El 1500 en España (IV). Abascal y González entre los mejores

La eliminación en la primera ronda de los Juegos de 1984 fue una enorme decepción para José Luis González (1957). El mismo día dijo a la prensa: A la hora de la verdad he demostrado que soy un atleta mediocre, tirando a malo, porque no tengo final. No quiero justificarme. Pensó muy seriamente en la retirada. Debió de resultarle muy complicado sobreponerse psicológicamente, pero lo consiguió con creces, porque en 1985 hizo la que probablemente fue la mejor temporada de su vida deportiva. De vuelta a la pista cubierta, fue plata en los primeros Juegos Mundiales (competición antecedente del Mundial en sala) y consiguió nuevamente el oro en el Europeo en sala de 1500 metros. Al aire libre tuvo un gran comienzo con plusmarca española de 5000 m el 27 de junio en Oslo. Su tiempo de 13:15,90 le permitió ser el 6º atleta de ese año. El 16 de julio, en Niza, González intervino con mucho éxito en uno de los mejores 1500 de siempre. Los organizadores consiguieron reunir a los mejores mediofondistas del momento. Allí estaban Steve Cram (1960), Said Aouita (1959), Steve Scott (1956) o el propio González. Se esperaba, curiosamente, que el brasileño campeón olímpico de 800 m Joaquim Cruz (1963) se acercase a los 3:30,77 que Steve Ovett (1955) tenía como plusmarca mundial. El ritmo fue trepidante desde el inicio, con pases de 54,1 y 1:53,7. Cram, muy serio y concentrado, se colocó detrás de las liebres desde el principio, con Cruz y González cerca de él, mientras Aouita, nervioso y descolocado, no encontraba su sitio. Cruz comenzó a dar muestras de flaqueza a partir de los 800 metros, momento que aprovechó el toledano para sobrepasarlo. A falta de una vuelta Cram daba un fuerte tirón, con González y Aouita, que había llegado a estar a 7 metros de la cabeza, inmediatamente detrás. Cram pasaba el 1200 en 2:49,7, unos 8 metros por delante de González, al que en ese momento sobrepasaba Aouita. Cram mantuvo la primera posición y, con 3:29,67, se convirtió en el primer atleta en correr los 1500 m por debajo de 3:30,00. Aouita, pese a su gran remontada, se quedó a 0,04 del vencedor. González fue tercero con 3:30,92, 4ª mejor marca de siempre en aquel momento.

 

Poco después, el 27 de julio, González volvía a Oslo, esta vez para correr la milla de ensueño. Volvía a enfrentarse a Cram y a Scott. No estaba Aouita, pero sí el plusmarquista mundial (3:47,33), el británico Sebastian Coe (1956). La carrera fue muy rápida. Se pasó el primer cuarto de milla en 56,01, con Cram algo alejado de las liebres y la media milla en 1:53,82, con Coe inmediatamente detrás de Cram. En la contrarrecta de la tercera vuelta González se colocaba detrás de Coe. Los 3/4 de milla los pasó Cram en 2:53,14. El ritmo se había enlentecido, pero un último cuarto de Cram en 53,18 le permitió realizar 3:46,32, nueva plusmarca mundial. Coe, que le aguantó el ritmo a Cram, claudicó a falta de 150 metros, lo que aprovechó González para adelantarlo y ocupar una excelente segunda plaza con 3:47,79, plusmarca española aún vigente y 5ª mejor marca de siempre.

 

Como en 1981, González no pudo terminar la temporada. Renunció al campeonato de España, que ganó fácilmente José Manuel Abascal (1958), por 5ª y última vez, y contribuyó con su triunfo en 1500 m a que España ascendiese a la categoría A de la Copa de Europa, pero a mediados de agosto tuvo que poner fin a la temporada estival. Abascal, que no había hecho pista cubierta y no había estado en buenas condiciones la primera parte de la temporada al aire libre, tomó el relevo con un intento el 13 de agosto de recuperar la plusmarca española. Eligió su pista de la Ciudad Universitaria de Barcelona. No lo consiguió, pero con 3:31,69 mejoró de largo su plusmarca personal. A continuación encadenó en 9 días 4 1500 por debajo de 3:33,00: 3:32,52 (Zúrich, 21 de agosto), 3:32,73 (Colonia, 25 de agosto), 3:32,17 (Coblenza, 28 de agosto) y 3:32,86 (Bruselas, 30 de agosto). El 3 de septiembre, en Santander, superaba su propia plusmarca española de 2000 m con 4:54,88, a 3,49 de la plusmarca mundial. El 7 de septiembre, en Roma, se impuso en la final del Gran Prix. Su gran final de temporada le vale a Abascal la plaza de 1500 m de la selección de Europa en la Copa del Mundo, que se celebraría en Camberra el 5 de octubre. Allí, fuera de su mejor momento, y con un codazo de Omar Khalifa (1956) ocupaba la 4ª plaza. En un año enorme para el 1500 en el ámbito mundial, con 2 plusmarcas mundiales y 3 atletas sub30, los españoles fueron 4º y 5º del año, y 5º y 7º de siempre.

En 1986 había Europeo al aire libre. Se celebraría en Stuttgart a finales de agosto. El Europeo en pista cubierta tendría lugar en Madrid. Por ello, la RFEA presionó a Abascal, que no estaba en su mejor momento, para que tomase parte en el 3000. El cántabro acabó accediendo, pero su mala forma se confirmó cuando quedó fuera de la final de forma contundente. Quien sí estaba en un momento excelente fue González, que ganó su tercer oro en 1500 m. En marzo de ese mismo año superaba, con 3:36,03, tiempo conseguido en el Palacio de Deportes de Oviedo, la plusmarca mundial de 1500 m en sala. Inicialmente se había considerado plusmarca mundial el tiempo de paso de 3:35,6 que había marcado Eamon Coghlan (1952), de paso para su plusmarca mundial de la milla de 3:50,6 en San Diego en 1981. Un año más tarde, dejó de aceptarse este tiempo pues no se pudo acreditar que hubiese un número suficiente de cronometradores, por lo que González pasó a ser plusmarquista mundial oficialmente. Coghlan, no obstante, había mejorado su plusmarca de la milla a 3:49,78 en 1983. No le cronometraron el paso por el 1500, pero es muy probable que hubiese sido más rápido de 3:36,0.

El Campeonato de Europa al aire libre, que se celebraba a finales de agosto, hizo que los atletas retratasen su puesta a punto. El oro en el campeonato de España se lo llevó por 4ª y última vez José Luis González, aunque aún ganaría otro más en 5000 m en 1990. Abascal renunció por lesión. Unos días después, sin embargo, pudo recuperarse para intentar mejorar la plusmarca española. Una vez más lo intentó en la pista de la Ciudad Universitaria de Barcelona. Realizó unos excelentes 3:31,13, a 0,21 del tope nacional, mejor marca mundial del año y 6ª de siempre. Unos días después, González registró 3:32,90, con lo que los dos españoles acudían a Stuttgart con las dos mejores marcas europeas de la temporada. Sus grandes rivales eran a priori los británicos Sebastian Coe y Steve Cram. Pero a la hora de la verdad, estos dos atletas se mostraron muy superiores al resto. Había tres series semifinales. Se clasificaban los 3 primeros y 3 tiempos. Abascal corría en la primera serie y en un apretado final solo pudo ser 4º, con un tiempo que finalmente no le valió para clasificarse. José Luis Carreira (1962) en la 2ª serie y González en la 3ª pasaron sin problemas. Las medallas parecía que se repartirían entre Coe, que ya había ganado el 800, Cram y González. La final discurrió muy lenta con pases de 1:03,85 y 2:07,59, con muchos codazos y tropiezos. El ritmo se avivó en el 1200 con 3:03,21. En ese momento Cram pasaba a la primera posición, con González, muy decidido, detrás y Coe tercero. Cram siguió acelerando. A falta de 150 metros González perdía la segunda posición en favor de Coe. Cram mantuvo la cabeza y ganó con 3:41,07. Coe fue plata y González se vio sobrepasado en los últimos 50 metros por el holandés Han Kulker (1959), al que había batido fácilmente en el Europeo en sala y que ya había dejado fuera de la final a Abascal.

 

Me voy a ir de este negocio sin haber ganado ninguna medalla fueron las palabras del toledano tras quedarse fuera del podio. Esta vez había corrido tácticamente muy bien, pero no estaba en la forma del año anterior. A sus 28 años, solo tenía medallas en pista cubierta. Tras hacer algunas pruebas en el circuito europeo, González acabó la temporada ganando en la Milla de la 5ª Avenida, donde Abascal fue 3º. Antes de ir a Nueva York, el cántabro había rebajado su plusmarca española de 2000 m a 4:52,40, a 1 segundo del primado mundial de Steve Cram. El tiempo en 1500 m de Abascal fue finalmente el 3º de ese año y el de González el 5º. Los dos españoles seguían arriba, pero ninguno de los dos fue capaz de demostrarlo en el campeonato del año, el Europeo de Stuttgart.

En 1987 se celebraba el segundo Campeonato Mundial en pista al aire libre, en Roma, pero antes tendría lugar por primera vez el Campeonato Mundial en sala. Dos años antes  París había albergado los Juegos Mundiales. Tendrían lugar en Indianápolis. Por penúltima vez coincidirían con el Campeonato de Europa, cuya sede era la ciudad francesa de Lievin. Los dos mediofondistas españoles prepararon la pista cubierta, pero no coincidieron. Mientras Abascal corrió el Mundial, en el que fue plata en 1500 m, González ganó el 3000 del Europeo, su 4º oro. Al aire libre ambos comenzaron magníficamente. En Praga, el 27 y 28 de junio, España participaba por primera vez en la final A de la Copa de Europa y era favorita para el descenso, pero una soberbia actuación del conjunto español hizo que se pudiese mantener la categoría. Dos de los puntales del equipo nacional fueron González y Abascal. El toledano se impuso en un 1500 muy lento a Steve Cram, con una última vuelta alrededor de 50 segundos. El cántabro ganó el 5000, batiendo a Tim Hutchings (1958), 4º en LA84 y bronce en el Europeo de Stuttgart. 6 días después en Oslo, González con 13:12,34, bien secundado por Abascal, 13:12,49, superaba su propia plusmarca española de 5000 m. El 19 de julio Abascal ratificaba su buena forma en un 1500 en 3:33,66, pero su buen hacer se truncó con una lesión que acabaría forzando su retirada 2 años después. Tomó parte en el 5000 del Mundial con un resultado similar al 3000 en sala de Madrid el año anterior. González, por su parte, renunció al Campeonato de España, que ganó Andrés Vera, y se presentó en el Mundial de Roma con una mejor marca de 3:33,01, que era la 3ª mejor de los participantes en el 1500. González fue 2º en su serie y en su semifinal con lo que se clasificó fácilmente para la prueba definitiva. Esta comenzó de forma muy lenta con el primer 400 en 1:03,46. Al pasar por los 500 metros Cram se colocaba en cabeza, relevado por el keniano Joseph Chesire (1961) 200 metros más adelante, quien daba paso al 800 en 2:03,90. Cram recuperaba la cabeza a falta de 500 metros y pasaba en 2:57,74 el 1200, con el somalí Abdi Bile (1961) segundo y González tercero. Cram trataba de forzar al máximo pero no consiguió despegar a sus rivales y se vio sobrepasado a falta de 150 metros por el africano y a falta de 100 por el español, cuyas posiciones ya no variarían. Abdi Bile se hizo con la victoria con 3:36,80, mientras González era segundo con 3:38,03.

 

A sus 29 años el toledano, por fin conseguía una medalla en un gran campeonato. Ya no era descabellado pensar en una medalla olímpica, aunque las cosas acabaron resultando bastante diferentes, pues Roma supuso el punto más alto en la carrera atlética de González. En 1988 repitió oro en el 3000 del Europeo de pista cubierta, pero no pudo acudir a los Juegos de Seúl por una inoportuna lesión. En 1989 fue segundo en el 3000 del Mundial en sala detrás de Aouita y delante del alemán Dieter Baumann (1965), subcampeón olímpico de 5000 m. Al aire libre solo pudo completar media temporada, en la que hizo 3:33,33, debido nuevamente a problemas físicos. En 1990 fue campeón de España de 5000 metros, aunque eligió los 1500 m para el Europeo de Split. Tras haberse impuesto en su semifinal, fue 6º en una accidentada final, justo detrás de Steve Cram. El 11º de esa final fue el soriano Fermín Cacho (1969) que tanto daría que hablar en muy poco tiempo. González siguió compitiendo hasta su retirada en 1992. En el Mundial de 1991 se quedó en semifinales y en los Juegos de Barcelona en la primera ronda. En el Europeo en sala de 3000 metros de ese año 1992 aun había conseguido medalla de bronce.

En una encuesta realizada en 1991 a atletas, entrenadores, periodistas y aficionados, González resultó elegido el mejor atleta español de la historia, por delante de Mariano Haro (1940) y de Abascal. La rivalidad entre Abascal y González llevó al 1500 español a cotas inimaginables unos años antes. Rebajaron la plusmarca española de 3:40,0 a 3:30,92. Si en 1981 solo ellos dos en España habían bajado de 3:40,00, 10 años después, al terminar 1991, lo habían hecho 25 atletas. La repercusión mediática de ambos fue enorme. La gente era, estilo futbolero, de Abascal o de González. La popularidad del atletismo creció como la espuma y, sin duda, esto contribuyó a que aumentase su práctica. Además hicieron que el nivel del 1500 en España creciese exponencialmente, lo que permitió el nacimiento de una generación, encabezada por Fermín Cacho, que acabó superando a sus precursores.

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El 1500 en España (III). Abascal y González en Helsinki y Los Ángeles

En 1983 en Helsinki se celebraba el primer campeonato del mundo de atletismo en pista al aire libre. Tras los boicots de los países africanos a los Juegos de Montreal 1976 y de varios países occidentales a los Juegos de Moscú 1980, los mejores atletas sin excepciones por fin competirían entre si. Tras los problemas físicos de Steve Ovett (1955) y Sebastian Coe (1956), el 1500 se presentaba muy abierto. Además de los dos británicos, su joven compatriota Steve Cram (1960), los estadounidenses Steve Scott (1956) y Sydney Maree (1956), el sorprendente mejor marquista del año, el marroquí Said Aouita (1959), y los españoles José Manuel Abascal (1958) y José Luis González (1957) contaban para estar entre los mejores en ese kilómetro y medio del primer Mundial.

Los españoles se presentaban en la capital de Finlandia en buenas condiciones. En pista cubierta, Abascal había repetido plata en el Europeo, un año en que González no compitió en sala. El toledano comenzó, sin embargo, muy bien la temporada al aire libre. El 24 de junio saltó a las portadas de los periódicos cuando en París batió a Sebastian Coe, con 3:34,84, por 3:35,13 del británico. Poco después se descubriría que Coe padecía una enfermedad parasitaria llamada toxoplasmosis, lo que lo obligó a dar por terminada su temporada. 4 días después en Oslo, González, junto con Abascal, que había hecho 3:35,88 poco antes, se enfrentaba a Steve Ovett. El cántabro se cayó en la última recta, ayudado por los potentes movimientos de brazos del británico, que se impuso con 3:33,81. González, que disputó la victoria hasta el final, fue segundo con su mejor marca personal, 3:33,93. Ni Abascal ni González disputaron el Campeonato de España, que tenía lugar en San Sebastián entre el 22 y el 24 de julio. La RFEA permitió a los mejores atletas no tomar parte en los Campeonatos, por lo que hubo varias ausencias significativas, entre ellas, las de los dos mediofondistas. La victoria en el 1500 se la llevó el leonés Colomán Trabado (1958). Campeón de Europa de 800 m en sala, decidió cambiarse a la prueba en la que el año anterior, con 3:39,6 había sido el tercer español en bajar de 3:40,0.

González, que parecía en gran forma, se mostró, sin embargo, muy titubeante en las series del 1500 del Mundial. Mientras Abascal entraba cómodamente segundo en la cuarta serie y pasaba a semifinales por puestos, González, tras ser 8º en la tercera serie, lograba in extremis la clasificación por tiempos con el peor registro. En las semifinales se confirmaron los peores temores y el toledano se quedó fuera de la final, en la que entró sin problemas Abascal. Otro ilustre eliminado fue el estadounidense Maree. Pese a ello, la final tenía un nivel muy alto y las medallas se presentaban muy caras sin un claro favorito para el oro. El cántabro esperaba una carrera rápida, pues su menor aceleración final hacía que le perjudicasen las pruebas muy tácticas. Las semifinales se habían ganado con 3:36,43 y 3:35,77. La final, sin embargo, resultó desesperadamente lenta con pases de 1:05,02 y 2:07,76. A falta de 500 metros el marroquí Said Aouita cambió bruscamente de ritmo llevándose con él a Cram, Scott y Abascal, dando paso al 1200 en 3:03,82. Cram sobrepasó al norteafricano en el último 200 y se acabó haciendo con el oro en 3:41,59. Aouita aguantó la segunda posición hasta que a falta de 50 metros lo adelantó Steve Scott, que sería plata. Abascal peleó con todas sus fuerzas para entrar en el podio, pero en la última recta perdió la 4ª posición en favor de Steve Ovett, muy atrás a la hora del tirón definitivo.

Es probable que a Abascal le hubiese beneficiado una carrera más rápida, pero lo cierto es que los 4 atletas que le precedieron en Helsinki acabaron 1983 con mejor marca que él. Tras el Mundial ganó el 1500 de la final B de la Copa de Europa, con 3:33,63, vigente plusmarca de la competición y se quedó muy cerca de su plusmarca española, al hacer 3:33,18 en Zúrich. Unos días después resultó derrotado por José Luis González en Bruselas. Tras su actuación en Helsinki, el toledano tuvo un rendimiento muy irregular, pero consiguió con 3:33,44 en el Memorial van Damme su mejor marca de siempre. El vencedor fue Cram con 3:31,66, a 0,3 de la plusmarca mundial. Abascal fue 3º con 3:35,23. El cántabro terminó el circuito europeo con una gran victoria en Roma, en la distancia de la milla, mejor marca personal de 3:51,71. Unos días después Aouita, a quien había derrotado Abascal en Roma, batía González (2º) y a Abascal (3º) en los 1500 de los Juegos del Mediterráneo. Los españoles acabaron 6º  y 7º del mundo en un año en que hubo 2 plusmarcas mundiales y 6 atletas por debajo de 3:33,0, pero mientras Abascal había confirmado su solidez en la alta competición, para González seguía siendo una asignatura pendiente.

En 1984 tendrían lugar los Juegos Olímpicos en Los Ángeles. La decisión de encargar a LA la organización de los Juegos se había tomado en 1978. La ciudad californiana era la única candidata. Tras el boicot a los Juegos de Moscú decretada por el Presidente James Carter (1924), se esperaba que la Unión Soviética respondiese no acudiendo a LA. Y así fue, el 8 de mayo de 1984 anunciaron que no irían a los Juegos aludiendo cuestiones de seguridad y sentimientos antisoviéticos. Los países comunistas secundaron el boicot soviético salvo Yugoslavia, Rumanía y China. En atletismo el boicot afectó principalmente a las pruebas femeninas y a los lanzamientos masculinos. En carreras masculinas apenas tuvo efecto.

En la temporada invernal, González tampoco compitió en sala. Sí lo hizo Abascal que había realizado en East Rutherford la mejor marca mundial de la milla en pista cubierta con 3:55,69. Una inoportuna infección respiratoria le impidió disputar la final del Europeo en sala. La temporada al aire libre de los dos españoles se inició en abril con un enfrentamiento en París en una milla urbana, ante un renacido Steve Ovett, que el año anterior había recuperado la plusmarca mundial con 3:30,77. El británico, no sin dificultades resultó vencedor, dando una gran impresión. Ya en junio, en Oslo, volvieron a citarse Ovett y González y el resultado fue similar al del año anterior, con victoria por 0,11 del británico con 3:34,50. Abascal entretanto se había lesionado y se llegó a cuestionar su participación en los Juegos. En el campeonato de España, celebrado del 29 de junio al 1 de julio, González optó sorprendentemente por los 800 metros, prueba en la que fue 5º. Abascal, lejos de su mejor forma, ganó con polémica el 1500. En la última recta el castellonense Andrés Vera (1960) y el cántabro sufrieron un encontronazo en el que Vera se llevó la peor parte. Abascal decidió dejar de competir e intensificar los entrenamientos para tratar de recuperar la forma. El 27 de julio, tras una prueba positiva en 2000 metros, en la que hizo 5:01,1, plusmarca española, el cántabro decidía ir a Los Ángeles a disputar el 1500 de los Juegos.

Abascal confirmó su buena forma en su serie y en su semifinal de los Juegos, al imponerse en ambas con el mejor tiempo global en 3:37,68 y 3:35,70 respectivamente. Sin embargo, sorprendentemente, José Luis González se quedaba eliminado en la primera ronda con 3:47,01 en la primera serie a más de 8 segundos del ganador, dando una pobre impresión. La final resultó, afortunadamente para el cántabro, mucho más rápida que en Helsinki. No había un claro favorito, pues Aouita había preferido el 5000, Cram había llegado corto de preparación, Ovett, con problemas físicos y Coe era una incógnita tras su polémica selección después de 2 años muy complicados. No obstante había dado muy buena impresión con su plata en 800. Se pasó el 400 en 58,85 y el 800 en 1:56,81, en ese momento con Steve Scott en cabeza. A falta de 600 metros, Abascal decidió avivar el ritmo para evitar una última recta multitudinaria. El cántabro pasó el 1200 en 2:53,21. En ese momento Steve Ovett, que ya había tenido problemas respiratorios en la final de 800 m, abandonaba.  A falta de 200 m solo Coe y Cram, que sobrepasaban al cántabro, aguantaban el ritmo. Coe se impuso, majestuoso, con 3:32,53, nueva plusmarca olímpica, Cram fue plata con 3:33,40 y Abascal logró mantener el bronce con 3:34,30.

El bronce de Abascal tuvo un impacto mediático enorme en España. Era la primera medalla del atletismo español en una carrera en pista, y además en la entonces considerada prueba reina. En las reuniones posolímpicas, Abascal no estuvo lejos de su plusmarca nacional. Hizo 3:33,69, tiempo con el que fue el 6º atleta del año. González, con el tiempo realizado en Oslo en julio de 3:34,61, fue el 16º del año.

En la final de LA hubo otro español, Andrés Vera Llorens (Castellón de la Plana, 31 de diciembre de 1960). En los primeros años de su carrera se dedicó al 800, prueba en la que había participado en el Europeo de 1982. En 1983 fue campeón de España de las 2 vueltas, distancia en la que realizó su mejor marca, 1:46,85, en 1984. En 1983 en 1500 m había sido 4º en la Universiada de Edmonton, a 0,03 del bronce con mejor marca personal de 3:41,27. Al año siguiente realizó 3:37,53, que le valió para su selección olímpica. Su actuación en LA fue excelente. Tercero en su serie con 3:45,44 y en su semifinal con plusmarca personal de 3:36,55, se plantó brillantemente en la final, donde ocupó un magnífico 7º puesto con 3:37,02.Vera había realizado un papel perfecto en los Juegos, ya que había llegado en su mejor forma en el mejor momento. Tras un año plagado por problemas físicos, en 1986, pese a realizar 3:35,86, su mejor marca en 1500 m, no acudió al Europeo al aire libre porque hubo tres atletas mejores que él. En 1987 fue 6º en el Europeo en sala, se proclamó campeón de España de 1500 m al aire libre y acudió al Mundial de Roma, pero las lesiones acabaron apartándolo de la alta competición.

En 1984 sucedió un hecho inédito. Hubo 5 atletas con mínima olímpica en 1500 m, que entonces era de 3:39,0. Además de los citados Abascal, González y Vera, el barcelonés Jaime López Egea (1955) y el madrileño José Luis Carreira (1962). Egea tuvo una buena etapa de junior, en que corrió en 1:47,9 los 800 m. Fue campeón de España de 1500 m en 1977 y de 5000 m en 1987. En 1983 se había convertido, con 3:39,02, en el 4º español sub3:40. En 1984 hizo 3:37,64, que resultó su mejor marca de siempre. En 5000 m realizó 13:38,49 (1985). Por su parte Carreira, también procedente del 800, corrió en 1984 en 3:38,79. Fue bronce y plata en los Europeos en sala de 1500 m de 1985 y 1986 respectivamente. Ese 1986 corrió al aire libre en 3:35,56 y fue 9º en el Europeo. Tras 2 años de ausencia reapareció en 1989 corriendo 5000 metros, prueba en la que fue campeón de España ese año y en la que tuvo una destacada actuación en la Copa del Mundo, 3º con mejor marca personal de 13:25,94.

El 1500 en España (II). El camino hacia la élite de Abascal y González

La plusmarca de Jorge González Amo (1945) de 3:40,0, conseguida poco antes de los Juegos de México 1968, acabó mostrándose muy duradera. El madrileño Antonio Burgos (1949) se quedó muy cerca en 1972 cuando realizó 3:40,4. Pese a haber superado la mínima olímpica de 3:41,6 en dos ocasiones, la RFEA consideró que no tenía posibilidades de superar la primera ronda y no lo seleccionó para los Juegos de Múnich. Burgos fue 3 veces campeón de España de 1500 (1970, 1971, 1974). En 1974 fue 7º en los 3000 metros del Europeo en sala. Al aire libre se hizo con la plusmarca de la milla al correr la prueba en 3:59,0 (1974). El hermano menor de José María, Francisco Morera (1952) realizó 3:42,2 en 1973, año en que fue oro en el Nacional, pero no consiguió mejorar esta marca. Dos años después, en 1975, aparecían por primera vez en el Campeonato de España absoluto de 1500 dos jóvenes atletas que darían mucho que hablar, José Luis González (1957) y José Manuel Abascal (1958). Separados por unos meses de edad, aunque nacidos en años diferentes, revolucionarían en pocos años el 1500 español.

José Luis González Sánchez (Villaluenga de la Sagra, Toledo, 8 de diciembre de 1957) hizo su primera aparición internacional en el Mundial de Cross de 1975, cuando fue medalla de plata en categoría junior, justo delante del irlandés John Treacy (1957), que sería campeón absoluto en 1978 y 1979, además de plata olímpica en el maratón de LA84. González, junto con Cándido Alario (1957) 4º, Vicente de la Parte (1956) 18º y Luis Adsuara (1956) 20º, se hizo también con el bronce por equipos. En el campeonato de España absoluto en pista de ese año celebrado en Anoeta a principios de agosto, González, junior de primer año, fue 3º en un 1500 en el que se impuso el vigués Estanislao Durán (1954). Algo más de 2 semanas después tuvo lugar el Eurojunior en Atenas. González, que lideraba la lista europea junior en 5000 m con 14:00,8, compitió, sin embargo en 3000 m, distancia en la que acreditaba 8:10,8. Esta decisión resultó controvertida, a pesar del bronce que finalmente ganó el toledano en los tres kilómetros, por detrás del belga Yvan Naessens (1956) y del alemán Patrick Ilg (1957). Naessens no tuvo mucho más recorrido, no así Ilg, que fue campeón de Europa (1982) y mundial (1983) de 3000 m obstáculos.

José Manuel Abascal Gómez (Alceda, Cantabria, 17 de marzo de 1958) comenzó a practicar atletismo en Zaragoza, donde vivía con unos tíos. En 1974 se trasladó a la residencia Blume de Barcelona, donde había conseguido una beca para entrenar con Gregorio Rojo (1920-2006), antiguo fondista olímpico en Londres 1948. En 1975, siendo aún juvenil, participó, junto con José Luis González,  por primera vez en el campeonato de España absoluto de 1500 metros. Se clasificó para la final, en la que ocupó la 10ª posición. También acompañó a González al Eurojunior de Atenas. Abascal compitió en el 1500, prueba en la que fue 8º con 3:48,8, su mejor marca personal. El bronce fue para el futuro bicampeón olímpico Sebastian Coe (1956).

En 1976 ambos atletas coincidieron en categoría junior, pero entonces no había Mundial al aire libre. Abascal continuó progresando con marcas de 3:47,7 en 1500 m y 8:16,2 en 3000 m, mientras González ganaba su primer campeonato de España absoluto, con marca personal de 3:45,8. Al cántabro aún le quedaba un año en categoría junior, que sería una de las mejores temporadas de su vida. Para el toledano, sin embargo, 1977 sería un año de transición. Abascal comenzó esa temporada disputando cross de forma bastante exitosa. Fue subcampeón de España y 9º en el Mundial. Junto con Santiago Llorente (1958), 2º, Luis Sastre (1958), 14º, Antonio Prieto (1958), 15º, Domingo Ramón (1958), 24º, y Gerardo Martínez Manso (1958), 37º, fue también subcampeón mundial por países. Pero su principal objetivo era la pista al aire libre, que para él no pudo comenzar mejor. El 26 de junio, en un encuentro 6 naciones sub20 celebrado en Atenas, el cántabro realizaba 3:40,01. Según la, cambiante, normativa de la época, el tiempo se homologó a 3:40,0, con lo que Abascal igualaba la plusmarca española de Jorge González Amo. Su gran objetivo era el Eurojunior, que se celebraba a finales de agosto en la ciudad ucraniana de Donetz. Allí tomaría parte en la prueba de 3000 metros. El cántabro, en gran forma, mejoró su marca personal a 8:11,3 en la segunda semifinal, que ganó. La final comenzó de forma lenta. Se marcó 4:08,0 al pasar por la mitad de la prueba y 5:29,3 en el segundo kilómetro. En ese momento el alemán Hanjorg Kunze (1959) dio un brusco cambio de ritmo, al que respondió Abascal, que lo pasó a falta de 300 metros y se impuso con un tiempo de 7:58,3, que superaba los 8:03,8 que Fernando Cerrada (1954) tenía como plusmarca nacional junior. Kunze, 8:01,2, perdió en los últimos metros la plata a manos de su compatriota Werner Schildauer (1959), 8:01,0. Abascal realizó una carrera perfecta, con un último kilómetro en 2:29,0,  y se impuso a dos rivales de mucha altura que se convertirían en grandes fondistas. Kunze había corrido el año anterior el 3000 en 7:56,4, plusmarca europea juvenil aún vigente. En 1981 se hizo con la plusmarca europea absoluta de 5000 m con 13:10,40, 2ª mejor marca de siempre en aquel momento. Lo hizo además derrotando al plusmarquista mundial el keniano Henry Rono (1952). Fue bronce en 10000 m en los Mundiales de Helsinki 1983 y Roma 1987 y bronce olímpico en Seúl 1988 en 5000 m. Por su parte, Schildauer tuvo una carrera más corta, si bien fructífera, con doble plata en 5000 y 10000 metros en el Europeo de Atenas 1982 y el Mundial de Helsinki 1983. Ese año, con 27:24,95 en 10000 m, se quedó a 2,48 de la plusmarca mundial de Rono. De vuelta de Donetz, en las pistas de la Ciudad Universitaria de Barcelona, Abascal se convertía en el primer español en romper la barrera de 3:40,0, al correr los 1500 m en 3:38,2, muy cerca de la plusmarca europea junior, 3:38,1 (3:38,07), que ese mismo año había establecido el finlandés doble campeón de Europa de la categoría Ari Paunonen (1958). El tiempo de Abascal fue el 22º del mundo ese año. Campeón de Europa junior de 3000 m y plusmarquista español de 1500 m, el futuro se presentaba absolutamente esplendoroso para el cántabro, pero el camino hacia la élite resultaría mucho más duro de lo que parecía aquel 1977 lleno de éxitos.

La primera competición internacional en categoría absoluta para Abascal, ya en 1978, resultó muy esperanzadora, ya que ocupó la 4ª posición en el campeonato de Europa en sala, con plusmarca española de 3:40,3. Con esta posición, igualaba a Juan Borraz (1946), que ocupó el mismo lugar en 1972,  mejor prestación hasta entonces de un atleta español de 1500 m en un Europeo en sala. Al aire libre, sin embargo, las cosas no fueron tan bien, pese a que ganó el primero de sus 5 títulos nacionales de 1500. No pudo acercarse a su plusmarca española. Con 3:40,0 apenas mejoró su gran registro de pista cubierta. Pero lo peor para él fue sin duda la decepción que sufrió con su actuación en el Europeo de Praga, en el que quedó eliminado en la primera ronda con un pobre 10º y penúltimo puesto en su serie. El oro en la final se lo llevó la joven estrella británica Steve Ovett (1955). Curiosamente los tres atletas que precedieron a Abascal en el Europeo en sala fueron finalistas. La situación de Abascal no mejoraría en los años siguientes pues, por un lado, su progresión cronométrica fue muy escasa y, por otro, perdió la hegemonía española a manos de José Luis González. El toledano había llevado su plusmarca personal de 1500 m a 3:43,4 en 1978. En ese momento aún no había decidido si se dedicaría al 1500 o a distancias superiores, pero cuando finalmente tomó partido por el kilómetro y medio, los éxitos no se hicieron esperar.

En 1979 tanto Abascal como González decidieron dedicar la temporada invernal al campo a través. Abascal, en su única incursión como senior, fue segundo, tras Fernando Cerrada, en el campeonato de España, en el que González abandonó. El toledano, sin embargo, tendría una destacada actuación en el Mundial, donde fue 15º. Ya al aire libre, González comenzó mejorando su marca personal de 1500 a 3:41,3 en una semifinal de la Copa de Europa (competición antecedente del actual Campeonato de Europa por Equipos). Poco después bajaba con 3:39,4 de 3:40 por primera vez. En el campeonato de España se hizo con su segundo oro derrotando a Abascal. Posteriormente en Londres superaba en dos ocasiones el tope nacional de la milla, que tenía Antonio Burgos. González siempre fue un apasionado de la milla. En numerosas ocasiones afirmó que él habría eliminado el 1500 y habría dejado solo la milla. El 27 de agosto en un encuentro internacional con Inglaterra, Polonia y Suiza se impuso en la milla con 3:58,91, derrotando a Brendan Foster (1948). 4 días después, en el mismo escenario marcó 3:55,77 (3:40,2+), en una carrera ganada con 3:49,57 por Ovett. En ese momento de la temporada, el toledano estaba preparado para intentar la plusmarca española de 1500 m de Abascal. Y sucedió en Bruselas, el 4 de septiembre, en un 1500 donde nuevamente se impuso Ovett con 3:32,11 (a 0,8 de la plusmarca mundial) en el que González fue 5º con 3:36,32, tiempo que superaba por casi 2 segundos la anterior plusmarca española de Abascal. El cántabro fue 8º con 3:37,93, mejorando también su anterior tope nacional. La plusmarca de González fue la 12ª mejor marca mundial de esa temporada.

El año siguiente, 1980, era olímpico. Los Juegos, que se celebrarían en Moscú, finalmente se quedaron muy devaluados por el boicot que llevaron a cabo Estados Unidos y gran parte de los países occidentales. España acudió con bandera olímpica, lo mismo que Gran Bretaña, lo que permitió al mundo contemplar el doble duelo de los dos grandes del medio fondo, los británicos Steve Ovett y Sebastian Coe. Entonces los españoles Abascal y González estaban aún muy lejos de los dos fenómenos británicos. El boicot probablemente apenas afectaría a los medallistas, pero sí podría facilitar el acceso a la final, que era el objetivo de los españoles. González acudía a los Juegos con una mejor marca del año de 3:36,57, mientras Abascal había marcado 3:38,5. El cántabro no pudo pasar de la primera ronda, cosa que el toledano hizo con bastante dificultad. En su semifinal, sin embargo, solo pudo ser 8º. En Moscú solo se clasificaban 9 atletas para la final. Curiosamente si hubiesen sido 12 los finalistas, González habría entrado. Los dos mediofondistas españoles se enfrentaron de nuevo en el campeonato de España, celebrado después de los Juegos, con nueva victoria del toledano. Posteriormente en un control en el estadio Joan Serrahima de Barcelona, González volvía a mejorar su plusmarca nacional hasta 3:35,1. Abascal fue 2º con 3:37,4, mejor marca personal. El tiempo del toledano volvió a ser el 12º de ese año.

La tónica de ambos atletas españoles continuó en 1981. Abascal siguió progresando muy lentamente, mientras que una nueva mejoría de González ya le permitió instalarse entre los mejores del mundo. La de 1981, pese a resultar corta por una lesión, fue una de las mejores temporadas del toledano. Entonces en los años posolímpicos no había campeonatos internacionales importantes por lo que los atletas bien se tomaban un año sabático, bien trataban de mejorar sus marcas. Esta temporada fue la de la lucha por la primacía mundial en la milla entre Coe y Ovett, eso sí, sin enfrentamientos directos. Esto dio lugar a grandes carreras en los que no solo los dos protagonistas mejoraron. Una de estas pruebas tuvo lugar en Estocolmo, en la reunión DN Galan, el 7 de julio. Fue el único intento ese año de plusmarca mundial de 1500 m por parte de Sebastian Coe. Coe había sido plusmarquista en 1979 con 3:32,03, hasta 1980, cuando Steve Ovett corrió en 3:31,36. La carrera fue una locura, con pases de la liebre en 52,43 y 1:49,18. Coe, ya en solitario, cruzó los 1000 m en 2:18,81 y los 1200 en 2:48,32. Le bastaba un último 300 en 41 segundos, pero acabó pagando el ritmo excesivo y, aunque hizo plusmarca personal de 3:31,95, no pudo con el tiempo de su compatriota. Este fue el 1500 más rápido de Coe hasta 1986. González, que se mantuvo a una prudente distancia del británico, ocupó la tercera posición con una nueva plusmarca nacional de 3:34,41. El tiempo del toledano era el 19º de todos los tiempos en aquel momento y acabó el 7º de ese año. Abascal también tomó parte en esa carrera, 7º con 3:39,28.

Tan solo 3 días después González realizó la que fue su mejor carrera hasta entonces. En los Bislett Games de Oslo, Steve Ovett trataba de mejorar su propia plusmarca mundial de 3:48,8 en la milla, conseguida en el mismo escenario el año anterior. Se montó una carrera de altísimo nivel con pasos cada cuarto de milla en 56,69, 1:55,15 y 2:53,3. González hizo una prueba magnífica con una última recta trepidante en que adelantó a 3 rivales. Solo se le resistió un entonces inabordable Ovett, que ganó con 3:49,25, a 0,46 de su primado mundial. El toledano fue 2º con 3:49,67 (3:34,9+), y se convertía en el 4º atleta en la historia en correr la milla por debajo de 3:50,0.

Con esta marca en la milla, es probable que González hubiese podido correr los 1500 m en menos de 3:33,0 ese mismo año, pero una lesión hizo que tuviese que poner fin prematuramente a su temporada al aire libre. Esto facilitó que Abascal se proclamase fácilmente por segunda vez campeón de España. Poco después, en su pista talismán de la Ciudad Universitaria de Barcelona, el cántabro mejoraba su plusmarca personal a 3:36,6. Las cosas, sin embargo, no iban demasiado bien para él. Había sido un junior excepcional, pero tras 4 años su mejoría cronométrica había sido de solo 1,6 s y su rendimiento en los grandes campeonatos muy discreto. Su rival José Luis González, sin embargo, había tenido una excelente progresión y se había colocado entre los mejores. Pero las cosas iban a cambiar muy pronto para Abascal.

José Luis González no había podido mejorar su 15º puesto del Mundial de Cross de 1979. Sin embargo sus éxitos continuaron en esta modalidad con sus victorias consecutivas en los campeonatos de España de 1980 y 1981. En 1982, por primera vez, decidió competir en pista cubierta, que tantas alegrías le daría. Ese año el Europeo en sala se celebraba en Milán. Allí, una vez más, González coincidiría con Abascal, quien tras su 4º puesto en 1978 había participado en las ediciones de 1980 y 1981. Cada uno de ellos se impuso en su semifinal. Abascal, con 3:40,14, superaba su plusmarca nacional, que duró escasamente 24 horas. Al día siguiente en una rapidísima carrera González se hacía con el oro marcando unos excelentes 3:38,70, mientras Abascal era 2º con 3:38,91. Era un buen augurio para el Europeo al aire libre, que se celebraría en septiembre en Atenas. Para González, sin embargo, la temporada se terminó en Milán, pues problema físicos serios lo dejaron fuera de combate el resto del año. Abascal, por su parte, diseñó la temporada al aire libre para llegar al máximo en el Europeo de Atenas. En el campeonato de España, celebrado en Santiago de Compostela, donde se inauguraban las pistas sintéticas de la entonces Residencia Universitaria, el cántabro ganó con plusmarca de los campeonatos de 3:37,97. Contó con la inesperada ayuda del atleta local Benjamín Fernández (1955), un exciclista que apenas llevaba un año haciendo atletismo e impuso un ritmo suicida. Tres días después Abascal ganó la serie B del 1500 de Zúrich con 3:38,33. Sus credenciales para el Europeo no eran, por lo tanto, impresionantes. En la misma reunión de la ciudad suiza, el británico Steve Cram (1960), 8º en Moscú, se imponía en la serie A con plusmarca personal de 3:33,66. Tras la ausencia de Ovett por lesión y la renuncia en el último momento de Coe por enfermedad, Cram era el gran favorito para el oro en Atenas. En el Europeo se organizaron 3 semifinales. Abascal se mostró en buena forma al imponerse en la segunda con 3:40,32. Era la primera vez que superaba una ronda en un gran campeonato al aire libre. Cram, por su parte, ganó la tercera con el mejor tiempo, 3:38,06.La final se corrió a ritmo medio, con pases de 58,66 y 1:59,34, con Cram y Abascal siempre cerca de las primeras posiciones. Con 900 metros de carrera y Cram ya en primera posición, el escocés Graham Williamson (1960), que se había acercado a la cabeza, sufría una aparatosa caída que obligaba a Abascal a perder un tiempo precioso, mientras Cram se iba. A falta de una vuelta Cram tenía una ventaja de unos 18 metros sobre el irlandés Ray Flynn (1957) y Abascal. El británico pasaba los 1200 metros en 2:54,35, muy por delante de Flynn y de Abascal, que enseguida se colocaba en la segunda posición. A falta de 200 metros el británico comenzaba a dar muestras de flaqueza, mientras su ventaja iba mermando. Abascal, con el soviético bronce en 800 m en Moscú, Nikolai Kírov (1957) pisándole los talones, se lanzaba por Cram en la última recta pero el británico conseguía mantener la primera posición y se hacía con el oro en 3:36,49. El tremendo esfuerzo de Abascal en pos del oro finalmente le pasó factura y vio cómo en el último momento lo sobrepasaba Kírov, plata con 3:36,99, mientras el cántabro se llevaba un merecidísimo bronce con 3:37,04. Es probable que sin la caída de Williamson el resultado hubiese sido otro. Lo cierto es que Abascal hizo uno de los mejores campeonatos de su vida y en aquel momento Cram no era tan superior como en años venideros. Abascal se convertía, de esta manera no solo en el primer medallista español en un Europeo al aire libre, sino también en el primer finalista. 16 años antes, en el Europeo de 1966, Alberto Esteban (1943) había sido el primer mediofondista español finalista en un Europeo, 7º en 800 metros.

Tras su actuación en Atenas, parecía claro que la mejor marca de Abascal se quedaría obsoleta en breve y que podría incluso intentar la plusmarca española de González. Así sucedió unos días después, en Roma, en una carrera con pases de 55,44, 1:53,21 y 2:50,59, Abascal superaba por segunda y última vez la plusmarca española de 1500 m con 3:33,12, muy cerca del vencedor, el alemán Thomas Wessinghage (1952), 3:32,85. La marca de Abascal era la 4ª de 1982 y la 10ª de siempre. Después de 4 temporadas de dudas y decepciones, Abascal entraba por la puerta grande en la élite mundial, donde ya estaba José Luis González. Ahora ambos atletas ya no lucharían solo por el primado español sino también por los puestos de honor en los grandes campeonatos. Y el primero de estos campeonatos tendría lugar al año siguiente en Helsinki, donde se celebraría el primer Mundial de Atletismo en pista al aire libre.

¿Podría llegar a degradarse el decatlón?

En el número de noviembre de Atletismo Español, Óscar Fernández escribe sobre los cambios para 2017. La IAAF tiene como uno de sus objetivos igualar el atletismo masculino con el femenino. Para ello, por ejemplo, en el próximo Mundial de campo través, que se celebrará en Kampala (Uganda), las carreras senior masculinas y femeninas tendrán la misma distancia, 10 kilómetros, en lugar de los 12 y 8 habituales hasta ahora. En realidad, salvo por los 50 Km marcha, los programas atléticos masculino y femenino son casi iguales. Aparte de la altura de las vallas y los pesos de los artefactos de lanzamiento, la única diferencia son los 100 en lugar de los 110 metros vallas y el heptatlón en lugar del decatlón. Precisamente sobre el tema de las pruebas combinadas, la Asociación Europea de Atletismo (EAA) ha lanzado una idea de lo más controvertida para igualar ambos programas. Proponen un octatlón tanto para hombres como para mujeres, que consistiría en las pruebas del decatlón menos el lanzamiento de disco y el salto con pértiga.  El decatlón es una prueba con una larguísima tradición y que ha dado grandes campeones al atletismo. Degradarla a octatlón sería como cambiar los 400 metros lisos por 300 o los 800 por 600.

La historia de las pruebas combinadas se remonta a la antigua Grecia. En los antiguos Juegos Olímpicos se disputaba una prueba de pentatlón consistente en carrera (probablemente 1 estadio, 176 metros), salto de longitud, lanzamiento de disco, lanzamiento de jabalina y lucha. El decatlón comenzó a disputarse a partir de 1884, en Estados Unidos. En aquel momento se celebraba en un solo día y constaba de 100 yardas, lanzamiento de peso, salto de altura, 880 yardas marcha, lanzamiento de martillo, salto con pértiga, 120 yardas vallas, lanzamiento de barra (25,4 Kg), salto de longitud y la milla. El primer decatlón olímpico se disputó con este formato en 1904 y el vencedor fue el irlandés Thomas Kiely (1869-1951). El decatlón no volvió a ser olímpico hasta 1912, con importantes cambios que continúan en la actualidad. Pasaba a durar 2 días. En primer día tenían lugar los 100 metros lisos, salto de longitud, lanzamiento de peso, salto de altura y 400 metros lisos. En el segundo día se celebraban los 110 metros vallas, el lanzamiento de disco, el salto con pértiga, el lanzamiento de jabalina y los 1500 metros. Las tablas de puntuación han ido variando a lo largo de los años. La tabla actual es de 1985. En los Juegos de 1912, 1920 y 1924 se disputó otra prueba combinada, el pentatlón. En un solo día se competía en salto de longitud, lanzamiento de jabalina, 200 metros lisos, lanzamiento de disco y 1500 metros. Se puntuaba por puestos.

Con el formato actual el primer campeón olímpico de decatlón fue el estadounidense James Francis Jim Thorpe (1887-1953). En Estocolmo 1912, tras haber ganado el pentatlón, se hizo con el oro en el decatlón con plusmarca mundial. Esa marca le habría valido para ser plata en 1948. El Rey de Suecia, Gustavo V, le dijo en la ceremonia de vencedores que era el mejor atleta del mundo. En Estados Unidos se convirtió en un héroe nacional, hasta que unos meses después se descubrió que había sido jugador profesional de béisbol en divisiones inferiores. Los estrictos códigos amateur de entonces hicieron que el COI le retirarse las medallas de oro. Thorpe se murió pensando en que se había cometido una gran injusticia con él, lo que acabó reconociendo el COI con su rehabilitación póstuma en 1982.

El ganador de los Juegos de París 1924, el estadounidense Harold Osborn (1899-1975), fue también oro en la misma competición en salto de altura. Saltó 1,97 metros en la combinada y 1,98 metros en la prueba individual. Él mismo tenía, con 2,03 metros, la plusmarca mundial. No se volvió a dar el caso de que un decatleta ganase también un oro individual. Robert Bruce Bob Mathias (1930-2006) se convirtió, con 17 años, en 1948 en el ganador más joven de un decatlón en la historia olímpica. Repitió en 1952, con una asombrosa plusmarca mundial que superaba por 912 puntos el siguiente registro. En los años 70 formó parte de la Cámara de Representantes por el estado de California. El también estadounidense Rafer Johnson (1935) se quedó cerca de emular a Mathias. Fue plata en Melbourne 1956 y oro en Roma 1960, tras una cerradísima lucha con su amigo el taiwanés Yang Chuan-Kwang (1933-2007). La plusmarca mundial de Johnson, 8683 puntos con la tabla de 1950, equivalen casi a 8000 puntos en la actualidad, 7982. Johnson se retiró tras los Juegos e hizo carrera como actor en Hollywood. También su compatriota Bruce Jenner (1949), oro en Montreal 1976, intervino en alguna película. Jenner se hizo con la victoria con una  plusmarca mundial de 8618 puntos (8634 con la tabla de 1985). Tras su victoria olímpica se convirtió en una celebridad. Pero ocultaba un problema muy serio que padecía. Tras tres matrimonios fallidos, finalmente Jenner hizo público que en realidad tenía un cerebro de mujer encerrado en un cuerpo masculino. Después de someterse a terapia durante varios años, finalmente en 2015 se cambió oficialmente de sexo y de nombre. En la actualidad es Catlyn Jenner.

En el decatlón de Montreal un joven británico de 18 años ocupó en puesto 18º. Su nombre era Francis Morgan Ayodélé Daley Thompson (1958). En pocos años se convertiría en uno de los mejores decatletas de la historia. En 1977 ganó el Europeo junior y al año siguiente fue plata en el Europeo absoluto de Praga. A partir de ese año ganó consecutivamente los Juegos de Moscú 1980, el Europeo de 1982, el Mundial de 1983, los Juegos de LA 1984, con plusmarca mundial de 8798 puntos (8847 con la tabla de 1985), y el Europeo de 1986. Aún fue 4º en Seúl, sus cuartos Juegos Olímpicos. Su gran rival, el alemán Jürgen Hingsen (1958) vaticinó entonces que en poco tiempo alguien superaría los 9000 puntos. El británico, socarrón, respondía que cuando llegase el primo de Superman, pero este acabó llegando.

El estadounidense Daniel Dion Dan O’Brien (1966) sucedió como plusmarquista mundial a Thompson en 1992. Campeón del mundo en 1991, era el gran favorito para el oro en Barcelona 1992, pero 3 nulos en pértiga en las pruebas de selección le impidieron participar. Pudo consolarse parcialmente con los 8891 puntos de su nueva plusmarca mundial unos días después de los Juegos. Tras repetir oro mundial en 1993 y 1995 fue por fin campeón olímpico en Atlanta 1996. Tres años más tarde, el checo Tomáš Dvořák (1972) se quedó a las puertas de los míticos 9000, con 8994 puntos, nueva plusmarca mundial. Campeón mundial 3 veces consecutivas, 1997, 1999 y 2001, no pudo disfrutar de la gloria olímpica. Bronce en 1996, una lesión le impidió competir en Sídney 2000. Finalmente el primo de Superman fue su compatriota Roman Šebrle (1974) que en 2001 sumó 9026 puntos. Šebrle, que había sido plata en Sídney 2000, se hizo con la victoria 4 años después en Atenas. En 2008 ocupó la 5ª posición. Fue además subcampeón mundial en 2003 y 2005 y campeón en 2007. Once años duró la plusmarca del checo, hasta 2012 cuando el estadounidense Ashton Eaton (1988) hizo 9039 puntos. Plata mundial en Daegu 2011, lo ha ganado todo desde entonces: oro olímpico en 2012 y 2016, igualando a Mathias y Thompson, y oro mundial en 2013 y 2015. En esta última competición superó su plusmarca mundial con 9045 puntos. Algunas marcas individuales de Eaton son impresionantes: 8,23 m en salto de longitud, 45,00 en 400 metros o 13,35 en 110 metros vallas. En 2014 se dedicó únicamente a los 400 metros vallas y marcó 48,69.

La historia de las pruebas combinadas femeninas es mucho más corta. Las mujeres comenzaron su participación en los Juegos Olímpicos en 1928, con un programa que incluía solamente 100 m, 800 m, relevos 4 x 100, salto de altura y lanzamiento de jabalina. Se juzgó que los 800 metros eran excesivos para ellas y se eliminaron hasta 1960. Progresivamente se fueron introduciendo el resto de las pruebas hasta casi igualar el programa masculino en la actualidad.  Las combinadas, aunque llevaban disputándose desde los años 30, no entraron en los Juegos hasta Tokio 1964 con el pentatlón, que incluía 80 metros vallas (sustituida en 1972 por 100 metros vallas), lanzamiento de peso, salto de altura, salto de longitud y 200 metros.  La combinada se disputaba en 2 días, las tres primeras pruebas el primer día. La primera campeona olímpica fue la ucraniana, entonces soviética, Irina Press (1939-2004). Ya había sido oro en 80 metros vallas en Roma 1960. Tanto ella como su hermana Tamara (1937) se retiraron repentinamente en 1966, cuando las pruebas de sexo se hicieron obligatorias. De ellas se decía que tenían algún tipo de estado intersexual. Especialmente disputados resultaron las competiciones olímpicas de pentatlón de 1972 y 1976. En Múnich 1972 la diferencia entre la ganadora, la británica Mary Peters (1939), con la segunda, la alemana Heidemarie Rosehthal (1947), fue de 10 puntos (equivalente a 0,1 s en 200 metros). La británica se hizo con la plusmarca mundial de la combinada y la alemana se quedó en la combinada a 1 cm de su propia plusmarca mundial de salto de longitud, prueba en la que había sido oro 3 días antes. Más competido incluso resultó en pentatlón de 1976, con triplete alemán del Este: 1ª Siegrun Siegl (1954) 4745 puntos, 2ª Christine Bodner (1951) 4745 puntos, 3ª Burglinde Pollak (1951) 4740 puntos. El oro se resolvió por victorias parciales. La ucraniana, entonces soviética, Nadyezhda Tkachenko (1948) fue la última campeona olímpica de pentatlón, en Moscú 80, además con plusmarca mundial.

A partir de 1981 el pentatlón femenino se sustituyó por el heptatlón, consistente en 100 metros vallas, salto de altura, lanzamiento de peso, 20o metros lisos, salto de longitud, lanzamiento de jabalina y 800 metros. Las 4 primeras pruebas tienen lugar el primer día y las tres últimas el segundo. La primer campeona europea (1982) y mundial (1983) fue la plusmarquista mundial, la alemana del Este Ramona Neubert (1958). La especialidad estaba entonces dominada por las atletas del Este, especialmente las alemanas, por lo que su ausencia en Los Ángeles 84 se dejó sentir. La campeona fue la australiana Glynis Nunn (1960), que mejoró su marca en 108 puntos y batió a una joven Jackie Joyner (1962) por 5 puntos. Joyner se haría con el oro en Seúl 1988, con 7291 puntos, vigente plusmarca mundial, y en Barcelona 1992. En Seúl además fue campeona de longitud, prueba en la que llegó a acreditar 7,49 y fue plusmarquista mundial con 7,45. La plusmarca de Joyner parece que pertenece a otra época del atletismo. Además de ella, solamente otras 2 atletas han rebasado la barrera de los 7000 puntos, ambas escasamente. Se trata de la rusa Larisa Nikitina (1965), 7007 puntos en 1989, y la sueca Carolina Klüft (1983), 7032 puntos en el Mundial de 2007. Mientras la rusa no tuvo gran recorrido en la alta competición, Klüft fue dos veces campeona de Europa, 2002 y 2006, tres campeona mundial, 2003, 2005 y 2007, y oro olímpico en Atenas 2004. En los últimos años quien ha estado muy cerca de la barrera de los 7000 es la británica Jessica Ennis (1986) que registró 6955 puntos el día de su magnífica victoria en los Juegos de Londres. Ennis, recientemente retirada y una referencia en el deporte de su país, fue oro en el Europeo de 2010, oro en los Mundiales de 2009 y 2015, plata en el de 2011 y reciente subcampeona olímpica en Río, detrás de la belga Nafi Thiam (1994). La joven Thiam hizo su mejor marca con 6810 puntos. El futuro parece pertenecerle.

Se dijo en su momento que las mujeres no estaban fisiológicamente preparadas para correr 800 metros, después se dijo del 1500, del 5000, del 10000, del maratón, de la marcha, la pértiga… Lo cierto es que pueden competir en cualquier especialidad como se demuestra actualmente. Igualar las combinadas es una excelente idea, pero ha de igualarse por arriba, no por abajo. No hay ninguna razón por la que las mujeres no puedan hacer decatlón. Quizá la IAAF debería plantearse sustituir el heptatlón por el octatlón, como paso previo para que las mujeres disputen el decatlón. El decatlón y su espléndida historia no se merecen que los degraden.  Habrá que confiar en que la idea de la EAA de igualar por abajo se quede en ocurrencia. Entretanto podrían hacerse otros planteamientos más sensatos como convertir en oficial los 3000 metros para ambos sexos. Después de todo, el programa olímpico masculino apenas ha cambiado desde 1928 y lo cierto es que el atletismo de entonces y el de ahora poco tienen que ver.