Adrián Ben, un rapaz de Viveiro

Viveiro es una villa marinera de unos 15 000 habitantes bañada por las aguas del Cantábrico en la Marina Lucense. Dista 100 Km de Lugo capital. En esta bella localidad nació el 4 de agosto de 1998 Adrián Ben Montenegro, y fue aquí donde se inició en el atletismo con 15 años. En toda la provincia solamente hay una pista, en Lugo, por lo que el joven Adrián tenía que desplazarse dos o tres días por semana a la capital para poder entrenar en el material sintético. El tiempo de viaje es de hora y cuarto. Afortunadamente pudo contar con el apoyo de sus padres y con la dirección técnica del hacedor del atletismo en Lugo, el Dr Mariano Castiñeira Vilaseca. Mariano Castiñeira, nacido en Pontevedra el 19 de octubre de 1946, comenzó a practicar atletismo en el grupo de Mariano García Verdugo en su ciudad natal. Estudió Medicina en Santiago. Inicialmente se estableció en A Pontenova (Lugo), como médico de atención primaria, donde siguió su carrera como atleta y empezó la de entrenador. Posteriormente se desplazó a Lugo, donde trabajó como traumatólogo, especialidad en la que se había formado en La Coruña, primero en el Hospital de San José y después en el Hospital General (Lucus Augusti en la actualidad), con especial atención a la Traumatología del deporte, hasta su jubilación en 2011.  Innumerables atletas gallegos consultaron a este sabio galeno, cuya labor como entrenador fue fundamental para los éxitos de Jesús González Margaride Tito (1967), al que una grave enfermedad apartó del atletismo, María Abel (1974) o Alessandra Aguilar (1978).

De la mano de Mariano, Adrián Ben comenzó, en categoría sub18, practicando la prueba de los 2000 metros con obstáculos. Su compañero de entrenamiento de entonces era Miguel González Carballada (1998), hijo de Tito Margaride. No le fue mal a Ben la prueba de obstáculos. Fue 5º en el Encuentro Europeo de la Juventud en 2014 y 6º en el Campeonato del Mundo Juvenil en 2015 año en que también fue campeón de España de la categoría. Sin embargo, no continuó en los obstáculos y a partir de 2016 se centró en los 1500 m. Ese año tomó parte en el kilómetro y medio del Mundial sub20, aunque no pudo clasificarse para la final. Previamente se había impuesto en el campeonato de España sub20 de la distancia

En 2017 dejó su Viveiro natal y se trasladó a Madrid, para estudiar Fisioterapia. En Madrid comenzó a entrenar con el antiguo obstaculista Arturo Martín (1967). La temporada resultó excelente para él. Renovó su título de campeón de España de su categoría y fue bronce en el Europeo sub20, en una lentísima carrera de 1500 m. Dedicándole algo más de atención a los 800 m, se fue a 1:48,00 en esta distancia y a 3:40,72 en el kilómetro y medio.

Continuó mejorando en 2018. Mejoró su marca de 1500 m a 3:39,40, tiempo que le valió para ir al Campeonato de Europa Absoluto al aire libre, donde no entró en la final. También mejoró en 800 m hasta 1:46,94. En 2019, después de haber participado en el Europeo en sala y haber corrido los 5000 m en 13:45,42, el objetivo era el oro en el Europeo sub23 al aire libre, que se celebraría en la localidad sueca de Gävle del 11 al 14 de julio. El primer día de la competición tenían lugar las semifinales de 1500 m, a las que Ben acudía tras haberse hecho con el oro en el campeonato de España de la categoría y de haber corrido en 3:40,94 unas semanas antes. Parecían un trámite pero se encontró con una semifinal trampa. Pasaban a la final los 4 primeros de cada una de las dos semifinales y 4 tiempos. No se entiende muy bien primar los tiempos cuando el número de finalistas es divisible por el número de semifinales. Es dar ventaja a los de la última serie. El caso es que Ben fue 5º en la primera semifinal a 0,17 del primero y a 0,04 del 4º. Y sucedió lo que suele ocurrir en estos casos, que los 4 atletas que se clasificaron por tiempos fueron los de la segunda semifinal.

Resulta complicado sobreponerse anímicamente a un golpe como este. Sin embargo, se ve que Adrián Ben supo canalizar positivamente toda su frustración. Seis días después, el 17 de julio, en la reunión de Barcelona, pulverizaba su plusmarca personal de 800 m con 1:45,78, entonces mejor marca española del año y mínima para el Campeonato del Mundo al aire libre que tendría lugar a finales de septiembre. Este sorprendente registro probablemente hizo que Martín cambiase la planificación de su pupilo. Y a tenor de los resultados acertó de pleno. El 23 de julio Ben mejoraba su registro en 1500 m con 3:37,87, pero el objetivo habían pasado a ser los 800 m. Fue segundo en el campeonato de España en las dos vueltas y acudió a Doha con la idea de hacer un buen papel.

En la capital de Qatar se disputarían 3 rondas. La final parecía muy complicada. Los 1:45,78 de Ben era la 61ª marca de la temporada. Comenzó su participación el 28 de septiembre en la primera ronda eliminatoria. Corrió como un veterano y pasó a la semifinal por puestos al ser segundo en su serie con 1:46,12. Al día siguiente se presentó en la primera de las tres semifinales. Entraban los dos primeros de cada serie y los dos mejores tiempos. El registro de Ben era el más lento de los 24 participantes, pero esta circunstancia no tuvo nada que ver en su actuación. En un nuevo alarde táctico, entró 4º en una semifinal rapidísima ganada en 1:43,96, con una nueva plusmarca personal de 1:44,97, que finalmente le valió para colarse en la final y hacer historia. Tan solo el cántabro Tomás de Teresa (1968) había conseguido entrar en la final de un campeonato de ámbito mundial.

La final tuvo lugar el 1 de octubre. Nuevamente el gallego tenía la peor marca. El ritmo fue rapidísimo, con un primer 400 en 48,99. Ben pasó 8º en 51,26, pero en ningún momento le perdió la cara a la carrera ni bajó los brazos. Sabía que el suyo era el ritmo bueno y que habría atletas que acusarían el esfuerzo, como así fue. Mantuvo la última posición hasta la recta final, trayecto en el que fue capaz de pasar al 6º puesto con 1:45,58, su segundo mejor registro de siempre.

La actuación de Adrián Ben en Doha ha sido sorprendente. Ha demostrado una madurez y un saber competir que, sin duda, le seguirán dando éxitos en el futuro. El atletismo español va a estar muy pendiente de él a partir de ahora. Se ha revelado como un excelente mediofondista. Y este es un buen momento para recordar la labor imprescindible de su entrenador, Arturo Martín, que supo modificar la planificación y que llegase en su mejor momento en el mejor momento. Y, por supuesto, no hay que olvidar a un personaje clave para Adrián Ben. No hay que olvidar a Mariano Castiñeira, ni tampoco a los padres de Adrián que supieron fomentar la vocación de su hijo, llevándolo a las pistas en unas circunstancias nada fáciles.

Nos queda la duda (bendita duda) de si Adrián Ben se centrará más en los 800 m, en los 1500 m o en ambas distancias. Pero eso lo resolverá él con su entrenador. Con 21 años, tiene mucho tiempo para correr mucho (más) en cualquiera de las dos pruebas.

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6 comentarios en “Adrián Ben, un rapaz de Viveiro

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