Helsinki 1983, el primer campeonato del mundo de atletismo

Desde su fundación en 1912, la World Athletics, entonces IAAF, tuvo la idea de un campeonato del mundo. Se decidió, sin embargo, que los Juegos Olímpicos tendrían esta consideración. En los años 60 esta idea comenzó a cambiar con dentro de la IAAF abogando por un campeonato mundial separado de los Juegos Olímpicos. Entonces la práctica del atletismo se había generalizado a los cinco continentes y la única competición de ámbito mundial tenía lugar cada cuatro años. La eliminación por parte del Comité Olímpico Internacional (COI) de los 50 Km marcha de los Juegos de 1976, en contra del criterio de la IAAF, cristalizó en la organización de un campeonato del mundo de esta prueba ese mismo año, y la decisión de organizar un campeonato del mundo, al margen del COI, con todas la pruebas oficiales en 1983. Finalmente sería Helsinki la sede elegida, pero en el ínterin tuvo lugar, en 1980, un segundo campeonato mundial, tras el de la marcha, con dos pruebas, los 400 m vallas y los 3000 m en categoría femenina. La razón fue que estas dos distancias, pese a ser oficiales y haberse incorporado al campeonato de Europa en 1978, no se incluyeron en el programa olímpico de 1980.

El mundial de Helsinki, del 7 al 14 de agosto de 1983, resultó un éxito, ya de entrada, con la participación de 1355 de 153 países. Por primera vez desde los Juegos de Montreal, volvían a competir los atletas occidentales con los de Este. Encabezó el medallero la antigua República Democrática de Alemania, con diez oros y un total de veintidós medallas. Ganaron más metales Estados Unidos, veinticuatro, ocho oros, y la desaparecida Unión Soviética, veintitrés y seis oros. África solamente ganó tres medallas, con una plata para Etiopía, un bronce para Marruecos. y otro para Nigeria. Eran otros tiempos.

En categoría masculina el gran triunfador fue el velocista saltador estadounidense Carl Lewis (1961). Lewis llegó a Finlandia con la mejores marcas de siempre al nivel del mar de 100 m, 9.97, y salto de longitud, 8.79 m. Su mayor rival era su compatriota Calvin Smith (1961), plusmarquista mundial del hectómetro con 9.93, conseguidos en altitud. A la hora de la verdad Lewis no dio opción. Se impuso fácilmente en los 100 m a Smith, en la longitud y formó parte del equipo estadounidense del relevo 4 x 100 m, que se hizo con el oro con 37.86, plusmarca mundial. Lewis también tenía de esa temporada la segunda mejor marca de siempre en los 200 m, 19.75, parándose, pero renunció a esta distancia, en la que Calvin Smith se llevó la victoria. Los 400 m fueron para el jamaicano Bert Cameron (1959), que protagonizó al año siguiente en los Juegos Olímpicos la hazaña de clasificarse para la final tras lesionarse y pararse.

En los 800 m el alemán Willi Wülbeck (1954), que había sido cuarto en los Juegos de 1976, hizo la carrera de su vida al imponerse con 1:43.62. El 1500 fue la confirmación del campeón de Europa, el británico Steve Cram (1960). Volvía tras una temporada en blanco el plusmarquista mundial, el también británico Steve Ovett (1955), que fue cuarto, precedido del joven marroquí Said Aouita (1959), que tanto daría que hablar.

En las carreras de obstáculos y de fondo, tan solo hubo un medallista africano, el etíope Kebede Balcha (1951-2018), plata en el maratón tras el australiano Robert de Castella (1957), y por delante del campeón olímpico, el alemán Waldemar Cierpinski (1950). Las finales de 5000 y 10 000 m se convirtieron en duelos tácticos en los que triunfaron dos atletas muy rápidos, el irlandés plusmarquista mundial de la milla en pista cubierta Eamonn Coghlan (1952) en la distancia más corta, y el italiano campeón de Europa Alberto Cova (1958) en la más larga. En ambos casos derrotando al alemán Werner Schildauer (1958), también subcampeón de Europa en las dos distancias. En los obstáculos repitió el campeón de Europa, el alemán Patriz Ilg (1957).

Las vallas fueron para el dominador de aquella época en los 110 m, el estadounidense Greg Foster (1958) y para el entonces invencible Edwin Moses (1955), que estaría casi diez años sin conocer la derrota en los 400 m. Una mala entrega con caída en el relevo 4 x 400 m privó a Moses de ganar probablemente un segundo oro. Con los estadounidenses fuera de la cabeza la victoria fue para la Unión Soviética. En las pruebas de marcha se hicieron con el oro el mexicano Ernesto Canto (1959-2020) en los 20 Km y el alemán Ronald Weigel (1959) en los 50 Km, con el español José Marín (1950) segundo, la única medalla española.

En el triple salto el polaco Zdzisław Hoffmann (1959) derrotó al favorito, el estadounidense Willie Banks (1956). En los saltos horizontales se llevaron la victoria dos jóvenes ucranianos, entonces soviéticos, que derrotaron a atletas con marcas muy superiores a ellos, Hennadiy Avdyeyenko (1963) en el salto de altura y Sergei Bubka (1963) en el salto con pértiga. Ambos serían campeones olímpicos en Seúl y ninguno de los dos repetiría en los Juegos. Asvdyeyenko tampoco volvería a ganar ningún oro mundialista, pero Bubka se haría con los siguientes cinco campeonatos del mundo, además de superar treinta y cinco plusmarcas mundiales, diecisiete al aire libre y dieciocho en pista cubierta.

Los lanzamientos fueron un festival de los atletas de Europa del Este, que acapararon los cuatro oros y diez de las doce medallas en juego. El polaco Edward Sarul (1958) ganó el lanzamiento de peso, mientras el plusmarquista mundial, de ese mismo año, el alemán Udo Beyer (1955) se quedaba en la sexta posición. El checo, entonces checoslovaco, Imrich Bugár (1955) se hizo con el oro en el lanzamiento de disco. El duelo soviético en el lanzamiento de martillo entre Sergei Litinov (1958-2018) y Yuriy Sedykh (1955-2021) fue para el primero. Por último el alemán Detlef Michel (1955) derrotaba al plusmarquista mundial, el estadounidense Tom Petranoff (1958), en el lanzamiento de jabalina. El decatlón fue para el gran dominador de la primera mitad de los 80 el británico Daley Thompson (1958).

En categoría femenina aún faltaban unos cuantos años para igualar su programa con el de la categoría masculina. En este primer mundial tuvieron lugar los 100, 200, 400, 800, 1500, 3000 m, el maratón, las pruebas con vallas de 100 y 400 m, los saltos de altura y longitud, los lanzamientos de peso, disco y jabalina y el heptatlón. Dos atletas brillaron con luz propia, la checa, entonces checoslovaca, Jarmila Kratochvílová (1950) y la estadounidense Mary Decker (1958). Kratochvílová, que venía de superar la plusmarca mundial de 800 m, 1:53.28, aún vigente, se hizo con una fácil victoria en esta distancia, y repitió oro en los 400 m, con nueva plusamarca mundial de 47.99. La anterior plusmarquista mundial, la alemana Marita Koch (1957) no corrió esta prueba. Ganó la plata en los 100 y el oro en los 200 m, así como el oro en los dos relevos con el equipo de la República Democrática Alemana. En el relevo largo, Checoslovaquia fue segunda, con Kratochvílová en el equipo. El los 100 m se esperaba un gran duelo entre la reciente plusmarquista mundial, la estadounidense Evelyn Ashford (1957), 10.79A, y las alemanas Marlies Göhr (1958) y Marita Koch. Ashford se lesionó en la mitad de la carrera, lo que facilitó el triunfo de Göhr.

Mary Decker obtuvo dos resonantes victorias con un acelerón final muy poderoso en los 1500 y los 3000 m, mientras en el maratón la noruega Grete Waitz (1953-2011), entonces seis veces campeona mundial de campo a través y cuatro veces ganadora del maratón en Nueva York, obtenía su única victoria en un maratón de un gran campeonato. Las vallas fueron para la alemana Bettine Jahn (1958), los 100 m, y para la rusa, entonces soviética, Yekaterina Fesenko (1958), los 400 m.

La joven alemana Heike Daute (1964), más tarde Dreschler, obtuvo una gran victoria en el salto de longitud, mientras en la altura la rusa, entonces soviética, Tamara Bykova (1958), batió a la alemana, campeona olímpica en 1972, que repetiría en 1984, Ulrike Meyfarth (1956). Los lanzamientos fueron para la checa, entonces checoslovaca Helena Fibingerova (1949), el peso, la alemana Martina Opitz (1960), el disco, y la heroína local Tina Lillak (1961), la jabalina. La alemana Ramona Neubert (1958) venció en el heptatlón.

Las tres primeras ediciones tuvieron lugar con un lapso de cuatro años. Después de la tercera edición, de 1991, los campeonatos pasaron a ser bienales. Este año, de forma excepcional, tendrá lugar el campeonato del mundo. Será en la ciudad estadounidense de Eugene (Oregón), del 15 al 24 de julio. Inicialmente estaba previsto para 2021, pero el aplazamiento de los Juegos Olímpicos a 2021 por la pandemia de SARS-CoV-2 obligó a trasladarlo a este verano.

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2 comentarios en “Helsinki 1983, el primer campeonato del mundo de atletismo

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