Jesús España y el genuino 5000 español

El primer corredor español de 5000 m de talla internacional fue el vigués Javier Álvarez Salgado (1943). Salgado superó su primera plusmarca española de la prueba en 1966, con 13:53,0 y la llevó hasta 13:28,4, en 1971, 4ª mejor marca mundial de ese año. Ese año había sido 5º en el Europeo al aire libre. Vio, literalmente, pues tomaba parte en la carrera, cómo el palentino Mariano Haro (1940), más centrado en los 10 000 m, lo superaba y mejoraba su plusmarca con 13:26,03 (13:26,0) en 1972. Salgado contraatacó unos días después, pero se quedó a 0,4 del registro de Haro, con mejor marca personal. El alcarreño Fernando Cerrada (1954), en 1977, sucedió a Haro en la lista de plusmarquistas con 13:24,31. En 1981 mejoró hasta 13:23,58. Las dos siguientes plusmarcas fueron para dos corredores que no se dedicaron a los 5000 m. El segoviano Antonio Prieto (1958), corredor de 10 000 m y de campo a través, registró 13:18,53 en 1983. Posteriormente el mediofondista toledano José Luis González (1957) rebajó el tope español a 13:15,90 en 1985 y a 13:12,34 en 1987.

En los años 90, con un buen grupo de corredores, el 5000 español experimentó una notable mejoría. En 1992, el soriano Abel Antón (1961) se convertía con su 8º puesto en la final olímpica de Barcelona en el primer finalista olímpico en la prueba. También fue el primer medallista en un Europeo al aire libre, bronce en 1994. Dos años después, en los Juegos de Atlanta, el granadino Enrique Molina (1968) subía un peldaño más al ser 7º en la final. Poco después se hacía con la plusmarca española, al correr en 13:11,05. La perdió a manos del riojano Anacleto Jiménez (1967), que realizó 13:08,30. Un mes después el granadino contraatacó y consiguió recuperarla con 13:07,34. Ese mismo año fue 8º en el Mundial de 5000 m al aire libre. En esta misma prueba, en el campeonato de Europa al aire libre de 1998 hubo doblete español con el oro del palentino Isaac Viciosa (1969) y la plata del jienense Manuel Pancorbo (1966). El 10º de esa competición fue el madrileño Alberto García (1970), que esa misma temporada se había hecho con el primado español al correr en 13:04,64. García se convertiría en el mejor corredor europeo del momento. Fue campeón continental al aire libre en 2002. El año anterior había mejorado a 13:02,54 y había ocupado la 4ª posición en el Mundial al aire libre. En el invierno de 2003 estaba en tan buena forma que fue capaz de superar un sábado por la tarde en Sevilla la plusmarca europea de 3000 m en sala y el domingo por la mañana ser el primero en Bilbao en el campeonato nacional de campo a través por clubes. Desgraciadamente, poco después se supo que recibía ayudas ilegales. En mayo de ese año se descubrió que había consumido eritropoyetina, por lo que recibió una suspensión  de 2 años. Igual destino corrió su sucesor como plusmarquista español Alemayehu Bezabeh (1986), de origen etíope. Corrió en 2010 en 12:57,25. En 2012 recibió una suspensión de 2 años por dopaje sanguíneo.

En este contexto complicado surgió la figura de Jesús España Cobo (Madrid, 21 de agosto de 1978). España comenzó en el atletismo a los 17 años en la prueba de los 1500 m, distancia en la que fue 9º en el Eurojunior de 1997. No destacó especialmente en sus primeros años, pero una notable capacidad de trabajo, junto con una gran resistencia a los problemas físicos, le permitieron progresar durante una carrera deportiva que se prorrogó por más de 20 años. El punto de inflexión en su carrera fue el año 2002, cuando llegó su primer éxito, en el Europeo de pista cubierta, donde cerró el triplete español con la medalla de bronce. Al aire libre, tras varias temporadas intentándolo, bajó de largo por primera vez de 3:40,00, corriendo en 3:36,53 en 1500. Ese año, sin embargo, ya había decidido convertirse en corredor de 5000 m. Hizo una mejor marca de 13:22,66. En el continental, al aire libre, ocupó el puesto 11º en 5000 m. La pista cubierta siguió dándosele bien y en 2003 fue 4º en el Mundial de 3000 m.  En 2005 ya corría en 13:15,44. Al año siguiente consiguió su mayor éxito al proclamarse campeón de Europa de 5000 m, venciendo a un joven Mo Farah (1983). En una carrera lenta, Farah atacó a falta de 1 Km. España se mantuvo detrás del británico, hasta que lo superó en la última recta con 13:44,0, por 13:44,79. El burgalés Juan Carlos Higuero (1978), tras un gran final, se hizo con el bronce en 13:46,48.

En 2007 se hizo con su segundo bronce europeo bajo techo en 3000 m. Al aire libre fue 7º en el Mundial de 5000 m. En 2008 fue 14º en la final olímpica. En 2009 consiguió su tercer y último bronce europeo en sala en 3000 m y fue 10º en el Mundial de 5000 m. Ese año llevó su marca personal a 13:10,73. En 2010 volvió a enfrentarse a Mo Farah en la final del Europeo al aire libre de 5000. Para entonces el británico ya se había convertido en un corredor de élite que corría por debajo de 13 minutos. Batió a España, que fue 2º con cierta facilidad, 13:31,18 frente a 13:33,12.

En 2011, con 33 años, España realizó su mejor marca de siempre, con unos excelentes 13:04,73. Ese año fue 12º en el Mundial de 5000 m. A partir del año siguiente, los problemas físicos, que hasta entonces lo habían respetado, comenzaron a impedirle prepararse adecuadamente. Pudo recuperarse, no obstante, para pasarse al maratón. En 2016 registró 2h11:58, lo que le permitió ser olímpico. Siguió compitiendo hasta su retirada, el año pasado, con un 6º puesto en el maratón del Campeonato de Europa.

Jesús España es un atleta cuya mejor marca en 5000 m probablemente debería figurar como plusmarca española. Durante su longeva trayectoria deportiva se labró fama de atleta serio, trabajador y discreto, lo que le granjeó un gran respeto y admiración por parte de los compañeros y del público. Consiguió sus logros sin recurrir a atajos porque, como bien dice el Nuevo Testamento, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo si pierde su alma?

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El 1500 en España (VI). Los años 90, Fermín Cacho plusmarquista europeo

La temporada  del año olímpico de 1996 comenzó para Fermín Cacho (1969) mucho mejor de como había acabado la de 1995. En un exitoso mes de febrero se hizo con la plusmarca europea de 3000 m en sala, con 7:36,61, que era además la tercera marca mundial de siempre en aquel momento. Poco después registró 3:36,72 en 1500 m. Su incursión en pista cubierta fue, no obstante, corta, pues no tomó parte en el Europeo de ese año, campeonato en que el oro de los 1500 m fue para el mallorquín Mateu Cañellas (1972) y el de los 3000 m para el riojano Anacleto Jiménez (1967). Precisamente este atleta infligiría al soriano, ya al aire libre, una de las escasas derrotas que sufrió en aquella época ante atletas españoles. El 12 de junio, en la reunión de Madrid, Jiménez, con un gran cambio de ritmo a falta de 230 metros, derrotó a Cacho con 3:34,47, por 3:35,58 del soriano. El riojano era un corredor de 5000 m y 3000 m en sala, que ya había sido 7º en los 5 Km del Mundial junior de 1986 y campeón mundial universitario de la misma distancia en 1987. En sala, además del oro en el Europeo de ese año, había sido plata en el Mundial del año anterior, en 3000 m. En 1997 fue plusmarquista español de 5000 m con 13:08,30.

Esta derrota afectó poco a Cacho de cara a los Juegos de Atlanta, en los que las series de 1500 m comenzaban a finales de julio. Un mes antes, en un competido duelo con el palentino Isaac Viciosa (1969) ganó su 7º y último campeonato de España de 1500 m. El 3 de julio corría los 1500 m en 3:32,87 y 2 días después la milla en 3:49,56, su mejor marca de siempre. Cacho parecía en buena forma para los Juegos. Se preveía un gran duelo entre el argelino Nourredine Morceli (1970), que ya había corrido en 3:29,50, y el marroquí Hicham El Guerrouj (1974), que había realizado su plusmarca personal con 3:29,59. El atleta de Burundi Vetuste Niyongabo (1973), tercero del año con 3:30,07, había optado por el 5000 en los Juegos, prueba en la que sería brillante oro. Cacho era en aquel momento el 8º atleta del año, pero dada su gran capacidad competitiva se esperaba que estuviese en el podio. Una vez en Atlanta, el soriano se impuso con 3:39,84 en la 5ª y última serie del 1500. Le correspondió la primera semifinal, que fue una auténtica locura. Ganó Morceli con 3:32,88, a 0,34 de la plusmarca olímpica de Seb Coe (1956). Cacho fue 2º con 3:33,12. El francés Abdelkader Chékhémani (1971) fue con 3:34,84 el atleta más rápido de la historia de un 1500 olímpico que no se clasificó para la final. En la otra semifinal, ganada por El Guerrouj, 3:35,29, Isaac Viciosa, con 3:36,11, no entró en la final por 0,05. La final, sin embargo, resultó bastante lenta, con pases de 1:01,03 y 2:01,63.  A falta de 600 metros, Morceli tomaba la cabeza, con Cacho y El Guerrouj colocados inmediatamente detrás. En la recta de llegada, El Guerrouj pasó a la segunda posición y cuando trataba de igualarse a Morceli tropezó y se cayó al suelo, obstaculizando a Cacho. Morceli, que marcaba 2:42,28 a falta de una vuelta, dándose cuenta de lo sucedido, aceleró el ritmo y pasó el 1200 en 2:55,12. Cacho se pudo recuperar, pero el argelino ya estaba lejos. Morceli consiguió mantener su ventaja y ganó con 3:35,78 (53,5 la última vuelta). Cacho, 3:36,40 fue segundo. Es indudable que la caída perjudicó al soriano. Lo que está menos claro es si Morceli habría ganado sin la caída del marroquí. El Guerrouj acabaría liderando la lista mundial del año con 3:29,05. En 8ª posición, se situaba Cacho, con 3:32,54, tras una discreta actuación posolímpica. En cualquier caso, el soriano volvió a demostrar ser un extraordinario competidor. En una temporada de gran nivel en el 1500, se convirtió en el único atleta español con 2 medallas olímpicas y el 4º atleta de la historia, tras el italiano Luigi Beccali (1907-1990), oro en 1932 y bronce en 1936, el keniano Kip Keino (1940), oro en 1968 y plata en 1972, y el británico Seb Coe (1956), doble oro en 1980 y 1984, en repetir medalla en el kilómetro y medio.

 

La plata de Cacho en Atlanta añadía otro logro a su gran palmarés: oro y plata olímpicos, oro en el Europeo y una plata en el Mundial de 1993. Sin embargo, con su plusmarca personal de 3:32,01 era el tercer español de la historia tras José Luis González (1957), 3:30,92, y José Manuel Abascal (1958), 3:31,13. En 1997, Cacho no haría temporada de pista cubierta. Su objetivo era el Mundial de Atenas y, por primera vez, se había planteado intentar la plusmarca española. No participó en el campeonato de España. En el 1500 se hizo con el oro el barcelonés Reyes Estévez (1976), con un trepidante cambio a falta de 200 metros. Acompañaría al soriano a Atenas, donde se esperaba un nuevo duelo entre los magrebíes Morceli y El Guerrouj, con Cacho como tercero en discordia. Cada uno de los norteafricanos se impuso en su semifinal con tiempos similares de 3:38,82 y 3:38,92. En la semifinal del argelino entraron segundo y tercero Cacho y Estévez. La final comenzó lenta con pases de 1:01,08 y 2:02,04. A los 900 metros El Guerrouj se colocaba en primera posición y comenzaba progresivamente a cambiar de ritmo. Pasó el 1200 en 2:55,63 seguido de Morceli y de Cacho, con Estévez en 5ª posición. La ventaja del marroquí se fue agrandando. Al llegar a la última recta Cacho se colocaba en 2º tras sobrepasar a un titubeante Morceli, que acabó perdiendo la 3ª plaza a manos de Estévez. El Guerrouj se hacía con el primero de sus 4 títulos mundiales con 3:35,86. Cacho, por su parte, ganaba su segunda plata, tras la de 1993 y Estévez demostraba su gran clase con un inesperado bronce.

 

Contrariamente a su costumbre, Cacho decidió mantener la forma unos días para intentar superar a José Luis González. En Zúrich los 9 primeros del 1500 de Atenas se volvían a ver las caras. Esta vez había liebres, que marcaron pasos de 53,55 y 1:50,03, con los hombres fuertes algo alejados. Poco antes del 1200, la segunda liebre abandonaba y pasaba a la cabeza El Guerrouj, que marcó 2:48,24, seguido de Morceli y Cacho igualado con Niyongabo. Al entrar en la última recta, El Guerrouj mantenía la primera posición, que pudo aguantar pese al ataque final del soriano. El marroquí hacía su plusmarca personal con 3:28,91 y Cacho, con 3:28,95, lograba no solo la plusmarca española sino también la europea que tenía desde 1985 el británico Steve Cram (1960). Por su parte Reyes Estévez hacía plusmarca personal con 3:33,40. La marca del soriano lo convirtió en el tercer mejor atleta de siempre en ese momento. Tres días después, en Bruselas, no pudo acercarse al tiempo de Zúrich, si bien con 3:31,64 hacía su segunda mejor marca de siempre.

Para Reyes Estévez Fernández (Cornellá, Barcelona, 2 de agosto de 1976) la temporada de 1997 había resultado sobresaliente: campeón de España, bronce en el Mundial y plusmarca personal. Lo más sorprendente fue, sin duda, su actitud en Atenas, donde pareció todo un veterano. Aunque lo cierto es que Estévez ya estaba acostumbrado a ganar, si bien en categorías inferiores. Fue dos veces campeón de Europa junior de 1500 metros (1993 y 1995) y 4º en el Mundial de la categoría de 1994. En 1995 superó con 3:35,51 la plusmarca de Europa junior que tenía el británico Graham Williamson (1960) en 3:36,6, al paso de una milla en 3:53,17. En su primer año en categoría absoluta acudió a los Juegos de Atlanta donde fue semifinalista. Con 21 años el futuro parecía pertenecerle.

En la temporada al aire libre de 1998, Cacho sufrió problemas en su tobillo izquierdo, lo que hizo que bajase su rendimiento. Estévez, sin embargo, continuó con su progresión. Renovó su título de campeón de España, prueba en la que Cacho abandonó y llevó su marca hasta 3:30,87, la segunda española de siempre, en una rapidísima carrera el 12 de agosto en Zúrich, donde El Guerrouj se quedó a 0,45 de su entonces reciente plusmarca mundial de 3:26,00. 8 días después tenía lugar la final del campeonato de Europa de 1500 m, con tres españoles, Estévez, Cacho y el coruñés Andrés Díaz (1969). La final resultó muy lenta con pases de 1:01,40 y 2:04,71. La carrera se animó con el portugués Rui Silva (1977) en cabeza en los 1200 m en 3:01,65. A falta de 200 metros, Estévez dio un cambio de ritmo seco que no se veía desde los tiempos de Steve Ovett (1955) y se hizo con el oro en 3:41,25 frenándose en los últimos metros. Cacho, que intentó seguirlo, perdió la plata en la última recta a manos de Rui Silva. Díaz fue 11º.

 

A finales de esa temporada de 1998, Cacho, con 3:32,62, por primera vez no lideraba la lista española del año. Reyes Estévez, 3:30,87 y 6º mundial del año, Isaac Viciosa, 3:30,94, y Andrés Díaz, 3:32,17, relegaron al soriano a la 4ª posición, aunque ya se ha dicho que sus condiciones físicas no eran las mejores.

Para Andrés Manuel Díaz Díaz (La Coruña, 12 de julio de 1969) 1998 fue el año definitivo de su adaptación al 1500. Díaz comenzó a practicar atletismo a los 17 años, de la mano de Emilio Rogel (1961), un prometedor obstaculista al que un accidente de moto había obligado a abandonar la práctica deportiva. Comenzó alternando 800 y 1500 metros, pero inicialmente se decidió por los 800 metros. En 1995, en una controvertida decisión, el Ayuntamiento de La Coruña acordaba eliminar las pistas de atletismo del estadio municipal de Riazor, motivo por el que Díaz se trasladó a Madrid para entrenar a las órdenes de Manuel Pascua (1933). En 1995 fue subcampeón mundial universitario. Tomó parte en el Mundial de Gotemburgo al aire libre y el los Juegos de Atlanta siempre en 800 m. Su mejor marca en la prueba fue 1:45,89 (1996). En 1997 comenzó a competir en 1500 m. En el Mundial en sala de ese año fue 5º y en el Europeo de 1998 4º. 1999 sería su gran año, tanto en pista cubierta como al aire libre. En Atenas, el 24 de febrero, con la inestimable ayuda de su amigo Pedro Esteso (1976), que ejerció de liebre, Díaz superaba, con 3:33,32, la plusmarca europea en sala que tenía el británico Peter Elliott (1962). Unos días después, el 6 de marzo, el coruñés disputaba una semifinal muy táctica del 1500 en el Mundial en pista cubierta. Se clasificó por tiempos, pero la final fue muy rápida, lo que favoreció sus intereses. Consiguió una brillante medalla de bronce, con un tiempo de 3:34,46, en una carrera ganada por Haile Gebreselasie (1973) con 3:33,77.

Ya al aire libre, Díaz se proclamó campeón de España, por delante de Cacho y del anterior campeón Reyes Estévez. Los tres disputarían la final del 1500 Mundial de Sevilla, tras clasificarse fácilmente. El gran favorito para el oro era, una vez más, El Guerrouj, pero se contaba con los españoles para el podio, pese a que tanto Cacho como Estévez habían tenido algunos problemas esa temporada. La final se pareció más a una reunión que a un campeonato del mundo. El Guerrouj no quiso arriesgar. Su compatriota Adil Kaouch (1979) ejerció de liebre con pases de 54,31 y 1:52,15. A los 850 m plusmarquista mundial se ponía delante, con el keniano Noah Ngeny (1978), 3:28,6p ese año, en segunda posición y Cacho 3º. A falta de una vuelta Estévez, que se había acercado al grupo de cabeza, se iba detrás de El Guerrouj, que había vuelto a cambiar de ritmo, con Ngeny muy cerca 3º y Cacho 4º algo más retrasado. El marroquí pasaba por el 1200 en 2:46,79, con el español muy cerca, pero este no resistió el ritmo del marroquí, y se vio, a falta de 250 metros, superado por Ngeny. El Guerrouj se hizo con la victoria con incontestable superioridad y una marca de 3:27,65, segundo era el keniano Ngeny con 3:28,73. Estévez fue 3º (3:30,57, plusmarca personal), Cacho 4º (3:31,34) y Díaz 5º (3:31,83, plusmarca personal).

 

Estévez demostró su carácter ganador, no conformándose con la plata, aunque finalmente fuese bronce. Cacho, en otro año muy complicado, volvió a dar lo mejor de sí el día de la competición. Díaz, por su parte, hizo una excelente carrera, pero el nivel de sus rivales era altísimo. 1999 acabó como un año muy bueno para el 1500 español. Estévez fue el 4º mejor atleta del año, Cacho el 8º y Díaz el 11º. Las perspectivas para los Juegos de Sídney eran muy halagüeñas.

El doblete de González y Abascal en Oslo con plusmarca española

Aunque en las últimas dos temporadas nos hemos acostumbrado a ver ganar a Ruth Beitia (1979) y posteriormente a Orlando Ortega (1991) en las reuniones de la Liga de Diamante, no suele ser habitual que los españoles ocupen los primeros puestos en grandes reuniones internacionales. Lógicamente aún es más infrecuente que atletas españoles hagan un doblete. Pues bien, esto fue lo que ocurrió en la prueba de 5000 metros de Oslo el 4 de julio de 1987. Los duelos entre José Luis González Sánchez (Villaluenga de la Sagra, Toledo, 8 de diciembre de 1957) y José Manuel Abascal (Alceda, Cantabria, 17 de marzo de 1958) habían llevado al 1500 español a la élite mundial. Ambos habían rebajado la plusmarca española de 3:40,0 a los 3:30,92 que tenía entonces González. Abascal había corrido en 3:31,13. Eran la 5ª y la 6ª mejores marcas de siempre. Se decía que ambos acabarían compitiendo en 5000 metros, prueba en la que el toledano era también plusmarquista español con 13:15,90 (Oslo, 27 junio 1985) y el cántabro acreditaba 13:17,71 (Cork, 8 julio 1986).

El primer español en bajar de 14 minutos había sido Francisco Aritmendi (1938). El 4 de julio de 1964, unos meses después de haber ganado el Cross de las Naciones, corrió la distancia en 13:53,4. Dos años después Javier Álvarez Salgado (1943), que entonces alternaba el 5000 con los obstáculos, realizó la primera plusmarca española de las 5 con las que llevó el tope nacional de 13:53,0 en ese 1966 a 13:28,4 el 10 de septiembre de 1971, 4ª mejor marca de esa temporada. En el Europeo de ese año, en un 5000 de gran nivel, Salgado ocupó una excelente 5ª plaza. Mariano Haro (1940), más centrado en el 10000, superó el tiempo de Salgado al año siguiente con 13:26,0 (13:26,03, Londres, 14 julio 1972). Salgado contraatacó en Oslo 5 días después. Ganó la prueba con su mejor marca, 13:26,4, pero no pudo recuperar el primado nacional. Los tiempos de ambos españoles eran entonces el 9º y 11º de siempre. Ambos se clasificaron para la final olímpica de 5000 metros. Haro, tras su 4º puesto en 10000 no salió y Salgado fue 10º. El siguiente plusmarquista nacional fue Fernando Cerrada (1954). Cerrada había sido el primer campeón de Europa junior de la distancia, en 1973. Registró 13:24,31 (La Haya, 25 junio 1977) y 13:23,58 (Lausana, 14 julio 1981). Dos años después, tras hacerse con la plusmarca española de 10000 metros en 27:43,66, Antonio Prieto (1958) se hizo también con la de 5000 metros en 13:18,53 (Rieti, 4 septiembre 1983), vigente hasta que González realizó en 1985 los 13:15,90 ya reseñados.

Tras un verano de 1986 agridulce en el que Abascal no entró en la final del Europeo y González no entró en las medallas, la temporada de 1987 estaba siendo muy buena para ambos. Abascal había sido subcampeón mundial en sala en 1500 metros y González campeón de Europa de 3000 m también en pista cubierta. Durante 2 temporadas los dos campeonatos bajo techo coincidieron. Ambos atletas se presentaban en Oslo tras haber sido clave para que España se mantuviese en la primera división de la Copa de Europa, competición antecesora de la Superliga Europea. González había ganado el 1500 derrotando al campeón de Europa y del mundo Steve Cram (1960), en una carrera táctica con un último 400 alrededor de 50 segundos, y Abascal se había hecho con la victoria en el 5000 por delante del medallista de bronce en Stuttgart Tim Hutchings (1958), actual comentarista de Eurosport. En aquellos años, en Oslo se celebraban dos grandes reuniones: la Reunión Internacional a principios de julio y los Bislett Games a finales del mismo mes. Aquella Reunión Internacional de 1987 había tenido un nivel altísimo: el marroquí Said Aouita (1959) había ganado el 1500 con la que sería la mejor marca del año, 3:30,69, y Cram se había impuesto en la milla con 3:50,08.

González y Abascal se presentaron en Oslo con la intención de superar la plusmarca del toledano. La calidad media de los participantes era bastante alta. Estaban el irlandés Frank O’Mara (1960), campeón mundial de 3000 m en sala, el estadounidense Sydney Maree (1956), acreditado en 13:01,15, o el entonces mexicano Arturo Barrios (1962), futuro plusmarquista mundial de 10000 metros. La prueba comenzó a buen ritmo con los atletas bastante estirados. Los dos españoles estuvieron en todo momento bien colocados cerca de la cabeza. Los pases cada kilómetro fueron 2:37,43, 5:16,15 (2:38,72), 7:56,85 (2:40,70) y 10:41,06 (2:44,21). Del segundo al cuarto kilómetro el ritmo decayó notablemente. Tras la retirada de la segunda liebre, Dean Crowe, al pasar por los 3000 metros, González tomó la cabeza durante media vuelta. A continuación se colocó primero Arturo Barrios, que mantuvo esa posición 4 vueltas, hasta que, a falta de 200 metros González cambió de ritmo, seguido de Abascal. El toledano entró primero con 13:12,34, nueva plusmarca española, con el cántabro segundo en 13:12,49. De los 9 primeros, menos Maree, 8 hicieron su mejor marca personal. Estos fueron los resultados:

  1. José Luis González ESP 13:12,34
  2. José Manuel Abascal ESP 13:12,49
  3. Frank O’Mara IRL 13: 13,03
  4. Arturo Barrios MEX 13:13,72
  5. Fethi Baccouche TUN 13:13,94
  6. Pascal Thiebaut FRA 13:14,60
  7. Sydney Maree USA 13:15,07
  8. John Gregorek USA 13:17,44
  9. Brahim Boutayeb MAR 13:17,47
  10. Vincent Rousseau BEL 13:33,25

Los tiempos de González y Abascal fueron el 19º y 20º de siempre en ese momento. Acabaron en 3ª y 4ª posición en la lista mundial de ese año 1987, que encabezó Said Aouita con su flamante  plusmarca mundial de 12:58,39, primer sub13 de la historia. Pese a esta gran actuación, ninguno de los dos españoles hizo fortuna en el 5000. González se proclamó ese año subcampeón mundial de 1500 metros, detrás del somalí Abdi Bile (1962). Siguió compitiendo hasta 1992, pero siempre en 1500 metros o en 3000 metros en sala. Abascal, por su parte, sufrió poco después de la carrera de Oslo una grave lesión que acabó precipitando su retirada 2 años después.

La plusmarca nacional de González estuvo 9 años vigente, hasta el 8 de julio de 1996, cuando Enrique Molina (1968) corrió en 13:11,05 en Estocolmo. Menos de un año después, el 5 de junio de 1997 Anacleto Jiménez (1967) realizó en Roma 13:08,30. Molina, nuevamente en Estocolmo, el 7 de julio de ese mismo año, recuperó el primado español con 13:07,34. Las tres últimas plusmarcas están envueltas en la sombra de una duda, ya que sus autores son atletas que estuvieron suspendidos por dar positivo en controles antidopaje. Alberto García registró 13:04,64 (Roma, 14 julio 1998) y 13:02,54 (Roma, 29 junio 2001) y el etíope nacionalizado español Alemayehu Bezabeh (1986) hizo 12:57,25 (Oslo, 4 junio 2010). El madrileño Jesús España (1978), campeón de Europa de la distancia en 2006 y subcampeón en 2010, corrió en 13:04,73 (Mónaco, 22 julio 2011), con lo que se convirtió en el español que más rápido ha corrido la prueba y que no ha tenido problemas con los controles.

Resultó emocionante ver a los dos españoles entrar en las dos primeras posiciones en el 5000 de Oslo aquel año. Hoy día, con el ascenso del atletismo africano y el declinar del europeo, resulta complicado imaginárselo. Confiemos en que vengan tiempos mejores.

Diamante en bruto. La otra cara del deporte

Hace algo más de un año, navegando por Internet, me quedé sorprendido al toparme con una novela titulada Diamante en bruto. No en absoluto por el título, sino por el autor, Marc Pujol. Se trataba de un libro autobiográfico, sobre el propio Marc, un atleta muy prometedor al que los problemas físicos le impidieron cumplir la expectativas que había suscitado. Coincidí con él en mi época de juvenil y de junior. Marc Pujol Riqué nació el Barcelona el 11 de marzo de 1968. En el mundial de Cross de 1985, Pujol, siendo juvenil, formó parte del equipo junior que se hizo con el bronce. En la crónica del mundial de Atletismo Español de mayo de 1985 lo definieron como una de las mayores esperanzas del fondo español. Y razones no les faltaban pues Pujol llevaba una trayectoria magnífica como juvenil. En 1984 había sido subcampeón nacional de la categoría tan solo por detrás de Alejandro Gómez (1967). Además se había impuesto en el Campeonato Internacional Escolar de campo a través celebrado en Bruselas, algo que, sobre todo en Cataluña, había tenido cierta relevancia mediática. No obstante, su mayor éxito en aquel olímpico 1984 lo obtuvo en el viejo Anoeta, donde en julio habían tenido lugar los campeonatos de España juvenil y junior. Pujol ocupó una brillante segunda posición en un 3000 de altísimo nivel. Su marca de 8:23,66 era la mejor española de siempre para un juvenil de primer año. Merece la pena recordar los resultados de aquel 3000:

  1. Manuel Carrera CV 8:18,78
  2. Marc Pujol LT 8:23,66
  3. Alejandro Gómez SMO 8:30,26
  4. Carlos Adán SMO 8:33,12
  5. Juan Carlos Gª del Olmo TAJ 8:33,36
  6. Anacleto Jiménez LOY 8:36,83
  7. José Luis Gruñeiro MOR 8:37,84
  8. Juan Manuel Ortega SC 8:42,38

El ganador, Manuel Carrera Nogueira (Vigo, 3 de febrero de 1967) se había hecho esa misma mañana de domingo con el triunfo en el 1500. Su registro de 8:18,78 no se consideró plusmarca española de la categoría, pese a que probablemente era mejor que los 8:18,7 de José Manuel Albentosa (1964). Al final de esa temporada, Carrera se haría con la plusmarca juvenil de 3000 metros con 8:15,1. Como Pujol, Carrera no consiguió cumplir las expectativas, pero de esa final juvenil de 3000 metros salieron nada menos que tres atletas olímpicos: Alejandro Gómez en 1988, 1992 y 1996, Carlos Adán (1967) en 1992 y Anacleto Jiménez (1967) en 1996. Anacleto fue además plusmarquista español de 5000 metros con 13:08,30 (1997).

Al año siguiente, 1985, Pujol continuó progresando como juvenil de segundo año. En Toledo se proclamó campeón de España de cross. Cuarto en esa carrera fue Fermín Cacho (1969), entonces juvenil de primer año. Esa actuación le valió a Pujol la selección para el campeonato mundial de cross junior, donde ocuparía el puesto 27º. Además ganó el campeonato juvenil de 2000 metros en pista cubierta. Todo parecía ir viento el popa, pero en la preparación para la temporada de aire libre aparecieron los problemas físicos. Llegó muy mermado al campeonato de España juvenil, que tenía lugar muy cerca de su casa, en Manresa. A diferencia del año anterior, la carrera resultó lenta. Se pasó el 2000 en 6 minutos. Las medallas se decidieron en la recta final, donde Pujol resultó derrotado por su compañero de club Albert Puig (1969), que se impuso con 8:43,23, 0,41 menos que Marc. Los problemas continuaron en la temporada de 1986. Se perdió el invierno, pero pudo prepararse para el campeonato de España junior de 3000 metros al aire libre. Una controvertida decisión de la RFEA había determinado un cambio en las categorías del atletismo. En ese 1986, los nacidos en 1968 y 1969, juveniles el año anterior, pasaban a ser juniors y los nacidos en 1966 y 1967, juniors el año anterior, pasaban a pertenecer a la nueva categoría promesa. El cambio no tenía demasiado sentido, puesto que en al ámbito internacional los nacidos en 1967 y 1968 eran juniors.  Pujol se enfrentaría, por lo tanto, a atletas de su año y del anterior. El campeonato junior de 3000 metros tuvo lugar en Fuenlabrada, en un estadio sin sombras bajo el madrileño sol de justicia de junio. En una carrera de bastante nivel, Pujol fue tercero con 8:33,55. La victoria fue para el asturiano Mariano Campal (1969), que ya había ganado el campeonato de España de cross, con 8:28,34 y en segundo lugar entró Fermín Cacho (1969) con 8:32,77, después de haber sido cuarto en 1500 metros, justo detrás de Enrique Molina (1968). En 1987, pese a abandonar en el campeonato de España, Pujol corrió el Mundial junior de cross, en el que ocupó el puesto 25 y fue el primer español. A partir de ahí los problemas físicos con sus tendones de Aquiles se hicieron cada vez más frecuentes y cortaron de raíz su carrera atlética.

Sobre estos logros atléticos, el exatleta barcelonés pasa, sin embargo, bastante de puntillas en su novela Diamante en bruto. La novela es sobre todo un relato de sus vivencias, de cómo todo comienza a sonreír a un adolescente gran deportista y buen estudiante pero también cómo sus expectativas no se materializan y las consecuencias emocionales de ello. El relato tiene momentos muy descarnados. Pujol describe su situación personal, familiar, sus ilusiones, sus proyectos y sus frustraciones sin ahorrarse detalles. Y no está en absoluto exento de autocrítica. Reconoce que tras su victoria en Bruselas perdió un poco el contacto con la realidad. En el pequeño universo que para un adolescente es su colegio, lo trababan como un ídolo. Todos, menos Maldonado, el duro profesor de Química al que entonces Pujol odiaba, pero, con el tiempo, acabó dándole, al menos en parte, la razón. Maldonado le advirtió el día de su despedida del colegio:

Que tenga suerte en la vida, Sr Pujol… la necesitará. Espero que pronto cambie de actitud. Aunque usted ahora piense lo contrario, el deporte no lo es todo. Usted es inteligente y lo sabe. Debe esforzarse más en las cosas que realmente importan. Ha elegido una buena carrera: la salud, eso sí que importa. Ahora es usted demasiado joven para saberlo. De todas maneras le deseo suerte tanto en los estudios como en el deporte. Pero permítame decirle que no lo va a tener fácil. La universidad no es como el colegio. Allí nadie lo protegerá. A usted le sobra disciplina para el deporte, pero le falta para los estudios.

Pujol también relata la felicidad que experimentó con un amor de juventud, en su mejor momento personal y deportivo y lo dolorosa que le resultó la ruptura. Sorprende la sinceridad con que cuenta esta relación. En 1986, cuando el COI encargó a Barcelona la organización de los Juegos de 1992, Pujol llevaba 2 años complicados. La designación de Bacelona dio ánimos al joven atleta. Se veía compitiendo con 24 años en unos Juegos en su casa. Ese año tomó la difícil decisión de dejar a su entrenador de siempre, José Navarro, e irse con Gregorio Rojo (1920-2006), en el grupo de José Manuel Abascal (1958), Juan Torres (1957), Jordi García (1961), Teófilo Benito (1966-2004), Ángel Fariña (1967), Joan Viudes (1967) o Jorge Bello (1963). Rojo le dijo que era un diamante en bruto, de ahí el título de la novela. Pero a posteriori el propio Pujol reconoce que ya no lo era. Tenía los tendones de Aquiles demasiado cortos y eso le impedía asimilar grandes cargas de trabajo. La temporada al aire libre de 1987 había empezado bien para él, hasta que su tendón derecho comenzó a dar problemas. Decidió por su cuenta y riesgo inyectarse localmente un antiinflamatorio, con lo que cesó el dolor, pero la sobrecarga acabó en rotura y en el fin de sus ilusiones.

La reconciliación con el atletismo le resultó muy difícil, según reconoce el propio autor, y probablemente no ha sido completa. Para triunfar en el atletismo, en el deporte en general, hacen falta talento natural, capacidad de trabajo y mentalidad. A Pujol le faltó lo segundo. Hay quien es capaz de poner su cuerpo al límite sin lesionarse, pero eso no siempre sucede. A Pujol no le sucedió. Afrontar que el futuro no será como uno se lo esperaba es complicado. Aunque no se suela hablar de ello, en el deporte también hay obsesiones, ansiedad, depresión, frustraciones… Es importante asumir la posibilidad de no cumplir los objetivos.

Hay un pasaje del libro que resume muy bien los sentimientos de Pujol respecto al atletismo. Dice que cuando vio a Cacho coronarse campeón en los Juegos de Barcelona, pensó: pero si a ese muchacho yo le ganaba. También relata cómo le impactó la desintegración personal y posterior muerte de Teófilo Benito, otro atleta que no llegó a cumplir las expectativas que había generado.

Este libro representa, a través de un testimonio en primera persona, la otra cara del deporte, la que no se suele contar. Su lectura es muy recomendable.

Podéis ver la reseña del libro pinchando la portada a continuación.