Irena Szewińska, la dama de la velocidad

Hace unos días nos dejó la exatleta polaca Irena Szewińska. Szewińska fue una de las mejores velocistas de todos los tiempos, ganadora de siete medallas olímpicas, 3 de oro, y plusmarquista mundial, aunque no simultáneamente, de 100, 200 y 400 m. Ningún otro atleta, hombre o mujer, ha podido conseguir este monopolio de la velocidad.

Irena Szewińska nació como Irena Kirszestein en Leningrado (hoy San Petersburgo) el 24 de mayo de 1946. Su padre, de Varsovia, y su madre, de Kiev, se habían conocido en Samarkanda (Uzbekistán) donde ambos estudiaban. En 1947, tras el fallecimiento de su padre,  la familia se trasladó a Varsovia. Adoptó el apellido de su marido, el exvallista y fotógrafo deportivo Januzs Szewińska, cuando se casó en 1967. Szewińska comenzó a practicar atletismo a los 7 años. En 1960 el triple oro olímpico en 100, 200 y 4 x 100 de la estadounidense Wilma Rudolph (1940-1994), una mujer procedente de un entorno absolutamente desfavorecido, le sirvió como inspiración para su fructífera futura carrera atlética. No tardaría mucho en emularla, pues 4 años después, acudió a los Juegos de Tokio para tomar parte en las pruebas de 200 m, salto de longitud y relevos 4 x 100. Su actuación fue excelente. Ganó la plata en los 200 m, con marca personal y plusmarca europea de 23,1 (23,13), superada por la estadounidense Edith McGuire (1944), 23,0 (23,05).  En la longitud también se hizo con la plata con mejor marca personal de 6,60, por detrás de la británica Mary Rand (1940), quien con 6,76 m se convertía en la nueva plusmarquista mundial. En el relevo consiguió mejorar sus actuaciones individuales. El equipo polaco formado por ella misma junto con Teresa Ciepły (1937 – 2006), Halina Górecka (1938) y Ewa Kłobukowska (1946) batió al estadounidense en la final con una nueva plusmarca mundial de 43,6 (43,69). Posteriormente la plusmarca se anularía, aunque se mantuvo el oro olímpico. Kłobukowska tenía una anomalía genética, un raro mosaicismo XX/XXY. Algunas de su células albergaban un cromosoma masculino. Entonces se consideraba motivo suficiente para dudar de la feminidad de una atleta y Kłobukowska resultó suspendida de por vida y sus plusmarcas anuladas. Esta anulación no se extendió a sus actuaciones en campeonatos.

Con tan solo 18 años, la joven Irena salía de Tokio con tres medallas olímpicas. Al año siguiente, 1965, conseguía su primera plusmarca mundial individual. El 9 de julio en Praga corría los 100 m en 11,1, superando los 11,2 de Wyomia Tyus (1945) de la final olímpica de Tokio. En la carrera de Praga, Ewa Kłobukowska consiguió el mismo tiempo que Szewińska, posteriormente anulado. Poco después, el 8 de agosto, se celebró en Varsovia un encuentro internacional entre Polonia y Estados Unidos. Szewińska derrotó en la carrera de 200 m a las campeonas olímpicas de 200, Edith McGuire, y de 100 m, Wyona Tyus, con un nuevo tope mundial de 22,7. Ese año fue doble campeona mundial universitaria de 100 y 200 m.

En 1966 se celebraban los campeonatos de Europa en Budapest. En la capital húngara, Szewińska, con 20 años, tuvo otra magnífica actuación, con las victorias en 200 m, salto de longitud y relevos 4 x 100 m. Tan solo se le escapó el oro en los 100 m, prueba en la que la derrotó Kłobukowska. Tras un año de 1967 sin grandes campeonatos, Szewińska acudió a los Juegos de México de 1968 con la intención de disputar los 4 oros en las pruebas de velocidad corta, el relevo corto y el salto de longitud. Las cosas no resultaron como ella había previsto. Pese que, con 6,67 m, había mejorado poco antes de los Juegos su plusmarca personal, no pasó de la fase de clasificación con unos pobres 6,19 y dos nulos. La última atleta en entrar en la final había saltado 6,30 m. Mejoró notablemente en los 100 m, donde hizo marca personal de 11,1 (11,19), pero fue insuficiente para superar a las estadounidenses Tyus, 11,0 (11,08) y Barbara Ferrell, 11,1 (11,15). La juvenil australiana Raelena Boyle (1951) fue 4ª con 11,1 (11,20). A Szewińska le quedaban los 200 m como última oportunidad de oro individual y no la desaprovechó. Su victoria con nueva plusmarca mundial de 22,5 (22,58) fue inapelable, con Boyle, plata, 22,7 (22,74), y su compatriota Jennifer Lamy (1949), bronce, 22,8 (22,88). Ferrell y Tyus fueron 4ª y 6ª. La prueba tuvo un nivel altísimo con cuatro mujeres por debajo de los 23,00.

Pese a este enorme oro en 200 m, es probable que los Juegos de México dejasen en la polaca un sabor agridulce. Tras la decepción de la longitud, aún quedaba la del relevo, en el que el equipo polaco no pudo defender su título olímpico por un mal cambio con caída del testigo en las semifinal. En 1969 la Asociación Europea de Atletismo trató de hacer los campeonatos de Europa al aire libre bienales. Se celebraron ese año y en 1971, pero en 1974 se volvió a los campeonatos cuatrienales hasta 2010. Szewińska no tomó parte en los campeonatos de Europa de ese año y se retiró temporalmente en 1970 para dar a luz a su primer hijo,  Andrzej, que posteriormente sería jugador internacional de balonvolea. Volvió a la actividad atlética en 1971. En el Europeo de Helsinki fue bronce en 200 m, 5ª en salto de longitud y 6ª en 100. La vencedora en ambas pruebas fue el nuevo fenómeno de la velocidad femenina, la alemana Renate Stecher (1950). Stecher repetiría el doblete en los Juegos Olímpicos de Múnich al año siguiente. Szewińska, que no pudo llegar a la final de los 100 m, fue bronce en 200. Con 26 años y tres participaciones olímpicas, parecía que sus mejores días ya habían pasado. Nada más lejos de la realidad. La polaca aún tenía reservadas actuaciones memorables.

En 1973 mantuvo un buen tono con registros de la temporada de 11,1 y 22,7. Ese año Stecher se convertía en la primera mujer en correr por debajo de 11,0, con plusmarcas mundiales de 10,9 y 10,8, mientras en 200 se iba a 22,1 (22,38). La polaca no parecía rival para ella. Pero esa era una impresión equivocada. El 13 de junio de 1974, en Postdam, ambas atletas se enfrentaron en la distancia de 200 m, prueba en la que la alemana llevaba 4 años imbatida. Szewińska no solo ganó, sino que superó, con 22,0 (22,21) la plusmarca mundial de la alemana. El 1 de enero de 1977, este registro de 22,21 se convirtió en la primera plusmarca mundial eléctrica, únicas válidas a partir de entonces. Unos días después, el 29 de junio en Varsovia, Szewińska mejoraba en 100 m hasta 10,9. Menos de un mes después, el 22 de julio, en la misma capital polaca, Szewińska superaba por más de un segundo la plusmarca mundial de 400 m con 49,9, primer registro sub50,0 de la historia. En los campeonatos de Europa, la polaca no dio opción a Stecher y la batió tanto en los 100, 11,13 frente a 11,23, como en los 200 m, 22,51 frente a 22,58. La alemana tuvo que conformarse con dos platas.

 

Szewińska tenía intención de correr los 200 y los 400 m en los Juegos de Montreal, pero como el horario no era compatible eligió la distancia más larga. El 9 de mayo de 1976, perdió la plusmarca mundial de 400 m a manos de la alemana Christina Brehmer (1958) con un tiempo de 49,77. Poco antes de los Juegos, el 22 de junio en Bydgoszcz, Szewińska la recuperaba con un registro de 49,75. Se vislumbraba un gran duelo en la final olímpica entre la polaca de 30 años y la alemana de 18. Sin embargo, a la hora de la verdad, la experiencia de Szewińska resultó decisiva y el duelo lo fue menos. Brehmer lideró la prueba durante más de la mitad del recorrido, pero en la última recta emergió la polaca, quien no dio opción y se llevó el oro con una nueva plusmarca mundial de 49,29. Siete finalistas corrieron por debajo de 51,00.

La final olímpica de 400 de 1976 a partir de 1:25

El 1977 volvió a liderar las listas mundiales de 200 y 400 m, pruebas en las que venció en la primera Copa del Mundo, derrotando respectivamente a las pujantes alemanas Barbara Eckert (1955) y Marita Koch (1957). Esta última prueba resultó especialmente competida con las dos atletas por debajo de 50,00, 49,52 frente a 49,76. La alemana, en cabeza hasta los últimos 20 m, acabó cediendo ante el acoso de la polaca. Ese año también hizo una incursión en los 400 m vallas, entonces novedosa en categoría femenina. Realizó 56,62, 4º mejor registro de ese año, a 0,99 de la plusmarca mundial.

Szewińska aún fue bronce en los 400 m en sus últimos campeonatos de Europa, en 1978, poniendo fin a su racha de 34 victorias consecutivas en la prueba desde 1974. Fue olímpica por quinta vez en Moscú, en 1980, pero no pudo llegar a la final de la vuelta a la pista. Se retiró ese mismo año, tras 16 años en la élite mundial. Comenzó su carrera atlética enfrentándose a Wyomia Tyus y acabó haciéndolo con Marita Koch. Siempre fue capaz de dar lo mejor de sí misma con la presión de la alta competición. En 1970 se había licenciado en Administración de Empresas en la Universidad de Varsovia. Fue Presidente de la Federación Polaca de Atletismo de 1997 a 2009 y miembro de la IAAF desde 1998 hasta su fallecimiento, ocurrido el 29 de junio de 2018. Fue sin duda una de las grandes de siempre y una dama del atletismo durante y después de su época competitiva.

Anuncios

Horace Ashenfelter, un agente del FBI perseguido por el KGB

Acaba de fallecer Horace Ashenfelter con casi 95 años, el agente del FBI campeón olímpico de 3000 m obstáculos en Helsinki 1952, los Juegos en que Emil Zatopek (1922-2000) hizo el triplete histórico en las tres pruebas de fondo.

Ashenfelter había nacido en Phoenixville, Pennsylvania el 23 de enero de 1923. Se crió en una granja en Collegeville, muy cerca de Filadelfia. Tomó parte en la Segunda Guerra Mundial como piloto e instructor de artillería y, tras licenciarse, estudió Educación Física en la Universidad de Pennsylvania, donde comenzó a practicar atletismo. En 1950 se unió al FBI (Federal Bureau Investigation), lo que no le impidió continuar sus entrenamientos como corredor fondo y, posteriormente, de obstáculos en sus ratos libres. Solía entrenarse en un parque por las noches, utilizando los bancos como improvisados obstáculos. Inicialmente se centró más en 5 y 10 Km en pista. En la primera distancia disputó la prueba de selección olímpica de su país en 1948, en la que ocupó la quinta posición. En 1950 fue campeón nacional de 10 000 m. No consideró la prueba de obstáculos seriamente hasta 1952, año en que sorprendió en las pruebas de selección olímpica al imponerse en esta distancia con nueva plusmarca estadounidense de 9:06,4. También se clasificó para los 10 000 m, que finalmente no disputó. El FBI le concedió un mes de vacaciones para preparar los Juegos, aunque él mismo ya se lo había procurado cambiando turnos y haciendo horas extras.

El gran favorito para hacerse con el oro olímpico en Helsinki era el ruso, entonces soviético, Vladimir Kazantsev (1923-2007), héroe de guerra del Ejército Rojo y oficial del KGB. Poseía la plusmarca mundial (oficiosa, la IAAF no reconocería las plusmarcas mundiales de obstáculos hasta 1954) en 8:48,6. En la prueba olímpica se programaron 3 series semifinales, Kazantsev se impuso en la primera con 8:58,0, nueva plusmarca olímpica. El galés John Disley (1928-2016), acreditado en 8:51,4 que posteriormente sería uno de los fundadores del maratón de Londres, ganó la segunda serie con 8:59,4. Ashenfelter, que competía en la tercera, pulverizó su marca personal y de paso superó la efímera plusmarca olímpica de Kazantsev con 8:51,0. El resultado de las series apuntaba a una gran final, como así fue.

En la ronda definitiva Kazantsev, mucho más experimentado, seguía siendo el principal favorito, pero tanto Ashenfelter, como Disley, no se lo pondrían fácil. El bielorruso, entonces soviético, Mijail Saltikov (1925) lideró el primer kilómetro en unos rapidísimos 2:49,8. A partir de ahí Kazantsev y Ashenfelter se alternaron en la primer posición. El segundo kilómetro se cruzó en 5:47,4. En la última vuelta, el ruso se lanzó por el oro, pero una mala caída en la última ría lo dejó sin opciones. Ashenfelter cambió de ritmo y, pese a su mal paso por el último obstáculo, se hizo con la victoria con una nueva plusmarca mundial de 8:45,4. Kazantsev pudo mantener la segunda posición, 8:51,6, ante el acoso de Disley, finalmente bronce, 8:51,8. Tras la victoria del obstaculista estadounidense, los periodistas de su país bromearon diciendo que era la primera vez que un agente del FBI se dejaba seguir por el KGB.

 

Ashenfelter tuvo un magnífico recibimiento de vuelta en Filadelfia, en el que tomó parte el propio director del FBI, el todopoderoso J Edgar Hoover (1895-1972). El campeón olímpico siguió compitiendo hasta 1957. Participó en los Juegos de Melbourne en 1956 pero no entró en la final. En total ganó 17 títulos nacionales al aire libre, en pista cubierta y en el campo a través Dejó el FBI en 1959 por un trabajo en una empresa privada. Se jubiló en 1993. Falleció el 6 de enero de 2018. Es el único atleta estadounidense que ha ganado el oro olímpico en la prueba de 3000 m obstáculos. Evan Jager (1989) fue plata en 2016. Quizá tenga una nueva oportunidad en 2020, en una distancia que desde 1984 monopolizan los atletas kenianos.

Miruts Yifter, el hombre envuelto en un halo de misterio

Nos ha dejado Miruts Yifter, el etíope sin edad, el hombre cuya vida siempre estuvo envuelta en un halo de misterio. Su fecha oficial de nacimiento es el 15 de mayo de 1944, pero hay fuentes que la sitúan en 1938. A las preguntas sobre el tema, siempre respondía con evasivas: Me pueden robar los pollos o las ovejas, pero no me pueden robar la edad.

Aunque no se conozca la fecha de nacimiento de Yifter, sí se conoce el lugar, la ciudad etíope de Adigrat, fronteriza con Eritrea. Tras realizar diversos trabajos, se unió a la Fuerza Aérea de su país, donde comenzó a interesarse por el atletismo. En los años 60 tuvieron lugar los logros de dos de los atletas etíopes más grandes: Abebe Bikila (1932-1973), doble campeón olímpico de maratón en 1960 y 1964, y Mamo Wolde (1932-2002), que sucedió a Bikila en el maratón de México, después de haber sido plata en 10000 m, y medallista de bronce en el maratón de los Juegos de 1972. Yifter pronto se uniría a ellos como un grande del fondo, no solo etíope, sino mundial. En 1971 se dio a conocer internacionalmente en un encuentro África – Estados Unidos, celebrado en Carolina del Norte. El primer día aceleró, delante de Steve Prefontaine (1951-1975), en la recta de llegada… de la penúltima vuelta del 5000, un error que lo llevó a abandonar, pero el segundo día se impuso en el 10000, por delante de Frank Shorter (1947). Al año siguiente,  estaba inscrito en las dos pruebas de fondo de los Juegos de Múnich. Fue bronce en un sensacional 10 000, ganado por el finlandés Lasse Virén (1949) con plusmarca mundial. Yifter realizó 27:40,96, su mejor marca de siempre. Cuatro días después no se presentó en su serie de 5000 m. La verdadera razón de esta incomparecencia es un enigma. Hay múltiples versiones, que se quedó dormido, que se perdió, que se olvidó su credencial… Él añadió una nueva: una falsa información dada por los propios delegados oficiales etíopes con los que Yifter tenía mala relación, dado su origen en la provincia rebelde de Tigré, que se oponía a las políticas del emperador Haile Selassie (1892-1975). Sea como fuere, a las autoridades deportivas de Etiopía no les gustó lo sucedido y culparon al propio atleta, que se pasó tres meses en la cárcel al regresar a su casa. En 1973, probablemente ya congraciado con los dirigentes de su país, ganó el 10 000 de los Juegos Africanos, y fue segundo, por detrás del keniano Ben Jipcho (1943) en el 5000.

A principios de 1976 los All Blacks, el equipo neozelandés de rugby, realizó una gira por Suráfrica. Debido a sus políticas racistas, Suráfrica estaba excluida de todas las competiciones deportivas oficiales. Pese a que el rugby no era olímpico, la delegación de Congo, secundada por la mayoría de los países africanos, exigió al Comité Olímpico Internacional (COI) que sancionase a Nueva Zelanda impidiendo su participación en los Juegos. Dado que el COI no aceptó la demanda, los países africanos decidieron no acudir a la cita de Montreal. Yifter fue, sin duda, uno de los grandes perjudicados. Nos quedamos sin un gran doble duelo con Lasse Virén y sin saber si el finlandés habría sido capaz de renovar sus títulos de Múnich con el etíope en liza. En 1977 se estrenó la Copa del Mundo, una competición entre territorios: Europa, Asia, África, Estados Unidos, resto de América, Oceanía y los dos primeros países de la Copa de Europa. La primera edición se celebró en Düsseldorf. Yifter, representando a África, obtuvo sendas victorias en 5000 m, con 13:13,82, su mejor marca de siempre, a 0,95 de la plusmarca mundial de Dick Quax (1948), y 10 000 m, 28:32,3. En ambos casos s victoria se basó en un cambio de ritmo seco a falta de 300 metros, que se convertiría en su carta de presentación. La prensa lo llamó Yifter the Shifter (el del cambio). Además, en febrero de ese año, Yifter había realizado la que en aquel momento era mejor marca mundial de siempre de medio maratón, 1h02:57, entonces una distancia inusual. En 1979 se proclamó campeón de África en 5 y 10 Km y repitió su doblete en la Copa del Mundo celebrada Montreal, ciudad donde no había podido estar en 1976.

Yifter se preparó a conciencia para los Juegos de Moscú de 1980. Esta vez fue la política la que dejó coja la competición. En respuesta a la invasión soviética de Afganistán en 1979, el Presidente James Carter (1924) decidió que el equipo estadounidense no acudiría a los Juegos. Una gran parte de los países occidentales secundaron a Estados Unidos. Kenia, con su nueva estrella del fondo Henry Rono (1952), flamante plusmarquista mundial de 3000 m, 7:32,2, 5000 m, 13:08,4, 10000 m, 27:22,5, y 3000 m obstáculos, 8:05,4, tampoco estaría en Moscú. No lo habría tenido fácil, en cualquier caso con Yifter, que además contaba con la disciplinada ayuda del resto del equipo etíope: Mohamed Kedir (1954)  y Tolosa Kotu (1952). Cada uno de los tres etíopes ganó fácilmente su semifinal olímpica de 10000 m. El triplete era posible. La final, controlada en todo momento por los etíopes, se corrió a un ritmo muy irregular, con 14:03,5 en la mitad de la prueba. A falta de 700 metros, el grupo de cabeza estaba formado por los 3 etíopes, Lasse Virén, buscando su tercer oro consecutivo en la prueba,  y su compatriota Karlo Maaninka (1953). El aún campeón olímpico se colocó en cabeza, intentando repetir su táctica ganadora de los Juegos anteriores, pero no logró despegar a ninguno de sus rivales. En el último 300 Yifter cambió bruscamente de ritmo y se hizo con el oro en 27:42,69, última vuelta en 54,64. Maaninka impidió el triplete etíope, al ser plata con 27:44,28. Kedir fue 3º, 27:44,64, y Kotu 4º, 27:46,47. El finlandés acabaría confesando que había recurrido a las autotransfusiones para aumentar su rendimiento en los Juegos.

A continuación, Yifter, tras dos rondas, se clasificó fácilmente para la final de los 5000 metros, donde volvía a tener a Kedir a su lado y a otro etíope, Yohannes Mohamed (1948). La carrera no fue demasiado rápida. Tras pasos de 2:38,66, 5:23,38, 8:08,44 y 10:51,50, a falta de una vuelta todos los finalistas permanecían juntos. En ese momento, viniendo desde atrás, atacó Kedir. Yifter se quedó encerrado por el irlandés Eamon Coghlan (1953), plusmarquista mundial de la milla en sala, y el tanzano Suleiman Nyambui (1953). En el 300, Kedir se giró esperando una respuesta por parte de Yifter, que debió ser afirmativa porque le abrió el camino, de modo que este, con su rapidísimo acelerón, se colocó en cabeza hasta la meta. Se hizo con su segundo oro en 13:20,91, 55,02 la última vuelta, por delante de Nyambui, 13:21,60 y de Maaninka, 13:22,00.

Tras su doblete en Moscú, la intención de Yifter era prepararse para el maratón olímpico de 1984, pero las cosas le no salieron bien. En cualquier caso Etiopía no volvería a unos Juegos hasta 1992. En 1981 Etiopía participaba por primera vez en el Campeonato Mundial de Campo a través, que ese año tenía lugar en el Hipódromo de la Zarzuela, en Madrid. Presentaron un potente equipo en el que destacaban Kedir y el propio Yifter. A falta de una vuelta los etíopes ocupaban las 6 primeras plazas con el anterior campeón, el estadounidense Craig Virgin (1955), 7º a cierta distancia, pero en ese momento se pararon pensando que ya habían terminado. Virgin se situó inmediatamente en primera posición. Kedir supo rehacerse y alcanzó al estadounidense, quien acabó renovando su título mundial. Kedir mantuvo la segunda plaza y, pese al monumental error, Etiopía se hizo con el oro por países. Yifter fue finalmente el 15º. Parece que el malentendido partió del entrenador etíope. El recorrido se componía de una vuelta pequeña y 4 grandes. El técnico pensó que eran 4 vueltas, incluyendo la pequeña. Yifter volvió a ganar el oro por países en los 2 siguientes Mundiales, en los que resultarían vencedores Kedir en 1982 y otro etíope, Bekele Debele  (1963), en 1983.

Tras su retirada fue entrenador del equipo nacional de Etiopía. Sin embargo, problemas serios con el Gobierno de su país hicieron que Yifter tomase en 1997 la decisión de emigrar a Canadá, donde siguió ejerciendo como entrenador. Falleció el 23 de diciembre de 2016 a consecuencia de problemas respiratorios en un hospital de Toronto, unos días después de que, por error, se anunciase su muerte. Yifter, uno de los mejores fondistas de la historia, fue un excelente competidor, al que interesaron poco las plusmarcas mundiales. Para la historia han quedado sus demoledores últimos 300 metros. Nunca sabremos lo que habría sucedido en Montreal, pero habría sido un rival muy duro para Lasse Virén. Fue una de las fuentes de inspiración para Haile Gebreselassie (1973) y forma parte, junto con el propio Gebre, Bikila, Wolde y el actual plusmarquista mundial de 5 y 10 Km Kenenisa Bekele (1982), del repóquer de ases del fondo etíope.