Murray Halberg, un atleta paralímpico campeón olímpico

Esta entrada se publicó por primera vez en el número 16, y último, de la revista Somos Atletismo, del mes de octubre de 2021. 

El 2 de septiembre de 1960, el Estadio Olímpico de Roma fue testigo de la victoria en la final olímpica de 5000 m del neozelandés Murray Halberg. Halberg, que se había separado de sus rivales  falta de tres vueltas, mostraba una evidente alteración en el braceo izquierdo. Diez años antes una grave lesión durante un partido de rugby le había causado una importante limitación en la movilidad de ese brazo.

Murray Gordon Halberg nació en la pequeña localidad de Eketāhuna el 7 de julio de 1933. Siendo un niño se trasladó con su familia a Auckland, donde comenzó a practicar atletismo y rugby, hasta que en 1949 se vio obligado a dejar este último deporte por el complicado traumatismo recibido. Sufrió dos operaciones, dos meses de ingreso hospitalario e innumerables sesiones de rehabilitación con reaprendizaje motor. En cuanto se recuperó, con secuelas, retomó el atletismo. Su carrera atlética despegó cuando empezó a entrenar en 1951 con Arthur Lydiard (1917-2004), quien sería una de las grandes referencias mundiales del medio fondo y del fondo. En 1952, Halberg superaba la plusmarca de su país de la milla en categoría junior (sub20), con 4:17.2. En 1954 mejoró hasta 4:04.4, plusmarca nacional absoluta, en febrero, en una pista de hierba en Auckland. Resultó seleccionado para la milla de los Juegos del Imperio Británico y de la Commonwealth, que se celebrarían en Vancouver, distancia en la que tuvo lugar el gran duelo entre el británico Roger Bannister (1929-2018), primer atleta en bajar de 4 minutos en la distancia unas semanas antes, y el australiano John Landy (1930), plusmarquista de la distancia en ese momento. El oro fue para el británico, 3:58.8, en una de las grandes carreras de medio fondo de la historia, mientras Landy fue segundo, 3:59.6. Halberg, que había obtenido el tiempo más rápido en las semifinales, fue quinto con 4:07.2.

En 1956, Halberg dominaba con mano de hierro el medio fondo y fondo de su país, con una colección de plusmarcas nacionales que incluía las 1000 yardas, 2.08.4, la milla, 4:01.8, las 2 millas, 8:51.4 y las 3 millas 13:38.8. Terminó el año en los Juegos Olímpicos de Melbourne, donde ocupó la 11ª posición en los 1500 m, con 3:45.2. El ganador fue el irlandés Ron Delany (1935) con 3:41.2. En 1957, en una rara incursión en los 5000 m, Halberg prefería las 3 millas, registró 13:56.8, plusmarca continental. Esa temporada comenzó a alternar la milla y las tres millas, lo que lo llevó en 1958 a participar en ambas distancias en los Juegos de la Commonwealth. Venció en las 3 millas y repitió la 5ª posición de la anterior edición en la milla. Ganó el portentoso australiano Herb Elliott (1938), que unos días más tarde sería plusmarquista mundial, 3:54.5. Ese año Halberg se convirtió en el primer neozelandés en bajar de 4 minutos en la milla, 3:57.5 y también realizó una gran marca en los 1500 m, 3:38.8, segunda de ese año tras la plusmarca mundial de 3:36.0 de Elliott.

Para los Juegos Olímpicos de 1960, Halberg desechó los 1500 metros, y decidió concentrarse en los 5000 y en los 10 000 metros. En la primera distancia había mejorado a 13:55.5 y en la segunda había corrido en 28:48.0, la primera vez que hacía esta prueba, a 17.6 de la plusmarca mundial del ucraniano, entonces soviético, Vladimir Kuts (1927-1975). Junto con su entrenador, Halberg decidió tratar de repetir en los 5000 m la exitosa táctica de su victoria en los Juegos de la Commonwealth, romper la carrera a falta de tres vueltas. Así lo hizo. Corrió la décima vuelta en 1:01 y abrió un hueco de más de 20 metros que se fue reduciendo progresivamente hasta 9 metros en la meta, suficiente para ganar el oro olímpico con 13:43.4, su mejor marca personal, 1.2 menos que el alemán Hans Grodotzki (1936). En la final de los 10 000 m, celebrada 6 días más tarde, Halberg prácticamente igualó su marca, pero el resto de los competidores mejoraron, algunos largamente, sus prestaciones. Los 28:48.6 del neozelandés le sirvieron para ser quinto. El ruso, entonces soviético, Piotr Bolotnikov (1930-2013) ganó el oro con 28:32.2, muy cerca de la plusmarca mundial de Kuts, con Grodoztki plata en 28:37.0. No hay que olvidar que era la segunda vez que Halberg corría los 10 000 metros.

La temporada de 1961 fue la de las plusmarcas mundiales para el neozelandés, todas ellas en distancias imperiales. El 14 de enero, 2 millas en pista cubierta, 8:34.3, el 7 de junio, 2 millas al aire libre, 8:30.0, el 17 de julio, relevo 4 x 1 milla, 16:23.8 y el 25 de julio, 3 millas 13:10.0, al paso de los 5000 m, que terminó en 13:35.2, a 0.2 del techo universal de Kuts. En 1962 revalidó su título de las 3 millas en los Juegos de la Commonwealth, batiendo al entonces poco conocido australiano Ron Clarke (1937-2015). Menos conocido era un keniano de 22 años, que terminó el 11º, llamado Kip Keino (1940). Daría mucho que hablar en poco tiempo. Halberg remató el año corriendo un maratón en 2h28:43.

Tras un año de 1963 de transición, Halberg comenzó 1964 mejorando en 10 000 metros hasta 28:36.8. Era la segunda mejor marca de la temporada de los 38 participantes de la final de 10 000 de los Juegos Olímpicos de Tokio, celebrada el 14 de octubre. El más rápido del año era Ron Clarke, con 28:36.4. El año anterior había superado la plusmarca mundial con 28:15.6. Los dos corredores oceánicos eran los favoritos. Sin embargo, los pronósticos no se cumplieron. El sorprendente estadounidense de origen sioux Billy Mills (1938) se impuso en una trepidante última vuelta al tunecino Mohamed Gammoudi (1938). Sus tiempos fueron 28.24.4 y 28:24.8. Ninguno de los dos había bajado previamente de 29 minutos. Clarke fue tercero con 28:25.8 y Halberg séptimo con 29:10.8. El neozelandés salió en su semifinal de 5000 m, pero no se pudo clasificar para la final por 0.6. Eran cuatro series y pasaban los tres primeros. Un mes después de los Juegos, registró 28:33.0 en 10 000 m, su mejor marca de siempre. El cierre de la temporada supuso la retirada de Halberg. A partir de entonces trabajó en el Halberg Trust, una institución que había fundado en 1963 dedicada a la integración en el deporte de niños con discapacidades. Por esta actividad, en 1987 se le nombró Caballero (Knight Bachelor) y en 2008 se le concedió la Orden de Honor de Nueva Zelanda.

Murray Halberg fue un atleta con un admirable espíritu de superación. Pese a su minusvalía fue capaz de convertirse en uno de los mejores corredores de fondo de su época y de alcanzar la gloria olímpica. Su negativa experiencia acabó transformándose en una oportunidad para la integración de niños con discapacidad, como lo fue él mismo.

En este documental titulado The Golden Hour se cuenta la historia de Arthur Lydiard y sus atletas. El título se refiere al espacio de una hora en los Juegos Olímpicos de Roma en que los dos mejores pupilos de Lydiard, Peter Snell (1938-2019) y Murray Halberg, ganaron el oro olímpico en 800 y 5000 m respetivamente.

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3 comentarios en “Murray Halberg, un atleta paralímpico campeón olímpico

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