¡Ha ganado Peter Rono! ¿Pero quién es Peter Rono?

En los años 80 del siglo pasado la distancia de 1500 m (o de la milla) estaba considerada la prueba reina de las competiciones atléticas. Entre 1974 y 1985 la plusmarca mundial de 1500 m se había superado 7 veces por 6 atletas, pasando de 3:33,1 a 3:29,46. En el caso de la milla, la mejoría fue de 3:51,1 a 3:46,32, con 8 plusmarcas y 5 atletas. El mes de agosto de 1981 resultó excepcional para esta distancia al superarse el tope mundial 3 veces en el transcurso de 9 días. La enconada rivalidad entre dos atletas excepcionales, con planteamientos vitales y atléticos totalmente distintos, los británicos Steve Ovett (1955) y Sebastian Coe (1956) fue clave en el progreso y la atracción mediática del atletismo en general y del medio fondo en particular. Su doble enfrentamiento en los Juegos de Moscú superó con mucho los límites del atletismo y los convirtió en iconos mundiales. Los logros de ambos británicos hicieron surgir una excelente generación de milleros, entre los que destacaban su compatriota Steve Cram (1960) y el marroquí Said Aouita (1959), si bien este estaba más centrado en los 5000 m. Un peldaño por debajo estaban los estadounidense Steve Scott (1956) y Sydney Maree (1956) y los españoles José Luis González (1957) y José Manuel Abascal (1958).

En esos primeros 80 hubo dos años especialmente fructíferos. En 1983 se superó en dos ocasiones la plusmarca mundial de 1500 m, 3:31,24  de Sydney Maree y 3:30,77 de Steve Ovett, su canto del cisne, con 6 atletas por debajo de 3:33,00. Y en el año mágico de 1985, se consiguió correr por primera vez por debajo de 3:30,00, con dos atletas en la misma carrera (Niza, 16 de julio), Steve Cram, 3:29,67, y Said Aouita, 3:29,71. Posteriormente el marroquí mejoró hasta 3:29,46. Antes se había hecho también con el primado universal de 5000 m, 13:00,40. Cram hizo, además, el tope mundial de la milla, 3:46,32. Esa temporada hubo 7 atletas en menos de 3:32,00 y 3 en menos de 3:30,00.

A tres años vista de los Juegos Olímpicos de Seúl, se dibujaba un duelo entre Cram y Aouita, si el marroquí se decidía por el kilómetro y medio. Este, sin embargo, optó por el 5000 en los años siguientes, prueba en la que consiguió en 1987 el primer sub 13 de la historia con 12:58,39 (Roma, 22 de julio). Incluso realizó, en 1986, unos excelentes 27:26,11 en 10000 m, 6ª mejor marca de siempre en aquel momento. En 1987 se proclamó fácilmente campeón mundial de 5000 m. Cram, por su parte, renovó su oro europeo en 1986, por delante de Coe, que lo había derrotado en la final olímpica de Los Ángeles. Pese a las lesiones continuaba rindiendo a un gran nivel, pero ese entorchado continental fue su punto de inflexión. A partir de 1987 sus problemas físicos no le impedían correr muy rápido en una sola carrera, pero le limitaban las tres rondas de los grandes campeonatos. En 1987 ocupó la 8ª posición en el campeonato del mundo de 1500 m tras hundirse en la última vuelta. El campeón fue el somalí Abdi Bile (1961), que se asomaba ese año a la élite mundial, por delante de José Luis González, plusmarquista español con 3:30,92, que conseguía su primera medalla en un gran campeonato.

Para los Juegos de Seúl, tanto Cram como Aouita anunciaron que doblarían en los 800 y los 1500 m. Ambos parecían en buena forma. El británico llegó a los Juegos con 1:43,42, 3ª mejor marca del año, y 3:30,95, mejor marca de la temporada. Aouita, que volvía a sus orígenes de mediofondista, por su parte, había corrido los 800 m en 1:43,86 y los 1500 en 3:32,69. La prueba de 800 m se celebraría en primer lugar y enseguida se vio que ambos tenían problemas. El británico no pudo entrar en la final. Se quedó en los cuartos de final en una serie ganada por el marroquí. Aouita entró en la final donde se presentó con un aparatoso vendaje en un muslo. Aunque no obtuvo el oro, su rendimiento fue excelente. En una carrera rapidísima en la que un desconocido keniano llamado Paul Ereng (1967) se hizo, viniendo desde atrás, con el oro, 1:43,45, el marroquí fue bronce, con 1:44,06, justo por detrás del anterior campeón olímpico, el brasileño Joaquim Cruz (1963), 1:43,90.

El presumible duelo en los 1500 m entre Cram y Aouita se oscurecía. Cram se había mostrado en baja forma en la prueba de 800 m, mientras que el marroquí, pese a su indudable éxito, parecía con problemas. Los 1500 m se presentaban algo desangelados. Sebastian Coe, que se había pasado más de un año lesionado, no hizo la marca mínima dentro del plazo. Los tres medallistas del mundial del año anterior Abdi Bile, González y el estadounidense Jim Spivey (1961) tampoco estaban en los Juegos. Los peores temores se confirmaron cuando Aouita no se presentó a su serie semifinal. Cram, sin embargo, parecía recuperado y entró fácilmente en la final tras ser segundo en su semifinal. Los otros 11 atletas que disputarían la final eran el también británico Peter Elliot (1962), 3:32,94 ese año, 4º en 800, el alemán Jens Peter Herold (1965), 3:33,33, el neerlandés Han Kulker (1959), bronce europeo dos años antes, el veterano Steve Scott, otro veterano, el sudanés Omar Khalifa (1956), otro estadounidense, Jeff Atkinson (1963), el plusmarquista portugués Mário Silva (1961), el irlandés campeón del mundo de 1500 m en sala Marcus O’Sullivan (1961)  y tres kenianos que, en principio, no parecían con posibilidades. Eran Joseph Chesire (1961), 4º en los Juegos de LA84, Kipkoech Cheruiyot (1964), antiguo plusmarquista mundial junior (3:34,92), y el joven Peter Rono (1967), subcampeón mundial junior dos años antes.

Pese a su mala actuación en los 800 m, la carrera parecía buena para que Cram intentase el oro olímpico que faltaba en su palmarés. A priori no había ningún rival inabordable para él, incluso sin estar en perfectas condiciones. O’Sullivan dio paso a una primera vuelta bastante lenta en 59,65, con todos los atletas agrupados. A falta de 800 m, Peter Rono se colocó en cabeza. Nadie pensó, probablemente ni el propio Rono, que ya no se movería de esa posición. Aunque el ritmo no varió en los 800 m, 2:00,31, el keniano fue progresivamente aligerando el paso. A falta de una vuelta el cronómetro marcaba 2:43,03. Rono seguía en cabeza pero apenas nadie se despegaba. El 1200 se pasó en 2:56,69, con el grupo algo más estirado, pero pisando los talones al keniano. Parecía que su aventura tocaba a su fin cuando a falta de 250 m, Elliot, Herold y Cram se le acercaron peligrosamente. En la última recta la impresión era que Rono se difuminaría, pero aún tuvo fuerzas para cambiar de ritmo y hacerse con un sorprendente oro, delante de Elliot, Herold y de Cram, que se quedaba fuera del podio. Estos fueron los resultados:

1 Peter Rono Kenia 3:35.96
2 Peter Elliott Reino Unido 3:36.15
3 Jens-Peter Herold RDA 3:36.21
4 Steve Cram Reino Unido 3:36.24
5 Steve Scott Estados Unidos 3:36.99
6 Han Kulker Países Bajos 3:37.08
7 Kipkoech Cheruiyot Kenia 3:37.94
8 Marcus O’Sullivan Irlanda 3:38.39
9 Mario Silva Portugal 3:38.77
10 Jeff Atkinson United States 3:40.80
11 Joseph Chesire Kenia 3:40.82
12 Omar Khalifa Sudán 3:41.07

 

Había sucedido como en los 800 m. Había ganado un desconocido. Había ganado Peter Rono. ¿Pero quién era Peter Rono? Peter Kipchumba Rono había nacido el 31 de julio de 1967 en un pueblo del Condado Nandi llamado Kamobo, a 40 Km al suroeste de El Doret. Comenzó a hacer atletismo en el Instituto de San Patricio en la localidad keniana de Iten. Siendo junior fue, en 1985, campeón africano de campo a través y subcampeón mundial de 1500 m en 1986, con su mejor marca, 3:45,52, detrás de su compatriota Wilfred Oanda Kirochi (1969). Fue semifinalista en el Mundial de Roma 1987. Se trasladó a Estados Unidos a estudiar en Mount St Mary’s University, en Maryland. El año olímpico fue campeón universitario estadounidense de 800 y 1500 m en sala y de esta última distancia al aire libre. Llegó a Seúl con una mejor marca de 3:35,59 y se convirtió en el ganador más joven de la historia olímpica del kilómetro y medio. Tras los Juegos no volvió a ninguna final de un gran campeonato, aunque solo participó en el Mundial de Toki 1991. Sí que siguió tomando parte en las pruebas universitarias estadounidenses. Su mejor marca de siempre de 1500 m fue 3:34,54 (1989) y 3:51,41 (1991) en la milla. Se retiró en 1993. Posteriormente se graduó en Económicas y fue entrenador en su universidad. En la actualidad trabaja para New Balance.

La victoria de Rono en Seúl marcó el declive europeo y el inicio de la pujanza africana en la prueba de 1500. Desde 1988, tan solo tres europeos, el español Fermín Cacho (1969), oro en 1992 y plata en 1996, el portugués Rui Silva (1976), bronce en 2004, y el francés Mehdi Baala (1978), bronce en 2008, han vuelto a subir al podio olímpico en la otrora prueba reina del atletismo. Si Peter Rono hubiese sido cantante, habríamos dicho que lo de Seúl fue un one hit wonder.

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Carlos Lopes, el último rey del campo a través nacido en Europa (y II)

Mientras Carlos Lopes se hallaba lesionado, había surgido, en Portugal, un nuevo corredor de fondo, Fernando Eugénio Pacheco Mamede (Beja, 1 de noviembre de 1951), que compartía club y entrenador con Lopes. Mamede había hecho la transición del de medias a largas distancias. Era plusmarquista portugués de 800, 1:47,45, y 1500 m, 3:37,98. En 1978 superó el tope nacional de Carlos Lopes de 5000 m, 13:17,78, y en 1980 el de 10 000 m, 27:37,88. En 1981 fue bronce en el Mundial de campo a través.

Contra todo pronóstico y con 34 años, en 1981, Lopes pareció ver la luz al final del túnel. Ese año se aproximó a su mejor marca de 10 000 m, al realizar 27:47,8, en una carrera en la que Mamede, con 27:27,7 hizo la plusmarca europea. Ese año Lopes, iniciaba el camino de sus segunda etapa dorada, que sería mucho mejor que la primera. El 26 de junio de 1982, en los Bislett Games de Oslo, Lopes superaba la plusmarca europea de 10 000 m con 27:24,39, a menos de 2 segundos de la plusmarca mundial del keniano Henry Rono (1952). Unos días más tarde, el 9 de julio, en París, Mamede consiguió recuperar el primado europeo con 27:22,95, a 0,45 de la plusmarca mundial. Ese año, Lopes también mejoró su plusmarca personal en 5000 m con 13:17,28. En el 10 000 del Europeo de Atenas, sin embargo, se vio superado por tres atletas más rápidos que él, el italiano Alberto Cova (1958), el alemán Werner Schildauer (1958) y el finlandés Martti Vainio (1950). Su falta de aceleración final, le hizo pensar en el maratón. Ese año corrió en Nueva York, pero no finalizó tras un accidente con un espectador.

En 1983, en la localidad británica de Gateshead, Lopes conseguía la plata en el Mundial de Campo a través, con el mismo tiempo que el campeón, el etíope Bekele Debele (1963) y el medallista de bronce, el keniano Some Munge (1959-1997). En abril, en el maratón de Rotterdam, se hacía con la plusmarca europea, 2h08:39, 2 segundos detrás del vencedor, el australiano Robert de Castella (1957). El 9 de julio en Oslo realizaba con 27:23,44 su mejor marca personal de 10 000 m, tercera de siempre y mejor de ese año. Sin embargo, la historia del Europeo se volvía a repetir en el Mundial, donde, en en un 10 000 lento, por encima de 28 minutos, solo pudo ser 6º. Probablemente esto hizo que se decidiese por el maratón en los Juegos Olímpicos.

Con 37 años, los Juegos de LA84 serían sus terceros y últimos. En Múnich aún estaba lejos de la élite mundial, en Montreal consiguió su mejor prestación en un gran campeonato de 10 000 m, la medalla de plata. En Moscú 80 no estaba en condiciones físicas, pero desde entonces se había quedado fuera del podio tanto en el Europeo de Atenas 1982 como en el Mundial de Helsinki de 1983. Aunque solamente había acabado un maratón, de los dos que había corrido, se consideraba capaz de ganar el oro olímpico y orientó su preparación para que 1984 fuese la mejor temporada de su vida, como así sucedió.

Tras proclamarse por última vez campeón de Portugal de campo a través, acudió al Mundial de East Rutherford, Nueva Jersey, con la etiqueta de favorito. En una carrera rapidísima de 11 826 m, en un circuito completamente llano, el estadounidense Pat Porter (1959-2012), tomó la cabeza desde el inicio, con pases de 2:41, 5:25, 8:17 y 14:03. En el 6º Km Porter seguía en cabeza con tan solo otros tres atletas, Lopes, el inglés Tim Hutchings (1958) y el galés Steve Jones (1955), quien se quedó ligeramente en el 7º Km. Lopes cambió de ritmo a los 9,5 Km. Pasó el 10º Km en 28:28 y el 11ºen 31:16, para acabar en 33:35, 5 segundos más rápido que Hutchings y 7 que un recuperado Jones, quien dejó sin medalla a Porter.

La temporada al aire libre de Lopes comenzó con el maratón de Rotterdam donde abandonó en el Km 30. Posteriormente declararía que esto formaba parte de su preparación para el maratón olímpico. El 28 de junio, en Oslo, mejoró con 13:16,38 su marca de 5000 m. Unos días después, el 2 de julio, en Estocolmo, se convirtió junto con Mamede en protagonista del mejor 10 000 hasta entonces. Los dos portugueses salieron decididos a superar, de una vez, la plusmarca mundial de Rono de 27:22,5. Los primeros kilómetros no movían al optimismo, pues se pasó el 3000 en 8:16,41 (2:49,40, 2:45,05, 2:41,96), más lentos que Rono, 8:13,6. La mitad de carrera se cruzó en 13:45,40, ya más rápido que Rono, 13:49,0, pero aún a ritmo 8 segundos por encima de la marca del keniano. A falta de 3 Km, Lopes dio un tremendo cambio, que lo dejó solo en cabeza a falta de 1 Km, pues Mamede estaba a más de 15 m. Este, sin embargo, se acabó recuperando y pasando a su compatriota con un último Km en 2:30 y una última vuelta en 57,5. Su tiempo final fue 27:13,81. Lopes también superó la anterior plusmarca de Rono, con 27:17,48.

La final olímpica de maratón tendría lugar el último día de la competición, el 12 de agosto, a las 17:15, con una temperatura de 30º. El ritmo inicial fue prudente, con pases de 15:34, 31:12, 46:00 y 1h01:26 los 20 Km. En aquellos momentos el grupo era compacto, con Lopes muy atento a la cabeza pero siempre en un segundo plano. A partir del Km 25 el grupo fue perdiendo unidades. En el Km 30, 1h33:02, resistían 12 atletas en la cabeza, que lideraba el británico Charles Spedding (1952). En el Km 35, liderado por el tanzamo Juma Ikangaa (1957) el grupo se había reducido a 7 hombres. Lopes, siempre bien resguardado, no había tomado la cabeza en ningún momento. En ese momento Spedding volvió a colocarse en la cabeza, aunque solo consiguió descolgar a un atleta. A falta de 4 Km, Lopes cambió de ritmo y se fue irresistible hacia la meta, a mucha distancia de Spedding y del irlandés John Treacy (1957), que se quedaron solos en la 2ª y 3ª posiciones. Lopes pasó el Km 40 en 2h02:56, 22 segundos por delante de sus perseguidores. El tramo entre los 35 y los 40 se había corrido en 14:33. El portugués cruzó la línea de meta en 2h09:21, nueva plusmarca olímpica. Treacy fue plata con 2h09:56 y Spedding bronce con 2h09:58.

Lopes volvió a Portugal convertido en un héroe nacional. Uno de los muchos honores que recibió ese año, de manos del Rey de España Juan Carlos I, fue el trofeo al mejor deportista mundial otorgado por la Unión de Periodistas Deportivos de España. Terminó esa magnífica temporada siendo testigo de la plusmarca mundial de maratón, establecida por el galés Steve Jones en un día de temporal en Chicago, con 2h08:05. Lopes fue 2º con 2h09:06.

Al portugués aún le quedaba una gran temporada más. En 1985 el Mundial de Campo a Través tendría lugar en Lisboa. Fernando Mamede, tras su decepcionante actuación en LA84, donde abandonó en la final de 10 000 m, trataba de reivindicarse con una buena actuación en el Mundial. Se convirtió en favorito tras derrotar al Lopes en el campeonato nacional de Portugal. Pero a la hora de la verdad, Lopes no dio opción. En un circuito llano, de 12 190 Km, Mamede salió en cabeza con un ritmo rapidísimo, 2:28 el primer Km. Lopes, inicialmente en puestos secundarios, fue progresando. A falta de poco más de 2 Km, mientras Mamede iba cediendo, se ponía en cabeza hasta obtener una gran victoria, por delante del keniano Paul Kipkoech (1963-1995) y el etíope Wodajo Bulti (1957). Mamede ocupó la 11ª posición. Lopes se convertía en el primer ganador de tres oros en el Mundial de campo a través y en el último atleta nacido en Europa en hacerse con esta competición.

Menos de un mes después, el 20 de abril de 1985, Lopes volvía a Rotterdam, a disputar su 6º maratón, esta vez con intención de terminarlo con plusmarca mundial. Lo consiguió, convirtiéndose en el primer atleta en bajar de 2h08:00. Su tiempo de 2h07:12 se acercaba a la barrera de 3 minutos por Km, con un ritmo de 3:00,87.

Esta fue su última temporada en la élite, aunque siguió corriendo hasta los 40. Más de 30 años después de su retirada continúa siendo, junto con Rosa Mota (1958), el mejor atleta portugués de la historia. Cuando parecía que, con más de 30 años y lesionado, ya había dado lo mejor de sí, resultó que lo mejor estaba por llegar.