Vénuste Niyongabo, la generosidad de oro

En 1996, el mediofondista de Burundi Venuste Niyongabo era uno de los favoritos para hacerse con el oro olímpico en la prueba de los 1500 m, distancia en la que había sido medalla de bronce el año anterior en el Campeonato del Mundo de Gotemburgo. Sin embargo, renunció voluntariamente para que ocupase su plaza un compañero, que apenas tenía opción de pasar de la primera ronda. Niyongabo cambió entonces a los 5000 m, prueba en la que su experiencia era escasa.

Vénuste Niyongabo había nacido el 9 de diciembre de 1973 en Vugizo, una localidad del sur de Burundi, cerca de la frontera con Tanzania, bastante a salvo de las tensiones entre los hutus y los tutsi, que conducirían a una de las mayores masacres de los últimos años. Su padre era veterinario y su madre maestra de escuela. Creció con 6 hermanos. Desde muy joven había mostrado un gran talento atlético. En 1992 fue plata en el 1500 del Campeonato Mundial Junior (sub20) y ocupó la 4ª plaza en los 800 m. Poco después se fue a entrenar a Italia. Al año siguiente fue semifinalista en el kilómetro y medio del Mundial de Stuttgart.

En 1994 corrió en 3:30,66, tiempo que fue el 2º del año, a tan solo 0,05 del argelino Nourredinne Morceli (1970) que entonces dominaba la distancia con mano de hierro. El enfrentamiento entre ambos tendría lugar en 1995, en el Mundial de Gotemburgo. Hasta entonces, la jerarquía del kilómetro y medio se la disputaban el argelino y el español Fermín Cacho (1969), poco interesado este en los grandes registros. El norteafricano se había impuesto en los mundiales de 1991 y 1993 y era el plusmarquista mundial con 3:27,37 ese mismo año, que mejoraba sus 3:28,86 de 1992. El español se había hecho sin embargo, con el oro en los Juegos Olímpicos de 1992, prueba en la que el argelino ocupó una sorprendente 7ª posición. Morceli estaba en gran forma tras su plusmarca mundial, mientras Cacho había tenido muchos problemas físicos. Pero el argelino tenía otro rival, además del español y de Niyongabo. Se trataba del marroquí Hicham El Guerrouj (1974), que había corrido en 3:31,53. A la hora de la verdad, sin embargo, Morceli no dio opción. Con 51,38 en la última vuelta se hizo con el oro en 3:33,73. Niyongabo intentó valientemente aguantar al magrebí, pero acabó agotado y sobrepasado por El Guerrouj, plata con 3:35,28. El burundés consiguió mantener el bronce, 3:35,56. Cacho, en malas condiciones físicas, solo pudo ser 8º, 3:37,02.

La superioridad de Morceli seguía siendo incuestionable, pero el rendimiento de los dos jóvenes veinteañeros que le acompañaron en el podio hacían pensar que el oro olímpico podría resultar disputado.

El triple duelo, sin embargo, se frustró, pues sucedió algo que hizo que Niyongabo no tomase parte en el 1500 de los Juegos de Atlanta y lo hiciese en los 5000 m en su lugar. Un buen amigo y compatriota de Niyongabo, Dieudonné Kwizera (1967), acreditado en 1:44,74 y 3:37,05, había intentado en vano tomar parte en los Juegos de 1988 y 1992. No pudo hacerlo porque Burundi carecía de comité olímpico. Con unos amigos, pagándoselo de su bolsillo, consiguió formar un comité olímpico nacional en 1993. No obstante, en 1996 no consiguió que lo seleccionasen para los Juegos. Acudió a Atlanta como entrenador y abanderado. Dos días antes de las series, su amigo Niyongabo, que ese año había acreditado 3:30,09 le ofreció su puesto en los 1500 m. Él correría los 5000 m. Kwizera consiguió su sueño de ser olímpico, aunque no pudo pasar de la primera ronda.

La final de 1500 m resultó muy accidentada por la caída de El Guerrouj, que había corrido en 3:29,59, a 0,09 de la mejor marca de Morceli ese año. Nunca sabremos si El Guerrouj habría podido ganar, pues la caída lo dejó fuera de la carrera. Tampoco sabremos lo que habría ocurrido con Niyongabo en la prueba. Lo cierto es que el atleta de Burundi se enfrentaba a una distancia que solo había corrido 2 veces, aunque acreditaba unos buenos 13:03,29 de ese mismo año. Con 41 atletas en liza, se decidió hacer 3 rondas. Niyongabo fue 3º en su serie eliminatoria con 13:54,53 y 2º en una lentísima semifinal con 14:03,48. La final estaba plagada de experimentados corredores, entre ellos Dieter Baumann (1965) y Paul Bitok (1970), oro y plata en los anteriores Juegos. La carrera se corrió a un ritmo medio, que, sin duda, beneficiaba a un mediofondista. Siempre maniobrando en la cabeza de carrera, muy atento a los cambios, Niyongabo dio un fuerte cambio a falta de 500 m y abrió un importante hueco con sus rivales. La diferencia se estrechó en la última vuelta pero fue suficiente para que el atleta de Burundi se proclamase campeón olímpico con 13:07,96, por delante de Bitok, 13:08,16, que repetía plata olímpica, y del marroquí Khaid Boulami (1969), 13:08,37. Baumann, con 13:08,81 se quedaba fuera del podio.

Niyongabo se marchaba de Atlanta con el oro en el bolsillo,  con la participación olímpica de su amigo Kwizera y con la duda de qué habría pasado en el 1500 con él en liza. En 1997 realizó sus mejores marcas tanto en 1500 m. 3:29,18, entonces 4ª mejor marca de siempre, como en la milla, 3:46,70, entonces 5ª mejor marca de siempre. Desgraciadamente, las lesiones frenaron prematuramente su carrera. No compitió ese año en el Mundial de Atenas al aire libre, donde definitivamente cambió la jerarquía mundial del 1500 con eloro de El Guerrouj y la 4ª plaza de Morceli. Tomó parte en el 1500 del Mundial de Sevilla de 1999 y en el 5000 de los Juegos de Sydney 2000, pero en ningún caso pasó de la primera ronda. Se retiró poco después. Continúa viviendo en Italia, donde trabaja para Nike. Tal vez su generosidad se vio recompensada con el oro olímpico, o quizá todo fue casual.

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¡Ha ganado Peter Rono! ¿Pero quién es Peter Rono?

En los años 80 del siglo pasado la distancia de 1500 m (o de la milla) estaba considerada la prueba reina de las competiciones atléticas. Entre 1974 y 1985 la plusmarca mundial de 1500 m se había superado 7 veces por 6 atletas, pasando de 3:33,1 a 3:29,46. En el caso de la milla, la mejoría fue de 3:51,1 a 3:46,32, con 8 plusmarcas y 5 atletas. El mes de agosto de 1981 resultó excepcional para esta distancia al superarse el tope mundial 3 veces en el transcurso de 9 días. La enconada rivalidad entre dos atletas excepcionales, con planteamientos vitales y atléticos totalmente distintos, los británicos Steve Ovett (1955) y Sebastian Coe (1956) fue clave en el progreso y la atracción mediática del atletismo en general y del medio fondo en particular. Su doble enfrentamiento en los Juegos de Moscú superó con mucho los límites del atletismo y los convirtió en iconos mundiales. Los logros de ambos británicos hicieron surgir una excelente generación de milleros, entre los que destacaban su compatriota Steve Cram (1960) y el marroquí Said Aouita (1959), si bien este estaba más centrado en los 5000 m. Un peldaño por debajo estaban los estadounidense Steve Scott (1956) y Sydney Maree (1956) y los españoles José Luis González (1957) y José Manuel Abascal (1958).

En esos primeros 80 hubo dos años especialmente fructíferos. En 1983 se superó en dos ocasiones la plusmarca mundial de 1500 m, 3:31,24  de Sydney Maree y 3:30,77 de Steve Ovett, su canto del cisne, con 6 atletas por debajo de 3:33,00. Y en el año mágico de 1985, se consiguió correr por primera vez por debajo de 3:30,00, con dos atletas en la misma carrera (Niza, 16 de julio), Steve Cram, 3:29,67, y Said Aouita, 3:29,71. Posteriormente el marroquí consiguió correr en 3:29,46. Antes se había hecho también con el primado universal de 5000 m, 13:00,40. Cram también hizo el tope mundial de la milla, 3:46,32. Esa temporada hubo 7 atletas que corrieron en menos de 3:32,00 y 3 en menos de 3:30,00.

A tres años vista de los Juegos Olímpicos de Seúl, se dibujaba un duelo entre Cram y Aouita, si el marroquí se decidía por el kilómetro y medio. Este, sin embargo, optó por el 5000 en los años siguientes, prueba en la que consiguió en 1987 el primer sub 13 de la historia con 12:58,39 (Roma, 22 de julio). Incluso realizó, en 1986, unos excelentes 27:26,11 en 10000 m, 6ª mejor marca de siempre en aquel momento. En 1987 se proclamó fácilmente campeón mundial de 5000 m. Cram, por su parte, renovó su oro europeo en 1986, por delante de Coe, que lo había derrotado en la final olímpica de Los Ángeles. Pese a las lesiones continuaba rindiendo a un gran nivel, pero ese entorchado continental fue su punto de inflexión. A partir de 1987 sus problemas físicos no le impedían correr muy rápido en una sola carrera, pero le limitaban las tres rondas de los grandes campeonatos. En 1987 ocupó la 8ª posición en el campeonato del mundo de 1500 m tras hundirse en la última vuelta. El campeón fue el somalí Abdi Bile (1961), que se asomaba ese año a la élite mundial, por delante de José Luis González, plusmarquista español con 3:30,92, que conseguía su primera medalla en un gran campeonato.

Para los Juegos de Seúl, tanto Cram como Aouita anunciaron que doblarían en los 800 y los 1500 m. Ambos parecían en buena forma. El británico llegó a los Juegos con 1:43,42, 3ª mejor marca del año, y 3:30,95, mejor marca de la temporada. Aouita, que volvía a sus orígenes de mediofondista, por su parte, había corrido los 800 m en 1:43,86 y los 1500 en 3:32,69. La prueba de 800 m se celebraría en primer lugar y enseguida se vio que ambos tenían problemas. El británico no pudo entrar en la final. Se quedó en los cuartos de final en una serie ganada por el marroquí. Aouita entró en la final donde se presentó con un aparatoso vendaje en un muslo. Aunque no obtuvo el oro, su rendimiento fue excelente. En una carrera rapidísima en la que un desconocido keniano llamado Paul Ereng (1967) se hizo, viniendo desde atrás, con el oro, 1:43,45, el marroquí fue bronce, con 1:44,06, justo por detrás del anterior campeón olímpico, el brasileño Joaquim Cruz (1963), 1:43,90.

El presumible duelo en los 1500 m entre Cram y Aouita se oscurecía. Cram se había mostrado en baja forma en la prueba de 800 m, mientras que el marroquí, pese a su indudable éxito, parecía con problemas. Los 1500 m parecían algo desangelados. Sebastian Coe, que se había pasado más de un año lesionado, no hizo la marca mínima dentro del plazo. Los tres medallistas del mundial del año anterior Abdi Bile, González y el estadounidense Jim Spivey (1961) tampoco estaban en los Juegos. Los peores temores se confirmaron cuando Aouita no se presentó a su serie semifinal. Cram, sin embargo, parecía recuperado y entró fácilmente en la final tras ser segundo en su semifinal. Los otros 11 atletas que disputarían la final eran el también británico Peter Elliot (1962), 3:32,94 ese año, 4º en 800, el alemán Jens Peter Herold (1965), 3:33,33, el neerlandés Han Kulker (1959), bronce europeo dos años antes, el veterano Steve Scott, otro veterano, el sudanés Omar Khalifa (1956), otro estadounidense, Jeff Atkinson (1963), el plusmarquista portugués Mário Silva (1961), el irlandés campeón del mundo de 1500 m en sala Marcus O’Sullivan (1961)  y tres kenianos que, en principio, no parecían con posibilidades. Eran Joseph Chesire (1961), 4º en los Juegos de LA84, Kipkoech Cheruiyot (1964), antiguo plusmarquista mundial junior (3:34,92), y el joven Peter Rono (1967), subcampeón mundial junior dos años antes.

Pese a su mala actuación en los 800 m, la carrera parecía buena para que Cram intentase el oro olímpico que faltaba en su palmarés. A priori no había ningún rival inabordable para él, incluso sin estar en perfectas condiciones. O’Sullivan dio paso a una primera vuelta bastante lenta en 59,65, con todos los atletas agrupados. A falta de 800 m, Peter Rono se colocó en cabeza. Nadie pensó, probablemente ni el propio Rono, que ya no se movería de esa posición. Aunque el ritmo no varió en los 800 m, 2:00,31, el keniano fue progresivamente aligerando el paso. A falta de una vuelta el cronómetro marcaba 2:43,03. Rono seguía en cabeza pero apenas nadie se despegaba. El 1200 se pasó en 2:56,69, con el grupo algo más estirado, pero pisando los talones al keniano. Parecía que su aventura tocaba a su fin cuando a falta de 250 m, Elliot, Herold y Cram se le acercaron peligrosamente. En la última recta la impresión era que Rono se difuminaría, pero aún tuvo fuerzas para cambiar de ritmo y hacerse con un sorprendente oro, delante de Elliot, Herold y de Cram, que se quedaba fuera del podio. Estos fueron los resultados:

1 Peter Rono Kenia 3:35.96
2 Peter Elliott Reino Unido 3:36.15
3 Jens-Peter Herold RDA 3:36.21
4 Steve Cram Reino Unido 3:36.24
5 Steve Scott Estados Unidos 3:36.99
6 Han Kulker Países Bajos 3:37.08
7 Kipkoech Cheruiyot Kenia 3:37.94
8 Marcus O’Sullivan Irlanda 3:38.39
9 Mario Silva Portugal 3:38.77
10 Jeff Atkinson United States 3:40.80
11 Joseph Chesire Kenia 3:40.82
12 Omar Khalifa Sudán 3:41.07

 

Había sucedido como en los 800 m. Había ganado un desconocido. Había ganado Peter Rono. ¿Pero quién era Peter Rono? Peter Kipchumba Rono había nacido el 31 de julio de 1967 en un pueblo del Condado Nandi llamado Kamobo, a 40 Km al suroeste de El Doret. Comenzó a hacer atletismo en el Instituto de San Patricio en la localidad keniana de Iten. Siendo junior fue, en 1985, campeón africano de campo a través y subcampeón mundial de 1500 m en 1986, con su mejor marca, 3:45,52, detrás de su compatriota Wilfred Oanda Kirochi (1969). Fue semifinalista en el Mundial de Roma 1987. Se trasladó a Estados Unidos a estudiar en Mount St Mary’s University, en Maryland. El año olímpico fue campeón universitario estadounidense de 800 y 1500 m en sala y de esta última distancia al aire libre. Llegó a Seúl con una mejor marca de 3:35,59 y se convirtió en el ganador más joven de la historia olímpica del kilómetro y medio. Tras los Juegos no volvió a ninguna final de un gran campeonato, aunque solo participó en el Mundial de Toki 1991. Sí que siguió tomando parte en las pruebas universitarias estadounidenses. Su mejor marca de siempre de 1500 m fue 3:34,54 (1989) y 3:51,41 (1991) en la milla. Se retiró en 1993. Posteriormente se graduó en Económicas y fue entrenador en su universidad. En la actualidad trabaja para New Balance.

La victoria de Rono en Seúl marcó el declive europeo y el inicio de la pujanza africana en la prueba de 1500. Desde 1988, tan solo tres europeos, el español Fermín Cacho (1969), oro en 1992 y plata en 1996, el portugués Rui Silva (1976), bronce en 2004, y el francés Mehdi Baala (1978), bronce en 2008, han vuelto a subir al podio olímpico en la otrora prueba reina del atletismo. Si Peter Rono hubiese sido cantante, habríamos dicho que lo de Seúl fue un one hit wonder.

Dave Wottle, modelo de estadounidense para el Vicepresidente Agnew

Una de las carreras emblemáticas de la historia de los Juegos Olímpicos fueron los 800 m de Múnich 1972. Tanto por la forma de ganarlos, como por la personalidad del ganador, el estadounidense Dave Wottle, esta prueba ha permanecido en el recuerdo de los aficionados desde entonces.

David James Wottle nació en Canton, el 5 de agosto de 1950. Entonces esta ciudad de Ohio tenía 115 000 habitantes, hoy tiene 73 000. De niño su constitución era algo débil, por lo que su médico le recomendó hacer ejercicio. De modo que el joven Dave comenzó a practicar atletismo, si bien con una preparación poco rigurosa. Ello hizo que no destacase hasta que cambió su método de entrenamiento, al llegar a la Bowling Green State University, en el propio estado de Ohio, en 1969. En 1970 este cambio ya daba sus frutos. Fue segundo en la milla del campeonato universitario de Estados Unidos (NCAA), detrás de Marty Liquori (1949), acreditado entonces en 3:57,6. Wottle acabó la temporada con 3:59,8 en la milla y 1:47,1 en los 800 m. No pudo continuar su progresión en 1971, pues las lesiones se cebaron con él y apenas pudo entrenar.

El año olímpico de 1972 parecía, sin embargo, que sería diferente. Tras una buena preparación invernal, Wottle ganaba a principios de temporada el 1500 del campeonato universitario con 3:39,7. Entonces se disputaba la milla, salvo en los años olímpicos que se corrían 1500 m. Poco después fue campeón nacional de 800 m con 1:47,3. En las pruebas de selección olímpica decidió tomar parte tanto en los 800 como en el kilómetro y medio, aunque consideraba las dos vueltas solo una forma de ganar velocidad de cara a la prueba más larga. La final de los 800 m tenía lugar el 1 de julio. Allí estaba Wottle, tras una semifinal muy disputada. Con poca experiencia en esta prueba y con rivales como un renacido Jim Ryun (1947) o Rick Wohlhuter (1948), el de Ohio no se encontraba entre los favoritos. La carrera resultó superlativa. Tom Fulton (1951) impuso un ritmo rapidísimo con pases de 25,2 y 52,0. Wottle era 6º, con 52,9. A falta de 300 m Ryun dio un fuerte cambio, con un 100 en 11,5. Solo Wottle y Ken Swenson (1948) conseguían aguantar el ritmo, si bien este último perdía contacto en la última curva. Ryun y Wottle llegaron juntos a la última recta, donde Wottle se colocaba en cabeza, mientras Ryun perdía posiciones. Wottle se impuso con 1:44,3, tiempo que igualaba la plusmarca mundial que compartían el neozelandés Peter Snell (1938) y el australiano Ralph Doubell (1945). Wohlhuter remontó hasta la segunda posición, 1:45,0, mientras Swenson era tercero, 1:45,1. Ryun, con unos excelentes 1:45,2, tiempo que acabaría siendo el 5º mejor del mundo esa temporada, se quedaba fuera de los Juegos en las dos vueltas. Se impuso fácilmente en los 1500 m, una semana después, con Wottle segundo.

Un resumen de la carrera a partir del minuto 6:48.

Con la gorra de golf que lo haría famoso, Wottle se había convertido en coplusmarquista mundial, corriendo la prueba de forma atípica, con parciales de 52,9 y 51,4, con una sorprendente mejoría de 2,8 respecto a su marca previa. Unos días después el 15 de julio, en contra del criterio del cuadro técnico olímpico estadounidense, Wottle se casó y se fue 5 días de luna de miel. Reanudó los entrenamientos el 20 de julio, pero poco después se vio mermado por una tendinitis. Las eliminatorias de 800 m de los Juegos tenían lugar el 31 de agosto. Wottle se presentó en la línea de salida, sin conocer muy bien su estado físico. Pese a su registro, no contaba entre los máximos favoritos, pues su experiencia competitiva fuera de su país era nula. La prueba, no obstante, se presentaba muy abierta.

Se disputaban 7 series clasificatorias. Estarían en las semifinales los tres primeros de cada una y 3 tiempos. Wottle superó la ronda sin problemas al ser segundo con 1:47,4 en la cuarta serie. Wohlhuter no se clasificó por centésimas, lo mismo que el futuro plusmarquista mundial de 10 0000,  el portugués Fernando Mamede (1951). Al día siguiente, 1 de septiembre, tuvieron lugar las 3 semifinales. Wottle ganó la segunda, con 1:48,7. El tiempo más rápido correspondió al ganador de la tercera, el Keniano Mike Boit (1949), con 1:45,9, su mejor marca. El español Manuel Carlos Gayoso (1944) fue 5º en esta semifinal, con 1:47,7. Globalmente sería el 9º mejor atleta de esta prueba, puesto que igualaría Tomás de Teresa (1968) 20 años después en Barcelona.

La final tuvo lugar el sábado 2 de septiembre, tercera carrera en 2 días. Wottle parecía que llegaba en buena forma, pero en ambas rondas había empleado la misma táctica, primera vuelta en la cola de la carrera y remontada en la segunda. La final no iba a ser menos. Con 100 m de competición, el estadounidense ocupaba la última posición a unos 10 metros del penúltimo. Robert Ouko (1948) lideraba un compacto paquete de atletas al paso por la meta en 52,3, con Wottle último cerca del grupo. A falta de 250 m, el ucraniano, entonces soviético, Yevyeniy Arzhanov (1948) se colocaba en cabeza. En la recta de enfrente, el hombre de la gorra pasaba del 8º al 6º puesto y conseguía entrar 4º en la recta final detrás del ucraniano, que parecía imparable hacia el oro, y de los dos kenianos, Ouko y Boit. Pero en los últimos 40 metros fue superando rivales hasta la misma línea de llegada, en que doblegó a Arzhanov por apenas 0,03, quien exhausto perdía el equilibrio.

El ucraniano declaró Resulta decepcionante perder en la última zancada por una distancia no mayor que tu nariz. El margen, efectivamente, fue muy estrecho, 1:45,86 para Wottle, 1:45,89 para el soviético. Boit se colgó el bronce con 1:46,01. Wottle estaba exultante. Había preparado el 800 con vistas al 1500 y se había convertido en plusmarquista mundial y campeón olímpico, tras molestos problemas físicos. Tal era su alegría que olvidó quitarse la gorra mientras sonaba el himno de su país en el podio. En los convulsos años 70, con la guerra de Vietnam y el antecedente de Smith y Carlos en México, muchos interpretaron aquello como un signo de protesta, lo que obligó al atleta a pedir disculpas públicamente. Recibió numerosas muestras de apoyo, incluso un telegrama del entonces Vicepresidente de su país, Spiro Agnew (1918-1996) que decía Con o sin gorra, usted es mi modelo de estadounidense. Tras su éxito en las dos vueltas, Wottle trató de repetir en el kilómetro y medio, sobre el papel su mejor prueba, pero, demasiado confiado, repitió la táctica de los 800 m y se quedó fuera de la final por un margen similar al que le permitió ser oro olímpico.

La carrera atlética de Wottle tan solo abarcó dos temporadas más. En 1973 fue subcampeón de Estados Unidos de 800 m con 1:46,2, detrás de Wohlhuter y mejoró sus registros de 1500 m, 3:36,2, y de la milla, 3:53,3. Se hizo profesional en 1974, pero se retiró poco después. Tras dejar la competición se hizo entrenador y se dedicó a la gestión de instituciones universitarias. Pese a que su permanencia en la élite del atletismo fue corta, la forma en que consiguió su victoria en Múnich, junto con el olvido en el podio hacen de Wottle un atleta cuyo logro sigue muy presente casi 46 años después.

Estrellas precoces

El apellido Ingebrigtsen se ha oído con frecuencia en el paisaje atlético europeo en los últimos años. Tres hermanos atletas, corredores de medio fondo, entrenados por su padre responden a este nombre. El mayor, Henrik (1991), fue oro en 1500 metros en el Europeo de 2012, plata en 2014 y bronce en 2016. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 ocupó la 5ª posición en el kilómetro y medio. Posee la plusmarca de su país con 3:31,46 (2014). El mediano, Filip (1993), fue campeón de Europa de 1500 m en 2016 y bronce en el Mundial de Londres 2017. Su mejor marca es 3:32,43 (2016). Pero quien ha asombrado al mundo atlético es el hermano menor, Jakob. Su rendimiento ha saltado con mucho el límite de su categoría y el atletismo se pregunta cómo es posible y qué sucederá en el futuro.

Jakob Ingebrigtsen nació el 19 de septiembre de 2000 en la localidad noruega de Sandnes, situada de 12 Km de Stavanger y a 305 de Oslo. Con 2 hermanos atletas de alto nivel entrenados por su padre, el destino de Jakob estaba decidido. Comenzó a practicar atletismo con 7 años. En 2015, aun sin haber cumplido los 15, ya corría los 800 m en 1:52,60 y los 1500 m en 3:49,71. Al año siguiente mejoró hasta 3:42,44, siendo juvenil (sub18) de primer año. Su progresión ha continuado este 2017 y ha sido de tal calibre que ha dejado sin palabras al universo atlético. La temporada para Jakob comenzó muy pronto, el 27 de mayo en el Prefontaine Classic de Eugene, donde se convirtió con 3:58,07 en el atleta más joven en romper la barrera de los 4 minutos en la milla. Mejoró unos días después, el 15 de junio, con 3:56,29. Tres días más tarde, con 3:39,92 en 1500 m, rompía también la barrera de 3:40. El 6 de julio mejoraba su marca de 5000 m por 50 segundos, en 13:49,48, superando ampliamente la anterior plusmarca europea juvenil (sub18) del italiano Stefano Mei (1963), 13:55,91 desde 1980. Dos días después corría los 3000 m obstáculos en 8:26,81, nueva plusmarca europea junior (sub20) por casi 3 segundos. Renunció al Mundial sub 18 para centrarse en el Europeo sub20, con la idea de hacerse con los oros de 1500, 5000 y 3000 obstáculos. En el kilómetro y medio sufrió una caída que lo llevó al 8º lugar, pero en las otras dos pruebas se hizo fácilmente con la victoria. Acudió al Mundial de Londres en los 3000 m obstáculos. Una caída le impidió pelear por un puesto en la final. Pese a su intensa temporada, decidió continuar. El 24 de agosto en Zürich, mejoró su plusmarca personal de 800 m con 1:49,40. A continuación se propuso hacer una combinada de medio fondo y fondo en el campeonato de su país. El 25 se proclamó campeón absoluto de Noruega de 5000 m, con nueva mejor marca personal, la 4ª europea junior de siempre, 13:35,84, 24 horas después se hizo con el bronce en los 800 m y el oro en 3000 m obstáculos y el 27 terminó su actuación con oro en 1500 m. En total, semifinal y final en 800 y 1500 m y finales de 3000 obstáculos y 5000 m.

Es difícil calificar una temporada como la que ha hecho este atleta de tan solo 16 años, al que la categoría juvenil (sub 18) se le ha quedado muy pequeña. Es evidente que hay muchísimo talento, pero este exceso de competiciones lleva a pensar en la posibilidad de que haya sobreentrenamiento. Acceder a la élite del atletismo es complicadísimo. El cuerpo humano probablemente no está hecho para soportar las altísimas cargas de entrenamiento necesarias para llegar a lo más alto. Este es un factor que ha limitado a muchos atletas dotados de un enorme talento. Uno de los grandes problemas con los atletas jóvenes es la tentación de someterlos a cargas excesivas, que les acaban condicionando su futuro a medio plazo.

Stefano Mei, anterior plusmarquista europeo juvenil de 5000, continuó progresando, con registros de 3:39,00 y 13:45,48 en categoría junior (sub 20). Su mejor año fue 1986, temporada en la que realizó sus mejores marcas de siempre, 3:34,57, 13:11,57 y 27:43,92. Fue campeón de Europa de 10 000 metros y subcampeón de 5000 m. En los Juegos de Seúl fue 7º en 5000 m y en el Europeo de 1990 bronce en 10 000 m. Sin duda una buena carrera atlética, pero otros que no corrieron tan rápido a los 17 años consiguieron llegar más lejos.

Otro excepcional atleta juvenil fue el alemán Hansjorg Kunze (1959), actual plusmarquista europeo de 3000 m de la categoría con 7:56,4 en 1976, tiempo equivalente a 13:37,35, sin duda al alcance de Ingebrigtsen. En 1975, con 15 años ya corría los 5000 m en 14:20,2. Fue bronce en el Europeo Junior de 1977 en la prueba de 3000 m. En 1981 realizó su mejor marca de siempre en 5000 m, 13:10,40, entonces plusmarca europea absoluta. Las lesiones lastraron la carrera del alemán, que fue bronce en 10 000 m en el  Mundial de 1983. Repitió 4 años después en 1987. El año olímpico de 1988 mejoró su plusmarca personal de 10 000 con 27:26,00. En los Juegos fue 6º en esta prueba y bronce en una extraña carrera de 5000 m. El caso de Kunze es el de un atleta con un extraordinario talento natural al que probablemente las lesiones, y los excesos de la Alemania del Este, le impidieron alcanzar su potencial.

Tanto Mei como Kunze sí lograron a convertirse en atletas de alto nivel. Muchos otros, con un enorme talento, no lo consiguieron. Uno de los casos más paradigmáticos es el del finlandés Ari Paunonen (1958), doble campeón de Europa junior (sub 20) de 1500 metros. Se decía de él que sucedería a los grandes del medio fondo y fondo finlandés. Se impuso, siendo juvenil,  en el 1500 del Eurojunior de 1975, con Sebastian Coe (1956), futuro doble campeón olímpico, bronce, y José Manuel Abascal (1958), futuro medallista olímpico, también juvenil, 8º. Abascal optó por evitar al finlandés corriendo el 3000 del Eurojunior 2 años después, en el que ganó el oro. Paunonen repitió victoria en 1500 m. Ese año corrió en 1:47,74, 3:38,07, 3:55,65, 7:43,20 y 13:41,03. En el resto de su carrera atlética tan solo mejoró su plusmarca de 5000 m hasta 13:31,56 en 1987.

El entrenador de los Ingebrigtsen es su padre Gjert Arne (1966), de formación completamente autodidacta, un caso similar al de Peter Coe (1919-2008) con su hijo Sebastian. Peter supo transformar al joven y talentoso Sebastian en uno de los mejores mediofondistas de la historia, sin pararse demasiado en las medallas de categorías inferiores. Seb acabó la categoría junior, además de con el bronce europeo ya referido, con marcas de 1:53,8, 3:45,2 y 8:14,8, buenos registros pero que en absoluto hacían presagiar las previsiones de Peter acerca de que su hijo sería el primer sub3:30 de la historia. En el caso de Jakob Ingebrigtsen, hay algunos datos que resultan llamativos. En primer lugar su volumen semanal es de 135 Km en sesiones diarias dobles. Por otro lado, este año lleva una temporada larguísima y densísima, con mejorías superlativas en lapsos de 48 horas como en obstáculos y 5000 metros, o de 24 horas como en 800 y 5000 m. Finalmente sorprende ese afán de coleccionar medallas, aun compitiendo en 2 finales el mismo día, o en 4 pruebas en el campeonato nacional. Los defensores de Gjiert Ingebrigtsen argumentan que ha llevado a sus dos hijos mayores a la élite, si bien el rendimiento de Henrik ha disminuido en las dos últimas temporadas. El tiempo dirá si Jakob será un atleta excepcional capaz de medirse a los africanos, si será un buen atleta como Kunze o Mei o si será otro caso Paunonen.

Lo que se podría cambiar en el atletismo actual

El mes de agosto, con el gran campeonato de atletismo que corresponda, es muy propicio para los debates en Twitter. En realidad la única razón por la que me uní a Twitter fue para escribir de atletismo y poder cambiar impresiones con otros aficionados. Estos días he tenido un contraste de pareceres sobre la idoneidad de medir los saltos largos desde el punto de batida y no desde el final de la tabla. Aunque la medida no resultó muy bien considerada, me hizo pensar en lo que me gustaría que cambiase en el atletismo actual. Y me salen unas cuantas cosas, que paso a contar.

  1. Medida de los saltos largos desde el punto de batida

Se podría habilitar una zona en la que el pie dejase una marca, desde donde se mediría el salto. Esta sería la medición real de lo que el atleta ha saltado porque los atletas se suelen dejar entre 5 y 12 cm. Además, dado que el saltador no tendría que ajustar tanto es probable que su prestación fuese mejor que con los actuales ajustes. Se me ha argumentado que de esta forma se perdería el arte del cálculo de la batida. Puede ser, pero en los saltos altos, cuando se cambió la arena por las colchonetas, se también se perdió el arte de caer de pie.

 

2. Reducir al mínimo la clasificación por tiempos

Las clasificaciones por tiempo dividen a los atletas en dos grupos, los privilegiados de la última serie y el resto. Entiendo que haya algún atleta que se clasifique por tiempos cuando el número de finalistas dividido por el número de semifinales no da un número entero. El resto de esa división deberían ser los clasificados por tiempos. En estos Mundiales de Londres hemos visto ¡5! clasificadas por tiempos en las dos semifinales de 5000 m femeninos, y 5 por puestos, o 6 tiempos en las 3 series de la primera ronda del 1500 masculino. Quizá donde esto deja un mayor lugar al azar es en las semifinales de 800 m. Hasta los Juegos de Seúl 1988 en la prueba de 800 m había 4 rondas. En la tercera ronda se disputaban dos semifinales y entraban los 4 primeros en la final. A partir de entonces comenzaron a disputarse 3 semifinales, de las que pasan los dos primeros y dos tiempos, lo que añade un componente innecesario de fortuna. Lo peor es que, en lugar de corregirlo, este método se ha extendido a todas las pruebas que se disputan por calles. Se dice que si se pusiese una ronda más sería un esfuerzo excesivo. Tal vez, pero Sebastian Coe (1956) en los Juegos de LA84 corrió 4 rondas de 800 m y 3 de 1500 m. Acabó con oro en la segunda y plata en la primera. Hoy día casi nadie dobla. Otra solución podría ser incrementar el número de finalistas a 9, en los estadios que tuviesen 9 calles. Pasarían los 3 primeros de cada serie y no habría, lógicamente, ningún repescado por tiempos.

3. Volver a dos curvas por calles en los 800 m

A mediados de los 70, durante 4 temporadas, de 1973 a 1976, las pruebas de 800 m se disputaron con 2 curvas por calles. Tal vez fue casual, pero las marcas de los grandes campeonatos con esta forma de correr fueron excepcionales: 1:43,91 en los Juegos de la Commonwealth de 1974, 1:44,07 en el campeonato de Europa del mismo año y 1:43:50 en los Juegos Olímpicos de Montreal, plusmarca mundial. Lo cierto es que tener que ir 300 m por calles antes de poder hacerse con la cuerda supone tener que correr muy rápido, lo que hace mucho más difícil que la carrera sea táctica. En mi opinión sería mucho más vistoso.

 

4. Incorporar los 3000 m lisos como oficial en los campeonatos

A la prueba de 3000 m lisos ya le he dedicado 3 entradas. Fue olímpica hasta 1924 en categoría masculina, en la modalidad de equipos, y de 1984 a 1992 en categoría femenina y es oficial en el Campeonato de Europa por equipos y en la Copa Continental de la IAAF, en ambos casos en sustitución del cada vez menos disputado 10 000. El programa olímpico masculino de atletismo apenas se ha modificado desde 1928. El atletismo ha cambiado mucho desde entonces. El salto del 1500 al 5000 es enorme. Hay atletas que realmente serían mejores en una prueba intermedia. Seguro que hay muchísimas más razones para que los 3000 m se conviertan en olímpicos. Supondrían un cambio para bien en la transición del mediofondo al fondo.

5. Decatlón femenino

En el primer campeonato del mundo, celebrado en 1983, las mujeres no disputaron el 5000 (había 3000), el 10 000, los obstáculos, el triple, la pértiga, el martillo o la marcha. Hoy el programa femenino, más con la reciente introducción semiclandestina de los 50 Km marcha, es casi igual al masculino. Tal vez no tiene sentido que disputen una prueba combinada diferente al decatlón. Ya escribí contra la ocurrencia de la EAA de hacer octatlón para ambos sexos, pero creo que se debería hacer octatlón femenino durante un ciclo olímpico como transición al decatlón. El cambio directo al decatlón sería complicado principalmente por el salto de pértiga. El octatlón consistiría en 100 m, longitud, peso y 400 m el primer día, y 100 m vallas, altura, jabalina, pértiga y 1500 m el segundo día. En 4 años se transformaría en decatlón.

Solo son las opiniones de un aficionado al atletismo, pero creo que podrían mejorar el espectáculo y hacer este deporte más atractivo y mediático.

 

 

El 1500 femenino en España (III). Una nueva generación

En medio del dominio absoluto de Maite Zúñiga (1964) en el 1500 femenino en España, en categoría junior la palentina Marta Domínguez (1975) hacía historia con oro en el Europeo de 1993 y plata en el Mundial de 1994 en el kilómetro y medio. Aunque Domínguez llegó a ser campeona de España de la distancia en 1996 y a correr la prueba en 4:04,84 (2009),  dirigió con éxito sus pasos a los 5000 m y posteriormente a los obstáculos. Al final de su carrera sus ambiguas relaciones con prácticas prohibidas envolvieron sus logros en la sombra de una duda.

La superioridad de Mayte Zúñiga llegó a su fin en 1999. Ese año la asturiana Ana Amelia Menéndez (1972) lideró la lista española con la segunda mejor marca española de siempre 4:04,59. Menéndez se había dedicado hasta entonces a los 800 m , prueba en la que había sido olímpica en Atlanta y en la que acreditaba 2:00,88. En el Mundial de Sevilla 1999 ocupó la 8ª posición con 4:04,72. Ese fue, sin embargo, su mejor año en el kilómetro y medio, pues diversos problemas físicos le impidieron seguir progresando.

Quien sí se mantuvo tras realizar la exitosa del 800 al 1500 fue Nuria Fernández Domínguez (Lucerna, Suiza, 16 de agosto de 1976), atleta aún activa, que se acabaría convirtiendo en una de las mejores corredoras españolas del kilómetro y medio. Fernández había sido campeona de España de 800 m en 1996. Repitió en 1999, pero ese año ya corría los 1500 m en 4:07,46. Participó en esta última distancia en el Mundial de Sevilla y en los Juegos de Sídney. En el Mundial al aire libre de 2001 fue 12ª en la final y en el Europeo de 2002 consiguió su primer puesto de finalista al aire libre al ser 8ª. En estos años, sin embargo, no pudo ser la mejor española, puesto que la catalana Natalia Rodríguez, 3 años más joven, se mostró superior.

Natalia Rodríguez Martínez (Tarragona, 2 de junio de 1979) comenzó a destacar en categoría junior, ya en la prueba de 1500 m. Fue 5ª en el Eurojunior de 1997 y 6ª en el Mundial de 1998. Ese año consiguió la plusmarca española junior de 800 m, 2:02,78, aún vigente. En 2000 se situó 2ª en la lista española de todos los tiempos con 4:04,24. Ese año fue campeona de España al aire libre el primero de sus 10 oros (2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2009, 2010, 2012 y 2013). Su primer éxito internacional le llegó en el Mundial de 2001, al ocupar la 6ª plaza en la final de 1500 m, puesto que repitió en el Europeo del año siguiente. Ese año ya corría en 4:02,84, marca que mejoró en 2003, con 4:01,30, muy cerca de los 4:00,59, que Maite Zúñiga mantenía como plusmarca española desde los Juegos de Barcelona. Fue 10ª en los Juegos de Atenas 2004 y volvió a ser 6ª en el Mundial de Helsinki de 2005. Ese año logró uno de los mayores éxitos de su carrera atlética. El 28 de agosto en la reunión de Rieti, la ciudad italiana testigo de 8 plusmarcas mundiales, Natalia Rodríguez se convertía en la primera, y única hasta el momento, española en correr los 1500 m por debajo de 4 minutos, al marcar 3:59,51, tiempo que le sirvió para ser 4ª. Su carrera atlética se vio interrumpida los siguientes dos años, primero por lesión y después por embarazo.

A diferencia de lo sucedido en etapas anteriores con Carmen Valero (1955) y Maite Zúñiga, Natalia Rodríguez no estaba sola. Nuria Fernández continuó progresando hasta realizar 4:03,57 en 2003 y 4:03,37 en 2006, año en que volvió a ser campeona de España. Como Rodríguez, se perdió la temporada de 2007 por embarazo. La ausencia de ambas atletas resultó bien cubierta por la cántabra Iris Fuentes-Pila (1980), acreditada en 4:04,25 (2002), que se impuso en el campeonato de España al aire libre en 2007 y 2008. La murciana Adoración García (1976), 4:04,64 (2002), y la obstaculista cántabra Zulema Fuentes Pila (1977), hermana de Iris, 4:04,72 (2004), también contribuyeron notablemente a mejorar la lista española de siempre de la prueba.

En el año olímpico de 2008, Natalia Rodríguez volvía a la alta competición. También lo hizo, con más dudas, Nuria Fernández, que finalmente no pudo acudir a los Juegos de Pekín por no acreditar la mínima de 4:07,00. A finales de agosto, no obstante, llegó a su pico de forma al correr en 4:03,63 en la reunión de Rieti. Pese al fallo de Fernández, por primera vez en la historia 3 atletas conseguían la mínima olímpica en la prueba de 1500 m: Natalia Rodríguez, 4:03,68, Iris Fuentes-Pila, 4:04,44, y la valenciana Dolores Checa (1982), 4:02,77, tiempo con el que encabezaría la lista española del año. Las dos primeras tomaron parte en el 1500 olímpico mientras Checa eligió el 5000.

En Pekín tuvieron lugar 3 series semifinales en el kilómetro y medio. Solamente las tres primeras pasaban directamente a la final. Las 12 plazas se completaban con los tres mejores tiempos. Rodríguez se clasificó directamente para la final al ser 2ª en la primera serie con 4:05,30. Fuentes-Pila, en una segunda serie lentísima, ocupó también la 2ª posición, con 4:14,10. Por primera vez en la historia 2 españolas entraban en una final olímpica de 1500 m. La final resultó una carrera extraña ritmo irregular. Los pases fueron 1:05,90, 2:13,70 y 3:16,41. El oro fue para la keniana Nancy Langat (1981) con 4:00,03, mientras que las españolas entraban en puestos de finalistas, Natalia 6ª , 4:03,19, mejor marca de la temporada, e Iris 8ª, con 4:04,86.

 

La presencia de una masa crítica de atletas por debajo de 4:05,00 y la constante presencia de españolas en las grandes finales hacían presagiar que las medallas estaban al caer. No hubo que esperar demasiado.

El 1500 femenino en España (II). Maite Zúñiga

La plusmarca española de 1500 m de Carmen Valero (1955) de 4:08,34 se mantuvo durante 12 años, hasta el 2 de julio de 1988, cuando la vasca Maite Zúñiga (1964) registró 4:06,44. Durante esos 12 años, ninguna atleta española, aparte de la propia Valero y de Zúñiga, consiguió correr en menos de 4:14,00. Fueron años complicados para el kilómetro y medio femenino, con la excepción del 5º puesto de la catalana Gloria Pallé (1961) en el Europeo en sala de 1984  Aunque a Zúñiga se la recuerda más por su 7º puesto en la final de 800 m de los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, consiguió sus mayores logros en 1500 m.

María Teresa Zúñiga Domínguez nació en Éibar el 28 de diciembre de 1964. Comenzó a destacar muy joven. Ganó su primer campeonato de España, en la distancia de 800 m, en 1982, a los 17 años. Repitió un año después. Su prometedora carrera pareció, no obstante, estancarse en los años siguientes. No pudo mejorar hasta 1987, año en que acreditó 2:02,61 en 800 m y 4:12,99 en 1500 m. Su buen hacer ese año, sin embargo, no hacía presagiar lo que sucedería en el año olímpico de 1988. Comenzó la temporada en la pista cubierta, superando la plusmarca española de 1500 m. En el Europeo, celebrado en Budapest, igualaba el 5º puesto de Pallé 4 años antes en el kilómetro y medio, con 4:11,34. Este tiempo mejoraba el nuevo tope nacional que ella misma, con 4:11,92, había establecido en día anterior en la semifinal.

Al aire libre realizó una temporada que le permitió codearse con las mejores del mundo. El 1 de junio en Sevilla superaba en casi tres segundos la plusmarca española de 800 de la versátil salmantina Rosa Colorado (1954), con 1:57,45. Este sorprendente registro le permitía aspirar a la final olímpica que tendría lugar en septiembre. Unos días después, en Madrid, corría los 400 m en 52,71, su mejor marca de siempre. A principios de julio realizaba en los 1500 m  los 4:06,44 ya reseñados. En agosto se proclamaba campeona de España de 400 m. La cita olímpica sería al mes siguiente. La competición tendría tres rondas en tres días. En la primera ronda, Zúñiga fue 4ª en la segunda serie, con 2:00,98. Había 4 series y entraban las 3 primeras y 4 tiempos. La vasca obtuvo el mejor tiempo de la respesca. Al día siguiente corrió la primera semifinal. Las 4 primeras estarían en la final. Zúñiga fue otra vez 4ª con unos excelentes 1:58,85, en una serie rapidísima ganada por la alemana campeona del mundo Sigrun Wodars (1965) en 1:57,21. La gran rival de esta, su compatriota  Christine Wachtel (1965) se impuso en la segunda semifinal con 1:58,44. carrera en la que 6 mujeres corrieron por debajo de 2 minutos. Se preveía una final rápida y así sucedió, con las dos alemanas en cabeza pasando el primer 400 en 56,43. Zúñiga mantenía el contacto en posiciones sencundarias. Wodars continuó con el exigente ritmo, que la española ya no pudo seguir. Wachtel superó a su compatriota a falta de 200 m, pero Wodars recuperó la cabeza a falta de 50 m y se hizo con el oro en 1:56,10. Zúñiga fue 7ª con su tercer mejor tiempo de siempre, 1:59,82, todo un éxito para el atletismo español.

Las dos semifinales y la final del 800 femenino de Seúl

Zúñiga mantuvo su buena forma al año siguiente. En pista cubierta fue 4ª en los 800 m del Europeo. Al aire libre se proclamó campeona de España de 1500 m por primera vez. Lo sería también de forma consecutiva de 1993 a 1998. De 1990 a 1992 se colgó el oro nacional de 800 m. En total se hizo con 12 campeonatos de España absolutos al aire libre. En 1989, sin embargo, aún era una corredora de 800 m. No se pasaría definitivamente al 1500 hasta 1992. En la Copa del Mundo, que ese año tuvo lugar en Barcelona, Zúñiga ocupó un excelente 5º puesto en la prueba de 800 con 1:58,49, su segundo mejor tiempo de siempre. La prueba tuvo un altísimo nivel. La campeona olímpica Sigrun Wodars no pudo con la cubana Ana Fidelia Quirot (1963), que se impuso con 1:54,44, su mejor marca de siempre y aún 4ª mejor marca de todos los tiempos.

Los años de 1990 y 1991 no fueron buenos para Zúñiga, pues no logró entrar en las finales del Europeo de 1990 ni del Mundial de 1991 al aire libre. Sin embargo, volvió a lo más alto, ya como corredora de 1500 m en 1992, en los Juegos Olímpicos de Barcelona. acudió a la competición con 4:08,78, algo alejados de los 4:06,44 que poseía como plusmarca mundial desde hacía 4 años. Ya en los Juegos, se impuso en la segunda serie de la primera ronda con 4:07,93. Fue 5ª en la segunda semifinal, con una nueva plusmarca española de 4:04,00. La final fue rapidísima. Zúñiga se mantuvo prudentemente en puestos secundarios y fue de menos a más en la última vuelta adelantando rivales hasta alcanzar en 6º puesto con 4:00,59, nueva plusmarca española. Como Mariano Haro (1940) 20 años antes, la española conseguía ser finalista tras mejorar en dos ocasiones su propia plusmarca nacional. El oro fue para la valiente argelina Hassiba Boulmerka (1968), amenazada de muerte por los islamistas de su país, a los que no gustaba su atuendo deportivo. Su tiempo, excelente, 3:55,30.

El año de 1992 fue probablemente el mejor en la carrera deportiva de la eibarresa. Aunque no logró mejorar los tiempos del año olímpico, Zúñiga siguió compitiendo a un nivel muy alto hasta finales de los 90. En 1993 fue 5ª en la final del Mundial en sala y 12ª en el Mundial al aire libre. En 1994 fue 6ª en el Europeo en sala y 8ª al aire libre. En 1995 consiguió finalmente entrar en un podio de un gran campeonato. Sucedió en el Mundial en sala de Barcelona. Inicialmente fue 5ª, pero, de forma retrospectiva, las descalificaciones por consumo de drogas de la rusa Lyubov Kremlyova (1961) y de la rumana Violeta Szekely (1965), inicialmente 3ª y 4ª, otorgaron el bronce a la española. Ese año en el Mundial al aire libre fue 8ª. En los Juegos de Atlanta 1996 no pasó a la final, sin embargo, pudo recuperarse para una gran temporada al año siguiente. Tras ser 11ª en el Mundial en sala, tuvo la mejor actuación de su carrera en un Mundial al aire libre, donde volvió a demostrar una gran capacidad competitiva. Llegó con una mejor marca de 4:11,03. En las series fue 3ª con 4:08,09. Se clasificó por tiempos para la final con 4:06,66, el mejor registro de la repesca. En una final muy táctica se vio algo encerrada en la última vuelta y le faltaron metros para alcanzar el podio. Finalmente fue 4ª, con 4:04,80, a 0,1 del bronce, y a 0,56 de la ganadora, la portuguesa Carla Sacramento (1971).

En 1998 corrió el 2º 1500 más rápido de su vida al aire libre, 4:03,74. No obstante, en el Europeo solo fue 8ª. Había sido 6ª en sala ese mismo año. Aún compitió en el Mundial al aire libre de Sevilla en 1999. Se retiró al año siguiente.

Zúñiga es una de las mejores mediofondistas españolas de siempre. Se mantuvo más de 10 temporadas a un nivel muy alto, con importantes logros en grandes campeonatos. Su 7º puesto en la final olímpica de 800 metros sigue siendo la mejor prestación en unos Juegos de un atleta (hombre o mujer) español. Su plusmarca española de 800 m, pese a los embates de la vallisoletana Mayte Martínez (1976) acaba de cumplir 29 años.

 

El 1500 femenino en España (I). De las pioneras a Carmen Valero

La IAAF no reconoció como oficial la prueba femenina de 1500 metros hasta 1967. En la Unión Soviética, sin embargo, la prueba ya se disputaba en los años 30, incluso en campeonatos. La primera plusmarquista española fue la coruñesa Elia Amieiro (1949), quien en unas pruebas locales en el estadio de Riazor el 30 de marzo de 1969 realizó 4:52,9.  La plusmarca le duró 6 días, pues el 5 de abril la guipuzcoana María Coro Fuentes (1951) marcó 4:44,2 en un control en las pistas del INEF de Madrid. Fuentes mejoró en total 7 veces la plusmarca española de 1500 m hasta dejarla en 4:28,3 el 10 de junio de 1971. Fue también 7 veces plusmarquista nacional de 800 m. El primer campeonato de España de la prueba se celebró el mismo 1969. Fuentes corrió el 800, prueba en la que superó la plusmarca nacional por primera vez, 2:12,8. Ausente Fuentes, la primera campeona de España fue la cántabra, aún en activo en el atletismo veterano, Consuelo Alonso (1948) con 4:42,5. Fuentes fue campeona de España en 1970 y 1971. También fue oro nacional en 800 m en tres ocasiones y en campo a través en 2. Representó a España en el primer campeonato de Europa en sala, en la prueba de 800 m en 1970 y al aire libre en la misma prueba en el Europeo de 1971.

La última plusmarca de 1500 m de Fuentes estuvo vigente menos de 1 mes. El 1 de julio de 1971, su paisana Belén Azpeitia (1952-2005) realizó 4:24,2. Azpeitia superó en dos años la plusmarca española de 1500 m 6 veces hasta dejarla en 4:18,6 el 26 de julio de 1972. También fue plusmarquista española de 800 y de 3000 m. Nunca fue campeona nacional de 1500 m. Sí lo fue de 800 m en dos ocasiones y de campo a través 4 veces. Atleta con gran capacidad competitiva, consiguió todas sus plusmarcas de 1500 m en pruebas internacionales, incluyendo el campeonato de Europa de 1971, en el que fue la primera española en tomar parte en el kilómetro y medio en un Europeo. Ese mismo año fue 4ª en los Juegos del Mediterráneo, también con plusmarca nacional.

El dominio de Azpeitia en el mediofondo femenino español llegó abruptamente a su fin en 1973, con la irrupción de una júnior que en poco tiempo se convertiría en una de las mejores atletas españolas de siempre, la vallesana Carmen Valero (1955). Aunque nacida en Castelserás (Teruel) el 4 de octubre de 1955, Carmen Valero Omedes se trasladó con pocos días de vida a Cataluña. Se formó como atleta en Sabadell, siempre a las órdenes del antiguo plusmarquista español de 5000 m Josep Molins (1933). Valero fue una excepcional corredora de campo a través, dos veces campeona del mundo (1976 y 1977). En 1973, con tan solo 17 años, fue 25º en el Mundial absoluto femenino de campo a través. Mejoró hasta el 9º puesto en 1974 y al 3º en 1975.

En la prueba de 1500 metros consiguió su primera plusmarca española el 28 de agosto de 1973, en Duisburgo (RFA), donde se celebraba el campeonato de Europa junior, en el que Valero fue 4ª, con 4:18,25. El año anterior, con 16 años, había conseguido el primero de sus 7 oros nacionales al aire libre en 1500 m. Superó un total de 4 veces la plusmarca española del kilómetro y medio hasta dejarla en 4:08,34 el 8 de junio de 1976. Fue la primera mujer finalista en un campeonato de Europa, 7ª en 1974, con 4:11,61, entonces plusmarca española. 43 años después sigue siendo plusmarca española júnior. Valero fue la primera atleta española en tomar parte en unos Juegos Olímpicos. Ocurrió en Montreal 1976, en 800 y 1500 m. Además de los 7 oros en nacionales en 1500, fue 3 veces campeona de España de 800 m, 4 de 3000 m, 1 de 5000 m y 8 de campo a través. Superó en 2 ocasiones la plusmarca española de 800 m, hasta 2:04,12, y en 6 la de 3000 m, hasta 9:00,9. Probablemente habría sido una gran corredora de 5000 y 10000 m, pero entonces estas pruebas no tenían rango oficial y apenas se disputaban. Diversos problemas físicos hicieron que bajase su rendimiento desde finales de los 70. Dejó el atletismo de 1982 a 1984, pero volvió en 1985 y consiguió al año siguiente ser campeona de España de campo a través y de 5000 m. Aún siguió compitiendo hasta finales de los 80.

En 1991, una encuesta realizada entre estadísticos, atletas, exatletas, directivos y entrenadores consideró a Valero la mejor atleta española de la historia. Su plusmarca de 1500 m se mantuvo durante 12 años, hasta la llegada de una de las grandes mediofondistas españolas de siempre, María Teresa Zúñiga (1964)

Breve historia de los 3000 metros lisos (y III)

Uno de los principales objetivos del marroquí, campeón olímpico de 5000 m en 1984, Said Aouita (1959) fue superar todas las plusmarcas mundiales entre 1500 y 5000 m. Pese a que fue el primer atleta en correr los 5000 m por debajo de los 13 minutos y a que se hizo también con las plusmarcas mundiales de 1500, 2000 y 3000 metros, se le resistió la de la milla. De las distancias en las que consiguió el tope mundial, sin duda la más difícil fue superar los 7:32,1 de Henry Rono (1952) en los 3000 m. No parecía así cuando en 1984, entonces el marroquí aún no dominaba el mediofondo mundial, realizó unos excelentes 7:33,3. Al año siguiente, ya plusmarquista mundial de 1500 y 5000 m, corrió los 3 Km en 7:32,94. En 1986, con una diferencia de 3 días registró 7:32,54 y 7:32,23. Probablemente esta última marca era de más valor que la de Rono, pero para la IAAF la plusmarca del keniano equivalía a 7:32,10. Tuvo que esperar 3 años Aouita para añadir la plusmarca de 3000 m a su colección. En Colonia, el 20 de agosto de 1989, registró 7:29,45. Era la primera vez que se corría a una media de menos de 1 minuto por vuelta. Los pases del marroquí: 2:31,7, 3:46,3 y 5:03,3.

Entretanto en 1985 se celebraron los primeros Juegos Mundiales en Sala, reconvertidos en Campeonatos del Mundo 2 años después. Los primeros ganadores (1985) fueron el portugués Joao Campos (1958) y la canadiense Debbie Scott (1958). Los primeros campeones (1987) fueron el irlandés Frank O’Mara (1960) y la ucraniana, entonces soviética, Tatiana Samolenko (1961). Ilustres ganadores de esta competición han sido Said Aouita en 1989, la rumana Gabriela Szabo (1975) en 1995, 1997 y 1999,  el etíope Haile Gebreselassie (1973) en 1997, 1999 y 2003, el marroquí Hicham El Guerrouj (1974) en 2001, el keniano estadounidense Bernad Lagat (1974) en 2004 y 2012, la etíope Meseret Defar (1983) en 2004, 2006, 2008 y 2010, su compatriota Kenenisa Bekele (1982) en 2006 o la otra etíope Genzebe Dibaba (1991) en 2014 y 2016. Bekele es el único atleta que ha ganado el 3000 en sala y el Mundial de Campo a Través, además el mismo año.

La extraordinaria plusmarca mundial en sala del Emiel Puttemans (1947) de 7:39,2, realizada al paso de las dos millas en 1973 consiguió superarse 19 años después, en 1992, cuando el keniano Moses Kiptanui (1971) corrió en 7:37,31. Ese mismo año, en la temporada al aire libre, rebajaba la plusmarca mundial de Aouita, al correr en 7:28,96, con pases de 2:31,5 y 5:04,2. Tres días después superaba también el tope universal de obstáculos con 8:02,08. En el invierno de 1995, mejoraba su plusmarca mundial de 3000 m en sala al registra 7:35,15. Ese verano se convirtió en plusmarquista mundial de 5000 m con 12:55,30 y en el primer sub8 en obstáculos, 7:59,18, el mismo día que perdía el primado universal de 5000 m. Para entonces, el keniano ya no era tampoco plusmarquista mundial de 3000 m lisos, pues el año anterior, el argelino Noureddine Morceli (1970) había corrido en 7:25,11, con pases de 2:29,5 y 5:01,3. Kiptanui fue campeón mundial de obstáculos en 1991, 1993 y 1995 y subcampeón olímpico en 1996.

En 1993 se corrió por última vez la prueba de 3000 m lisos categoría femenina en un campeonato del mundo. En 1995 se sustituiría por los 5000 m. Ese año sucedió uno de los hechos más extraños de la historia del atletismo. La plusmarca mundial femenina de 3000 m seguía en poder de la rusa Tatiana Kazankina (1951) desde 1984 con 8:22,62. Este registro suscitaba algunas dudas, ya que la atleta había recibido una sanción de 18 meses tras negarse a pasar un control unos días después tras un 1500. Durante ese tiempo quien más se había acercado al tiempo de la rusa había sido la rumana Maricica Puica (1950), campeona olímpica de 3000 m en 1984, que hizo 8:27,83 al año siguiente. En el campeonato del mundo al aire libre, la china Qu Junxia (1972) se impuso con 8:28,78. Un mes después tuvo lugar el campeonato nacional chino. Lo ocurrido allí es difícil de calificar. El 12 de septiembre en Pekín se celebraban las semifinales de la prueba de 3000 m lisos. El día 8 Wang Junxia (1973) había pulverizado por 42 segundos la plusmarca mundial de 10 000 m con 29:31,78. El día 11 fue 2ª en 1500 m con la segunda mejor marca de la historia, 3:51,92, por detrás de Qu Junxia, que había superado la plusmarca mundial con 3:50,46. Ambas atletas corrían la segunda semifinal de 3000 m l. En la primera semifinal Zhang Linli (1973) mejoraba con 8:22,06, la plusmarca mundial de Kazankina. La segunda clasificada, Zhang Lirong (1973), con 8:22,44 también había superado a la rusa. La plusmarca de Zhang Linli duró unos minutos, pues en la segunda semifinal, Wang Junxia registró 8:12,19, con Qu Junxia muy cerca en 8:12,27. En la final, que tuvo lugar al día siguiente, Wang se hizo con un nuevo y sorprendente tope universal, 8:06,11, más de 16 segundos mejor que Kazankina. Las 5 primeras corrieron por debajo de la marca de la rusa. Wang había hecho en abril de ese año un maratón en 2h24:07.

Los tiempos de la atletas chinas se recibieron con absoluta incredulidad en el mundo atlético. De repente pequeño grupo de atletas empequeñecía al resto del universo atlético femenino. La supuesta sapiencia del entrenador Ma Junren (1944), los regímenes intensivos de entrenamiento o la sangre de tortuga no son explicaciones suficientes para lo sucedido. El año pasado Wang Junxia reconoció que sus prestaciones fueron consecuencia de un programa patrocinado por el propio estado que incluía sustancias prohibidas.

Además de 4 atletas chinas, tan solo Genzebe Dibaba ha logrado bajar de 8:20,00, con su plusmarca de 8:16,60 en pista cubierta en 2014. Quienes más se han acercado a esta barrera han sido las kenianas Helen Obiri (1989), 8:20,68, y Marcia Cherono (1991), 8:21,14, ambas en 2014, la rumana Gabriela Szabo, 8:21,42 en 2002, y la irlandesa, última campeona de la distancia en 1994, Sonia O’Sullivan (1969), 8:21,64 en 1994.

En categoría masculina, los 7:25,11 que poseía como plusmarca mundial Nourredine Morceli tan solo duraron 2 años. En 1996, el keniano Daniel Komen (1976), uno de los fondistas con más talento de la historia, dejó sin palabras al mundo atlético con una marca de 7:20,67, con pases de 2:26,5, 3:38,4 y 4:53,4. Unos días antes había corrido en 7:25,16 y 7:25,87.

Al año siguiente se proclamó con gran facilidad campeón del mundo de 5000 m y se hizo con la plusmarca de esta distancia, 12:39,74, y otro impresionante tiempo, mejor marca mundial de siempre en las 2 millas, 7:58,61, con pases en cada milla de 3:59,2 y 3:59,4, 43 años después de la carrera de Iffley Road de Roger Bannister (1929). El pase por el 3000 fue de 7:27,3. En el invierno de 1998, Haile Gebreselassie había superado su propia plusmarca en sala de 3000 m de 7:30,72 hasta 7:26,15. Unos días después Komen la rebajó a 7:24,90. Desgraciadamente Komen no se sentía lo suficientemente motivado por el atletismo para seguir mucho tiempo más. En el blog de Soy Cobarde hay una excelente entrada sobre este magnífico corredor, capaz de dejar sentado a Gebreselassie.

La plusmarca de Komen al aire libre se ha convertido en inabordable. Probablemente sea de mayor calidad que las de 1500 y 5000 m.  Quien más se ha acercado ha sido Hicham El Guerrouj, 7:23,09 en 1999.

El programa olímpico masculino se ha mantenido casi igual desde 1928. El atletismo ha cambiado mucho desde entonces. Dado el salto que hay entre 1500 y 5000 m, tal vez la IAAF se debería plantear introducir en las competiciones oficiales la distancia de 3000 m. De este modo se podrían enfrentar los mejores de 1500 con los mejores de 5000 m. Si solo fuese por su historia, se lo merecería.

Progresión de la plusmarca mundial masculina de 3000 m lisos al aire libre

8:36.8  Hannes Kolehmainen (FIN) 12 07 1912 Estocolmo
8:33.2  John Zander (SWE) 07 08 1918 Estocolmo
8:28.6  Paavo Nurmi (FIN) 27 08 1922 Turku
8:27.6  Edvin Wide (SWE) 07 06 1925 Halmstad
8:25.4  Paavo Nurmi (FIN) 24 05 1926 Berlín
8:20.4  Paavo Nurmi (FIN) 13 07 1926 Estocolmo
8:18.8  Janusz Kusociński (POL) 19 06 1932 Amberes
8:18.4  Henry Nielsen (DEN) 24 07 1934 Estocolmo
8:14.8  Gunnar Höckert (FIN) 16 09 1936 Estocolmo
8:09.0  Henry Kalarne (SWE) 14 08 1940 Estocolmo
8:01.2  Gunder Hägg (SWE) 28 08 1942 Escolmo
7:58.8  Gaston Reiff (BEL) 12 08 1949 Gävle
7:55.6  Sándor Iharos (HUN) 14 05 1955 Budapest
7:55.6  Gordon Pirie (ENG) 22 06 1956 Trondheim
7:52.8  Gordon Pirie (ENG) 04 09 1956 Malmö
7:49.2  Michel Jazy (FRA) 27 06 1962 Saint-Maur-des-Fossés
7:49.0+  Michel Jazy (FRA) 23 06 1965 Melun
7:46.0  Siegfried Herrmann (GDR) 05 08 1965 Erfurt
7:39.6  Kipchoge Keino (KEN) 27 08 1965 Helsingborg
7:37.6  Emiel Puttemans (BEL) 14 09 1972 Aarhus
7:35.2  Brendan Foster (GBR) 03 08 1974 Gateshead
7:32.1  Henry Rono (KEN) 17 06 1978 Oslo
7:29.45  Saïd Aouita (MAR) 20 08 1989 Colonia
7:28.96  Moses Kiptanui (KEN) 16 08 1992 Colonia
7:25.11  Noureddine Morceli (ALG) 02 08 1994 Monte Carlo
7:20.67  Daniel Komen (KEN) 01 09 1996 Rieti

Progresión de la plusmarca mundial femenina de 3000 m lisos al aire libre

8:52.8  Lyudmila Bragina (URS) 1974-07-06 Durham, United States
8:46.6  Grete Andersen-Waitz (NOR) 1975-06-24 Oslo, Norway
8:45.4  Grete Waitz (NOR) 1976-06-21 Oslo, Norway
8:27.2  Lyudmila Bragina (URS) 1976-08-07 College Park, Australia
8:26.78  Svetlana Ulmasova (URS) 1982-07-25 Kiev, Soviet Union
8:22.62  Tatyana Kazankina (URS) 1984-08-26 Leningrad, Soviet Union
8:22.06  Zhang Linli (CHN) 1993-09-12 Beijing, PR China
8:12.19  Wang Junxia (CHN) 1993-09-12 Beijing, PR China
8:06.11  Wang Junxia (CHN) 1993-09-13 Beijing, PR China

Progresión de la plusmarca mundial masculina de 3000 m lisos en pista cubierta

7:39.2 Emiel Puttemans (BEL) Berlin 18.02.1973
7:37.31 Moses Kiptanui (KEN) Sevilla 20.02.1992
7:35.15 Moses Kiptanui (KEN) Gent 12.02.1995
7:30.72 Haile Gebrselassie (ETH) Stuttgart 04.02.1996
7:26.15 Haile Gebrselassie (ETH) Karlsruhe 5.01.1996
7:24.90 Daniel Komen (KEN) Budapest 06.02.1998

Progresión de la plusmarca mundial femenina de 3000 m lisos en pista cubierta

8:39.79 Zola Budd (GBR) Cosford 08.02.1986
8:33.82 Elly van Hulst (HOL) Budapest 04.03.1989
8:32.88 Gabriela Szabo (ROM) Birmingham 18.02.2001
8:29.15 Berhane Adere (ETH) Stuttgart 03.02.2002
8:27.86 Liliya Shobukhova (RUS) Moscú 17.02.2006
8:23.72 Meseret Defar (ETH) Stuttgart 03.02.2007
8:16.60 Genzebe Dibaba (ETH) Estocolmo 06.02.2014

Breve historia de los 3000 metros lisos (II)

En 1974, la IAAF reconoció por primera vez como plusmarca mundial la mejor marca femenina de 3000 metros. Aunque la prueba no sería olímpica hasta 10 años más tarde, ese mismo 1974 se incluyó por primera vez en los campeonatos de Europa, que se celebraban en Roma. La primera plusmarquista mundial de 3000 m, la rusa , entonces soviética, Ludmila Bragina (1943), 8:52,74 (1974), había sido también, extraoficialmente, la primera mujer en romper la barrera de los 9 minutos, 8:53,0, 2 años antes. En los Juegos de Múnich de 1972, Bragina consiguió un logro inédito. Se disputaba por primera vez la prueba femenina de 1500 m, en la que ella era la plusmarquista mundial con 4:06,9. En los Juegos se corrían tres rondas. Bragina con 4:06,71, 4:05,07 y 4:01,38 fue mejorando su plusmarca mundial en cada una de ellas hasta hacerse con el oro. En 1974 fue plata en el primer campeonato de Europa de 3000 m femenino, detrás de la finlandesa Nina Holmén (1951), que 8:55,10 hizo su mejor marca de siempre

Bragina perdió la plusmarca mundial de 3000 m a manos de la noruega Grete Waitz (1953-2011) que realizó 8:45,4 en 1975 y 8:46,6 en 1976. Pero esta prueba se quedaba muy corta a la atleta nórdica, que se acabó convirtiendo en una de las mejores corredoras de campo a través y de maratón de la historia. Ganó 9 veces el maratón de Nueva York y fue campeona mundial de campo a través en 5 ocasiones. Rebajó la plusmarca mundial de maratón en 9 minutos, hasta 2h25:29. El tope universal de 3000 m le duró, sin embargo, poco tiempo. Bragina lo recuperó con la extraordinaria marca de 8:27,12, unos meses después de la segunda plusmaca de Waitz. Este registró se mantuvo imbatido 6 años. Otra rusa, entonces soviética, Svetlana Ulmasova (1953-2009) corrió en 1982 en 8:26,78. Ulmasova fue campeona de Europa de 3000 m en 1978 y 1982. También brilló en campo a través, con dos oros mundialistas.

Pese a que en los Campeonatos de Europa el 3000 femenino era oficial desde 1974, el COI no lo hizo olímpico en los Juegos de Moscú 1980. La IAAF decidió que celebraría un campeonato del mundo de 3000 m y de 400 mv en categoría femenina, prueba esta última que tampoco se había introducido en el programa olímpico. La ganadora, y por tanto primera campeona del mundo, fue la alemana Birgit Friedmann (1960) con 8:48,05. El 3000 ya fue oficial en el primer campeonato del Mundo que organizó la IAAF en Helsinki en 1983. El oro fue para la estadounidense Mary Decker (1958), acreditada en 8:29,71 (1983) y plusmarquista mundial de los 5000 m, 15:08,26 (1982). Ulmasova solo pudo ser 4ª. Decker hizo el doblete con el 1500. Era la gran favorita para convertirse en la primera campeona olímpica de 3000 m en 1984 en Los Ángeles. Su máxima rival parecía la emergente estrella la británica nacida en Suráfrica Zola Budd (1966), acreditada en 8:37,5, que corría descalza. En la final de LA, sin embargo, las cosas fueron mal para ambas. Algo después de la mitad de la prueba, en un lance involuntario, ambas atletas tropezaron, Decker se cayó al suelo y se lesionó. El público la tomó con la británica quien, desconcertada, terminó 7ª. La airada reacción de la estadounidense ante el incidente poco tuvo que ver con la que tendría 8 años después el marroquí Hicham El Guerrouj (1974), tras irse al suelo en la final de 1500 m de Atlanta. La vencedora de la prueba, injustamente postergada, fue la rumana Maricica Puica (1950), con unos excelentes 8:35,96.

El año terminó con plusmarca mundial, 8:22,62 por parte de la rusa, entonces soviética, Tatiana Kazankina (1951), oro olímpico en 1500 m en 1976 y 1980. La rusa no estuvo en LA por el boicot soviético a los Juegos. Su carrera atlética acabó repentinamente ese año cuando recibió una suspensión de 18 meses por negarse a pasar un control. En 1985 Decker y Budd marcaron respectivamente 8:25,83 y 8:28,83 , pero ninguna de las dos volvería a destacar en grandes campeonatos. En la segunda mitad de los 80, destacó la ucraniana, entonces soviética, Tatiana Samolenko (1961), campeona del mundo en 1987 y 1991. Realizó su mejor marca, 8:26,53, en la final olímpica de Seúl 1988, donde fue oro. Se hizo con la plata por detrás de la rusa Yelena Romanova (1963-2007) en los Juegos de Barcelona 1992.

En el campeonato de Europa en sala, el 3000 femenino comenzó a disputarse en 1982, con la italiana Agnesse Possamai (1953) como primera campeona. La primera plusmarca oficial fue 8:39,79, realizado por Zola Budd en 1986. En 1989 la neerlandesa Elly van Hulst (1959)mejoró el tiempo de Budd con 8:33,82, que duraría 11 años como tope mundial. Van Hulst fue campeona de Europa en sala en 3 ocasiones consecutivas, de 1989 a 1991.

De 1964 a 1985 se disputó a prueba de 3000 m masculino en los campeonatos de Europa en categoría junior (Juegos Europeos hasta 1970). En 1986, con ocasión del primer Mundial de la categoría, se sustituyó por los 10 000 metros. El primer campeón, en 1964, fue el alemán Jürgen Haase (1945), que posteriormente sería plusmarquista y 2 veces campeón de Europa de 10 000 m. El último oro fue el irlandés Nick O’Brien (1966) en 1985. La plusmarca de los campeonatos está en posesión del alemán Rainer Wachenbrunner (1962) con 7:57,18 en 1981. Ilustres vencedores fueron el español José Manuel Abascal (1958) en 1977, bronce olímpico en 1500 m en 1984, y Steve Cram (1960) en 1979, campeón de Europa de 1500 m (1982 y 1986) y del Mundo (1983), subcampeón olímpico en 1984 y primer hombre en bajar de 3:30. La plusmarca europea de la categoría pertenece al finlandés Ari Paunonen (1958) con 7:43,3 (1977).

En categoría femenina, la prueba de 3000 m comenzó a disputarse en el Europeo júnior en 1981 y continúa en el programa en la actualidad. La rumana Gabriela Szabo (1975), campeona en 1991 y 1993, posee la plusmarca de los campeonatos con 8:50,97. En el Mundial de la categoría el 3000 también es oficial. Szabo fue oro en 1994. La rumana fue campeona olímpica de 5000 m en 2000 y mundial en 1997 y 1999, además de en 2001 en la prueba de 1500 m. Es la actual Ministra de Juventud y Deportes de su país. La plusmarca europea y mundial de la categoría siguen siendo los 8:28,83 de Zola Budd de 1985.

En cuanto a la categoría absoluta masculina, la plusmarca mundial del británico Brendan Foster (1948) duró 4 años, hasta la aparición del fenómeno Henry Rono (1952), quien en 1978 en 81 días superó las plusmarcas de 10 000 m, 27:22,2, 5000 m, 13:08,4, 3000 m obstáculos, 8:05,4 y 3000 m, 7:32,1. La plusmarca de 3000 m se acercaba a la barrera de 1 minuto por vuelta. Los pasos fueron 2:34,0 (1000 m), 3:49,6 (1500 m), 5:04,5 (2000 m). Es decir, corrió el segundo 1500 en 3:42,5 y el último kilómetro en 2:27,6.

La plusmarca de Rono acabaría siendo muy duradera, pues no se superó hasta 1989. En 1982, el británico David Moorcroft (1952) estuvo a punto de rebajarla en una trepidante carrera. Moorcroft venía de mejorar su marca en la milla el 26 de junio, 3:49,50, y de realizar el 7 de julio una sorprendente plusmarca mundial de 5000 m, sin liebres, con 13:00,41. Rono, que en 1981 había mejorado su plusmarca de 1978 a 13:06,20, fue 4º en la carrera en que perdió el tope universal. El 17 de julio, el británico estaba dispuesto a dejar al Rono sin la plusmarca de 3000 m. La cita era en Crystal Palace, en un encuentro internacional Reino Unido – España – Kenia – Japón. En la carrera de 3 Km, además de los atletas de los países participantes, entre los que no estaba Rono  había un gran elenco de grandes mediofondistas, entre los que destacaban los estadounidenses Steve Scott (1956) y Sydney Maree (1956) o el neozelandés John Walker (1952). Se pasó el primer kilómetro en 2:31,3 y la mitad de la prueba en 3:45,7. En ese momento Moorcroft cogió la cabeza y dio paso al 2000 en 5:02,2. A falta de 400 m, el británico continuaba en cabeza en 6:36,4. Maree consiguió sobrepasarlo a falta de 200 m, pero Moorcroft se rehízo, recuperó la cabeza y se impuso con 7:32,79, a 0,7 de la plusmarca mundial. Segundo fue Maree, 7:33,37 y  3º Walker, 7:37,49.

La carrera de 3000 m  partir del minuto 14′

Dos años más tarde, el marroquí Said Aouita (1959) intentó por primera vez una plusmarca mundial de 3000 m que le llevaría 5 años conseguir.