John Landy, un caballero del deporte

A principios de marzo de 1956, en el futuro Estadio Olímpico de Melbourne, los ojos de los espectadores estaban pendientes del héroe local John Landy (1930-2022) en el campeonato australiano de la milla. Landy era el plusmarquista mundial de la distancia, con 3:57.9, homologado 3:58.0. Se había retirado tras la carrera del siglo, la milla de los Juegos del Imperio Británico de 1954, donde fue segundo tras el británico Roger Bannister (1929-2018), que meses antes se había convertido en el primer atleta en correr la distancia por debajo de los 4 minutos. Sin embargo, Landy había vuelto con fuerza en 1956. A finales de enero había registrado 3:58.6 en la milla, la segunda mejor marca mundial de siempre, y al día siguiente realizaba la plusmarca nacional de la media milla con 1:50.4. Era el gran favorito para ganar el oro en al milla del campeonato nacional. La carrera se iba desarrollando a ritmo rápido con un pase de 2:02 en la media milla. Landy era tercero, justo detrás de un joven llamado Ron Clarke (1937-2015), que era el plusmarquista nacional junior (sub20) de la milla. A falta de vuelta y media, el joven Ron se fue al suelo. Al intentar esquivarlo, Landy había tocado con sus clavos el brazo del atleta caído. Caballeroso, se paró y se interesó por la situación de Clarke, quien se levantó y continuó en la competición. Landy, que había perdido unos 35 metros, fue capaz de remontar e imponerse claramente con 4:04.2. Este gesto tuvo una enorme repercusión mediática en su momento. Muchos años después, en 2002, en el Parque Olímpico de Melbourne, se erigió una estatua que representaba la escena en que Landy demostró ser todo un caballero. La semana pasada, John Landy, con 91 años, nos dejaba.

John Michael Landy nació el Melbourne el 12 de abril de 1930. Estando en el colegio, comenzó a practicar fútbol australiano y atletismo, aunque con mayor interés por el fútbol. Tras empezar a estudiar Ciencias Agrícolas en la Universidad de Melbourne, se cruzó con el excéntrico entrenador Percy Cerutty (1895-1975). Este y un tiempo de 4:14.6 en la milla en 1951 lo convencieron para dedicarse en exclusiva al atletismo. En 1952 mejoró hasta 4:11.0 en la milla y 3:52.8 en 1500 m, lo que le sirvió para ir a los Juegos Olímpicos de Helsinki, donde tomó parte en los 1500 y en los 5000 m. Su actuación fue discreta. En 1500 m fue quinto en su serie con 3:57.0, a 1.2 del vencedor y a 1.0 del cuarto, último que entraba en la semifinal. Tercero fue Roger Bannister, que sería cuarto en la final. En los 5000 m fue décimo en su serie con 14:56.4. Tan solo llevaba algo más de un año entrenando seriamente. Tras volver de Helsinki decidió prescindir de Cerutty y entrenarse él mismo. Esa temporada de 1952 dio un salto de calidad impensable. El 15 de diciembre corría la milla en unos sorprendentes 4:02,2, mejor marca mundial desde 1945, a 1.8 de la plusmarca mundial de Gunder Hägg (1918-2004).

En 1953, Landy mejoró hasta 4:02.0. Esa misma temporada Bannister había realizado el mismo tiempo, mientras el estadounidense Wes Santee (1932-2010) se quedaba en 4:02.4. Bajar de los 4 minutos empezaba a considerarse posible. Aprovechando el verano austral de 1954, Landy volvió a estar en torno a su plusmarca personal con 4:02,6 y 4:02,4 y de nuevo 4:02,6 en abril. No encontraba rivales adecuados en Australia, por lo que decidió acudir a Europa para tratar de romper la mítica barrera. No obstante, en la legendaria carrera de Iffley Road, en Oxford, el 6 de mayo, Bannister se le adelantó, cuando ayudado por sus amigos Chris Chataway (1931-2014) y Chris Brasher (1928-2003), marcó 3:59,4. La histórica plusmarca fue, sin embargo, efímera. El 21 de junio, en Turku, Landy corrió la milla en 3:57,9 (homologado en 3:58,0 según la normativa de la época). Al paso por el 1500 acreditó 3:41,8, tiempo también homologado como plusmarca mundial.

Como sucedería con Seb Coe (1956) y Steve Ovett (1955) 26 años después en vísperas de los Juegos de Moscú, la pregunta que se hacía el mundo atlético era: ¿Quién es mejor, Bannister o Landy? Y la respuesta llegaría poco después en la milla de los Juegos del Imperio Británico, cuya final tendría lugar en Vancouver el 7 de agosto. Allí competirían los dos mejores milleros de la historia, los únicos que habían roto la barrera de los 4 minutos. La radio y la joven televisión se volcaron en la carrera, seguida por millones de personas en todo el mundo.

Las series se celebraron dos días antes de la final, el 5 de agosto. En la primera venció Murray Halberg (1933) de Nueva Zelanda, que sería oro en los 5000m de los Juegos de Roma, con 4:07,4. Bannister fue tercero con un segundo más. En la segunda se impuso otro neozelandés, William Baillie (1934-2018), con 4:11,3, el mismo tiempo que Landy, tercero. Dos días después, sin embargo, solo contaban dos hombres, sobre los que el mundo había puesto sus ojos, Bannister y Landy, Landy y Bannister. La carrera no decepcionó. Fue un mano a mano entre los dos favoritos, que dieron lo mejor de sí desde el primer metro. Landy tomó la cabeza a los 200 metros y pasó al primer cuarto de milla en 58,2, con Bannister segundo en 58,8. En esta fase de la carrera ya estaban los dos solos. Landy continuaba en cabeza en la media milla con 1:58,2 y había abierto una cierta distancia con Bannister, 1:59,4. Bannister consiguió acercarse y al paso por los 3/4 de milla la ventaja de Landy era de 3 décimas 2:58,4 frente a 2:58,7. Bannister aguantó el ritmo del australiano y esperó a la última recta para dar un acelerón que le permitió hacerse con el oro con 3:58,8, 8 décimas por delante de Landy, en la primera milla con dos hombres por debajo de 4 minutos. Estos fueron los resultados completos:

  1. Roger Bannister (ENG) 3:58,8
  2. John Landy (AUS) 3:59,6
  3. Richard Ferguson(CAN) 4:04,6
  4. Victor Milligan (NI) 4:05,0
  5. Murray Halberg (NZ) 4:07,2
  6. Ian Boyd (ENG) 4:07,2
  7. William Baillie (NZ) 4:11,0
  8. David Law (ENG) AB

Tras los Juegos del Imperio Británico, Landy, que se había graduado ese mismo año, aceptó un puesto de profesor de Ciencias en un colegio de Geelong, a 72 Km de Melbourne. Permaneció hasta 1956, año en que retomó los entrenamientos, con los magníficos resultados mencionados más arriba. Sus excelentes 3:58.6 en la milla lo hacían el gran favorito para el oro en los Juegos Olímpicos que tendrían lugar en su ciudad natal y en los que haría el juramento olímpico. En mayo sufrió una inesperada derrota en la milla ante su compatriota Jim Bailey (1929-2020), quien lo superó por 0.1, con unos magníficos 3:58.6, tras una última vuelta en 55.5. El irlándés Ron Delany (1935) fue tercero a mucha distancia, con 4:05.5. El 1 de diciembre, en la final olímpica de 1500 m, no estaba Bailey, por enfermedad. Delany, décimo en la última vuelta, realizó una espectacular remontada y se impuso en 3:41.2, tras hacer 38.8 en el último 300. Segundo fue el alemán Klaus Richtzenshain (1934), con 3:42.0, el mismo tiempo que Landy.

Tras los Juegos, el australiano se retiró definitivamente. Desempeñó numerosos trabajos, como ejecutivo de empresas relacionadas con la agricultura y la ganadería, así como en instituciones para el conservacionismo. Escribió dos libros Close to Nature y A Coastal Diary. Entre 2001 y 2006 fue el Gobernador del Estado de Victoria, el suyo natal. Falleció el 24 de febrero de 2022. Para la historia quedará su gran duelo con Roger Bannister y su caballeroso gesto en el campeonato nacional de la milla.

Hay un muy buen libro sobre la lucha entre Bannister, Landy y Santee en pos de los 4 minutos del periodista y escritor estadounidense Neal Bascomb (1971) titulado La milla perfecta. También recomiendo la serie australiana de 1988 The Four Minute Mile, que se puede ver en You Tube, con una correcta puesta en escena, sólidas interpretaciones y muy fiel a la historia. El actor que interpreta a Cerutty es igual que él.

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5 comentarios en “John Landy, un caballero del deporte

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