Melbourne 1956, los primeros Juegos en las antípodas

El Comité Olímpico Internacional (COI), en su reunión 43ª, celebrada en Roma el 28 de abril de 1949, decidió otorgar la organización de los Juegos Olímpicos de verano a la ciudad australiana de Melbourne, que se impuso a Buenos Aires por un voto de diferencia. Era la primera vez que se celebraban los Juegos en el Hemisferio Sur, en una época en que viajar en avión de Europa a Australia llevaba cuatro días, con al menos seis escalas. Hoy puede hacerse directo en 17 horas y con una escala en menos de 24. Hubo siete países que por diferentes motivos boicotearon los Juegos. Por un lado, Egipto, Líbano e Irak, por la invasión del canal de Suez, y por otro, España, los Países Bajos y Suiza por la invasión soviética de Hungría. La República Popular de China continuaba sin acudir por la presencia de la República de China, hoy Taiwán.

Los boicots no afectaron al atletismo, que tuvo un buen papel en los Juegos con 25 plusmarcas olímpicas superadas o igualadas, cinco de ellas también plusmarcas mundiales. Los grandes triunfadores fueron el velocista estadounidense Bobby Morrow (1935-2020), el fondista ucraniano, entonces soviético, Vladimir Kuts (1927-1975), la velocista australiana Betty Cuthbert (1938-2017) y su compatriota, la vallista Shirley Strickland (1925-2004). Hubo cronometraje automático no oficial

En categoría masculina se disputó el programa completo. Bobby Morrow, con solo 21 años, se hizo con los oros en 100, 200 y el relevo 4 x 100 m, en esta última prueba con plusmarca mundial de 39.5 (39.60). Fue el último velocista blanco estadounidense campeón olímpico. Intentó clasificarse para los siguientes Juegos, pero se lesionó y se retiró a los 24 años. En los 400 m saltó la sorpresa con la derrota del plusmarquista mundial, 45.2, el estadounidense Louis Jones (1932-2006). Jones solo pudo ser quinto en una final ganada por su compatriota Charles Jenkins (1934) con 46.7 (46.85). Ambos formaron parte del cuarteto estadounidense que ganó el oro en el relevo 4 x 400 m. En 800 m, la lesión del plusmarquista mundial, 1:45.7, el belga Roger Moens (1930) frustró su duelo con el estadounidense Tom Courtney (1933), que ganó la final, batiendo por 0.1 al británico Derek Johnson (1933-2004). En los 1500 m ganó el irlandés Ron Delany (1935), que derrotó al plusmarquista mundial de la milla, el australiano John Landy (1930-2022), bronce. Vladimir Kuts se convirtió en uno de los destacados de estos Juegos al hacerse con los oros en 5000 y 10 000 m. Con su característica forma de correr, en cabeza desde el principio, se mostró muy superior a sus rivales. El francés de origen argelino Alain Mimoun (1921-2013) fue el ganador del maratón. Tras varios años a la sombra del checo Emil Zátopek (1922-2000), consiguió por fin su oro olímpico, mientras su rival, que lo felicitó calurosamente, entraba el quinto. Dos grandes vallistas estadounidenses ganaron sendos oros en las pruebas de 110 m vallas y los 400 m vallas. Lee Calhoun (1933-1989) derrotó por estrecho margen al plusmarquista mundial Jack Davis (1930-2012) en los 110 m vallas. Mientras Glenn Davis (1934-2009) ganaba en las vallas intermedias. En ambas pruebas hubo triplete estadounidense. Tanto Calhoun como Davis repetirían oro cuatro años más tarde. En los 3000 m obstáculos, la victoria fue para el británico Chris Brasher (1928-2003), una de las liebres de la carrera del Ifley Road, donde dos años antes el británico Roger Bannister (1929-2018) se había convertido en el primer atleta en correr la milla en menos de cuatro minutos. Inicialmente Brasher había resultado descalificado por un contacto que no afectó el resultado. Sus rivales se negaron a recibir las medallas si no se recalificaba al británico, cosa que finalmente se hizo. Los oros en la marcha atlética fueron para el ruso, entonces soviético, Leonid Spirin (1932-1982), en 20 kilómetros, y el neozelandés Norman Read (1931-1994) en los 50 kilómetros.

Los estadounidenses casi hicieron pleno en los concursos, en el oro de Charles Dumas (1937-2004) en salto de altura, el de Bob Richards (1926) en salto con pértiga, también campeón cuatro años antes, y el de Greg Bell (1930) en salto de longitud. Tan solo se les escapó el triple salto, donde repetiría victoria olímpica el majestuoso brasileño, plusmarquista mundial, 16.56 m, Adhermar Ferreira da Silva (1927-2001). También en los concursos los estadounidenses estuvieron cerca del pleno con las victorias de Parry O’Brien (1932-2007) en lanzamiento de peso, ya había ganado en 1952, de Al Oerter (1936-2007), que iniciaba su racha de cuatro oros olímpicos consecutivos, en lanzamiento de disco, y de Hal Connolly (1931-2010) en lanzamiento de martillo. Connolly se acabó haciendo más famoso por el inicio en los Juegos de su relación con la campeona de lanzamiento de disco Olga Fikotová (1932), con quien acabaría contrayendo matrimonio tras superar muchas barreras. El noruego Egil Danielsen (1933-2019) se impuso en el lanzamiento de jabalina con plusmarca mundial, jabalina antigua, de 85.71 m. Otro estadounidense, Milt Campbell (1933-2012) ganó el decatlón por delante de su compatriota Rafer Johnson (1934-2020), que sería el siguiente campeón olímpico.

El programa femenino fue muy reducido, con cuatro carreras, 100 m, 200 m, 80 m vallas y 4 x 100, salto de altura, salto de longitud, y los lanzamientos de disco, peso y jabalina. No se añadió ninguna prueba nueva respecto a los Juegos anteriores. Las australianas hicieron pleno en las carreras con Betty Cuthbert en 100 y 200 m y Shirley Strickland en los 80 m vallas, renovando su título olímpico de 1952. Ambos formaron parte del equipo que ganó el relevo, con 44.5 (44.65), nueva plusmarca mundial. También hubo sendas plusmarcas mundiales en los saltos. La estadounidense Mildred McDaniel (1933-2004) se impuso en la altura con 1.76 m y la polaca Elżbieta Krzesińska (1934-2015), con 6.35 m, plusmarca mundial igualada en este caso. La bielorrusa, entonces soviética, Tamara Tyhkevich (1931-1997) ganó en el lanzamiento de peso, la checoslovaca Olga Fikotová, como se ha dicho, el lanzamient de disco y la letona, entonces soviética, Inese Jaunzeme (1932-2011) el lanzamiento de jabalina.

Al final, más para unos que para otros, globalmente el largo viaje mereció la pena. Los Juegos volverían a Australia cuarenta y cuatro años más tarde, a Sídney, y, si no sucede nada, tendrán lugar de nuevo en 2032, en Brisbane.

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