Tres victorias para la permanencia en la Copa de Europa A de Praga 1987

El próximo fin de semana en la localidad polaca de Bydgoszcz tendrá lugar la 8ª edición de la Superliga Atlética de Equipos Nacionales (European Team Championships). Esta competición sustituyó en 2009 a la clásica Copa de Europa, la contienda europea de selecciones nacionales, que se venía celebrando con diversos formatos desde 1965. Hasta 1981 la fórmula en que se disputaba, con periodicidad bienal, consistía en una ronda previa donde un número de equipos nacionales se clasificaban para las semifinales, que contaban con equipos clasificados de antemano. Las semifinales tenían lugar en dos encuentros de 8 países. Los cuatro primeros pasaban a la final. Las tres rondas se celebraban el mismo año. A partir de 1983, con el calendario estival cada vez más recargado, se cambió el formato, atendiendo a la clasificación de la edición anterior, a tres divisiones A, B y C, de 8 países cada una, con ascensos y descensos de un equipo. En categoría masculina, España había quedado encuadrada en el grupo B y solo 2 puntos la había separado del ascenso tras la competición de ese 1983. Dos años después, en un fin de semana de agosto pleno de emociones, España conseguía, en Budapest, el pasaporte para la Copa de Europa A, donde se enfrentaría a los mejores equipos de Europa. En 1987, España se estrenaba en la máxima categoría, y tenía todas las papeletas para descender. Sus rivales eran los equipos de tres países que ya no existen, la Unión Soviética, la República Federal de Alemania y Checoslovaquia, en cuya capital, Praga, se celebraba el encuentro, junto con la República Federal de Alemania, el Reino Unido, Italia y Polonia. Francia había descendido el año anterior. La competición masculina y la femenina eran entonces independientes.

El atletismo español acababa de asomar la cabeza en el ámbito internacional. Menos de una década atrás, en 1978, el catalán Jordi Llopart (1952) había ganado la primera medalla española en un Campeonato de Europa al aire libre, con su oro en 50 Km marcha. El mismo atleta inauguró en medallero histórico atlético olímpico con una plata en la misma distancia en 1980. En 1982, el atletismo español se sorprendía a sí mismo con 5 medallas en el Europeo al aire libre. En 1983, en el primer Campeonato del Mundo al aire libre, España también se llevó una presea, de plata, en 50 Km marcha de la mano de otro catalán, José Marín (1950). En 1984, el cántabro José Manuel Abascal (1958), con su bronce olímpico en 1500 m, se convirtió en el primer medallista olímpico español en una prueba atlética en pista. Se trataba de un gran bagaje, comparado con el pasado reciente del atletismo patrio, pero que palidecía ante los países punteros del atletismo europeo. En el equipo español dos nombres brillaban con luz propia, el toledano José Luis González (1957), plusmarquista español de 1500 y 5000 m, y Abascal, como se ha indicado, medallista olímpico en 1500 en 1984 y plusmarquista de la competición con 3:33,63 de 1983. Poseían respectivamente la 6ª y 7ª mejor marca de siempre entonces en el kilómetro y medio. Ambos llegaban a Praga en buena forma. El toledano correría los 1500 m y el cántabro los 5000 m. Entonces se disputaba el programa olímpico completo de pista, salvo la combinada.

González entró en liza el sábado 27 de junio. De la actuación española hasta entonces destacaba la del vallista José Alonso (1957), que había sido tercero en los 400 m vallas. El máximo rival de González era el británico Steve Cram (1960), plusmarquista mundial de la milla y campeón de Europa de 1500 m, ante quien el toledano solía ceder. La carrera resultó muy lenta, con un pase de 2:41,26 en los 1000 m. En la última vuelta Cram se colocaba en primera posición. A falta de 200 m parecía inalcanzable, pero González logró igualarlo y superarlo en la última recta. El toledano corrió en 3:45,49, 0.05 menos que su rival. Para ello tuvo que realizar 50,2 en la última vuelta. No batía al británico desde 1981.

La de González no sería la única victoria de ese día. Para los 10 000 m, el director técnico Carlos Gil (1931 – 2009) había decidido confiar en el soriano Abel Antón (1962). Antón era entonces un buen corredor de 5000 m, acreditado en 13:25,81, capaz de correr los 1500 m en 3:37,5, y con un final rapidísimo. Nunca había disputado los 10 Km en pista, pero se confiaba en su capacidad de acelerar en la última recta en una previsible carrera táctica. El favorito para llevarse la victoria era el italiano Salvatore Antibo (1962), bronce el año anterior en el Europeo de la distancia, y dotado también de un tremendo final. El cálculo salió redondo para los intereses de España. Una carrera lenta acabó con el italiano y el español codo a codo en la última recta luchando por la victoria que cayó del lado de Antón por 0.04 en 28:46,65. El soriano acabaría siendo campeón de Europa de 10 000 m en 1994, y doble campeón mundial de maratón en 1997 y 1999. España acababa el primer día en 6ª posición, con una renta de 5,5 puntos sobre Polonia, que cerraba la clasificación. La permanencia era posible.

El segundo día resultó menos complicado de lo esperado. A falta de los 5000 m y del relevo 4 x 400, España no había tenido ninguna actuación de relumbrón, pero los atletas españoles habían sabido pelear por cada punto, mientras Polonia tenía una desafortunadísima actuación. La permanencia era casi un hecho, cuando Abascal tomó la salida en los 5 Km. El cántabro se enfrentaba al británico Tim Hutchings (1958), bronce en el Europeo el año anterior y actual comentarista de Eurosport, y al italiano Antibo, como rivales más destacados. La carrera se disputó a ritmo decreciente con pasos de 2:40,99, 5:24,31, 8:16,07 y 10:59,88. Abascal, siempre en control de la carrera, esperó hasta la última vuelta, momento en que cambió de ritmo y se llevó la victoria con 13:32,87, en aquel momento plusmarca del campeonato, con casi 2 segundo de ventaja sobre Hutchings, quien aplaudía desde el suelo la victoria del español.

Hutchings Abascal (2)
Hutchings aplaude a Abascal, tras la victoria del español en los 5000 m de la Copa de Europa

Finalmente, en una competición ganada por la Unión Soviética, España fue 7ª con 72 puntos, 16 por encima de Polonia, que se iba a la Copa de Europa B, mientras Francia volvía a la máxima categoría. El fin de semana se completó con el ascenso en categoría femenina a la Copa de Europa B.

Hace 32 años, el atletismo español, que poco antes se había asomado tímidamente al territorio de los mejores, conseguía mantenerse en la élite europea. Aunque hoy no lo parezca, fue una gran proeza, que lució aun más con las magníficas victorias de González, Abascal y Antón.

 

Anuncios

Jesús España y el genuino 5000 español

El primer corredor español de 5000 m de talla internacional fue el vigués Javier Álvarez Salgado (1943). Salgado superó su primera plusmarca española de la prueba en 1966, con 13:53,0 y la llevó hasta 13:28,4, en 1971, 4ª mejor marca mundial de ese año. Ese año había sido 5º en el Europeo al aire libre. Vio, literalmente, pues tomaba parte en la carrera, cómo el palentino Mariano Haro (1940), más centrado en los 10 000 m, lo superaba y mejoraba su plusmarca con 13:26,03 (13:26,0) en 1972. Salgado contraatacó unos días después, pero se quedó a 0,4 del registro de Haro, con mejor marca personal. El alcarreño Fernando Cerrada (1954), en 1977, sucedió a Haro en la lista de plusmarquistas con 13:24,31. En 1981 mejoró hasta 13:23,58. Las dos siguientes plusmarcas fueron para dos corredores que no se dedicaron a los 5000 m. El segoviano Antonio Prieto (1958), corredor de 10 000 m y de campo a través, registró 13:18,53 en 1983. Posteriormente el mediofondista toledano José Luis González (1957) rebajó el tope español a 13:15,90 en 1985 y a 13:12,34 en 1987.

En los años 90, con un buen grupo de corredores, el 5000 español experimentó una notable mejoría. En 1992, el soriano Abel Antón (1961) se convertía con su 8º puesto en la final olímpica de Barcelona en el primer finalista olímpico en la prueba. También fue el primer medallista en un Europeo al aire libre, bronce en 1994. Dos años después, en los Juegos de Atlanta, el granadino Enrique Molina (1968) subía un peldaño más al ser 7º en la final. Poco después se hacía con la plusmarca española, al correr en 13:11,05. La perdió a manos del riojano Anacleto Jiménez (1967), que realizó 13:08,30. Un mes después el granadino contraatacó y consiguió recuperarla con 13:07,34. Ese mismo año fue 8º en el Mundial de 5000 m al aire libre. En esta misma prueba, en el campeonato de Europa al aire libre de 1998 hubo doblete español con el oro del palentino Isaac Viciosa (1969) y la plata del jienense Manuel Pancorbo (1966). El 10º de esa competición fue el madrileño Alberto García (1970), que esa misma temporada se había hecho con el primado español al correr en 13:04,64. García se convertiría en el mejor corredor europeo del momento. Fue campeón continental al aire libre en 2002. El año anterior había mejorado a 13:02,54 y había ocupado la 4ª posición en el Mundial al aire libre. En el invierno de 2003 estaba en tan buena forma que fue capaz de superar un sábado por la tarde en Sevilla la plusmarca europea de 3000 m en sala y el domingo por la mañana ser el primero en Bilbao en el campeonato nacional de campo a través por clubes. Desgraciadamente, poco después se supo que recibía ayudas ilegales. En mayo de ese año se descubrió que había consumido eritropoyetina, por lo que recibió una suspensión  de 2 años. Igual destino corrió su sucesor como plusmarquista español Alemayehu Bezabeh (1986), de origen etíope. Corrió en 2010 en 12:57,25. En 2012 recibió una suspensión de 2 años por dopaje sanguíneo.

En este contexto complicado surgió la figura de Jesús España Cobo (Madrid, 21 de agosto de 1978). España comenzó en el atletismo a los 17 años en la prueba de los 1500 m, distancia en la que fue 9º en el Eurojunior de 1997. No destacó especialmente en sus primeros años, pero una notable capacidad de trabajo, junto con una gran resistencia a los problemas físicos, le permitieron progresar durante una carrera deportiva que se prorrogó por más de 20 años. El punto de inflexión en su carrera fue el año 2002, cuando llegó su primer éxito, en el Europeo de pista cubierta, donde cerró el triplete español con la medalla de bronce. Al aire libre, tras varias temporadas intentándolo, bajó de largo por primera vez de 3:40,00, corriendo en 3:36,53 en 1500. Ese año, sin embargo, ya había decidido convertirse en corredor de 5000 m. Hizo una mejor marca de 13:22,66. En el continental, al aire libre, ocupó el puesto 11º en 5000 m. La pista cubierta siguió dándosele bien y en 2003 fue 4º en el Mundial de 3000 m.  En 2005 ya corría en 13:15,44. Al año siguiente consiguió su mayor éxito al proclamarse campeón de Europa de 5000 m, venciendo a un joven Mo Farah (1983). En una carrera lenta, Farah atacó a falta de 1 Km. España se mantuvo detrás del británico, hasta que lo superó en la última recta con 13:44,0, por 13:44,79. El burgalés Juan Carlos Higuero (1978), tras un gran final, se hizo con el bronce en 13:46,48.

En 2007 se hizo con su segundo bronce europeo bajo techo en 3000 m. Al aire libre fue 7º en el Mundial de 5000 m. En 2008 fue 14º en la final olímpica. En 2009 consiguió su tercer y último bronce europeo en sala en 3000 m y fue 10º en el Mundial de 5000 m. Ese año llevó su marca personal a 13:10,73. En 2010 volvió a enfrentarse a Mo Farah en la final del Europeo al aire libre de 5000. Para entonces el británico ya se había convertido en un corredor de élite que corría por debajo de 13 minutos. Batió a España, que fue 2º con cierta facilidad, 13:31,18 frente a 13:33,12.

En 2011, con 33 años, España realizó su mejor marca de siempre, con unos excelentes 13:04,73. Ese año fue 12º en el Mundial de 5000 m. A partir del año siguiente, los problemas físicos, que hasta entonces lo habían respetado, comenzaron a impedirle prepararse adecuadamente. Pudo recuperarse, no obstante, para pasarse al maratón. En 2016 registró 2h11:58, lo que le permitió ser olímpico. Siguió compitiendo hasta su retirada, el año pasado, con un 6º puesto en el maratón del Campeonato de Europa.

Jesús España es un atleta cuya mejor marca en 5000 m probablemente debería figurar como plusmarca española. Durante su longeva trayectoria deportiva se labró fama de atleta serio, trabajador y discreto, lo que le granjeó un gran respeto y admiración por parte de los compañeros y del público. Consiguió sus logros sin recurrir a atajos porque, como bien dice el Nuevo Testamento, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo si pierde su alma?

Grandes en el Mundial de Campo a Través

El Mundial de Campo a Través, hoy en horas bajas, fue durante años el mayor foco de atención mediática de la temporada atlética invernal. Comenzó su andadura en 1973, como heredero del Cross de las Naciones, competición iniciada por los británicos en 1898 y que acabó convirtiéndose en un campeonato del Mundo oficioso. En los primeros años, la competición masculina estuvo dominada sobre todo por atletas europeos. El atletismo africano estaba representado de forma intermitente por Túnez y Marruecos. En 1981 irrumpieron los atletas de Etiopía y de Kenia. Los primeros fueron protagonistas de esta edición por confundirse en el número de vueltas, pese a lo que se llevaron la plata individual y el oro por equipos, oro que repetirían en las siguientes 4 ediciones. El primer keniano en 1981 ocupó un discreto puesto 26. En 1986 un atleta de este país se hizo por primera vez con el primero de los 16 oros masculinos de esta nación africana. También en 1986 Kenia ganó por primera vez la competición por países. En los años siguientes lo haría otras 15 veces consecutivas, de un total de 22. De hecho desde 1981, el entorchado por países se lo han repartido Kenia y Etiopía.

En 1998, la IAAF tratando de atraer mediofondistas al campeonato del Mundo de Campo a Través, organizó por primera vez, a mayores, una competición de 4 Km, que perduró hasta 2006. Desde 2011 el campeonato ha pasado a anual a bianual. La tiranía africana ha hecho que muchos equipos no africanos hayan perdido interés por esta competición, que antaño tenía un enorme impacto en los medios deportivos.

En categoría masculina, aunque no fue nunca campeón mundial, uno de los primeros atletas sobresalientes fue el español Mariano Haro (1940). El de Becerril del Campo, que ya había sido segundo en la última edición del Cross de las Naciones, fue subcampeón del mundo en 1973, 1974 y 1975, superado respectivamente por el finlandés Pekka Päivärinta (1949), por 1 décima, por el belga Eric de Beck (1951), por 0,8, y por el escocés Ian Stewart (1949), por 1 segundo.

El primer atleta en repetir triunfo fue el irlandés John Treacy (1957) en 1978 y 1979. Treacy compitió con resultados irregulares en los 10 000 m. Le fue mejor en el maratón, distancia en la que fue subcampeón olímpico en 1984.

Al irlandés le sucedió el estadounidense Craig Virgin (1955), campeón en 1980 y 1981, en esta última ocasión favorecido por el error etíope en el recuento de vueltas. La carrera atletica de Virgin fuera del campo a través fue menos exitosa, pese a una gran marca en 10 000 m de 27:29,16.

El etíope Mohamed Kedir (1954), bronce olímpico en 10 000 m en 1980, fue el primer africano en ganar el Mundial de Campo a Través, en 1982, tras ser segundo, pese a su equivocación, el año anterior. Le sucedió al año siguiente su compatriota Bekele Debele (1963), vencedor con el mismo tiempo que el portugués Carlos Lopes (1947). Lopes cortó al año siguiente esta minirracha etíope. El portugués, probablemente el mejor corredor europeo de campo a través de siempre, ya había sido oro en 1976 y se había hecho con su primera plata en 1977. En dos impecables alardes tácticos, se convirtió en el primer tricampeón al imponerse en 1984 y en 1985. Su segundo oro se acompañó en verano de la victoria olímpica en el maratón. Ya había sido subcampeón olímpico de 10 000 m en 1976.

El primer medallista keniano fue Some Muge (1959 – 1997), bronce en 1983. En 1985, Paul Kipkoech (1963-1995), que en 1988 igualaría a Mariano Haro al conseguir su tercer subcampeonato, subió un peldaño más en el podio. El primer oro keniano llegaría de la mano de un desconocido llamado John Ngugi (1962), en 1986, en la localidad suiza de Neuchâtel. Era su primera participación en un Mundial. No obstante, había ganado el potente y elitista campeonato keniano. En la pista acreditaba 3:37,04 en 1500 m y 13:18,99 en 5000 m. Nadie le prestó mucha atención cuando salió del grupo a los 3 Km de carrera y comenzó a irse en solitario. Pese a la pérdida de su enorme ventaja y a la presencia del etíope Abebe Mekonnen (1964), Ngugi conseguía en Suiza el primero de sus cinco títulos mundiales de campo a través. El dominio de Kenia se hizo tan apabullante que en 1988 colocaron a 8 atletas, entre los 9 primeros. Mekonnen impidió el pleno con su 5º puesto. Ngugi ganó de 1986 a 1989 y en 1992, entre la nieve de Boston. En 1988 se hizo con el oro olímpico en 5000 m, con su mejor marca de 13:11,70, corriendo a lo Ngugi. En 10 000 m acreditó 27:11,62 en 1991.

En 1990 y 1991, la victoria fue para el marroquí Khalid Skah (1957), protagonista en 1992 de un oro muy polémico en la final olímpica de 10 000 m, en la que su compatriota doblado Hammou Boutayev (1956) pudo haber realizado alguna maniobra ilegal en favor de Skah. Acreditado en 13:00,54 y 27:14,53, fue bronce en 10 000 m en el Mundial de 1991 y plata en el de 1995.

El sucesor de Ngugi en lo más alto del podio del Mundial de Campo a Través fue su compatriota William Sigei (1969), que ganó en 1993 y 1994. Ese año superó, con 26:52,23, la plusmarca mundial de 10 000 m. La racha keniana continuó con uno de los grandes fondistas de siempre, Paul Tergat (1969). Tergat tuvo un excelente rendimiento en el campo a través, en la pista y en la carretera. En la primera modalidad fue el primer atleta en ganar de forma consecutiva, de 1995 a 1999, 5 campeonatos del mundo. En la pista, su gran rival Haile Gebrselassie (1974), le impidió alcanzar el oro olímpico. Fue plata en 10 000 m en los Juegos de 1996 y 2000, además de plata en la misma distancia en los Mundiales de 1997 y 1999, y bronce en 1995. En 1997 superó la plusmarca mundial de la distancia con 26:27,85. En la carretera fue dos veces campeón del mundo de medio maratón, plusmarquista mundial en esta modalidad con 59:17 y en maratón con 2h04:55.

En 2000 y 2001, un belga, aunque nacido y formado como atleta en Marruecos, Mohammed Mourit (1970) se coronó campeón del Mundo de campo a través. Mourit, que había sido bronce en 5000 m en em Mundial de Sevilla, perdió, sin embargo todo su crédito cuando dio positivo por EPO en 2002.

Como se había señalado, en 1998 comenzó a disputarse la llamada carrera corta, 4 Km, en el Mundial de Campo a Través, con otro título mundial en juego. El keniano John Kibowen (1969) fue el primer campeón y el primero, al ganar también en 2000, en repetir título. En 2001, un etíope junior, que sido oro en la carrera de su categoría, probó en la carrera corta y obtuvo la segunda posición. Kenenisa Bekele (1982) acabaría siendo uno de los mejores corredores de fondo de la historia y, sin duda, el mejor corredor de campo a través de siempre. Bekele ganó la carrera corta en los 5 años siguientes, desde 2002 hasta 2006, último año en que se disputó, y la carrera larga en 6 ocasiones, de 2002 a 2006 y en 2008, totalizando 11 títulos. En la pista sigue siendo el plusmarquista mundial de 5 y 10 Km, con 12:37,35 y 26:17,53. Fue oro en la distancia más larga en los Juegos de 2004 y plata en la más corta. Cuatro años más tarde consiguió el doblete olímpico en ambas pruebas. En el Mundial al aire libre fue oro en 10 000 m en 2002, 2005, 2007, 2009 y en 5000 m este último año, además de oro en 3000 m en el Mundial bajo techo en 2006. En maratón, distancia a la que llegó muy castigado físicamente, realizó 2h03:03 en 2016, segunda mejor marca de entonces.

Desde 2008, el único atleta masculino que ha repetido título es el keniano corredor de maratón Geoffrey Kipsang Kamworor (1992), ganador en las dos últimas ediciones de 2015 y 2017. Kamworor fue plata en el Mundial de 10 000 m en 2015 y ganador del maratón de Nueva York en 2017.

Tras la victoria de Carlos Lopes en 1985, los europeos han ido desapareciendo del Mundial de Campo a Través. Desde entonces, tan solo 4 atletas nacidos en Europa se han subido al podio, el francés Paul Arpin (1960), bronce en 1987, el británico, actual comentarista de Eurosport, Tim Hutchings (1958), plata en 1989, el portugués Paulo Guerra (1970), bronce en 1999, y el ucraniano Serhiy Lebed (1975), plata en 2001. En la última edición hay que irse hasta el puesto 43 para encontrar al primer europeo, el español, nacido en Marruecos, Adel Mechaal (1990). Hay un hilo de esperanza para el futuro en la carrera sub20 que se disputa hoy. El noruego Jakob Ingebritgsen (2000) tiene la oportunidad de convertirse en el primer no africano que se proclama campeón mundial de la categoría desde que el español Pere Casacuberta (1965) lo hiciera en 1984.

Se dice que el campo a través, que correr por el campo y por el monte, es el atletismo más natural. Hace mucho, entonces, que Europa ha renunciado a ser natural.

Ron Clarke, un corredor de fondo superlativo

Aunque cada uno tiene sus preferencias, es muy probable que si preguntásemos por los 5 o 6 mejores corredores de fondo de siempre, en la mayoría de las listas estaría el australiano Ron Clarke (1937 – 2015). La carrera en el atletismo de élite de Clarke se extendió 6 años. Oficialmente superó 17 plusmarcas mundiales, algunas de ellas absolutamente superlativas. No tuvo, sin embargo, el mismo éxito en la alta competición. Por diversas circunstancias no pudo subirse a lo más alto del podio ni en los Juegos Olímpicos ni en los Juegos de la Commonwealth.

Ronald William Clarke nació el 21 de febrero de 1937 en Melbourne en el seno de una familia de deportistas. Su padre Tom (1906 – 1981) había jugado al fútbol australiano en la Victorian Footbal League (VFL), como también lo haría su hermano Jack (1933 – 2001). Aunque Ron también probó este deporte, acabó decidiéndose por el atletismo. Con 18 años corría la milla en 4:19,4. En 12 meses progresó notablemente y en el año olímpico de 1956 se fue a unos excelentes 4:06,8, plusmarca mundial junior (sub20). Estuvo a punto de clasificarse para el 1500 m de los Juegos, que se celebraban en su ciudad, pero finalmente hubo de consolarse, que no está mal, con hacer el último relevo de la antorcha y encender el pebetero durante la inauguración olímpica. En la milla del campeonato nacional australiano de ese año, el entonces plusmarquista mundial de la distancia, John Landy (1930), se paró a ayudar al joven Ron, que se había caído. Esto no impidió a Landy ganar la carrera de todos modos.

Pese a estos primeros éxitos, Clarke decidió no continuar entrenando. Abandonó el atletismo durante 4 años, hasta 1960. Durante ese tiempo estudió contabilidad en la Universidad, se casó, tuvo dos hijos y comenzó a trabajar como contable. Retomó el atletismo cuando su trabajo le permitió tener tiempo para entrenar. Era el año 1961, en el que corrió un maratón en 2h53:09. En pista consiguió 14:23,2 y 30:36,0 en 5 y 10 Km en pista. Unos meses después marcó 13:42,0 en las 3 millas (4828 m). Al año siguiente, 1962, se ganó la clasificación para los Juegos del Imperio Británico (hoy Juegos de la Commonwealth), que se celebraban en Perth a finales de noviembre, tanto en las 3 como en las 6 millas (las distancias métricas no se disputarían hasta 1970). No se veía con posibilidades de subirse al podio. Abandonó en la distancia más larga, pero en las 3 millas fue plata con mejor marca personal de 13:35,92, a 1,77 del neozelandés Murray Halberg (1933), campeón olímpico de 5000 m en 1960. Ese mismo año, Clarke había mejorado sus marcas en la milla, 4:03,4 y de las 2 millas a 8:44,4.

En 1963 saltó definitivamente a la élite mundial. Comenzó ganando el campeonato australiano de campo a través. Poco después mejoró en maratón hasta 2h24:38. En diciembre de ese año superó la plusmarca nacional de 5000 m con 13:51,6 en Melbourne. Tres días más tarde, sin moverse de ciudad, salió en un 10 000 dispuesto a realizar la plusmarca mundial de la 6 millas (9656 m), que poseía con 27:43,8 el húngaro Sándor Iharos (1930 – 1996). El tope mundial de 10 000 m del ruso, entonces soviético, Piotr Bolotnikov (1930 – 2013), 28:18,2, no lo consideraba posible, pues su mejor marca era 29:10,4. Clarke pasó muy rápidas las primeras 3 millas, 13:32. Aunque aflojó el paso pudo conseguir su objetivo, al registrar 27:17,8 en las 6 millas y, pese a pararse al terminar esta distancia, superó también a Bolotnikov con 28:15,5 (28:15,6).

En menos de un año se celebrarían los Juegos Olímpicos en Tokio y Clarke se había convertido en uno de los favoritos para el oro en la prueba más larga en pista. Sin embargo, aunque era el plusmarquista mundial, su experiencia competitiva fuera de Australia era casi nula. Los Juegos tendrían lugar en octubre de 1964. Ese año Clarke compitió en Estados Unidos en sala y en Europa al aire libre. El 23 de junio, en Zúrich, mejoró hasta 13:39,0 su plusmarca personal en 5000 m. La plusmarca mundial estaba en posesión del ucraniano, entonces soviético, Vladimir Kuts (1927 – 1975) con 13:35,0. Con 27 años el australiano disputaba sus primeros Juegos Olímpicos y lo haría en las tres distancias de fondo 5000, 10 000 m y maratón.

El resultado no fue, sin embargo, todo lo bueno que se esperaba. La final directa de 10 000 m, con 38 corredores, tuvo lugar el 14 de octubre. El gran favorito era Clarke. También se consideraba con posibilidades a Bolotnikov y Halberg. Imponiendo un ritmo rápido (se pasó la mitad de la prueba en 14:04,6), Clarke fue descolgando a todos los favoritos y se encontró en la última vuelta acompañado de dos corredores que, a priori, no parecían tener opciones, el tunecino Mohamed Gammoudi (1938) y el marino estadounidense de origen sioux Billy Mills (1938). En una complicadísima última vuelta, con muchos corredores doblados y en la que el australiano y el tunecino rozaron la descalificación, saltó, finalmente, la sorpresa con la victoria Mills en unos excelentes 28:24,4. Gammoudi se hizo con la plata, con una nueva plusmarca africana de 28:24,8. Clarke fue tercero, 28:25,8.

La carrera de Clarke no había sido mala en absoluto. Corrió solamente 10 segundos más lento de su plusmarca mundial, pero se vio sorprendido por dos corredores que previamente no habían bajado de 29:00,0 y que en Tokio dieron lo mejor de sí. Las cosas le fueron peor en los 5000 m. El 16 de octubre se impuso fácilmente en su serie de 5000 m con 13:48,4. Dos días después lideró la final hasta que se quedó sin fuerzas a falta de 500 m y acabó ocupando el 9º puesto. El 21 de octubre salió en el maratón, donde repitió el 9º puesto, con mejor marca personal de 2h20:26,8.

Tras los Juegos Olímpicos, Clarke marcó un hito en el atletismo al superar 11 plusmarcas mundiales (más una no homologada), en 17 carreras durante 11 meses. El 3 de diciembre de 1964 corrió las 3 millas en 13:07,5. El 16 de enero de 1965 mejoró el tope universal de Kuts en 5000 m con 13:34,7 (13:34,8). El 1 de febrero se fue hasta 13:33,6. El 3 de marzo realizó 47:12,7 (47:12,8) en las 10 millas. El 4 de junio restó 9 segundos a su marca de 5000 m, 13:25,7 (13:25,8), con 13:00,4 al paso de las 3 millas. El 16 de junio realizó 28:14,0 en 10 000 m, registro que no se homologó como plusmarca mundial por problemas burocráticos. El 10 de julio superó la barrera de los 13:00,0 en las 3 millas, con 12:52,4.

Cuatro días después, el 14 de julio, tuvo lugar una de los grandes logros del atletismo de siempre. En Oslo en una pista de ceniza y con solo dos corredores más, el australiano se convirtió en el primer atleta en correr los 10 Km por debajo de 28:00,0 y lo hizo por más de 20 segundos y en solitario. Sus pases fueron 2:41,5, 5:25,0, 8:11,0, 13:45,0 y 2:40,4 el último kilómetro para terminar en unos estratosféricos 27:39,89 (homologados en 27:39,4). Su tiempo de 26:47,0 por las 6 millas también superaba su anterior plusmarca mundial. Su pase por la mitad de la carrera mejoraba la plusmarca del estadio de 5000 m. El 18º atleta de ese año acreditó ese registro. Cuando se le dijo que con ese tiempo habría doblado al gran Emil Zátopek (1922 – 2000), contestó, inteligentemente, que algún día alguien también lo doblaría a él, como finalmente sucedió.

Aún tuvo tiempo para dos nuevas plusmarcas mundiales, cuando el 27 de octubre hizo los 20 000 m en pista en 59:22,7 (59:22,8) y continuó hasta la hora recorriendo 20 232 m. Durante esos 11 meses mágicos, Clarke tomó parte en otras 5 carreras. Resultó derrotado en tres ocasiones, ante el francés Michel Jazy (1936) en las 2 millas, ante Jazy y el keniano Kip Keino (1940) en un 5000 y ante Keino en otro 5000, muy rápido (13:26,5), y victorioso en un 5000 contra Keino (13:26,3) y en un 3000 de 7:54,6.

Tras su extraordinaria temporada del año anterior, el objetivo del australiano eran los Juegos del Imperio Británico, que tendrían lugar en Kingston en agosto. Poco antes, el 5 de julio en Estocolmo, Clarke recuperaba la plusmarca mundial de 5000 m, que Keino le había arrebatado el 30 de noviembre anterior con 13:24,2. Clarke registró unos sorprendentes 13:16,6, con parciales de 2:40,4, 5:16,6 (2:36,2), 7:57,4 (2:40:8), 10:19,0 (2:41,6) y 2:37,6 en el último kilómetro. El pase por las tres millas fue de 12:50,4, también plusmarca mundial. El 12 de julio volvía a correr por debajo de 28′ en 10 000, 27:54,0. Era el favorito para hacerse con los oros en 5000 y 10 000 en los Juegos del Imperio. Sin embargo se encontró con dos kenianos que se lo impidieron. Perdió claramente las 6 millas ante Naftali Temu (1945 – 2003) por más de 15 segundos y las 3 millas con Keino por 1,8 s en la última vuelta. Su actuación en Kingston le hizo centrarse en la mejoría de la velocidad al año siguiente, en que evitó los 10 000 m, mejoró con 8:19,8 la plusmarca mundial de las 2 millas y lideró los 5000 m con 13:18,8.

Clarke estaba decidido a dar lo mejor de sí en los Juegos de México de 1968, si bien estaba muy preocupado por los 2240 m de altitud de la capital mexicana. Esa temporada se pasó 5 meses entrenando en altitud en Francia y Estados Unidos. Los resultados parecían satisfactorios. En Londres realizó tres carreras de gran calidad. El 24 de agosto mejoraba su plusmarca mundial de las dos millas con 8:19,4, el 29 de agosto corría los 10 000 m en 27:49,4, el segundo mejor registro de siempre, y el 3 de septiembre marcaba 13:27,8 en los 5000 m. En México, sin embargo, como le sucedió a la mayoría de los corredores no africanos, la altitud pudo con él. Se mantuvo en cabeza de los 10 000 m, hasta las últimas dos vueltas. Fue 6º a 17,4 del ganador Naftali Temu. Perdió el conocimiento al llegar a la meta y necesitó asistencia médica. Se recuperó para los 5000 m, prueba en la que ocupó la 5ª posición. Con 31 años, su oportunidad para ser campeón olímpico se había esfumado.

Decidió continuar hasta los Juegos de la Commowealth de 1970, que tuvieron lugar en Edimburgo. Ya fuera de su mejor momento fue 5º en 5000 y plata en 10 000 m, detrás del escocés Lachie Stewart (1943). Se retiró ese mismo año. Tras dejar el atletismo se dedicó, con éxito, a los negocios. En 1972 se le descubrió un problema valvular cardíaco que acabó en el quirófano 11 años después. Vivió durante 14 años en Europa, hasta que en 1995 se estableció definitivamente en Gold Coast, la segunda ciudad (640 000 habitantes) del estado de Queensland, de la que fue alcalde de 2004 a 2012. También se dedicó a escribir libros sobre temas deportivos. Murió el 17 de junio de 2015 de un fallo renal. Ese día el Parlamento de Australia le rindió un merecido tributo.

Ron Clarke fue uno de los corredores de fondo más grandes de la historia. Mejoró en más de 18 segundos la plusmarca mundial de 5000 m y en casi 40 la de 10 000 m. Su registro cronométrico no se corresponde, sin embargo, con su rendimiento en la alta competición. Hay varios factores que incidieron en su contra. Abandonó el atletismo de los 20 a los 23 años, una etapa muy importante en la maduración del atleta. Por otro lado su entrenamiento era autodidacta. El papel de un buen entrenador siempre es clave en la mejora del atleta. Su andadura en la alta competición había comenzado muy bien, con la inesperada plata en las 3 millas en los Juegos del Imperio de 1962. A Tokio probablemente acudió falto de experiencia internacional. Sus problemas de aceleración final tampoco ayudaron. En los Juegos del Imperio de 1966 sorprendió su derrota ante Temu, pero Keino ya le había ganado más de una vez. Finalmente, no es posible juzgar su actuación en México, pues definitivamente la altitud lo condicionó. Aunque tampoco lo habría tenido fácil ante Keino, Temu, Gammoudi y el etíope Mamo Wolde (1932 – 2002). La única medalla de oro de Clarke fue la que le regaló Zátopek. En el verano de 1966, Clarke aprovechó la gira europea para visitar al atleta checo, que fue un estupendo anfitrión. Tras dos días de visita, Zatu acompañó a Clarke al aeropuerto, antes de irse le dio un paquete y le dijo Cuida de esto. Te lo mereces. Ya en el avión, Clarke abrió lo que contenía la medalla de oro del 10 000 de los Juegos de Helsinki 1952, con el nombre del australiano inscrito.

Las 17 plusmarcas mundiales de Ron Clarke

6 millas 27:17,8 Melbourne 18 12 1963
10 000 m 28:15,5 Melbourne 18 12 1963
3 millas 13:07,5 Melbourne 03 12 1964
5000 m 13:34,7 Hobart 16 01 1965
5000 m 13:33,6 Auckland 01 02 1965
10 millas 47:12,7 Mentone (Victoria) 03 03 1965
3 millas 13:00,4 Los Ángeles 04 06 1965
5000 m 13:25,7 Los Ángeles 04 06 1965
10 000 m 28:14,0 Turku 16 06 1965 (no homologada)
3 millas 12:52,4 Londres 10 07 1965
6 millas 26:47,0 Oslo 14 07 1965
10 000 m 27:39,4 Oslo 14 07 1965
20 000 m 59:22,7 Geelong (Victoria) 27 10 1965
1 hora 20 232 m Geelong (Victoria) 27 10 1965
3 millas 12:50,4 Estocolmo 05 07 1966
5000 m 13:16,6 Estocolmo 05 07 1966
2 millas 8:19,8 Västeras 27 06 1967
2 millas 8:19,6 Londres 24 08 1968

Esta es la entrada número 100 de este blog, que comencé en julio de 2016. Van más de 33 700 visitas. Os agradezco a todos los que me leéis el interés. Espero llegar a 200.

Las tres magníficas carreras de Ben Jipcho en Christchurch 1974

Losuegos de la Commonwealth de 1974, celebradoscelebrados entre el 24 derantesJdeChristchurttletismoecuerdanaeCommonwealth de 1974, celebrados entre el deChristchurt, se recuerdan, en lo que deChri que al atletisonwealth de 1974, celebrados entre el de enero y el 2 de febrero en la ciudad neozelandesa de Christchurt, se recuerdan, en lo que al atletismo se refiere, por la carrera de 1500 m en la que no solo el tanzano Filbert Bayi (1953) superó la plusmarca mundial sino que también se revolucionó la lista mundial de siemCommonwealthpre. Sin embargo, además del 1500, el resto de las distancias de medio fondo y fondo tuvieron un nivel altísimo. Como prueba, salvo en los 10 000 m, que se corrieron 8 más lento, en el resto de las pruebas de media y larga distancia las marcas logradas por los ganadores fueron superiores a las de los Juegos celebrados dos años antes. Uno de los protagonistas de esta gran actuac, fue el keniano Ben Jipcho, que se hizo con el oro en las pruebas de obstáculos y 5000 m y fue medalla de bronce en los 1500 m.

Benjamin Waruba Jipcho nació en el distrito Mount Elgon, en la provincia Occidental de Kenia. Comenzó a practicar atletismo tardíamente, a los 23 años, siendo guardia de prisiones. Su progresión fue muy rápida, pues dos años después lograba la clasificación para el 1500 de los Juegos Olímpicos de México 1968. Para ello, la federación keniana celebró una milla, en la que se impuso el favorito Kip Keino (1940). Jipcho fue segundo con 3:59,8, la primera vez que bajaba de 4 minutos. En la capital mexicana, logró clasificarse para la final. Allí marcó un ritmo rapidísimo con 56,0 en los primeros 400 m, para su compañero Keino, que lo sobrepasó antes de llegar al 500. Keino se coronó brillantemente campeón olímpico. Jipcho fue 10º.

Tras una insulsa temporada posolímpica, Jipcho decidió centrarse en los obstáculos. Los buenos resultados no se hicieron esperar. En 1970, en la final de los Juegos de la Commonwealth, en una carrera de muy alto nivel, con el campeón y subcampeón olímpicos, los kenianos Amos Biwott (1947) y Benjamin Kogo (1944), y el plusmarquista mundial, el australiano Kerry O’Brien (1946), Jipcho fue plata, con plusmarca personal de 8:29,6, detrás de otro australiano, Tony Manning (1943). Al año siguiente, igualó su registro de obstáculos y mejoró sus marcas de la milla y de 5000 m a 3:56,4 y 13:40,8.

En 1972, el objetivo del keniano eran los Juegos Olímpicos de Munich. Poco antes de los Juegos demostró su buena forma con tres tiempos en obstáculos de 8:28,8, 8:28,6 y 8:27,13. Su gran rival sería su compatriota Kip Keino que, debido a la incompatibilidad horaria del 1500 y el 5000, decidió intentar el doblete olímpico en obstáculos, prueba que no había corrido hasta ese año, y al kilómetro y medio. Llegó a Munich con 8:25,0. Hubo 4 series semifinales. Keino fue 2º en la primera, detrás del finlandés Tapio Kantanen (1949), quien con 8:24,8 conseguía una efímera plusmarca olímpica. Jipcho se impuso en la segunda con 8:31,6. Keino, Jipcho y el anterior campeón olímpico Biwott, que hizo 8:23,8 en su serie, conseguían por primera vez que hubiese tres kenianos en la final de obstáculos, algo que hoy es lo habitual.

Con un estilo poco ortodoxo, Keino consiguió hacerse con la victoria haciendo su mejor marca de 8:23,64. El polaco Bronislaw Malinowski (1951-1981) dio paso al segundo kilómetro en 5:44,73, con los tres kenianos inmediatamente detrás. Al paso por la penúltima ría, Keino se colocó en cabeza, posición que prácticamente ya no abandonaría. Jipcho y Kantanen trataron de no perder comba. Jipcho superó brevemente a su compatriota a falta de poco más de 200 m, pero duró menos de 1 segundo. Keino cambió de ritmo y abrió un pequeño hueco con sus perseguidores. Kantanen, que había adelantado a Jipcho en la última ría parecía que sería segundo, pero un último esfuerzo de Jipcho le permitió ganar la medalla de plata.

Jipcho siguió centrándose principalmente en los obstáculos al año siguiente de 1973. A principios de enero, tras ganar con facilidad los 5000 m de los Juegos Africanos, repitió victoria en los obstáculos con 8:20,69, marca que superaban los 8:20,8 que el sueco Anders Garderud (1946) tenía como plusmarca mundial desde hacía pocos meses. Sin embargo, las dimensiones de la ría no eran reglamentarias, por lo que la marca no se pudo homologar. La organización se sintió muy abatida por este problema. Entre las numerosas disculpas que recibió Jipcho estuvieron las de Yakubu Gowon (1934), el jefe del Gobierno militar nigeriano. Gowon fue de los primeros en felicitar al keniano cuando el 19 de junio se convirtió en el primer atleta en correr los obstáculos en menos de 8:20,0. al registrar en Helsinki en 8:19,8. Era la primera vez en la historia que un keniano tenía la plusmarca mundial de obstáculos. Poco depués, el 27 de junio, también en Helsinki, con parciales de 2:48,0, 2:45,0 y 2:41,0, Jipcho se fue a unos entonces estratosféricos 8:13,91. Ese año el keniano también mejoró en los 1500 m, la milla y los 5000 m con tiempos de 3:36,6, 3:52,0 y 13:30,0, además de la plusmarca continental africana de las 2 millas, 8:16,38.

La temporada de 1974 comenzaría con los Juegos de la Commonwealth, a finales de enero. Tras alcanzar un estado de forma excelente, Jipcho decidió tomar parte en las pruebas de obtáculos, 5000 y 1500 m, que tendrían lugar en el espacio de una semana. La final directa de obstáculos se celebró el 26 de enero. En el último kilómetro, el keniano se había quedado solamente con el galés John Davies (1952) y su compatriota Evans Mogaka (1949). Estos dos se vieron involucrados en una caída a falta de 300 m, lo que permitió a Jipcho ganar fácilmente con unos excelentes 8:20,8.

Al día siguiente, 27 de enero, Jipcho se clasificó sin problemas para la final de 5000 m, corriendo en 13:57,2. La final, celebrada 2 días después, resultó una magnífica carrera, muy disputada y con un ritmo trepidante. El inglés David Black (1952) se encargó de avivar el ritmo la primera parte de la prueba. A falta de 2400 m, otro inglés, Brendan Foster (1948), pasó a la primera posición con un fuerte cambio de ritmo, con el que se llevó a Jipcho. Black volvió a la carga cuando quedaban 1800 m para la meta. En la última vuelta, Foster recuperó la primera posición con un gran acelerón que dejó definitivamente a Black. El oro era cosa de dos, un inglés y un keniano. La victoria se decidió en la última recta, en la que finalmente Jipcho consiguió derrotar a Foster por un estrecho margen 13:14,4 frente a 13:14,6, en aquel momento 2ª y 3ª mejores marcas mundiales de siempre.

Tras sus victorias en los obstáculos y en los 5000 m, Jipcho aspiraba al oro en los 1500 m, cuya semifinal tuvo lugar el 31 de enero. El keniano superó esta ronda sin problemas con 3:43,6. La final, el 2 de febrero, fue uno de los mejores 1500 de la historia. Filbert Bayi impuso un ritmo rapidísimo desde el primer metro con pases de 54,4, 1:51,8 y 2:50,3. Jipcho terminó en 3:33,16, superando su marca en más de 3 segundos y prácticamente igualando la plusmarca mundial de Jim Ryun (1947), 3:33,1, pero no pudo con el fenómeno tanzano, que terminaba en un nuevo tope universal, 3:32,16, ni con el neozelandés John Walker (1952), 3:32,52.

Aunque la plusmarca mundial de Bayi eclipsó el resto de las carreras, el rendimiento de Jipcho fue superlativo. Consiguió dos oros con tiempos próximos a los topes mundiales y se hizo con un bronce en un 1500 histórico. Christchurch supuso, sin embargo, el punto más alto de la carrera atlética del keniano. Inmediatamente después de los Juegos de la Commonwealth se unió al grupo profesional International Track Association (ITA) del que también formaban parte atletas de la categoría de Keino o los cuatrocentistas Lee Evans (1947) y Larry James (1947 – 2008), oro y plata en la vuelta a la pista de los Juegos de México. Jipcho compitió dos años más con esta asociación, pero su rendimientos distó mucho del que había tenido en sus últimos años como amateur. Para siempre quedará la duda de lo que habría podido rendir si 1974 hubiese sido año olímpico.

¿Es Eliud Kipchoge el mejor maratoniano de la historia?

Si eres indisciplinado eres esclavo de tus estados de ánimo y de tus pasiones. Solo los disciplinados son realmente libres.

Eliud Kipchoge

Tras sus estratosféricos 2h01:39 de hoy en el maratón de Berlín, a menos de 2:53,0 el kilómetro, surge la duda de si Eliud Kipchoge (1984) es el mejor corredor de maratón de la historia. Ya habíamos contado su historia con motivo de la carrera de exhibición de Monza el 6 de mayo de 2017, donde en una prueba no homologable de 42 195 m realizó 2h00:25. Sin incluir esta prueba, Kipchoge ha corrido 11 maratones con los siguientes resultados:

Hamburgo 21 abril 2013 1º 2h05:30
Berlín 29 septiembre 2013 2º 2h04:05
Rotterdam 13 abril 2014 1º 2h05:00
Chicago 12 octubre 2014 1º 2h04:11
Londres 26 abril 2015 1º 2h04:42
Berlin 17 septiembre 2015 1º 2h04:00
Londres 24 abril 2016 1º 2h03:05
Río JJOO 21 agosto 2016 1º 2h08:44
Berlín 24 septiembre 2017 1º 2h03:32
Londres 22 abril 2018 1º 2h04:17
Berlin 16 septiembre 2018 1º 2h01:39

Excluyendo el maratón olímpico de Río, en 5 años, Kipchoge ha corrido 10 maratones entre 2h01:39 y 2h05:30, a una media de 2h03:59. En total ha ganado 10 maratones, con el oro olímpico, y ha sido segundo en otro. ¿Ha habido algún maratoniano en la historia que haya mostrado esta superioridad? No es fácil comparar unas épocas con otras. El maratón ha cambiado notablemente a partir de los 70 con la profesionalización, ya que fue la primera prueba en la que se empezó a ganar dinero, y la dedicación a partir de los años 90 de los mejores africanos, hasta entonces en la pista. Hoy día el corredor de maratón de élite solo se dedica a la carretera, aunque proceda de la pista o del campo a través. En cualquier caso, al menos siete maratonianos marcaron época en su momento.

El británico Jim Peters (1918-1999) superó en 4 ocasiones la plusmarca mundial entre 1952 y 1954 hasta dejarla en 2h17:39,4. El anterior plusmarquista era el coreano Sun Yun-Bok (1923-2017) con 2h25:39, una mejoría de 8 minutos. Abandonó, sin embargo, en los Juegos Olímpicos de 1952, que ganó el checo Emil Zatopek (1922-2000). Un golpe de calor en los Juegos de la Commonwealth de 1954 acabó con su carrera deportiva.

El etíope Abebe Bikila (1932-1973) fue el primer atleta en ganar dos veces el oro en los Juegos Olímpicos, en 1960 y en 1964, la primera vez descalzo, en ambos casos con sendas plusmarcas mundiales de 2h15:16,2 y 2h12:11,2. El de Roma era su tercer maratón. Mejoró su marca por 6 minutos. En toda su carrera corrió 15 maratones. Ganó 12, fue 5º en uno y abandonó en 2, ya al final de su actividad competitiva.

El australiano Derek Clayton (1942) corrió la prueba en 1967 en unas entonces asombrosas 2h09:36,4, más de 2 minutos mejor que la anterior plusmarca mundial del japonés Morio Shigematsu (1940), 2h12:00 en 1965. Clayton fue 7º en los Juegos Olímpicos de 1967. Lo atribuyó a la altitud de la capital mexicana. Al año siguiente le restó un minuto a su plusmarca mundial, 2h08:33,6, tiempo que no se superó hasta 1981. En los Juegos de Múnich de 1972 fue 13º.

El portugués Carlos Lopes (1947) era un gran corredor de 10 000 m y de campo a través, plata en los Juegos de Montreal 1976 y campeón del mundo de campo a través ese mismo año. Tras los Juegos las lesiones parecía que acabarían con su carrera deportiva, pero resurgió con fuerza en 1982 y 1983 con tiempos en 10 000 cercanos a la plusmarca mundial. Su falta de aceleración final lo dejó no obstante fuera del podio de los grandes campeonatos, por lo que decidió probar en el maratón. En esta distancia su carrera fue corta pero intensa, con 2 victorias en 5 maratones, una en los Juegos de LA 1984 y la otra en el maratón de Rotterdam de 1985 donde hizo plusmarca mundial 2h07:12.

El keniano Paul Tergat (1969) fue el primer gran corredor africano en hacer la transición al maratón desde la pista y el campo. Bronce en el mundial de 1995 en 10 000 m, plata en 1997 y 1999, así como plata olímpica en 1996 y 2000, fue plusmarquista mundial de 10 000 m, 26:27,85 (1997). En campo a través fue 5 veces consecutivas campeón del mundo (1995-1999). En 2003 se convirtió en plusmarquista mundial de maratón con 2h04:55. Fue la primera plusmarca mundial ratificada pro la IAAF. Las anteriores eran extraoficiales. Tergat ganó 2 maratones de los 11 en que tomó parte.

El etíope Haile Gebreselassie (1973) tras una carrera plena de éxitos en pista, con 2 oros olímpicos y 4 mundiales y 3 plusmarcas universales en 10 000 m, hasta 26:22,75 (1998), así como 4 en 5000 m, hasta 12:39,36 (1998), continuó cosechando triunfos en maratón. Hasta 2010 ganó 9 de 12 maratones, con dos plusmarcas mundiales de 2h04:26 (2007) y 2h03:59 (2008). Después de 2010 solo terminó y ganó 1 de 4 maratones. No corrió el maratón olímpico de 2008. Prefirió el 10 000, prueba en la que fue 6º.

Finalmente Kenenisa Bekele (1982) pese a muchos problemas físicos fue capaz de correr el maratón en 2h03:03 en 2016, entonces segunda mejor marca de siempre. El etíope, actual plusmarquista de 5000, 12:37,35 (2004) y 10000 m, 26:17,53 (2005) consiguió 4 oros mundiales en 10 Km y 1 en 5 Km, así como dos oros olímpicos en la prueba más larga y uno en la más corta. En campo a través ha sido campeón mundial 11 veces, 5 en la carrera corta. Su objetivo era hacerse con las plusmarcas de las tres pruebas oficiales de fondo pero las lesiones no se lo han permitido. Ha corrido 6 maratones, de los que ha ganado uno, y abandonado en otro.

De estos 7 grandes maratonianos, los dos que han ejercido un dominio parecido al de Kipchoge han sido Bikila y Gebreselassie. Probablemente entre los tres esté el mejor corredor de maratón de la historia, si bien el keniano tiene la ventaja de los años que le quedan por delante.

Hoy ha sido un día grande para el atletismo. Por la mañana asistimos a la gran hazaña de Kipchoge y por la tarde el francés campeón mundial de decatlón Kevin Mayer (1992) se hacía con la plusmarca mundial de la combinada que tenía el estadounidense Ashton Eaton (1988) con 9045 puntos. De perfil lanzador y con un extraordinario salto con pértiga, Mayer consiguió 9126 puntos (10,55, 7,80 m, 16,00 m, 2,05 m, 48,42, 13,75, 50,54 m, 5,45 m, 71,90 m, 4:36,11). Sin duda se merece la próxima entrada de este blog.

Mariano García-Verdugo en su 70 cumpleaños

Santiago de Compostela, Estadio de la Residencia, una tarde cualquiera de primavera de los años 80, decenas de atletas se aplicaban a entrenar en las entonces renovadas instalaciones del Estadio. No había modalidad atlética que no tuviese participantes. Y allí, a cambio de nada o casi nada, en su tiempo libre, los entrenadores Javier Marcos (1952), Ricardo Gurriarán (1953) María Luisa Peralta (1951) y Mariano García-Verdugo (1948) hacían posible la apuesta de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) por el atletismo. Todos ellos ejercían de profesores de Educación Física en centros escolares, desde donde promocionaban el atletismo invitando a los chavales a practicar este deporte de forma reglada.

A finales de los años 60 la USC, por medio del catedrático de Fisiología Vegetal, entonces encargado de la sección de deportes y que posteriormente sería alcalde de Santiago, Ernesto Viéitez Cortizo (1921-2013),  había creado el Club Universitario de Atletismo (CUA). Con el fin de atraer deportistas se habían dotado una serie de becas para universitarios. Algunos ilustres atletas de entonces fueron los velocistas Ramón Magariños (1948) y Manuel Carlos Gayoso (1944), el triplista Francisco Castrillo (1952), el futuro preparador físico de la selección española de baloncesto Pepe Casal (1950) o el que sería Presidente del Gobierno Gallego, Fernando González Laxe (1952). El atletismo federado compostelano había tenido un precedente en la entonces joven Sociedad  Deportiva Compostela, donde militaron José María Caneda (1947), que acabaría presidiendo el club, ya sin sección de atletismo, o el periodista Emilio Navaza (1948), autor del blog Vida atlética de Galicia y durante muchos años reportero no oficial del CUA. En cualquier caso, la consolidación del atletismo universitario necesitaba de una infraestructura y para crearla Viéitez se fijó en un corredor de obstáculos que estaba terminado Educación Física llamado Mariano García-Verdugo.

Mariano García-Verdugo Delmas había nacido en Madrid el 30 de agosto de 1948. Hijo de un empleado de los Paradores Nacionales, pasó su infancia en diferentes localidades de la Península hasta que finalmente recaló en Pontevedra. Allí comenzó a practicar atletismo en el club Cisne y, poco después, se encontró con el que años más tarde Mariano definiría como su segundo padre, José Luis Torrado (1935), el Brujo, quien comenzó a entrenarlo de forma más metódica, ya en la Sociedad Gimnástica. Posteriormente sus aptitudes atléticas valieron a Mariano una beca en la Residencia Blume, donde simultaneó los entrenamientos con sus estudios en el recién inaugurado Instituto Nacional de Educación Física (INEF). De esa primera etapa como atleta son sus mejores marcas en 800 m, 1:53,2, 1500 m, 3:51,8, y 3000 m obstáculos, 9:10,4, prueba esta en la que representó a España en un encuentro internacional contra Italia en 1970.

1 (1)
Mariano en su época de corredor de obstáculos

En 1972, recién licenciado en la segunda promoción del INEF, se trasladó a Santiago de Compostela, con el encargo de la Universidad para hacer una escuela de atletismo. Durante 15 años, Mariano simultaneó el trabajo en la USC con el de profesor de Educación Física en el colegio compostelano de La Salle, que se convirtió en una importante cantera del CUA. En 1988, con su nombramiento como Director del Área de Deportes de la USC, Mariano pudo dedicarse laboralmente a la USC a tiempo completo.

En la actualidad el Estadio de la Residencia de la USC se ubica en el llamado Campus Vida (antiguo Campus Sur). En los años 30, con diseño del arquitecto vigués Jenaro de la Fuente (1891-1963), había comenzado la construcción de un complejo de edificios, que inicialmente se iban a dedicar a residencia de estudiantes y profesores. Uno de los edificios del proyecto era un estadio multiusos, que incluía una pista de atletismo. El estadio, cuya fachada es de los años 50, no se acondicionó hasta 1966, con un campo de fútbol rodeado de unas pistas de ceniza de 333 m de perímetro, junto con fosos de saltos y jaulas de lanzamientos. Es esa situación, y compartiendo las instalaciones con el fútbol, Mariano y su mujer María Luisa, entre otros, sentaron las bases de la escuela de atletismo compostelana, inspirándose en el modelo de Salamanca. Entretanto, Mariano no se había olvidado de su condición de atleta. Dejó los obstáculos y se centró en el maratón, distancia que llegó a correr en 2h25:50 en 1979 y en la que también consiguió la internacionalidad.

Mariano maratón (3)
Los componentes del equipo español de maratón del Gran Premio de Europa de 1979 con Emil Zatopek, Gaston Roelans y Gaston Reiff. Mariano en el medio entre las dos leyendas belgas

Las facilidades para la práctica del atletismo mejoraron notablemente cuando en 1982 se remodeló el estadio de atletismo, dotándolo de pistas sintéticas de 400 m de perímetro y eliminando el campo de fútbol. En aquellos años, Mariano entrenaba una treintena de atletas, fundamentalmente medio fondistas y fondistas, pero también marchadores, lanzadores y saltadores. Trabajador incansable y con una enorme motivación por el deporte, tras terminar su labor en La Salle, a las 18, Mariano se dirigía al Estadio, donde supervisaba las series de los corredores, hacía la técnica con los saltadores de altura y, finalmente, se iba a la zona de lanzamientos para hacer la técnica con los lanzadores de martillo. No volvía a casa antes de las 21. Muchos fines de semana tocaba competición, por aquellas carreteras de los años 80. Un viaje Santiago Lugo (105 Km) era una odisea de dos horas. A todo ello había que sumar la labor de gestión del club, diseño de planes de entrenamiento y estudio de las cambiantes ciencias del deporte.

El mismo año de 1988 en que lo nombraron Director de Deportes de la USC, Mariano hizo su última incursion en el atletismo de competición, cuando preparó y terminó los 100 Km de Madrid en 7h32:52. Al año siguiente su carrera profesional dio un enorme salto. El flamante presidente de la Real Federación Española de Atletismo, José María Odriozola (1939) lo nombró responsable nacional del medio fondo. Mariano ocupó el cargo hasta 2012, lo que le permitió vivir en primera persona las principales competiciones atléticas de esos años y ensanchar sus ya vastos conocimientos sobre técnicas de entrenamiento. En total, acudió a 6 Juegos Olímpicos, 18 Campeonatos del Mundo y 17 Campeonatos de Europa. Con el tiempo, se fue centrando más en el medio fondo y el fondo y se convirtió en una referencia en este campo, sobre el que ha publicado numerosos libros.

Mariano fue entrenador de varios atletas internacionales, sobre todo medio fondistas y fondistas, Esther Pedrosa (1961), Pilar Barreiro (1971), Javier Fernández Feijoo (1959), Manuel García Gendra (1962), Jesús de la Fuente (1970)…, pero también hizo a José Luis Antas (1968), campeón de España sub21 de salto de altura en 1987, o guio los pasos del añorado lanzador de martillo (y jugador de balonmano) César González Fares (1960-2011). Esto, no obstante, fue solo la punta del iceberg. La principal labor de Mariano fue la que no salía del ámbito local, incluso personal.  Consiguió inculcar el gusto por el atletismo a muchas personas y que diesen lo mejor de ellos mismos, ya fuese haciendo 3:45, 3:50 o 3:55 por poner el ejemplo del 1500 m. Logró, sobre todo, que muchos jóvenes comprendiesen la esencia del atletismo: trabajo, sacrificio, disciplina y resultados diferidos.

Toda una vida dedicada al atletismo se merecía un reconocimiento. En 2012 con motivo de la jubilación de Mariano como Director de Deportes de la USC, cuatro de sus antiguos discípulos organizaron un homenaje secreto. Mariano se pensaba que iba a cenar con ellos cuatro, cuando se encontró sorpresivamente a 84 exatletas, colegas y amigos, otros 16 no habían podido acudir, que, en una cena muy emotiva, le expresaron su enorme agradecimiento por lo que había supuesto en sus vidas.

Tras su jubilación, Mariano continúa muy activo, tanto física como profesionalmente. Alterna la carrera con la elíptica, actividad a la que dedica dos horas diarias y continúa escribiendo, dando conferencias y atendiendo su página web.

Querido Mariano, te deseo un muy feliz cumpleaños, que cumplas muchos más y muchas gracias por haber mejorado la vida de tantas personas a las que enseñaste a amar el atletismo y a las que regalaste tantas horas de tu tiempo.

Las plusmarcas más antiguas de los campeonatos de Europa

Los recientes campeonatos de Europa celebrados en Berlín han recuperado el brillo de antaño. Se han conseguido 10 plusmarcas de los campeonatos, incluida la nueva prueba de los 50 Km marcha femeninos, y ha habido otras excelentes actuaciones. Sin embargo, nada menos que 23 plusmarcas de los campeonatos son del siglo XX, es decir, tienen 20 años o más. Dos de ellas están a punto de cumplir 40 años y cumplirán, al menos, 42. Se trata de los 27:30,99 en 10 000 m del finlandés Martti Vainio (1950) y el 1:43,84 en 800 m del alemán Olaf Beyer (1957), ambos realizados en el campeonato de Europa de 1978, celebrado en el estadio Evžena Rošického de Praga del 29 de agosto al 3 de septiembre.

El 29 de agosto, primer día de los campeonatos, tenía lugar la final directa de 10 000 m masculinos (la prueba femenina no se instauraría hasta 1986), donde se habían dado cita 24 atletas, de los que 14 estaban acreditados por debajo de 28 minutos. No acudieron ni el finlandés campeón olímpico, Lasse Virén (1949), ni el portugués subcampeón, Carlos Lopes (1947), ambos con problemas físicos. Sí estaba el medallista de bronce, el británico Brendan Foster (1948), que ese año había realizado 27:30,30, segunda mejor marca de siempre y plusmarca europea. Campeón de Europa de 5000 m en 1974, era el gran favorito. Otro de los candidatos era el rumano Ilie Floroiu (1952), 5º en los Juegos de 1976, que con 27:47,8 tenía la segunda mejor marca de los participantes ese año. También contaban dos neerlandeses, Gerald Tebroke (1949-1995) y Jos Hermens (1950), que el año anterior habían realizado respectivamente 27:37,63 y 27:41,25. El joven italiano Venanzio Ortis (1955), campeón de su país, tenía una plusmarca personal de 28:05,2, de ese mismo año, pero acababa de correr un rapidísimo 5000 en 13:20,82. Nadie había reparado, salvo por su estatura de 1,92 m en un finlandés llamado Marti Vainio, que ese año había bajado por primera vez de 28 minutos, en Helsinki, donde fue 6º con 27:59,7 superado por 3 europeos.

La carrera resultó espectacular, tanto por el rapidísimo ritmo desde el comienzo como por el trepidante e incierto final. Inicialmente tomó la cabeza el rumano Paul Copu (1953), con un tren elevado que favorecía los intereses de su compatriota Floroiu. Este dio paso al tercer kilómetro en 8:12,0 y al quinto en 13:44,8. Los siguientes kilómetros se hicieron en 2:47,8, 2:48,0, 2:47,4 y 2:46,6. El británico David Black (1952) cruzó el 9000 en 24:54,4, encabezando un grupo en el que estaban Foster, Floroiu, Ortis, el entonces soviético Alexandr Antipov (1955), hoy lituano y llamado Aleksandras Antipovas, y Vainio, que enseguida se colocó en tercer lugar impidiendo que los británicos abriesen hueco. A falta de 800 m, parecía que los tres de cabeza se despegaban del resto, pero 200 m más adelante Ortis y Antipovas lograban conectar. Black continuaba en primera posición, con el quinteto líder muy estirado. La última vuelta fue un cerrado duelo entre tres atletas pleno de alternativas. Foster pasó a la primera posición, dando paso al inicio del último 400 en 26:32,6, seguido de Vainio que se igualaba a Black. A falta de 300 m un cambio seco de Ortis dejó a Black fuera de la lucha por las medallas, mientras Antipovas perdía algo el contacto. Poco antes del 200, Foster recuperó la cabeza llevándose con él a Vainio y a Ortis. Antipovas parecían ya no contar. Vainio adelantó a Foster cerca de la recta final. Este perdió también la segunda posición ante Ortis, que no pudo alcanzar al finlandés pero conservó la segunda posición por centímetros ante un postrero ataque furibundo de Antipovas, que dejó a Foster fuera del podio. Vainio mejoró su marca por casi medio minuto, 27:30,99, tras una última vuelta en 58,3. Por su parte Ortis, 27:31,48 y Antipovas, 27:31,50, bajaban por primera vez de 28:00,00. Los registros de los medallistas eran el 5º, 6º y 7º de todos los tiempos. Un total de 10 atletas corrieron por debajo de 28, 9 de ellos mejoraron la plusmarca de los campeonatos de Juha Väätäinen (1941), 27:52,78 en 1971. Estos fueron los resultados completos:

1 Martti Vainio Finlandia 27:30.99
2 Venanzio Ortis Italia 27:31.48
3 Aleksandras Antipovas URSS 27:31.50
4 Brendan Foster Reino Unido 27:32.65
5 Dave Black Reino Unido 27:36.27
6 Gerard Tebroke Países Bajos 27:36.64
7 Ilie Floroiu Rumanía 27:40.06
8 Enn Sellik URSS 27:40.61
9 Knut Kvalheim Noruega 27:41.26
10 Jerzy Kowol Polonia 27:53.61
11 John Treacy Irlanda 28:17.0
12 Léon Schots Bélgica 28:19.6
13 Cătălin Andreica Rumanía 28:29.4
14 Mike McLeod Reino Unido 28:38.0
15 Øyvind Dahl Noruega 28:43.2
16 Frank Grillaert Bélgica 28:43.5
17 Ryszard Kopijasz Polonia 28:44.2
18 Karel Lismont Bélgica 28:49.2
19 Waldemar Cierpinski RDA 28:58.9
20 Karel Gába Checoslovaquia 29:56.3
Pierre Levisse Francia Ab
Detlef Uhlemann RFA Ab
Jos Hermens Países Bajos Ab
Paul Copu Rumanía Ab

Vainio tras una discreta actuación en los Juegos Olímpicos de 1980 fue bronce europeo en 10 000 m en 1982 y bronce en el 5000 del primer Mundial, celebrado en Helsinki en 1983. Como todos los finlandeses de su generación, Vainio no estaba libre de la sospecha de mejorar su rendimiento con autotransfusiones. Esta técnica no estuvo prohibida hasta 1985. En 1984, tras ser 2º en la final olímpica de 10 000 m en Los Ángeles, se le descubrieron restos de anabolizantes en su orina, lo que le supuso la descalificación. Se pensó entonces que los restos de la sustancia prohibida probablemente estuviesen en sangre autotrasfundida.

Por su parte Ortis, en el mejor momento de su vida, se hizo con el oro en el 5000 del Europeo. Con 23 años el futuro parecía pertenecerle, pero un rosario de lesiones cortó su progresión. Sin embargo, abrió el camino para sus compatriotas, que ganaron los siguientes tres campeonatos europeos de 10 000 m, Alberto Cova (1958) en 1982, Stefano Mei (1963) en 1986, con triplete italiano, y Salvatore Antibo (1962) en 1990. El último campeón de Europa en bajar de 28 minutos fue el español Chema Martínez (1971), 27:47,65 en 2002. En los últimos 10 años, tan solo el británico Mo Farah (1981) y Chris Thompson (1981) y los turcos Ali Kaya (1994) y Mel Girmalegese (1987) han conseguido correr por debajo de 27:30,00.

El mismo 29 de agosto habían comenzado las series de 800 m, cuya final, previa semifinal, tendría lugar dos días después. En esta distancia se esperaba un duelo por el oro entre los británicos Seb Coe (1956) y Steve Ovett (1955), con cierta ventaja para el primero. Aún no habían alcanzado la enorme relevancia mediática que les esperaba en los años siguientes pero su rivalidad ya comenzaba. Coe había sido bronce en el Eurojunior de 1975 en 1500 m. Posteriormente decidió centrarse en los 800 m. El año anterior se había proclamado campeón de Europa en sala. Se presentó en Praga con 1:44,25, mejor marca de ese año 1978 y plusmarca nacional británica. Ovett había comenzado a destacar muy joven. Tras proclamarse campeón de Europa junior (sub20) de 800 m en 1973, fue subcampeón de Europa absoluto al año siguiente y 5º en los Juegos Olímpicos en 1976 con plusmarca personal de 1:45,77. En 1977 se había centrado en los 1500 m, prueba en la que, tras su resonante victoria en la Copa del Mundo con marca personal de 3:34,45, se había instalado en la élite mundial. En 1978 optó por intentar el doblete en medio fondo en el Europeo tras mejorar su marca de 800 m a 1:45,38.

Los dos británicos se plantaron el la final ganando sus respectivas semifinales. Del resto de sus rivales había otros dos atletas que habían conseguido bajar de 1:46,0 ese año, los jóvenes alemanes del Este Andreas Busse (1957), 1:45,45, y Olaf Beyer (1957), 1:45,8. El francés José Marajo (1954) había corrido en 1:45,89 el año anterior. A priori parecían condenados a luchar por el bronce. Como le ocurriría dos años después en los Juegos de Moscú, la necesidad de ganar pudo, no obstante, con Seb Coe, quien tomó la cuerda en dura pugna con Beyer e impuso un ritmo frenético, cruzando la primera vuelta en 49,32, algo nunca visto. Sin embargo, no conseguía despegar ni a Beyer ni a Ovett, mientras Busse era 4º. En la contrarrecta, Ovett se colocaba en 2ª posición y trataba de igualarse a su compatriota a falta de 200 m. Coe resistió toda la curva antes de ceder, agotado, a falta de 100 m. Parecía que Ovett se haría con la victoria, pero un tremendo acelerón final de Beyer dio, con 1:43,84, el oro al alemán. Ovett era segundo con plusmarca británica de 1:44,09, que acabó siendo su mejor marca de siempre. Coe, 1:44,76, completamente agotado y decepcionado conseguía el bronce en una carrera que, con otra estrategia, podría haber ganado.

La marca de Olaf Beyer era la 4ª mundial de siempre en aquel momento. Su edad y su excelente actuación le auguraban un buen futuro, pero sus continuos problemas físicos no le permitieron mejorar. Tras su éxito en Praga su mejor resultado fue un 7º puesto en el Europeo al aire libre de 800 m, 4 años después. Tras su plata en 800 m, Ovett ganó con cierta facilidad el oro europeo en los 1500 m, mientras Coe, días después, recuperaba, con 1:43,97, el primado británico. En los tres años siguientes la rivalidad entre ambos trascendió, con mucho, el mundo del atletismo. Ambos se convirtieron en iconos mundiales con sus plusmarcas mundiales y su duelo olímpico estelar en Moscú. Aunque Ovett fue perdiendo empuje a partir de 1984, los éxitos de Coe continuaron en los Juegos de LA84 y en el Europeo de 1986.

Desde 1978, los 800 m del Europeo se han corrido a ritmo medio o a ritmo lento. Después de la carrera de Praga, ha habido 6 registros ganadores por debajo de 1:45,00, el más rápido, el del polaco Adam Kszczot (1989), oro en los últimos tres campeonatos, con 1:44,15.

Además de estas dos antiguas plusmarcas de los campeonatos de Europa hay otras tan o más míticas, como los 47,48 del alemán Harald Schmid (1957) en 400 m vallas en 1986, los 21,71 en 200 m de la alemana Heike Dreschler (1964) en 1986, los 48,16 de su compatriota Marita Koch (1957) en los 400 m en 1982, ambas plusmarcas mundiales en su momento, los 22,22 m en lanzamiento de peso del suizo Werner Gunthör (1961) o los 86,74 del entonces soviético Yuriy Sedykh (1955) en lanzamiento de martillo en 1986, la segunda plusmarca mundial masculina más antigua.

Jakob Ingebrigtsen y los adolescentes de élite

Hace un año escribía sobre la sorprendente progresión del atleta noruego nacido el 19 de septiembre de 2000 Jakob Ingebrigtsen. En 2017, aun juvenil (sub18), fue capaz de correr en 3:39,92 los 1500 m, en 3:56,29 la milla y en 13:35,84 los 5000 m. Lo comparaba entonces con tres atletas europeos que habían causado sensación en categorías menores, el italiano Stefano Mei (1963), 13:55,91 en 5000 m en 1980, el alemán Hanjorg Kunze (1959), 7:56,4 en 3000 m en 1976, y el finlandés Ari Paunonen (1958), 7:43,20 en 3000 m en 1977. Este último no llegó a la élite. Sí lo hicieron los dos anteriores, aunque sin la superioridad que tenían en categorías inferiores. Ha pasado un año y Jakob Ingebrigtsen ha mejorado todas las expectativas. Con 17 años no es que sea un buen junior (sub20), es que se ha encaramado a lo más alto del 1500 y del 5000 de Europa con sus dos oros continentales en Berlín. Su madurez a la hora de correr y su sentido táctico son sorprendentes en un atleta de su edad. Con este resultado, ya ha superado en medallas a Mei, cuyo mejor logro fueron el oro y la plata en los 10 y 5 Km del Europeo de 1986. Nunca un atleta tan joven había conseguido ser campeón de Europa, mucho menos en dos pruebas.

Fuera del atletismo africano, hay muy pocos precedentes en medio fondo y fondo de atletas tan jóvenes codeándose con los mejores de su prueba. Tal vez los dos casos más destacados sean los del estadounidense Jim Ryun (Wichita, Kansas 29 de abril de 1947) y del británico Steve Ovett (Brighton, 9 de octubre de 1955). En 1964, Ryun consiguió clasificarse para los Juegos Olímpicos de Tokio en la prueba de 1500 m, donde fue capaz de pasar de la primera ronda. Ese año, con 17, había corrido en 3:39,0 en el kilómetro y medio y en 3:59,0 en la milla, no muy lejos de las plusmarcas mundiales de entonces de 3:35,6 y 3:54,1. Esta última plusmarca se superó en 1965 con 3:53,6, pero Ryun, con 18, también mejoró a 3:55,3. En 1966 Ryun consiguió dos plusmarcas mundiales de enorme valor. Corrió las 880 yardas en 1:44,9, equivalentes a 1:44,2 en 800 m, 0,1 mejor que la plusmarca mundial de entonces. En la milla realizó 3:51,3, equivalentes a 3:34,3 en 1500 m. El tope mundial en la distancia métrica lo alcanzaría en 1967, con 20 años, al correr en 3:33,1. Ese mismo año mejoró hasta 3:51,1 en la milla. Era el favorito para el oro olímpico en México 1968 pero la altitud y el mejor Kip Keino (1940) de siempre se lo impidieron. Los 4 años siguientes fueron complicados para él por diversos problemas físicos. Aun así volvía a ser uno de los favoritos para el oro olímpico en 1972. Sin embargo, una caída en su serie lo dejó sin opciones. Se retiró poco después. Ryun consiguió siendo junior sendas plusmarcas mundiales de la media milla y de la milla, de mayor valor que sus equivalentes métricos. Aunque le faltó el oro olímpico, es uno de los grandes milleros de la historia.

Steve Ovett fue también un atleta precoz, que pasó de ser campeón de Europa junior en 1973, con 17 años, a subcampeón de Europa al año siguiente con 18, realizando 1:45,77. Con 20 años se llevó una cierta decepción en los Juegos de Montreal de 1976. Fue 5º en los 800 m con plusmarca personal de 1:45,44. En 1500m pese a su plusmarca personal de 3:37,89 en series, no pudo pasar de las semifinales. Sin embargo al año siguiente, sobre todo tras su resonante victoria en el 1500 de la Copa del Mundo con 3:34,45, se convirtió en referencia mundial de los 1500 m. En 1978 fue plata en 800 m y oro en 1500 m en los Campeonatos de Europa. En 1980 encadenaba 45 victorias consecutivas en 1500 m o en la milla. Antes de los Juegos de Moscú, donde tendría lugar el famoso doble enfrentamiento con su compatriota Seb Coe (1956), le había arrebatado a este la plusmarca mundial de la milla, con 3:48,8, y había igualado oficialmente la plusmarca mundial de 1500 de Coe, 3:32,1 (3:32,03), con 3:32,09 (homologada 3:32,1). En Moscú tras derrotar a Coe en un 800 táctico, distancia en la que su rival parecía muy superior, sucumbió, sin embargo, en el 1500 donde solo pudo ser bronce. Terminó el año con plusmarca mundial de 3:31,36. Pese a que aún consiguió otras dos plusmarcas mundiales, de la milla, 3:48,40, en 1981 y de 1500 m, 3:30,77, en 1983, los problemas físicos se cebaron con él y ya no volvió a tener opción de medalla en grandes campeonatos. Fue un atleta precoz que, no obstante, supo progresar posteriormente hasta convertirse en uno de los mejores de la historia y hacer mítica su rivalidad con Coe.

Ingebrigtsen ha corrido este año en 3:31,18, en el 1500 de la reunión de Montecarlo, 3:52,28 en la milla en Eugene, y en 13:17,06, marca esta que le sirvió para ganar el oro en el 5000 del Europeo, con un último kilómetro en 2:28,72 y una última vuelta en 54,09. Probablemente en esta última distancia pueda estar por debajo de 13:10,00. Los tres tiempos son plusmarcas europeas sub20. Hasta este año, los topes europeos sub20 eran 3:35,51, del español Reyes Estévez (1976) en 1995, 3;53,15, del británico Graham Williamson (1960) en 1979, y 13:27,04 del británico Steve Binns (1960) en 1979, antigua plusmarca mundial de la categoría. La marca del noruego en 1500 m es además la 5ª de todos los tiempos. En el reciente Mundial sub20 celebrado en Tampere ya demostró que puede competir en igualdad de condiciones con los africanos, al ser 2º en sendos apretados finales tanto en 1500 como en 5000 m. Los últimos europeos en ganar medalla en estas pruebas fueron el alemán Wölfram Müller (1981), plata en 2000 en 1500, y el italiano Giuliano Battocletti (1975), bronce en 5000 m en 1994. Un vistazo a la lista mundial sub20 de todos los tiempos de 5000 m, donde el noruego es, de momento, 91º, muestra algunos nombres ilustres como Eliud Kipchoge (1984), 12:52,61 3º, Daniel Komen (1976), 12:56,15 12º, Ismael Kirui (1975), 13:02,75 23º, Richard Chelimo (1972 – 2001), 13:11,76 56º, o Kenenissa Bekele (1982), 13:13,33 70º. Algunos de ellos comenzaron sus éxitos absolutos en categoría sub20, como Kipchoge, actual campeón olímpico de maratón y sorprendente campeón mundial de 5000 m en 2003, con 12:52,61, su mejor marca de siempre, derrotando al marroquí Hicham El Guerrouj (1974) y a Bekele. Ismael Kirui fue doble campeón mundial absoluto de 5000 m, en 1993 y 1995. En 1993 tenía unos meses más que ahora Ingebrigtsen. Su malogrado hermano, Richard Chelimo, fue plata, con 19, en 1991 en el Mundial de Tokio en 10 000 m.

En un año Jakob Ingebrigtsen ha pasado de ser un extraordinario corredor sub20 a dominar el 1500 y el 5000 europeos. Si prolonga su temporada como la anterior no es descartable que continúe mejorando sus marcas personales, especialmente en la milla y los 5000 m. Con 17 años ha conseguido lo que la mayoría no consiguen en toda su carrera atlética. ¿Qué sucederá en el futuro? De tantas veces que he dicho que me ha dejado sin palabras, me voy a quedar mudo. ¿Podrá ser el nuevo Usain Bolt del atletismo? El tiempo lo dirá.

Dick Quax y el tridente neozelandés de los Juegos de Montreal

Acaba de fallecer Dick Quax (1948-2018). Junto con Rod Dixon (1950) y John Walker (1952), llevó al medio fondo y fondo neozelandés de los años 70 a lo más alto con su plata en el 5000 de los Juegos de Montreal 1976 y su plusmarca mundial de esta prueba al año siguiente.

Theodorus Jacobus Leonardus Dick Quax nació el 1 de enero de 1948 en Alkmaar, Países Bajos. En 1954 emigró junto con su familia a Nueva Zelanda. En 1969 adquirió la nacionalidad de su país de adopción. Comenzó a practicar atletismo en el instituto y saltó a la élite mundial en 1970, cuando ganó la medalla de bronce en los 1500 m de los Juegos de la Commonwealth, la primera vez que se disputaban las distancias métricas. Quax realizó 3:38,19, su mejor marca, solo superado por el campeón olímpico, el keniano Kip Keino (1940), 3:36,68. En la misma competición fue 7º en 5000 m.

Acudió a los Juegos de Múnich 1972 en malas condiciones físicas y no pasó de las series en los 5000 m. No participó en los Juegos de la Commonwealth de 1974, que se celebraban en su país, en Christchurch. En 1976, sin embargo, estaba en disposición de disputar el oro olímpico de 5000 m, prueba en la que acreditaba 13:13,10, de ese mismo año. Probablemente esta marca electrónica era mejor que la plusmarca mundial del belga Emiel Puttemans (1947) 13:13,0. Poco antes de los Juegos también había mejorado su plusmarca personal de 1500 m, 3:36,69. En los Juegos se inscribió en las dos pruebas de fondo en pista. Nueva Zelanda había ganado previamente 5 oros en pruebas de medio fondo y fondo, con Jack Lovelock (1910-1949), en 1500 m en 1936, Murray Halberg (1933), en 10 000 m en 1960, y Peter Snell (1938), en 800 m en 1960 y 800 y 1500 m en 1964. Ahora los kiwis aspiraban a otras dos medallas de oro, en 1500 m, con John Walker y en 5000 con el propio Quax y Rod Dixon. Este último, bronce olímpico en 1500 m 4 años antes, pese a haber sido, con Walker, uno de los protagonistas de la gran carrera de 1500 de los Juegos de la Commonwealth de 1974, había preferido los 5000 m, donde acreditaba 13:17,27.

Quax, aquejado de problemas intestinales, no se clasificó para la final de 10 000 m. En 5000 m se programaron 3 series semifinales, donde se clasificaban los 4 primeros y 2 tiempos de repesca. Quax, recuperado, ganó la primera con 13:30,85, con el finlandés Lasse Virén (1949), que aspiraba a repetir el doblete de Múnich tras su oro en 10 000 m, 4º con 13:33,39. Dixon fue 2º, con 13:20,48, en la rapidísima 3ª serie en la que el británico Bredan Foster (1948), acreditado en 13:14,6, hizo con 13:20,34 plusmarca olímpica. Se esperaba una final rápida. Los favoritos eran Virén, los dos neozelandeses, Foster y el alemán Klaus Peter Hildebrand (1952), acreditado en 13:13,69 ese mismo año. La carrera no resultó, sin embargo, tan rápida como se esperaba, pero sí tremendamente competida. Los 3 primeros kilómetros se corrieron en un parcial de 8:16,3 (2:41,2, 5:36,3). A continuación, Foster y Hildebrand avivaron el paso. Virén tomó la cabeza a falta de 1100m y dio paso al 4º km en 10:55,5. El finlandés fue incrementando progresivamente el ritmo. En la contrarrecta de la última vuelta resistió sucesivamente los ataques de Foster, Hildebrand y finalmente, en la curva, el de Quax, que no pudo impedir el cuarto oro del finlandés. Virén mantuvo la cabeza y se hizo con la victoria en 13:24,76. Había corrido el último kilómetro en 2:29,3 y la última vuelta en 55,4. Quax fue plata con 13:25,16 y Hildebrand, cayéndose, arrebató el bronce in extremis a Dixon, 13:25,38 por 13:25,50.

Quax se quedó sin oro y Dixon sin medalla. Al día siguiente, Walker sí consiguió el oro para Nueva Zelanda, en los 1500 m, por tercera vez en la historia. Al año siguiente, Quax se convertía en plusmarquista mundial de 5000 m al correr el 5 de julio en Estocolmo en 13:12,86. Ese año también mejoró su plusmarca personal de 10 000 m hasta 27:41,95. No volvió a ninguna final importante. En 1980 corrió el maratón de Eugene en 2h10:47.

Posteriormente se dedicó a la política local y fue concejal de la ciudad neozelandesa de Auckland. En 2013 se le diagnosticó un carcinoma de laringe, contra el que estuvo luchando 5 años hasta que sucumbió el pasado 28 de mayo. En una de sus últimas entrevistas, realizada este enero, el bravo Quax decía que No me estoy muriendo de cáncer, estoy viviendo con cáncer. No tenía reparos en hablar de la enfermedad que finalmente lo venció.