Dick Quax y el tridente neozelandés de los Juegos de Montreal

Acaba de fallecer Dick Quax (1948-2018). Junto con Rod Dixon (1950) y John Walker (1952), llevó al medio fondo y fondo neozelandés de los años 70 a lo más alto con su plata en el 5000 de los Juegos de Montreal 1976 y su plusmarca mundial de esta prueba al año siguiente.

Theodorus Jacobus Leonardus Dick Quax nació el 1 de enero de 1948 en Alkmaar, Países Bajos. En 1954 emigró junto con su familia a Nueva Zelanda. En 1969 adquirió la nacionalidad de su país de adopción. Comenzó a practicar atletismo en el instituto y saltó a la élite mundial en 1970, cuando ganó la medalla de bronce en los 1500 m de los Juegos de la Commonwealth, la primera vez que se disputaban las distancias métricas. Quax realizó 3:38,19, su mejor marca, solo superado por el campeón olímpico, el keniano Kip Keino (1940), 3:36,68. En la misma competición fue 7º en 5000 m.

Acudió a los Juegos de Múnich 1972 en malas condiciones físicas y no pasó de las series en los 5000 m. No participó en los Juegos de la Commonwealth de 1974, que se celebraban en su país, en Christchurch. En 1976, sin embargo, estaba en disposición de disputar el oro olímpico de 5000 m, prueba en la que acreditaba 13:13,10, de ese mismo año. Probablemente esta marca electrónica era mejor que la plusmarca mundial del belga Emiel Puttemans (1947) 13:13,0. Poco antes de los Juegos también había mejorado su plusmarca personal de 1500 m, 3:36,69. En los Juegos se inscribió en las dos pruebas de fondo en pista. Nueva Zelanda había ganado previamente 5 oros en pruebas de medio fondo y fondo, con Jack Lovelock (1910-1949), en 1500 m en 1936, Murray Halberg (1933), en 10 000 m en 1960, y Peter Snell (1938), en 800 m en 1960 y 800 y 1500 m en 1964. Ahora los kiwis aspiraban a otras dos medallas de oro, en 1500 m, con John Walker y en 5000 con el propio Quax y Rod Dixon. Este último, bronce olímpico en 1500 m 4 años antes, pese a haber sido, con Walker, uno de los protagonistas de la gran carrera de 1500 de los Juegos de la Commonwealth de 1974, había preferido los 5000 m, donde acreditaba 13:17,27.

Quax, aquejado de problemas intestinales, no se clasificó para la final de 10 000 m. En 5000 m se programaron 3 series semifinales, donde se clasificaban los 4 primeros y 2 tiempos de repesca. Quax, recuperado, ganó la primera con 13:30,85, con el finlandés Lasse Virén (1949), que aspiraba a repetir el doblete de Múnich tras su oro en 10 000 m, 4º con 13:33,39. Dixon fue 2º, con 13:20,48, en la rapidísima 3ª serie en la que el británico Bredan Foster (1948), acreditado en 13:14,6, hizo con 13:20,34 plusmarca olímpica. Se esperaba una final rápida. Los favoritos eran Virén, los dos neozelandeses, Foster y el alemán Klaus Peter Hildebrand (1952), acreditado en 13:13,69 ese mismo año. La carrera no resultó, sin embargo, tan rápida como se esperaba, pero sí tremendamente competida. Los 3 primeros kilómetros se corrieron en un parcial de 8:16,3 (2:41,2, 5:36,3). A continuación, Foster y Hildebrand avivaron el paso. Virén tomó la cabeza a falta de 1100m y dio paso al 4º km en 10:55,5. El finlandés fue incrementando progresivamente el ritmo. En la contrarrecta de la última vuelta resistió sucesivamente los ataques de Foster, Hildebrand y finalmente, en la curva, el de Quax, que no pudo impedir en cuarto oro del finlandés. Virén mantuvo la cabeza y se hizo con la victoria en 13:24,76. Había corrido el último kilómetro en 2:29,3 y la última vuelta en 55,4. Quax fue plata con 13:25,16 y Hildebrand, cayéndose, arrebató el bronce in extremis a Dixon, 13:25,38 por 13:25,50.

Quax se quedó sin oro y Dixon sin medalla. Al día siguiente, Walker sí consiguió el oro para Nueva Zelanda, en los 1500 m, por tercera vez en la historia. Al año siguiente, Quax se convertía en plusmarquista mundial de 5000 m al correr el 5 de julio en Estocolmo en 13:12,86. Ese año también mejoró su plusmarca personal de 10 000 m hasta 27:41,95. No volvió a ninguna final importante. En 1980 corrió el maratón de Eugene en 2h10:47.

Posteriormente se dedicó a la política local y fue concejal de la ciudad neozelandesa de Auckland. En 2013 se le diagnosticó un carcinoma de laringe, contra el que estuvo luchando 5 años hasta que sucumbió el pasado 28 de mayo. En una de sus últimas entrevistas, realizada este enero, el bravo Quax decía que No me estoy muriendo de cáncer, estoy viviendo con cáncer. No tenía reparos en hablar de la enfermedad que finalmente lo venció.

 

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Vénuste Niyongabo, la generosidad de oro

En 1996, el mediofondista de Burundi Venuste Niyongabo era uno de los favoritos para hacerse con el oro olímpico en la prueba de los 1500 m, distancia en la que había sido medalla de bronce el año anterior en el Campeonato del Mundo de Gotemburgo. Sin embargo, renunció voluntariamente para que ocupase su plaza un compañero, que apenas tenía opción de pasar de la primera ronda. Niyongabo cambió entonces a los 5000 m, prueba en la que su experiencia era escasa.

Vénuste Niyongabo había nacido el 9 de diciembre de 1973 en Vugizo, una localidad del sur de Burundi, cerca de la frontera con Tanzania, bastante a salvo de las tensiones entre los hutus y los tutsi, que conducirían a una de las mayores masacres de los últimos años. Su padre era veterinario y su madre maestra de escuela. Creció con 6 hermanos. Desde muy joven había mostrado un gran talento atlético. En 1992 fue plata en el 1500 del Campeonato Mundial Junior (sub20) y ocupó la 4ª plaza en los 800 m. Poco después se fue a entrenar a Italia. Al año siguiente fue semifinalista en el kilómetro y medio del Mundial de Stuttgart.

En 1994 corrió en 3:30,66, tiempo que fue el 2º del año, a tan solo 0,05 del argelino Nourredinne Morceli (1970) que entonces dominaba la distancia con mano de hierro. El enfrentamiento entre ambos tendría lugar en 1995, en el Mundial de Gotemburgo. Hasta entonces, la jerarquía del kilómetro y medio se la disputaban el argelino y el español Fermín Cacho (1969), poco interesado este en los grandes registros. El norteafricano se había impuesto en los mundiales de 1991 y 1993 y era el plusmarquista mundial con 3:27,37 ese mismo año, que mejoraba sus 3:28,86 de 1992. El español se había hecho sin embargo, con el oro en los Juegos Olímpicos de 1992, prueba en la que el argelino ocupó una sorprendente 7ª posición. Morceli estaba en gran forma tras su plusmarca mundial, mientras Cacho había tenido muchos problemas físicos. Pero el argelino tenía otro rival, además del español y de Niyongabo. Se trataba del marroquí Hicham El Guerrouj (1974), que había corrido en 3:31,53. A la hora de la verdad, sin embargo, Morceli no dio opción. Con 51,38 en la última vuelta se hizo con el oro en 3:33,73. Niyongabo intentó valientemente aguantar al magrebí, pero acabó agotado y sobrepasado por El Guerrouj, plata con 3:35,28. El burundés consiguió mantener el bronce, 3:35,56. Cacho, en malas condiciones físicas, solo pudo ser 8º, 3:37,02.

La superioridad de Morceli seguía siendo incuestionable, pero el rendimiento de los dos jóvenes veinteañeros que le acompañaron en el podio hacían pensar que el oro olímpico podría resultar disputado.

El triple duelo, sin embargo, se frustró, pues sucedió algo que hizo que Niyongabo no tomase parte en el 1500 de los Juegos de Atlanta y lo hiciese en los 5000 m en su lugar. Un buen amigo y compatriota de Niyongabo, Dieudonné Kwizera (1967), acreditado en 1:44,74 y 3:37,05, había intentado en vano tomar parte en los Juegos de 1988 y 1992. No pudo hacerlo porque Burundi carecía de comité olímpico. Con unos amigos, pagándoselo de su bolsillo, consiguió formar un comité olímpico nacional en 1993. No obstante, en 1996 no consiguió que lo seleccionasen para los Juegos. Acudió a Atlanta como entrenador y abanderado. Dos días antes de las series, su amigo Niyongabo, que ese año había acreditado 3:30,09 le ofreció su puesto en los 1500 m. Él correría los 5000 m. Kwizera consiguió su sueño de ser olímpico, aunque no pudo pasar de la primera ronda.

La final de 1500 m resultó muy accidentada por la caída de El Guerrouj, que había corrido en 3:29,59, a 0,09 de la mejor marca de Morceli ese año. Nunca sabremos si El Guerrouj habría podido ganar, pues la caída lo dejó fuera de la carrera. Tampoco sabremos lo que habría ocurrido con Niyongabo en la prueba. Lo cierto es que el atleta de Burundi se enfrentaba a una distancia que solo había corrido 2 veces, aunque acreditaba unos buenos 13:03,29 de ese mismo año. Con 41 atletas en liza, se decidió hacer 3 rondas. Niyongabo fue 3º en su serie eliminatoria con 13:54,53 y 2º en una lentísima semifinal con 14:03,48. La final estaba plagada de experimentados corredores, entre ellos Dieter Baumann (1965) y Paul Bitok (1970), oro y plata en los anteriores Juegos. La carrera se corrió a un ritmo medio, que, sin duda, beneficiaba a un mediofondista. Siempre maniobrando en la cabeza de carrera, muy atento a los cambios, Niyongabo dio un fuerte cambio a falta de 500 m y abrió un importante hueco con sus rivales. La diferencia se estrechó en la última vuelta pero fue suficiente para que el atleta de Burundi se proclamase campeón olímpico con 13:07,96, por delante de Bitok, 13:08,16, que repetía plata olímpica, y del marroquí Khaid Boulami (1969), 13:08,37. Baumann, con 13:08,81 se quedaba fuera del podio.

Niyongabo se marchaba de Atlanta con el oro en el bolsillo,  con la participación olímpica de su amigo Kwizera y con la duda de qué habría pasado en el 1500 con él en liza. En 1997 realizó sus mejores marcas tanto en 1500 m. 3:29,18, entonces 4ª mejor marca de siempre, como en la milla, 3:46,70, entonces 5ª mejor marca de siempre. Desgraciadamente, las lesiones frenaron prematuramente su carrera. No compitió ese año en el Mundial de Atenas al aire libre, donde definitivamente cambió la jerarquía mundial del 1500 con eloro de El Guerrouj y la 4ª plaza de Morceli. Tomó parte en el 1500 del Mundial de Sevilla de 1999 y en el 5000 de los Juegos de Sydney 2000, pero en ningún caso pasó de la primera ronda. Se retiró poco después. Continúa viviendo en Italia, donde trabaja para Nike. Tal vez su generosidad se vio recompensada con el oro olímpico, o quizá todo fue casual.

Carlos Lopes, el último rey del campo a través nacido en Europa (y II)

Mientras Carlos Lopes se hallaba lesionado, había surgido, en Portugal, un nuevo corredor de fondo, Fernando Eugénio Pacheco Mamede (Beja, 1 de noviembre de 1951), que compartía club y entrenador con Lopes. Mamede había hecho la transición del de medias a largas distancias. Era plusmarquista portugués de 800, 1:47,45, y 1500 m, 3:37,98. En 1978 superó el tope nacional de Carlos Lopes de 5000 m, 13:17,78, y en 1980 el de 10 000 m, 27:37,88. En 1981 fue bronce en el Mundial de campo a través.

Contra todo pronóstico y con 34 años, en 1981, Lopes pareció ver la luz al final del túnel. Ese año se aproximó a su mejor marca de 10 000 m, al realizar 27:47,8, en una carrera en la que Mamede, con 27:27,7 hizo la plusmarca europea. Ese año Lopes, iniciaba el camino de sus segunda etapa dorada, que sería mucho mejor que la primera. El 26 de junio de 1982, en los Bislett Games de Oslo, Lopes superaba la plusmarca europea de 10 000 m con 27:24,39, a menos de 2 segundos de la plusmarca mundial del keniano Henry Rono (1952). Unos días más tarde, el 9 de julio, en París, Mamede consiguió recuperar el primado europeo con 27:22,95, a 0,45 de la plusmarca mundial. Ese año, Lopes también mejoró su plusmarca personal en 5000 m con 13:17,28. En el 10 000 del Europeo de Atenas, sin embargo, se vio superado por tres atletas más rápidos que él, el italiano Alberto Cova (1958), el alemán Werner Schildauer (1958) y el finlandés Martti Vainio (1950). Su falta de aceleración final, le hizo pensar en el maratón. Ese año corrió en Nueva York, pero no finalizó tras un accidente con un espectador.

En 1983, en la localidad británica de Gateshead, Lopes conseguía la plata en el Mundial de Campo a través, con el mismo tiempo que el campeón, el etíope Bekele Debele (1963) y el medallista de bronce, el keniano Some Munge (1959-1997). En abril, en el maratón de Rotterdam, se hacía con la plusmarca europea, 2h08:39, 2 segundos detrás del vencedor, el australiano Robert de Castella (1957). El 9 de julio en Oslo realizaba con 27:23,44 su mejor marca personal de 10 000 m, tercera de siempre y mejor de ese año. Sin embargo, la historia del Europeo se volvía a repetir en el Mundial, donde, en en un 10 000 lento, por encima de 28 minutos, solo pudo ser 6º. Probablemente esto hizo que se decidiese por el maratón en los Juegos Olímpicos.

Con 37 años, los Juegos de LA84 serían sus terceros y últimos. En Múnich aún estaba lejos de la élite mundial, en Montreal consiguió su mejor prestación en un gran campeonato de 10 000 m, la medalla de plata. En Moscú 80 no estaba en condiciones físicas, pero desde entonces se había quedado fuera del podio tanto en el Europeo de Atenas 1982 como en el Mundial de Helsinki de 1983. Aunque solamente había acabado un maratón, de los dos que había corrido, se consideraba capaz de ganar el oro olímpico y orientó su preparación para que 1984 fuese la mejor temporada de su vida, como así sucedió.

Tras proclamarse por última vez campeón de Portugal de campo a través, acudió al Mundial de East Rutherford, Nueva Jersey, con la etiqueta de favorito. En una carrera rapidísima de 11 826 m, en un circuito completamente llano, el estadounidense Pat Porter (1959-2012), tomó la cabeza desde el inicio, con pases de 2:41, 5:25, 8:17 y 14:03. En el 6º Km Porter seguía en cabeza con tan solo otros tres atletas, Lopes, el inglés Tim Hutchings (1958) y el galés Steve Jones (1955), quien se quedó ligeramente en el 7º Km. Lopes cambió de ritmo a los 9,5 Km. Pasó el 10º Km en 28:28 y el 11ºen 31:16, para acabar en 33:35, 5 segundos más rápido que Hutchings y 7 que un recuperado Jones, quien dejó sin medalla a Porter.

La temporada al aire libre de Lopes comenzó con el maratón de Rotterdam donde abandonó en el Km 30. Posteriormente declararía que esto formaba parte de su preparación para el maratón olímpico. El 28 de junio, en Oslo, mejoró con 13:16,38 su marca de 5000 m. Unos días después, el 2 de julio, en Estocolmo, se convirtió junto con Mamede en protagonista del mejor 10 000 hasta entonces. Los dos portugueses salieron decididos a superar, de una vez, la plusmarca mundial de Rono de 27:22,5. Los primeros kilómetros no movían al optimismo, pues se pasó el 3000 en 8:16,41 (2:49,40, 2:45,05, 2:41,96), más lentos que Rono, 8:13,6. La mitad de carrera se cruzó en 13:45,40, ya más rápido que Rono, 13:49,0, pero aún a ritmo 8 segundos por encima de la marca del keniano. A falta de 3 Km, Lopes dio un tremendo cambio, que lo dejó solo en cabeza a falta de 1 Km, pues Mamede estaba a más de 15 m. Este, sin embargo, se acabó recuperando y pasando a su compatriota con un último Km en 2:30 y una última vuelta en 57,5. Su tiempo final fue 27:13,81. Lopes también superó la anterior plusmarca de Rono, con 27:17,48.

La final olímpica de maratón tendría lugar el último día de la competición, el 12 de agosto, a las 17:15, con una temperatura de 30º. El ritmo inicial fue prudente, con pases de 15:34, 31:12, 46:00 y 1h01:26 los 20 Km. En aquellos momentos el grupo era compacto, con Lopes muy atento a la cabeza pero siempre en un segundo plano. A partir del Km 25 el grupo fue perdiendo unidades. En el Km 30, 1h33:02, resistían 12 atletas en la cabeza, que lideraba el británico Charles Spedding (1952). En el Km 35, liderado por el tanzamo Juma Ikangaa (1957) el grupo se había reducido a 7 hombres. Lopes, siempre bien resguardado, no había tomado la cabeza en ningún momento. En ese momento Spedding volvió a colocarse en la cabeza, aunque solo consiguió descolgar a un atleta. A falta de 4 Km, Lopes cambió de ritmo y se fue irresistible hacia la meta, a mucha distancia de Spedding y del irlandés John Treacy (1957), que se quedaron solos en la 2ª y 3ª posiciones. Lopes pasó el Km 40 en 2h02:56, 22 segundos por delante de sus perseguidores. El tramo entre los 35 y los 40 se había corrido en 14:33. El portugués cruzó la línea de meta en 2h09:21, nueva plusmarca olímpica. Treacy fue plata con 2h09:56 y Spedding bronce con 2h09:58.

Lopes volvió a Portugal convertido en un héroe nacional. Uno de los muchos honores que recibió ese año, de manos del Rey de España Juan Carlos I, fue el trofeo al mejor deportista mundial otorgado por la Unión de Periodistas Deportivos de España. Terminó esa magnífica temporada siendo testigo de la plusmarca mundial de maratón, establecida por el galés Steve Jones en un día de temporal en Chicago, con 2h08:05. Lopes fue 2º con 2h09:06.

Al portugués aún le quedaba una gran temporada más. En 1985 el Mundial de Campo a Través tendría lugar en Lisboa. Fernando Mamede, tras su decepcionante actuación en LA84, donde abandonó en la final de 10 000 m, trataba de reivindicarse con una buena actuación en el Mundial. Se convirtió en favorito tras derrotar al Lopes en el campeonato nacional de Portugal. Pero a la hora de la verdad, Lopes no dio opción. En un circuito llano, de 12 190 Km, Mamede salió en cabeza con un ritmo rapidísimo, 2:28 el primer Km. Lopes, inicialmente en puestos secundarios, fue progresando. A falta de poco más de 2 Km, mientras Mamede iba cediendo, se ponía en cabeza hasta obtener una gran victoria, por delante del keniano Paul Kipkoech (1963-1995) y el etíope Wodajo Bulti (1957). Mamede ocupó la 11ª posición. Lopes se convertía en el primer ganador de tres oros en el Mundial de campo a través y en el último atleta nacido en Europa en hacerse con esta competición.

Menos de un mes después, el 20 de abril de 1985, Lopes volvía a Rotterdam, a disputar su 6º maratón, esta vez con intención de terminarlo con plusmarca mundial. Lo consiguió, convirtiéndose en el primer atleta en bajar de 2h08:00. Su tiempo de 2h07:12 se acercaba a la barrera de 3 minutos por Km, con un ritmo de 3:00,87.

Esta fue su última temporada en la élite, aunque siguió corriendo hasta los 40. Más de 30 años después de su retirada continúa siendo, junto con Rosa Mota (1958), el mejor atleta portugués de la historia. Cuando parecía que, con más de 30 años y lesionado, ya había dado lo mejor de sí, resultó que lo mejor estaba por llegar.

Carlos Lopes, el último rey del campo a través nacido en Europa (I)

Não, eu não sou o favorito. O favorito é Mamede, Con estas palabras, Carlos Lopes, campeón mundial de campo a través y olímpico de maratón, se quitaba la presión de la prensa de encima. Los portugueses querían un ganador local en el campeonato del mundo de campo a través que se celebraba en Lisboa en 1985. Mamede había derrotado a Lopes en el campeonato de Portugal y este, hábilmente, dejó que toda la presión fuese para su compañero de club y de entrenamientos, cuya relación con la alta competición era complicada. Lopes venía de hacer, con 37 años, la mejor temporada de su vida con el Mundial de cross y el oro en el maratón olímpico de LA84 y aún le quedaba otra temporada excepcional.

Carlos Alberto de Sousa Lopes había nacido el 18 de febrero de 1947 en Vildemoinhos, Viseu, una localidad a 105 Km al SE de Oporto. Era el mayor de 7 hermanos, de una familia humilde, y tuvo que dejar de estudiar para desempeñar diversos oficios, entre ellos el de tornero mécánico. Comenzó a practicar atletismo en 1965 y en 1966 tomó parte en su primera competición internacional, el cross de las Naciones, categoría junior (sub20), donde fue 25º. Ese año se proclamó campeón de Portugal de 3000 m, en categoría junior, lo que hizo que el Sporting Clube de Portugal se fijase en él. Le ofrecieron irse a Lisboa a entrenar con el Prof Mário Moniz Pereira (1921-2016). El joven Carlos aceptó y comenzó una fructífera relación con el mejor entrenador de Portugal, quien lo acabaría convirtiendo en uno de los mejores corredores de fondo de la historia.

Los éxitos de Lopes comenzaron en el campo a través, modalidad en la que consiguió 10 títulos nacionales, en 1970-1974, 1976-1978, 1982 y 1984. En pista su primera plusmarca nacional fue en 10 000 m en 1971, 29:28,0. Ese año acudió al campeonato de Europa, donde el finlandés Juha Väätäinen (1941) hizo un extraordinario doblete en 5000 y 10 000 m. El joven portugués no tuvo una buena actuación. Fue el 33º y último en los 10 Km, a más de 2 minutos del vencedor. Su rendimiento en los Juegos Olímpicos de Múnich, al año siguiente, fue mucho mejor, pues consiguió mejorar su marca en 10 000 hasta 28:53,6, si bien no le sirvió para entrar en la final. Igual suerte corrió en los 5000 m, distancia en la que acreditaba 13:46,8, también plusmarca nacional.

En los 4 años siguientes, la progresión de Lopes lo transportó a la élite mundial. En el Europeo de 10 000 m de 1974, problemas físicos lo llevaron a abandonar, pero en 1976, año olímpico, era uno de los favoritos para las medallas en los 10 Km. En 1975 había conseguido facilidades en su trabajo como bancario para hacer doble sesión de entrenamiento y eso había mejorado notablemente su rendimiento. Comenzó la temporada de 1976 haciéndose con el campeonato del mundo de campo a través. Su mejor puesto anterior había sido el 25º en 1973. En la localidad galesa de Chepstow se impuso con solvencia a los ingleses Tony Simmons (1948) y Bernie Ford (1952). Poco antes de los Juegos, bajaba por primera vez de 28 minutos en 10 000 m, 27:45,71, mejor marca del año en aquel momento. También, con 13:24,0 realizó marca personal en 5000 m. En los Juegos de Montreal, se enfrentaba al finlandés Lasse Virén (1949), dispuesto a impedir que este repitiese el doblete de Múnich. Lopes se impuso fácilmente en la primera serie semifinal con 28:04,53. En la final, sin embargo, Virén se mostró superior. Lopes se colocó en cabeza con 3200 m de carrera, dando paso al primer 5000 en 14:08,94. Fue descolgando a todos sus rivales, menos al finlandés, que lo superó a falta de 440 m y se hizo con el oro en 27:40,38. Lopes fue plata con 27:45,17, mejor marca personal. La falta de aceleración final del portugués condicionó sobremanera su prestación en los grandes campeonatos en 10 Km.

Poco después de la final olímpica, Lopes mejoró en Estocolmo su marca personal hasta 27:42,65, 6ª mejor marca de siempre en aquel momento. Los éxitos del portugués parecían continuar en 1977. Se proclamó por primera vez campeón de Europa de campo a través por clubes con el Sporting de Lisboa, y, aunque no pudo revalidar su título mundial, consiguió una excelente plata en el Mundial celebrado en Düsseldorf. Sin embargo, se perdió la temporada al aire libre a causa de problemas físicos, que lo perseguirían durante varios años. En 1978 consiguió el título portugués de campo a través y posteriormente el de 10 000 m, pero su rendimiento era muy irregular. Abandonó en los Mundiales de campo a través en 1978 y 1981. En 1980 fue 26º. Se perdió el campeonato de Europa de 1978 y los Juegos de Moscú 1980.

Pasada la treintena, daba la sensación de que el cuerpo del atleta de Viseu ya no estaba en condiciones de volver a la élite. Sin embargo, Lopes acabaría teniendo una segunda época dorada en la que sus logros serían mucho mejores que en la primera.

 

 

 

 

 

 

Mohamed Gammoudi, protagonista en tres Juegos Olímpicos

Hoy, 11 de febrero, cumple 80 años uno de los mejores corredores de fondo de siempre, el tunecino Mohamed Gammoudi. Poco preocupado por las plusmarcas mundiales, incluso personales, Gammoudi fue un magnífico competidor, ganador de 4 medallas olímpicas en tres ediciones diferentes, Tokio 1964, México 1968 y Múnich 1972. Previamente solo el finlandés Paavo Nurmi (1897-1973), con 12 medallas, 9 de oro, entre 1920 y 1928, y el sueco Edvin Wide (1896-1996), con 5 bronces y una plata en el mismo período, habían logrado preseas en tres ediciones de los Juegos. Posteriormente de uniría el campeón olímpico de maratón de 2016, Eliud Kipchoge (1984), que añade a su oro en río, un bronce en 2004 y una plata en 2008, ambas en 5000 m.

Mohammed Tlili ben Abdallah, más conocido como Mohamed Gammoudi, nació el 11 de febrero de 1938 en Sidi Aïch, una pequeña localidad tunecina 315 Km al sur de la capital. Militar de profesión, comenzó a practicar atletismo a las órdenes del comandante Hassine Mamouda. Inicialmente destacó en campo a través, pero pronto empezó a hacerlo también en pista. En 1963 se hizo con el oro en los Juegos del Mediterráneo en las pruebas de 5000 y 10000 metros. También ese año se impuso en el 5000 de la última edición de los Juegos de la Amistad, precedente de los Juegos Africanos.

En 1964, Gammoudi acudiría a sus primeros Juegos Olímpicos, a Tokio, pero antes, en agosto, compitió en los Juegos Mundiales Militares, que tuvieron lugar en el estadio de Riazor, en La Coruña, donde se impuso en los 5000 m. El español Javier Álvarez Salgado (1943), que en unos años se convertiría en un duro rival para el tunecino, se hizo con el oro en los obstáculos en la misma competición. En la capital de Japón, el tunecino tomaría parte en los 5 y 10 Km en pista. Esta última prueba se celebró en primer lugar, final directa con nada menos que 38 corredores en liza. Los favoritos eran el plusmarquista mundial, 28:15,6, el australiano Ron Clarke (1937-2015), el campeón olímpico 4 años antes y explusmarquista mundial, 28:18,2, el ruso, entonces soviético, Piotr Bolotnikov (1930-2013) y el oro olímpico de 5000 m en Roma 1960, el neozelandés Murray Halberg (1933). Gammoudi, con una plusmarca personal de 29:34,2, no contaba. Imponiendo un ritmo rápido, Clarke fue descolgando a todos los favoritos y se encontró en la última vuelta acompañado de dos corredores que a priori no parecían tener opciones, Gammoudi y el marino estadounidense de origen sioux Billy Mills (1938). En una complicadísima última vuelta, con muchos corredores doblados y en la que el australiano y el tunecino rozaron la descalificación, saltó, finalmente,  la sorpresa con la victoria Mills en unos excelentes 28:24,4. Gammoudi se hizo con la plata, con una nueva plusmarca africana de 28:24,8, 1:10 menos de su registro previo, que sería su mejor tiempo hasta 1972. Clarke fue tercero, 28:25,8. Sorprendentemente esta sería la única medalla olímpica de su brillante carrera.

Tras el éxito en la prueba larga, Gammoudi se impuso en su serie semifinal de 5000 m, pero alguna misteriosa razón le impidió correr la final, en la que se impuso el estadounidense Bob Schul (1937) y en la que el gran favorito, el francés Michel Jazy (1935), se quedó fuera del podio.

En los años siguientes continuó con buenas actuaciones. En 1965 fue bronce en el cross de las naciones, antecedente del campeonato del mundo. Ese año, con 13:44,2, superó la plusmarca africana del keniano Kip Keino (1940). Este la recuperaría en 9 días. En 1966 regresó al escenario de uno de sus primeros éxitos, el estado Riazor, donde se celebraban simultáneamente en Gran Premio de La Coruña y el Critérium Mundial Militar. Gammoudi se impuso en los 10000 y en los 5000 m, en la primera prueba con su segunda mejor marca de entonces, 28:40,6. En 1967, renovó sus oros de 5000 y 10000 m de los Juegos Mediterráneos, que tuvieron lugar en la capital de su país.

El año olímpico de 1968 comenzó muy bien para el tunecino. Nuevamente en la capital de su país, se hizo brillantemente con el oro en el Cross de las Naciones, por delante del maratoniano británico Ron Hill (1938). Los Juegos Olímpicos tendrían lugar en la Ciudad de México, a más de 2000 m de altitud. Gammoudi, tras unos excelentes 13:30,8 en 5000 m a principios de junio, se concentró en Font Romeu, en el Pirineo francés para aclimatarse a la altitud de la capital mexicana y tratar de competir con los africanos de la antiplanicie. El objetivo volvían a ser los 5 y 10 Km en pista, donde se enfrentaría a los kenianos Kip Keino, 13:24,2 y 28:06,4, y Naftali Temu (1945-2003), 13:37,6 y 28:27,4, el etíope Mamo Wölde (1932-2002), 28:31,8, 4º en Tokio, el plusmarquista y campeón europeo de 10000 m, el alemán Jürgen Haase (1945), 28:04,4, y al estratosférico plusmarquista mundial de ambas distancias, Ron Clarke, 13:16,6 y 27:39,4. La final de 10000 m, con 37 participantes, se celebraba en primer lugar. La altitud se hizo notar y el ritmo resultó muy lento. A falta de poco más de 1 Km, Keino abandonaba aquejado de un cólico biliar. Tras una penúltima vuelta en 1:04, los últimos 400 m fueron un mano a mano entre Wolde y Temu, con victoria de este último, 29:27,4 y 29:28,0. A cierta distancia Gammoudi resistía el ataque del corredor local Juan Martínez (1947) y conseguía mantener el bronce, 29:34,2 y 29:35,0.

A excepción de Martínez, que rindió de forma excepcional, la actuación de los corredores no africanos estuvo muy por debajo de sus posibilidades con Clarke en 6º lugar, 29:44,6, y Haase 15º, 30:24,2. El australiano necesitó asistencia médica tras colapsarse, una vez cruzada la línea de meta.

La final de 5000 m, a la que Gammoudi accedía tras ser segundo en la primera semifinal, se presentaba como una suerte de revancha de los 10 Km, con casi los mismos protagonistas. En la línea de salida estaban Keino, contra el criterio médico, Temu, Martínez o Clarke. Faltaba Wolde, que no se presentó en la final tras haber ganado su clasificación. Esta vez la pelea por el oro fue entre el tunecino y un recuperado Keino, con victoria de Gammoudi en 14:05,0, 0,2 más rápido que Keino. Se corrió el último 400 en 54,8. El bronce fue para Temu. Juan Martínez repitió el 4º puesto del 10000, mientras Clarke, afectado por la altitud, fue 5º.

En los años siguientes a los Juegos de México, el rendimiento de Gammoudi, ya en la treintena, parecía declinar. No pudo revalidar el oro en su competición favorita, los Juegos del Mediterráneo, al verse derrotado por Javier Álvarez Salgado en los 5000 m y abandonar en los 10000 m en la edición de 1971. Sin embargo, al año siguiente, ya con 34, parecía en su mejor forma y en condiciones de volver a asaltar el podio olímpico en los Juegos de Múnich. Con 50 corredores en los 10000 m, por primera vez desde 1920 se celebrarían semifinales, en concreto 3. Gammoudi se impuso en la segunda con unos excelentes 27:54,69, su mejor marca de siempre. Lo que podría haber hecho en la final nunca lo sabremos, pues se vio envuelto en una caída con el finlandés Lasse Virén (1949), pero mientras este se recuperó y logró el oro con plusmarca mundial, el tunecino se llevó la peor parte y abandonó.

Sin embargo, 4 días más tarde sí pudo tomar la salida en la primera serie semifinal de 5000 m, en la que se impuso con 13:49,8. Estaba en condiciones de conseguir por primera vez repetir oro olímpico en 5000 m. Sus rivales serían, además de Viren, acreditado en 13:19,0,  Dave Bedford (1949), que poseía la mejor marca de los participantes, 13:17,2 y el estadounidense Steve Prefontaine (1951-1975), 13:22,8 . Los primeros 3000m se corrieron no muy rápido en 8:20,2 (2:46,4, 5:32,6). Cuando iban 3400m el estadounidense Prefontaine rompía la carrera con 400 sucesivos en 1:02,5, 1:01,2 y 1:00,3. A falta de 1000m se había seleccionado un grupo formado por el propio Prefontaine, Virén, el británico Ian Stewart (1949), el belga Emiel Puttemans (1947) y Gammoudi. En la última vuelta cambió Viren que se colocó en cabeza, llevándose consigo Gammoudi, que lo sobrepasó en la contrarrecta. Prefontaine aguantaba en la cabeza, que ya se había separado del resto de los corredores. En la última recta Virén aceleró con fuerza y se hizo con el oro, 13:26,4, por delante de Gammoudi, 13:27,4, y de Stewart, 13:27,6, que adelantó a falta de 20m a un desfallecido Prefontaine. Virén cubrió el último 1500 en 3:44,6, el último 1000 en 2:26,2 y la última vuelta en 56,0. El tiempo del tunecino fue su mejor marca de siempre.

Con 34 años, Gammoudi había corrido más rápido que nunca en sus dos pruebas favoritas. Nunca dio el salto al maratón. Además acreditó 3:41,9 en 1500 m y 7:50,2 en 3000 m. Siguió compitiendo hasta 1976, año en el que aún fue capaz de correr los 10000 m en 28:14,2, poco antes de los Juegos de Montreal. Su objetivo de ser olímpico por cuarta vez ser frustró debido al boicot africano en protesta por la disputa de un torneo de rugby en Suráfrica, entonces apartada de las competiciones dadas sus políticas racistas, por el equipo neozelandés. Se retiró esa misma temporada. Continuó en el ejército hasta 1999 con el grado de comandante. Posteriormente formó parte como técnico y directivo de la federación de atletismo de su país.

Felicidades a este extraordinario corredor de fondo el día de su octogésimo aniversario.

Juha Väätäinen, el corredor de fondo velocista

Los finlandeses voladores dominaron de forma implacable las carreras de fondo en la primera mitad del siglo XX. Hasta 1936, se hicieron con 33 medallas olímpicas, 16 de oro, en 3000 m obstáculos, 5000, 10 000 y maratón, a las que hay que añadir otras 9 preseas, 6 de oro, en cross, que entonces era olímpico, y 3000 m por equipos. Pero, tras la Segunda Guerra Mundial, de forma casi repentina, los finlandeses desaparecieron de los puestos de honor de las grandes competiciones. Viljo Heino (1914-1998) cerró con su plusmarca mundial de 10 000 m de 29:27,2 el 1 de septiembre de 1949 la gran época dorada del fondo finlandés. Durante 20 años, con la excepción de Veikko Karvonen (1926-2007), oro en maratón en el Europeo de 1954 y bronce olímpico en 1956, los corredores finlandeses desaparecieron de la élite del fondo mundial.

No fue hasta finales de los 60, concretamente el 17 de julio de 1968, cuando un finlandés volvió a la cúspide atlética. Ese día Jouko Kuha (1939) superaba, con 8:24,2, la plusmarca mundial de obstáculos del belga Gaston Roelants (1937). Kuha, que pasaba los inviernos entrenando en España, renunció, sin embargo, a los Juegos de México, pues juzgó que la altitud no le permitiría rendir adecuadamente. Tan solo un fondista finlandés acudió a México, el maratoniano Pentti Rumakko (1943-2008), que no finalizó la prueba. Rumakko volvió a ser el único representante de su país en pruebas de fondo en el campeonato de Europa de 1969, con el mismo resultado, abandono en el maratón.

Las tornas estaban, sin embargo, a punto de cambiar para el país nórdico, hasta el extremo de que, en la década siguiente, Finlandia volvería a colocar a sus atletas en lo más alto de las pruebas de fondo mundial. El precursor de este renacer finés fue un antiguo velocista que tuvo un recorrido en la élite muy corto, pero muy intenso, Juha Väätäinen. Väätäinen nació el 12 de julio de 1941 en Oulu, una ciudad de 200 000 habitantes situada al norte de Finlandia. Comenzó haciendo pruebas de velocidad y de vallas. Posteriormente fue progresivamente subiendo al 800, distancia en la que fue 2 veces campeón de su país, y más tarde al 1500, pruebas en las que llegó a acreditar 1:48,4 (1967) y 3:43,7 (1968). Entrenándose de forma autodidacta y con frecuencia en altitud, en 1969 dio el salto a las pruebas de fondo, con muy buenos resultados, pues registró esa temporada 13:50,0 y 28:53,0. Estos tiempos le permitieron clasificarse para el Europeo de ese año, al que no acudiría por problemas físicos. Su progresión continuó al año siguiente, con mejoría notable en ambas distancias, 13:43,2 y 28:19,6. Este último tiempo, realizado en Oulu, su ciudad natal, lo obtuvo haciendo 13:58,0 en el la segunda mitad de la prueba.

En 1971 se celebraba un nuevo campeonato de Europa. La Asociación Atlética Europea había hecho entonces un primer intento, que no fructificó, de celebración bienal de su campeonato. Con 30 años Väätäinen participaría en su primer grande y lo haría en su país, pues se celebraba en Helsinki. Correría tanto el 5000 como el 10 000. Aunque mostró una excelente forma mejorando su marca en 10 000 m unos días antes  con 28:12,4, el gran favorito para en la distancia más larga era el británico David Bedford (1949). Bedford había superado ese mismo año las plusmarcas europeas de ambas pruebas de fondo el pista con 13:22,2 y 27:47,0, ambas segundas mejores marcas mundiales de siempre. En Helsinki, no obstante, solo tomaría parte en la distancia más larga. Otro candidato a la victoria era el alemán Jürgen Haase (1945), doble campeón de Europa de 10 Km (1966 y 1969), acreditado en 28:04,4, que era la tercera mejor marca mundial de siempre.

La carrera de 10 000 m, final directa, del Europeo tuvo lugar el 10 de agosto, con 35 atletas. Desde el comienzo Bedford tomó la cabeza e imprimió un ritmo rapidísimo, con pases de 2:43,3 (1000 m), 5:26,6 (2000 m), 8:14,6 (3000 m) y 13:54,4 en la mitad de la prueba. Bedford continuó el cabeza hasta la última vuelta. comandando un grupo en el que se encontraban Väätäinen, Haase, el español Mariano Haro (1940), el ruso, entonces soviético, Rashid Sharafetdinov (1943-2012) y el serbio, entonces yugoslavo, Danijel Korica (1945). Al enfilar la contrarrecta, Haase trató de adelantar al británico pero Väätäinen, que marcaba de cerca a Bedford, se dio cuenta y realizó él mismo un brusco cambio de ritmo, que inicialmente aguantó el alemán. Este intentó hacerse con la victoria en la última recta pero no pudo con el finlándes, que se proclamó campeón de Europa con unos excelentes 27:52,78, plusmarca finlandesa y 3ª mejor marca mundial de siempre. Había corrido el último kilómetro en 2:34,0 y la última vuelta en 53,8.

Resultados

1. Juha Väätäinen FIN 27:52.8/78*
2. Jürgen Haase GDR 27:53.4/35
3. Rashid Sharafetdinov URS 27:56.4/25
4. Danijel Korica YUG 27:58.4/38
5. Mariano Haro ESP 27:59.4/33
6. Dave Bedford GBR 28:04.4/33
7. Mike Tagg GBR 28:14.8/65
8. Seppo Tuominen FIN 28:18.0/98
9. Manfred Letzerich FRG 28:21.0/91
10.Noël Tijou FRA 28:21.8/65
11.Werner Dossegger SUI 28:23.0/88
12.Lucien Rault FRA 28:23.2/11
13.Jack Lane GBR 28:24.0/01
14.Arne Risa NOR 28:24.4/41
15.Joachim Krebs GDR 28:26.8/67
16.Karel Lismont BEL 28:31.2/17
17.Lasse Virén FIN 28:33.2/12
18.Nikolay Sviridov URS 28:41.2/09
19.Josef Jánský TCH 28:43.2/08
20.René Jourdan FRA 28:46.2/08
21.Donald Walsh IRL 28:52.6/60
22.Edward Mleczko POL28:55.8/73
23.Henryk Piotrowski POL 29:01.8/68
24.Eckhard Lesse GDR 29:02.6/53
25.Janos Szerenyi HUN 29:04.0/93
26.Lajos Mecser HUN 29:07.6/49
27.Giuseppe Cindolo ITA 29:13.8/65
28.Jens Wollenberg FRG 29:25.4/41
29.Per Halle NOR 29:43.4/25
30.Josef Wirth SUI 29:33.8/71
31.Egbert Nijstadt NED 29:48.2/08
32.Dieter Brand FRG 29:59.4/29
33.Carlos Lopes POR 30:05.6/64
-. Gaston Roelants BEL DNF
-. Nedo Farčić YUG DNF

*tiempo oficial / tiempo real

Cinco atletas realizaron registros inferiores a 28 minutos. Hasta entonces solo lo habían conseguido el australiano Ron Clarke (1937-2015), 27:39,4 (27:39,89) en 1965, y David Bedford. Mariano Haro obtuvo una brillantes quinta plaza, superando su anterior plusmarca española por 35 segundos. Antes de salir tenía la 18ª marca de los participantes. En total se realizaron 10 plusmarcas nacionales. El último en llegar a la meta, a más de dos minutos del ganador y con casi dos vueltas perdidas, fue el portugués Carlos Lopes (1947), que acabaría convirtiéndose en un brillante campeón olímpico de maratón 13 años más tarde.

Otro joven portugués, Fernando Mamede (1951) tomó parte en la prueba de 800 m, en la que superó la plusmarca de su país en las series. Como Väätäinen, Mamede acabaría obteniendo sus mayores éxitos en 10 000, distancia en la que fue plusmarquista mundial, en 1984.

Dos días después de su gran victoria en los 10 Km, Väätäinen volvía a la pista del Estadio Olímpico de Helsinki para disputar la segunda, de tres, semifinal de 5000 m, en la que se impuso fácilmente con 13:47,6. Tras su actuación previa, el finlandés era uno de los favoritos para hacerse con el oro también en esta prueba. Sus máximos rivales eran el francés Jean Wadoux (1942) plusmarquista europeo de 1500 m, 3:34,0 (1970), acreditado en 13:28,0 (1970), y el alemán Harald Norporth (1942), subcampeón olímpico en 1964 y de Europa en 1966, con una plusmarca personal de 13:24,8 (1966). La final, celebrada el 15 de agosto, resultó igual de trepidante que la de 10 000. El finlandés repitió su demoledor ataque a falta de 300 m, llevándose con él a Wadoux y a Norporth, que finalmente no pudieron sobrepasarlo.  Väätäinen obtuvo su victoria con plusmarca nacional de 13:32,48, tras un último kilómetro en 2:27,8 y un último 400 en 53,0.

 

Resultados

1. Juha Väätäinen FIN 13:32.48
2. Jean Wadoux FRA 13:33.56
3. Harald Norpoth FRG 13:33.79
4. Danijel Korica YUG 13:34.88
5. Javier Álvarez Salgado ESP 13:35.84
6. Emiel Puttemans BEL 13:36.60
7. Lasse Virén FIN 13:38.46
8. Bronisław Malinowski POL 13:39.33
9. Frank Eisenberg GDR 13:41.07
10.Petras Simonelis URS 13:42.78
11.Michael Baxter GBR 13:43.16
12.Rune Holmén FIN 13:46.50
13.Allan Rushmer GBR 13:48.19
14.Bernd Dießner GDR 13:50.79
-. Vladimir Afonin URS DNF

El español Javier Álvarez Salgado (1943) que unos días antes había acreditado 13:33,6 tuvo un excelente rendimiento en el que probablemente fue su mejor año. Unos días después obtuvo una gran victoria en la reunión preolímpica de Münich con plusmarca personal de 10 000 m, 28:01,4, y una semana más tarde en un 5000 en Londres fue 2º, detrás de Kip Keino (1940) con plusmarca personal de 13:28,4, 4ª mejor marca mundial de 1971. En octubre, Salgado culminó su gran temporada con doble oro en 5 y 10 Km en los Juegos del Mediterráneo, batiendo respectivamente al campeón olímpico, el tunecino Mohamed Gammoudi (1938) y a Mariano Haro.

Tras su perfecta temporada de 1971 siguiente objetivo de Väätäinen era reeditar su doblete en los Juegos Olímpicos de 1972, los primeros que disputaba a sus 31 años Sin embargo, algunos problemas físicos le impidieron afinar su puesta a punto. No salió en el 10 000 y fue 13º y último en el 5000, pese a dar una gran impresión imponiéndose en la 4ª de las durísimas semifinales en las que se clasificaban los 2 primeros y 4 tiempos. Su compatriota Lasse Virén (1949) tomó su relevo, haciéndose con el doblete en las 2 pruebas de fondo, con plusmarca mundial y caída incluida en el 10 000.

Tres días después de los Juegos Väätäinen hizo con 13:28,4 su mejor marca de 5000 m. Se retiró esa misma temporada de 1972. En esa década de los 70, una nueva generación de finlandeses volvió a dar mucho lustre al fondo de su país. Los 19 meses que pasó en el país nórdico Arthur Lydiard (1917-2004), el mítico entrenador del triple campeón olímpico Peter Snell (1938), fueron determinantes para este resurgir. Además de Virén, Tapio Kantanen (1949), Marti Vainio (1950), Pekka Vasala (1948), Pekka Päivärinta (1949) o Kaarlo Maaninka (1953) se hicieron con un buen número de medallas en grandes campeonatos. Hay que decir, no obstante, que estos éxitos se han visto ensombrecidos por el uso, reconocido por Maaninka, de autotransfusiones, entonces no prohibidas, que llevaron, en el caso de Vainio, a destapar que consumía ilegalmente anabolizantes. Vainio se había administrado esta sustancia durante el invierno de 1984, al tiempo que se extraía sangre para congelar y autotransfundírsela meses después. Con la sangre iban los restos del fármaco, que finalmente se detectaron en un control en los Juegos de LA, lo que le privó de la medalla de plata en 10 000. Las autotransfusiones se ilegalizaron definitivamente en 1985. El nuevo brillo finés se mostró, no obstante, efímero. Cuatro décadas después, las plusmarcas finlandesas de 5000 y 10 000 m siguen en poder de Viren, 13:16,3 (1972) y de Vainio, 27:30,99 (1978).

Tras su retirada Väätäinen, que había sido profesor de Primaria, no volvió a su antigua profesión y se hizo entrenador de fondo y de marcha. De 2011 a 2015 fue diputado en el Parlamento de Finlandia. En la actualidad vive en Málaga, donde, entre otras cosas, se dedica a la pintura.

 

 

 

La gran cosecha del fondo gallego de 1967

Hace unos días coincidí con lo más granado de la última gran generación del fondo gallego, nacidos casi todos ellos en 1967. Tras los Teixeira, Manuel Augusto Alonso, Carlos Pérez y Javier Álvarez Salgado, el fondo gallego entró en un período de transición de unos tres lustros, hasta que la nueva generación consiguió reverdecer los laureles de sus mayores. Su presencia fue constante en los puestos de honor de los campeonatos nacionales, pero también consiguieron buenos resultados en el ámbito internacional.

Probablemente el momento culminante de este grupo de grandes fondistas gallegos sucedió en el campeonato de España de campo a través de 1994, celebrado en Zarauz, un circuito que a priori beneficiaba al gran favorito, el vitoriano Martín Fiz (1963). Sin embargo, Fiz no pudo con el tridente gallego formado por Carlos Adán (1967), Carlos de la Torre (1966) y Alejandro Gómez (1967), quienes sin táctica de equipo coparon por ese orden el podio del campeonato.

Tal vez  sea Alejandro Gómez Cabral (Zamáns, Vigo, 11 de abril de 1967) el atleta más emblemático de este excelso grupo. Alejandro, un atleta de gran talento, comenzó a entrenar en 1983, cuando era juvenil (sub18) de primer año. Esa temporada corrió los 3000 m en 8:29,8. Al año siguiente mantuvo una dura pugna con otro vigués, Manuel Carrera Nogueira (3 de febrero de 1967), por la plusmarca española de 3000 m de la categoría. A principios de esa temporada de 1984, Alejandro había realizado 14:16,7 en 5000 m. En septiembre se hizo con el primado español de 3000 m con 8:15,30, pero unos días después, Carrera, que hasta ese año se había centrado en 800 y 1500 m le arrebataba la plusmarca con 8:15,1. Redondeaba así un excelente año en el que había sido doble campeón de España juvenil de 1500 y 3000 m. Sin embargo, Carrera, no pudo continuar progresando. En 1986 corrió los 3000 m en 8:05,03, entonces 5ª mejor marca junior (sub20) española de siempre, pero diversas circunstancias le impidieron seguir. Alejandro, por el contrario, tuvo una gran prestación en ese 1986, su último año de junior. Consiguió la plata en los 5000 m del primer campeonato del mundo de la categoría, así como las plusmarcas españolas junior de 2000 m (5:09,5), 3000 m obstáculos (8:36,4), 3000 m (7:57,84) y 5000 m (13:42,16). Acudió con 21 años a los Juegos de Seúl de 1988. Posteriormente volvió a ser olímpico en 10000 m en Barcelona 1992 y Atlanta 1996, donde fue 15º. Ocupó la 9ª posición en el 10000 del Mundial de 1991 y fue 5º y 6º en maratón en los Europeos de 1998 y 2002. En campo a través su mejor actuación internacional fue una 6ª posición en el Mundial de 1989. Fue, además, dos veces campeón de España de campo a través (1989, 1995), 5 veces campeón de España de 10 000 m (1989, 1991, 1993, 1995, 1996) y otras dos de medio maratón (1992, 2003). Sus mejores marcas fueron 13:20,91 27:39,38, 1h01:20 y 2h07:57.

El brillante campeón de España de campo a través de 1994, José Carlos Adán Arias (Vigo, 22 de julio de 1967), tuvo también una importante trayectoria en pista al aire libre. Representó a España en el 10 000 de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Su mejor actuación en pista tuvo lugar en el 5000 del Europeo de 1994, donde ocupó la 6ª posición. En campo a través fue 4º en el campeonato de Europa de 1994, 6º en 2000 y 7º en 2001. Sus mejores marcas son 13:19,71, actual plusmarca gallega de 5000 m, y 27:59,49.

El tercer olímpico de aquella generación fue Carlos de la Torre Allariz (Marín, Pontevedra, 18 de mayo de 1966). De la Torre tomó parte en los 10000 m de los Juegos de Barcelona y de Atlanta. En esta última competición fue 14º. Ese mismo año de 1996 fue 4º en el campeonato del Mundo de medio maratón, que se celebraba en Palma de Mallorca. Dos años antes había sido 8º en el Europeo de 10000 m. Fue campeón de España de 10 000 m en 1990. Sus mejores marcas fueron 13:29,85, 27:49,17 y 1h02:03.

Otro gran atleta de este elenco es José Ramón Rey Rodríguez (Orense, 3 de noviembre de 1967). Jota, como se le conocía en el mundillo atlético, comenzó corriendo 1500 m y progresivamente fue ascendiendo a los 3000 m obstáculos, 5000 y 10000 metros. Sus mejores marcas fueron 8:44,2, 13:47,6 y 28:34,6. En 1997 corrió su primer maratón, en el campeonato de España. Hizo su mejor marca de siempre, que igualaría en 2001, 2h10:49, con la que fue 2º, el mismo tiempo que el campeón. Al año siguiente ocupó la 4ª plaza, primer español, en el Europeo de Budapest. En medio maratón su mejor registro fue 1h02:06.

A estos 4 atletas bien se les pudo haber unido un quinto de la misma generación, Jesús González Margaride (Pontenova, Lugo, 16 de octubre de 1967). En 1992 había corrido los 5000 m en 13:28,57, muy cerca de los 13:25,00 de la mínima olímpica. Desgraciadamente, una grave enfermedad ese mismo año lo obligó a abandonar el deporte de alta competición. Su hijo Miguel González Carballada (1998) es un prometedor corredor de fondo que probablemente buscará lo que su padre no pudo conseguir.

Actores clave del éxito de esta generación fueron entrenadores como Julio Rodríguez, Alfonso Ortega, Carlos Pérez, Virgilio Gónzalez Barbeitos, Mariano Castiñeiras o Carlos Landín. En aquellos años 80 y 90 era muy frecuente que apasionados del atletismo dedicasen muchas horas, que quitaban a sus familias, a entrenar chavales a cambio de nada o casi nada. Tal vez la clave del estancamiento actual esté ahí.

En el blog de Emilio Navaza hay semblanzas muy completas de Alejandro Gómez, Carlos de la Torre y Carlos Adán.

El campeonato gallego de campo a través de 1995, con Alejandro Gómez, José Ramón Rey, Carlos Adán y los hermanos de la Torre, minuto 57:25.

 

 

 

Ritmos de maratón que fueron plusmarcas mundiales

No pudo ser finalmente. No ayudó el tiempo en Berlín y tampoco los rivales. Lo que se preveía un enconado duelo maratoniano entre Eliud Kipchoge (1984, 2h03:05), Kenenisa Bekele (1982, 2h03:03) y Wilson Kipsang (1982, 2h03:13) en pos de la plusmarca mundial se quedó en una gran victoria del primero, con la sorprendente compañía del debutante etíope Guye Adola (1990). Bekele y Kipsang no fueron capaces de terminar la prueba. El etíope no pudo seguir el ritmo de la cabeza a partir de la mitad de la prueba y el keniano paró en el kilómetro 30. Kipchoge se impuso bajo la lluvia con unos excelentes 2h03:32. Adola fue segundo con 2h03:46, mejor marca de siempre para un principiante, y se permitió el lujo de descolgar durante unos kilómetros del tramo final de la carrera al keniano campeón olímpico. Probablemente la intensa lluvia arruinó un tiempo más rápido de 2h02:57 que Dennis Kipruto Kimetto (1984) posee como plusmarca mundial desde la edición del maratón de Berlín de 2014. Hace 33 años, en el maratón de Chicago de 1984, el galés Steve Jones (1955) sí pudo sobreponerse a la lluvia y consiguió superar la plusmarca mundial de entonces con 2h08:05, imponiéndose al campeón olímpico el portugués Carlos Lopes (1947) y al anterior plusmarquista mundial, el australiano Robert de Castella (1957).

Tres años después, la plusmarca de Kimetto se está mostrando muy resistente. Bekele y Kipchoge se han quedado muy cerca, pero no han conseguido superarla. Tras la exhibición de Kipchoge en Monza el pasado 6 de mayo, cuando recorrió 42,195 Km en 2h00:26 en un circuito no homologado, se pensaba en un registro próximo a 2h02:00, pero la lluvia y la peor forma de los otros dos candidatos no lo hicieron posible.

En cualquier caso, nos hemos acostumbrado tanto a estas marcas estratosféricas que a veces no nos damos cuenta de los que suponen. La plusmarca de Kimetto se realizó a un ritmo medio de 2:54,83 por kilómetro, es decir, 14:34,15 cada 5 kilómetros, y 29:08,30 cada parcial de 10 kilómetros. Hubo un tiempo en que solo los mejores eran capaces de hacer un 5000 o un 10000 en pista a esos ritmos.

El primero en correr una prueba de 5000 m por debajo de 14:34,15 fue el excepcional corredor finlandés Paavo Nurmi (1897-1973). Nurmi, considerado por muchos, incluido este bloguero, el mejor fondista de siempre, superó oficialmente un total de 22 plusmarcas mundiales en distancias entre 1500 y 20000 metros. Fue 9 veces oro y 3 veces plata olímpicos en 3 Juegos (1920, 1924 y 1928). En 1924 el finlandés decidió que tomaría parte en las pruebas olímpicas de 1500 y 5000 m, cuyas finales tendrían lugar con menos de 1 hora de diferencia. Un mes antes, el 19 de junio en Helsinki, realizó un ensayo disputando ambas distancias con menos de 1 hora de diferencia. En 1500 m registró una nueva plusmarca mundial de 3:52,6. Menos de 1 hora más tarde, recorrió los 5 km en 14:28,2, que mejoraba en más de 7 segundos su anterior plusmarca mundial de 14:35,4. En los Juegos de París ganó los oros en ambas distancias, además de otras 3 en campo a través individual, por equipos y en 3000 m por equipos.

Pasaron algunos años antes de que un español realizase un tiempo similar. El catalán Josep Molins (1933), durante la celebración de los campeonatos de Cataluña en la vieja pista de ceniza de Montjuic, rebajó la anterior plusmarca española hasta 14:27,6, el 20 de junio de 1957. Molins, aún en activo como entrenador de la JA Sabadell, fue campeón de España de 5000 m en 1958 y 1960 y de 10000 m en 1961.

La primera mujer en superar los 14:34,15 fue la china Dong Damnei (1977), que el 21 de octubre de 1997, en la semifinal de los campeonatos nacionales, realizó 14:31,27. La plusmarca mundial le duró 2 días, pues en la final su compatriota Jiang Bo (1977) la rebajó hasta 14:28,09. Dong no tuvo una carrera internacional muy larga. Su mayor logro fue una 4ª plaza en la prueba de 5000 m del Campeonato Mundial de 2001.

En cuanto a los 10000 m, el primer atleta en correr a un ritmo más rápido que Kimetto fue el formidable fondista checo (entonces checoslovaco) Emil Zátopek (1922-2000). Zátopek realizó durante su carrera 13 plusmarcas mundiales, 5 de ellas en 10000. El 4 de agosto de 1950 en Turku, Finlandia, consiguió la tercera de ellas con 29:02,6. El checo fue 4 veces campeón olímpico y una vez subcampeón entre 1948 y 1952. En estos últimos Juegos se hizo con los oros en 5000, 10000 y maratón, hazaña que aún nadie ha conseguido igualar.

El primer español en correr en un tiempo parecido fue el jienense, criado y formado como atleta en Guipúzcoa, Fernando Aguilar (1938-2013). Apodado Galgo de Arechavaleta o Aguilucho, realizó 28:59,0 en la reunión de Rennes el 17 de junio de 1964, superando su propia plusmarca española de 29:22,2. Este tiempo lo había realizado el año anterior en los campeonatos provinciales de Guipúzcoa, con una diferencia de más 5 minutos al segundo clasificado. Aguilar fue olímpico en el 10000 de los Juegos de Tokio 1964 y campeón de España de 5000 en 1963 y de 10000 en 1963 y 1967.

Todavía no hay ninguna mujer que haya corrido en menos de 29:08,30. No se encuentra muy lejos la etíope Almaz Ayana (1991), con los 29:17,45 que realizó para hacerse con el oro olímpico en Río 2016.

La historia nos enseña que los ritmos a los que corren los mejores maratonianos actuales fueron un día las velocidades máximas a las que se podía correr un 5000 o un 10000. Si tomamos como referencia los 42,195 km de Monza el ritmo es de 2:51,25 el km, es decir 14:16,25 los 5000 metros y 28:32,50 los 10000 metros, una locura. Estaremos atentos a los siguientes maratones.

Estrellas precoces

El apellido Ingebrigtsen se ha oído con frecuencia en el paisaje atlético europeo en los últimos años. Tres hermanos atletas, corredores de medio fondo, entrenados por su padre responden a este nombre. El mayor, Henrik (1991), fue oro en 1500 metros en el Europeo de 2012, plata en 2014 y bronce en 2016. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 ocupó la 5ª posición en el kilómetro y medio. Posee la plusmarca de su país con 3:31,46 (2014). El mediano, Filip (1993), fue campeón de Europa de 1500 m en 2016 y bronce en el Mundial de Londres 2017. Su mejor marca es 3:32,43 (2016). Pero quien ha asombrado al mundo atlético es el hermano menor, Jakob. Su rendimiento ha saltado con mucho el límite de su categoría y el atletismo se pregunta cómo es posible y qué sucederá en el futuro.

Jakob Ingebrigtsen nació el 19 de septiembre de 2000 en la localidad noruega de Sandnes, situada de 12 Km de Stavanger y a 305 de Oslo. Con 2 hermanos atletas de alto nivel entrenados por su padre, el destino de Jakob estaba decidido. Comenzó a practicar atletismo con 7 años. En 2015, aun sin haber cumplido los 15, ya corría los 800 m en 1:52,60 y los 1500 m en 3:49,71. Al año siguiente mejoró hasta 3:42,44, siendo juvenil (sub18) de primer año. Su progresión ha continuado este 2017 y ha sido de tal calibre que ha dejado sin palabras al universo atlético. La temporada para Jakob comenzó muy pronto, el 27 de mayo en el Prefontaine Classic de Eugene, donde se convirtió con 3:58,07 en el atleta más joven en romper la barrera de los 4 minutos en la milla. Mejoró unos días después, el 15 de junio, con 3:56,29. Tres días más tarde, con 3:39,92 en 1500 m, rompía también la barrera de 3:40. El 6 de julio mejoraba su marca de 5000 m por 50 segundos, en 13:49,48, superando ampliamente la anterior plusmarca europea juvenil (sub18) del italiano Stefano Mei (1963), 13:55,91 desde 1980. Dos días después corría los 3000 m obstáculos en 8:26,81, nueva plusmarca europea junior (sub20) por casi 3 segundos. Renunció al Mundial sub 18 para centrarse en el Europeo sub20, con la idea de hacerse con los oros de 1500, 5000 y 3000 obstáculos. En el kilómetro y medio sufrió una caída que lo llevó al 8º lugar, pero en las otras dos pruebas se hizo fácilmente con la victoria. Acudió al Mundial de Londres en los 3000 m obstáculos. Una caída le impidió pelear por un puesto en la final. Pese a su intensa temporada, decidió continuar. El 24 de agosto en Zürich, mejoró su plusmarca personal de 800 m con 1:49,40. A continuación se propuso hacer una combinada de medio fondo y fondo en el campeonato de su país. El 25 se proclamó campeón absoluto de Noruega de 5000 m, con nueva mejor marca personal, la 4ª europea junior de siempre, 13:35,84, 24 horas después se hizo con el bronce en los 800 m y el oro en 3000 m obstáculos y el 27 terminó su actuación con oro en 1500 m. En total, semifinal y final en 800 y 1500 m y finales de 3000 obstáculos y 5000 m.

Es difícil calificar una temporada como la que ha hecho este atleta de tan solo 16 años, al que la categoría juvenil (sub 18) se le ha quedado muy pequeña. Es evidente que hay muchísimo talento, pero este exceso de competiciones lleva a pensar en la posibilidad de que haya sobreentrenamiento. Acceder a la élite del atletismo es complicadísimo. El cuerpo humano probablemente no está hecho para soportar las altísimas cargas de entrenamiento necesarias para llegar a lo más alto. Este es un factor que ha limitado a muchos atletas dotados de un enorme talento. Uno de los grandes problemas con los atletas jóvenes es la tentación de someterlos a cargas excesivas, que les acaban condicionando su futuro a medio plazo.

Stefano Mei, anterior plusmarquista europeo juvenil de 5000, continuó progresando, con registros de 3:39,00 y 13:45,48 en categoría junior (sub 20). Su mejor año fue 1986, temporada en la que realizó sus mejores marcas de siempre, 3:34,57, 13:11,57 y 27:43,92. Fue campeón de Europa de 10 000 metros y subcampeón de 5000 m. En los Juegos de Seúl fue 7º en 5000 m y en el Europeo de 1990 bronce en 10 000 m. Sin duda una buena carrera atlética, pero otros que no corrieron tan rápido a los 17 años consiguieron llegar más lejos.

Otro excepcional atleta juvenil fue el alemán Hansjorg Kunze (1959), actual plusmarquista europeo de 3000 m de la categoría con 7:56,4 en 1976, tiempo equivalente a 13:37,35, sin duda al alcance de Ingebrigtsen. En 1975, con 15 años ya corría los 5000 m en 14:20,2. Fue bronce en el Europeo Junior de 1977 en la prueba de 3000 m. En 1981 realizó su mejor marca de siempre en 5000 m, 13:10,40, entonces plusmarca europea absoluta. Las lesiones lastraron la carrera del alemán, que fue bronce en 10 000 m en el  Mundial de 1983. Repitió 4 años después en 1987. El año olímpico de 1988 mejoró su plusmarca personal de 10 000 con 27:26,00. En los Juegos fue 6º en esta prueba y bronce en una extraña carrera de 5000 m. El caso de Kunze es el de un atleta con un extraordinario talento natural al que probablemente las lesiones, y los excesos de la Alemania del Este, le impidieron alcanzar su potencial.

Tanto Mei como Kunze sí lograron a convertirse en atletas de alto nivel. Muchos otros, con un enorme talento, no lo consiguieron. Uno de los casos más paradigmáticos es el del finlandés Ari Paunonen (1958), doble campeón de Europa junior (sub 20) de 1500 metros. Se decía de él que sucedería a los grandes del medio fondo y fondo finlandés. Se impuso, siendo juvenil,  en el 1500 del Eurojunior de 1975, con Sebastian Coe (1956), futuro doble campeón olímpico, bronce, y José Manuel Abascal (1958), futuro medallista olímpico, también juvenil, 8º. Abascal optó por evitar al finlandés corriendo el 3000 del Eurojunior 2 años después, en el que ganó el oro. Paunonen repitió victoria en 1500 m. Ese año corrió en 1:47,74, 3:38,07, 3:55,65, 7:43,20 y 13:41,03. En el resto de su carrera atlética tan solo mejoró su plusmarca de 5000 m hasta 13:31,56 en 1987.

El entrenador de los Ingebrigtsen es su padre Gjert Arne (1966), de formación completamente autodidacta, un caso similar al de Peter Coe (1919-2008) con su hijo Sebastian. Peter supo transformar al joven y talentoso Sebastian en uno de los mejores mediofondistas de la historia, sin pararse demasiado en las medallas de categorías inferiores. Seb acabó la categoría junior, además de con el bronce europeo ya referido, con marcas de 1:53,8, 3:45,2 y 8:14,8, buenos registros pero que en absoluto hacían presagiar las previsiones de Peter acerca de que su hijo sería el primer sub3:30 de la historia. En el caso de Jakob Ingebrigtsen, hay algunos datos que resultan llamativos. En primer lugar su volumen semanal es de 135 Km en sesiones diarias dobles. Por otro lado, este año lleva una temporada larguísima y densísima, con mejorías superlativas en lapsos de 48 horas como en obstáculos y 5000 metros, o de 24 horas como en 800 y 5000 m. Finalmente sorprende ese afán de coleccionar medallas, aun compitiendo en 2 finales el mismo día, o en 4 pruebas en el campeonato nacional. Los defensores de Gjiert Ingebrigtsen argumentan que ha llevado a sus dos hijos mayores a la élite, si bien el rendimiento de Henrik ha disminuido en las dos últimas temporadas. El tiempo dirá si Jakob será un atleta excepcional capaz de medirse a los africanos, si será un buen atleta como Kunze o Mei o si será otro caso Paunonen.

El 6 de mayo, las barreras imposibles de 4 minutos y de 2 horas

Monza es una ciudad de 120 000 habitantes situada a 15 km de Milán y mundialmente famosa por su Gran Premio de Fórmula I. Desde el 6 de mayo de este año, también se conocerá por haberse llevado a cabo, en el propio circuito automovilístico, el primer intento por correr en menos de 2 horas 42 km y 195 m. Otro 6 de mayo, de hace 63 años, en la pista de Iffley Road, Oxford, el futuro (y brillante) neurólogo Roger Gilbert Bannister (1929) derribaba otra barrera atlética considerada imposible durante mucho tiempo, los 4:00,0 en la milla, hazaña que entonces se comparó con la coronación de Everest, acaecida el año anterior.

En Monza se preparó una carrera con tan solo tres atletas, cuyo resultado no se podría homologar, pues se utilizarían liebres parciales y avituallamiento móvil, pero la firma Nike, tras una impactante campaña publicitaria, trataría de demostrar que superar la barrera de las 2 horas era posible. La prueba consistía en 17,4 vueltas a un circuito de 2,4 km y comenzaría a las 5:45.

Pese a un escepticismo generalizado, el resultado demostró que Nike no andaba tan descaminada. El keniano campeón olímpico Eliud Kipchoge (1984), tras ir durante la mayor parte de la carrera en parciales por debajo de 2 horas, ralentizó ligeramente el ritmo en los kilómetros finales y paró el crono en 2h00:25, un tiempo asombroso. Los otros dos atletas, el eritreo Zersenay Tadese (1982) y el etíope Lelisa Desisa (1990), acababan en 2h06:48 y 2h14:10. El registro de Kipchoge supone un ritmo medio de 2:51,23 cada Km, es decir 14:16,14 cada 5 Km. En la carrera pasó el Km 10 en 28:31 y el 20 en 56:49. Hizo la primera mitad de la prueba en 59:57 y la segunda en 1h00:28. La ayuda del circuito, las liebres, el coche, el tipo de avituallamiento o las zapatillas no serían suficientes si el autor de la hazaña no fuese un atleta excepcional, con una trayectoria en la élite mundial que comenzó en 2003.

Eliud Kipchoge nació el 5 de noviembre de 1984 en Kapsisiywa, distrito Nandi, al Oeste de Kenia. Comenzó a destacar de junior en el campo a través. Fue 5º en el Mundial de la categoría en 2002 y campeón en 2003. En 2002 se había clasificado para el Mundial junior de 5000 m, pero no pudo participar por problemas físicos. En junio de 2003 se hizo con la plusmarca mundial junior de 5000 m con 12:52,61 y acudió al Mundial de París en esta prueba de 5 Km. En la final, el keniano se encontró con dos colosos, el marroquí Hicham El Guerrouj (1973) y el etíope Kenenisa Bekele (1982), que venían de ganar respectivamente el 1500 y el 10000 en el mismo campeonato. Se contaba con ellos para el oro y la plata. Nadie parecía prestar atención al joven keniano. Bekele se colocó en cabeza con un ritmo muy rápido y dio paso al primero, segundo y tercer km en 2:31,94, 5:07,27, y 7:45,44. El paso por el 4º Km lo encabezó Kipchoge en 10:28,46. El Guerrouj tomó la cabeza a falta de 2 vueltas, acelerando progresivamente con Bekele muy cerca. Al paso por el último 400 Kipchoge pasó a la segunda posición. En la contrarrecta parecía que el marroquí conseguía despegarse, pero el keniano lo igualó en la última recta y tras una cerradísima lucha consiguió superarlo haciéndose con el oro en 12:52,79, 0,04 por delante de El Guerrouj. Bekele fue 3º con 12:53,12. Los 6 primeros bajaron de 13 minutos en la final más rápida de un mundial.

La sorprendente victoria de Kipchoge en un tiempo tan rápido lo convertía en uno de los favoritos para el oro olímpico. En 2004 mostró su buena forma mejorando su marca de 5000 m a 12:46,53 el 2 de julio en Roma, que sería la 2ª mejor marca ese año y su mejor tiempo de siempre. La final de los Juegos de Atenas volvía a contar con Bekele, oro en 10 000 y plusmarquista mundial ese año con 12:37,35, y El Guerrouj, extático tras su agónico oro en 1500 m en su última oportunidad. Esta vez Kipchoge ya no era el convidado de piedra. La carrera no fue, sin embargo, como en París el año anterior. Los pases fueron de 2:58,46, 5:35,99 (2:37,45), 8:10,89 (2:33,44) y 10:48,62 (2:37,83). Kipchoge, en cabeza desde que faltaban 1400 m, tiró con fuerza en la última vuelta, pero se vio superado en la última curva primero por Bekele y después por El Guerrouj. Los tres entraron bastante igualados en la recta final, pero esta vez el marroquí no dio opción, consiguiendo su segundo oro en los Juegos (13:14,39) por delante de Bekele (13:14,59) y Kipchoge (13:15,10).

Con 20 años, Kipchoge se había hecho con el bronce olímpico tras su oro mundial en 2003. Parecía llamado a disputar a Bekele el dominio de las distancias largas en los años siguientes. Pero su rendimiento no fue el que se esperaba. Pese a que seguía aproximándose a 12:50 con facilidad, en el Mundial de 2005, en una carrera lenta ganada por su compatriota Benjamin Limo (1974) 13:32,35, solo fue 4º, 13:33,04. En el Mundial de 2007, en una final aun más lenta, no pudo con Bernard Lagat (1974), 13:45,87, aunque consiguió hacerse con la plata, 13:46,00. Los Juegos de Pekín 2008 significaban para Kipchoge una nueva oportunidad para alcanzar el oro olímpico. En la final, sin embargo, Bekele, que en los Mundiales solo había corrido los 10 km, no dio opción. El equipo etíope, que corría para Bekele, manejó los primeros tres kilómetros en 2:45,49, 5:22,29 (2:36,80) y 8:00,35 (2:38,06). A partir de ahí, Bekele tomó la cabeza, posición que ya no abandonó. Corrió los últimos 2 km en 4:56,97 (7:35,53 el último 3000), 3:58,4 la última milla, 2:27,30 los últimos 1000 m y 53,87 la última vuelta. A falta de 400 m parecía que Kipchoge podría igualar al etíope pero este volvió a cambiar en la contrarrecta y se impuso con plusmarca olímpica 12:57,82. El keniano fue plata, algo alejado, 13:02,80.

Aunque Kipchoge se había hecho con la plata en una gran carrera, Bekele se había mostrado muy superior. Esta fue la última medalla del keniano en pista en competiciones de ámbito mundial. Siguió tomando parte en los Mundiales al aire libre. Fue 5º en 2009 y 7º en 2011. En los Juegos de la Commonwealth de 2010 fue 2º en 5000 m. En 2012 no pudo clasificarse para los Juegos de Londres ni en 5000 ni en 10 000 m, distancia en la que acreditaba 26:49,02 (Hengelo, 26 de mayo de 2007). Su rendimiento menguante en la pista le hizo plantearse el salto a la carretera. Kipchoge ya había ganado la San Silvestre Vallecana en 2006 con 26:54, tiempo superior a la mejor marca mundial, pero no homologable por desnivel excesivo. Ese mismo 2012 a principios de septiembre realizó 59:25 en el medio maratón de Lille. A principios de 2013 registró 1h00:04 en el medio maratón de Barcelona. En abril corrió su primer maratón, en Hamburgo, que ganó con 2h05:30, plusmarca de la carrera. Mejoró a 2h04:05 en Berlín, en septiembre de ese mismo año. Este es el único maratón de su carrera que no ganó, pues fue 2º por detrás de su compatriota Wilson Kipsang Kiprotich (1982) quien con 2h03:23 superaba la plusmarca mundial.

A partir de Berlín, todo fueron victorias para Kipchoge, quien consiguió mostrar en el maratón la superioridad que le había negado la prueba de 5 km en pista. Las victorias se han acompañado, además, de un excelente promedio: Rotterdam 2014 2h05:00, Chicago 2014 2h04:11, Londres 2015 2h04:42, Berlín 2015 2h04:00 y Londres 2016 2h03:05, a 8 segundos de la plusmarca mundial de Dennis Kimetto (1984). Aunque no tomó parte en ninguna edición del Mundial de maratón, Kipchoge no perdió la ocasión de ganar el oro olímpico que no pudo conseguir en pista. En los Juegos de Río 2016 se pasó la mitad de la prueba en unos cómodos 1h05.55. Kipchoge se colocó en cabeza en el km 30 y se quedó solo a partir del km 35. Cruzó la meta en 2h08:44, más de un minuto por delante del etíope Feyisa Lilesa (1990), plata con 2h09:54.

Convertido en uno de los mejores maratonianos de la historia, en la prueba de exhibición de Monza, Eliud Kipchoge ha mostrado el camino para bajar de 2 horas en maratón en un futuro tal vez no muy lejano. Probablemente el siguiente objetivo del keniano será superar la plusmarca oficial de maratón de 2h02:57, que parece a su alcance. A partir de ahora, el 6 de mayo se recordará no solo por el aniversario de la superación de la barrera de los 4 minutos en la milla sino también por el aniversario de la apertura del camino para romper la barrera de las 2 horas en maratón.