Eugene 2022, un gran Mundial posolímpico

Esta madrugada en España, tarde en la Costa Oeste de Estados Unidos, tuvo lugar la última jornada del Campeonato del Mundo al aire libre 2022, celebrado en Eugene (Oregón), ciudad de origen de la multinacional Nike. Pese a ser un Mundial posolímpico, el nivel de la competición ha sido altísimo, con la consecución de tres plusmarcas mundiales y otras diez, incluyendo las dos nuevas pruebas de 35 Km marcha, plusmarcas de los campeonatos. Estados Unidos ha sido el absoluto dominador con 33 medallas, 13 de oro, y 318 puntos en la clasificación por puntos. Segundo, a considerable distancia, ha sido el potente equipo etíope, con 10 metales, 4 de oro.

Probablemente la gran estrella de este Mundial ha sido la vallista estadounidense Sydney McLaughlin (1999). McLaughlin, que ya había superado con 51.41 en las pruebas de selección su propia plusmarca mundial, corrió la final de 400 m vallas en unos tremendos 50.68, registro con el que habría sido séptima en la final de la distancia sin vallas. Redondeó su actuación con una última posta del relevo 4 x 400 m en 47.91, que le dio el oro a Estados Unidos.

En la prueba corta con vallas, la nigeriana Tobi Amusan (1997) se hizo con el primado universal al correr su semifinal en 12.12. Amusan, que había sido cuarta en la final olímpica de Tokio, mejoró hasta 12.06 en la final, pero la marca no fue válida por un viento de +2.5 m/s. La barrera de 12.00 no está tan lejos.

La tercera plusmarca mundial sucedió en el salto con pértiga. Desde su victoria en el Campeonato de Europa al aire libre de 2018 con 18 años, el sueco Armand Duplantis (1999) solo ha dejado de ganar, fue segundo, el Mundial al aire libre de 2019. Fue campeón de Europa en sala en 2021, olímpico en 2021 y del mundo en sala en 2022. En Eugene consiguió su quinta plusmarca mundial, con 6.21 m, y su 49º salto por encima de 6.00 m.

La velocidad masculina estuvo dominada por Estados Unidos con triplete en 100 m, con victoria de Fred Kerley (1995), subcampeón olímpico, con 9.86 (9.79 en series), y en 200 m, con el oro para Noah Lyles (1997), con 19.31. En el relevo, sin embargo, Estados Unidos, con muchos problemas técnicos, sucumbió ante el equipo canadiense. En la velocidad femenina sucedió algo similar con Jamaica, que hizo triplete en 100 m, donde se impuso la veterana Shelly-Ann Fraser-Pryce (1986), su décimo oro en esta competición, con 10.67, a Shericka Jackson (1994). Esta ganó el 200 con 21.45, segunda mejor marca de siempre, con Fraser-Pryce segunda. No fueron, sin embargo, las jamaicanas capaces de ganar el relevo, donde no pudieron con Estados Unidos.

Los 400 m masculinos fueron para el estadounidense Michael Norman (1997). El plusmarquista mundial, el surafricano Wayde van Niekerk (1992) volvía a la competición después de cinco años, tras una grave lesión. Fue quinto con 44.97. Estados Unidos se llevó el relevo. En categoría femenina se impuso la doble campeona olímpica, la bahameña Shaunae Miller-Uibo (1994), con 49.11. Como se indicó anteriormente, Estados Unidos, que no contó con ninguna atleta en la final de la prueba individual, ganó el relevo, con la inestimable colaboración de Sydney McLaughlin. En los 800 m masculinos, el keniano Emmanuel Korir añadió el título mundial al olímpico con 1:43.71. En categoría femenina se repitieron los dos primeros puestos de la final olímpica, con una disputadísima recta final entre dos veinteañeras, la estadounidense Athing Mu (2002), 1:56.30, y la británica Kelly Hodgkinson (2002), 1:56.38.

Un inglés, Jake Wightman (1994), que compite con Escocia, y un escocés, Josh Kerr (1997), han vuelto a poner el 1500 británico en el mapa mundial tras muchos años de ausencia. El primero había ganado el bronce en el Europeo al aire libre de 2018. Ambos obtuvieron sendos puestos de finalistas en el anterior mundial de 2019 con Wightman quinto y Kerr sexto. Este fue bronce olímpico el pasado año. En Eugene fue quinto, mientras el inglés, en una rapidísima carrera se proclamó brillante campeón del mundo, con mejor marca personal de 3:29.23, doblegando al gran favorito, el noruego Jakob Ingebrigtsen (2000). Los españoles tuvieron una gran actuación, con Mohamed Katir (1998), bronce, 3:29.90, y Mario García Romo (1999) cuarto con 3:30.20. En categoría femenina la keniana Faye Kipyegon (1994) se hizo con el oro con una gran marca de 3:52.96, por delante de la etíope Gudaf Tsegay (1997), 3:54.52. Probablemente la keniana esté en condiciones de asaltar la barrera de 3:50.00.

Curiosamente, los dos subcampeones de 1500, obtuvieron el oro en los 5000 m, en ambos casos en dos pruebas no demasiado rápidas, Jakob Ingebrigtsen en categoría masculina, 13:09.24, y Gudaf Tsegay en categoría femenina, 14:46.29. En ambos casos, los dos campeones de 10 000 m tuvieron una discreta actuación, tras ganar brillantemente sus oros. El ugandés Joshua Cheptegei (1996), que se había proclamado campeón mundial de 10 000 m en 27:27.23, con un gran acelerón final, solo pudo ser noveno en el 5000. Mientras la etíope Letesenbet Gidey (1998), que también había ganado el oro en 10 000 en la última recta con 30:09.94, ocupó la quinta plaza en los 5000 m. En el maratón se pudieron ver las dos mejores pruebas de la historia de esta competición, con sendas plusmarcas de los campeonatos a cargo de dos etíopes, Tamirat Tola (1991), 2h05:36, y Gotytom Gebreslase (1995), 2h18:11.

La final de los 110 m vallas resultó muy accidentada por la lesión en el calentamiento del campeón olímpico, el jamaicano Hansle Parchment (1990) y la descalificación del estadounidense Devon Allen (1994). Venció otro estadounidense, Grant Holloway (1997), 13.03, con una enorme actuación del español Asier Martínez (2000), bronce con mejor marca personal de 13.17. En los 400 m vallas había la duda de si el noruego campeón olímpico y plusmarquista mundial Karsten Warholm (1996) estaría recuperado de su lesión. Dio la sensación de que sí, pues lideró la final hasta la séptima valla, pero a partir de ahí se quedó sin fuerzas y acabó séptimo, 48.42, mientras el brasileño Alison dos Santos (2000), bronce olímpico, batía al estadounidense Rai Benjamin (1997), plata olímpica, con unos magníficos 46.29. En una carrera táctica masculina de obstáculos el marroquí Soufiane El Bakkali (1996) unió a su oro olímpico el mundial, 8:25.13. En categoría femenina ganó la kazaja, nacida keniana, Norah Jeruto (1995) con unos excelentes 8:53.02.

Los ganadores en las pruebas de marcha fueron en categoría masculina el japonés Toshikazu Yamanishi (1996) en 20 Km, 1h19:03, y el italiano Massimo Stano (1992) en la nueva prueba de 35 Km, 2h23:14. En categoría femenina el podio estuvo formado por las mismas atletas con la doble victoria de la peruana Kimberly García (1993), 1h26:58 y 2h39:16.

En el salto de altura se impusieron el qatarí Mutaz Essa Barshim (1991), campeón olímpico, con 2.37 m, mejor marca del año, y la australiana Eleanor Patterson (1996), con 2.02 m, plusmarca de Oceanía. La estadounidense oro olímpico en Tokio Katie Nageotte (1991) venció en el salto con pértiga. El oro en salto de longitud fue para el chino Wang Jianan (1996), con 8.36 m, y para la alemana Malaika Mihambo (1994), con 7.12 m. En triple salto masculino continuó el dominio del portugués Pedro Pablo Pichardo (1993), con mejor marca mundial del año, 17.97 m, y de la venezolana Yulimar Rojas (1995), con 15.47 m, 58 cm más que la segunda.

En el lanzamiento de peso masculino volvió a darse una dura pugna entre los estadounidenses Ryan Crouser (1992), plusmarquista mundial y campeón olímpico, y Joe Kovacs (1989), que lo había batido en el Mundial de pista cubierta. Se impuso el primero por 5 cm con 22.94 m. En categoría femenina la ganadora fue la también estadounidense Chase Ealey (1994), 20.49 m. En el lanzamiento de disco masculino hubo duelo de jóvenes, con el triunfo del esloveno de 23 años Kristjan Čeh (1999), 71.13 m, sobre el lituano de 19 Mikolas Aleknas (2002), hijo del doble campeón olímpico Virgilijus Aleknas (1972). La china Feng Bin (1994) venció en la categoría femenina, 69.12 m. En el lanzamiento de jabalina masculina repitió oro el atleta de Granada Anderson Peters (1997), 90.54 m. En categoría femenina también se impuso la anterior campeona mundial, la australiana Kelsey-Lee Barber (1991), 66.91 m. En el lanzamiento de martillo tampoco hubo cambio de campeón, con la victoria del polaco Paweł Fajdek (1989). La estadounidense Brooke Andersen (1995) conseguía su primer gran título con el oro en el lanzamiento de martillo femenino, 78.96 m, la primera vez que entraba en una gran final.

En el decatlón, tras una accidentada e irregular prueba, el francés plusmarquista mundial Kevin Mayer (1992) se hacía con la victoria, 8816 puntos. No hubo sorpresas en la categoría femenina con el triunfo de la belga doble campeona olímpica Naffisatou Tiam (1994), 6947 puntos.

En el relevo mixto la victoria fue para Estados Unidos y habría servido como despedida de la competición atlética de la velocista estadounidense Allyson Felix (1985), la atleta olímpica más laureada, con una nueva medalla de oro. Sin embargo, aún ganaría un nuevo oro, en el 4 x 400 femenino, al tomar parte en la semifinal.

España mejoró respecto a Doha, pero tuvo una actuación algo peor que en los Juegos de Tokio. En total hubo dos medallas, de bronce, y ocho finalistas en total. En la clasificación por finalistas España ha ocupado el puesto 17. Además de los citados Martínez, Katir y García Romo, una de las grandes alegrías del atletismo español fue el quinto puesto del relevo 4 x 100 femenino. El cuarteto formado por Sonia Molina Prados (1993), Jaël Bestué (2000), Paula Sevilla (1997) y Maribel Pérez (1993) tuvo que superar la plusmarca española para entrar en la final. Fueron segundas en su serie con 42.61. Mejoraron en la final con 42.51. La inmensa alegría de las relevistas españolas contrastaba con la decepción de las jamaicanas, segundas. En los 35 Km marcha femeninos Raquel González (1989) y Laura García Caro (1995) fueron quinta y sexta respectivamente con 2h42:27 y 2h42:45. En los 20 Km marcha masculino, Álvaro Martín (1994) fue séptimo. Finalmente Eusebio Cáceres (1991) ocupó la octava plaza en el salto de longitud. Al margen de los finalistas hubo otras buenas actuaciones. Claudia Conte (1999) fue novena en el heptatlón con marca personal de 6194 puntos. El marchador Alberto Amezcua (1992) ocupó la misma posición en los 20 Km. El veterano Miguel Ángel López (1988) fue décimo en los 35 Km marcha. Ignacio Fontes (1998) llegó a la final de los 1500, donde fue undécimo con mejor marca del año 3:34.71. También los obstaculistas Daniel Arce (1992) y Sebastián Martos (1989) estuvieron en la final de 3000 m obstáculos, donde fueron noveno y décimo cuarto respectivamente. Carlos Mayo (1995) repitió su decimotercer puesto de la final olímpica en un 10 000 de gran nivel. Las obtaculistas Irene Sánchez Escribano (1992) y Carolina Robles (1991) no entraron en la final pero ambas mejoraron sus plusmarca personales con 9:23.94 y 9:28.24 respectivamente. Otra actuación destacada fue la de Sara Gallego (2000), semifinalista en 400 m vallas con 54.49, a 0.15 de su plusmarca española.

Dado que este Mundial se aplazó del año pasado a este, en 2023 habrá un nuevo Mundial. Será en Budapest, del 19 al 27 de agosto. Pero la temporada continúa y el Europeo de Múnich está esperando. Será del 15 al 21 de agosto. Una nueva oportunidad para seguir disfrutando del atletismo.

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