Viktor Saneyev, una trayectoria de oro

El comienzo de este 2022 nos ha dejado una noticia triste. El día 3 de enero fallecía Viktor Saneyev (1945-2022), el atleta georgiano de origen ruso que consiguió tres medallas de oro olímpicas en triple salto. En realidad su recorrido atlético ha sido incluso más amplio. Entre campeonatos de Europa al aire libre, en pista cubierta y Juegos Olímpicos, en catorce finales en que tomó parte, ganó once medallas de oro y tres de plata.

Viktor Danilovich Saneyev nació el 3 de octubre de 1945 en el seno de una modesta familia rusa en la ciudad georgiana de Sujumi, hoy capital de la no reconocida República de Abjasia. Comenzó a practicar atletismo a los once años, prestando más atención al salto de altura. En 1963 decidió concentrarse en el triple salto, tras un registro de 14.88 m. Se dio a conocer internacionalmente con su victoria en la final de la Copa de Europa de 1967, con un salto de 16.67, su mejor marca, representando a la Unión Soviética. Ese año también saltó 7.90 m en longitud. En 1968 mejoró hasta 16.87 m, cerca de la plusmarca mundial del polaco Józef Szmidt (1935), 17.03 m. Con ese salto, Saneyev se convertía en uno de los favoritos para el oro en los Juegos de México. Sobre el papel, sus principales rivales serían el finlandés Pertti Pousi (1946), con 17.00 m, y el italiano Giuseppe Gentile (1943), con 16.74m.

La competición de triple salto en México fue la mejor de la historia. La fase de clasificación tuvo lugar el 16 de octubre. La mínima para entrar en la final se estableció en 16.10 m. Saneyev hizo un primer salto de 16.22 m y se fue a la ducha. Gentile necesitó un segundo salto, tras un primer nulo. Se fue a 17.10 m, nueva plusmarca mundial, a las 11:10 de la mañana. Pousi se quedó fuera de la final con unos pobres 15.84 m. Al día siguiente por la tarde se celebraba la final. Gentile pareció cerrar la competición con un salto de 17.22 m en el primer intento. El segundo mejor salto de esa primera ronda fueron los 16.71 m del senegalés Mansour Dia (1940). Pero lo mejor estaba por llegar. Saneyev, que se había quedado en 16.49 m en su primer intento, mejoró hasta 16.84 m en la segunda ronda. Al término de esta tanda ocupaba la tercera posición, tras Gentile y el brasileño Nelson Prudêncio (1944-2012), que mejoraba largamente con 17.05 m, sus mejor marca previa de 16.32 m. Todo cambió en la tercera ronda. Saneyev se colocaba en cabeza con la segunda plusmarca mundial de la tarde, 17.23 m. Entretanto, Gentile seguía con un solo salto válido. Saneyev hizo unos buenos 17.02 m en la cuarta ronda, en la que no hubo cambios. La quinta tanda supuso un nuevo vuelco, con otra plusmarca mundial, cuando Prudêncio se fue a 17.27 m. La réplica de Saneyev fue muy corta, 16.81 m. Le quedaba un intento. Gentile solo había sido capaz de hacer un salto válido más, el quinto, de 16.54 m, Prudêncio hizo unos buenos 17.15 m. Saneyev no desaprovechó la oportunidad y cerró la competición con la cuarta plusmarca mundial de la tarde, 17.39 m. Szmidt, campeón olímpico en las dos anteriores ediciones, fue séptimo, con 16.89 m, y vio cómo los cinco primeros habían superado los 17.03 m, que tenía como tope universal hasta el día anterior. No cabe duda de que la altitud y el tartán desempeñaron un papel clave en la mejora de los registros, pero México supuso un punto de inflexión para la prueba. A partir de entonces saltar más lejos de 17 metros comenzó a ser la norma en las grandes competiciones.

Para Saneyev, México fue el primero de una serie de éxitos que durarían más de una década. En 1969 se impuso en el Europeo al aire libre con 17.34 m, muy cerca de su plusmarca mundial, casi medio metro más que el segundo. En 1970 ganó su primer oro europeo en sala. Repetiría en 1971, 1972, 1975, 1976 y 1977. En 1971 resultó derrotado en el Europeo al aire libre por el alemán Jörg Drehmel (1945), 17.16 frente a 17.10 m, en ambos casos con viento a favor excesivo. En 1972, el georgiano renovaba su oro olímpico conseguido cuatro años antes, esta vez con menos dificultad. Un salto inicial de 17.35 m ya no lo apeó de la cabeza. Además realizó un tercero de 17.19. En la quinta ronda Drehmel, con 17.31 m, se le acercó peligrosamente, pero el alemán no fue capaz de ir más allá. Tercero fue Nelson Prudêncio, con 17.05 m. Tras los Juegos, el 17 de octubre, en Sujumi, su ciudad natal, al nivel del mar, recuperaba la plusmarca mundial con 17.44 m. El año anterior el cubano Pedro Pérez (1952-2018) había saltado en la altitud de Cali, Colombia, 17.40 m.

Los éxitos continuaron para Saneyev, absoluto dominador de la prueba en la mayor parte de los años 70. En 1974 se proclamó por segunda vez campeón de Europa con 17.23 m, 55 cm más que el segundo clasificado. En 1975 perdió definitivamente la plusmarca mundial, cuando el brasileño João Carlos de Oliveira (1954-1999), en México, se fue a 17.89 m. No pudo, sin embargo, Oliveira, superar a Saneyev en los Juegos Olímpicos de 1976. El georgiano se colocó en cabeza en la tercera ronda con 17.06 m, el primer salto de todos los participantes por encima de los 17 metros. En la siguiente tanda, sin embargo, el estadounidense James Butts (1950) lo superaba con 17.18 m. Este se repuso en la quinta ronda, con un salto ganador de 17.29 m. De Oliveira fue bronce con 16.90 m.

El dominio de Saneyev comenzó a declinar a partir de 1977. En 1978, ya con 32 años, aún fue capaz de ganar la medalla de planta en el campeonato de Europa al aire libre. En una final sin saltos por encima de 17 metros, se quedó, con 16.93 m, a 1 cm del ganador, el serbio, entonces yugoslavo, Miloš Srejović (1956). El cierre de la carrera deportiva de Saneyev llegó en 1980, con los Juegos Olímpicos de Moscú. El boicot de los países occidentales no afectó demasiado a la prueba de triple salto, aunque no estaba el estadounidense Willie Banks (1956), acreditado en 17.23 m el año anterior el México. Las autoridades deportivas soviéticas estaban decididas a conseguir que Saneyev igualase los cuatro oros olímpicos en al misma prueba del discóbolo estadounidense Al Oerter (1936-2007). El prestigio del georgiano era tal, que resultó el elegido para entrar con la antorcha en el estadio olímpico, algo que, normalmente, se reserva para deportistas retirados. Desgraciadamente la gestión excesiva de los federativos locales dio lugar a una final bochornosa. Los encargados de controlar la prueba fueron jueces exclusivamente soviéticos. De los doce saltos de Oliveira y del australiano Ian Campbell (1957) dieron solamente tres válidos. Los saltos anulados injustamente habrían permitido a ambos copar las dos primeras plazas del podio, con marcas probables de alrededor de 17.90 m para el brasileño y 17.60 m para Campbell. Sin embargo, ni aun así consiguieron que la victoria fuese para Saneyev. El ganador fue el estonio, representando a la Unión Soviética, Jaak Uudmäe (1954), que se fue a 17.35 m en su tercer salto. Saneyev acreditó 17.24 m en su último salto, su mejor prestación desde 1976, lo que le permitió sobrepasar por dos centímetros a de Oliveira.

Saneyev se retiró ese mismo año olímpico de 1980. Desde entonces, tan solo el estadounidense Carl Lewis (1961), con cuatro oros en el salto de longitud, lo ha superado. El jabalinista checo Jan Železný (1966) fue capaz de igualar la prestación de Saneyev, con una plata y tres oros olímpicos, si bien el puesto real del exsoviético en sus últimos Juegos fue probablemente el cuarto. Saneyev, ingeniero agrónomo de profesión, trabajó como técnico de atletismo para el equipo nacional soviético y para su club, el Dinamo de Tblisi. Tras la disolución de la Unión Soviética, tuvo serios problemas económicos, por lo que emigró con su familia a Australia, donde trabajó hasta de repartidos de pizzas, antes de encontrar trabajo como profesor de Educación Física y posteriormente como entrenador de saltos. Murió el su casa de Sídney el 3 de enero de 2022

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Ana Peleteiro, bronce olímpico en una final histórica de triple salto

Los registros previos de los atletas en una gran competición son una buena referencia, pero no la única referencia. No es lo mismo elegir el momento y el lugar para hacer una gran marca, que prepararse para dar lo mejor de uno mismo el día de la final olímpica, la competición más grande. En una final olímpica se reúnen los mejores atletas del planeta, hombre y mujeres absolutamente excepcionales que buscan hacer historia. La historia anterior no es garantía de nada.

Hoy, en la final femenina de triple salto, las tres atletas que han logrado ir más allá de sus límites personales han copado el podio. La venezolana Yulimar Rojas (1995) parecía muy superior al resto. Aun así, se planteó el reto de ganar el oro con la plusmarca mundial. La suramericana tenía una mejor marca de 15.43 m, de este año, a tan solo 7 cm del viejo primado universal de la ucraniana Inessa Kravets (1966). El triple salto femenino es una prueba relativamente joven. Kravets fue la segunda campeona mundial en 1995, con 15.50 m. Rojas nacería dos meses después. La ucraniana fue la primera campeona olímpica, en 1996, con 15.33 m, plusmarca olímpica. Pues bien, la venezolana comenzó con un salto de 15.41 m, que borraba de un plumazo la plusmarca olímpica de Kravets y terminó con 15.67 m, registro con el que destronaba a la ucraniana, veintiséis años después.

La medalla de plata fue para la portuguesa de treinta y dos años Patrícia Mamona (1988). Mamona había sido campeona de Europa en 2016 y sexta en los anteriores Juegos Olímpicos. Llegó a Tokio con una mejor marca de 14.66 m, de este año, quinta mejor de las participantes este temporada y novena de siempre. No parecía la mejor opción para una medalla. Pero la portuguesa hizo el mejor concurso de su vida, con un primer salto de 14.91 m, que la colocó en la segunda posición, de la que no se movería. Mejoró hasta 15.01 m en la cuarta ronda y terminó con unos excelentes 14.97 m. Impresionante actuación.

La española Ana Peleteiro (1995) fue la tercera mujer que dio lo mejor de sí, y se llevó, con todo merecimiento, el bronce. Es la tercera atleta española medallista olímpica, tras María Vasco (1975), bronce en 20 Km marcha en 2000, y Ruth Beitia (1979), bronce en 2012 y campeona olímpica de salto de altura en 2016. Peleteiro mostró enseguida su talento, con un campeonato mundial sub20 siendo sub18, pero su trayectoria no estuvo exenta de dificultades. Nunca es fácil el camino hacia el podio olímpico.

Ana Peleteiro Brion nació el 2 de diciembre de 1995 en la villa marinera gallega de Ribeira. Comenzó a entrenar muy joven en el grupo de la Asociación de Atletismo y Deportes del Barbanza, en la vecina localidad de Puebla del Caramiñal, de la mano de Abelardo Moure (1979). Enseguida mostró un enorme talento para los saltos horizontales y la velocidad En 2012, con 16 años, se proclamó campeona del mundo sub20 de triple salto con 14.17 m, mejor marca española absoluta de ese año.

La repercusión mediática de esa victoria fue enorme. Quizá eso influyó negativamente en la joven Ana, que no logró seguir progresando en los años siguientes. Fue tercera en el Europeo sub20 de 2013 y sexta en el Mundial de la categoría en 2014. Hizo varios cambios de entrenador y de residencia. Se lesionó el año olímpico de 2016. Esa misma temporada se unió al grupo del cubano Iván Pedroso (1972), campeón olímpico de salto de longitud en 2000, en Guadalajara, donde encontró la necesaria estabilidad deportiva y personal. Entrenar con una atleta como Yulimar Rojas ha sido fundamental para retomar su carrera, como la propia Peleteiro ha reconocido.

Los resultados no se hicieron esperar. En 2017, en pista cubierta, por fin mejoraba, con 14.20 m, la marca de 2012. Fue 5ª en el Europeo en sala, subcampeona de Europa sub23 al aire libre y 7ª en el Mundial, con 14.23 m, entonces su mejor marca. En 2018 fue bronce en el Mundial bajo techo, con 14.40 m. Al aire libre repitió bronce en el Europeo. Ese año mejoró hasta 14.55 m. En 2019 se encaramó definitivamente a la élite europea, con su oro en el continental de pista cubierta con 14.73, plusmarca española absoluta.

Al aire libre, tras muchos problemas físicos, ocupó una buena 6ª plaza en el campeonato del mundo, con 14.47 m. Tras un complicado 2020, volvió en la temporada invernal de 2021 con una medalla de plata en el Europeo de pista cubierta, 14.52 m. Quedaban unos meses clave para el objetivo de muchos años, el asalto al podio olímpico. Con pocas competiciones, pero bien elegidas, Peleteiro acudió a los Juegos con 14.61 m, conseguidos en el campeonato de España, su mejor de siempre al aire libre. El corte en la clasificación era de 14.40 m. La española saltó 14.34 m en el primer intento y 14.62 m en el segundo. En la final había seis atletas con mejor marca esta temporada. Pero probablemente ella misma no tenía eso en cuenta y sí su gran capacidad competitiva. Comenzó con un buen salto de 14.55 m, que la colocó quinta. La tercera, la cubana Liadagmis Povea (1996), 14.93 m este año, había hecho 14.70 m. En la segunda ronda, Peleteiro superaba su plusmarca española, con 14.77 m, y se colocaba provisionalmente en la tercera posición. No obstante, la jamaicana Shanieka Riketts (1992), subcampeona del mundo, 14.98 m esta temporada, se iba a 14.84 m, desplazando momentáneamente del podio a la española. Esta respondió con 14.87 m en la quinta ronda. Y las posiciones ya no se movieron.

No me volváis a decir que es un atleta muy bueno al que le falla la cabeza. Si le falla la cabeza, si el día que tiene que darlo todo, fracasa porque le puede la presión, entonces no es bueno, palabras del afamado técnico español Mariano García Verdugo (1948). Y así son las cosas. El atleta que es capaz de motivarse y de canalizar el estrés en su beneficio el día de la gran competición es el que triunfa y es el que hace disfrutar a los aficionados. Hoy estas tres mujeres, Yulimar Rojas, Patrícia Mamona y Ana Peleteiro han demostrado cómo hay que comportarse en unos Juegos Olímpicos, el acontecimiento supremo en la vida de un deportista.

Me gustaría añadir esta nota personal para mostrar mi alegría por la clasificación para la final de 800 m de Adrián Ben, otro enorme competidor. Adrián ha hecho historia. Es el primer corredor español que correrá una final olímpica de esta complicada prueba. Hoy me he acordado mucho de su primer entrenador, el Dr Mariano Castiñeira Vilaseca, que tristemente nos dejó el año pasado. Hoy estaría feliz con lo que ha hecho su atleta. Qué importantes son estos entrenadores de club, enamorados del atletismo. La labor que ha hecho Mariano por el atletismo lucense es impagable.

Pablo Torrijos y la plusmarca española de triple salto

El último campeonato de España de atletismo en pista cubierta, celebrado en Orense, dejó para la historia una nueva plusmarca absoluta de triple salto. El castellonense Pablo Torrijos Navarro, nacido el 12 de mayo de 1992, se fue en el último salto a 17.18 m, tercera mejor marca mundial de esta extraña temporada invernal, en la que el campeonato del mundo en sala, que iba a tener lugar en la ciudad china de Nanjing, no se celebrará por la epidemia de Coronavirus. La anterior plusmarca absoluta, realizada también bajo techo, estaba en manos del propio Torrijos desde 2015 con 17.04 m, conseguida en Praga durante el campeonato de Europa, en el que fue segundo.

Pablo Torrijos comenzó a practicar atletismo a los 14 años. Superó por primera vez la barrera de los 16 metros en 2011, cuando realizó en sala 16.16 m. Ese año fue 6º en el campeonato de Europa sub20. Continuó progresando y en 2013 ganó su primer campeonato absoluto de España al aire libre. Hasta el momento ha conseguido 5 entorchados nacionales al aire libre (2013, 2014, 2015, 2017 y 2019) y 6 en pista cubierta (2014, 2015, 2016, 2017, 2018 , 2019 y 2020). En 2014 hizo un mejor salto de 16.87 m, con lo que se quedaba muy cerca de la plusmarca española absoluta de 16.93 m del abulense Santiago Moreno (1964). Ese año fue 8º en el campeonato de Europa al aire libre. Unos meses después en la temporada invernal, con un salto de 17.03 m bajo techo se convertía en el primer español en superar la barrera de los 17 metros. En el Europeo en sala de ese año, como se mencionó más arriba, se proclamó subcampeón de Europa, saltando 1 cm más. En los años siguientes, a pesar de no pocos problemas físicos, mantuvo una línea regular con mejores saltos de 16.89A m (2016), 16.96 m (2017), 16.98 m (2018) y 16.89 m (2019). Repitió el 8º puesto de la anterior edición del Europeo al aire libre en 2016 y fue 5º en 2018. En el Mundial al aire libre de 2017 ocupó la 10ª plaza.

Esta temporada invernal, Torrijos había estado muy regular, con 4 mejores saltos de competición de 16.83 m, 16.77 m. 16.75 m y 16.65 m. Su serie en el campeonato de España fue nulo, 16.50, 16.48, nulo, 16.78, 17.18 m. Tras dar por finalizada la temporada invernal, el próximo objetivo de Torrijos y su entrenador, el gran experto español en saltos horizontales,  Juan Carlos Álvarez, serán los Juegos Olímpicos de Tokio, donde tratará de superar la mejor actuación española, el 10º puesto del donostiarra Luis Felipe Areta (1942) en los Juegos Olímpicos de 1968.

Areta fue uno de los mejores españoles, no solo en el triple salto, sino también en el salto de longitud, pruebas ambas que hizo compatibles, si bien acabó dedicándose más a la primera. Consiguió su primera plusmarca nacional absoluta a los 17 años en 1959, con 14.54 m y la llevó hasta 16.36 m en 1968, si bien en sala había hecho ese mismo año 16.47 m. Entonces los registros bajo techo no se consideraba plusmarcas absolutas. Realizó 21 plusmarca españolas al aire libre y fue en primer español en superar las barreras de los 15 y los 16 metros.

El primer español el superar los 14 metros había sido el valenciano José Catalina Llorens, Pepe Lacomba (1912 – 1984), el 7 de junio de 1935, con 14.07 m. El orensano Óscar Simón (1927) se fue 12 años después a 14.21 m y a 14.48 m en 1951. Esta era entonces la plusmarca española oficial, pero en 1954 el asturiano, futbolista internacional del Sevilla y atleta, Marcelino Vaquero, Campanal II (1931), saltaba 14.79 m, que no se homologaron como tope nacional por tratarse de un deportista profesional.

Areta fue olímpico en Roma 1960, en Tokio 1964 y en México 1968. En Tokio se convirtió en el segundo finalista olímpico español, al ser sexto en salto de longitud con 7,34 metros. En México se clasificó con 16,20 m para la final de triple salto, en la que, mermado por una lesión, solo pudo ser 12º. Areta fue 5 veces campeón de España de salto de longitud (1 en sala) y 11 veces de triple salto (3 en sala). Realizó su mejor marca absoluta, 16,47i, en los Juegos Europeos de pista cubierta celebrados en Madrid en 1968, salto con el que fue medalla de bronce. Ganó dos veces el triple salto en los Juegos del Mediterráneo. Dejó el atletismo en 1973. En 1980 se ordenó sacerdote.

Los 16.36 m de Areta estuvieron en los más alto de la lista española hasta 1976, año en que otro donostiarra, el anterior Director Técnico de la Federación Española de Atletismo (RFEA) Ramón Cid (1955) se iba a 16.40 m. Cid consiguió otras dos plusmarcas españolas 1868 m en 1979 y 16.69 m en 1980. En 1973 había sido subcampeón de Europa sub20. Fue 8 veces campeón de España absoluto al aire libre y 4 en pista cubierta. En los Europeos en sala fue 6º en 1978 y en 1979 y 7º en 1980, año este en que fue olímpico en Moscú.

El sucesor de Ramón Cid como plusmarquista español de triple salto fue el salmantino Juan Ambrosio González (1960), que en 1985 en el Gran Premio de su ciudad realizó 16.92 m. González fue 3 veces campeón de España al aire libre y 3 en pista cubierta.

El último tope español inferior a 17 metros, como se señaló anteriormente, el de Santiago Moreno de 16.93 m, realizado en 1991. Moreno consiguió 4 oros nacionales al aire libre y otros 4 en pista cubierta.

El actual Presidente de la RFEA, el también abulense Raúl Chapado (1970) nunca fue plusmarquista español al aire libre, aunque en sala consiguió tres plusmarcas españolas, la mejor de 16.87 m, que es su mejor salto de siempre. Le sirvió para ser 5º en el Europeo de pista cubierta en 1998. Fue 9 veces campeón de España al aire libre y 6 bajo techo.

El triple salto en España ha mejorado notablemente en los últimos años. Hay otros atletas que podrían acercarse a la barrera de los 17 metros como el valenciano Marcos Ruiz Pérez (1995), que acredita 16.81 m, o el madrileño Sergio Solanas (1987), que tiene un mejor salto de 16.69 m. La mínima olímpica es dura, 17.14 m. ¿Podría haber más de un triplista español en Tokio?

Cronología de la plusmarca española de triple salto desde 14 metros

14.07 José Catalina Llorens – Valencia – 07 07 1935
14.21 Óscar Simón – Barcelona – 26 07 1947
14.34 Óscar Simón – Madrid – 24 05 1951
14.48 Óscar Simón – Barcelona – 28 07 1951
14.79 Marcelino Vaquero – Avilés – 07 1954*
14.54 Luis Felipe Areta – Madrid – 25 10 1959
14.65 Luis Felipe Areta – Madrid – 21 05 1960
14.79 Luis Felipe Areta – Madrid – 28 05 1960
14.87 Luis Felipe Areta – S.Sebastián – 19 06 1960
14.98 Luis Felipe Areta – La Coruña – 25 06 1960
15.04 Luis Felipe Areta – La Coruña – 02 07 1960
15.13 Luis Felipe Areta – Barcelona – 24 09 1961
15.14 Luis Felipe Areta – Madrid – 15 10 1961
15.37 Luis Felipe Areta – Madrid – 15 10 1961
15.50 Luis Felipe Areta – Roma – 13 04 1963
15.62 Luis Felipe Areta – Roma – 13 04 1963
15.68 Luis Felipe Areta – Milán – 21 04 1963
15.89 Luis Felipe Areta – Madrid – 18 05 1963
15.89 Luis Felipe Areta – Porto Alegre – 08 09 1963
15.89 Luis Felipe Areta – Roma – 19 04 1964
15.90 Luis Felipe Areta – Roma – 19 04 1964
15.95 Luis Felipe Areta – Roma – 19 04 1964
16.17 Luis Felipe Areta – La Coruña – 09 08 1964
16.20 Luis Felipe Areta – Barcelona – 04 09 1965
16.23 Luis Felipe Areta – Túnez – 16 09 1967
16.47i Luis Felipe Areta – Madrid – 10 03 1968**
16.36 Luis Felipe Areta – Estocolmo – 02 07 68
16.40 Ramón Cid – Madrid – 04 07 1976
16.68 Ramón Cid – Madrid – 19 05 1979
16.69 Ramón Cid – Madrid – 01 10 1980
16.92 Juan Ambrosio González – Salamanca – 30 06 1985
16.93 Santiago Moreno – Ávila – 04 07 1991
17.03 Pablo Torrijos – Antequera – 23 02 2015
17.04 Pablo Torrijos – Praga – 07 03 2015
17.18 Pablo Torrijos – Orense – 01 03 2020

* No homologada por tratarse de un deportista, futbolista, profesional
** Homologada como plusmarca española en pista cubierta, entonces no se consideraba plusmarca española absoluta

 

Carlota Castrejana, un talento multideportivo

Hay deportistas dotados de un talento natural tal que les permite brillar en modalidades deportivas que poco tienen que ver. Ello, unido a una gran capacidad de entrenamiento, puede dar como resultado ser olímpica en dos deportes diferentes. Esto es lo que le sucedió a Carlota Castrejana, olímpica en baloncesto en 1992, y en atletismo, en la modalidad de triple salto, en 2000, 2004 y 2008. Es la única deportista española, hombre o mujer, que ha conseguido este hito.

María Carlota Castrejana Fernández nació en Logroño el 25 de abril de 1973. Su gran estatura y sus excelentes condiciones físicas la llevaron al baloncesto, con 14 años. Su carrera en este deporte solo duró 5 años, suficientes para una importante serie de éxitos. Formó parte de los equipos españoles junior, que ganó la medalla de plata en el Europeo de 1990, y absoluto, que se hizo con el oro en los Juegos del Mediterráneo de 1991. Con 1,89 m de estatura y jugando de ala pivot, en 1992, a los 19 años, se conviertió por primera vez en olímpica, en baloncesto. En los Juegos de Barcelona, el equipo nacional español de baloncesto femenino disputaba por primera vez unos Juegos. El resultado fue un magnífico 5º puesto.

El futuro de la joven Carlota en el deporte de la canasta era espléndido, pero su búsqueda de nuevos retos la llevó a cambiar al atletismo, en concreto al salto de altura. Los oficios del entrenador Bernardino Lombao tuvieron que ver en este cambio. El entorno de la deportista estaba sorprendido y no comprendía este cambio. A las órdenes de Paco López, los resultados no se hicieron esperar. Con menos de un año de entrenamiento conseguía saltar, en 1993, 1,77 m. En 1994 se hizo con el campeonato de España sub21 y llevó su marca a 1,81 m. En 1995 realizó 1,89 m en pista cubierta, plusmarca española en la modalidad y absoluta (si bien entonces no se contabilizaba como tal), registro que igualó al año siguiente al aire libre. Su marca en sala le sirvió para acudir al Campeonato del Mundo bajo techo, que ese año 1995 se celebró en Barcelona. Previamente había conseguido su primer oro nacional absoluto, en sala, que repitió en 1997. En el año olímpico de 1996 fue campeona absoluta al aire libre. Con una plusmarca personal de 1,89 m, se quedó a 2 cm de la mínima olímpica A, aunque sí tenía al mínima B. La Federación, no obstante, decidió no llevarla a los Juegos de Atlanta, lo que le produjo no poca frustración.

Castrejana continuó en el salto de altura en la temporada de 1997 pero, fiel a su personalidad, decidió, otra vez, dar un giro a su carrera, aunque dentro del mismo deporte. A partir de 1998 se dedicaría al triple salto, que simultaneó con el salto de longitud la primera temporada. Con 25 años, volvía a reinventarse a sí misma, con nuevo entrenador, Juan Carlos Álvarez. Ese año de 1998 saltó 6,47 m en longitud, su mejor marca de siempre, y 13,61i m en triple salto. En 1999, ya centrada en la prueba más larga, superó con 14,05 m la barrera de los 14 m. En 2000, un salto de 14,10 m le permitió acudir a los Juegos Olímpicos de Sídney y convertirse en la primera olímpica, mujer u hombre, española en hacerlo en dos deportes diferentes. Repetiría participación olímpica en 2004 y 2008 en la modalidad de triple salto. También participó en los Mundiales al aire libre de 2003, 2005 y 2007 y en los Europeos al aire libre de 2002 y 2006. Ocupó la 11ª posición en el Mundial de 2005 en los dos Europeos.

Los mayores éxitos le llegaron en la pista cubierta. Fue 6ª en el Mundial de 2003, bronce en el Europeo de 2005 y campeona de Europa en 2007, con 14,64 m, plusmarca española absoluta. En este su mejor campeonato de siempre, Castrejana no parecía, sin embargo a priori, candidata a la medalla. Acreditaba entonces 14,60 m al aire libre, cuando fue plata en los Juegos del Mediterráneo de 2005, y 14,45 m en pista cubierta, marca con la que había sido bronce en en Europeo de Madrid en 2005. Sin embargo, llegó al Europeo de Birmingham con 13,95 m, que ni siquiera eran la mejor marca española del año. Se disputó la fase de clasificación para dejar 8 atletas en la final. La riojana fue la 5ª mejor con 14,00 m en su tercer salto. Los dos anteriores no le habrían dado la clasificación. En la final, sin embargo, comenzó muy fuerte y se situó la primera en la primera ronda con 14,36 m. Perdió momentáneamente el liderato de la prueba cuando la francesa Teresa Nzola Meso Ba (1983) hizo plusmarca nacional con 14,49 m en la tercera ronda, pero retomó la cabeza en la misma ronda con un salto de 14,64 m, plusmarca española absoluta. Nadie se le pudo acercar. Hizo un 4º y un 5º salto de 14,41 y 14,28 m y terminó con un nulo.

A dos meses de cumplir 34 años, Castrejana hacía el mejor campeonato de su vida. Se retiró al año siguiente después de los Juegos de Pekín. En las competiciones nacionales consiguió 17 títulos consecutivos de campeona de España, 9 al aire libre (2000-2008) y 8 en pista cubierta (2000-2007). En los últimos años de su carrera deportiva compatibilizó el atletismo con la actividad profesional como abogada especializada en Derecho del Deporte. Castrejana declaró en alguna ocasión el agradecimiento a sus padres por haberla apoyado en el deporte, siempre que no abandonase su formación universitaria. Tras retirarse del atletismo jugó la temporada 2010-2011 en el equipo de baloncesto Asefa Estudiantes de Madrid. Como abogada formó parte del bufete Gómez Acebo. Fue directora de Deportes de la Comunidad de Madrid y en la actualidad es la Secretaria General de la RFEA, donde ya había sido por un corto tiempo Vicepresidente.

El talento es innato, pero el uso que se haga de ese talento depende de cada uno. Sin duda Carlota Castrejana ha sabido muy bien sacar el máximo partido a sus condiciones, no solo a las físicas. Una mujer admirable.