Multiusos de San Lázaro, las pistas que nunca se homologaron

A finales de los años 20 la Universidad de Santiago de Compostela (USC) adquirió los terrenos comprendidos entre la Alameda Compostelana, el barrio de San Lorenzo y la entrada sur a la ciudad, entonces conocidos como Campos de Mendo. El límite sur de estos Campos era el Monte de la Condesa, que acabaría también formando parte de la USC. La idea era construir una residencia para estudiantes y profesores, a la manera de la de Madrid. En 1930, siendo rector Alejandro Rodríguez Cadarso (1887-1933), el arquitecto vigués Jenaro de la Fuente Álvarez (1881-1963) presentó el anteproyecto de Residencia Universitaria, de estilo neobarroco compostelano, que incluía, entre otros edificios, cinco colegios mayores y un estadio de atletismo, entonces llamado stadium. Las obras se iniciaron inmediatamente y en 1935 se pudo inaugurar el primer colegio mayor, hoy llamado Rodríguez Cadarso. El estallido de la Guerra Civil paralizó las obras, que se retomaron de forma lenta y progresiva en los años 40. El stadium se comenzó en 1945, con una pista de ceniza que finalmente fue de 333 metros. La construcción sufrió numerosos parones. La instalación, incompleta, comenzó a utilizarse a finales de los años 50, pero no se terminó hasta 1966. A principios de los 80, con una reforma del arquitecto coruñés y antiguo vallista Jorge Zapata (1945), el estadio se remodeló completamente con pistas sintéticas de 400 m. La obra reformada se inauguró en 1982, Año Jacobeo, con la celebración del Campeonato de España de Atletismo. Santiago, de esta manera, se igualaba a Vigo y a La Coruña, las tres únicas ciudades gallegas con pistas sintéticas en aquel momento.

Proyecto Residencia
El proyecto inicial de la Residencia Universitaria compostelana. El stadium al fondo

Pero el Estadio de La Residencia, como se conoció entonces, tenía un problema muy serio. Se había construido en la ladera de un montículo y estaba completamente desprotegido del viento Norte. Cuando, bien entrada la primavera, cesa la lluvia en Santiago, comienza un viento del Norte tremendamente molesto, que los atletas que entrenan en el Estadio sufren con toda su intensidad en la recta de llegada. El Campeonato de España de 1982 se conoció como el campeonato del viento, que arruinó completamente las marcas en velocidad. El fallo del cronometraje automático desempeñó también su papel. Esto se vio compensado en parte por la exhibición de José Manuel Abascal (1958) en la prueba de 1500 m, vencedor con 3:37.97, entonces plusmarca de los campeonatos. Probablemente el viento ha contribuido a que esta instalación apenas haya visto acontecimientos atléticos de importancia. Además de este nacional, hubo un encuentro internacional en 1984, una reunión internacional en 1985 y cuatro campeonatos de España universitarios en pista, en 1982, 1987, 1993 y 1996.

En 1989 los atletas que entrenábamos en Santiago recibimos con una enorme alegría la noticia de que habría un nuevo estadio en el que se podría practicar y entrenar atletismo. Los gobiernos autonómico, local y el Consejo Superior de Deportes(CSD) firmaron un convenio para construir un multiusos en el barrio de San Lázaro. El periodista y antiguo atleta Emilio Navaza (1948) cuenta todos los detalles en su blog Vida Atlética de Galicia. Cita Emilio un artículo que escribí para El Correo Gallego el 12 de septiembre de 1995, titulado El uso único del Multiusos, porque, como contaba en dicho artículo, nuestra esperanza, para tener una instalación mejor donde entrenar y donde se pudiesen celebrar competiciones atléticas de alto nivel, se tornó en frustración, cuando nos dimos cuenta de que el atletismo solo interesó para obtener la subvención del CSD. Lo grave de este desagradable asunto fue que se aceptó la obra sin verificar las instalaciones atléticas y estas no se pudieron homologar nunca porque no se habían realizado correctamente. No importó. El estadio, construido con dinero público, paradójicamente llamado multiusos, era terreno exclusivo para un solo deporte. Se había concedido a Santiago la organización de la Copa de Europa B, donde participaría España con otros siete equipos nacionales, pero hubo de cambiarse de sede. Ni esa ni ninguna otra competición, siquiera local, han podido tener lugar en este estadio.

Han pasado más de 25 años desde que me uní a las denuncias de la situación en la prensa. Desde entonces, pese a que el fútbol de alto nivel ha desaparecido de Santiago, las pistas continúan languideciendo en un estadio donde la temporada pasada se juntaban unos 1000 espectadores para ver fútbol de tercera división. Parece el sino de las instalaciones atléticas cuando se comparten con este deporte. Las pistas han desaparecido en La Coruña, Madrid, San Sebastián o Palma. En Santiago ni siquiera han aparecido. Aunque, en honor a la verdad, hay que decir a veces no hay otros deportes a los que echar la culpa, como ocurre con las pistas de Balaídos en Vigo o las de la Ciudad Universitaria de Barcelona. Santiago ha visto nacer deportistas internacionales como los futbolistas José Luis Fidalgo Veloso (1937-2019), Tomás Reñones (1960) y Verónica Boquete (1987), el baloncestista Ricardo Aldrey (1965) o los atletas Ángel Calle (1942-2012), Esther Pedrosa (1961), Santiago Fraga (1968) o Pedro Nimo (1980), pero aún seguimos buscando al primer olímpico compostelano. Tal vez la falta de instalaciones tenga algo que ver.

Agradezco a Emilio Navaza su amabilidad al proporcionarme el artículo que escribí para El Correo Gallego en 1995.

Anuncio publicitario

Un comentario en “Multiusos de San Lázaro, las pistas que nunca se homologaron

  1. Pingback: Mariano García Verdugo, toda una vida dedicada al atletismo – Historias del atletismo

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s