Atenas 1982, donde se inicia el despegue del atletismo español

El primer campeonato de Europa tuvo lugar en Turín en 1934 en categoría masculina. En la siguiente edición, la de 1938, por primera y única vez se celebraron en lugares diferentes los campeonatos de categoría masculina, en París, y femenina, en Viena. España tomó parte por primera vez en el cuarto campeonato de Europa, el de Bruselas 1950. Hubo que esperar hasta 1958, en Estocolmo, para que hubiese un finalista español, el albaceteño Antonio Amorós (1927-2004), octavo en 10 000 m con 29:31.0, plusmarca española. Los españoles no volvieron a entrar entre los ocho primeros hasta 1966, en Budapest, con el vigués Carlos Pérez (1935), cuarto en maratón, el vizcaíno Ignacio Sola (1944), quinto en salto con pértiga, y el aragonés Alberto Esteban (1943), séptimo en 800 m, con plusmarca española de 1:47.4. A finales de los 60 se intentó hacer el Europeo cada dos años. Hubo campeonatos en 1969 y 1971, pero posteriormente se decidió pasar nuevamente a cada cuatro años. En Helsinki, en 1971, hubo tres finalistas en las tres pruebas de fondo. El vigués Javier Álvarez Salgado (1943) fue quinto en los 5000 m, el mismo puesto que el palentino Mariano Haro (1940) en 10 000 m, con 27:59.4, plusmarca española. El tercer finalista fue el madrileño Agustín Fernández (1938), octavo en maratón. Mariano Haro repitió puesto de finalista en 1974, en Roma, octavo en 10 000 m. La vallesana Carmen Valero (1955) se convirtió en la primera mujer española finalista al ser séptima en 1500 m, con 4:11.6, plusmarca española. Finalmente el equipo español del relevo 4×100, formado por Luis Sarria (1949), Juan Sarrasqueta (1952), Miguel Ángel Arnau (1957) y José Luis Sánchez Paraíso (1942-2017), ocupó la sexta plaza. La primera medalla llegó en 1978, con el oro en 50 Km marcha del barcelonés Jordi Llopart (1952-2020). Además otro barcelonés, José Marín (1950), fue quinto en 20 Km marcha, y el tarraconense José Alonso (1957) séptimo en los 400 m vallas.

España acudía al campeonato de Europa de 1982, que tendría lugar en Atenas, con un equipo formado por diecinueve hombres y cuatro mujeres. En las ocho ediciones anteriores, los atletas españoles habían obtenido un total de trece puestos de finalista, entre ellos una medalla, de oro. Se confiaba en aumentar el número de medallas. Había atletas que habían tenido una buena actuación en los Juegos Olímpicos de 1980, donde otra vez Jordi Llopart había conseguido la primera medalla para el atletismo español, con su plata en los 50 Km marcha. Pero hubo otras buenas actuaciones como el cuarto puesto del alicantino Domingo Ramón Menargues (1958), con 8:15.78, plusmarca española, la quinta posición en la misma prueba del granadino Francisco Sánchez Vargas (1958), la quinta y sexta plaza de José Marín en 20 y 50 Km marcha y los séptimos puestos del barcelonés Antonio Corgos (1960) en salto de longitud, y del oscense Javier Moracho en 110 m vallas. Todos estos atletas estarían en Atenas, igual que tres de los cinco medallistas del Europeo en pista cubierta de ese año, el cántabro José Manuel Abascal, (1958), plata en 1500 m, el leonés Colomán Trabado (1958), bronce en 800 m, y el madrileño Benjamín González (1958-2011), bronce en 400 m. No acudirían a Grecia por lesión los campeones de 800 m, el granadino Antonio Páez (1956) y de 1500 m, el toledano José Luis González (1957).

La realidad superó las previsiones más optimistas. Los campeonatos tuvieron lugar del 6 al 12 de septiembre y la primera medalla llegó al día siguiente, el 7 de septiembre con el oro de José Marín en 20 Km marcha que recorrió en 1h23:43, plusmarca del campeonato. Dos días más tarde, el 9, España conseguía su segunda medalla. Antonio Corgos acreditaba 8.23 m en el salto de longitud, conseguidos en 1980. Se había clasificado para la final con el segundo mejor salto de los participantes, 8.02 m, aunque necesitó tres intentos. En la final se atascó con 7.82 m, que le daban la sexta plaza el comienzo de la sexta ronda, pero un salto de 8.19 m lo encaramaron a la segunda posición, de donde no se movió y ganó la medalla de plata. El día 10 de septiembre hubo doble fiesta. Tenían lugar simultáneamente la llegada de los 50 Km marcha, donde Marín se hacía con la segunda posición, y la final de 3000 m obstáculos, en la que Domingo Ramón conseguía la medalla de bronce. En la prueba de marcha, Jordi Llopart, sexto, fue el único español finalista que no ganó una medalla. España cerró el campeonato con la medalla de bronce de José Manuel Abascal en los 1500 m el día 11, que bien pudo ser algo más, pero se vio perjudicado por la caída del escocés Graham Williamson (1960), momento en que aprovechó el inglés Steve Cram (1960) para escaparse y ganar el oro. Al cántabro no le faltó demasiado para alcanzarlo, pero lo abandonaron las fuerzas a falta de 20 m.

Desde los Campeonatos de Europa de Atenas de 1982, España ha ganado 81 medallas, 25 de oro, en 11 ediciones de esta competición. En agosto, en Múnich, habrá una buena oportunidad para seguir sumando. Es cierto que el peso del atletismo europeo en el concierto mundial ha decrecido y que se ha incrementado en número de pruebas. Aun así, la progresión del atletismo español es innegable. A veces cuesta pensar en que los inicios hubiesen sido tan humildes.

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