llegaría a lanzar 61,30 m, pero entonces la plusmarca nacional estaba ya en manos del lucense, aunque nacido en León, José Luis Martínez (1943-2004). Martínez realizó su primera plusmarca española en 1965, con 58,98 m y la llevó hasta 64,62 m en 1968. Fue dos veces campeón de España. Participó en los Juegos Olímpicos de México, donde lanzó 63,40 m, que no le sirivieron para llegar a la final, para la que se necesitaban 66,00 m.

En la década de los 70 brilló con luz propia el sevillano José Alcántara (1945). Seis veces campeón de España (1970, 71, 72, 73, 76 y 1978), superó la plusmarca española en 7 ocasiones, desde 65,00 m en 1970, hasta 67,96 en 1981. Al año siguiente entregó el testigo a otro grande, el madrileño Raúl Jimeno (1959), que dominaría la década siguiente, pese a la irrupción de su gran rival, otro madrileño, Francisco Fuentes (1963), a mediados de los 80. Jimeno se subió a lo más alto del podio en los campeonatos de España en 8 ocasiones (1980, 1981, 1982, 1983, 1984, 1985, 1986 y 1989). En total, superó el tope nacional 8 veces, desde 68,54 m en 1982 a 72,36 m en 1986, incluyendo un lanzamiento de 70,44 en 1983, con el que se convertía en el primer español por encima de 70 m. Tomó parte en los Juegos Olímpicos de 1984 y en el Campeonato de Europa de 1986. En cuanto a Francisco Fuentes, fue campeón de España en cuatro ocasiones (1987, 1988, 1993 y 1994). Tuvo la plusmarca española durante algo más de un mes en 1986 con 72,10 m. Compitió en el Campeonato del Mundo de 1987.

Los 72,36 m de Raúl Jimeno se mantuvieron en lo más alto de la tabla durante 9 años, hasta que en 1995 otro madrileño, José Manuel Pérez (1973), se fue a 73,34 m. Pérez fue campeón de España ese año y el siguiente. En 1999 el barcelonés Moisés Campeny (1979) se convirtió en plusmarquista español con 73,65 m e inició una racha que lo llevó a ganar 10 oros consecutivos en el Campeonato de España, de 1999 a 2008. Superó su plusmarca en 2003 con 75,42 m.

Mientras Campeny ejercía su absoluto dominio en el lanzamiento de martillo español, en Montijo se estaba labrando el futuro de la prueba, cuando Antonio Fuentes, entonces centrado en el fondo, encontró un chaval, nacido el 15 de julio de 1990, con unas condiciones excepcionales, llamado Javier Cienfuegos Pinilla. Creciendo como atleta a la par que su entrenador como técnico, Cienfuegos comenzó a destacar en categorías inferiores y en 2009 hizo la plusmarca mundial junior (sub20) con el martillo de 6 Kg, 82,97 m. Ese año fue medallista de bronce en el Europeo de la categoría. En 2011 se proclamó subcampeón de Europa sub23. Su primera plusmarca española absoluta llegó en 2012 con 76,21 m. Al año siguiente consiguió en la misma competición, un control de la Federación Madrileña, 76,33 y 76,71 m. Su progresión tuvo, sin embargo. altibajos que incluyeron problemas físicos, con una operación de hernia discal, y cambios de entrenador. Estuvo 7 años en Madrid, estudiando primero Fisioterapia y después Ciencias del Deporte, a las órdenes de Raúl Jimeno. En 2015 volvió a Montijo con su antiguo entrenador, Antonio Fuentes, aunque también cuenta con la asistencia técnica de Carlos Burón.  Ganó su primer campeonato de España absoluto siendo junior, en 2009. Desde entonces ha ganado esta competición otras 8 veces (2010, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2018 y 2019). Fue olímpico en 2012 y 2016 y también ha participado en los Mundiales de 2011, 2013 y 2015 y en los Europeos de 2010, 2012, 2014, 2016 y 2018.

Este 2019 ha sido el año en que Cienfuegos ha confirmado lo que apuntaba en categoría sub20, con una plusmarca personal ya muy próxima a los 80 m, que lo ha situado entre los mejores del mundo. Esta temporada ha mejorado en casi 3 metros su marca, que databa de hacía 6 años. El 2 de marzo envió el martillo a 77,32 m. El 24 de agosto se fue a 78.16 m. El 31 de agosto, en el Campeonato de España en La Nucía (Alicante), mejoró hasta 78,70 m y el pasado día 6 de septiembre, en la reunión de Andújar, consiguió la tercera mejor marca mundial del año, con 79,38 m en su último intento y una serie excelente en progresión 74,48, 76,60, 77,52, 77,57, 78,10, 79,38.

Cienfuegos tiene ahora la oportunidad de hacer historia en el Campeonato del Mundo de Doha, que comienza el próximo 27, donde podría ser el primer lanzador de martillo español finalista en un campeonato de ámbito mundial. El extremeño no será, por cierto, en único español, pues lo acompañaré el jienense Alberto Gonzalez Moyano (1998), que fue segundo en Andújar con 75,78 m.

Pero volviendo al principio, no hay que olvidar que los cienfuegos desarrollan su potencial, gracias al trabajo duro, disciplinado, entusiasta y poco reconocido, sobre todo económicamente, de entrenadores como Antonio Fuentes, una lección no solo deportiva sino también aplicable a cualquier ámbito vital.

 

PD. Me ha gustado mucho escribir esta entrada por dos razones. La primera es que fui testigo de lo complejo y laborioso que es entrenar a un lanzador de martillo. Recuerdo a mi entrenador, Mariano García Verdugo, escrutando la técnica y corrigiendo defectos, una y otra vez, del malogrado César González Fares (1960-2011). César llegó a lanzar 65,56 m en 1988, pese a que se dedicaba también al balonmano. La segunda razón es que creo que a mi amigo Ángel Berruezo, antiguo lanzador de martillo y entusiasta de esta especialidad, le gustará leer esto.

 

 

Progresión de la plusmarca española masculina de lanzamiento de martillo

21.78 Alber1o Vivanco 06.04.1914 Madrid
21.94 Daniel García Tuñón 13.10.1918 Madrid
25.20 Jose Soler 05.10.1919 Barcelona
25.85 Jose Luis Lasplazas 25.03.1920 Barcelona
25.86 Narciso Francia 16.05.1920 Madrid
26.56 Fernando Alarcón 08.10.1922 Madrid
26.91 Fernando Alarcón 15.07.1923 Madrid
27.41 Juan Llorens 05.08.1923 Barcelona
28.73 Juan Llorens 05.08.1923 Barcelona
31.07 Juan Llorens 23.12.1923 Valls
32.02 Juan Uorens 20.01.1924 Tarragona
33.10 Juan Llorens 01.06.1924 Barcelona
33.41 Fernando García Doctor 31.05.1925 Madrid
34.26 Fernando Garcia Doctor 07.07.1925 Madrid
34.37 Juan Llorens 30.08.1925 Tarragona
34.43 Juan Llorens 30.08.1925 Tarragona
34.88 Juan Llorens 23.09.1925 Tarragona
37.45 Juan Uorens 02.02.1926 Tarragona
37.81 Fernando García Doctor 06.06.1926 Madrid
40.57 Fernando García Doctor 11.07.1926 Madrid
41.19 Felipe Tugas 19.06.1930 Barcelona
42.51 Fernando García Doctor 24.05.1931 Madrid
43.23 Fernando García Doctor 07.06.1931 Madrid
43.28 Santiago Urquijo 21.07.1946 Barcelona
43.40 Santiago Urquijo 21.07.1946 Barcelona
43.98 Lorenzo Martínez 21.08.1949 León
44.18 Lorenzo Martínez 26.03.1950 Madrid
45.38 Lorenzo Martínez 02.04.1950 Madrid
46.70 Lorenzo Martínez 17.09.1950 San Sebastián
47.24 Miguel de la Quadra-Salcedo 23.05.1954 Madrid
47.35 Lorenzo Martínez 24.07.1955 La Coruña
47.50 Lorenzo Martínez 24.07.1955 La Coruña
47.54 Miguel de la Quadra-Salcedo 17.06.1956 Madrid
47.74 Miguel de la Quadra-Salcedo 17.06.1956 Madrid
47.79 Miguel de la Quadra-Salcedo 17.06.1956 Madrid
48.35 Miguel de la Quadra-Salcedo 25.06.1956 Madrid
49.11 Miguel de la Quadra-Salcedo 21.07.1956 Oviedo
49.25 Miguel de la Quadra-Salcedo 21.07.1956 Oviedo
49.27 José María Elorriaga 07.09.1957 París
50.16 José María Elorriaga 09.03.1958 Madrid
52.98 José María Elorriaga 09.03.1958 Madrid
54.42 José Luis Falcón 01.05.1960 Madrid
55.16 José Luis Falcón 26.05.1960 Madrid
55.31 José Luis Fa!cón 02.07.1960 La Coruña
55.95 José Luis Falcón 14.08.1960 Madrid
57.24 José Luis Falcón 02.09.1960 San Sebastián
57.31 José Luis Falcón 24.09.1961 Roma
57.52 José María Elorriaga 19.05.1962 Barcelona
57.77 José Otero 18.07.1964 Bilbao
58.38 José Otero 14.08.1964 La Coruña
58.64 Lorenzo Cassi 12.09.1964 Lisboa
58.98 José Luis Martínez 27.05.1965 Barcelona
59.86 José Otero 05.06. 1965 Brno (CHE)
59.98 José Otero 13.06. 1965 Kapfenberg (AUT)
60.46 José Otero 11 .07.1965 Bourges (FRA)
61.44 José Luis Martínez 08.05.1966 Fronton (FRA)
61.78 José Luis Martínez 08.05.1966 Paris
63.72 José Luis Martínez 30.05.1968 Madrid
64.62 José Luis Martínez 21.07.1968 La Coruña
65.00 José Alcántara 01.10.1970 Madrid
65.06 José Alcántara 03.06.1972 Madrid
66.48 José Alcántara 10.06.1972 Madrid
66.88 José Alcántara 13.06.1973 Madrid
66.8a José Alcántara 16.09.1978 Madrid
66.94 José Alcántara 24.09.1978 Barcelona
67.96 José Alcántara 09.09.1981 Madrid
68.54 Raúl Jimeno 31.05.1982 Rehhlingen (RFA)
68.82 Raúl Jimeno 23.07.1983 San Sebastian
70.44 Raúl Jimeno 28.08.1983 Vigo
70.64 Raúl Jimeno 01.07.1984 Barcelona
71.42 Raúl Jimeno 01.07.1984 Barcelona
71.48 Raúl Jimeno 27.06.1985 Fuenlabrada
72.10 Francisco Fuentes 23.03.1986 Madrid
72.26 Raúl Jimeno 30.04.1986 Madrid
72.36 Raúl Jimeno 01.08. 1986 Madrid
73.34 José Manuel Pérez 23.07. 1995 Madrid
73.65 Moisés Campeny 14.03.1999 Palafrugell
75.42 Moisés Campeny 23.02.2003 Jaén
76.21 Javier Cienfuegos 05.05.2012 Salamanca
76.33 Javier Cienfuegos 17.07.2013 Leganés
76.71 Javier Cienfuegos 17.07.2013 Leganés
77.32 Javier Cienfuegos 02.03.2019 Jaén
78.16 Javier Cienfuegos 24.08.2019 León
78.70 Javier Cienfuegos 31.08.2019 La Nucía
79.38 Javier Cienfuegos 06 09 2019 Andújar

Lista española de todos los tiempos de lanzamiento de martillo masculino

79.38 Javier Cienfuegos 150790 1 Andújar 06.09.2019
75.78 Alberto González 010698 2 Andújar 06.09.2019
75.42 Moisés Campeny 270579 1 Jaén 23.02.2003
74.63 Pedro José Martín 120892 2 León 25.08.2019
73.34 José Manuel Pérez 060573 1 Madrid 23.07.1995
72.36 Raúl Jimeno 180559 1 Madrid 01.08.1986
72.28 Francisco Fuentes 060263 2 Sevilla 01.06.1988
71.25 Isaac Vicente 300487 1 Vila Nova de Cerveira (POR) 09.07.2015
71.20 Miguel Alberto Blanco 220296 1 Barcelona 07.02.2016
71.07 Kevin Arreaga 231095 1 Coral Gables (USA) 23.03.2019
69.37 Ignacio Calderón 230676 1 Fuenlabrada 15.05.2004
69.28 Anton María Godall 110266 1 Barcelona 02.08.1991
68.80 Viorel Cristian Ravar 031095 2 Sacramento, USA 24.05.2018
68.76 Alexandre Marfull 180170 1 Alfaz del Pi 29.02.1992
68.58 José Manuel Almudí 120172 2 Madrid 23.07.1995
67.96 José Alcántara 020545 1 Madrid 09.09.1981
67.67 Anscari Salgado 240577 2 Guadalajara 19.06.1999
67.34 Francisco Javier Nieto 140777 3 Guadalajara 19.06.1999
66.65 Juan Vicente 070188 1 Torrent 21.07.2012
66.28 Juan Carlos Álvarez 041057 3 Bruselas (BEL) 16.06.1979

 

 

Grandes de los obstáculos en España (y IV)

La prueba femenina de 3000 metros obstáculos comenzó a disputarse en los primeros 2000. En el campeonato de España de 2001 se corrió la distancia por primera vez, si bien de forma no oficial. La vencedora fue la madrileña Tamara Sanfabio (1978). Al año siguiente, la primera campeona de España, ya con la prueba oficial, fue la cántabra Zulema Fuentes-Pila (1977). En el ámbito internacional, los obstáculos se disputaron por primera vez en un Mundial en 2005, en 2006 en un Europeo y en 2008 en los Juegos Olímpicos, La presencia española en estos campeonatos no ha sido infrecuente, aunque, por desgracia, el mayor logro en esta modalidad acabó no siéndolo. En 2015, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) desposeía a la palentina Marta Domínguez (1975) de su oro mundial de 2009 y su plata europea de 2010 en los obtáculos, por su implicación en la operación Galgo, contra el tráfico de sustancias prohibidas en el deporte.

En campeonatos de ámbito mundial, la mejor atleta española en los obstáculos es la catalana Rosa Morató (1979), 8ª en el campeonato del Mundo de 2007. En cuanto a campeonatos de Europa, España ha conseguido una medalla y 6 plazas de finalista. Zulema Fuentes Pila fue 8ª en 2006 y 6ª en 2010. La madrileña Diana Martín (1981) es la atleta española con mejor palmarés internacional en esta prueba. Siempre centrada en esta distancia, fue 7ª en el Europeo de 2012, 11ª en el Mundial del año siguiente y medallista de bronce en el campeonato de Europa de 2014, con su mejor marca de siempre de 9:30,70. En una carrera muy valiente, la española supo estar en los puestos de cabeza en el momento definitivo y consiguió entrar en el podio.

Martín aún consiguió otro puesto de finalista en el campeonato continental, 8ª en 2016. En la final del último campeonato de Europa, de 2018, hubo una nueva finalista española. La toledana Irene Sánchez Escribano (1992) fue 8ª con 9:31,84, con lo que mejoraba su anterior marca persona, conseguida en las semifinales. Escribano, tras mejorar este año hasta 9:27,53 representará a España en el Mundial del próximo mes de septiembre. ¿Dejará de ser Rosa Morató la única finalista española en la prueba?

 

Atletas (hombres) españoles finalistas en obstáculos en grandes campeonatos

Constantino Miranda Juegos Olímpicos 1948 8º
Antonio Campos Juegos Olímpicos 1976 8º
Domingo Ramón Juegos Olímpicos 1980 4º
Francisco S Vargas Juegos Olímpicos 1980 5º
Domingo Ramón Europeo 1992 Bronce
Domingo Ramón Juegos Olímpicos 1984 6º
Luis M Martín Europeo 1998 4º
Ramiro Morán Europeo 1998 6º
Eliseo Martín Europeo 1998 7º
Eliseo Martín Mundial 1999 6º
Luis M Martín Juegos Olímpicos 2000 5º
Eliseo Martín Juegos Olímpicos 2000 6º
Luis M Martín Mundial 2001 4º
Antonio J Pentinel Mundial 2001 6º
Antonio J Pentinel Europeo 2002 Oro
Luis M Martín Europeo 2002 Bronce
Eliseo Martín Europeo 2002 6º
Eliseo Martín Mundial 2003 Bronce
Luis M Martín Mundial 2003 6º
José Luis Blanco Mundial 2003 8º
Luis M Martín Juegos Olímpicos 2004 5º
José Luis Blanco Europeo 2006 Plata
Antonio J Pentinel Europeo 2006 6º
César Pérez Europeo 2006 8º
Eliseo Martín Mundial 2007 7º
Eliseo Martín Europeo 2010 6º
Víctor García Europeo 2012 Bronce
Ángel Mullera Europeo 2014 Bronce
Sebastián Martos Europeo 2014 4º
Sebastián Martos Europeo 2016 4º
Fernando Carro Europeo 2018 Plata
Daniel Arce Europeo 2018 6º

Atletas (mujeres) españolas finalistas en obstáculos en grandes campeonatos

Zulema Fuentes-Pila Europeo 2006 8ª
Rosa Morató Mundial 2007 8ª
Zulema Fuentes Pila Europeo 2010 6ª
Diana Martín Europeo 2012 7ª
Diana Martín Europeo 2014 Bronce
Diana Martín Europeo 2016 8ª
Irene Sánchez Escribano Europeo 2018 8ª

Lista española masculina 3000 metros obtáculos (todos los tiempos)

8:05.69 Fernando Carro 010492 4 Mónaco (MON) 12.07.2019
8:07.44 Luis Miguel Martín 110172 2 Bruselas (BEL) 30.08.2002
8:09.09 Eliseo Martín 051173 3 Saint-Denis (FRA) 26.08.2003
8:11.52 Antonio David Jiménez 180277 2 Sevilla 08.06.2001
8:12.86 José Luis Blanco 030675 3 Huelva 20.06.2006
8:13.06 César Pérez 070475 4 Huelva 20.06.2006
8:13.71 Ángel Mullera 200484 7 Bruselas (BEL) 07.09.2012
8:14.49 Ibrahim Ezzaydouny 280491 8 París (FRA) 24.08.2019
8:14.74 Marco Antonio Cepeda 010774 4 Barcelona 25.07.2000
8:15.20 Víctor García 130385 1 Huelva 07.06.2012
8:15.74 Domingo Ramón 100358 4 Moscú (URS) 31.07.1980
8:16.25 Juan José Torres 261157 4 Coblenza (FRG) 29.08.1984
8:16.59 Francisco Sánchez 180558 4 Berlín Oeste (FRG) 17.08.1983
8:17.49 Ramiro Morán 170569 3 Rieti (ITA) 30.08.1998
8:18.03 Abdelaziz Merzougui 300891 3 Huelva 07.06.2012
8:18.31 Sebastián Martos 200689 2 Huelva 12.06.2014
8:19.00 Tomás Tajadura 250685 4 Barcelona 22.07.2011
8:19.35 Antonio Martínez 201278 7 Sevilla 07.06.2003
8:19.85 Roberto Aláiz 200790 9 Eugene (USA) 30.05.2015
8:20.07 Rubén Palomeque 140880 3 Heusden-Zolder (BEL) 20.07.2008

Lista española femenina 3000 metros obtáculos (todos los tiempos)

9:09.39 Marta Domínguez 031175 1 Barcelona 25.07.2009
9:25.14 Eva Arias 081080 5e1 Berlín (GER) 15.08.2009
9:26.23 Rosa María Morató 190679 2 Heusden-Zolder (BEL) 28.07.2007
9:27.53 Irene Sánchez-Escribano 250992 10 Birmingham (GBR) 18.08.2019
9:29.40 Zulema Fuentes-Pila 250577 4e2 Pekín (CHN) 15.08.2008
9:30.70 Diana Martín Giménez 010481 3 Zúrich (SUI) 17.08.2014
9:40.51 María José Pérez 120692 14 París (FRA) 01.07.2017
9:41.95 María Teresa Urbina 200385 8 Heusden-Zolder (BEL) 18.07.2009
9:49.90 Carolina Robles 041291 10 Lieja (BEL) 18.07.2019
9:51.05 Tamara Sanfabio 140378 1 Ninove (BEL) 29.07.2006
9:52.15 Clara Viñarás 080993 11 Lieja (BEL) 18.07.2019
9:53.75 Blanca Fernández 010492 1 Ordizia 07.07.2018
9:54.14 Irene Pelayo 160280 2 Santander 23.06.2006
9:54.43 Elena García 190686 2 Castellón 01.08.2015
9:55.54 Diana Martín Hidalgo 310790 3 Castellón 01.08.2015
9:56.22 Yamilka González 010872 3 Huelva 06.08.2004
10:03.99 Estefanía Tobal 090591 6 Barcelona 22.07.2011
10:06.14 Fabiana Lafuente 060287 4 Castellón 01.08.2015
10:07.56 Montse Mas 300479 12 Huelva 14.06.2017
10:10.39 Sarai Sarmiento 061278 3 Jerez de la Frontera 03.08.2003

 

El poderoso atletismo polaco reina en Europa

Polonia se acaba de proclamar campeona de Europa por selecciones nacionales en los  European Team Championships, competición sucesora de la antigua Copa de Europa. El estadio Zdzisław Krzyszkowiak de Bydgoszcz fue testigo de la victoria de un equipo polaco muy bien preparado, que no dejó pasar la oportunidad de inscribir por primera vez su nombre en esta competición, celebrada en su casa. Polonia ya había sido segunda el año anterior. A algunos les ha sorprendido esta actuación. Sin embargo, el atletismo polaco no es un recién llegado a la élite europea. En el último Campeonato de Europa al aire libre, de 2018, Polonia fue 2ª en el medallero con 12 medallas, 7 oros, 4 platas y 1 bronce. En los Juegos Olímpicos, Polonia ha ganado un total de 57 medallas, 25 oros, 18 platas y 14 bronces, en toda su historia en atletismo, y ocupa el 7º lugar en la clasificación histórica. Para ponerlo en perspectiva, España ha conseguido 14 medallas, 3 oros, 5 platas y 6 bronces. Ocupa el lugar 41º.

En el siglo XVIII, rodeada por tres poderosos imperios, Polonia fue perdiendo su territorio en beneficio de Rusia, Prusia y Austria, hasta desaparecer en 1795. No reapareció como estado independiente hasta el final de la Primera Guerra Mundial, aunque con fronteras diferentes a las actuales. . No participó, por tanto, en los primeros Juegos Olímpicos, si bien algunos deportistas polacos acudieron a la competición representando a los países a cargo de su territorio. El velocista Władysław Ponurski (1891-1978), nacido en Lvov, hoy Lviv (Ucrania) tomó parte como austríaco en los Juegos de 1912. El Comité Olímpico Polaco se creó en 1918 y logró el reconocimiento internacional en 1919. Los polacos no participaron en los Juegos de 1920 debido a la guerra que mantenían entonces con la recién creada Unión Soviética. Sus primeros Juegos fueron los de 1924. Desde entonces solo dejaron de participar en 1984, siguiendo el boicot de los países del Este, liderado por su otrora enemigo soviético. Incluso con el país destrozado por la Segunda Guerra Mundial, enviaron una delegación de 30 deportistas a los Juegos de 1948.

La primera de las 57 medallas olímpicas de atletismo para Polonia fue el oro de Halina Konopacka (1900-1989) en lanzamiento de disco en 1928. En Río, en los últimos Juegos, los polacos se llevaron 3 medallas, el oro de Anita Włodarczyk (1989) en lanzamiento de martillo, la plata de Piotr Małachowski (1983) en lanzamiento de disco y el bronce de Wojciech Nowicki (1989) en lanzamiento de martillo. Su mayor cosecha de medallas tuvo lugar en 1964, con 8 preseas, aunque su mayor número de oros fue en 2000, con 4. Para conseguir estos logros, Polonia ha contado con grandes atletas, algunos de ellos, en su momento,  de los mejores del mundo en sus pruebas. Esta es una muestra.

Jerzy Chromik (1931-1987), campeón de Europa de 3000 m obstáculos y tres veces plusmarquista mundial de la distancia con 8:41,2 (1955), 8:40,2 (1955) y 8:32,0 (1958).

Zdzisław Krzyszkowiak (1929-2003), el hombre que da nombre al estadio de Bydgoszcz, 4º en los 10 000 m de los Juegos Olímpicos de 1956, campeón de Europa de 5000 y 10 000 m en 1958 y campeón olímpico de 3000 m obstáculos en 1960. En esta prueba fue dos veces plusmarquista mundial con 8:31,4 (1960) y 8:30,4 (1961).

Józef Szmidt (1935), campeón de Europa de triple salto en 1958 y 1962 y olímpico en 1960 y 1964. Su plusmarca mundial de 17,03 m, superaba en 33 cm la anterior, y lo convirtió en el primer atleta por encima de los 17 m. Con ese salto habría sido 2º en Bydgoszcz el último fin de semana.

Irena Szewińska (1946-2018), probablemente la mejor atleta (hombre o mujer) de la historia de Polonia, participante en 4 ediciones de los Juegos y ganadora de 7 medallas olímpicas (oro en 4 x 100 en 1964, 200 m en 1968 y 400 m en 1976, plata en 1964 en 200 m y en salto de longitud y bronce en 100 m en 1968 y 200 m en 1972). Fue además campeona de Europa al aire libre en 5 ocasiones y estableció 6 plusmarcas mundiales.

Jacek Wszoła (1956), campeón olímpico de salto de altura en 1976, subcampeón en 1980 y plusmarquista mundial con 2,35 m (1980)

Władysław Kozakiewicz (1953), plusmarquista mundial poco antes de los Juegos de 1980, con 5,72 m, perdió el tope mundial al mes siguiente. En la final olímpica de Moscú, recuperó la plusmarca, con 5,78 m, y dedicó una contundente respuesta gestual al público que no había dejado de abuchearlo.

Bronisław Malinowski (1951-1981), mantuvo una dura pugna con el sueco Anders Gärderud (1946) por el cetro mundial de obstáculos. Este lo derrotó en la final olímpica de 1976. En 1980, con el sueco ya retirado, Malinowski culminó su carrera atlética con el oro olímpico.  Ya había sido 4º en la final olímpica de 1972. Fue campeón de Europa en 1974 y 1978. Falleció en un accidente de tráfico en 1981. Aún posee la plusmarca nacional de obstáculos (8:09,11, 1976) y de 5000 m (13:17,69, 1976).

Robert Korzeniowski (1968), uno de los mejores marchadores de la historia, campeón olímpico de 50 Km marcha en 1996, 2000 y 2004 y de 20 Km marcha en 2000, bronce en el mundial de 50 Km marcha de 1995 y oro en 1997, 2001 y 2003 y campeón de Europa en 1998 y 2005 en 50 Km marcha. Fue plusmarquista mundial de la distancia en dos ocasiones, 3h36;39 (2002) y 3h36:03 (2003).

Tomasz Majewski (1981), doble campeón olímpico de lanzamiento de peso en 2008 y 2012, campeón de Europa al aire libre en 2010 y subcampeón del mundo al aire libre en 2009.

Anita Włodarczyk (1989), una de las deportistas polacas más carismáticas. Es la absoluta dominadora del lanzamiento de martillo femenino. Ha sido campeona olímpica en 2012 y 2016, campeona del mundo en 2009, 2013, 2015 y 2017 y campeona de Europa en 2012, 2014, 2016 y 2018. Ha superado la plusmarca mundial de su prueba en 6 ocasiones, 77,96 m (2009), 78,30 m (2010), 79,58 m (2014), 81,08 m (2015, primer lanzamiento por encima de 80 m), 82,29 m (2016) y 82,98m (2016).

Aunque no están todos los que son, esta lista de nombres pertenece a un país con una gran tradición atlética, que se ha preparado concienzudamente para proclamarse en su casa por primera vez campeón de Europa.

 

 

 

 

 

Tres victorias para la permanencia en la Copa de Europa A de Praga 1987

El próximo fin de semana en la localidad polaca de Bydgoszcz tendrá lugar la 8ª edición de la Superliga Atlética de Equipos Nacionales (European Team Championships). Esta competición sustituyó en 2009 a la clásica Copa de Europa, la contienda europea de selecciones nacionales, que se venía celebrando con diversos formatos desde 1965. Hasta 1981 la fórmula en que se disputaba, con periodicidad bienal, consistía en una ronda previa donde un número de equipos nacionales se clasificaban para las semifinales, que contaban con equipos clasificados de antemano. Las semifinales tenían lugar en dos encuentros de 8 países. Los cuatro primeros pasaban a la final. Las tres rondas se celebraban el mismo año. A partir de 1983, con el calendario estival cada vez más recargado, se cambió el formato, atendiendo a la clasificación de la edición anterior, a tres divisiones A, B y C, de 8 países cada una, con ascensos y descensos de un equipo. En categoría masculina, España había quedado encuadrada en el grupo B y solo 2 puntos la había separado del ascenso tras la competición de ese 1983. Dos años después, en un fin de semana de agosto pleno de emociones, España conseguía, en Budapest, el pasaporte para la Copa de Europa A, donde se enfrentaría a los mejores equipos de Europa. En 1987, España se estrenaba en la máxima categoría, y tenía todas las papeletas para descender. Sus rivales eran los equipos de tres países que ya no existen, la Unión Soviética, la República Federal de Alemania y Checoslovaquia, en cuya capital, Praga, se celebraba el encuentro, junto con la República Federal de Alemania, el Reino Unido, Italia y Polonia. Francia había descendido el año anterior. La competición masculina y la femenina eran entonces independientes.

El atletismo español acababa de asomar la cabeza en el ámbito internacional. Menos de una década atrás, en 1978, el catalán Jordi Llopart (1952) había ganado la primera medalla española en un Campeonato de Europa al aire libre, con su oro en 50 Km marcha. El mismo atleta inauguró en medallero histórico atlético olímpico con una plata en la misma distancia en 1980. En 1982, el atletismo español se sorprendía a sí mismo con 5 medallas en el Europeo al aire libre. En 1983, en el primer Campeonato del Mundo al aire libre, España también se llevó una presea, de plata, en 50 Km marcha de la mano de otro catalán, José Marín (1950). En 1984, el cántabro José Manuel Abascal (1958), con su bronce olímpico en 1500 m, se convirtió en el primer medallista olímpico español en una prueba atlética en pista. Se trataba de un gran bagaje, comparado con el pasado reciente del atletismo patrio, pero que palidecía ante los países punteros del atletismo europeo. En el equipo español dos nombres brillaban con luz propia, el toledano José Luis González (1957), plusmarquista español de 1500 y 5000 m, y Abascal, como se ha indicado, medallista olímpico en 1500 en 1984 y plusmarquista de la competición con 3:33,63 de 1983. Poseían respectivamente la 6ª y 7ª mejor marca de siempre entonces en el kilómetro y medio. Ambos llegaban a Praga en buena forma. El toledano correría los 1500 m y el cántabro los 5000 m. Entonces se disputaba el programa olímpico completo de pista, salvo la combinada.

González entró en liza el sábado 27 de junio. De la actuación española hasta entonces destacaba la del vallista José Alonso (1957), que había sido tercero en los 400 m vallas. El máximo rival de González era el británico Steve Cram (1960), plusmarquista mundial de la milla y campeón de Europa de 1500 m, ante quien el toledano solía ceder. La carrera resultó muy lenta, con un pase de 2:41,26 en los 1000 m. En la última vuelta Cram se colocaba en primera posición. A falta de 200 m parecía inalcanzable, pero González logró igualarlo y superarlo en la última recta. El toledano corrió en 3:45,49, 0.05 menos que su rival. Para ello tuvo que realizar 50,2 en la última vuelta. No batía al británico desde 1981.

La de González no sería la única victoria de ese día. Para los 10 000 m, el director técnico Carlos Gil (1931 – 2009) había decidido confiar en el soriano Abel Antón (1962). Antón era entonces un buen corredor de 5000 m, acreditado en 13:25,81, capaz de correr los 1500 m en 3:37,5, y con un final rapidísimo. Nunca había disputado los 10 Km en pista, pero se confiaba en su capacidad de acelerar en la última recta en una previsible carrera táctica. El favorito para llevarse la victoria era el italiano Salvatore Antibo (1962), bronce el año anterior en el Europeo de la distancia, y dotado también de un tremendo final. El cálculo salió redondo para los intereses de España. Una carrera lenta acabó con el italiano y el español codo a codo en la última recta luchando por la victoria que cayó del lado de Antón por 0.04 en 28:46,65. El soriano acabaría siendo campeón de Europa de 10 000 m en 1994, y doble campeón mundial de maratón en 1997 y 1999. España acababa el primer día en 6ª posición, con una renta de 5,5 puntos sobre Polonia, que cerraba la clasificación. La permanencia era posible.

El segundo día resultó menos complicado de lo esperado. A falta de los 5000 m y del relevo 4 x 400, España no había tenido ninguna actuación de relumbrón, pero los atletas españoles habían sabido pelear por cada punto, mientras Polonia tenía una desafortunadísima actuación. La permanencia era casi un hecho, cuando Abascal tomó la salida en los 5 Km. El cántabro se enfrentaba al británico Tim Hutchings (1958), bronce en el Europeo el año anterior y actual comentarista de Eurosport, y al italiano Antibo, como rivales más destacados. La carrera se disputó a ritmo decreciente con pasos de 2:40,99, 5:24,31, 8:16,07 y 10:59,88. Abascal, siempre en control de la carrera, esperó hasta la última vuelta, momento en que cambió de ritmo y se llevó la victoria con 13:32,87, en aquel momento plusmarca del campeonato, con casi 2 segundo de ventaja sobre Hutchings, quien aplaudía desde el suelo la victoria del español.

Hutchings Abascal (2)
Hutchings aplaude a Abascal, tras la victoria del español en los 5000 m de la Copa de Europa

Finalmente, en una competición ganada por la Unión Soviética, España fue 7ª con 72 puntos, 16 por encima de Polonia, que se iba a la Copa de Europa B, mientras Francia volvía a la máxima categoría. El fin de semana se completó con el ascenso en categoría femenina a la Copa de Europa B.

Hace 32 años, el atletismo español, que poco antes se había asomado tímidamente al territorio de los mejores, conseguía mantenerse en la élite europea. Aunque hoy no lo parezca, fue una gran proeza, que lució aun más con las magníficas victorias de González, Abascal y Antón.

 

María Vicente y el gen hipercompetitivo

Talento, capacidad de entrenamiento, incluyendo la voluntad de hacerlo, y mentalidad ganadora son la combinación para lograr en éxito en el deporte, y tal vez en cualquier actividad. Este jueves y viernes hemos visto mucho de estas tres y de qué manera la heptatleta española María Vicente es capaz de crecerse ante las dificultades en una competición con unas rivales cualificadísimas, que también dieron lo mejor de sí. El heptatlón del campeonato de Europa sub20 fue una competición llena de alternativas, con un altísimo nivel, y con un desenlace a la altura de una combinada magnífica.

María Vicente García nació en Hospitalet de Llobregat el 26 de marzo de 2001. De niña practicó ballet, pero cuando tenía 11 años, su madre, María José Vicente, entrenadora de atletismo, vio las cualidades de su hija y consiguió que la niña probase y se quedase con este deporte. Su inmenso talento le permitió destacar en varias modalidades e ir coleccionando mejores marcas españolas en categorías inferiores. Tanta versatilidad acabó llevándola a las pruebas combinadas, donde ha iniciado una brillante carrera que  ya está dando enormes alegrías al atletismo español.

En 2017 iniciaba su brillante periplo internacional, en el Campeonato del Mundo sub18, competición que ya no se volverá a celebrar, en la prueba de heptatlón. María se hizo con el oro, con su mejor marca entonces, 5612 puntos. Realizó plusmarcas personales en 4 de las 7 pruebas. Unos días después ganaba, con 13,72 m, el triple salto del Festival Olímpico de la Juventud Europea, en la ciudad húngara de Györ.

A Györ volvió al año siguiente a disputar el Campeonato de Europa sub18. En esta ocasión, además de la combinada, competiría en el triple salto. María dio un recital de cómo se afrontan las competiciones y de cómo es capaz de crecerse en las peores condiciones. En el heptatlón no dio opción. Se hizo con el oro con la mejor marca mundial de siempre de la categoría, 6221 puntos casi 600 puntos más que la segunda clasificada, y mejorando en 6 de las 7 pruebas.

En triple salto, sin embargo, no lo tenía tan fácil, con el añadido del cansancio acumulado de la combinada. La española tenía, con 13,76 m, la segunda mejor marca de las participantes, muy alejada, sin embargo, de los 14,00 m de la búlgara Aleksandra Natcheva (2001). María, con un primer salto de 13,84 m, mejor marca personal, lideró la prueba hasta el sexto salto de Natcheva, que se fue a 13,88 m. A la española le quedaba una oportunidad. Tendría que mejorar su plusmarca personal para hacerse con el oro. Y ahí salió su gen hipercompetitivo. Se fue a 13.95 m y se proclamó campeona de Europa. Tan solo unos día después, la búlgara, con 14,18 m, ganaba el campeonato mundial sub20.

 

El siguiente objetivo eran los Juegos Olímpicos de la Juventud, que tendrían lugar en Buenos Aires, en octubre. En el medio, en el mes de agosto, María tomó parte de su primera competición en categoría absoluta, el campeonato de Europa de triple salto, donde registró 13,50 m. En Buenos Aires, Natcheva lograba resarcirse de su derrota en Györ en triple salto. Batió a la española, que fue 2ª, con un resultado combinado de 13,76 + 13,67, en una competición que constaba de 2 rondas de 4 intentos cada una.

La temporada 2019 se inició para María con una nueva competición en categoría absoluta, el Campeonato de Europa en Pista Cubierta. Acudió a la combinada de pentatlón tras haberse hecho con la plusmarca española absoluta, 4412 puntos, unos días antes. No consiguió mejorar, pero tuvo una buena actuación, 9º con 4363 puntos. Una gran puesta a punto para la temporada al aire libre, en la que estrenaba competición, con mayor altura de las vallas y mayor peso de los artefactos de lanzamiento. Comenzó la temporada en la localidad austríaca de Götzis, el 25 y 26 de mayo. El objetivo era acercarse a la plusmarca española absoluta de Carmen Ramos (1998), 5905 puntos, y se quedó muy cerca, en 5900 puntos. La propia Carmen Ramos, recién salida de una lesión, ayudó a María, en una demostración de amistad y deportividad, a intentar superar el tope nacional tirando de ella en los 800 m. El atletismo tiene estas cosas.

El gran objetivo de María Vicente para esta temporada era el Campeonato de Europa sub20. A priori no parecía, como finalmente sucedió, un objetivo fácil. Varias mujeres, magníficas heptatletas, eran candidatas al oro, entre ellas la española, quien también aspiraba a la plusmarca española y a los 6000 puntos. La competición resultó sobresaliente. Durante 2 días cuatro mujeres pelearon a brazo partido por el oro, cada una de ellas sacando lo mejor de sí misma y de las otras tres. Los 5900 puntos de María eran la segunda mejor marca de los participantes. Por delante tenía a la suiza Annik Källin (2000) con 5952 puntos e inmediatamente por detrás a la irlandesa Kate O’Connor (2000) con 5881 puntos. En cuarto lugar, con 5722 puntos estaba la británica Holly Mills (2000). La igualdad de las marcas previas se tradujo en una cerradísima competición que solo pudo decidirse al final.

Las cosas empezaron bastante bien para María en los 100 metros con vallas, 2ª con 13,68 y 1024 puntos, 32 puntos por detrás de Mills, 19 por delante de Källin y 30 por delante de O’Connor, mejor lanzadora que vallista. En el salto de altura, la española hizo 1,72 m, 3 cm menos que Källin y 8 menos que O’Connor. Mills seguía liderando la clasificación con una gran ventaja, 2011 puntos con Källin 1921, Vicente 1903 y O’Connor 1885. María mejoró en peso su marca con 11,96 m, pero caía hasta la 5ª posición a 79 puntos de O’Connor, quien con 2640 puntos lideraba ahora la competición. Quedaba el 200 para cerrar el primer día, una de las pruebas fuertes de la española, cuya situación no era la ideal. Y como las situaciones complejas la estimulan, María dio un golpe de autoridad ganando la carrera con 23,76, su mejor marca de siempre, 0,29 más rápido que la británica, 0,89 mejor que la suiza y 1,06 menos que la irlandesa, y se puso en cabeza de la competición con 3565 puntos por delante de Mills, 3563, O’Connor 3543 y Källin 3503.

María estaba 55 puntos por encima del día de su mejor marca pero, pese a liderar la combinada, le quedaban dos pruebas, el lanzamiento de jabalina y los 800 m, que favorecían a la suiza y a la irlandesa, si bien ella era superior en el salto de longitud.

Y comenzó el segundo día con la longitud. La española fue segunda, con 5 cm menos que Mills, 6,30 m. Källin hizo 6,16 m y O’Connor 5,73 m. Mills retomaba la primera posición con 4506 puntos, por delante de María, 4492. En el lanzamiento de jabalina, tanto Källin, como sobre todo O’Connor eran muy superiores a la española, que las aventajaba en ese momento en 87 y 181 puntos respectivamente.

El salto de jabalina se dividió en dos grupos. María y Mills lanzarían en el primero. La británica se descolgaba de la lucha por las medallas con un lanzamiento de 32,73 m, mientras la española mejoraba 5 metros su mejor marca hasta 44,19 m. Sus rivales lanzarían en el segundo grupo. Se esperaba que, aunque la superasen como era previsible, la renta de María fuese suficiente para mantener la primera posición y disputar cómodamente el 800. Pero tanto la irlandesa como la suiza estaban decididas a ganar el oro. O’Connor se fue hasta unos magníficos 52,92 m en su primer lanzamiento, su mejor marca personal, mientras Källin se superó dos veces con 46,09 y 48,15 m. A falta de los 800 m, 15 puntos separaban a las 3 primeras, Källin 5243, Vicente 5240 y O’Connor 5228.

Sobre el papel, la española tenía la peor baza, pues su mejor 800 de 2:22,99 resultaba ampliamente superado por los 2:17,38 de la suiza y los 2:15,87 (2:17,22i este año) de la irlandesa. Pero María es de esas escasas deportistas que muestran su mejor versión cuanto más difícil se le ponen las cosas. En un alarde de talento y de esfuerzo realizó su mejor 800 de siempre con 2:16,29, por delante de O’Connor, 2;16,98 y de Källin, 2:19,81, consiguiendo una brillante medalla de oro, con nueva plusmarca española absoluta, 6115 puntos. La irlandesa fue plata con 6093 puntos y la suiza bronce con 6069 puntos, para ambas su mejor marca personal. La británica Mills, cuarta con 5802 puntos, también hizo su mejor marca.

Vídeo resumen de Eurosport de la prueba

Los 6115 puntos de María Vicente constituyen la 27º marca mundial absoluta de esta temporada y la 23º marca sub20 europea de todos los tiempos. Aunque su potencial es enorme, María ya es más que una promesa, pues se ha convertido en la mejor heptatleta española de siempre. Se trata de una mujer que reúne todas las condiciones de una deportista de alto nivel, sobre todo ese gen hipercompetitivo que la hace superarse en las peores circunstancias. Su lenguaje corporal transmite tranquilidad, motivación y unas enormes ganas de disfrutar del atletismo. Y está en buenas manos, las de su madre, María José Vicente, y las de su entrenador Fernando Martínez Esteban. Estos dos días, hemos visto una excepcional competición y a una excepcional atleta, de las que atraen aficionados al atletismo. Habrá muchos más días así. Enhorabuena a María y a todo su equipo y muchas gracias por habernos hecho disfrutar.