Sydney Wooderson, el atleta que resurgió tras la guerra

La generación de atletas nacidos alrededor de mediados de la segunda década del siglo XX llegó a su madurez cuando el mundo enloqueció y provocó la mayor tragedia vivida por la Humanidad, la Segunda Guerra Mundial. Algunos, como el alemán Rudolf Harbig (1913-1944), perdieron la vida, pero todos ellos se perdieron dos ediciones de los Juegos Olímpicos, los de 1940 y 1944. Solo algunos de pudieron recuperar el nivel que tenían antes de la contienda. Uno de estos fue el británico Sydney Wooderson, campeón de Europa de 1500 m en 1938 y de 5000 m en 1946.

Sydney Charles Wooderson nació en Carbenwell, Londres, el 30 de agosto de 1914, cuando la Primera Guerra Mundial acababa de estallar. Comenzó a practicar atletismo en la escuela Sutton Valley, de Kent, donde a los 18 años se convirtió en el primer escolar británico en correr la milla por debajo de 4:30.0. Tras su etapa escolar comenzó a trabajar como ayudante en un bufete de la City de Londres y empezó a entrenarse con Albert Hill (1889-1969), el doble campeón olímpico de 800 y 1500 m en 1920. En 1934, con 19 años, fue segundo en la milla de los Juegos del Imperio Británico, posteriormente de la Commonwealth, con su mejor marca de 4:13.4, 0.6 detrás del neozelandés Jack Lovelock (1910-1949), que sería oro olímpico en 1500 m en 1936. Los Juegos de Berlín eran también el objetivo de Wooderson, que comenzó 1936 con unos excelentes 4:10.8 en la milla, plusmarca británica, a 4.0 s del tope mundial del estadounidense Glenn Cunningham (1909-1988). Tres semanas después volvió a derrotar a Lovelock, ya lo había hecho el año anterior, en la milla del Campeonato de la AAA, la Athletic Amateur Association o Federación Británica. Acudió a Berlín, con dolor en un tobillo. No pasó a la final. Una radiografía realizada a continuación mostró una fisura. Ya no volvería a tener otra oportunidad. La guerra impediría la celebración de los Juegos de 1940 y 1944. Pese a ello, el británico tuvo una trayectoria atlética magnífica, que le permitió resurgir tras la contienda, ya pasada la treintena.

Tras la decepción de 1936, las dudas sobre la reanudación de su carrera atlética se transformaron en certezas cuando Wooderson se convirtió en el primer británico plusmarquista mundial de la milla de la era IAAF . El 28 de agosto, en una carrera con hándicap, entonces legal, en Montspur Park, Surrey, el objetivo era la plusmarca británica del propio Wooderson. Con pases cada cuarto de milla de 58.6, 2:02.6 (1:04.0), 3:07.2 (1:04.8) y una última vuelta de 59.2, Wooderson paraba el crono en una nueva plusmarca mundial de 4:06.4. El pase de 3:50.3 en los 1500 m era también plusmarca británica. Entre los espectadores estaba el septuagenario Walter George (1858-1943), que en 1886 había corrido la distancia en unos magníficos 4:12.3/4.

En 1938 renunció a los Juegos del Imperio para realizar el examen que le permitiría practicar la abogacía. A principios de agosto se hizo con el tope británico de las 880y, con 1:50.9. El 20 de ese mes, nuevamente en Montspur Park y en una carrera con hándicap, corría esta distancia en 1:49.2, 52.6 a mitad de la carrera, nueva plusmarca mundial, que fue doble por el pase de 1:48.4 en los 800 metros. El 5 de septiembre se proclamaba campeón de Europa de 1500 m con 3:53.6, y un último 300 en 43.6. Ese año le faltó superar los 3:47.8 que Jack Lovelock tenía como tope universal de 1500 m. Se quedó cerca con 3:49.0 y 3:48.7.

La temporada de 1939 comenzó muy bien para Wooderson con un registro de 4:07.4 en la milla en mayo y una mejor marca mundial de siempre de 2:59.7 en los 3/4 de milla, pero una lesión le impidió continuar. El 1 de septiembre de ese año comenzaba el conflicto bélico más devastador de la Historia. Debido a su mala visión, Wooderson no estuvo en el frente. Se unió a los Royal Pioneer Corps, dedicados a las infraestructuras. Posteriormente fue bombero y radioperador. No descuidó la actividad atlética y fue capaz de correr la milla en 4:11.0 en 1940, 4:11.2 en 1941, 4:16.4 en 1942, 4:11.5 en 1943 y 4:12.8 en 1944. Ese año estuvo cuatro meses en el hospital por fiebre reumática. Los médicos le aseguraron que no volvería a correr, pero se equivocaron.

En 1945, recuperado de su enfermedad y terminada la guerra, Wooderson retomó sus entrenamientos normales. El mundo había cambiado sobremanera. El mundo atlético también. En 1939 Harbig había corrido los 800 m en unos estratosféricos 1:46.6. Y mientras Londres sufría los bombardeos de la Luftwaffe, en la neutral Suecia la durísima pugna entre Günder Hagg (1918-2004) y Arne Andersson (1917-2009) había llevado las plusmarcas mundiales de los 1500 m a 3.43.0 y de la milla a 4:01.6. En agosto, en White City, el estadio de los Juegos de 1908, 54 000 espectadores se dieron cita para ver el duelo en la milla entre Andersson y Wooderson. El sueco acababa de perder su plusmarca mundial de la milla, 4:01.6, a manos de Hagg, por 0.2. Andersson se colocó en cabeza durante el inicio, con pases de 1:00.8, 2:03.2 (1:02.04) y 3:08.2 (1:05.0). El británico lo sobrepasó en la última vuelta, pero se vio superado a falta de 90 metros. Andersson marcó 4:08.8, 0.4 menos que Wooderson. Entre la multitud se encontraba un joven de 16 años llamado Roger Bannister (1929-2018). Años después, tras convertirse en el primer atleta en correr la milla en menos de 4 minutos declararía que Wooderson había sido una de sus fuentes de inspiración. Tras la carrera de White City, Wooderson mejoró con 3:48.4 su tiempo en los 1500 m. En septiembre, en Gotemburgo, volvió a enfrentarse a Andersson en la milla, esta vez con liebre, que pasó cada cuarto en 58.6, 2:00.1 (1:01.5) y 3:02.8 (1:02.7). Wooderson esperó al último 200 para atacar a su rival, que tuvo que esforzarse al máximo para recuperar la cabeza, ya a falta de 60 m. Wooderson hizo 4:04.2, plusmarca británica, si bien cedió ante Andersson por 0.8.

La temporada de 1945 acabó para Wooderson con problemas en los tendones de Aquiles. Eso le hizo decidirse por distancias más largas para 1946. En el campeonato de la AAA, eligió participar en las 3 millas (4828 m). Su principal rival sería el neerlandés Willen Slijkhuis (1923-2003), que alternaba con éxito el medio fondo largo y el fondo corto. La lucha por la victoria fue cerradísima. Finalmente el británico se hizo con la victoria por 3 metros, con 13:53.2, nueva plusmarca de su país. Wooderson, tras este buen resultado, resultó seleccionado para los 5000 m del Campeonato de Europa de Oslo. El 23 de agosto estaba en la línea de salida de la final directa. Slijkhuis y el finlandés Viljo Heino (1914-1998) parecían superiores al británico. Este y el belga Gaston Reiff (1921-1992), que ganaría el oro olímpico dos años más tarde, impusieron un ritmo rápido, tratando de desgastar a Wooderson. No lo consiguieron y a falta de 1200 m Slijkhus cambió de ritmo, llevándose a Wooderson con él. El británico lo acabó derrotando por más de 5 segundos, 14:08.6 frente a 14:14.0. El sueco Evert Nyberg (1925-2000) se hizo con el bronce. Heino fue cuarto, un entonces poco conocido Emil Zátopek (1922-2000), quinto, y Reiff sexto. Wooderson había realizado la segunda mejor marca de siempre, tan solo por detras de los 13:58.4 de Günder Hagg, había mejorado la plusmarca nacional por 23 segundos y había derrotado a la élite europea, y mundial, del fondo.

Pese al éxito en Oslo, la tendinitis crónica que padecía Wooderson hizo que renunciase a la pista y se centrase en el campo a través, modalidad en la que fue campeón británico en 1948 y 14º en el Cross de las Naciones. Se llevó una gran decepción cuando lo sustituyeron como portador de la antorcha olímpica en la inauguración de los Juegos de Londres de 1948. Al parecer no les gustó el carácter discreto y poco mediático de Wooderson. Se retiró en 1949 y trabajó hasta su jubilación como abogado en la City. Murió el 21 de diciembre de 2006.

Sydney Wooderson fue un extraordinario y versátil corredor de medio fondo y fondo, tremendamente longevo, que dominó especialidades tan dispares como los 800 m y el campo a través. Coincidió con los mejores de varias generaciones, Lovelock, Cunningham, Hägg, Andersson, Slijkhuis, Heino, Reiff o Zátopek. Tan solo la guerra le impidió dar lo mejor de sí. La historia de Hágg y Andersson habría sido diferente sin guerra y con Wooderson.

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