¿Podría llegar a degradarse el decatlón?

En el número de noviembre de Atletismo Español, Óscar Fernández escribe sobre los cambios para 2017. La IAAF tiene como uno de sus objetivos igualar el atletismo masculino con el femenino. Para ello, por ejemplo, en el próximo Mundial de campo través, que se celebrará en Kampala (Uganda), las carreras senior masculinas y femeninas tendrán la misma distancia, 10 kilómetros, en lugar de los 12 y 8 habituales hasta ahora. En realidad, salvo por los 50 Km marcha, los programas atléticos masculino y femenino son casi iguales. Aparte de la altura de las vallas y los pesos de los artefactos de lanzamiento, la única diferencia son los 100 en lugar de los 110 metros vallas y el heptatlón en lugar del decatlón. Precisamente sobre el tema de las pruebas combinadas, la Asociación Europea de Atletismo (EAA) ha lanzado una idea de lo más controvertida para igualar ambos programas. Proponen un octatlón tanto para hombres como para mujeres, que consistiría en las pruebas del decatlón menos el lanzamiento de disco y el salto con pértiga.  El decatlón es una prueba con una larguísima tradición y que ha dado grandes campeones al atletismo. Degradarla a octatlón sería como cambiar los 400 metros lisos por 300 o los 800 por 600.

La historia de las pruebas combinadas se remonta a la antigua Grecia. En los antiguos Juegos Olímpicos se disputaba una prueba de pentatlón consistente en carrera (probablemente 1 estadio, 176 metros), salto de longitud, lanzamiento de disco, lanzamiento de jabalina y lucha. El decatlón comenzó a disputarse a partir de 1884, en Estados Unidos. En aquel momento se celebraba en un solo día y constaba de 100 yardas, lanzamiento de peso, salto de altura, 880 yardas marcha, lanzamiento de martillo, salto con pértiga, 120 yardas vallas, lanzamiento de barra (25,4 Kg), salto de longitud y la milla. El primer decatlón olímpico se disputó con este formato en 1904 y el vencedor fue el irlandés Thomas Kiely (1869-1951). El decatlón no volvió a ser olímpico hasta 1912, con importantes cambios que continúan en la actualidad. Pasaba a durar 2 días. En primer día tenían lugar los 100 metros lisos, salto de longitud, lanzamiento de peso, salto de altura y 400 metros lisos. En el segundo día se celebraban los 110 metros vallas, el lanzamiento de disco, el salto con pértiga, el lanzamiento de jabalina y los 1500 metros. Las tablas de puntuación han ido variando a lo largo de los años. La tabla actual es de 1985. En los Juegos de 1912, 1920 y 1924 se disputó otra prueba combinada, el pentatlón. En un solo día se competía en salto de longitud, lanzamiento de jabalina, 200 metros lisos, lanzamiento de disco y 1500 metros. Se puntuaba por puestos.

Con el formato actual el primer campeón olímpico de decatlón fue el estadounidense James Francis Jim Thorpe (1887-1953). En Estocolmo 1912, tras haber ganado el pentatlón, se hizo con el oro en el decatlón con plusmarca mundial. Esa marca le habría valido para ser plata en 1948. El Rey de Suecia, Gustavo V, le dijo en la ceremonia de vencedores que era el mejor atleta del mundo. En Estados Unidos se convirtió en un héroe nacional, hasta que unos meses después se descubrió que había sido jugador profesional de béisbol en divisiones inferiores. Los estrictos códigos amateur de entonces hicieron que el COI le retirarse las medallas de oro. Thorpe se murió pensando en que se había cometido una gran injusticia con él, lo que acabó reconociendo el COI con su rehabilitación póstuma en 1982.

El ganador de los Juegos de París 1924, el estadounidense Harold Osborn (1899-1975), fue también oro en la misma competición en salto de altura. Saltó 1,97 metros en la combinada y 1,98 metros en la prueba individual. Él mismo tenía, con 2,03 metros, la plusmarca mundial. No se volvió a dar el caso de que un decatleta ganase también un oro individual. Robert Bruce Bob Mathias (1930-2006) se convirtió, con 17 años, en 1948 en el ganador más joven de un decatlón en la historia olímpica. Repitió en 1952, con una asombrosa plusmarca mundial que superaba por 912 puntos el siguiente registro. En los años 70 formó parte de la Cámara de Representantes por el estado de California. El también estadounidense Rafer Johnson (1935) se quedó cerca de emular a Mathias. Fue plata en Melbourne 1956 y oro en Roma 1960, tras una cerradísima lucha con su amigo el taiwanés Yang Chuan-Kwang (1933-2007). La plusmarca mundial de Johnson, 8683 puntos con la tabla de 1950, equivalen casi a 8000 puntos en la actualidad, 7982. Johnson se retiró tras los Juegos e hizo carrera como actor en Hollywood. También su compatriota Bruce Jenner (1949), oro en Montreal 1976, intervino en alguna película. Jenner se hizo con la victoria con una  plusmarca mundial de 8618 puntos (8634 con la tabla de 1985). Tras su victoria olímpica se convirtió en una celebridad. Pero ocultaba un problema muy serio que padecía. Tras tres matrimonios fallidos, finalmente Jenner hizo público que en realidad tenía un cerebro de mujer encerrado en un cuerpo masculino. Después de someterse a terapia durante varios años, finalmente en 2015 se cambió oficialmente de sexo y de nombre. En la actualidad es Catlyn Jenner.

En el decatlón de Montreal un joven británico de 18 años ocupó en puesto 18º. Su nombre era Francis Morgan Ayodélé Daley Thompson (1958). En pocos años se convertiría en uno de los mejores decatletas de la historia. En 1977 ganó el Europeo junior y al año siguiente fue plata en el Europeo absoluto de Praga. A partir de ese año ganó consecutivamente los Juegos de Moscú 1980, el Europeo de 1982, el Mundial de 1983, los Juegos de LA 1984, con plusmarca mundial de 8798 puntos (8847 con la tabla de 1985), y el Europeo de 1986. Aún fue 4º en Seúl, sus cuartos Juegos Olímpicos. Su gran rival, el alemán Jürgen Hingsen (1958) vaticinó entonces que en poco tiempo alguien superaría los 9000 puntos. El británico, socarrón, respondía que cuando llegase el primo de Superman, pero este acabó llegando.

El estadounidense Daniel Dion Dan O’Brien (1966) sucedió como plusmarquista mundial a Thompson en 1992. Campeón del mundo en 1991, era el gran favorito para el oro en Barcelona 1992, pero 3 nulos en pértiga en las pruebas de selección le impidieron participar. Pudo consolarse parcialmente con los 8891 puntos de su nueva plusmarca mundial unos días después de los Juegos. Tras repetir oro mundial en 1993 y 1995 fue por fin campeón olímpico en Atlanta 1996. Tres años más tarde, el checo Tomáš Dvořák (1972) se quedó a las puertas de los míticos 9000, con 8994 puntos, nueva plusmarca mundial. Campeón mundial 3 veces consecutivas, 1997, 1999 y 2001, no pudo disfrutar de la gloria olímpica. Bronce en 1996, una lesión le impidió competir en Sídney 2000. Finalmente el primo de Superman fue su compatriota Roman Šebrle (1974) que en 2001 sumó 9026 puntos. Šebrle, que había sido plata en Sídney 2000, se hizo con la victoria 4 años después en Atenas. En 2008 ocupó la 5ª posición. Fue además subcampeón mundial en 2003 y 2005 y campeón en 2007. Once años duró la plusmarca del checo, hasta 2012 cuando el estadounidense Ashton Eaton (1988) hizo 9039 puntos. Plata mundial en Daegu 2011, lo ha ganado todo desde entonces: oro olímpico en 2012 y 2016, igualando a Mathias y Thompson, y oro mundial en 2013 y 2015. En esta última competición superó su plusmarca mundial con 9045 puntos. Algunas marcas individuales de Eaton son impresionantes: 8,23 m en salto de longitud, 45,00 en 400 metros o 13,35 en 110 metros vallas. En 2014 se dedicó únicamente a los 400 metros vallas y marcó 48,69.

La historia de las pruebas combinadas femeninas es mucho más corta. Las mujeres comenzaron su participación en los Juegos Olímpicos en 1928, con un programa que incluía solamente 100 m, 800 m, relevos 4 x 100, salto de altura y lanzamiento de jabalina. Se juzgó que los 800 metros eran excesivos para ellas y se eliminaron hasta 1960. Progresivamente se fueron introduciendo el resto de las pruebas hasta casi igualar el programa masculino en la actualidad.  Las combinadas, aunque llevaban disputándose desde los años 30, no entraron en los Juegos hasta Tokio 1964 con el pentatlón, que incluía 80 metros vallas (sustituida en 1972 por 100 metros vallas), lanzamiento de peso, salto de altura, salto de longitud y 200 metros.  La combinada se disputaba en 2 días, las tres primeras pruebas el primer día. La primera campeona olímpica fue la ucraniana, entonces soviética, Irina Press (1939-2004). Ya había sido oro en 80 metros vallas en Roma 1960. Tanto ella como su hermana Tamara (1937) se retiraron repentinamente en 1966, cuando las pruebas de sexo se hicieron obligatorias. De ellas se decía que tenían algún tipo de estado intersexual. Especialmente disputados resultaron las competiciones olímpicas de pentatlón de 1972 y 1976. En Múnich 1972 la diferencia entre la ganadora, la británica Mary Peters (1939), con la segunda, la alemana Heidemarie Rosehthal (1947), fue de 10 puntos (equivalente a 0,1 s en 200 metros). La británica se hizo con la plusmarca mundial de la combinada y la alemana se quedó en la combinada a 1 cm de su propia plusmarca mundial de salto de longitud, prueba en la que había sido oro 3 días antes. Más competido incluso resultó en pentatlón de 1976, con triplete alemán del Este: 1ª Siegrun Siegl (1954) 4745 puntos, 2ª Christine Bodner (1951) 4745 puntos, 3ª Burglinde Pollak (1951) 4740 puntos. El oro se resolvió por victorias parciales. La ucraniana, entonces soviética, Nadyezhda Tkachenko (1948) fue la última campeona olímpica de pentatlón, en Moscú 80, además con plusmarca mundial.

A partir de 1981 el pentatlón femenino se sustituyó por el heptatlón, consistente en 100 metros vallas, salto de altura, lanzamiento de peso, 20o metros lisos, salto de longitud, lanzamiento de jabalina y 800 metros. Las 4 primeras pruebas tienen lugar el primer día y las tres últimas el segundo. La primer campeona europea (1982) y mundial (1983) fue la plusmarquista mundial, la alemana del Este Ramona Neubert (1958). La especialidad estaba entonces dominada por las atletas del Este, especialmente las alemanas, por lo que su ausencia en Los Ángeles 84 se dejó sentir. La campeona fue la australiana Glynis Nunn (1960), que mejoró su marca en 108 puntos y batió a una joven Jackie Joyner (1962) por 5 puntos. Joyner se haría con el oro en Seúl 1988, con 7291 puntos, vigente plusmarca mundial, y en Barcelona 1992. En Seúl además fue campeona de longitud, prueba en la que llegó a acreditar 7,49 y fue plusmarquista mundial con 7,45. La plusmarca de Joyner parece que pertenece a otra época del atletismo. Además de ella, solamente otras 2 atletas han rebasado la barrera de los 7000 puntos, ambas escasamente. Se trata de la rusa Larisa Nikitina (1965), 7007 puntos en 1989, y la sueca Carolina Klüft (1983), 7032 puntos en el Mundial de 2007. Mientras la rusa no tuvo gran recorrido en la alta competición, Klüft fue dos veces campeona de Europa, 2002 y 2006, tres campeona mundial, 2003, 2005 y 2007, y oro olímpico en Atenas 2004. En los últimos años quien ha estado muy cerca de la barrera de los 7000 es la británica Jessica Ennis (1986) que registró 6955 puntos el día de su magnífica victoria en los Juegos de Londres. Ennis, recientemente retirada y una referencia en el deporte de su país, fue oro en el Europeo de 2010, oro en los Mundiales de 2009 y 2015, plata en el de 2011 y reciente subcampeona olímpica en Río, detrás de la belga Nafi Thiam (1994). La joven Thiam hizo su mejor marca con 6810 puntos. El futuro parece pertenecerle.

Se dijo en su momento que las mujeres no estaban fisiológicamente preparadas para correr 800 metros, después se dijo del 1500, del 5000, del 10000, del maratón, de la marcha, la pértiga… Lo cierto es que pueden competir en cualquier especialidad como se demuestra actualmente. Igualar las combinadas es una excelente idea, pero ha de igualarse por arriba, no por abajo. No hay ninguna razón por la que las mujeres no puedan hacer decatlón. Quizá la IAAF debería plantearse sustituir el heptatlón por el octatlón, como paso previo para que las mujeres disputen el decatlón. El decatlón y su espléndida historia no se merecen que los degraden.  Habrá que confiar en que la idea de la EAA de igualar por abajo se quede en ocurrencia. Entretanto podrían hacerse otros planteamientos más sensatos como convertir en oficial los 3000 metros para ambos sexos. Después de todo, el programa olímpico masculino apenas ha cambiado desde 1928 y lo cierto es que el atletismo de entonces y el de ahora poco tienen que ver.

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