Ruth Beitia, la atleta española más laureada

El 11 de agosto de 2012 fue una fecha clave en la carrera deportiva de la saltadora de altura cántabra Ruth Beitia (1979). La atleta de Santander disputaba la final olímpica de los Juegos de Londres, con muchas opciones de estar en el podio, tras su oro en el campeonato de Europa al aire libre una semanas antes. Con 33 años eran sus terceros Juegos Olímpicos. En Pekín, cuatro años antes, había sido cuarta. Su mejor registro, plusmarca española, era de 2.02 m, conseguidos en 2007. Había acudido a Londres con un mejor salto de 2 metros esa temporada. En la competición olímpica repitió esta marca en la final, al primer intento. Tenía un nulo en la altura anterior, 1.97 m. En ese momento del concurso quedaban otras tres atletas en liza las rusas Anna Chicherova (1982) y Svetlana Shkolina (1986), que no tenían nulos, y la estadounidense Brigetta Barrett (1990), acreditada en 2.01 m, y que había saltado 2.00 m a la segunda. La siguiente altura, 2.03 m, no fue obstáculo para Chicherova, la única en superarla a la primera. Barrett dio la gran sorpresa al pasar el listón al segundo intento mientras Shkolina lo hacía en el tercero. Chicherova aún mejoró con 2.05 m, mientras que Barrett y Shkolina terminaban su participación en 2.03 m con la plata y el bronce olímpicos. Beitia se quedaba fuera del podio en una de sus mejores competiciones, presuntamente la última de su vida atlética. La decepción fue enorme. Sin embargo, pese a haber pasado de largo la treintena, tras unos meses de reflexión decidió continuar hasta los siguientes Juegos. No quería terminar su carrera deportiva sin haberse subido al podio olímpico. Una sabia decisión, pues lo mejor estaba por llegar. Y de qué manera.

Ruth Beitia Vila nació en Santander el 1 de abril de 1979. Comenzó a practicar atletismo muy joven. Cuando tenía once años se cruzó en su vida atlética la persona que iba a ser fundamental en su carrera deportiva, el entrenador Ramón Torralbo (1954), un antiguo jugador de balonvolea y atleta, 2.01 m en salto de altura y 14.45 m en triple salto, que entrenaba al hermano mayor de Ruth, José Antonio. Torralbo dirigiría la carrera de Ruth los siguientes 27 años y la convertiría en la atleta española más laureada. Accedió rápido a la elite española. En 1998, con 19 años, igualaba con 1.89 m, la plusmarca española de la exbaloncestista Carlota Castrejana (1973), quien se acabaría dedicando con mucho éxito al triple salto. En estos primeros años de su carrera atlética, Beitia mantuvo una dura pugna con la navarra Marta Mendía (1975). Ambas elevaron la plusmarca española hasta 1.94 m, en 2001, en el campeonato de España de pista cubierta en el que se impuso Mendía. A partir de entonces, Beitia seguiría progresando en solitario.

En el ámbito internacional, no obstante, el camino de Beitia hasta la cumbre fue más largo. Su primer éxito llegó precisamente en 2001, cuando se proclamó campeona de Europa sub23, con 1.87 m. En 2003, en el transcurso del Campeonato de España de Federaciones Autonómicas, la cántabra superaba la barrera de los 2 m. Tras elevarse por encima de 1.97 m, que ya era plusmarca española, pidió subir el listón a los 2 m y lo sobrepasó al tercer intento. No obstante, unos días después, en el Mundial al aire libre ocupaba la 11ª posición. En 2004 participó en sus primeros Juegos Olímpicos, si bien no alcanzó la final. Los éxitos internacionales comenzaron a llegar en pista cubierta. Fue segunda en el Europeo de 2005, tercera en el Mundial de 2006, tercera en el Europeo de 2007. Ese año 2007 establecía dos nuevas plusmarcas españolas, 2.01 m, en pista cubierta, y 2.02 m al aire libre. En los campeonatos, en esta última modalidad, se acercaba al podio. Fue sexta en el Mundial de 2007 y cuarta en los Juegos Olímpicos de 2008. En pista cubierta continuó abonada el segundo puesto, con platas en los Europeos de 2009 y 2011 y en el Mundial de 2010. Al aire libre volvió a ser cuarta en el Mundial de 2009. Se quedaba a las puertas del oro en sala y a las puertas del podio al aire libre, pero esto iba a cambiar.

La Asociación Europea de Atletismo (EAA) había decidido transformar el Campeonato de Europa de atletismo en bienal, en lugar de cuatrienal. De esta manera, uno de cada dos campeonatos tendría lugar en año olímpico. El de 2012 fue el primero que coincidía con los Juegos. Eso hizo que hubiese numerosas ausencias. En el salto de altura, Beitia consiguió su primera medalla en un campeonato al aire libre y fue de oro. Estaba también decidida a estrenar su medallero olímpico particular, pero, como se comentó más arriba, aparentemente se quedó a las puertas. Esa tremenda decepción hizo que cambiase sus planes de retirarse y la siguiente olimpíada, es decir, el tiempo hasta los siguientes Juegos Olímpicos, fue la más fructífera de su carrera atlética.

En 2013 se proclamaba campeona de Europa en pista cubierta y, otra vez aparentemente, bronce en el Mundial al aire libre, por detrás de Shkolina, de Barrett y empatada con Chicherova. En 2014 fue bronce en el Mundial en sala y brillante campeona de Europa al aire libre. Con las mejores en liza, Beitia se encaramó a la primera posición con un salto de 2.01 m, entonces mejor marca del año, 2 cm más que la rusa María Kuchina, ahora Lasitskene, (1993).

Bajó algo su rendimiento en 2015, con sendos quintos puestos en el Europeo en sala y el Mundial al aire libre. Se recuperó con fuerza en 2016, al ser plata en el Mundial en sala y oro en el Europeo al aire libre, curiosamente en Amsterdam, donde 15 años antes había ganado el Europeo sub23. Pocas semana después llegó el momento por el que Beitia llevaba cuatro años esperando, los Juegos Olímpicos de Río. Eran los cuartos en los que participaba la cántabra y sería su tercera final olímpica. El concurso de altura no se resolvió con grandes registros, pero sí con gran emociòn. Las cuatro primeras atletas saltaron la misma altura, 1.97 m. Todas ellas hicieron tres nulos en 2.00 m. Beitia se coronó campeona olímpica por menor número de nulos, por delante de la búlgara Mirela Demireva (1989) y de una de las mejores saltadoras de la historia, que volvía tras numerosos problemas físicos, la croata Blanka Vlašić (1983), acreditada en 2.08 m en 2009. Cuarta fue la estadounidense Chaunté Lowe (1984).

Por tercera vez, España ocupaba lo más alto del podio en el atletismo olímpico. Antes de Beitia solo lo habían conseguido el barcelonés Daniel Plaza (1966) en los 20 Km marcha y el soriano Fermín Cacho (1969) en los 1500 m, ambos en 1992. La decepción de Londres se transformó para la saltadora cántabra en una oportunidad, cuyo resultado no pudo ser mejor, con dos oros en el Europeo al aire libre, un oro en el Europeo de pista cubierta, un bronce y una plata en el Mundial en sala, un aparente bronce en el Mundial al aire libre y el oro olímpico de Río. En estos cuatro años, de 2013 a 2016 superó el palmarés de toda su anterior carrera. Aún ganaría una plata en el Mundial bajo techo en 2017, antes de retirarse por problemas físicos. Su última competición fue el Mundial de 2017, donde llegó a la final pero, lesionada, no pudo evitar la última posición. En el momento de su retirada de la media luna de saltos el público le tributó un merecidísimo homenaje.

Diplomada en Fisioterapia y Técnico en Actividades Físicas y Animación Deportiva, es profesora de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en la Universidad Europea del Atlántico (Santander). Fue diputada en el Parlamento Regional de Cantabria de 2008 a 2019. La historia podría haber terminado aquí, pero queda aún una parte muy importante. En 2019, la rusa Svetlana Shkolina, bronce olímpico en 2012 y campeona mundial en 2013, era desposeída de todos sus logros atléticos entre 2012 y 2014 por haberse detectado sustancias prohibidas de forma diferida en una de sus muestras. Dos años más tarde, Beitia era reconocida oficialmente como bronce olímpico en los Juegos de 2012 y subcampeona mundial al aire libre en 2013. Siempre se dice que es bueno devolver lo que corresponde al atleta, pero que nada compensa la gloria del podio perdido. Probablemente si Ruth hubiese tenido la gloria en el escalón más bajo del podio, se habría retirado y nunca habría disfrutado de estar en lo más alto y de convertirse en la atleta española más laureada.

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2 comentarios en “Ruth Beitia, la atleta española más laureada

  1. Legama

    Enhorabuena por el artículo. Me ha gustado mucho que hayas hecho referencia a la rivalidad de Ruth con Mendia en los inicios de su carrera atlética. Rivalidad deportiva, porque se respetaban e incluso se ayudaban mutuamente. Y la alusión muy aguda de que no hay mal que por bien no venga, en referencia a la consecución de medallas olímpicas a posteriori que si las hubiera obtenido en su momento, quizás hubiera desistido de participar en otros JJOO y no se hubiera subido nunca a lo más alto de cajón.

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