El 1500 femenino en España (IV). Llegan las medallas

Y las medallas internacionales al aire libre acabaron llegando, y bien pudo ser a lo grande en 2009, año en que tenía lugar el campeonato del Mundo en Berlín. En el campeonato de España de ese año tuvo lugar el esperado duelo entre Nuria Fernández (1975) y Natalia Rodríguez (1979), que se resolvió a favor de la segunda. Campeona de Europa de 1500 m ese mismo año, Rodríguez había corrido ese año en 4:04,82. Fernández había sido más rápida, 4:02,43, su mejor marca, aunque ya había acreditado 4:01,77 en sala.  Ambas parecían preparadas para hacer un gran papel en el Mundial, aunque resultaba difícil pronosticar una medalla, ya que había atletas sobre el papel muy superiores, como la campeona del mundo, la atleta de Bahrain Maryam Jamal (1974), mejor marca del año 3:56,55, y la etíope Gelete Burka (1986), 3:58,79.

A Berlín acudieron tres españolas, además de Nuria Fernández y Natalia Rodríguez, Iris Fuentes-Pila (1980) completaba el trío. Se programaron tres rondas. Las tres españolas superaron la primera. Fuentes-Pila no pudo superar las semifinales. Rodríguez fue segunda en la primera semifinal con 4:02,73. Por su parte Fernández entró por puestos en la segunda semifinal al ser 5ª en una táctica segunda semifinal, con 4:10,64. La final resultó lenta con pases de 1:06,66 y 2:15,13. Burka se colocó poco después en cabeza y dio paso al 1200 en 3:17,37. A falta de 200 metros, Rodríguez, que había superado por dentro a la británica Lisa Dobriskey (1983), trató de hacer lo mismo con Burka, mientras Jamal sobrepasaba a la etíope por fuera. La maniobra de Rodríguez acabó con Burka en el suelo. Pese a que la española resultó desequilibrada fue capaz de remontar y cruzar la meta en primer lugar con 4:07,37, esfuerzo vano, pues, como era de esperar, los jueces decidieron descalificarla. Jamal, que había entrado segunda, revalidó su título mundial. Por su parte Nuria Fernández ocupó una brillante 4ª plaza, la mejor de una española hasta ese momento en un campeonato de ámbito mundial al aire libre.

Vista la carrera, Natalia Rodríguez parecía superior a Burka, pero el reglamento es implacable con los adelantamientos por la cuerda. Rodríguez se recuperó anímicamente de la descalificación y fue plata en el mundial en sala de 2010 en 1500 m. Al aire libre se volvió a imponer a Nuria Fernández en el campeonato de España. Las 2 irían al Europeo al aire libre de Barcelona, donde Fernández podría intentar tomarse la revancha. En el 1500 del Europeo hubo dos rondas. Ambas entraron sin problemas en la final por puestos, donde se esperaba que estuviesen en la lucha por las medallas. La favorita era la rusa Anna Alminova (1985), que tenía la mejor marca del año, 3:57,65. Fue ella quien se colocó en cabeza imponiendo un ritmo bastante exigente de 1:03,61, 2:09,04 y 3:14,48. A falta de 200 m Rodríguez se colocó detrás de la rusa por fuera, con Fernández en 4ª posición. Alminova perdió la cabeza de carrera al entrar en la última recta en beneficio de la francesa Hind Dehiba (1979). Esta, como el resto de corredoras, se vieron sorprendidas por la fuerza terminal de Nuria Fernández, que se hizo con el oro con marca personal de 4:00,20, muy cerca de la plusmarca española de 3:59,51 de Natalia Rodríguez, que fue bronce, 4:01,30, por detrás de Dehiba, 4:01,17. Alminova fue 6ª, pero perdió esa posición 6 meses después por anomalías en su pasaporte biológico.

Con este resultado las dos españolas confirmaban que se habían establecido entre las mejores y, pasada la treintena en ambos casos, estas dos medallas no serían las últimas. La temporada invernal de 2011 fue muy buena para Nuria Fernández, con una plata en el Europeo. Al aire libre, la madrileña fue campeona de España de 800 m, mientras Natalia Rodríguez se lesionaba y no podía defender su título de 1500 m, que se llevó la aragonesa Isabel Macías (1984). Macías acudió, junto con Rodríguez y Fernández, al Mundial de Daegu. Esta vez solamente Rodríguez llegó a la final, tras ganar la segunda semifinal en 4:07,88. La tarraconense parecía en gran forma. La final, una vez más, fue una carrera táctica, con pases de 1:08,78 y 2:13,94, con Rodríguez colocada hacia el final del pelotón evitando golpes. A falta de 650 m con un cambio muy fácil, la española pasaba a la segunda posición, poco antes de que se produjese la caída de dos atletas. En el toque de campaña, Rodríguez atacó fuerte, dando paso al 1200 en 3:18,89. Aguantó la primera posición hasta que a falta de 30 metros se vio superada por la estadounidense Jennifer Simpson (1986), oro con 4:05,40 y por la británica Hannah England, 4:05,68. Natalia fue finalmente bronce con 4:05,87. Tal vez el recuerdo de Berlín le hizo atacar demasiado pronto. En cualquier caso, el resultado fue magnífico.

Daegu representó la mejor prestación de Natalia Rodríguez. Diversos problemas físicos le impidieron rendir en los Juegos de Londres 2012, donde no pasó de las eliminatorias, y en el Mundial de Moscú 2013, donde se quedó en semifinales, años, no obstante, en los que aún fue campeona de España de 1500 m. Se retiró en 2015 con un bronce mundial, un bronce europeo al aire libre, una plata mundial y un oro europeo en sala y un total de 6 puestos de finalista en Juegos Olímpicos, Mundiales y Europeos al aire libre.

A Nuria Fernández aún le quedaba alguna alegría más. En 2012 se celebraba por primera vez el campeonato de Europa al aire libre bienal, que coincidía con los Juegos Olímpicos. Representando a España acudieron la propia Nuria Fernández, Isabel Macías e Iris Fuentes Pila. Las dos primeras se clasificaron para la final, donde inicialmente Fernández fue 5ª y Macías 10º. Sin embargo, Fernández acabó siendo campeona de Europa tras la descalificación de forma retrospectiva de las 4 primeras, mientras Macías pasaba a la 5ª posición, pues también se descalificó a la 8ª.

No fueron bien los Juegos de Londres para el 1500 femenino español. Natalia Rodríguez e Isabel Macías no pasaron a semifinales y Nuria Fernández no pudo entrar en la final, prueba que acabó siendo caótica con las atletas 1ª, 2ª, 7ª y 9ª descalificadas de forma retrospectiva. Poco después de los Juegos Macías realizó su mejor marca de siempre, 4:04,84, que le sirvió para encabezar la lista española del año.

Nuria Fernández continúa en activo en la actualidad, superando plusmarcas en la categoría de veterana. Ganó su último campeonato de España de 1500 en 2014, año en que fue 5ª en el Europeo en la prueba de 5000 m.

La campeona de España en 2015 fue la gallega de adopción, nacida en Portugal, Solange Pereira (1989), 8ª en el Europeo al aire libre de 2016, y acreditada en 4:06,39, marca conseguida este mismo año. Su sucesora en el entorchado nacional fue la soriana Marta Pérez (1993) cuya mejor marca, también realizada este año, es 4:07,35.

Ayer este blog cumplió un año. Tengo que agradecer a Chema Soycobarde que me haya azuzado para que lo empezase. Van cerca de las 15 000 visitas.  Muchas gracias a todos los que me leéis.

 

Anuncios

El 1500 femenino en España (III). Una nueva generación

En medio del dominio absoluto de Maite Zúñiga (1964) en el 1500 femenino en España, en categoría junior la palentina Marta Domínguez (1975) hacía historia con oro en el Europeo de 1993 y plata en el Mundial de 1994 en el kilómetro y medio. Aunque Domínguez llegó a ser campeona de España de la distancia en 1996 y a correr la prueba en 4:04,84 (2009),  dirigió con éxito sus pasos a los 5000 m y posteriormente a los obstáculos. Al final de su carrera sus ambiguas relaciones con prácticas prohibidas envolvieron sus logros en la sombra de una duda.

La superioridad de Mayte Zúñiga llegó a su fin en 1999. Ese año la asturiana Ana Amelia Menéndez (1972) lideró la lista española con la segunda mejor marca española de siempre 4:04,59. Menéndez se había dedicado hasta entonces a los 800 m , prueba en la que había sido olímpica en Atlanta y en la que acreditaba 2:00,88. En el Mundial de Sevilla 1999 ocupó la 8ª posición con 4:04,72. Ese fue, sin embargo, su mejor año en el kilómetro y medio, pues diversos problemas físicos le impidieron seguir progresando.

Quien sí se mantuvo tras realizar la exitosa del 800 al 1500 fue Nuria Fernández Domínguez (Lucerna, Suiza, 16 de agosto de 1976), atleta aún activa, que se acabaría convirtiendo en una de las mejores corredoras españolas del kilómetro y medio. Fernández había sido campeona de España de 800 m en 1996. Repitió en 1999, pero ese año ya corría los 1500 m en 4:07,46. Participó en esta última distancia en el Mundial de Sevilla y en los Juegos de Sídney. En el Mundial al aire libre de 2001 fue 12ª en la final y en el Europeo de 2002 consiguió su primer puesto de finalista al aire libre al ser 8ª. En estos años, sin embargo, no pudo ser la mejor española, puesto que la catalana Natalia Rodríguez, 3 años más joven, se mostró superior.

Natalia Rodríguez Martínez (Tarragona, 2 de junio de 1979) comenzó a destacar en categoría junior, ya en la prueba de 1500 m. Fue 5ª en el Eurojunior de 1997 y 6ª en el Mundial de 1998. Ese año consiguió la plusmarca española junior de 800 m, 2:02,78, aún vigente. En 2000 se situó 2ª en la lista española de todos los tiempos con 4:04,24. Ese año fue campeona de España al aire libre el primero de sus 10 oros (2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2009, 2010, 2012 y 2013). Su primer éxito internacional le llegó en el Mundial de 2001, al ocupar la 6ª plaza en la final de 1500 m, puesto que repitió en el Europeo del año siguiente. Ese año ya corría en 4:02,84, marca que mejoró en 2003, con 4:01,30, muy cerca de los 4:00,59, que Maite Zúñiga mantenía como plusmarca española desde los Juegos de Barcelona. Fue 10ª en los Juegos de Atenas 2004 y volvió a ser 6ª en el Mundial de Helsinki de 2005. Ese año logró uno de los mayores éxitos de su carrera atlética. El 28 de agosto en la reunión de Rieti, la ciudad italiana testigo de 8 plusmarcas mundiales, Natalia Rodríguez se convertía en la primera, y única hasta el momento, española en correr los 1500 m por debajo de 4 minutos, al marcar 3:59,51, tiempo que le sirvió para ser 4ª. Su carrera atlética se vio interrumpida los siguientes dos años, primero por lesión y después por embarazo.

A diferencia de lo sucedido en etapas anteriores con Carmen Valero (1955) y Maite Zúñiga, Natalia Rodríguez no estaba sola. Nuria Fernández continuó progresando hasta realizar 4:03,57 en 2003 y 4:03,37 en 2006, año en que volvió a ser campeona de España. Como Rodríguez, se perdió la temporada de 2007 por embarazo. La ausencia de ambas atletas resultó bien cubierta por la cántabra Iris Fuentes-Pila (1980), acreditada en 4:04,25 (2002), que se impuso en el campeonato de España al aire libre en 2007 y 2008. La murciana Adoración García (1976), 4:04,64 (2002), y la obstaculista cántabra Zulema Fuentes Pila (1977), hermana de Iris, 4:04,72 (2004), también contribuyeron notablemente a mejorar la lista española de siempre de la prueba.

En el año olímpico de 2008, Natalia Rodríguez volvía a la alta competición. También lo hizo, con más dudas, Nuria Fernández, que finalmente no pudo acudir a los Juegos de Pekín por no acreditar la mínima de 4:07,00. A finales de agosto, no obstante, llegó a su pico de forma al correr en 4:03,63 en la reunión de Rieti. Pese al fallo de Fernández, por primera vez en la historia 3 atletas conseguían la mínima olímpica en la prueba de 1500 m: Natalia Rodríguez, 4:03,68, Iris Fuentes-Pila, 4:04,44, y la valenciana Dolores Checa (1982), 4:02,77, tiempo con el que encabezaría la lista española del año. Las dos primeras tomaron parte en el 1500 olímpico mientras Checa eligió el 5000.

En Pekín tuvieron lugar 3 series semifinales en el kilómetro y medio. Solamente las tres primeras pasaban directamente a la final. Las 12 plazas se completaban con los tres mejores tiempos. Rodríguez se clasificó directamente para la final al ser 2ª en la primera serie con 4:05,30. Fuentes-Pila, en una segunda serie lentísima, ocupó también la 2ª posición, con 4:14,10. Por primera vez en la historia 2 españolas entraban en una final olímpica de 1500 m. La final resultó una carrera extraña ritmo irregular. Los pases fueron 1:05,90, 2:13,70 y 3:16,41. El oro fue para la keniana Nancy Langat (1981) con 4:00,03, mientras que las españolas entraban en puestos de finalistas, Natalia 6ª , 4:03,19, mejor marca de la temporada, e Iris 8ª, con 4:04,86.

 

La presencia de una masa crítica de atletas por debajo de 4:05,00 y la constante presencia de españolas en las grandes finales hacían presagiar que las medallas estaban al caer. No hubo que esperar demasiado.

El 1500 femenino en España (II). Maite Zúñiga

La plusmarca española de 1500 m de Carmen Valero (1955) de 4:08,34 se mantuvo durante 12 años, hasta el 2 de julio de 1988, cuando la vasca Maite Zúñiga (1964) registró 4:06,44. Durante esos 12 años, ninguna atleta española, aparte de la propia Valero y de Zúñiga, consiguió correr en menos de 4:14,00. Fueron años complicados para el kilómetro y medio femenino, con la excepción del 5º puesto de la catalana Gloria Pallé (1961) en el Europeo en sala de 1984  Aunque a Zúñiga se la recuerda más por su 7º puesto en la final de 800 m de los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, consiguió sus mayores logros en 1500 m.

María Teresa Zúñiga Domínguez nació en Éibar el 28 de diciembre de 1964. Comenzó a destacar muy joven. Ganó su primer campeonato de España, en la distancia de 800 m, en 1982, a los 17 años. Repitió un año después. Su prometedora carrera pareció, no obstante, estancarse en los años siguientes. No pudo mejorar hasta 1987, año en que acreditó 2:02,61 en 800 m y 4:12,99 en 1500 m. Su buen hacer ese año, sin embargo, no hacía presagiar lo que sucedería en el año olímpico de 1988. Comenzó la temporada en la pista cubierta, superando la plusmarca española de 1500 m. En el Europeo, celebrado en Budapest, igualaba el 5º puesto de Pallé 4 años antes en el kilómetro y medio, con 4:11,34. Este tiempo mejoraba el nuevo tope nacional que ella misma, con 4:11,92, había establecido en día anterior en la semifinal.

Al aire libre realizó una temporada que le permitió codearse con las mejores del mundo. El 1 de junio en Sevilla superaba en casi tres segundos la plusmarca española de 800 de la versátil salmantina Rosa Colorado (1954), con 1:57,45. Este sorprendente registro le permitía aspirar a la final olímpica que tendría lugar en septiembre. Unos días después, en Madrid, corría los 400 m en 52,71, su mejor marca de siempre. A principios de julio realizaba en los 1500 m  los 4:06,44 ya reseñados. En agosto se proclamaba campeona de España de 400 m. La cita olímpica sería al mes siguiente. La competición tendría tres rondas en tres días. En la primera ronda, Zúñiga fue 4ª en la segunda serie, con 2:00,98. Había 4 series y entraban las 3 primeras y 4 tiempos. La vasca obtuvo el mejor tiempo de la respesca. Al día siguiente corrió la primera semifinal. Las 4 primeras estarían en la final. Zúñiga fue otra vez 4ª con unos excelentes 1:58,85, en una serie rapidísima ganada por la alemana campeona del mundo Sigrun Wodars (1965) en 1:57,21. La gran rival de esta, su compatriota  Christine Wachtel (1965) se impuso en la segunda semifinal con 1:58,44. carrera en la que 6 mujeres corrieron por debajo de 2 minutos. Se preveía una final rápida y así sucedió, con las dos alemanas en cabeza pasando el primer 400 en 56,43. Zúñiga mantenía el contacto en posiciones sencundarias. Wodars continuó con el exigente ritmo, que la española ya no pudo seguir. Wachtel superó a su compatriota a falta de 200 m, pero Wodars recuperó la cabeza a falta de 50 m y se hizo con el oro en 1:56,10. Zúñiga fue 7ª con su tercer mejor tiempo de siempre, 1:59,82, todo un éxito para el atletismo español.

Las dos semifinales y la final del 800 femenino de Seúl

Zúñiga mantuvo su buena forma al año siguiente. En pista cubierta fue 4ª en los 800 m del Europeo. Al aire libre se proclamó campeona de España de 1500 m por primera vez. Lo sería también de forma consecutiva de 1993 a 1998. De 1990 a 1992 se colgó el oro nacional de 800 m. En total se hizo con 12 campeonatos de España absolutos al aire libre. En 1989, sin embargo, aún era una corredora de 800 m. No se pasaría definitivamente al 1500 hasta 1992. En la Copa del Mundo, que ese año tuvo lugar en Barcelona, Zúñiga ocupó un excelente 5º puesto en la prueba de 800 con 1:58,49, su segundo mejor tiempo de siempre. La prueba tuvo un altísimo nivel. La campeona olímpica Sigrun Wodars no pudo con la cubana Ana Fidelia Quirot (1963), que se impuso con 1:54,44, su mejor marca de siempre y aún 4ª mejor marca de todos los tiempos.

Los años de 1990 y 1991 no fueron buenos para Zúñiga, pues no logró entrar en las finales del Europeo de 1990 ni del Mundial de 1991 al aire libre. Sin embargo, volvió a lo más alto, ya como corredora de 1500 m en 1992, en los Juegos Olímpicos de Barcelona. acudió a la competición con 4:08,78, algo alejados de los 4:06,44 que poseía como plusmarca mundial desde hacía 4 años. Ya en los Juegos, se impuso en la segunda serie de la primera ronda con 4:07,93. Fue 5ª en la segunda semifinal, con una nueva plusmarca española de 4:04,00. La final fue rapidísima. Zúñiga se mantuvo prudentemente en puestos secundarios y fue de menos a más en la última vuelta adelantando rivales hasta alcanzar en 6º puesto con 4:00,59, nueva plusmarca española. Como Mariano Haro (1940) 20 años antes, la española conseguía ser finalista tras mejorar en dos ocasiones su propia plusmarca nacional. El oro fue para la valiente argelina Hassiba Boulmerka (1968), amenazada de muerte por los islamistas de su país, a los que no gustaba su atuendo deportivo. Su tiempo, excelente, 3:55,30.

El año de 1992 fue probablemente el mejor en la carrera deportiva de la eibarresa. Aunque no logró mejorar los tiempos del año olímpico, Zúñiga siguió compitiendo a un nivel muy alto hasta finales de los 90. En 1993 fue 5ª en la final del Mundial en sala y 12ª en el Mundial al aire libre. En 1994 fue 6ª en el Europeo en sala y 8ª al aire libre. En 1995 consiguió finalmente entrar en un podio de un gran campeonato. Sucedió en el Mundial en sala de Barcelona. Inicialmente fue 5ª, pero, de forma retrospectiva, las descalificaciones por consumo de drogas de la rusa Lyubov Kremlyova (1961) y de la rumana Violeta Szekely (1965), inicialmente 3ª y 4ª, otorgaron el bronce a la española. Ese año en el Mundial al aire libre fue 8ª. En los Juegos de Atlanta 1996 no pasó a la final, sin embargo, pudo recuperarse para una gran temporada al año siguiente. Tras ser 11ª en el Mundial en sala, tuvo la mejor actuación de su carrera en un Mundial al aire libre, donde volvió a demostrar una gran capacidad competitiva. Llegó con una mejor marca de 4:11,03. En las series fue 3ª con 4:08,09. Se clasificó por tiempos para la final con 4:06,66, el mejor registro de la repesca. En una final muy táctica se vio algo encerrada en la última vuelta y le faltaron metros para alcanzar el podio. Finalmente fue 4ª, con 4:04,80, a 0,1 del bronce, y a 0,56 de la ganadora, la portuguesa Carla Sacramento (1971).

En 1998 corrió el 2º 1500 más rápido de su vida al aire libre, 4:03,74. No obstante, en el Europeo solo fue 8ª. Había sido 6ª en sala ese mismo año. Aún compitió en el Mundial al aire libre de Sevilla en 1999. Se retiró al año siguiente.

Zúñiga es una de las mejores mediofondistas españolas de siempre. Se mantuvo más de 10 temporadas a un nivel muy alto, con importantes logros en grandes campeonatos. Su 7º puesto en la final olímpica de 800 metros sigue siendo la mejor prestación en unos Juegos de un atleta (hombre o mujer) español. Su plusmarca española de 800 m, pese a los embates de la vallisoletana Mayte Martínez (1976) acaba de cumplir 29 años.

 

El 1500 femenino en España (I). De las pioneras a Carmen Valero

La IAAF no reconoció como oficial la prueba femenina de 1500 metros hasta 1967. En la Unión Soviética, sin embargo, la prueba ya se disputaba en los años 30, incluso en campeonatos. La primera plusmarquista española fue la coruñesa Elia Amieiro (1949), quien en unas pruebas locales en el estadio de Riazor el 30 de marzo de 1969 realizó 4:52,9.  La plusmarca le duró 6 días, pues el 5 de abril la guipuzcoana María Coro Fuentes (1951) marcó 4:44,2 en un control en las pistas del INEF de Madrid. Fuentes mejoró en total 7 veces la plusmarca española de 1500 m hasta dejarla en 4:28,3 el 10 de junio de 1971. Fue también 7 veces plusmarquista nacional de 800 m. El primer campeonato de España de la prueba se celebró el mismo 1969. Fuentes corrió el 800, prueba en la que superó la plusmarca nacional por primera vez, 2:12,8. Ausente Fuentes, la primera campeona de España fue la cántabra, aún en activo en el atletismo veterano, Consuelo Alonso (1948) con 4:42,5. Fuentes fue campeona de España en 1970 y 1971. También fue oro nacional en 800 m en tres ocasiones y en campo a través en 2. Representó a España en el primer campeonato de Europa en sala, en la prueba de 800 m en 1970 y al aire libre en la misma prueba en el Europeo de 1971.

La última plusmarca de 1500 m de Fuentes estuvo vigente menos de 1 mes. El 1 de julio de 1971, su paisana Belén Azpeitia (1952-2005) realizó 4:24,2. Azpeitia superó en dos años la plusmarca española de 1500 m 6 veces hasta dejarla en 4:18,6 el 26 de julio de 1972. También fue plusmarquista española de 800 y de 3000 m. Nunca fue campeona nacional de 1500 m. Sí lo fue de 800 m en dos ocasiones y de campo a través 4 veces. Atleta con gran capacidad competitiva, consiguió todas sus plusmarcas de 1500 m en pruebas internacionales, incluyendo el campeonato de Europa de 1971, en el que fue la primera española en tomar parte en el kilómetro y medio en un Europeo. Ese mismo año fue 4ª en los Juegos del Mediterráneo, también con plusmarca nacional.

El dominio de Azpeitia en el mediofondo femenino español llegó abruptamente a su fin en 1973, con la irrupción de una júnior que en poco tiempo se convertiría en una de las mejores atletas españolas de siempre, la vallesana Carmen Valero (1955). Aunque nacida en Castelserás (Teruel) el 4 de octubre de 1955, Carmen Valero Omedes se trasladó con pocos días de vida a Cataluña. Se formó como atleta en Sabadell, siempre a las órdenes del antiguo plusmarquista español de 5000 m Josep Molins (1933). Valero fue una excepcional corredora de campo a través, dos veces campeona del mundo (1976 y 1977). En 1973, con tan solo 17 años, fue 25º en el Mundial absoluto femenino de campo a través. Mejoró hasta el 9º puesto en 1974 y al 3º en 1975.

En la prueba de 1500 metros consiguió su primera plusmarca española el 28 de agosto de 1973, en Duisburgo (RFA), donde se celebraba el campeonato de Europa junior, en el que Valero fue 4ª, con 4:18,25. El año anterior, con 16 años, había conseguido el primero de sus 7 oros nacionales al aire libre en 1500 m. Superó un total de 4 veces la plusmarca española del kilómetro y medio hasta dejarla en 4:08,34 el 8 de junio de 1976. Fue la primera mujer finalista en un campeonato de Europa, 7ª en 1974, con 4:11,61, entonces plusmarca española. 43 años después sigue siendo plusmarca española júnior. Valero fue la primera atleta española en tomar parte en unos Juegos Olímpicos. Ocurrió en Montreal 1976, en 800 y 1500 m. Además de los 7 oros en nacionales en 1500, fue 3 veces campeona de España de 800 m, 4 de 3000 m, 1 de 5000 m y 8 de campo a través. Superó en 2 ocasiones la plusmarca española de 800 m, hasta 2:04,12, y en 6 la de 3000 m, hasta 9:00,9. Probablemente habría sido una gran corredora de 5000 y 10000 m, pero entonces estas pruebas no tenían rango oficial y apenas se disputaban. Diversos problemas físicos hicieron que bajase su rendimiento desde finales de los 70. Dejó el atletismo de 1982 a 1984, pero volvió en 1985 y consiguió al año siguiente ser campeona de España de campo a través y de 5000 m. Aún siguió compitiendo hasta finales de los 80.

En 1991, una encuesta realizada entre estadísticos, atletas, exatletas, directivos y entrenadores consideró a Valero la mejor atleta española de la historia. Su plusmarca de 1500 m se mantuvo durante 12 años, hasta la llegada de una de las grandes mediofondistas españolas de siempre, María Teresa Zúñiga (1964)

9 años, 9 meses y 9 días, la historia de Edwin Moses (y IV)

Pese a la derrota en Madrid, Edwin Moses (1955) acabó por imponer su ley en la temporada de 1987, con el oro en el Mundial de Roma, donde hizo la mejor marca mundial del año, 47,46. Sin embargo, nunca había sentido tan cerca a sus rivales. Apenas 0,02 separaron a Danny Harris (1965) y Harald Schmid (1957) de vencerlo. El objetivo de ser campeón olímpico por tercera vez no sería nada fácil. Durante algún momento a principios de los 80, Moses había anunciado su intención de cambiarse a la prueba de 800 m e intentar ser oro olímpico en 1988. Sin embargo, nunca lo llevó a cabo. El reto sería, una vez más, el 400 vallas, donde el tiempo jugaba en su contra, tanto por él mismo como por la aparición de nuevos rivales, cada vez más cualificados.

Los Juegos de Seúl tendrían lugar a finales de septiembre, concretamente la final de los 400 m vallas el día 25 de septiembre. Dos meses antes, el 17 de julio, tuvo lugar en Indianápolis la final de la prueba de selección olímpica estadounidense de 400 m vallas. Una vez más, Moses impuso su ley, con 47,37, su mejor marca desde 1984. La prueba tuvo un nivel altísimo, con 5 atletas por debajo de 48,00. En segundo lugar entró Andre Phillips (1959), 47,58, 3º fue Kevin Young (1966). Los puestos 4º y 5º, ya fuera de la selección olímpica, los ocuparon Dave Patrick (1960), 47,75, plusmarca personal, y Danny Harris (1966), 47,76. Pese a correr 0,35 más rápido que 4 años antes, Harris se quedó fuera de los que parecían sus Juegos. Siguió compitiendo hasta 1996 y, aunque en 1991 mejoró realizó su mejor marca de siempre, 47,38, su rendimiento en la gran competición se limitó a un 5º puesto en el Mundial de ese año.

Moses había salvado el primer escollo con nota. Pese a que el nivel de la prueba había mejorado de forma considerable, continuaba aparentemente un peldaño por encima de sus rivales. Tras su carrera de Indianápolis, Moses compitió poco, aunque realizó 47,89 en el mes de agosto. En Seúl volvía a ser el favorito, campeón del mundo, plusmarquista mundial, imbatido desde la carrera de Madrid y con la mejor marca del año. Las series transcurrieron sin incidentes, con Moses primero la suye, 49,38. En la semifinal fue el único en bajar de 48,00. Se impuso en la primera con 47,89. Phillips ganó la segunda con 48,19. No se esperaba ninguna sorpresa en al final, pero lo impensable sucedió. Andre Phillips que había perdido ante Moses 32 veces, decidió jugársela con una salida muy rápida. Lideró la prueba en las 3 primeras vallas. Moses lo igualó y lo superó, pero Phillips resurgió en la séptima valla y acabó haciéndose con el oro, 47,19, nueva plusmarca olímpica. Moses perdió la plata en los últimos metros a manos del senegalés Amadou Dia Ba (1958), que estuvo muy cerca del oro, 47,23. Phillips y Dia Ba realizaron la carrera de sus vidas, con mejoría en sus marcas personales de 0,32 y 0,80.

La marca de Moses de 47,56 fue más rápida que las que a él mismo le dieron el oro olímpico en 1976 y 1984. Le habría valido para ser campeón olímpico en 2016. En 4ª posición quedó el otro estadounidense, Kevin Young, con 47,94. El alemán Harald Schmid no pudo mantener la forma del año anterior y ocupó el 7º puesto, en un año en que su mejor marca fue 48,23. Competiría un año más antes de retirarse.

Andre Phillips (Milwaukee, Wisconsin, 5 de septiembre de 1959) llevaba varios años entre los mejores de su país, pero la presencia de Moses y el alto nivel de la prueba no le habían permitido brillar. Antes de Seúl su mejor resultado había sido un 5º puesto en el primer Mundial de Helsinki, en 1983. En 1985 había sido primero en la Copa del Mundo. Su mejor marca, la 4ª de siempre, era de 47,51 realizada en 1986. Buen corredor de 110 metros vallas, con 13,25 de marca personal, trató de clasificarse también en esta prueba para los Juegos. No lo consiguió por poco, ya que fue 4º en las pruebas de selección. Compitió una temporada más.

También compitió una temporada más antes de retirarse  Amadou Dia Ba, otro veterano, habitual de las grandes finales, 7º y 5º en los Mundiales de 1983 y 1987, y 5º en los Juegos de 1984.

Moses se retiró después de los Juegos de Seúl. A continuación practicó bosleigh, deporte en el que participó en la Copa del Mundo de 1990 y fue medalla de bronce en la modalidad de dos masculino. Su plusmarca mundial duró hasta los Juegos de Barcelona, cuando Kevin Young estableció el actual tope mundial de 46,78. Los 47,02 de Moses continúan siendo la segunda mejor marca de la historia. En la actualidad sigue poseyendo 4 de las 10 mejores marcas de siempre y 8 de las 20 mejores. Con 45 veces es al atleta que más veces ha corrido la distancia en menos de 48,00. Pocos atletas han dominado una prueba como lo hizo Moses durante más de 10 años. Fuera del atletismo Moses obtuvo un Bachelor of Science, equivalente al grado en España, en 1978, y un MBA en 1994. Como representante de los atletas negoció con el Comité Olímpico Internacional suavizar las condiciones del profesionalismo. También tuvo una posición muy dura contra las drogas en el deporte y defendió la instauración de los controles sorpresa.

Edwin Moses continúa siendo uno de las referencias del atletismo, en cualquiera de sus modalidades,  tanto por el apabullante dominio dentro de la pista como por su carisma fuera de ella.

 

 

El 6 de mayo, las barreras imposibles de 4 minutos y de 2 horas

Monza es una ciudad de 120 000 habitantes situada a 15 km de Milán y mundialmente famosa por su Gran Premio de Fórmula I. Desde el 6 de mayo de este año, también se conocerá por haberse llevado a cabo, en el propio circuito automovilístico, el primer intento por correr en menos de 2 horas 42 km y 195 m. Otro 6 de mayo, de hace 63 años, en la pista de Iffley Road, Oxford, el futuro (y brillante) neurólogo Roger Gilbert Bannister (1929) derribaba otra barrera atlética considerada imposible durante mucho tiempo, los 4:00,0 en la milla, hazaña que entonces se comparó con la coronación de Everest, acaecida el año anterior.

En Monza se preparó una carrera con tan solo tres atletas, cuyo resultado no se podría homologar, pues se utilizarían liebres parciales y avituallamiento móvil, pero la firma Nike, tras una impactante campaña publicitaria, trataría de demostrar que superar la barrera de las 2 horas era posible. La prueba consistía en 17,4 vueltas a un circuito de 2,4 km y comenzaría a las 5:45.

Pese a un escepticismo generalizado, el resultado demostró que Nike no andaba tan descaminada. El keniano campeón olímpico Eliud Kipchoge (1984), tras ir durante la mayor parte de la carrera en parciales por debajo de 2 horas, ralentizó ligeramente el ritmo en los kilómetros finales y paró el crono en 2h00:25, un tiempo asombroso. Los otros dos atletas, el eritreo Zersenay Tadese (1982) y el etíope Lelisa Desisa (1990), acababan en 2h06:48 y 2h14:10. El registro de Kipchoge supone un ritmo medio de 2:51,23 cada Km, es decir 14:16,14 cada 5 Km. En la carrera pasó el Km 10 en 28:31 y el 20 en 56:49. Hizo la primera mitad de la prueba en 59:57 y la segunda en 1h00:28. La ayuda del circuito, las liebres, el coche, el tipo de avituallamiento o las zapatillas no serían suficientes si el autor de la hazaña no fuese un atleta excepcional, con una trayectoria en la élite mundial que comenzó en 2003.

Eliud Kipchoge nació el 5 de noviembre de 1984 en Kapsisiywa, distrito Nandi, al Oeste de Kenia. Comenzó a destacar de junior en el campo a través. Fue 5º en el Mundial de la categoría en 2002 y campeón en 2003. En 2002 se había clasificado para el Mundial junior de 5000 m, pero no pudo participar por problemas físicos. En junio de 2003 se hizo con la plusmarca mundial junior de 5000 m con 12:52,61 y acudió al Mundial de París en esta prueba de 5 Km. En la final, el keniano se encontró con dos colosos, el marroquí Hicham El Guerrouj (1973) y el etíope Kenenisa Bekele (1982), que venían de ganar respectivamente el 1500 y el 10000 en el mismo campeonato. Se contaba con ellos para el oro y la plata. Nadie parecía prestar atención al joven keniano. Bekele se colocó en cabeza con un ritmo muy rápido y dio paso al primero, segundo y tercer km en 2:31,94, 5:07,27, y 7:45,44. El paso por el 4º Km lo encabezó Kipchoge en 10:28,46. El Guerrouj tomó la cabeza a falta de 2 vueltas, acelerando progresivamente con Bekele muy cerca. Al paso por el último 400 Kipchoge pasó a la segunda posición. En la contrarrecta parecía que el marroquí conseguía despegarse, pero el keniano lo igualó en la última recta y tras una cerradísima lucha consiguió superarlo haciéndose con el oro en 12:52,79, 0,04 por delante de El Guerrouj. Bekele fue 3º con 12:53,12. Los 6 primeros bajaron de 13 minutos en la final más rápida de un mundial.

La sorprendente victoria de Kipchoge en un tiempo tan rápido lo convertía en uno de los favoritos para el oro olímpico. En 2004 mostró su buena forma mejorando su marca de 5000 m a 12:46,53 el 2 de julio en Roma, que sería la 2ª mejor marca ese año y su mejor tiempo de siempre. La final de los Juegos de Atenas volvía a contar con Bekele, oro en 10 000 y plusmarquista mundial ese año con 12:37,35, y El Guerrouj, extático tras su agónico oro en 1500 m en su última oportunidad. Esta vez Kipchoge ya no era el convidado de piedra. La carrera no fue, sin embargo, como en París el año anterior. Los pases fueron de 2:58,46, 5:35,99 (2:37,45), 8:10,89 (2:33,44) y 10:48,62 (2:37,83). Kipchoge, en cabeza desde que faltaban 1400 m, tiró con fuerza en la última vuelta, pero se vio superado en la última curva primero por Bekele y después por El Guerrouj. Los tres entraron bastante igualados en la recta final, pero esta vez el marroquí no dio opción, consiguiendo su segundo oro en los Juegos (13:14,39) por delante de Bekele (13:14,59) y Kipchoge (13:15,10).

Con 20 años, Kipchoge se había hecho con el bronce olímpico tras su oro mundial en 2003. Parecía llamado a disputar a Bekele el dominio de las distancias largas en los años siguientes. Pero su rendimiento no fue el que se esperaba. Pese a que seguía aproximándose a 12:50 con facilidad, en el Mundial de 2005, en una carrera lenta ganada por su compatriota Benjamin Limo (1974) 13:32,35, solo fue 4º, 13:33,04. En el Mundial de 2007, en una final aun más lenta, no pudo con Bernard Lagat (1974), 13:45,87, aunque consiguió hacerse con la plata, 13:46,00. Los Juegos de Pekín 2008 significaban para Kipchoge una nueva oportunidad para alcanzar el oro olímpico. En la final, sin embargo, Bekele, que en los Mundiales solo había corrido los 10 km, no dio opción. El equipo etíope, que corría para Bekele, manejó los primeros tres kilómetros en 2:45,49, 5:22,29 (2:36,80) y 8:00,35 (2:38,06). A partir de ahí, Bekele tomó la cabeza, posición que ya no abandonó. Corrió los últimos 2 km en 4:56,97 (7:35,53 el último 3000), 3:58,4 la última milla, 2:27,30 los últimos 1000 m y 53,87 la última vuelta. A falta de 400 m parecía que Kipchoge podría igualar al etíope pero este volvió a cambiar en la contrarrecta y se impuso con plusmarca olímpica 12:57,82. El keniano fue plata, algo alejado, 13:02,80.

Aunque Kipchoge se había hecho con la plata en una gran carrera, Bekele se había mostrado muy superior. Esta fue la última medalla del keniano en pista en competiciones de ámbito mundial. Siguió tomando parte en los Mundiales al aire libre. Fue 5º en 2009 y 7º en 2011. En los Juegos de la Commonwealth de 2010 fue 2º en 5000 m. En 2012 no pudo clasificarse para los Juegos de Londres ni en 5000 ni en 10 000 m, distancia en la que acreditaba 26:49,02 (Hengelo, 26 de mayo de 2007). Su rendimiento menguante en la pista le hizo plantearse el salto a la carretera. Kipchoge ya había ganado la San Silvestre Vallecana en 2006 con 26:54, tiempo superior a la mejor marca mundial, pero no homologable por desnivel excesivo. Ese mismo 2012 a principios de septiembre realizó 59:25 en el medio maratón de Lille. A principios de 2013 registró 1h00:04 en el medio maratón de Barcelona. En abril corrió su primer maratón, en Hamburgo, que ganó con 2h05:30, plusmarca de la carrera. Mejoró a 2h04:05 en Berlín, en septiembre de ese mismo año. Este es el único maratón de su carrera que no ganó, pues fue 2º por detrás de su compatriota Wilson Kipsang Kiprotich (1982) quien con 2h03:23 superaba la plusmarca mundial.

A partir de Berlín, todo fueron victorias para Kipchoge, quien consiguió mostrar en el maratón la superioridad que le había negado la prueba de 5 km en pista. Las victorias se han acompañado, además, de un excelente promedio: Rotterdam 2014 2h05:00, Chicago 2014 2h04:11, Londres 2015 2h04:42, Berlín 2015 2h04:00 y Londres 2016 2h03:05, a 8 segundos de la plusmarca mundial de Dennis Kimetto (1984). Aunque no tomó parte en ninguna edición del Mundial de maratón, Kipchoge no perdió la ocasión de ganar el oro olímpico que no pudo conseguir en pista. En los Juegos de Río 2016 se pasó la mitad de la prueba en unos cómodos 1h05.55. Kipchoge se colocó en cabeza en el km 30 y se quedó solo a partir del km 35. Cruzó la meta en 2h08:44, más de un minuto por delante del etíope Feyisa Lilesa (1990), plata con 2h09:54.

Convertido en uno de los mejores maratonianos de la historia, en la prueba de exhibición de Monza, Eliud Kipchoge ha mostrado el camino para bajar de 2 horas en maratón en un futuro tal vez no muy lejano. Probablemente el siguiente objetivo del keniano será superar la plusmarca oficial de maratón de 2h02:57, que parece a su alcance. A partir de ahora, el 6 de mayo se recordará no solo por el aniversario de la superación de la barrera de los 4 minutos en la milla sino también por el aniversario de la apertura del camino para romper la barrera de las 2 horas en maratón.

El primer maratón olímpico femenino

La reciente mejor marca mundial de maratón en una carrera exclusivamente femenina de la keniana Mary Keitany (1982), 2h17:01 en Londres, es superior a la mejor marca del plusmarquista mundial en los años 50, el británico Jim Peters (1918-1999), cuyo colapso en los Juegos de la Commonwealth de 1954 precipitó su retirada. En aquellos años, era absolutamente impensable que una mujer pudiese correr maratón. Se consideraba que el cuerpo femenino no podría soportar un esfuerzo tan duro. Hoy el programa olímpico femenino es muy similar al masculino, con la excepción de los 50 Km marcha, pero cuando comenzó el atletismo olímpico femenino, en 1928, las únicas carreras programadas fueron los 100, los 800 m y los relevos 4 x 100 m. Tras la disputa de la final de 800 m, el esfuerzo láctico pasó factura a algunas de las finalistas, lo que aprovecharon algunos para reafirmarse en que las mujeres no deberían correr pruebas más largas de 200 m. La IAAF tomó nota y eliminó cualquier carrera mayor de 200 m en categoría femenina. De este modo los 800 m no se volvieron a disputar en unos Juegos hasta 1960, los 400 m se introdujeron en 1964 y los 1500 m en 1972. Para 1984 estaba prevista la disputa del primer maratón olímpico femenino. Curiosamente coincidiría con el primer 3000 olímpico femenino. Los 3 Km ya se habían corrido en el Europeo de 1978, pero el COI fue remiso a introducirlos en 1980.

La participación femenina en el maratón estuvo rodeada de polémica, como no podía ser de otra manera dada la mentalidad de la época. La estadounidense Kathrine Switzer (1947), inscrita como KV Switzer, fue la primera mujer en terminar con dorsal el maratón de Boston, en 1967. Clásica es la fotografía en que los oficiales de la carrera, al comprobar su condición de mujer, tratan de arrancarle el dorsal. Su tiempo fue aproximadamente 4h20. Una hora antes había llegado otra mujer, Bobbi Gibb (1942), que había corrido sin dorsal. En los años 70, los grandes maratones comenzaron a hacer oficial la participación de mujeres. La primera mujer en correr en menos de 3 horas fue la estadounidense Elizabeth Bonner (1952-1998), que realizó 2h55:22 el 19 de septiembre de 1971, en Nueva York. Siete años más tarde, en el mismo maratón, inscribía su nombre por primera vez una de las mejores fondistas de la historia, la noruega Grete Waitz (1953-2011).

Grete Waitz (nacida Andersen, el 1 de octubre de 1953 en Oslo) comenzó practicando 400 y 800 m, las distancias más largas oficiales entonces, en su época junior. Fue olímpica en 1500 m en 1972 y 1976. En 1974 había sido bronce en esta distancia en el campeonato de Europa. En 1975 estableció la plusmarca mundial de 3000 m con 8:46,6, que mejoró al año siguiente con 8:45,4. En esta distancia logró su mejor tiempo en 1979, con 8:31,75. 1978 fue el año en que pasó de ser una buena fondista a una fondista excepcional. En la temporada invernal se proclamó campeona mundial de campo a través, título que repetiría en 4 ocasiones (1979, 1980, 1981, 1983), con 2 bronces en 1982 y 1984. En el Europeo al aire libre de Praga fue 5ª en 1500 m, con 4:00,55, su mejor marca, y bronce en 3000 m. El 22 de octubre, en Nueva York, corría su primer maratón. La experiencia no pudo ser más positiva, pues ganó con 2h32:29, más de 2 minutos menos que la anterior plusmarca mundial. Esta fue la primera de sus plusmarcas. Superaría otras tres más, la última 2h25:28, en Londres el 17 de abril de 1983. Nueva York pudo ver su victoria en nueve ocasiones, la última en 1988. No participó en los Juegos de Moscú 1980, pues Noruega se había unido al boicot de Estados Unidos, ni en el primer maratón del Campeonato de Europa de 1982. Fue la primera campeona del mundo en Helsinki 1983. Con este historial era una de las dos grandes favoritas para el oro olímpico.

La otra gran favorita era la estadounidense Joan Benoit Samuelson (Cambridge, Maine, 16 de mayo de 1957). Benoit había superado la última plusmarca de Waitz, 2h25:28 (Londres, 17 de abril de 1983), al día siguiente. La estadounidense realizó en Boston 2h22:43, más de 2 minutos de diferencia.  Benoit había empezado con la carrera como recuperación de una fractura haciendo slalom. Corrió su primer maratón en 1978, en Bermuda, con un tiempo de 2h50:54. En 1979 ganó el maratón de Boston con 2h35:15, plusmarca de la competición. Muy propensa a las lesiones, en 1981 se sometió a cirugía del tendón de Aquiles. Al año siguiente, en Eugene, bajaba por primera vez de 2h30, con unos excelentes 2h26:12, mejor marca mundial de ese año. Tras su plusmarca mundial no compitió en el Mundial de Helsinki para preparar el maratón olímpico. El inapelable maratón de selección olímpica se celebraba en Olympia, la pequeña capital del estado de Washington el 12 de mayo. Tan solo 17 días antes Benoit hubo de someterse a una artroscopia de rodilla. Tras una rapidísima recuperación se impuso con 2h31:04. Ahora tenía casi 3 meses para seguir preparando los Juegos.

Aunque Waitz y Benoit eran las dos grandes favoritas, otras dos atletas también contaban para los pronósticos, la noruega Ingrid Kristiansen (1956) y la portuguesa Rosa Mota (1958). Ingrid Kristiansen (nacida Christensen el 21 de marzo de 1956 en Trondheim), una antigua esquiadora olímpica en 1976,  había sido medalla de bronce en el Europeo de 1982. Bajó por primera vez de 2h30 en el año olímpico de 1984, 2h27:51 (Houston, 15 de enero). El 13 de mayo ganó el maratón de Londres con unos sorprendentes 2h24:26, lo que la convertía en candidata al podio olímpico. El 28 de junio se había hecho con la plusmarca mundial de 5000 m, entonces no olímpica, 14:58,89, primer sub15 de la historia. Por su parte, Rosa Maria Correia dos Santos Mota (Oporto, 29 de junio de 1958) nunca había bajado de 2h30, pero era la campeona de Europa y había sido 4ª en el Mundial de Helsinki. Su mejor marca era 2h31:12, que le había servido para ganar en Chicago en 1983.

El primer maratón olímpico femenino de la historia tuvo lugar en Los Ángeles el 5 de agosto de 1984 a las 8 de la mañana. La temperatura a esa temprana hora era de 25º, lo que apuntaba un día muy caluroso. Esto hacía esperar una táctica conservadora, pronóstico que saltó por los aires en el Km 4, cuando Joan Benoit decidió marcharse en solitario con 38 Km por delante. Progresivamente fue dejando a sus perseguidoras cada vez más atrás. Su ventaja era de 51 segundos en el Km 15 y de 1:51 en el 25. Su paso por el medio maratón fue de 1h11:54, un tiempo rapidísimo. En el Km 32, Grete Waitz decidió intentar alcanzar a la estadounidense, pero 3 Km más tarde, la ventaja solo se había reducido a 1:31, 3º era Ingrid Kristiansen a 1:51 y 4ª Rosa Mota a 2:00. Waitz solo pudo reducir la diferencia otros 5 segundos. Benoit se presentó en solitario en el Coliseum de Los Ángeles y se proclamó campeona olímpica con unos excelentes 2h24:52, mejor marca entonces en una carrera femenina. Waitz fue plata con 2h26:28 y Mota, que acabó muy fuerte los últimos 5 Km, se colgó el bronce con 2h26:57, marca personal por más de 4 minutos. Kristensen acabó perdiendo el bronce y fue 4ª con 2h27:34.

Por si la disputa del primer maratón olímpico femenino no fuese suficiente, hubo otro acontecimiento, dramático, por el que también se recuerda esta prueba. Mientras la ganadora celebraba su victoria, hizo su entrada en el estadio la corredora suiza Gaby Andersen (1945), una instructora de esquí residente en Idaho, acreditada en 2h33:25. La suiza entró en el estadio completamente deshidratada tambaleándose. Tardó 5:44 en recorrer el estadio hasta la meta, a la que llegó en el puesto 37 con 2h48:42. Trasladada a un centro sanitario, se recuperó en 2 horas. Su situación recordó a la del italiano Dorando Pietri (1885-1942) en los Juegos de Londres 1908, que había llegado el primero al estadio pero no pudo alcanzar la meta.

Al año siguiente de su victoria en LA, Benoit realizó su mejor marca de siempre, 2h21:21 el 20 de octubre en Chicago. No fue plusmarca mundial porque Kristensen había realizado ese mismo año 2h21:06, en Londres el 21 de abril. La plusmarca de la noruega tardó 13 años en superarse. Las lesiones no permitieron a Benoit más éxitos en grandes campeonatos, aunque en 1991 aún fue capaz de correr en 2h26:54. Kristensen acompañó su plusmarca de maratón con el tope universal de 10 000 m, 30:59,42 (Oslo, 27 de julio). No volvió, sin embargo, a participar ningún maratón de grandes campeonatos. Fue campeona de Europa (1986) y mundial (1987) de 10 000 m y mejoró sus plusmarcas mundiales en pista a 14:37,33 y 30:13,74, ambas en 1986. En 1988 fue campeona mundial de campo a través.

Grete Waitz trató de ganar el título olímpico en Seúl, 1988, pero tuvo que abandonar por problemas físicos. Aún siguió compitiendo hasta principios de los 90. Falleció el 19 de abril de 2011, aquejada por cáncer. Aunque el Gobierno de Noruega había ofrecido a la familia un funeral de estado, estos prefirieron una ceremonia privada.

En cuanto a Rosa Mota, en los años siguientes demostró una enorme capacidad competitiva. Repitió título europeo en Stuttgart en 1986, ganó el Mundial en 1987 y el maratón olímpico de 1988. En Split, en 1990, consiguió ganar el maratón del campeonato de Europa por tercera vez. Su mejor marca fue 2h23:29 (Chicago, 20 octubre 1985). Se retiró en 1992. Fue una habitual de la Carrera Pedestre de Santiago de Compostela, prueba que ganó 3 veces (1981, 1982 y 1987).

Con las marcas que realizan hoy día las mejores corredoras de maratón, resultan ridículos los prejuicios, basados en el pensamiento mágico, de hace más de 50 años acerca de la capacidad para correr maratón de una mujer. Hay que recordar que la plusmarca absoluta de maratón no son las 2h17:01 de Keitany, sino que pertenece a la británica Paula Radcliffe (1973), en una carrera mixta, con 2h15:25 (Londres, 13 de abril de 2003), tiempo que no está al alcance de cualquier hombre.

9 años, 9 meses y 9 días, la historia de Edwin Moses (III)

Al finalizar 1986, Edwin Moses (1955) poseía las 9 mejores marcas de siempre: 47,02, 47,13, 47,14, 47,17, 47,27, 47,37, 47,37, 47,43 y 47,45. Sin embargo, además de su viejo rival Harald Schmid (1957) acreditado en 47,48 (1982), habían surgido nuevos atletas que amenazaban el reinado de Moses, principalmente el subcampeón olímpico Danny Harris (1965), 47,63 en 1985 y otro estadounidense, Andre Phillips (1959), 47,51 en 1986. En el número de junio de 1987 de Atletismo Español, Ignacio Romo firmaba un reportaje en el que analizaba la posibilidad, a su juicio muy probable, de que la impresionante racha victoriosa de Moses de casi 10 años tocase a su fin, no por su declinar, apenas perceptible, sino por el surgimiento de nuevos vallistas de enorme calidad.

En esta segunda parte de la década de los 80, el apabullante dominio de Moses se había hecho muy mediático. Sin embargo, no era único. El estadounidense Carl Lewis (1961) resultaba intratable en el salto de longitud, prueba en la que su última derrota databa de 1981, pero Lewis se prodigaba más en 100 y 200 m, donde ocasionalmente resultaba derrotado, especialmente desde la irrupción del canadientes Ben Johnson (1960). También el británico Daley Thompson (1958) dominaba el decatlón, con sendos oros olímpicos en 1980 y 1984, oro en los Europeos de 1982 y 1986 y en el Mundial de 1983, pero el decatlón se disputa pocas veces en la temporada. De modo que, pese a su coexistencia con otros grandes atletas, el caso de Moses resultaba excepcional.

A mediados de los 80, la empresa Unipublic, organizadora de competiciones deportivas y muy ligada al ciclismo, decidió expandir su mercado al atletismo. Fruto de ello fue, por ejemplo, la creación del club Larios, que integró a los mejores atletas españoles del momento y algunas grandes figuras extranjeras, y también la organización de reuniones de atletismo que contaban con los mejores atletas del momento. Una de estas reuniones, que acabaría haciendo historia, se organizó en el estadio Vallehermoso de Madrid el 4 de junio de 1987. Vallehermoso, que se había inaugurado en 1961, albergó en 1969 la primera pista sintética española. En la actualidad está en pleno proceso de remodelación y se espera reinaugurarlo en verano de 2018. En aquel junio de 1987 albergó un enfrentamiento histórico entre Edwin Moses y Danny Harris. Los dos atletas no se habían vuelto a ver desde la final olímpica de 1984, que el primero había ganado con cierta facilidad. Moses había mantenido su alto nivel, pero Harris había progresado notablemente. Las diferencias entre ambos se habían acortado. En la carrera, Harris comenzó rapidísismo y estuvo delante de Moses hasta la penúltima valla, donde ambos se igualaron. Daba la sensación de que Moses se había colocado ligeramente delante, pero tropezó en la última valla, lo que le costó la carrera. Harris se impuso con 47,56, su mejor marca personal en aquel momento. Moses registró 47,69. 9 años, 9 meses y 9 días después de aquel 25 de agosto de 1977, Moses volvía a perder un 400 metros vallas.

 

La derrota afectó poco a Moses. El 27 de junio ambos atletas volvieron a encontrarse en los Campeonatos de Estados Unidos, que se celebraban en San José (California), selectivos para el Mundial de Roma. Moses se impuso con gran facilidad en 47,99, con Harris en segundo lugar con 48,70.

Tras su victoria en el campeonato de Estados Unidos, Moses volvió a su racha victoriosa en numerosas reuniones en Europa, aunque no llegó a la meta en una ocasión. El 11 de julio en París, en una pista empapada, tropezó y se cayó en la penúltima valla cuando iba destacado en primera posición. En cualquier casi no mejoró su marca del año de Madrid. Harris tampoco consiguió correr más rápido que en Vallehermoso e, incluso, sufrió una derrota a manos de Harald Schmid. El alemán consiguió en agosto tres tiempos por debajo de 48,00 y se presentó en Roma con la segunda mejor marca del año, 47,60, tan solo 0,04 más que Harris. La final del Mundial se disputaba el 1 de septiembre. Por primera vez en muchos años Moses no era el incuestionable favorito. Tanto Harris como Schmid habían corrido más rápido que él ese año. Los tres se clasificaron fácilmente para la ronda definitiva. La final resultó la más igualada de la historia. Moses salía en la calle 3, Schmid en la 4 y Harris en la 5. Moses salió rapidísimo y llegó destacado a la última recta, pero Schmid y Harris, casi a la par, se fueron acercando. Moses aguantó y ganó con 47,46. Harris fue plata y Schmid bronce empatados a 47,48, que era la mejor marca de ambos, si bien en el caso del alemán igualada.

Al terminar 1987, Moses había conseguido las 10 mejores marcas de la historia. El siguiente tiempo correspondía a Schmid y a Harris. Moses había roto su racha de casi 10 años de imbatibilidad pero demostró su capacidad competitiva derrotando, con 32 años, a sus rivales en el mejor momento de ellos. El año olímpico de 1988 se preveía resolvería si el joven podía acabar con la jerarquía del veterano. Sin embargo las cosas resultarían bastante diferentes de lo que se pronosticaba. Nadie había prestado atención a otros dos atletas del 400 vallas que darían lo mejor de sí en el mejor escenario.

9 años, 9 meses y 9 días, la historia de Edwin Moses (II)

Para Harald Schmid (Hanau, estado de Hesse, República Federal de Alemania, 29 de septiembre de 1957) sus años como atleta debieron resultar algo frustrantes. Pese a sus grandes prestaciones nunca pudo volver a derrotar a Edwin Moses (1955). Schmid fue un excepcional vallista, 47,48, capaz de correr los 400 metros en 44,92 y los 800 en 1:44,83. En 1976, siendo junior, fue medallista de bronce en el 4 x 400 de los Juegos de Montreal. Tras su victoria ante Moses, no pudo repetir en la Copa del Mundo, donde se impuso el plusmarquista mundial y  fue 3º, derrotado por otro alemán, Volker Beck (1956). En 1978, Schmid se proclamaba campeón de Europa de 400 metros vallas y relevos 4×400, pero ese año Moses había corrido más de medio segundo más rápido, 47,94 por 48,53. Ambos atletas se enfrentarían de nuevo en la Copa del Mundo de 1979, en Montreal, donde habían ganado sendas medallas 3 años antes. Schmid había superado la plusmarca europea con 47,85, pero a la hora de la verdad Moses no dio opción y se impuso con su mejor marca del año 47,53. El alemán entró en segundo lugar, a considerable distancia, con 48,71.

El año olímpico de 1980 representaba para Moses la oportunidad de emular a su compatriota Glenn Davis (1934-2009), oro en 1956 y 1960. Desgraciadamente el boicot estadounidense a los Juegos de Moscú frustró su objetivo. En cualquier caso se encargó de demostrar que era el mejor, con una nueva plusmarca mundial de 400 metros vallas, la tercera de su carrera. El 3 de julio, en Milán, registró 47,13, restando 0,32 a su antiguo tope mundial. Unos días antes había ganado fácilmente la prueba de selección olímpica de su país, si bien ya entonces el boicot era oficial. Alemania Occidental también decidió secundar el boicot, por lo que Harald Schmid también se quedó sin opciones. En Moscú, el ganador fue el alemán del Este Volker Beck, que se impuso con 48,70. Beck era un buen corredor de vallas, que ya había sido 2º en la Copa del Mundo de 1977. Acreditaba 48,53 (1979). No obstante, a la altura de 1980 estaba lejísimos de Moses.

 

Beck fue segundo en la Copa del Mundo de 1981, pero a gran distancia del ganador, nuevamente Edwin Moses, con 47,37. Unas semanas antes se había quedado a 0,01 de su plusmarca mundial al correr en 47,14. Moses se tomó 1982 como sabático, a lo que Schmid le sacó buen partido, pues lideró la lista del año con una nueva plusmarca europea de 47,48, conseguida en el campeonato continental de Atenas.

Moses volvió a la competición en 1983. Ese año se celebraba el primer campeonato del Mundo de atletismo. Tras el boicot africano a los Juegos de 1976 y el boicot occidental a los Juegos de 1980, los mejores atletas del mundo volvían a verse las caras. Tal vez Schmid pensaba que tras su excelente temporada el año anterior podría acercarse a Moses, pero el alemán no estaba en la forma de 1982 (en 1983 no bajó de 48,00) y el estadounidense no dio opción. Se impuso en la final del Mundial con 47,50, 1 segundo más rápido que el germano.

 

Unos días después de su oro en Helsinki, el 30 de agosto en Koblenza, Moses superaba su 4ª y última plusmarca mundial, al acercarse, con 47,02, a la barrera de los 47,00. Entonces Moses declaraba que sus objetivos para el futuro eran superar dicho límite, repetir título olímpico en 1984 y ser oro en 800 m en los Juegos de 1988. Del primero estuvo muy cerca, el segundo lo logró con cierta facilidad, pero el tercero ni lo intentó.

 

En 1984 Moses partía como gran favorito para el oro en los Juegos de Los Ángeles. Había ganado fácilmente en las pruebas de selección olímpica al sorprendente junior Danny Harris (1965), 47,76 por 48,11, que en semifinales había superado la plusmarca mundial de su categoría con 48,02. En Los Ángeles, Moses fue doble protagonista, pues resultó el elegido para pronunciar el juramento olímpico, lo que hizo con cierta dificultad pues olvidó parte del contenido. Mucho mejor le fue en la pista, donde se colgó su segundo oro olímpico. Su tiempo, 47,75. La plata fue para Harris (48,13) y el bronce para Schmid (48,19).

Moses no compitió en 1985. La lista mundial de ese año la encabezó Danny Harris con 47,63, su primer tiempo sub48. Moses volvió a liderar la lista de 1986, con 47,38. Harald Schmid seguía con asiduidad por debajo de 48,00, y otro estadounidense, André Phillips (1959) hacía 47,51. La diferencia de Moses con sus rivales comenzaba a estrecharse. 1987 se presentaba apasionante.

9 años, 9 meses y 9 días, la historia de Edwin Moses (I)

De toda la historia del atletismo, uno de los atletas que más ha dominado una prueba ha sido el estadounidense Edwin Moses (1955). Durante casi una década, de 1977 a 1987, Moses venció de forma consecutiva en 122 carreras de 400 metros vallas (107 finales). Durante 13 temporadas en la élite, fue 2 veces, que bien pudieron ser 3, oro olímpico, 2 veces campeón del mundo y estableció 4 plusmarcas mundiales. Lideró la lista anual durante 11 temporadas. Su mejor marca, 47,02 (1983), continúa como la segunda mejor de siempre.

La distancia de 400 metros vallas experimentó una gran progresión a finales de los años 60. En 1968, en las pruebas de selección olímpica de Estados Unidos, celebradas a 2200 metros de altitud y, por primera vez, en pista sintética, Geoff Vanderstock (1946) consiguió con 48,94 (48,8) el primer tiempo de la historia sub 49,00. Era el favorito para hacerse con el oro en los Juegos de México, pero no tuvo una buena actuación y solo pudo ser 4º. Fue testigo directo de la pérdida de su efímera plusmarca mundial, a manos del británico David Hemery (1944), que se proclamó campeón con el entonces sorprendente registro de 48,12.

 

Hemery había comenzado su carrera atlética como corredor de 110 mv/120 yv. En 1966 fue oro en los Juegos de la Commonwealth en esta última distancia. Tras los Juegos volvió a las vallas altas y fue plata en el Europeo de 1969. En 1970 realizó su mejor marca en las vallas altas con 13,4 y repitió su triunfo en los Juegos de la Commonwealth, esta vez en la distancia métrica. En los 400 metros vallas, un ugandés poco conocido llamado John Akii-Bua (1949-1997) había sido 4º.  Hemery se pasó 1971 en blanco, pero volvió en 1972 con la intención de renovar su oro olímpico en las vallas intermedias. Akii-Bua había mejorado hasta 49,0 en año anterior. Los estadounidenses Ralph Mann (1949) y Dick Bruggeman (1947) habían ocupado con 48,4 y 48,6 las dos primeras plazas en las pruebas de selección de su país. En la final olímpica, Akii-Bua sorprendió con una carrera perfecta que terminó en una nueva plusmarca mundial de 47,82, por delante de Mann, 48,51, y Hemery, 48,52. El ugandés ya había ganado su semifinal con 49,25, pero nada hacía presagiar que se convertiría en el primer sub48 de la historia, pese a correr por la calle 1.

Akii-Bua continuó con buenos registros en los años siguientes, aunque no volvió a bajar de 48,00. A principios de la temporada al aire libre de 1976 presentó su candidatura para el oro olímpico pero el boicot de los países africanos le impidió defender su título. Lo habría tenido, no obstante, casi imposible. En junio se celebraron las pruebas de selección olímpicas de Estados Unidos. El vencedor en los 400 metros vallas fue un joven de 20 años llamado Edwin Moses, que se impuso con plusmarca nacional de 48,30.

Edwin Corley Moses había nacido el 31 de agosto de 1955 en Dayton, Ohio. Comenzó en el atletismo haciendo 110 metros vallas y 400 metros lisos. En 1975 su mejor marca en las vallas intermedias era 52,0 en 440 yardas. A partir de 1976 decidió centrarse en esta prueba, en la que progresó rápidamente. Comenzó marzo con 50,1, buen tiempo para un principiante, pero muy lejos de los mejores. Sin embargo, poco antes de las pruebas de selección ya había corrido en 49,8 en abril y 48,8 en mayo. Moses llegó a los Juegos Olímpicos, su primer gran campeonato, con la mejor marca de la temporada de entre los participantes. Sin embargo, su rendimiento era una incógnita dada su juventud e inexperiencia. Nada de esto, sin embargo, hizo mella en el estadounidense. Se impuso en su semifinal con mejor marca personal de 48,29. En la final, por tercera vez consecutiva en los Juegos, el oro se consiguió con plusmarca mundial. Moses, en una carrera sobresaliente, marcó 47,63.

Moses confirmó su calidad al año siguiente. El 11 de junio se hizo con el título nacional de 400 metros vallas, con una nueva plusmarca mundial de 47,45. A principios de septiembre se impuso en la Copa del Mundo, nueva competición de la IAAF por continentes y países. con unos excelentes 47,58. Unos días antes, sin embargo, el vallista estadounidense había resultado derrotado en Berlín por el alemán Harald Schmid (1957), quien realizó 49,07 por 49,29 de Moses. Este declaró a propósito de su derrota Fue un error. No volveré a cometerlo. Y mantuvo su palabra durante casi 10 años.