Steve Cram, el tercer hombre (I)

Tras tres temporadas disputándose el título de mejor mediofondista del mundo, incluso de la Historia, en 1982 los cuerpos de Steve Ovett (1955) y Sebastian Coe (1956) dijeron basta. Ambos se evitaban en las reuniones atlética y mantenían una dura pugna con el cronómetro como intermediario. Las presiones de los aficionados, la prensa y los patrocinadores habían, no obstante, obrado el milagro y para 1982 se habían programado tres enfrentamientos directos entre ambos. Nunca tuvieron lugar. Los problemas físicos de ambos los impidieron. Su vacío, sin embargo, resultó muy bien cubierto por su compatriota Steve Cram (1960), a quien la prensa ese año denominó El tercer hombre, involuntario homenaje a Graham Greene (1904-1991) y su novela. En poco tiempo, el tercer hombre acabaría poniéndose a la altura de los otros dos, con tres oros en los Juegos de la Commonwealth, dos oros europeos, un oro mundial, una plata olímpica y tres plusmarcas mundiales.

Stephen Cram nació el 14 de octubre de 1960 en Jarrow, una ciudad de 40 000 habitantes situada en el norte de Inglaterra, en la orilla sur del río Tyne, al lado de Gateshead al oeste y separada por el río de Newcastle. Comenzó a practicar atletismo a los once años, bajo la dirección de Jimmy Hedley, que sería su entrenador de siempre. En 1976, a la edad de quince años, corría los 800 m en 1:59.7, los 1500 en 4:07.2 y los 3000 m en 8:52.8. Su primer gran salto de calidad tuvo lugar al año siguiente, cuando registró 3:47.7 en los 1500 m, además de 8:17.3 en los 3000 m. En 1978 consiguió por primera vez correr una milla en menos de 4 minutos, 3:57.42. También tuvo un gran progreso cronométrico en 1500 m, 3:40.09, y en 3000 m, 8:05.83. Su tiempo de la milla le valió su selección para los Juegos de la Commonwealth, donde no pudo pasar de la primera ronda. Esa temporada de 1978, Cram se encontró al que sería su gran rival esos primeros años, el escocés Graham Williamson (1960), que consiguió acreditar ese año 3:37.68 en 1500 m y 3:55.82 en la milla. Se trataba sin duda alguna de dos excepcionales atletas sub20, a los que el tiempo trataría de diferente manera.

El duelo con Williamson continuó en 1979. Ese año el escocés mejoró hasta 3:53.17 en la milla, 3:36.6, paso por los 1500 m, en ambos casos plusmarcas europeas sub20. Consiguió derrotar a Cram en el campeonato británico junior (sub20) en los 1500 m. El de Jarrow había ganado previamente la prueba de los 3000 m, por lo que decidió competir en esta distancia en el Europeo de la categoría. Cram se impuso con 8:05.18, haciendo en 3:55 la segunda mitad de la prueba. Es temporada mejoró en la milla hasta 3:57.03. Apenas compitió en 1500 m.

Williamson había sido superior a Cram en 1978 y 1979. En 1980 tendrían lugar los Juegos de Moscú. De las tres plazas para el 1500 del equipo británico, dos eran para Ovett y Coe. La que quedaba se la disputarían los dos jóvenes nacidos en 1960. El campeonato británico de 1500 m era la carrera elegida para tomar la decisión. Sin embargo no resolvió nada. Williamson fue segundo, con 3:42.42, a 0.96 del ganador David Moorcroft (1952). Cram llegó el último, tras una caída a falta de 350 m cuando iba cuarto. Poco después, en Londres, Cram hacía marca personal de 3:35.52, a 0.29 del vencedor Steve Ovett. Acabó ganando la plaza de Moscú el 1 de julio en la milla de Oslo, en la que Ovett hizo 3:48.8, plusmarca mundial. Cram fue segundo con 3:53.8 y Williamson tercero con 3:56.4. En los Juegos Olímpicos, Cram consiguió entrar en la final, donde fue octavo, mientras Coe se redimía de su derrota en los 800 m y Ovett, algo desmotivado, era tercero. En las reuniones posolímpicas, Cram mejoraba hasta 3:34.74. Un notable bagaje para un atleta que no había cumplido los veinte.

En 1981, Cram consiguió por primera ver bajar de 3:50.00 en la milla. Fue en Zúrich, el 19 de agosto. Sus 3:49.95 y su tercer puesto pasaron completamente desapercibidos, pues Seb Coe había ganado con nueva plusmarca mundial de 3:48.53. El mundo atlético entonces solo tenía ojos para Ovett y para Coe, pero las cosas cambiarían en tan solo un año. La temporada de 1982 fue nefasta para ambos, plagada de problemas físicos. Era la gran oportunidad para Cram y no la desaprovechó. El 17 de julio se sorprendía a sí mismo al correr los 800 m en 1:44.45, mejor marca mundial del año. Nunca se había considerado un corredor de 800. Sin embargo se equivocaba. El 18 de agosto hacía mejor marca europea del año, esta vez en 1500 m, 3:33.66. Con esas credenciales se presentó como el favorito para el 1500 del Europeo al aire libre, donde también se había inscrito Coe, que finalmente no competiría. La final resultó muy accidentada, con la caída de Williamson a falta de 600 m. Cram, que no se había visto afectado, dio un fuerte cambio de ritmo. Llegó a tener una ventaja de 20 m, que fue perdiendo. En la última recta parecía que el español José Manuel Abascal (1958), frenado por la caída, podría darle alcance, pero el británico supo mantener la posición, mientras Abascal se quedaba sin fuerzas y perdía la plata a manos del entonces soviético Nikolai Kirov (1957).

Menos de un mes después, Cram repetía oro en el 1500 de los Juegos de la Commonwealth, por delante del neozelandés John Walker (1952), el keniano Mike Boit (1949) y Williamson.

En ausencia de Ovett y Coe, Cram había pasado de ser el tercer hombre al primero con sus oros en el Europeo y en los Juegos de la Commonwealth. En 1983 esperaba encontrarse con sus compatriotas en la final del 1500 del primer campeonato del Mundo al aire libre, que tendría lugar en Helsinki. Ovett llegó al Mundial aparentemente recuperado, con una mejor marca de 3:33.81. Coe, sin embargo, tras una serie de derrotas inesperadas, dio por finalizada la temporada. El problema que le había trastocado la temporada anterior se había identificado como una enfermedad vírica llamada mononucleosis infecciosa En 1983 había reaparecido. Ello hacía muy improbable el diagnóstico inicial. Finalmente se confirmó que tenía una enfermedad parasitaria llamada toxoplasmosis, de pronóstico más incierto. Parecía que su carrera atlética tocaba a su fin. Entretanto Cram había tenido muchos problemas físicos que le hicieron perder importantes sesiones de entrenamiento y hacían peligrar su participación en Helsinki. Consiguió, no obstante, recuperarse a tiempo. Unos registros de 3:35.68 y 1:45.03 le dieron suficiente confianza para el asalto del oro. No lo tendría fácil. La mejor marca del año correspondía al marroquí, entonces poco conocido en el ámbito internacional, Said Aouita (1959), que el 8 de junio había registrado 3:32.54. La final del Mundial resultó desesperadamente lenta, con pases de 1:05.02 y 2:07.76. A falta de 500 m Aouita dio un cambio seco, llevándose con él a Cram, al plusmarquista estadounidense de la milla Steve Scott (1956) y a Abascal, mientras Ovett se quedaba algo rezagado. El marroquí dio paso al 1200 en 3:02.83. Cram se hizo con la cabeza a falta de 200 m, mientras Aouita entraba en la última recta tratando de no perder la segunda posición, que finalmente hubo de ceder a Scott. Ovett consiguió adelantar a Abascal en la última recta pero no pudo alcanzar el podio. Cram, tras su oro europeo, se proclamaba campeón mundial, 3:41.58, por delante de Scott y Aouita, con Ovett cuarto.

En las reuniones tras el Mundial, Cram se mostró muy fuerte, con 3:31.66 en 1500, a 0.3 de la plusmarca mundial y 1:43.61 en 800 m, nuevamente mejor marca mundial del año. Terminó la temporada derrotando a Ovett, que unos días antes había vuelto a superar la plusmarca mundial de 1500 m, 3:30.77, en una milla en Londres, 3:52.56 por 3:52.71.

Ese año de 1983, Cram fue capaz de vencer en todas las carreras en pista que disputó, menos un 800 en el mes de julio en Londres. Con Ovett en forma, también había sido el mejor. Quedaba saber qué sucedería estando también Coe en condiciones, si bien el futuro atlético de este no estaba nada claro. Habría que esperar a los Juegos Olímpicos de 1984 para obtener la respuesta.

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3 comentarios en “Steve Cram, el tercer hombre (I)

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