El 1500 en España (I). De los inicios a Tomás Barris

El pedestrismo (hoy lo llamarían running) comenzó en España a principios del siglo XX. Unos 10 años después las competiciones de carrera a pie se trasladaron a improvisadas pistas en hipódromos, parques, plazas de toros, campos de fútbol o de rugby.

Juan Muguerza (foto http://www.martiperarnau.com

Es entonces cuando se iniciaron los primeros registros en pista y, poco después, en 1917 se celebraba el primer campeonato de España de atletismo, en Atocha, San Sebastián, donde se construyó una pista de 250 metros. El primer campeón de España de 1500 metros fue el guipuzcoano Juan Muguerza (1900 – 1937), en cuyo honor se nombró el cross de Elgóibar, su localidad natal. Muguerza fue 5 veces consecutivas oro en el kilómetro y medio de 1917 a 1921. También fue 2 veces campeón nacional de 800 m (1918 y 1921). Tomó parte en los Juegos de Amberes de 1920 en 1500 y 5000 metros, pruebas en las que fue plusmarquista español con 4:18,0 y 16:13,8. En los Juegos no pasó de la primera ronda. Los topes mundiales de entonces eran 3:54,3 y 14:36,6. En 1921 lo llamaron a filas para intervenir en la guerra del Rif y ya no retomó su actividad atlética. Murió en un bombardeo en 1937.

El catalán Joaquín Miquel (1903-1929) fue el sucesor de Muguerza como plusmarquista nacional y campeón de España de 1500 m. Miquel fue un atleta polivalente en una época en la que se entrenaba de forma poco sistemática. Fue campeón de España de 400 metros (1928), 800 metros (1925, 1926, 1927, 1928) y 1500 metros (1924, 1926, 1927, 1928).

Joaquín Miquel, Harry Broos 1928.jpg
Joaquín Miquel en los Juegos de Amsterdam (foto wikipedia)

Fue el primer español en bajar de 2 minutos en 800 metros, 1:58,8, después mejorado a 1:58,4. Además fue plusmarquista en pruebas olímpicas de 400 metros (50,1), 1500 metros (4:17,4 y 4:13,2) y 5000 metros (15:41,6, primer español sub16′). Fue olímpico en 5000 metros en París 1924 y en Amsterdam 1928 en 400 y 800 metros. También estaba inscrito en 1500 metros pero no salió.

La progresión del 1500 español continuó siendo lenta en los primeros años 30. Los atletas españoles seguían lejísimos de los mejores de la época. En 1935, sin embargo, el barcelonés Jaume Angel (1908-1992) consiguió el entonces estratosférico registro de 4:03,0, superando en casi 5 segundos la plusmarca española de 4:07,9 (homologada 4:08,0) que Enrique Piferrer (1914-1996) había registrado el mes anterior. Licenciado en Ciencias Químicas, Angel acudió poco después a los Juegos Mundiales Universitarios celebrados en Budapest, en los que fue 5º con 4:06,2. El vencedor, con 4:00,0 fue el futuro campeón olímpico, el neozelandés Jack Lovelock (1910-1949). Ese año de 1935, Angel fue consiguió también su único título nacional, en 1500 metros. Este atleta había

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Jaume Angel (foto enciclopedia.cat)

comenzado a entrenar de una manera más sistemática, lo que entonces no se hacía en España. La barrera de los 4 minutos, que se había roto por primera vez de forma extraoficial en 1908, 3:59,8 por el británico Harold Wilson (1885-1916) y oficial en 1912 por el estadounidense Abel Kiviat (1892-1991), 3:55,8, parecía más cerca para un atleta español. Desgraciadamente la Guerra Civil también frenó el atletismo e impidió a Angel tomar parte en los Juegos de Berlín, para los que estaba seleccionado. Angel, que había combatido en la contienda y había estado brevemente exiliado, continuó su actividad atlética, si bien no volvió a alcanzar el nivel de 1935. Curiosamente Piferrer fue campeón de España del último 1500 antes de la Guerra (1936) y del primero inmediatamente después (1940). Había ganado además en 1934. Fue también campeón de 800 metros nada menos que 7 veces (1933. 1934, 1936, 1940, 1941, 1942, 1943) y de 400 metros en 1941.

La plusmarca española de Angel duró 11 años, hasta 1946. El 27 de julio el onubense Manuel Macías (1923-1983) realizó 4:02,6. Macías alternó con éxito los 800 metros, con 2 campeonatos de España (1947 y 1949) y los 1500 metros, prueba en la que fue campeón

adarraga
Juan Bautista Adarraga (foto http://www.martinperarnau.com)

nacional en 1946, 1947 y 1954. Llevó la plusmarca española de 800 metros a 1:54,4 en 1954, su mejor año. La primera plusmarca de 1500 metros de Macías se superó 3 años después cuando el madrileño Daniel Poyán (1923-2007) corrió en 4:02,1 (homologado 4:02,2) y 2 años más tarde 4:01,9 (homologado 4:02,0). Poyán fue campeón de España de 1500 metros en 1951. Aunque estaba inscrito, no participó en los Juegos de Londres de 1948. Quien sí lo hizo en 800 y 1500 metros fue Juan Bautista Adarraga (1924-1996). Adarraga fue campeón de España de 800 metros en 1944, 1946 y 1948, de 1500 metros en 1948 y 1949 y de 400 metros vallas en 1949. Fue 4 veces plusmarquista español de 800 metros. En Londres no pasó de la primera ronda en ninguna de las 2 pruebas, pese a que en 1500 metros hizo plusmarca personal de 4:03,7, pero el mediofondo español seguía entonces muy lejos de la élite.

Tras unos años sin progresar, Macías recuperó la plusmarca de 1500 metros con 4:01,8 y 4:00,1 (homologado 4:00,2) en 1953. Ahora sí que parecía que la barrera de los 4 minutos estaba al alcance de un atleta español. Esto sucedió el 23 de mayo de 1954. 15 días después de que Roger Bannister (1929) consiguiera correr la milla por primera vez en la historia por debajo de 4 minutos, un español, Manuel Macías, conseguía bajar de 4 minutos en 1500 metros. El tiempo de Macías fue 3:59,7 (homologado 3:59,8). Ese mismo año superó 2 veces su propia plusmarca hasta dejarla en 3:54,5 (homologada 3:54,6). Pese a la mejoría de Macías  de 5,5 segundos, el mediofondo español seguía a una enorme distancia de los grandes. En el Europeo de ese mismo año, Macías no pudo superar la ronda inicial ni del 800 ni del 1500. Ello, sin embargo, estaba a punto de cambiar, con la irrupción de uno de los mejores mediofondistas españoles de siempre, Tomás Barris.

Tomás Barris Ballestin había nacido en Barcelona el 1 de febrero de 1930. Su infancia, en plena Guerra Civil y posguerra, no resultó fácil. Simultaneaba sus estudios con diversos trabajos para ayudar a la economía familiar. Comenzó a interesarse por el atletismo a las 15 años, con entrenamiento autodidacta. En 1947 tomó parte en la prueba escolar de la Jean Bouin y ocupó la segunda posición. Al año siguiente, comenzó a prepararse a las órdenes del entrenador Raimundo Camps y se federó. En 1950 fichó por el RCD Español. El 22 de julio de ese año, Barris tuvo ocasión de batir al que entonces era su ídolo, Manuel Macías. Sucedió en un intento por parte de Macías de superar la plusmarca española de Daniel Poyán. El que casi lo consiguió no fue Macías, sino Barris, que hizo su mejor marca personal, 4:02,6, a 0,4 de la marca de Poyán. Tras unos años complicados, en 1954 Barris mejoró su tiempo de 1500 a 4:01,6. No era un mal tiempo, pero Macías había llevado la plusmarca nacional a 3:54,6. Lo que no imaginaba Barris es que en menos de un año la superaría.

El año de 1955 supuso un punto de inflexión en la carrera de Barris. Ese año se celebrarían los Juegos del Mediterráneo en Barcelona. Por medio de Juan Antonio Samaranch (1920-2010), entonces concejal del Ayuntamiento de Barcelona, se contrató al entrenador finlandés Olli Virho, que estuvo 8 meses viviendo en la Ciudad Condal e, incluso, aprendió español. El resultado fue excelente. El 24 de abril Barris realizaba su primera plusmarca nacional, 2:27,8 en 1000 metros, primer español sub 2:30. En 1500 metros igualó y posteriormente superó a Macías. En los Juegos del Mediterráneo fue 7º en 800 y 4º en 1500 metros con nuevo primado español de 3:53,8. En 800 metros también sucedió a Macías como plusmarquista nacional con 1:52,4. Además se proclamó campeón de España por primera vez, tanto en 800 como en 1500 metros. En total ganaría 6 veces en 800 (1955, 1957, 1959, 1960, 1961, 1962, 1963) y 9 en 1500 (1955, 1956, 1957, 1958, 1959, 1961, 1962, 1963, 1964), y un título de 1000 metros en sala en 1965. Tras una temporada de transición en 1956, en 1957 comenzó a entrenar con Woldemar Gerschler (1904-1982), preparador de atletas de la talla de Rudolf Harbig (1913-1944), Josy Barthel (1927-1992), Roger Moens (1930) o Gordon Pirie (1931-1991). Para que el alemán lo aceptase en su cuartel general de Fruiburgo, fueron nuevamente necesarios los buenos oficios de Samaranch. Barris viajó a Alemania, donde estuvo tres semanas y conectó muy bien con Gerschler. Las prestaciones del atleta catalán mejoraron notablemente. Rebajó la plusmarca de 1500 metros hasta 3:46,4 y se hizo habitual de las reuniones internacionales del circuito escandinavo. Incluso se permitió el lujo de batir el explusmarquista mundial Werner Lueg (1931-2014) en un encuentro España – Alemania. Ese año, además, consiguió un trabajo en la Diputación de Barcelona que le permitía seguir entrenando.

En tan solo 3 años, Barris había pasado de correr los 1500 metros por encima de 4 minutos a codearse con lo mejor del mundo. La prueba de fuego llegaría en 1958, año en que se celebraban los Campeonatos de Europa, en Estocolmo. Barris decidió centrarse solamente en el 1500. Llegaba con una nueva plusmarca nacional de 3:45,5, conseguida la semana anterior al Europeo. En la capital sueca, el catalán no pudo evitar sentirse decepcionado. Pese a mejorar de nuevo el tope español, con 3:44,5, solo pudo ser 5º y se quedó fuera de la final. Lo cierto es que el nivel fue altísimo. Hubo 10 atletas que corrieron más rápido que Barris en las series (eran 4 y pasaban los 3 primeros). Hubo otro español que tomó parte en ese 1500, el vizcaíno Cesáreo Marín (1930-2006), doble campeón de España de 800 y 1500 metros en 1952 y 1953, así como de 400 metros vallas en 1957. Marín fue 9º en la primera serie con 3:53,4, a 0,6 de su mejor marca. En 1984 fue candidato a presidir la RFEA, pero resultó derrotado ante Juan Manuel de Hoz (1929-2008).  Una semana después de su eliminatoria en Estocolmo Barris corrió en Turku, donde se pudo resarcir en parte del fiasco del Europeo, al establecer una impresionante plusmarca nacional de 3:41,7, que resultaría la 13ª mejor marca de ese año. Esa sería su última plusmarca española de 1500 metros. En total, la había rebajado casi 13 segundos:

  1. 3:54,6 Barcelona 07 06 1955 (plusmarca española igualada oficialmente)
  2. 3:54,2 Barcelona 26 06 1955
  3. 3:53,8 Barcelona 21 06 1955
  4. 3:53,6 Barcelona 15 07 1955
  5. 3:53,3 Varberg 06 07 1957
  6. 3:47,9 Estocolmo 10 07 1957
  7. 3:46,4 Oslo 16 07 1957
  8. 3:45,5 Turku 15 08 1958
  9. 3:44,5 Estocolmo 22 08 1958
  10. 3:41,7 Turku 29 08 1958

En 1959, Barris ganó el oro en 1500 metros y la plata en 800 metros en los Juegos del Mediterráneo. En 1960 no pudo llegar a los Juegos de Roma en buenas condiciones, pues se había lesionado unas semanas antes. Siguió compitiendo hasta su retirada en 1965. En 1963 aún fue plata en 1500 en los Juegos del Mediterráneo. Superó sus últimas plusmarcas nacionales en 1962. Se hizo con un total de 35 topes españoles en pruebas entre 800 y 3000 metros, incluyendo el 4 x 1500. Sus mejores plusmarcas nacionales fueron 1:48,7 (800 m), 2:22,1 (1000 m), 3:41,7 (1500 m), 4:03,2 (milla), 5:14,5 (2000 m) y 8:09,8 (3000 m). Además acreditó 50,5 en 400 metros y 14:28,0 en 5000 metros. Tras su retirada, aparte de dedicarse a sus negocios, siguió vinculado al deporte como entrenador de atletismo, de fútbol y preparador físico de rugby y baloncesto. En la actualidad, a sus 86 años, sigue viviendo en Barcelona.

Barris se retiró siendo plusmarquista español de 1500 metros. Dos años después, José María Morera (1947) se acercó a la marca del catalán al correr la distancia en 3:42,5. Quien finalmente consiguió superarla fue el aragonés Alberto Esteban (1943).

Jorge González Amo (foto misatletas.blogspot.com.es)

Esteban fue el primer español finalista en un Europeo al aire libre en 800. Ocurrió en Budapest en 1966, donde fue 7º con 1:47,4, que mejoraba su propia plusmarca nacional de 1:48,0. Tras arrebatarle la plusmarca a Barris en 800 metros hizo lo mismo en 1500 metros. El 2 de julio de 1968 en Estocolmo, en la carrera de la milla, Esteban se convertía en el primer español en correr la prueba por debajo de 4 minutos, al marcar 3:59,2. El tiempo de paso por el 1500, 3:41,3, se homologó también como plusmarca nacional. Sin embargo, esta plusmarca resultó muy efímera, el 26 de agosto en  Gotemburgo el madrileño Jorge González Amo (1945), actual seleccionador de medio fondo, se quedaba a las puertas de ser el primer español por debajo de 3:40, pues registró justamente 3:40,0. En realidad Amo había acudido a la ciudad sueca a ayudar a su amigo el alemán Bodo Tummler (1943) a hacerse con la plusmarca europea, pero viendo que la pista estaba en malas condiciones (el día anterior se había celebrado una competición de motor),  Tummler renunció a su objetivo y ayudó al español a realizar su mejor marca. El tiempo de Amo de 3:40,0 fue el 17º de ese año. Desde Barris ningún atleta español de 1500 metros se había colocado tan alto en la lista mundial de la temporada. Poco después, Amo participaba en los 1500 metros de los Juegos de México. Sería el último español olímpico en esta prueba hasta Moscú 1980. La juventud de Amo y de Morera hacían presagiar que la barrera de 3:40 se superaría pronto, pero hubo de esperarse hasta 1977, año en que un junior llamado José Manuel Abascal (1958) corría la distancia en 3:38,2 e iniciaba, junto con José Luis González (1957), una escalada que llevaría al 1500 español a lo más alto del atletismo mundial.

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Conexión vintage. Atletas históricos

Si no habéis visto el último programa de Conexión vintage emitido el 13 de octubre en Teledeporte, os lo recomiendo encarecidamente. Está en la web de RTVE.

Este episodio, titulado Atletas históricos, constituye un homenaje a tres atletas que con muy pocos medios materiales, limitados conocimientos técnicos y mucho entusiasmo llevaron los saltos del atletismo español desde la más absoluta irrelevancia a finales de Juegos Olímpicos. Conocer el pasado nos permite comprender el presente y esto lo refleja muy bien el documental con unas imágenes de un emocionadísimo Ramón Trecet, que en 1992, tras la medalla de plata de Antonio Peñalver (1968) recuerda a todos aquellos grandes atletas de los años 5o y 60 que prepararon un duro terreno para los que llegaron después. El medio fondo español debe mucho a Tomás Barris (1930), el fondo a Mariano Haro (1940) y Javier Álvarez Salgado (1943) y los saltos  no se podrían entender sin los tres protagonistas de este documental: Luis María Garriga (1945), Luis Felipe Pipe Areta (1942) e Ignacio Sola (1944). Los tres representan un antes y un después en el salto de altura, los saltos horizontales y el salto con pértiga en España respectivametne.

Luis María Garriga Ortiz nació en el municipio zaragozano de Borja, el 14 de junio de 1945. En esta entrevista reciente explica cómo se aficionó al salto de altura viendo en un bar de su pueblo a Robert Shavlakadze (1933), Valeri Brumel (1942-2003) y John Thomas (1941-2013) disputar el oro en los Juegos de Roma de 1960. Cuenta que tan solo 4 años más tarde él mismo, con 19 años, estaba participando en los Juegos de Tokio.

Fue el primer saltador español por encima de 2 metros y llevó la plusmarca española desde 1,98 m en 1963 hasta 2,13 m (2,14i) en 1970. En 15 ocasiones superó o igualó la plusmarca española al aire libre:

1,98 ‐ Madrid ‐ 17 04 1963
2,00 ‐ Manresa ‐ 19 04 1964
2,02 ‐ La Coruña ‐ 14 08 1964
2,04 ‐ Bilbao ‐ 23 08 1964
2,06 ‐ Madrid ‐ 19 09 1964
2,07 ‐ Zaragoza ‐ 12 10 1965
2,08 ‐ Tolosa ‐ 11 08 1966
2,09 ‐ Zaragoza ‐ 02 06 1968
2,10 ‐ Madrid ‐ 08 06 1968
2,11 ‐ Zuera ‐ 01 09 1968
2,12 ‐ Cuidad de México ‐ 19 10 1968
2,12 ‐ Madrid ‐ 20 07 1969
2,12 ‐ Madrid ‐ 30 08 1969
2,13 ‐ Madrid ‐ 30 05 1970
2,13 ‐ Zurich ‐ 01 08 1970

2,14i ‐ Viena ‐ 14 03 1970

Garriga consiguió 12 campeonatos de España (6 en pista cubierta). Fue, como dice en el documental Martí Perarnau (1955), su sucesor como plusmarquista español, un extraordinario competidor. En los Juegos de México realizó su mejor marca, 2,12 m, para acceder a la final, donde fue 11º con 2,09. Ningún saltador de altura masculino español ha mejorado esa posición. Gustavo Adolfo Becker (1966) la igualó en Barcelona 1992. Por supuesto sí lo hizo la actual campeona olímpica Ruth Beitia (1979). En campeonatos de Europa en sala fue 5º en 1970, con su mejor marca de 2,14 m. Siguió saltando altura hasta 1975. Fue alcalde de Borja de 1979 a 1987 y de 1999 a 2007.

Luis Felipe Areta Sampériz nació en San Sebastián el 28 de marzo de 1942. En una época en la que ya no era muy frecuente alternó con éxito el salto de longitud y en triple salto, si bien posteriormente se centró más en el triple. Realizó su primera plusmarca española absoluta, con 17 años en triple salto, en 1959. En triple salto totalizó 21 plusmarcas al aire libre, desde 14,54 a 16,36 m (16,47i):

14,54 – Madrid – 25 10 1959
14,65 – Madrid – 21 05 1960
14,79 – Madrid – 28 05 1960
14,87 – S.Sebastián – 19 06 1960
14,98 – La Coruña – 25 06 1960
15,04 – La Coruña – 02 07 1960
15,13 – Barcelona – 24 09 1961
15,14 – Madrid – 15 10 1961
15,37 – Madrid – 15 10 1961
15,50 – Roma – 13 04 1963
15,62 – Roma – 13 04 1963
15,68 – Milán – 21 04 1963
15,89 – Madrid – 18 05 1963
15,89 – Porto Alegre – 08 09 1963
15,89 – Roma – 19 04 1964
15,90 – Roma – 19 04 1964
15,95 – Roma – 19 04 1964
16,17 – La Coruña – 09 08 1964
16,20 – Barcelona – 04 09 1965
16,23 – Túnez – 16 09 1967
16,36 – Estocolmo – 02.07.68

16,47i – Madrid – 10 03 1968

En salto de longitud superó la plusmarca española 5 veces desde 7,40 a 7,77 metros:

7,40 – Arlés – 17 07 1960
7,50 – Burdeos – 22 07 1962
7,54 – Burdeos – 22 07 1962
7,69 – Mainz – 26 06 1963
7,77 – Helsinki – 04 07 1963

Fue olímpico en Roma 1960, en Tokio 1964 y en México 1968. En Tokio se convirtió en el segundo finalista olímpico español, al ser sexto en salto de longitud con 7,34 metros. En México consiguió clasificarse con 16,20 m para la final de triple salto, en la que, mermado por una lesión, solo pudo ser 12º. Ningún otro triplista español ha vuelto a alcanzar una final olímpica. Curiosamente en Moscú 1980, el actual director técnico de la RFEA, Ramón Cid (1954), saltó también 16,20 m en la calificación, pero le resultaron insuficientes para alcanzar la final. Areta fue 5 veces campeón de España de salto de longitud (1 en sala) y 11 veces de triple salto (3 en sala). Realizó su mejor marca absoluta, 16,47i, en los Juegos Europeos de pista cubierta celebrados en Madrid en 1968, salto con el que fue medalla de bronce. Ganó dos veces el triple salto en los Juegos del Mediterráneo. Dejó el atletismo en 1973. En 1980 se ordenó sacerdote.

Este es el salto de Areta de 16,47 en el Palacio de los Deportes de Madrid. Estas imágenes están incluidas en el documental Conexión vintage.

Ignacio Sola Cortabarría nació en Bilbao el 1 de febrero de 1944. Comenzó a saltar pértiga a los 15 años y acabó superando la plusmarca española 17 veces al aire libre, mejorándola en casi 1 metro. Fue el primer español en irse por encima de los 5 metros:

4,25 ‐ Madrid ‐ 27 10 1963
4,25 ‐ Madrid ‐ 02 05 1964
4,39 ‐ Barcelona ‐ 10 05 1964
4,45 ‐ Madrid ‐ 15 0 1964
4,60 ‐ Kassel ‐ 28 05 1964
4,60 ‐ Tokyo ‐ 15 10 1964
4,70 ‐ Madrid ‐ 01 05 1965
4,70 ‐ Bourges ‐ 10 07 1965
4,82 ‐ Madrid ‐ 18 07 1965
4,85 ‐ Madrid ‐ 09 07 1966
4,90 ‐ Colonia ‐ 28 06 1967
5,00 ‐ Colonia ‐ 28 06 1967
5,05 ‐ Madrid ‐ 08 06 1968
5,10 ‐ Madrid ‐ 23 06 1968
5,10 ‐ Ciudad de México ‐ 16 10 1968
5,15 ‐ Ciudad de México ‐ 16 10 1968
5,20 ‐ Ciudad de México ‐ 16 10 1968

Sola fue el primer español en saltar con pértiga de fibra de vidrio, lo que dio un gran impulso a sus marcas. Su mejor año fue 1968, en que superó la plusmarca española en 5 ocasiones, 3 de ellas en el lugar más importante, los Juegos de México. Ello le permitió ser plusmarquista olímpico en 3 ocasiones, en una de ellas, con 5,15 m, durante más de 20 minutos, en solitario. Finalmente ocupó una brillante 9ª posición, puesto que igualaron Alberto Ruiz (1961) en Los Ángeles 1984 y Montxu Miranda (1976) en Sídney 2000. La mejor actuación de un pertiguista español fue el bronce de Javier García Chico (1966) en Barcelona 1992.  Además Sola fue 5º en el Europeo al aire libre de 1966 y 2 veces 5º en Europeos en sala. Obtuvo 15 campeonatos de España (8 en pista cubierta). Se retiró en 1972, tras haber sufrido en 1969 una grave fractura de tobillo. Aunque terminó los estudios de Arquitectura Técnica, nunca ejerció. Fue fabricante de calzado deportivo y Jefe de Marketing de Adidas.

El salto de Sola de 5,20

Además de contar las extraordinarias prestaciones de estos 3 atletas, el documental, que reúne mucho material de la época, muestra, por ejemplo, el gran acontecimiento que supuso para Borja que un equipo de Televisión Española, liderado por Miguel Ors, pionero del deporte en Televisión Española, se desplazase a esta localidad para entrevistar a Garriga. El material para saltar altura es de lo más precario, especialmente el colchón de caída. En el documental también hay una entrevista de 1968 con la futura plusmarquista española de salto de altura Sagrario Aguado (1949) o un campeonato de España en la embarrada pista de tierra de Montjuïc, que más bien parece un nacional de cross.

Algo que se destaca es la absoluta precariedad de medios y de conocimientos técnicos de la época. En este sentido fue fundamental la sapiencia del antiguo atleta y entrenador polivalente José Luis Torres (1925), que en los Juegos de México dirigía a los olímpicos Sola y al plusmarquista español de 1500 metros, Jorge González Amo (1945). Previamente había preparado a Areta.

El documental comienza con un coloquio entre Paco Grande y los periodistas Martí Perarnau, exsaltador de altura, y Esteban Gómez. A la pregunta de Paco Grande sobre qué marcas podrían hacer hoy estos atletas, Perarnau cree que 17,50 m Areta, 5,80 m Sola y 2,30 m Garriga. Probablemente no ande muy descaminado. Esto da una idea de lo que supusieron estos tres grandes del atletismo, en una época deportiva bastante precaria.

Muchas gracias a Paco Grande y a Teledeporte por este esclarecedor y emotivo documental. Ojalá en el futuro tengan cabida en el programa otros mitos del atletismo español, incluyendo las pioneras femeninas a las que no se dejó volver a competir hasta 1964.

Athletics Weekly. Seb Coe a los 60

Athletics Weekly es la publicación atlética por antonomasia de las Islas Británicas desde 1945. En su número del 29 de septiembre dedica un mongráfico de 32 páginas a Sebastian Coe (1956), con motivo de su 60 cumpleaños. El monográfico incluye artículos y entrevistas que se ocupan tanto de la faceta atlética como no atlética del exmediofondista británico y actual Presidente de la IAAF. Coe tras una carrera atlética llena de éxitos supo buscarse el éxito en otros campos. En 1979 se graduó en Económicas e Historia social por la Universidad de Loughborough. De 1992 a 1997 fue miembro de la Cámara de los Comunes por el Partido Conservador. De 1997 a 2001 desempeñó el cargo de jefe de personal del líder de la oposición conservadora y futuro Ministro de Exteriores William Hague (1961). En 2004 se hizo con la dirección de la candidatura de Londres para  los Juegos Olímpicos. La capital británica consiguió contra todo pronóstico ser sede olímpica en 2012, delante de las favoritas París y Madrid. Continuó como presidente del comité organizador que hizo de los Juegos un éxito. En 2007 ocupó el cargo de vicepresidente de la IAAF, puesto que renovó en 2011. En 2015, finalmente, resultó elegido Presidente de la IAAF, papel que sigue desempeñando en la actualidad. Como atleta, Coe vivió una época de transición entre el amateurismo y la profesionalización. Su rivalidad con su compatriota Steve Ovett (1955) llevó al atletismo a un interés mediático inimaginable. En julio de 1980 el mundo parecía parado esperando el doble enfrentamiento entre los dos colosos del mediofondo en Moscú. Ambos atletas poco tenían que ver. Mientras Ovett disfrutaba corriendo y gracias a ello ganaba, para el Coe de la primera etapa ganar era cuestión de vida o muerte, como el propio atleta reconocería años después. Tras superar una seria enfermedad, en 1984 volvió a lo más alto con el oro en LA, pero aquel Coe era muy diferente al de Moscú, 4 años atrás. Poder disfrutar de nuevo del atletismo le dio una visión diferente.

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El monográfico no trata la etapa de Coe como político. Comienza con las impresiones de sus vivencias atléticas. Moriría por este deporte, dice. Aún entrena 4 o 5 veces por semana, a ritmo suave. Aunque es un hombre volcado en el atletismo, es capaz de desarrollar otras actividades, como mostró durante su etapa en el Parlamento. En la entrevista no lo cuenta, pero en su biografía Born to run, Coe explica cómo su padre inculcó a él y a sus hermanos el interés por el jazz o la literatura. Además su madre era actriz de teatro, lo que lo convirtió en un gran aficionado a los escenarios. A continuación Coe valora el poco más de un año que lleva como Presidente de la IAAF. No lo juzga fácil. Dice que en absoluto se arrepiente, pese a que la situación es peor de lo que se esperaba. No elude los asuntos espinosos, principalmente la corrupción y las drogas. En el caso de las ayudas ilegales, es partidario de acortar los plazos de sanción y de endurecer los castigos, si bien no lo ve sencillo. Considera además muy importante la educación a los jóvenes atletas. Dice Coe que es muy importante que comprendan la esencia del atletismo y lo que significa. Opina que las críticas iniciales fueron prematuras, que las soluciones no son inmediatas. Las críticas amainaron cuando, en una valiente decisión, no permitió la participación de Rusia en los Juegos. Defiende los resultados del atletismo en los recientes Juegos de Río, teniendo en cuenta las circunstancias. Cree que, pese a todos los problemas, la afición al atletismo no ha mermado y pone como ejemplo el alto ritmo de venta de entradas para los Mundiales de Londres 2017. Enlazando con esto resalta el potencial económico del atletismo. Piensa que gestionar la organización de un deporte no es incompatible con incluirlo en la industria del entretenimiento. Para ello se debería estar innovando constantemente.

En cuanto a su faceta deportiva la revista contrapone su actuación en Moscú con la de Los Ángeles. En la entonces capital de la Unión Soviética tuvo una actuación deficiente en los 800 metros donde, atenazado por los nervios, perdió ante un Steve Ovett que probablemente era inferior, tras una carrera táctica desastrosa. La victoria en el 1500 era para Coe casi una cuestión de supervivencia. El Coe que acudió a Los Ángeles 4 años después era muy diferente, tras superar una grave toxoplasmosis, una enfermedad producida por un parásito. No pudo imponerse en el 800. El ganador, el brasileño Joaquim Cruz (1963) probablemente habría batido incluso al mejor Coe. Pero la victoria del británico en el 1500 fue inapelable. La considera su carrera perfecta, si bien reconoce que su gran rival entonces, su compatriota Steve Cram (1960) no estaba en su mejor momento. A esta carrera ya le hemos dedicado una entrada. Apenas se habla de la falta de clasificación de Coe para los Juegos de Seúl. Lo cierto es que realizó las mínimas, 1:43,93 y 3:35,72, fuera de plazo, por lo que resultaba muy complicado legalmente repescarlo. Se había pasado gran parte de la temporada lesionado y llegó tarde. Visto lo sucedido con la inesperada victoria de Peter Rono (1967), tal vez Coe habría tenido su oportunidad. Nunca lo sabremos.

También tienen cabida los rivales de Coe. Steve Cram, actual comentarista de Eurosport, cuenta cómo fue su acercamiento a los dos grandes del mediofondo británico. Cram, 4 años menor que Coe, leía en la prensa los logros del entonces junior Seb. Cuando lo conoció personalmente le llamó la atención su aspecto físico poco imponente. Cuenta que le resultó más fácil conectar con el extrovertido Ovett, que con el más reservado Coe. Con el tiempo, no obstante, acabó teniendo una sólida amistad con Seb, que perdura en la actualidad. Expresa su gran admiración por él, al que describe como un auténtico apasionado del atletismo y del que, contradiciendo al propio protagonista, dice que si hubiese llegado a conocer la verdadera situación de la IAAF no habría competido por su presidencia. De Ovett se muestran algunas frases elogiosas hacia Coe de una entrevista en el London Mirror de 2012. Pese a su gran rivalidad su relación siempre fue amistosa y de mutuo respeto, probablemente conscientes de que se hicieron mutuamente más grandes uno al otro. También se menciona un rival poco conocido, Kirk Dumpleton (1956).  Obviando los Juegos de LA, en los que Ovett estaba enfermo, los dos únicos atletas en derrotar a los dos grandes en la misma carrera fueron el alemán Olaf Beyer (1957), oro en los 800 metros del Europeo de 1978, con Ovett plata y Coe bronce, y Dumpleton. Sucedió en Crystal Palace el 29 de marzo de 1972, en el Campeonato Juvenil de Cross de Inglaterra. Dumpleton resultó vencedor, con Ovett, que entonces corría 400 y 800 metros, segundo y Coe décimo. Dumpleton, que en la actualidad es profesor de Historia, llegó a hacer 4:01 en la milla y 2h25 en maratón.

Finalmente no podía faltar la referencia alma mater de Seb, su padre y entrenador Peter Coe (1919 – 2008), antiguo ciclista aficionado, superviviente de un hundimiento, exprisionero de guerra evadido, ingeniero de éxito y entrenador autodidacta. La aproximación a su figura no la hace, sin embargo, Seb, sino Wendy Sly (1959), plata en 3000 metros en los Juegos de LA y una de las pocas atletas que entrenó Peter, aparte de Seb. Sly describe cómo eran los entrenamientos con Peter pero sobre todo cómo era el ambiente inevitablemente familiar que rodeaba a los entrenamientos. Se pone como ejemplo de entrenamiento de Coe uno de 1981: 6 x 800 recuperando 45 segundos a una media de 1:52-1:53, 1:46 el más rápido. Dos semanas más tarde corrió la milla en 3:47,33, nueva plusmarca mundial.

El especial Coe termina con una confesión del propio Seb, que afirma introducía subrepticiamente la revista Athletics Weekly en el Parlamento durante las tediosas sesiones de la Cámara de los Comunes, y con las portadas, unas cuantas, que la revista ha dedicado durante casi 40 años a este genio del mediofondo.

En definitiva, se trata de un magnífico documento, con un excelente material gráfico, sobre un personaje excepcional no solo en el mundo del atletismo, que está llamado a seguir dando aun más por el deporte que tanto le apasiona.

 

 

Cómo acabar una final olímpica con plusmarca mundial y ser solo bronce

En 1924 el fundador del moderno olimpismo, el barón Pierre de Coubertin (1863-1937) consiguió llevar a su ciudad natal los Juegos Olímpicos de verano. Estos Juegos acabarían inmortalizados en la excepcional película Carros de Fuego, con la historia de Eric Liddell (1902-1945) y Harold Abrahams (1899-1978) pero fueron también conocidos porque el futuro actor John Weissmuller (1904-1984)se convirtió en el primer nadador en bajar de 1 minuto en 100 metros o porque el finlandés Paavo Nurmi (1897-1973) se hizo con 5 oros, entre ellos los de 1500 m y 5000 m, ganados con menos de 2 horas de diferencia. En medio de estos logros sucedió un hecho muy curioso. El atleta estadounidense Robert LeGrende (1898-1931) superó la plusmarca mundial de salto de longitud, terminó su final siendo plusmarquista y solamente consiguió la medalla de bronce.

Pierre Robert Lucien LeGrende (Lewiston, Maine, 7 de enero de 1898) nació en el seno de una modesta familia de origen franco canadiense. Pese a ello y a la prematura muerte de sus padres, Robert, probablemente gracias también a su talento atlético, consiguió entrar en la Universidad de Georgetown. Además del atletismo también practicaba fútbol americano, baloncesto y béisbol. Centrándose más en el atletismo comenzó a destacar en la prueba de pentatlón clásico, que se disputó en los Juegos Olímpicos de 1912 a 1924 y en la que se hizo famoso el estadounidense Jim Thorpe (1887-1953). Consistía en la disputa de salto de longitud, lanzamiento de jabalina, 200 metros, lanzamiento de disco y 1500 metros. A diferencia del decatlón, la puntuación no se decidía por tabla sino por puestos. En Estados Unidos continuó disputándose hasta 1978.

En 1917, al entrar los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, LeGrende se enroló en los Student Army Training Corps en Georgetown. No se trasladó al frente en Europa pero sí para disputar los Juegos Interaliados en París en 1919, en los que participaban militares de los países que habían ganado la guerra. LeGrende se impuso en el pentatlón, lo que le supuso un recibimiento de héroe en su casa. En 1920 tomó parte en el pentatlón de los Juegos Olímpicos de Amberes. Empató con el 3º, el finlandés Hugo Lahtinen (1891-1977), pero se quedó fuera de las medallas porque Lahtinen lo batió en 3 de las 5 pruebas. 4 años después intentó clasificarse para los Juegos de París en las pruebas de salto de longitud y en el pentatlón. Aunque ganó la prueba combinada de selección, una lesión le impidió clasificarse en la longitud.

1924 Olympic Games in Paris. Pentathlon. Robert Legendre, USA. competing in the Long Jump discipline in the Pentahlon

Robert LeGrende en el salto que le dio la plusmarca mundial (7,76 m) en los Juegos de París de 1924. Imagen: Georgetown Metropolitan.

El pentatlón olímpico tuvo lugar el 7 de julio, con el salto de longitud como primera prueba. En su tercer y último intento LeGrende se fue a 7,76 metros, 7 cm por encima de la plusmarca mundial de su compatriota Edward Gourdin (1897-1966). Sin embargo, tras concluir las cinco pruebas LeGrende no pudo hacerse con el oro. Acabó la final olímpica con una plusmarca mundial y una medalla de bronce, tras el finlandés Eero Lehtonen (1898-1959) y el húngaro Elemér Somfay (1898-1979). Al día siguiente dos atletas de raza negra, William DeHart Hubbard (1903-1976) y el explusmarquista mundial Edward Gourdin, se hacían con el oro y la plata en el salto de longitud. Uno de los dos aparece representado fugazmente en la película Carros de Fuego. La marca del ganador fue 32 cm más corta que el registro de LeGrende en el pentatlón. DeHart Hubbard se convirtió en le primer atleta negro en ganar un oro olímpico. Hoy son mayoría. Al año siguiente superó el tope mundial de  LeGrende con un salto de 7,89 metros. LeGrende se graduó como dentista y se unió a la Marina, donde ejerció su profesión hasta su prematura muerte en 1931, a la edad de 33 años, a causa de una neumonía.

48 años más tarde, en los Juegos de Münich de 1972 estuvo a punto de suceder algo similar. La atleta alemana Heidemarie Rosendhal (1947) se hizo con el oro en el salto de longitud , con 6,78 metros. Dos días después tomó parte en el pentatlón (80 metros vallas, lanzamiento de peso, salto de altura, salto de longitud y 200 metros), prueba antecesora del heptatlón, que también se disputaba en 2 días. El segundo día Rosendhal realizó 6,83 metros en el salto de longitud, a tan solo 1 cm de la plusmarca mundial que ella misma poseía. En la prueba combinada ocupó el segundo lugar. El pertiguista Danny Ecker (1977), que en 2001 saltó 6 metros en sala, es hijo de Rosendhal.

En la actualidad parece difícil que se consiga una plusmarca mundial durante el desarrollo de las pruebas combinadas, tanto masculinas como femeninas. Aunque algunas de las mejores marcas conseguidas en combinadas son excelentes, se encuentran bastante lejos de las plusmarcas mundiales absolutas.

El golpe de calor que acabó con la carrera de Jim Peters

El golpe de calor es una alteración grave del proceso de regulación de la temperatura corporal. Sucede cuando el organismo es incapaz de eliminar el calor que genera y es una situación potencialmente mortal. Recientemente pudimos ver un ejemplo de golpe de calor con el triatleta británico Jonathan Brownlee (1990). En los entonces Juegos del Imperio Británico de 1954 un golpe de calor acabó con la carrera atlética del maratoniano Jim Peters (1918-1999) y pudo acabar con algo más.

James Henry Peters había nacido en Hackney, Londres, el 24 de octubre de 1918. Antes de practicar atletismo jugó al fútbol y al cricket. En 1945 comenzó a destacar en distancias largas. Representó a su país en los Juegos de 1948, celebrados en su ciudad natal, corriendo los 10000 metros. Tras una desafortunada actuación en la que fue 8º con vuelta perdida se planteó la retirada. Ya contaba con 29 años. Pero su entrenador, Herb Johnston (1902-1967), plata olímpica en el 3000 por equipos de 1924 y 8º en el 5000 de 1928, consiguió convencerlo para que siguiese y para que probase en la carrera de maratón. Peters se entrenaba a diario, algo no muy común entonces. Para preparar el maratón no incrementó el kilometraje, sino que aumentó los ritmos. El resultado fue magnífico. Tras 2 años de concienzudo entrenamiento, en 1951 Peters corrió en 2h29:29, nueva plusmarca británica, a menos de 4 minutos de la plusmarca mundial del pequeño, 1,55 m, coreano Suh Yun-bok (1923). Un año después, el 14 de junio de 1952, Peters conseguía destronar al Suh, al marcar en Londres 2h20:43, con su compañero de entrenamientos Stan Cox (1918-2012) segundo en 2h21:42. Peters había mejorado la plusmarca mundial en casi 5 minutos. Su logro adquirió aun más valor cuando se descubrió que el circuito tenía 237 metros de más. Es probable que el tiempo real fuese inferior a 2h20.

Los dos británicos eran los favoritos para el oro olímpico en el maratón que se celebraría en Helsinki un mes después, prueba que también tomaría parte Emil Zátopek (1920-2000). Pero el checo nunca había corrido la distancia y se presentó en la línea de salida tras sus oros en 5000 y 10000 metros. Hoy día probablemente sería imposible que un aspirante al oro olímpico en la carrera más larga viniese de hacer esta prueba el mes anterior. Tampoco es probable que un atleta de élite de 5000 y 10000 metros tomase parte en un maratón olímpico sin haber corrido nunca la distancia, aunque Lasse Virén (1949) lo hizo en 1976. Peters se separó del resto de los corredores tras 10 Km, pero Zátopek y el sueco Gustaf Jansson (1922-2012) consiguieron alcanzarlo en el Km 15. 4 Km más adelante Zátopek se dirigió a sus rivales en inglés: Yo no sé mucho de esto, pero ¿no creéis que vamos demasiado lentos? Como no obtuvo respuesta decidió incrementar el ritmo. Solamente Jansson lo pudo seguir. Peters abandonó en el Km 32 cuando iba 3º, aquejado por calambres. Cox se había retirado 6 Km antes cuando estaba en 6ª posición. Zátopek se presentó en solitario en el estadio de Helsinki. Su tiempo final 2h23:03 era el 3º de siempre. Logró el hecho histórico de hacerse con el oro en las tres pruebas de fondo 5000, 10000 y maratón. Su ventaja sobre el segundo, el argentino Reinaldo Gomo (1918-1994), fue de más de 2 minutos y medio. Jansson consiguió finalmente ser tercero.

La decepción de Peters fue enorme pero pronto se marcó un nuevo objetivo: el oro en los Juegos de la Commonwealth y en el Campeonato de Europa de 1954. Ambos maratones tendrían lugar con una diferencia de menos de un mes. En 1953 ganó los 4 maratones en los que tomó parte. En Londres el 13 de junio y en Turku el 4 de octubre estableció sendas plusmarcas mundiales con 2h18:41 y 2h18:35, convirtiéndose en el primer atleta en correr por debajo de 2 horas 20 minutos. Para 1954, Peters había programado, además de los dos maratones de los campeonatos, otras dos pruebas. En Boston, el 19 de abril resultó derrotado por el finlandés Veikko Karvonen (1926-2007), quien realizó la segunda mejor marca de siempre de entonces 2h20:39. Peters entró a continuación con 2h22:40. Se desquitó el 26 de junio, nuevamente en Londres, donde corrió en 2h17:40. Poco después, el 4 de agosto tenía lugar el maratón de los Juegos del Imperio, en la ciudad canadiense de Vancouver. Esa misma tarde se había celebrado la milla del siglo, el duelo entre Roger Bannister (1929) y John Landy (1930). La tarde era tremendamente calurosa y húmeda, lo que aconsejaba un ritmo prudente. Pero Peters, incapaz de no darlo todo, decidió irse en solitario. Hacia el Km 35 la previsión de la marca era de 2h23. En ese momento Peters superaba en 400 metros a su compañero Cox y más de 2 kilómetros al resto de los competidores. Con el estadio a menos de 3 km Cox sufrió un golpe de calor y chocó contra una farola. Poco después el golpe de calor se cebó con Peters, que entró en el estadio confuso y tambaleándose. Tras varias caídas y varios minutos de agonía, los jueces decidieron llevárselo al hospital, curiosamente cuando parecía que conseguiría su objetivo.

La agonía de Peters a partir del minuto 2:20.

El anónimo ganador de la prueba fue el escocés Joe McGhee (1929-2015) con 2h39:36. Una situación parecida había tenido lugar en los Juegos de Londres de 1908, con el italiano Dorando Pietri (1885-1942), quien también se quedó a pocos metros de su objetivo. En 1984, en el primer maratón olímpico femenino, la suiza Gaby Andersen (1945), afectada por un golpe de calor, consiguió, no obstante, llegar a la meta en 37ª posición. Lo sucedido en Vancouver terminó con la carrera atlética de Peters. Karvonen, unos días después, se coronó campeón de Europa. Peters trabajó como óptico tras dejar el atletismo. Falleció el 9 de enero de 1999.

En demasiadas ocasiones se califican de heroicos estos intentos de llegar a la meta a toda costa con el atleta preso de un golpe de calor. Dado el estado confuso que padece el corredor en esas condiciones, más que una hazaña, el dejarlo continuar es una imprudencia por parte de quienes los rodean. El golpe de calor es una urgencia médica. Es una situación potencialmente mortal.