Eugene 2022, un gran Mundial posolímpico

Esta madrugada en España, tarde en la Costa Oeste de Estados Unidos, tuvo lugar la última jornada del Campeonato del Mundo al aire libre 2022, celebrado en Eugene (Oregón), ciudad de origen de la multinacional Nike. Pese a ser un Mundial posolímpico, el nivel de la competición ha sido altísimo, con la consecución de tres plusmarcas mundiales y otras diez, incluyendo las dos nuevas pruebas de 35 Km marcha, plusmarcas de los campeonatos. Estados Unidos ha sido el absoluto dominador con 33 medallas, 13 de oro, y 318 puntos en la clasificación por puntos. Segundo, a considerable distancia, ha sido el potente equipo etíope, con 10 metales, 4 de oro.

Probablemente la gran estrella de este Mundial ha sido la vallista estadounidense Sydney McLaughlin (1999). McLaughlin, que ya había superado con 51.41 en las pruebas de selección su propia plusmarca mundial, corrió la final de 400 m vallas en unos tremendos 50.68, registro con el que habría sido séptima en la final de la distancia sin vallas. Redondeó su actuación con una última posta del relevo 4 x 400 m en 47.91, que le dio el oro a Estados Unidos.

En la prueba corta con vallas, la nigeriana Tobi Amusan (1997) se hizo con el primado universal al correr su semifinal en 12.12. Amusan, que había sido cuarta en la final olímpica de Tokio, mejoró hasta 12.06 en la final, pero la marca no fue válida por un viento de +2.5 m/s. La barrera de 12.00 no está tan lejos.

La tercera plusmarca mundial sucedió en el salto con pértiga. Desde su victoria en el Campeonato de Europa al aire libre de 2018 con 18 años, el sueco Armand Duplantis (1999) solo ha dejado de ganar, fue segundo, el Mundial al aire libre de 2019. Fue campeón de Europa en sala en 2021, olímpico en 2021 y del mundo en sala en 2022. En Eugene consiguió su quinta plusmarca mundial, con 6.21 m, y su 49º salto por encima de 6.00 m.

La velocidad masculina estuvo dominada por Estados Unidos con triplete en 100 m, con victoria de Fred Kerley (1995), subcampeón olímpico, con 9.86 (9.79 en series), y en 200 m, con el oro para Noah Lyles (1997), con 19.31. En el relevo, sin embargo, Estados Unidos, con muchos problemas técnicos, sucumbió ante el equipo canadiense. En la velocidad femenina sucedió algo similar con Jamaica, que hizo triplete en 100 m, donde se impuso la veterana Shelly-Ann Fraser-Pryce (1986), su décimo oro en esta competición, con 10.67, a Shericka Jackson (1994). Esta ganó el 200 con 21.45, segunda mejor marca de siempre, con Fraser-Pryce segunda. No fueron, sin embargo, las jamaicanas capaces de ganar el relevo, donde no pudieron con Estados Unidos.

Los 400 m masculinos fueron para el estadounidense Michael Norman (1997). El plusmarquista mundial, el surafricano Wayde van Niekerk (1992) volvía a la competición después de cinco años, tras una grave lesión. Fue quinto con 44.97. Estados Unidos se llevó el relevo. En categoría femenina se impuso la doble campeona olímpica, la bahameña Shaunae Miller-Uibo (1994), con 49.11. Como se indicó anteriormente, Estados Unidos, que no contó con ninguna atleta en la final de la prueba individual, ganó el relevo, con la inestimable colaboración de Sydney McLaughlin. En los 800 m masculinos, el keniano Emmanuel Korir añadió el título mundial al olímpico con 1:43.71. En categoría femenina se repitieron los dos primeros puestos de la final olímpica, con una disputadísima recta final entre dos veinteañeras, la estadounidense Athing Mu (2002), 1:56.30, y la británica Kelly Hodgkinson (2002), 1:56.38.

Un inglés, Jake Wightman (1994), que compite con Escocia, y un escocés, Josh Kerr (1997), han vuelto a poner el 1500 británico en el mapa mundial tras muchos años de ausencia. El primero había ganado el bronce en el Europeo al aire libre de 2018. Ambos obtuvieron sendos puestos de finalistas en el anterior mundial de 2019 con Wightman quinto y Kerr sexto. Este fue bronce olímpico el pasado año. En Eugene fue quinto, mientras el inglés, en una rapidísima carrera se proclamó brillante campeón del mundo, con mejor marca personal de 3:29.23, doblegando al gran favorito, el noruego Jakob Ingebrigtsen (2000). Los españoles tuvieron una gran actuación, con Mohamed Katir (1998), bronce, 3:29.90, y Mario García Romo (1999) cuarto con 3:30.20. En categoría femenina la keniana Faye Kipyegon (1994) se hizo con el oro con una gran marca de 3:52.96, por delante de la etíope Gudaf Tsegay (1997), 3:54.52. Probablemente la keniana esté en condiciones de asaltar la barrera de 3:50.00.

Curiosamente, los dos subcampeones de 1500, obtuvieron el oro en los 5000 m, en ambos casos en dos pruebas no demasiado rápidas, Jakob Ingebrigtsen en categoría masculina, 13:09.24, y Gudaf Tsegay en categoría femenina, 14:46.29. En ambos casos, los dos campeones de 10 000 m tuvieron una discreta actuación, tras ganar brillantemente sus oros. El ugandés Joshua Cheptegei (1996), que se había proclamado campeón mundial de 10 000 m en 27:27.23, con un gran acelerón final, solo pudo ser noveno en el 5000. Mientras la etíope Letesenbet Gidey (1998), que también había ganado el oro en 10 000 en la última recta con 30:09.94, ocupó la quinta plaza en los 5000 m. En el maratón se pudieron ver las dos mejores pruebas de la historia de esta competición, con sendas plusmarcas de los campeonatos a cargo de dos etíopes, Tamirat Tola (1991), 2h05:36, y Gotytom Gebreslase (1995), 2h18:11.

La final de los 110 m vallas resultó muy accidentada por la lesión en el calentamiento del campeón olímpico, el jamaicano Hansle Parchment (1990) y la descalificación del estadounidense Devon Allen (1994). Venció otro estadounidense, Grant Holloway (1997), 13.03, con una enorme actuación del español Asier Martínez (2000), bronce con mejor marca personal de 13.17. En los 400 m vallas había la duda de si el noruego campeón olímpico y plusmarquista mundial Karsten Warholm (1996) estaría recuperado de su lesión. Dio la sensación de que sí, pues lideró la final hasta la séptima valla, pero a partir de ahí se quedó sin fuerzas y acabó séptimo, 48.42, mientras el brasileño Alison dos Santos (2000), bronce olímpico, batía al estadounidense Rai Benjamin (1997), plata olímpica, con unos magníficos 46.29. En una carrera táctica masculina de obstáculos el marroquí Soufiane El Bakkali (1996) unió a su oro olímpico el mundial, 8:25.13. En categoría femenina ganó la kazaja, nacida keniana, Norah Jeruto (1995) con unos excelentes 8:53.02.

Los ganadores en las pruebas de marcha fueron en categoría masculina el japonés Toshikazu Yamanishi (1996) en 20 Km, 1h19:03, y el italiano Massimo Stano (1992) en la nueva prueba de 35 Km, 2h23:14. En categoría femenina el podio estuvo formado por las mismas atletas con la doble victoria de la peruana Kimberly García (1993), 1h26:58 y 2h39:16.

En el salto de altura se impusieron el qatarí Mutaz Essa Barshim (1991), campeón olímpico, con 2.37 m, mejor marca del año, y la australiana Eleanor Patterson (1996), con 2.02 m, plusmarca de Oceanía. La estadounidense oro olímpico en Tokio Katie Nageotte (1991) venció en el salto con pértiga. El oro en salto de longitud fue para el chino Wang Jianan (1996), con 8.36 m, y para la alemana Malaika Mihambo (1994), con 7.12 m. En triple salto masculino continuó el dominio del portugués Pedro Pablo Pichardo (1993), con mejor marca mundial del año, 17.97 m, y de la venezolana Yulimar Rojas (1995), con 15.47 m, 58 cm más que la segunda.

En el lanzamiento de peso masculino volvió a darse una dura pugna entre los estadounidenses Ryan Crouser (1992), plusmarquista mundial y campeón olímpico, y Joe Kovacs (1989), que lo había batido en el Mundial de pista cubierta. Se impuso el primero por 5 cm con 22.94 m. En categoría femenina la ganadora fue la también estadounidense Chase Ealey (1994), 20.49 m. En el lanzamiento de disco masculino hubo duelo de jóvenes, con el triunfo del esloveno de 23 años Kristjan Čeh (1999), 71.13 m, sobre el lituano de 19 Mikolas Aleknas (2002), hijo del doble campeón olímpico Virgilijus Aleknas (1972). La china Feng Bin (1994) venció en la categoría femenina, 69.12 m. En el lanzamiento de jabalina masculina repitió oro el atleta de Granada Anderson Peters (1997), 90.54 m. En categoría femenina también se impuso la anterior campeona mundial, la australiana Kelsey-Lee Barber (1991), 66.91 m. En el lanzamiento de martillo tampoco hubo cambio de campeón, con la victoria del polaco Paweł Fajdek (1989). La estadounidense Brooke Andersen (1995) conseguía su primer gran título con el oro en el lanzamiento de martillo femenino, 78.96 m, la primera vez que entraba en una gran final.

En el decatlón, tras una accidentada e irregular prueba, el francés plusmarquista mundial Kevin Mayer (1992) se hacía con la victoria, 8816 puntos. No hubo sorpresas en la categoría femenina con el triunfo de la belga doble campeona olímpica Naffisatou Tiam (1994), 6947 puntos.

En el relevo mixto la victoria fue para Estados Unidos y habría servido como despedida de la competición atlética de la velocista estadounidense Allyson Felix (1985), la atleta olímpica más laureada, con una nueva medalla de oro. Sin embargo, aún ganaría un nuevo oro, en el 4 x 400 femenino, al tomar parte en la semifinal.

España mejoró respecto a Doha, pero tuvo una actuación algo peor que en los Juegos de Tokio. En total hubo dos medallas, de bronce, y ocho finalistas en total. En la clasificación por finalistas España ha ocupado el puesto 17. Además de los citados Martínez, Katir y García Romo, una de las grandes alegrías del atletismo español fue el quinto puesto del relevo 4 x 100 femenino. El cuarteto formado por Sonia Molina Prados (1993), Jaël Bestué (2000), Paula Sevilla (1997) y Maribel Pérez (1993) tuvo que superar la plusmarca española para entrar en la final. Fueron segundas en su serie con 42.61. Mejoraron en la final con 42.51. La inmensa alegría de las relevistas españolas contrastaba con la decepción de las jamaicanas, segundas. En los 35 Km marcha femeninos Raquel González (1989) y Laura García Caro (1995) fueron quinta y sexta respectivamente con 2h42:27 y 2h42:45. En los 20 Km marcha masculino, Álvaro Martín (1994) fue séptimo. Finalmente Eusebio Cáceres (1991) ocupó la octava plaza en el salto de longitud. Al margen de los finalistas hubo otras buenas actuaciones. Claudia Conte (1999) fue novena en el heptatlón con marca personal de 6194 puntos. El marchador Alberto Amezcua (1992) ocupó la misma posición en los 20 Km. El veterano Miguel Ángel López (1988) fue décimo en los 35 Km marcha. Ignacio Fontes (1998) llegó a la final de los 1500, donde fue undécimo con mejor marca del año 3:34.71. También los obstaculistas Daniel Arce (1992) y Sebastián Martos (1989) estuvieron en la final de 3000 m obstáculos, donde fueron noveno y décimo cuarto respectivamente. Carlos Mayo (1995) repitió su decimotercer puesto de la final olímpica en un 10 000 de gran nivel. Las obtaculistas Irene Sánchez Escribano (1992) y Carolina Robles (1991) no entraron en la final pero ambas mejoraron sus plusmarca personales con 9:23.94 y 9:28.24 respectivamente. Otra actuación destacada fue la de Sara Gallego (2000), semifinalista en 400 m vallas con 54.49, a 0.15 de su plusmarca española.

Dado que este Mundial se aplazó del año pasado a este, en 2023 habrá un nuevo Mundial. Será en Budapest, del 19 al 27 de agosto. Pero la temporada continúa y el Europeo de Múnich está esperando. Será del 15 al 21 de agosto. Una nueva oportunidad para seguir disfrutando del atletismo.

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Armand Duplantis y los grandes del salto con pértiga

En 2018 el saltador de pértiga sueco, nacido en Estados Unidos, Armand Mondo Duplantis (Lafayette, Louisiana, 10 de noviembre de 1999) se proclamó campeón de Europa absoluto con una marca de 6.05 m. Ese año, el plusmarquista español de la prueba durante los años 80, el barcelonés Alberto Lobito Ruiz (1961), afirmaba que podría llegar a saltar 6.25 m. Desde entonces, Mondo ha ido cumpliendo expectativas y ya solo le faltan 5 cm para alcanzar esa altura estratosférica. Tras su gran temporada de 2018, en 2019 el sueco saltó 6 m y fue subcampeón mundial absoluto al aire libre en Doha, empatado con el vencedor, el estadounidense Sam Kendricks (1992), que ese año había hecho mejor marca personal 6.06 m. En el Mundial ambos saltaron 5.97 m a la primera, pero Duplantis tenía más nulos en la anterior altura. Ninguno superó 6.02 m. Desde el punto de vista competitivo, el año 2020 fue perfecto para el sueco. Pese a las restricciones por la pandemia fue el primero en las 16 competiciones en que tomó parte. Además estableció dos nuevas plusmarcas mundiales absolutas, superando los 6.16 m que el francés Renaud Lavillenie (1986) había saltado en 2014. El 8 de febrero, Duplantis se encaramaba a 6.17 y una semana después se iba a 6.18 m. Los Juegos Olímpicos se aplazaron a 2021. Antes, en marzo, se celebró el campeonato de Europa de pista cubierta donde se hizo con el oro. En los Juegos Olímpicos se impuso al estadounidense Chris Nielsen (1998) por 5 cm en 6.02 m. En lo que llevamos de 2022 Duplantis ya ha tenido tiempo para proclamarse campeón del mundo en sala con 6.20 m, que superaba por un centímetro su propia plusmarca mundial, realizada unos días antes. Su ventaja sobre el segundo, el campeón olímpico de 2016, el brasileño Thiago Braz (1993), fue de 25 cm.

El salto con pértiga es la especialidad atlética más sensible a la tecnología. Duplantis no podría saltar tan alto sin las modernas pértigas de hojas de fibra de vidrio, fibra de carbono y resina, que les confiere una perfecta combinación de resistencia y flexibilidad. Las pértigas se fabricaron sucesivamente de madera, bambú, aluminio, acero y fibra de vidrio. Estados Unidos dominó completamente la prueba hasta los años 70. De 1896 a 1968 los atletas de este país ganaron todos los oros olímpicos y un total de 33 medallas. Uno de los grandes de siempre, sin embargo, como les pasó a muchos atletas de su generación, no pudo disputar los Juegos Olímpicos. Cornelius Dutch Warmerdan (1915-2001), un estadounidense de padres neerlandeses, considerado el rey del bambú, llevó la plusmarca mundial de 4.54 a 4.77 m el 23 de mayo de 1942. Este salto se mantuvo en lo más alto de las listas mundiales durante 15 años. En 1957, su compatriota Bob Gutowski (1935-1960), registró un centímetro más. Gutowski había sido plata en los Juegos Olímpicos el año anterior, detrás de otro estadounidense, Bob Richards (1926), pastor protestante. Richards nunca consiguió una plusmarca mundial en la prueba, pero es el único atleta que ha ganado dos oros olímpicos en este concurso, en 1952 y en 1956. Además fue bronce en 1948.

La pértiga de aluminio, así como su sucesora, de acero, tuvieron un corto recorrido. A principios de los 60 irrumpió la pértiga de fibra de carbono, que revolucionó la prueba. El 2 de julio de 1961, Don Bragg (1935-2019), también estadounidense, realizó la única plusmarca mundial con pértiga de acero, 4.80 m. Meses después se proclamaría campeón olímpico. Desde ese día de 1961 hasta el 21 de junio de 1969, se superaron 16 plusmarcas mundiales, hasta 5.44 m. Todos los protagonistas, menos uno, el finlandés Pentti Nikula (1939) fueron estadounidenses. El primer atleta en superar los 5 metros fue Brian Sternberg (1943-2013), que en 1963 saltó 5.00 y 5.08 m, entonces no se iba de centímetro en centímetro. Su carrera atlética tuvo un trágico final, pues ese mismo año un accidente en sus entrenamientos le produjo tetraplejia. Sternberg perdió la plusmarca mundial a manos de John Pennel (1940-1993). Pennel se elevó unas semanas después hasta 5.13 y 5.20 m. En 1966 realizó 5.34 y en 1969 cerró la década con 5.44 m. No tuvo suerte en los Juegos Olímpicos. En 1964 con una lesión lumbar fue 11º y en 1968 saltó 5.40 m, que le habrían dado la plata, pero, según la regla de la época, abolida el año siguiente, si la pértiga pasaba por debajo del listón, como sucedió, el salto era nulo. Ocupó la quinta posición. Los campeones olímpicos de 1964 y 1968, Fred Hansen (1940) y Bob Seagren (1946) fueron los rivales de Pennel en la lucha por saltar más alto, con dos plusmarcas mundiales para el primero y tres para el segundo en esa década de los 60.

La enorme hegemonía estadounidense tocó a su fin a partir de la década de los 70. No obstante no desapareció de forma abrupta. Tanto en los Juegos Olímpicos de 1972 como en los de 1976, los plusmarquistas mundiales del momento eran de Estados Unidos, Bob Seagren que había saltado 5.63 m en 1972 y Dave Roberts (1951), que en junio de 1976 se había ido a 5.70 m. Pero el primero, al que la IAAF, hoy World Athletics, le prohibió el día anterior a la competición utilizar su nueva pértiga, resultó derrotado ante el alemán Wolfgang Nordwig (1943). Por su parte a Roberts, que solo intentó tres alturas, le perjudicó un nulo en 5.35 m, una táctica equivocada y un cambio súbito de tiempo atmosférico. Fue tercero, con 5.50 m, empatado con el ganador el polaco Tadeusz Ślusarski (1950-1998). Otro polaco, Władysław Kozakiewicz (1953) era el favorito, junto a los franceses Thierry Vigneron (1960) y Philippe Houvion (1957), para el oro olímpico en 1980. El polaco, en mayo de ese año, había superado la plusmarca mundial de Roberts con 5.72 m, pero resultó sobrepasado por Vigneron, 5.75 m en dos ocasiones, y Houvion, 5.77 m, unos días antes de los Juegos. A la hora de la verdad, Kozakiewicz demostró ser un excelente competidor y se hizo con el oro con 5.78 m, pese a la hostilidad del público de Moscú, al que le dedicó un expresivo gesto. Los franceses estuvieron por debajo de lo esperado con Houvion cuarto y Vigneron séptimo.

En 1983 se celebró en Helsinki el primer campeonato del mundo al aire libre. En el salto de pértiga se produjo la presentación internacional del que sería el mejor de la historia en esta modalidad, el ucraniano, entonces soviético, Sergei Bubka (1963). Bubka, que tenía 5.72 m como mejor marca, se hizo con el oro con 5.70 m. El plusmarquista mundial, 5.81 m, el ruso, entonces soviético, Vladimir Polyakov (1960) solo pudo ser décimo. Bubka inició en 1984 la serie de plusmarcas mundiales que realizaría durante una década. En total superó 17 plusmarcas al aire libre y 18 en pista cubierta, en varios casos estas fueron superiores a aquellas, pero entonces la IAAF no consideraba como absolutas las plusmarcas mundiales en sala. Comenzó el 15 de enero de 1984 con 5.81 m bajo techo. Al aire libre arrancó el 26 de mayo de ese año con 5.85 m. La barrera de los seis metros cayó pronto, el 13 de junio de 1985, en París. Sus topes fueron 6.15 m en sala el 21 de febrero de 1993 y 6.14 m al aire libre el 31 de julio de 1994. Hasta ese año, solamente el ruso Radion Gataullin (1965), con 6.02, y él mismo habían superado los seis metros. Fue seis veces campeón del mundo al aire libre. No le fue tan bien en los Juegos Olímpicos. No participó en 1984 por el boicot del bloque del Este, ganó el oro en 1988, en 1992 sorprendentemente hizo tres nulos seguidos, dos en 5.70 y unos en 5.75 m, en 1996 estaba lesionado y en 2000, ya lejos de sus mejores momentos, no pasó a la final.

Desde 1998 la IAAF considera plusmarcas mundiales absolutas las conseguidas en los concursos en pista cubierta si son superiores a las realizadas al aire libre, por tanto los 6.15i de Bubka se convirtieron en plusmarca absoluta. No se superó hasta el 15 de febrero de 2014, 21 años más tarde, cuando Lavillenie hizo 6.16 m. Lavillenie fue campeón olímpico en 2012 y subcampeón, tras Thiago Braz 2016. Desde 1968, tan solo dos estadounidenses han vuelto a ser campeones olímpicos de la prueba Nick Hysong (1971) en 2000 y Timothy Mack (1972) en 2004. Esta temporada al aire libre Duplantis tiene la ocasión de seguir acercándose a esos 6.25 m que pronosticó Lobito Ruiz hace cuatro años y de proclamarse campeón mundial al aire libre, el único título que, a sus 22 años, todavía no tiene.

Los mejores atletas de 2021

Tras no pocas dudas, en esta temporada atlética 2021, que está dando sus últimos coletazos, se pudieron celebrar los Juegos Olímpicos de 2021, sin público, pero con los atletas en una excelente forma. El rendimiento general en esta temporada ha sido francamente bueno, con siete plusmarcas mundiales en pruebas olímpicas, tres de ellas conseguidas en los Juegos, a saber: el noruego Karsten Warholm (1996), 46.70 y 45.94 en los 400 m vallas, el estadounidense Ryan Crouser (1992), 23.37 m en lanzamiento de peso, la neerlandesa Sifan Hassan (1993), 29:06.82 en 10 000 m, la etíope Letesenbet Gidey (1998), 29:01.03 en la misma distancia, la estadounidense Sydney McLaughlin (1999), 51.90 y 51.46 en los 400 m vallas, la venezolana Yulimar Rojas (1995), 15.67 m en triple salto, y la china Jang Yiayu (1996), 1h23:49 en los 20 Km marcha. Además de las tres plusmarcas reseñadas, 400 m vallas en ambas categorías, y triple salto femenino, en la competición olímpica se superaron otras ocho plusmarcas olímpicas, en categoría masculina, 1500 m en dos ocasiones, lanzamiento de peso y decatlón, en categoría femenina 100 m, 1500 m y 100 m vallas, y el relevo mixto 4 x 400 m.

Con estos magníficos mimbres, decidir quiénes han sido los mejores de la temporada no es una tarea fácil. No resulta sencillo comparar unas pruebas con otras. Además de los parámetros objetivos, plusmarcas, victorias, medallas, promedio de marcas, hay un componente subjetivo, emocional, del que ningún analista se puede abstraer, aunque diga lo contrario. De modo que este análisis tiene un componente personal inevitable, aunque intente basarse mayormente en los logros de cada atleta.

En la categoría masculina hay dos atletas que destacan por encima del resto, Ryan Crouser y Karsten Warholm. El estadounidense ha hecho una temporada perfecta, con su oro olímpico y su plusmarca mundial de 23.37 m, que borraba el anterior tope universal de su compatriota Randy Barnes (1966), 23.12 m en 1990. Barnes tuvo una trayectoria salpicada por consumo de sustancias ilegales, por lo que siempre hubo muchas dudas acerca de su lanzamiento. Incluyendo las competiciones en sala, Crouser ha disputado esta temporada dieciséis pruebas, con dieciséis victorias, una de ellas el oro olímpico. En total ha lanzado en 34 ocasiones más de 22.50 m, distancia que este año solamente su compatriota Joe Kovacs (1989) ha superado, dos veces.

Karsten Warholm ha tenido una temporada con muy pocas competiciones, dirigida a la consecución del oro olímpico, algo que no tenía nada fácil. Con 46.87 del año anterior, el noruego poseía, al comenzar la temporada al aire libre, la segunda mejor marca de siempre en los 400 m vallas. El 26 de junio se vio superado cronométricamente por su gran rival, el estadounidense Rai Benjamin (1997), que en las pruebas de selección olímpica de su país realizó 46.83. Warholm respondió unos días después, el 1 de julio, con una nueva plusmarca mundial de 46.70. La final olímpica superó todas las expectativas. El noruego rompió el cronómetro con unos estratosféricos 45.94, pero Benjamin no se lo puso nada fácil, segundo con 46.17, mientras el brasileño Alison dos Santos (2000) era tercero con 46.72. Warholm solamente ha corrido siete 400 vallas esta temporada. En todos ellos ocupó la primera posición. Comenzó con la plusmarca mundial de 46.70, en Oslo, en Mónaco realizó 47.08, en Tokio 48.65, 47.30 y 45.94, en Zúrich 47.35 y finalmente en Berlín 48.08.. A principios de junio hizo un 300 vallas en 33.26. Participó además en un 400 lisos, el 26 de agosto en Lausana. Se esperaba un registro alrededor de 44.00, pero sorprendentemente se quedó en 45.51 y la cuarta posición.

Otro atleta que ha destacado sobremanera ha sido el noruego veinteañero Jakob Ingebrigtsen (2000). Sin haber cumplido los 21, Ingebrigtsen es plusmarquista europeo de 1500 y 5000 m, campeón de Europa de ambas distancias y campeón olímpico de 1500 m, con plusmarca olímpica. Comenzó la temporada con plusmarca europea de 1500 m bajo techo, 3:31.80, y doble oro continental en 1500 y 3000 m. El 10 de junio hizo 12:48.45, plusmarca europea de 5000 m y mejor marca del año. Sin embargo, una enfermedad respiratoria lo mantuvo unos días fuera de combate. Un tercer puesto en el 1500 de Mónaco le hizo cambiar sus planes olímpicos y centrarse solo en este distancia. En un mano a mano con su gran rival, el keniano Timothy Cheruiyot (1995), la final olímpica, uno de los mejores 1500 de la historia, parecía una carrera de reunión. El noruego se impuso con 3:28.32, nueva plusmarca europea y olímpica. Tras los Juegos, Ingebrigtsen ganó la milla de Eugene, con mejor marca de 3:47.25, los 3000 m de Lausana, y resultó derrotado por Cheruiyot en Zúrich, con 3:31.45, 0.08 más que el keniano. Cerró la temporada con un 1500 en 3:33.26 en el campeonato de Noruega, corriendo solo.

También han sobresalido el pertiguista sueco Armand Duplantis (1999), oro olímpico en pértiga y con solo dos competiciones este año en las que no fue primero. En invierno fue campeón europeo en sala. El decatleta canadiense Damian Warner (1989) con su victoria en Tokio se convirtió en el cuarto primo de Supermán, según la terminología del exdecatleta británico Daily Thompson (1958), para referirse a los registros superiores a 9000 puntos, con 9018 puntos, plusmarca olímpica. Al fondista ugandés Joshua Cheptegei (1996) le faltó decisión, probablemente debido a una lesión previa, para cambiar de ritmo en los 10 000 m olímpicos, prueba en la que fue segundo, pero se mostró intratable en los 5000 m. Finalmente el maratoniano keniano Eliud Kipchoge (1984) consiguió su objetivo de convertirse el doble campeón olímpico.

En categoría femenina tampoco es fácil elegir. Probablemente hay tres atletas por encima del resto, la velocista jamaicana Elaine Thompson-Herah (1992), Sydney McLaughlin y Yulimar Rojas. La jamaicana, con sus oros olímpicos en los 100 y los 200 m se ha convertido en la primera mujer en realizar un doble doble olímpico en velocidad, es decir, repetir oro en los 100 y en los 200 m. Fue también campeona en el relevo de 4 x 100 m. Ha realizado 10.54 y 21.53. Tan solo la estadounidense Florence Griffith (1959-1998) ha corrido más rápido, pero sus registros están muy cuestionados, no solo por el viento. Esta temporada ha bajado de 10.80 nueve veces y ha tenido en su compatriota Shelley Ann Fraser-Pryce (1986) una durísima rival, que este año ha hecho su mejor marca personal, 10.60.

Los paralelismos de esta temporada entre los 400 m vallas masculinos y los femeninos son sorprendentes. Como Warholm, Sydney McLaughlin llegó a Tokio como reciente plusmarquista mundial, 51.90, pero con una rival muy pareja, su compatriota Dalillah Muhammad (1990). La competencia entre ambas en la final olímpica dio lugar a un nuevo tope universal, 51.46, para McLaughlin, y unos excelentes 51.58 para Muhammad. La pujante neerlandesa Femke Bol (2000) fue bronce con 52.03, plusmarca europea. Las dos estadounidenses ganaron otro oro, en el relevo 4 x 400 m. McLaughlin apenas compitió en los 400 m vallas. Tan solo disputó una carrera, a principios de temporada, además del campeonato de Estados Unidos y los Juegos Olímpicos, tres rondas cada uno. Previamente, durante los meses de abril y mayo se dedicó a los 100 m vallas, distancia en la que mejoró hasta 12.65. Dio por cerrada su temporada tras los Juegos.

La portentosa saltadora Yulimar Rojas llegó a los Juegos en el mejor momento de su vida. Su superioridad era tal, que casi se daba el oro olímpico por descontado. Se dudaba si habría o no plusmarca mundial. Finalmente, en el último salto, se fue a 15.67 m, 17 cm más que el anterior techo universal. Esta temporada ha superado los 15.00 m en 16 ocasiones. Tan solo otra atleta, la portuguesa Patrícia Mamona (1988), ha saltado más de 15 metros esta temporada, 15.01 m. Obviando las absurdas normas de los saltos en la Liga de Diamante, la venezolana ha tomado parte en 9 concursos de triple salto y ha obtenido nueve victorias.

Hubo otras tres atletas que también realizaron una gran temporada. Sifan Hassan, además de su breve plusmarca mundial de 10 000 m, fue doble campeona olímpica de 5000 y 10 000 m. Intentó un triplete inédito que incluía el 1500, pero en esta distancia resultó derrotada y fue bronce. Su próximo reto probablemente sea, junto a Gidey, las barreras de 14 y 29 minutos. Por su parte la jovencísima estadounidense Athing Mu (2002) sorprendió en las pruebas de selección olímpica con una victoria en 800 con 1:56.07. En Tokio mejoró hasta 1:55.21, que le sirvió para ganar el oro. Repitió metal en el relevo 4 x 400 m. Tras los Juegos, rebajó su marca a 1:55.04. Siendo aún sub20, el futuro tanto en la vuelta como en las dos vueltas parece suyo. Finalmente la keniana Faith Kipyegon (1994) impidió el triplete de Hassan, y de paso se llevó su segundo oro en 1500 m, por segunda vez en la historia de la categoría femenina. Este año realizó su mejor marca, 3:51.07, lo que la convierte en una muy seria candidata a ser la primera mujer en correr la distancia en menos de 3:50.00.

Hasta aquí lo objetivo, ahora toca lo subjetivo. Para quien esto escribe, que será diferente de lo que decida la World Athletics, estos son los mejores:

Hombres

  1. Ray Crouser
  2. Karsten Warholm
  3. Jakob Ingebrigtsen (aquí bien podría estar también Armand Duplantis)

Mujeres

  1. Elaine Thompson-Herah
  2. Sydney McLaughlin
  3. Yulimar Rojas