El 6 de mayo, las barreras imposibles de 4 minutos y de 2 horas

Monza es una ciudad de 120 000 habitantes situada a 15 km de Milán y mundialmente famosa por su Gran Premio de Fórmula I. Desde el 6 de mayo de este año, también se conocerá por haberse llevado a cabo, en el propio circuito automovilístico, el primer intento por correr en menos de 2 horas 42 km y 195 m. Otro 6 de mayo, de hace 63 años, en la pista de Iffley Road, Oxford, el futuro (y brillante) neurólogo Roger Gilbert Bannister (1929) derribaba otra barrera atlética considerada imposible durante mucho tiempo, los 4:00,0 en la milla, hazaña que entonces se comparó con la coronación de Everest, acaecida el año anterior.

En Monza se preparó una carrera con tan solo tres atletas, cuyo resultado no se podría homologar, pues se utilizarían liebres parciales y avituallamiento móvil, pero la firma Nike, tras una impactante campaña publicitaria, trataría de demostrar que superar la barrera de las 2 horas era posible. La prueba consistía en 17,4 vueltas a un circuito de 2,4 km y comenzaría a las 5:45.

Pese a un escepticismo generalizado, el resultado demostró que Nike no andaba tan descaminada. El keniano campeón olímpico Eliud Kipchoge (1984), tras ir durante la mayor parte de la carrera en parciales por debajo de 2 horas, ralentizó ligeramente el ritmo en los kilómetros finales y paró el crono en 2h00:25, un tiempo asombroso. Los otros dos atletas, el eritreo Zersenay Tadese (1982) y el etíope Lelisa Desisa (1990), acababan en 2h06:48 y 2h14:10. El registro de Kipchoge supone un ritmo medio de 2:51,23 cada Km, es decir 14:16,14 cada 5 Km. En la carrera pasó el Km 10 en 28:31 y el 20 en 56:49. Hizo la primera mitad de la prueba en 59:57 y la segunda en 1h00:28. La ayuda del circuito, las liebres, el coche, el tipo de avituallamiento o las zapatillas no serían suficientes si el autor de la hazaña no fuese un atleta excepcional, con una trayectoria en la élite mundial que comenzó en 2003.

Eliud Kipchoge nació el 5 de noviembre de 1984 en Kapsisiywa, distrito Nandi, al Oeste de Kenia. Comenzó a destacar de junior en el campo a través. Fue 5º en el Mundial de la categoría en 2002 y campeón en 2003. En 2002 se había clasificado para el Mundial junior de 5000 m, pero no pudo participar por problemas físicos. En junio de 2003 se hizo con la plusmarca mundial junior de 5000 m con 12:52,61 y acudió al Mundial de París en esta prueba de 5 Km. En la final, el keniano se encontró con dos colosos, el marroquí Hicham El Guerrouj (1973) y el etíope Kenenisa Bekele (1982), que venían de ganar respectivamente el 1500 y el 10000 en el mismo campeonato. Se contaba con ellos para el oro y la plata. Nadie parecía prestar atención al joven keniano. Bekele se colocó en cabeza con un ritmo muy rápido y dio paso al primero, segundo y tercer km en 2:31,94, 5:07,27, y 7:45,44. El paso por el 4º Km lo encabezó Kipchoge en 10:28,46. El Guerrouj tomó la cabeza a falta de 2 vueltas, acelerando progresivamente con Bekele muy cerca. Al paso por el último 400 Kipchoge pasó a la segunda posición. En la contrarrecta parecía que el marroquí conseguía despegarse, pero el keniano lo igualó en la última recta y tras una cerradísima lucha consiguió superarlo haciéndose con el oro en 12:52,79, 0,04 por delante de El Guerrouj. Bekele fue 3º con 12:53,12. Los 6 primeros bajaron de 13 minutos en la final más rápida de un mundial.

La sorprendente victoria de Kipchoge en un tiempo tan rápido lo convertía en uno de los favoritos para el oro olímpico. En 2004 mostró su buena forma mejorando su marca de 5000 m a 12:46,53 el 2 de julio en Roma, que sería la 2ª mejor marca ese año y su mejor tiempo de siempre. La final de los Juegos de Atenas volvía a contar con Bekele, oro en 10 000 y plusmarquista mundial ese año con 12:37,35, y El Guerrouj, extático tras su agónico oro en 1500 m en su última oportunidad. Esta vez Kipchoge ya no era el convidado de piedra. La carrera no fue, sin embargo, como en París el año anterior. Los pases fueron de 2:58,46, 5:35,99 (2:37,45), 8:10,89 (2:33,44) y 10:48,62 (2:37,83). Kipchoge, en cabeza desde que faltaban 1400 m, tiró con fuerza en la última vuelta, pero se vio superado en la última curva primero por Bekele y después por El Guerrouj. Los tres entraron bastante igualados en la recta final, pero esta vez el marroquí no dio opción, consiguiendo su segundo oro en los Juegos (13:14,39) por delante de Bekele (13:14,59) y Kipchoge (13:15,10).

Con 20 años, Kipchoge se había hecho con el bronce olímpico tras su oro mundial en 2003. Parecía llamado a disputar a Bekele el dominio de las distancias largas en los años siguientes. Pero su rendimiento no fue el que se esperaba. Pese a que seguía aproximándose a 12:50 con facilidad, en el Mundial de 2005, en una carrera lenta ganada por su compatriota Benjamin Limo (1974) 13:32,35, solo fue 4º, 13:33,04. En el Mundial de 2007, en una final aun más lenta, no pudo con Bernard Lagat (1974), 13:45,87, aunque consiguió hacerse con la plata, 13:46,00. Los Juegos de Pekín 2008 significaban para Kipchoge una nueva oportunidad para alcanzar el oro olímpico. En la final, sin embargo, Bekele, que en los Mundiales solo había corrido los 10 km, no dio opción. El equipo etíope, que corría para Bekele, manejó los primeros tres kilómetros en 2:45,49, 5:22,29 (2:36,80) y 8:00,35 (2:38,06). A partir de ahí, Bekele tomó la cabeza, posición que ya no abandonó. Corrió los últimos 2 km en 4:56,97 (7:35,53 el último 3000), 3:58,4 la última milla, 2:27,30 los últimos 1000 m y 53,87 la última vuelta. A falta de 400 m parecía que Kipchoge podría igualar al etíope pero este volvió a cambiar en la contrarrecta y se impuso con plusmarca olímpica 12:57,82. El keniano fue plata, algo alejado, 13:02,80.

Aunque Kipchoge se había hecho con la plata en una gran carrera, Bekele se había mostrado muy superior. Esta fue la última medalla del keniano en pista en competiciones de ámbito mundial. Siguió tomando parte en los Mundiales al aire libre. Fue 5º en 2009 y 7º en 2011. En los Juegos de la Commonwealth de 2010 fue 2º en 5000 m. En 2012 no pudo clasificarse para los Juegos de Londres ni en 5000 ni en 10 000 m, distancia en la que acreditaba 26:49,02 (Hengelo, 26 de mayo de 2007). Su rendimiento menguante en la pista le hizo plantearse el salto a la carretera. Kipchoge ya había ganado la San Silvestre Vallecana en 2006 con 26:54, tiempo superior a la mejor marca mundial, pero no homologable por desnivel excesivo. Ese mismo 2012 a principios de septiembre realizó 59:25 en el medio maratón de Lille. A principios de 2013 registró 1h00:04 en el medio maratón de Barcelona. En abril corrió su primer maratón, en Hamburgo, que ganó con 2h05:30, plusmarca de la carrera. Mejoró a 2h04:05 en Berlín, en septiembre de ese mismo año. Este es el único maratón de su carrera que no ganó, pues fue 2º por detrás de su compatriota Wilson Kipsang Kiprotich (1982) quien con 2h03:23 superaba la plusmarca mundial.

A partir de Berlín, todo fueron victorias para Kipchoge, quien consiguió mostrar en el maratón la superioridad que le había negado la prueba de 5 km en pista. Las victorias se han acompañado, además, de un excelente promedio: Rotterdam 2014 2h05:00, Chicago 2014 2h04:11, Londres 2015 2h04:42, Berlín 2015 2h04:00 y Londres 2016 2h03:05, a 8 segundos de la plusmarca mundial de Dennis Kimetto (1984). Aunque no tomó parte en ninguna edición del Mundial de maratón, Kipchoge no perdió la ocasión de ganar el oro olímpico que no pudo conseguir en pista. En los Juegos de Río 2016 se pasó la mitad de la prueba en unos cómodos 1h05.55. Kipchoge se colocó en cabeza en el km 30 y se quedó solo a partir del km 35. Cruzó la meta en 2h08:44, más de un minuto por delante del etíope Feyisa Lilesa (1990), plata con 2h09:54.

Convertido en uno de los mejores maratonianos de la historia, en la prueba de exhibición de Monza, Eliud Kipchoge ha mostrado el camino para bajar de 2 horas en maratón en un futuro tal vez no muy lejano. Probablemente el siguiente objetivo del keniano será superar la plusmarca oficial de maratón de 2h02:57, que parece a su alcance. A partir de ahora, el 6 de mayo se recordará no solo por el aniversario de la superación de la barrera de los 4 minutos en la milla sino también por el aniversario de la apertura del camino para romper la barrera de las 2 horas en maratón.

El primer maratón olímpico femenino

La reciente mejor marca mundial de maratón en una carrera exclusivamente femenina de la keniana Mary Keitany (1982), 2h17:01 en Londres, es superior a la mejor marca del plusmarquista mundial en los años 50, el británico Jim Peters (1918-1999), cuyo colapso en los Juegos de la Commonwealth de 1954 precipitó su retirada. En aquellos años, era absolutamente impensable que una mujer pudiese correr maratón. Se consideraba que el cuerpo femenino no podría soportar un esfuerzo tan duro. Hoy el programa olímpico femenino es muy similar al masculino, con la excepción de los 50 Km marcha, pero cuando comenzó el atletismo olímpico femenino, en 1928, las únicas carreras programadas fueron los 100, los 800 m y los relevos 4 x 100 m. Tras la disputa de la final de 800 m, el esfuerzo láctico pasó factura a algunas de las finalistas, lo que aprovecharon algunos para reafirmarse en que las mujeres no deberían correr pruebas más largas de 200 m. La IAAF tomó nota y eliminó cualquier carrera mayor de 200 m en categoría femenina. De este modo los 800 m no se volvieron a disputar en unos Juegos hasta 1960, los 400 m se introdujeron en 1964 y los 1500 m en 1972. Para 1984 estaba prevista la disputa del primer maratón olímpico femenino. Curiosamente coincidiría con el primer 3000 olímpico femenino. Los 3 Km ya se habían corrido en el Europeo de 1978, pero el COI fue remiso a introducirlos en 1980.

La participación femenina en el maratón estuvo rodeada de polémica, como no podía ser de otra manera dada la mentalidad de la época. La estadounidense Kathrine Switzer (1947), inscrita como KV Switzer, fue la primera mujer en terminar con dorsal el maratón de Boston, en 1967. Clásica es la fotografía en que los oficiales de la carrera, al comprobar su condición de mujer, tratan de arrancarle el dorsal. Su tiempo fue aproximadamente 4h20. Una hora antes había llegado otra mujer, Bobbi Gibb (1942), que había corrido sin dorsal. En los años 70, los grandes maratones comenzaron a hacer oficial la participación de mujeres. La primera mujer en correr en menos de 3 horas fue la estadounidense Elizabeth Bonner (1952-1998), que realizó 2h55:22 el 19 de septiembre de 1971, en Nueva York. Siete años más tarde, en el mismo maratón, inscribía su nombre por primera vez una de las mejores fondistas de la historia, la noruega Grete Waitz (1953-2011).

Grete Waitz (nacida Andersen, el 1 de octubre de 1953 en Oslo) comenzó practicando 400 y 800 m, las distancias más largas oficiales entonces, en su época junior. Fue olímpica en 1500 m en 1972 y 1976. En 1974 había sido bronce en esta distancia en el campeonato de Europa. En 1975 estableció la plusmarca mundial de 3000 m con 8:46,6, que mejoró al año siguiente con 8:45,4. En esta distancia logró su mejor tiempo en 1979, con 8:31,75. 1978 fue el año en que pasó de ser una buena fondista a una fondista excepcional. En la temporada invernal se proclamó campeona mundial de campo a través, título que repetiría en 4 ocasiones (1979, 1980, 1981, 1983), con 2 bronces en 1982 y 1984. En el Europeo al aire libre de Praga fue 5ª en 1500 m, con 4:00,55, su mejor marca, y bronce en 3000 m. El 22 de octubre, en Nueva York, corría su primer maratón. La experiencia no pudo ser más positiva, pues ganó con 2h32:29, más de 2 minutos menos que la anterior plusmarca mundial. Esta fue la primera de sus plusmarcas. Superaría otras tres más, la última 2h25:28, en Londres el 17 de abril de 1983. Nueva York pudo ver su victoria en nueve ocasiones, la última en 1988. No participó en los Juegos de Moscú 1980, pues Noruega se había unido al boicot de Estados Unidos, ni en el primer maratón del Campeonato de Europa de 1982. Fue la primera campeona del mundo en Helsinki 1983. Con este historial era una de las dos grandes favoritas para el oro olímpico.

La otra gran favorita era la estadounidense Joan Benoit Samuelson (Cambridge, Maine, 16 de mayo de 1957). Benoit había superado la última plusmarca de Waitz, 2h25:28 (Londres, 17 de abril de 1983), al día siguiente. La estadounidense realizó en Boston 2h22:43, más de 2 minutos de diferencia.  Benoit había empezado con la carrera como recuperación de una fractura haciendo slalom. Corrió su primer maratón en 1978, en Bermuda, con un tiempo de 2h50:54. En 1979 ganó el maratón de Boston con 2h35:15, plusmarca de la competición. Muy propensa a las lesiones, en 1981 se sometió a cirugía del tendón de Aquiles. Al año siguiente, en Eugene, bajaba por primera vez de 2h30, con unos excelentes 2h26:12, mejor marca mundial de ese año. Tras su plusmarca mundial no compitió en el Mundial de Helsinki para preparar el maratón olímpico. El inapelable maratón de selección olímpica se celebraba en Olympia, la pequeña capital del estado de Washington el 12 de mayo. Tan solo 17 días antes Benoit hubo de someterse a una artroscopia de rodilla. Tras una rapidísima recuperación se impuso con 2h31:04. Ahora tenía casi 3 meses para seguir preparando los Juegos.

Aunque Waitz y Benoit eran las dos grandes favoritas, otras dos atletas también contaban para los pronósticos, la noruega Ingrid Kristiansen (1956) y la portuguesa Rosa Mota (1958). Ingrid Kristiansen (nacida Christensen el 21 de marzo de 1956 en Trondheim), una antigua esquiadora olímpica en 1976,  había sido medalla de bronce en el Europeo de 1982. Bajó por primera vez de 2h30 en el año olímpico de 1984, 2h27:51 (Houston, 15 de enero). El 13 de mayo ganó el maratón de Londres con unos sorprendentes 2h24:26, lo que la convertía en candidata al podio olímpico. El 28 de junio se había hecho con la plusmarca mundial de 5000 m, entonces no olímpica, 14:58,89, primer sub15 de la historia. Por su parte, Rosa Maria Correia dos Santos Mota (Oporto, 29 de junio de 1958) nunca había bajado de 2h30, pero era la campeona de Europa y había sido 4ª en el Mundial de Helsinki. Su mejor marca era 2h31:12, que le había servido para ganar en Chicago en 1983.

El primer maratón olímpico femenino de la historia tuvo lugar en Los Ángeles el 5 de agosto de 1984 a las 8 de la mañana. La temperatura a esa temprana hora era de 25º, lo que apuntaba un día muy caluroso. Esto hacía esperar una táctica conservadora, pronóstico que saltó por los aires en el Km 4, cuando Joan Benoit decidió marcharse en solitario con 38 Km por delante. Progresivamente fue dejando a sus perseguidoras cada vez más atrás. Su ventaja era de 51 segundos en el Km 15 y de 1:51 en el 25. Su paso por el medio maratón fue de 1h11:54, un tiempo rapidísimo. En el Km 32, Grete Waitz decidió intentar alcanzar a la estadounidense, pero 3 Km más tarde, la ventaja solo se había reducido a 1:31, 3º era Ingrid Kristiansen a 1:51 y 4ª Rosa Mota a 2:00. Waitz solo pudo reducir la diferencia otros 5 segundos. Benoit se presentó en solitario en el Coliseum de Los Ángeles y se proclamó campeona olímpica con unos excelentes 2h24:52, mejor marca entonces en una carrera femenina. Waitz fue plata con 2h26:28 y Mota, que acabó muy fuerte los últimos 5 Km, se colgó el bronce con 2h26:57, marca personal por más de 4 minutos. Kristensen acabó perdiendo el bronce y fue 4ª con 2h27:34.

Por si la disputa del primer maratón olímpico femenino no fuese suficiente, hubo otro acontecimiento, dramático, por el que también se recuerda esta prueba. Mientras la ganadora celebraba su victoria, hizo su entrada en el estadio la corredora suiza Gaby Andersen (1945), una instructora de esquí residente en Idaho, acreditada en 2h33:25. La suiza entró en el estadio completamente deshidratada tambaleándose. Tardó 5:44 en recorrer el estadio hasta la meta, a la que llegó en el puesto 37 con 2h48:42. Trasladada a un centro sanitario, se recuperó en 2 horas. Su situación recordó a la del italiano Dorando Pietri (1885-1942) en los Juegos de Londres 1908, que había llegado el primero al estadio pero no pudo alcanzar la meta.

Al año siguiente de su victoria en LA, Benoit realizó su mejor marca de siempre, 2h21:21 el 20 de octubre en Chicago. No fue plusmarca mundial porque Kristensen había realizado ese mismo año 2h21:06, en Londres el 21 de abril. La plusmarca de la noruega tardó 13 años en superarse. Las lesiones no permitieron a Benoit más éxitos en grandes campeonatos, aunque en 1991 aún fue capaz de correr en 2h26:54. Kristensen acompañó su plusmarca de maratón con el tope universal de 10 000 m, 30:59,42 (Oslo, 27 de julio). No volvió, sin embargo, a participar ningún maratón de grandes campeonatos. Fue campeona de Europa (1986) y mundial (1987) de 10 000 m y mejoró sus plusmarcas mundiales en pista a 14:37,33 y 30:13,74, ambas en 1986. En 1988 fue campeona mundial de campo a través.

Grete Waitz trató de ganar el título olímpico en Seúl, 1988, pero tuvo que abandonar por problemas físicos. Aún siguió compitiendo hasta principios de los 90. Falleció el 19 de abril de 2011, aquejada por cáncer. Aunque el Gobierno de Noruega había ofrecido a la familia un funeral de estado, estos prefirieron una ceremonia privada.

En cuanto a Rosa Mota, en los años siguientes demostró una enorme capacidad competitiva. Repitió título europeo en Stuttgart en 1986, ganó el Mundial en 1987 y el maratón olímpico de 1988. En Split, en 1990, consiguió ganar el maratón del campeonato de Europa por tercera vez. Su mejor marca fue 2h23:29 (Chicago, 20 octubre 1985). Se retiró en 1992. Fue una habitual de la Carrera Pedestre de Santiago de Compostela, prueba que ganó 3 veces (1981, 1982 y 1987).

Con las marcas que realizan hoy día las mejores corredoras de maratón, resultan ridículos los prejuicios, basados en el pensamiento mágico, de hace más de 50 años acerca de la capacidad para correr maratón de una mujer. Hay que recordar que la plusmarca absoluta de maratón no son las 2h17:01 de Keitany, sino que pertenece a la británica Paula Radcliffe (1973), en una carrera mixta, con 2h15:25 (Londres, 13 de abril de 2003), tiempo que no está al alcance de cualquier hombre.

Bekele, la pista y el maratón

Este 2017 parece que será el año del maratón, al menos a juzgar por la tormenta publicitaria que se ha desencadenado anunciándonos el intento de bajar de 2 horas. Es bueno que se promocione el atletismo, pero el objetivo de las 2 horas parece poco realista. La actual plusmarca es 2h02:57 del keniano Dennis Kipruto Kimetto (1984). Mejorar casi 3 minutos en un año se antoja complicado.

El etíope Kenenisa Bekele (1982) anunció un intento de plusmarca mundial para el pasado 20 de enero, en el maratón de Dubai. Su representante fijó el objetivo en 2h01:30. Una caída en la salida obligó al etíope a la retirada. El siguiente intento será en abril en Londres. De conseguir el primado universal, Bekele se convertiría en el primer atleta en tener simultáneamente las plusmarcas mundiales de las 3 pruebas olímpicas de fondo, 5000 m, 10 000 m y maratón. Sus topes mundiales de 5 (12:37,35, 2004) y 10 Km (26:17,53, 2005) parecen fuera del alcance de los actuales fondistas. Bekele corrió su primer maratón en 2014. Ha terminado 4 maratones desde entonces y sus 2h03:03, realizados en Berlín en 2016, constituyen la segunda mejor marca de siempre.  Las lesiones están condicionando esta etapa de la carrera deportiva del etíope, que comenzó muy joven en el cross y en la pista. En la primera modalidad fue 11 veces campeón del mundo, 5 en carrera corta y 6 en larga. En la pista consiguió el oro en 10 000 m en el Mundial de forma consecutiva en 2002, 2005, 2007 y 2009, además del oro en 5000 m este último año. En los Juegos de Atenas fue plata en 5000 m y oro en 10 000. 4 años más tarde consiguió el doblete de ambas distancias. Había dudas sobre su paso al maratón, pero se ha encargado de disiparlas. Aunque no todos los grandes corredores de pista triunfan en la carretera ni todos los maratonianos han tenido buenas prestaciones en pista, la transición exitosa de la pista, y del cross, al maratón no es nada infrecuente.

El finlandés Hannes Kolehmainen (1889-1966), además del primer gran fondista de la historia, fue el primero en destacar en pista y maratón. En los Juegos de Estocolmo 1912, el año que se disputaron por primera vez el 5000 y el 10 000 hizo el primer doblete de la historia. Su duelo en la distancia corta con el francés Jean Bouin (1888-1914) ha quedado para la historia, plusmarca mundial, 14:36,6, incluida. Tras la Guerra Mundial, el finlandés retornó a los Juegos de 1920, en los que se hizo con el oro en el maratón. Su tiempo de 2h32:35 era mejor marca mundial entonces, por lo que simultaneó las plusmarcas de 5000 m y maratón.

Los fondistas finlandeses, los finlandeses voladores, dominaron de forma apabullante el panorama mundial en la primera parte del siglo XX. El sucesor olímpico de Kolehmainen en la prueba de maratón, en los Juegos de París 1924,  fue su compatriota Albin Stenroos (1889-1971), que también procedía de la pista y había sido bronce en 10 000 m 12 años antes en los Juegos de Estocolmo. En los años 20, no obstante, la estrella más brillante fue Paavo Nurmi (1897-1973). En tres participaciones olímpicas (1920, 1924 y 1928) ganó 9 medallas de oro, en 1500 m, 5000 m, 10 000 m y tres modalidades que ya no son olímpicas, cross individual, cross por equipos y 3000 m por equipos. Incluso fue plata en obstáculos en 1928. Fue plusmarquista mundial de 1500, milla, 5000 y 10000 m. En 1932, tras un tiempo de 2h22:03,8 en 40 Km a principios de ese año, era favorito para el oro olímpico en Los Ángeles, pero la IAAF impidió su participación acusado de romper el código amateur.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el dominio finlandés se diluyó bruscamente. Durante los primeros años 50, el dominador absoluto en carreras de fondo fue el checo, entonces checoslovaco, Emil Zátopek (1922-2000). Zátopek fue plata olímpica en 5000 m en 1948, oro en 10 000 en los mismos Juegos y oro en ambas distancias 4 años después. Además fue campeón de Europa de 10 000 m en 1950 y 1954 y de 5000 m en 1950. Consiguió la plusmarca mundial de 5000 m (13:57,2, 1954) y 5 veces la de 10 000 m hasta dejarla en 28:54,2 (1952). En los Juegos de 1952, tras sus oros en pista, se presentó en la salida del maratón. Era la primera vez que corría esta prueba. No obstante se impuso con cierta facilidad, consiguiendo un histórico triplete, que no se ha repetido desde entonces. 4 años más tarde, Zátopek volvió al maratón olímpico y fue 6º.

Los atletas etíopes dominaron las 3 siguientes ediciones de los Juegos. El vencedor en los Juegos de México 1968 fue Mamo Wolde (1932-2002), que sucedió a su compatriota Abebe Bikila (1932-1973). Wolde había sido 4º en los 10 000 m en Tokio 1964 con 28:31,8, su mejor marca de siempre. En México, antes de ganar el maratón, se había hecho con la plata en 10 000. En los Juegos de Múnich 1972 ganó el bronce en el maratón, con su mejor marca de siempre, 2h15:08. En 5000 m acreditó 13:38,8.

El vencedor del maratón de Múnich, el estadounidense Frank Shorter (1947) alternó la pista con el maratón, como lo acreditan sus plusmarcas personales de 5000 m, 13:26,60 (1977), 10 000 m, 27:45,91 (1975) y maratón, 2h10:30 (1972). En Múnich fue además 6º en los 10 000 m con plusmarca personal. 4 años después, en los Juegos de Montreal, fue subcampeón olímpico de maratón.

El 5º en el maratón olímpico de Montreal fue el finlandés Lasse Virén (1949). Finlandia disfrutó en los años 70 de una segunda edad de oro, con Virén como representante más destacado. En Múnich hizo doblete en 5000 y 10 0000 m. Repitió en Montreal y trató de emular a Zátopek ganando también el maratón, al día siguiente de imponerse en  el 5000. Era la primera vez que salía en la prueba. Su 5º puesto, con 2h13:11,  constituye una gran hazaña. El ganador, el alemán Waldemar Cierpinski (1950), dio una vuelta de más. Viren, que en 1972 llegó a tener las plusmarcas de 5000 m, 13:16,4, y 10 000 m 27:38,35, fue 5º en el 10 000 m de los Juegos de Moscú 1980 y abandonó en el maratón.

En esa época quien sí hizo una buena transición al maratón fue el belga Gaston Roelants (1937), campeón olímpico en 1964 y plusmarquista mundial de 3000 m obstáculos, 8:26,4 (1965). Roelants era también un excelente corredor de campo a través, 4 veces vencedor del Cross de las Naciones, antecedente del actual campeonato del mundo, con buenas marcas en 5000, 13:34,6 (1969), y 10 000 m, 28:03,8 (1972). Fue subcampeón de Europa de maratón en 1969 y bronce en 1974, prueba en la que realizó una mejor marca de 2h16:30.

Otro excelente corredor de campo a través que acabó siendo un excepcional maratoniano es el portugués Carlos Lopes (1947). Tras discretas actuaciones en los Europeos de 1971 y 1974 y en los Juegos de Múnich, en 1976 se proclamó campeón mundial de campo a través y subcampeón olímpico de 10 000 m. En 1977 fue plata en el Mundial de campo a través, pero diversos problemas físicos lo mantuvieron alejado de los mejores. Pasada la treintena, parecía que su carrera había llegado a su fin, pero resurgió en 1982, acercándose peligrosamente a la plusmarca mundial de 10 000 m que tenía Henry Rono (1952). En 1983 volvió a ser subcampeón mundial de campo a través. Tras abandonar el año anterior en el maratón de Nueva York, después de un encontronazo con un espectador, en abril de 1983 probó en Rotterdam, con excelente resultado, plusmarca europea de 2h08:39. En 1984 se hizo por segunda vez con el oro en el Mundial de campo a través y consiguió la segunda mejor marca de siempre en 10 000 m, 27:17,48, unos días después de hacer marca personal en 5000 m, 13:16,38. Pese a estos buenos registros, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles optó por correr el maratón. Probablemente en esta decisión pesó su ausencia del podio en el 10 000 del Europeo de 1982 y el Mundial de 1983, pese a tener la mejor marca. En la ciudad californiana se proclamó brillantemente campeón olímpico tras una gran lección estratégica. En 1985 repitió oro en el Mundial de campo a través y se hizo en Rotterdam con la plusmarca mundial de maratón, 2h07:12.

Un caso curioso de los primeros años 80 lo protagonizó en neozelandés Rod Dixon (1950), bronce en 1500 m en Múnich y 4º en 5000 m en Montreal, pruebas en las que llegó a realizar 3:33,89 (1974) y 13:17,27 (1976). Tras unos años de bajo rendimiento, en 1983 realizó en maratón 2h08:59, 9º mejor marca de siempre en aquel momento. Hasta entonces nadie había hecho registros de tanta calidad en 1500 m y maratón. En la misma época, el actual entrenador, el estadounidense Alberto Salazar (1958) hizo en 1982 tiempos de 13:11,93, 27:25,61 y 2h08:52, además de ser plata en el Mundial de campo a través. Diversos problemas físicos condicionaron su rendimiento posterior.

Lopes fue el último europeo plusmarquista mundial de maratón. A partir de mediados de los 80, la jerarquía del fondo comenzó a cambiar, con el declinar europeo y la irrupción de los africanos, sobre todo kenianos y etíopes. El maratón resistió, sin embargo, una década más, lo que permitió destacar a algunos europeos en los 90, entre ellos los españoles Martín Fiz (1963) y Abel Antón (1962). Debido a su falta de aceleración final, Fiz tuvo discretas actuaciones en obstáculos y 5000 metros. Esto le hizo dar el salto al maratón, con resultados magníficos: campeón de Europa en 1994, campeón del Mundo en 1995, 4º en los Juegos de 1996, subcampeón del Mundo en 1997 y 6º en los Juegos de 2000. Su mejor marca fue 2h08:05. Antón, por su parte, había rendido mejor en pista: 8º en el 5000 de los Juegos de 1992, bronce en la misma distancia en el Europeo de 1994 y oro en 10 000 en la misma competición. La diferencia con los africanos en pruebas de ámbito mundial hizo que lo intentase en maratón, con gran éxito: doble campeón mundial en 1997 y 1999. Su mejor tiempo fue 2h07:57.

El cambio de jerarquía en el maratón tuvo lugar definitivamente cuando los mejores africanos comenzaron a dedicarse a esta distancia, especialmente  dos de los grandes corredores de 10 000 de siempre, el keniano Paul Tergat (1968) y el etíope Haile Gebreselassie (1973). Ambos pugnaron duramente por el liderazgo de los 10 Km en pista en los años 90, con resultado favorable al etíope, campeón del mundo en 1993, 1995, 1997 y 1999, además de bronce en 2001 y 2003, y campeón olímpico en 1996 y 2000. Consiguió además la plusmarca de 5000 m en 4 ocasiones, dejándola en 12:39,36 (1998) y la de 10 000 m en 3, hasta dejarla en 27:22,75 (1998). Tergat, por su parte, nunca pudo derrotar a su rival. Fue bronce en el mundial de 1995, plata en 1997 y 1999, así como plata olímpica en 1996 y 2000. Fue plusmarquista de 10 000 m, 26:27,85 (1997) y llegó a correr los 5000 m en 12:49,87 (1997). En campo a través, donde no participaba Gebre, fue 5 veces consecutivas campeón del mundo (1995-1999). En 2003 se convirtió en plusmarquista mundial de maratón con 2h04:55. Gebre, tras quedarse fuera del podio en el 10 000 de los Juegos de 2004, decidió dedicarse preferentemente al maratón, prueba en la que se había iniciado en 2002 en Londres. Allí había sufrdo una de sus pocas derrotas a manos de Tergat, si bien el marroquí Khalid Khannouchi (1971) los había batido a los dos. Gebre sucedió a Tergat como plusmarquista mundial con 2h04:26 en 2007, tiempo que mejoró a 2h03:59 al año siguiente. Ninguno de los dos tomó parte en esta prueba en Mundiales o Juegos. Gebre compitió en 10 000 de los Juegos de Pekín 2008 y ocupó la 6ª posición. El etíope se convirtió en el primer atleta de la historia en ser plusmarquista mundial en las 3 pruebas olímpicas de fondo, pero no llegó a serlo simultáneamente.

Otro de los candidatos a mejorar la plusmarca mundial, el keniano campeón olímpico Eliud Kipchoge (1984), tiene un gran historial en pista. Siendo júnior, dio la sorpresa en el 5000 del Mundial de París, haciéndose con el oro, 12:52,61, en lo que parecía un duelo exclusivo entre Bekele y el marroquí Hicham El Guerrouj (1973). En la misma prueba fue bronce olímpico en 2004 y plata en 2008, además de plata en el Mundial de 2007. Su mejor marca es 12:46,53 (2004). En 10 000 m ha corrido en 26:49,02 (2007) pero nunca ha intervenido en un gran campeonato. Tras no clasificarse para los Juegos de Londres 2012, decidió pasarse al maratón. En 2016 realizó en Londres 2h03:05, muy cerca de la plusmarca mundial. En Río se proclamó campeón olímpico.

De los últimos en hacer la transición con éxito es el estadounidense Galen Rupp (1986). Con marcas de 12:58,90 (2012) y 26:44,36 (2014), en el maratón de los Juegos de Río fue bronce con 2h10:05, tras ocupar la 5ª plaza en 10 000. En los Juegos de Londres 2012 había sido plata en 10 000 m. Su primer maratón fue el de la pruebas de selección de su país, que ganó con 2h11:13. Su margen de mejora es grande.

A corto plazo se espera el salto al maratón del británico Mo Farah (1983). El historial en pista de Farah es tremendo: doble oro olímpico en 5000 y 10 000 m (2012 y 2016), 3 veces campeón del mundo de 5000 m (2011, 2013 y 2015) y 2 de 10 000 (2013 y 2015). Nunca intentó las plusmarcas mundiales de 5000 o 10 000 m. Sus mejores registros son 12:53,11 (2011) y 26:45,47 (2011). Es plusmarquista europeo de 1500 m, 3:28,81 (2013) y de las 2 millas en pista cubierta 8:03,40 (2015). Ha corrido el medio maratón en 59:32 (2015). En 2014 corrió por primera vez un maratón, en Londres. Su marca de 2h08:21 no lo dejó satisfecho (ni a la prensa). Quizá no pensaron que 9 meses antes había hecho la plusmarca europea de 1500 m. Farah ha anunciado que 2017 será su último año en pista. A partir de 2018 solo competirá en carretera.

Es muy probable que la plusmarca mundial de maratón mejore este año. Quizá no tanto como para bajar de 2 horas. En cualquier caso será muy interesante ver los grandes maratones de primavera y otoño. Bekele tiene la oportunidad de poseer las tres plusmarcas mundiales, pero sus rivales no se lo pondrán nada fácil.

Esta semana hizo 6 meses desde que abrí el blog y se alcanzaron las 10 000 visitas. Muchas gracias a todos por leerme y difundirme.

El golpe de calor que acabó con la carrera de Jim Peters

El golpe de calor es una alteración grave del proceso de regulación de la temperatura corporal. Sucede cuando el organismo es incapaz de eliminar el calor que genera y es una situación potencialmente mortal. Recientemente pudimos ver un ejemplo de golpe de calor con el triatleta británico Jonathan Brownlee (1990). En los entonces Juegos del Imperio Británico de 1954 un golpe de calor acabó con la carrera atlética del maratoniano Jim Peters (1918-1999) y pudo acabar con algo más.

James Henry Peters había nacido en Hackney, Londres, el 24 de octubre de 1918. Antes de practicar atletismo jugó al fútbol y al cricket. En 1945 comenzó a destacar en distancias largas. Representó a su país en los Juegos de 1948, celebrados en su ciudad natal, corriendo los 10000 metros. Tras una desafortunada actuación en la que fue 8º con vuelta perdida se planteó la retirada. Ya contaba con 29 años. Pero su entrenador, Herb Johnston (1902-1967), plata olímpica en el 3000 por equipos de 1924 y 8º en el 5000 de 1928, consiguió convencerlo para que siguiese y para que probase en la carrera de maratón. Peters se entrenaba a diario, algo no muy común entonces. Para preparar el maratón no incrementó el kilometraje, sino que aumentó los ritmos. El resultado fue magnífico. Tras 2 años de concienzudo entrenamiento, en 1951 Peters corrió en 2h29:29, nueva plusmarca británica, a menos de 4 minutos de la plusmarca mundial del pequeño, 1,55 m, coreano Suh Yun-bok (1923). Un año después, el 14 de junio de 1952, Peters conseguía destronar al Suh, al marcar en Londres 2h20:43, con su compañero de entrenamientos Stan Cox (1918-2012) segundo en 2h21:42. Peters había mejorado la plusmarca mundial en casi 5 minutos. Su logro adquirió aun más valor cuando se descubrió que el circuito tenía 237 metros de más. Es probable que el tiempo real fuese inferior a 2h20.

Los dos británicos eran los favoritos para el oro olímpico en el maratón que se celebraría en Helsinki un mes después, prueba que también tomaría parte Emil Zátopek (1920-2000). Pero el checo nunca había corrido la distancia y se presentó en la línea de salida tras sus oros en 5000 y 10000 metros. Hoy día probablemente sería imposible que un aspirante al oro olímpico en la carrera más larga viniese de hacer esta prueba el mes anterior. Tampoco es probable que un atleta de élite de 5000 y 10000 metros tomase parte en un maratón olímpico sin haber corrido nunca la distancia, aunque Lasse Virén (1949) lo hizo en 1976. Peters se separó del resto de los corredores tras 10 Km, pero Zátopek y el sueco Gustaf Jansson (1922-2012) consiguieron alcanzarlo en el Km 15. 4 Km más adelante Zátopek se dirigió a sus rivales en inglés: Yo no sé mucho de esto, pero ¿no creéis que vamos demasiado lentos? Como no obtuvo respuesta decidió incrementar el ritmo. Solamente Jansson lo pudo seguir. Peters abandonó en el Km 32 cuando iba 3º, aquejado por calambres. Cox se había retirado 6 Km antes cuando estaba en 6ª posición. Zátopek se presentó en solitario en el estadio de Helsinki. Su tiempo final 2h23:03 era el 3º de siempre. Logró el hecho histórico de hacerse con el oro en las tres pruebas de fondo 5000, 10000 y maratón. Su ventaja sobre el segundo, el argentino Reinaldo Gomo (1918-1994), fue de más de 2 minutos y medio. Jansson consiguió finalmente ser tercero.

La decepción de Peters fue enorme pero pronto se marcó un nuevo objetivo: el oro en los Juegos de la Commonwealth y en el Campeonato de Europa de 1954. Ambos maratones tendrían lugar con una diferencia de menos de un mes. En 1953 ganó los 4 maratones en los que tomó parte. En Londres el 13 de junio y en Turku el 4 de octubre estableció sendas plusmarcas mundiales con 2h18:41 y 2h18:35, convirtiéndose en el primer atleta en correr por debajo de 2 horas 20 minutos. Para 1954, Peters había programado, además de los dos maratones de los campeonatos, otras dos pruebas. En Boston, el 19 de abril resultó derrotado por el finlandés Veikko Karvonen (1926-2007), quien realizó la segunda mejor marca de siempre de entonces 2h20:39. Peters entró a continuación con 2h22:40. Se desquitó el 26 de junio, nuevamente en Londres, donde corrió en 2h17:40. Poco después, el 4 de agosto tenía lugar el maratón de los Juegos del Imperio, en la ciudad canadiense de Vancouver. Esa misma tarde se había celebrado la milla del siglo, el duelo entre Roger Bannister (1929) y John Landy (1930). La tarde era tremendamente calurosa y húmeda, lo que aconsejaba un ritmo prudente. Pero Peters, incapaz de no darlo todo, decidió irse en solitario. Hacia el Km 35 la previsión de la marca era de 2h23. En ese momento Peters superaba en 400 metros a su compañero Cox y más de 2 kilómetros al resto de los competidores. Con el estadio a menos de 3 km Cox sufrió un golpe de calor y chocó contra una farola. Poco después el golpe de calor se cebó con Peters, que entró en el estadio confuso y tambaleándose. Tras varias caídas y varios minutos de agonía, los jueces decidieron llevárselo al hospital, curiosamente cuando parecía que conseguiría su objetivo.

La agonía de Peters a partir del minuto 2:20.

El anónimo ganador de la prueba fue el escocés Joe McGhee (1929-2015) con 2h39:36. Una situación parecida había tenido lugar en los Juegos de Londres de 1908, con el italiano Dorando Pietri (1885-1942), quien también se quedó a pocos metros de su objetivo. En 1984, en el primer maratón olímpico femenino, la suiza Gaby Andersen (1945), afectada por un golpe de calor, consiguió, no obstante, llegar a la meta en 37ª posición. Lo sucedido en Vancouver terminó con la carrera atlética de Peters. Karvonen, unos días después, se coronó campeón de Europa. Peters trabajó como óptico tras dejar el atletismo. Falleció el 9 de enero de 1999.

En demasiadas ocasiones se califican de heroicos estos intentos de llegar a la meta a toda costa con el atleta preso de un golpe de calor. Dado el estado confuso que padece el corredor en esas condiciones, más que una hazaña, el dejarlo continuar es una imprudencia por parte de quienes los rodean. El golpe de calor es una urgencia médica. Es una situación potencialmente mortal.