Jan Železný, subcampeón y tricampeón olímpico en lanzamiento de jabalina

El 20 de julio de 1984, el alemán del Este Uwe Hohn (1962) rompía con holgura la barrera de los 100 m en lanzamiento de jabalina, al irse a unos sorprendentes 104.80 m. Enseguida saltaron las alarmas. Esta distancia representaba casi el límite de la longitud del centro de los estadios de atletismo. La IAAF (hoy World Athletics) decidió adelantar 10 cm el centro de gravedad de la jabalina, lo que haría que los lanzamientos fuesen más cortos. El nuevo artefacto se introdujo en 1986. La mejor marca de ese año correspondió al alemán del Oeste Klaus Tafelmeier (1958), que se convirtió, con 85.74 m, oficialmente en el primer plusmarquista mundial de la especialidad con la nueva jabalina. El tope universal le duró al alemán menos de un año, pues el 31 de mayo de 1987 un joven checoslovaco llamado Jan Železný lanzaba 87.66 m.

Jan Železný había nacido el 16 de junio de 1966 en Mladá Boreslav, una ciudad de 45 000 habitantes 50 Km al noreste de Praga. Antes de dedicarse al atletismo había practicado hockey sobre hielo y balonvolea. En su etapa de junior (sub20) ya mostraba una gran solidez, con un sexto y un cuarto puestos en los Europeos de la categoría de 1983 y de 1985 respectivamente. En 1986, ya con la nueva jabalina, lanzó 82.48 m, sexta mejor marca de ese año, aunque no pudo pasar a la final del Europeo absoluto al aire libre. Tras su plusmarca mundial de 87.66 m al año siguiente, era uno de los favoritos para hacerse con el título de campeón del mundo ese 1987 en Roma. No ganó, pero su actuación fue buena. Se colocó en cabeza en la segunda ronda con 82.20 m, marca que no mejoró y que le sirvió para ganar el bronce, detrás del finlandés Seppo Räty (1962) y del ucraniano, entonces soviético, Viktor Yevsyukov (1956).

El objetivo para 1988 era el oro olímpico en los Juegos que se disputarían en Seúl. Železný llegó a Corea en una gran forma. Se clasificó brillantemente con un solo lanzamiento de 85.90 m, que le habrían hecho ganar el oro. Su rendimiento en la final fue algo peor. Tras un nulo lanzó 82.32 m, que lo colocaban segundo a 0.46 m del primero, el finlandés Tapio Korjus (1961). En la tercera ronda Seppo Räty se colocó en cabeza con 83.26 m, pero en la cuarta ronda Železný lo superó con 83.46 m. El entonces checoslovaco, que lanzaba en antepenúltima posición, reforzó su liderato en el último intento con 84.12 m. Sin embargo, Korjus, que no había mejorado su primer lanzamiento y había renunciado a dos rondas por calambres, hizo un último intento de 84.28 m, que le dio el oro, pues Räty no lo superó. Tras una reñida competición, Železný se fue con la plata, que probablemente le supo a poco.

El rendimiento de Železný en los cuatro años del siguiente ciclo olímpico fue más bajo de lo esperado. Tuvo problemas de espalda que no dejaron de acompañarlo. No pudo clasificarse para las finales del Europeo de 1990 y del Mundial de 1991. Protagonizó, no obstante, junto con su gran rival, y amigo, el británico Steve Backley (1969) y con Räty una serie de plusmarcas mundiales que acabaron no siéndolo. En marzo de 1990 el sueco Patrick Bodén (1967) había mejorado el tope mundial del checoslovaco con 89.10 m. Unos meses después, el 2 de julio, Backley se iba hasta 89.58 m. El 14 de julio, Železný, utilizando un modelo de jabalina Nemeth, con superficie rugosa, conseguía 89.66 m. Backley, el 20 de julio, recuperaba la plusmarca mundial con 90.98 m, con el mismo modelo de jabalina. Al año siguiente, también con este modelo Nemeth, Räty registraba 91.98 y 96.96 m. La IAAF, temerosa de volver a lanzamientos de más de 100 m, decidió, en agosto de 1991, no homologar este tipo de jabalina, por lo que la plusmarca mundial pasó de nuevo a los 89.58 m de Backley.

Železný parecía completamente recuperado en el año olímpico de 1992. El 4 de julio superaba el tope universal por más de 5 m, 94.74 m, con una nueva jabalina Nemeth. Sin embargo, este nuevo artefacto tampoco fue del agrado de la IAAF, que decidió no homologalo. En los Juegos de Barcelona, el checoslovaco, que representaba por última vez a este país, no dio opción. Hizo un único lanzamiento en la clasificación, 83.96 m, el mejor de todos los participantes. En la final se colocó en cabeza con un primer lanzamiento de 89.66 m, plusmarca olímpica. No mejoró en las siguientes cinco rondas, pero fue suficiente para ganar holgadamente, con más de 3 m de ventaja sobre Räty, plata. El bronce fue para Backley.

Los cuatro años siguientes al oro de Barcelona fueron los mejores del gran lanzador, que desde 1993 representaba a la República Checa, separada de Eslovaquia. El 6 de abril de 1993 conseguía su primera plusmarca mundial homologada, 95.54 m. El 28 de agosto mejoró hasta 95.66 m. Entre medias, se hacía con su primer oro en un Mundial. En el Europeo del año siguiente fue bronce, su mejor actuación en este campeonato, que repetiría en 2006. En 1995 revalidó su título mundial. Las perspectivas para repetir oro olímpico eran excelentes y se acrecentaron el 25 de mayo de 1996, cuando lanzó 98.48 m, plusmarca mundial aún vigente. En la final olímpica de Atlanta, Backley se colocó en cabeza en la primera ronda con 87.44 m, mientras Železný hacía un nulo. En la segunda ronda, el checo se aupó a la primera posición con 88.16 m. Ninguno de los dos mejoró y las posiciones no se movieron. Räty fue bronce con 86.98 m.

Los siguientes cuatro años resultaron complicados para Železný, que sufrió numerosos problemas físicos, especialmente una grave lesión de hombro en 1998. Sin embargo, consiguió recuperarse, y en 1999 pudo ganar el bronce en el Mundial. Con 34 años, esperaba un tercer oro olímpico, algo inédito en su prueba. Acudía a los Juegos de Sydney con una mejor marca del año de 90.59 m. Mostró su excelente forma con un único lanzamiento de 89.39 m en la clasificación. En la final, volvió a mantener un notable duelo con Steve Backley. El checo se puso primero en el primer intento con 89.45, el británico lo superó en la segunda ronda con 89.85 m, nueva plusmarca olímpica, pero el checo mejoró en la tercera ronda con 90.17 m. Ninguno de los dos lanzó más lejos y las posiciones se mantuvieron. El ruso Sergei Makarov (1973) fue bronce.

Con este tercer oro olímpico, más la plata de 1988, Jan Železný igualaba al georgiano, que representaba a la Unión Soviética, Viktor Saneyev (1945), oro en triple salto en 1968, 1972 y 1976 y plata, en una final muy polémica, en 1980, como tercer mejor atleta olímpico en una sola prueba. Por delante, con cuatro oros consecutivos, tan solo están el discóbolo estadounidense Al Oerter (1936-2007), oro en 1956, 1960, 1964 y 1968) y su compatriota saltador de longitud Carl Lewis (1961), oro en 1984, 1988, 1992 y 1996.

Železný continuó rindiendo al más alto nivel una temporada más. En 2001 conseguía su tercer oro en un Mundial. A partir de 2002 sus prestaciones bajaron, si bien aún fue cuarto en el Mundial de 2003, noveno en los Juegos de 2004 y bronce en el Europeo de 2006, con 40 años, el año de su retirada.

Continuó vinculado al atletismo como entrenador de lanzadores de jabalina. También trabaja para el comité olímpico internacional. Es además el director de la Reunión Internacional de Ostrava, incluida en la serie World Athletics Tour.

Hoy, 17 de julio se cumplen cuatro años desde que comencé este blog. Lo hice con muchas dudas, pensando si lo que yo escribiese podría llegar a interesar a alguien y de si sería capaz de encontrar el tiempo y la motivación suficientes para mantenerlo. Hoy, tras 143 entradas y 66 500 visitas esas dudas se han disipado. Gracias a todos los que me leéis.

Manolo Martínez, un lanzador español en la élite mundial

El 5 de marzo de 2013 fue un día histórico para el atletismo español. El lanzador de peso leonés Manolo Martínez se hacía oficialmente con la medalla de bronce olímpica de lanzamiento de peso de 2004. Todo había comenzado en Olimpia, casi nueve años antes. El 18 de agosto de 2004 a las 18:00 comenzaba la final de lanzamiento de peso de los Juegos Olímpicos de Atenas. Por razones históricas se había elegido como sede para esta modalidad el yacimiento arqueológico del antiguo estadio de Olimpia, donde se celebraban los Juegos de la Antigüedad

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Yacimiento arqueológico del antiguo estadio de Olimpia (By Dwaipayanc – Own work, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2437438)

Manolo Martínez se había clasificado esa mañana para la final, con 20.37 m, el séptimo mejor registro de los participantes. La competición comenzó bien para él. Tras la primera ronda era tercero con 20.70 m, por detrás del estadounidense Adam Nelson (1975), 21.16 m, y del ucraniano Yuriy Bilonoh (1974), 21.15 m. Se mantuvo en posición de bronce, sin mejorar su primer lanzamiento, hasta la tercera ronda, en que el danés Joachim Olsen (1977), que se fue a 21.07 m. Martínez mejoró a 20.78 m en el cuarto lanzamiento y a 20.84 en el quinto. Su sexto lanzamiento fue nulo. El leonés acabó en la cuarta posición. Nelson, que no volvió a realizar un lanzamiento válido, perdió la primera posición en la ronda final, cuando Bilonoh igualó sus 21.16 m y se quedó en cabeza por su segundo mejor lanzamiento. Olsen fue tercero. Pero el final aún no estaba escrito. El 5 de diciembre de 2012, la World Athletics anunció que un nuevo análisis de las muestras de Bilonoh de Atenas había mostrado restos de oxandrolona, un esteroide anabolizante. Su posterior descalificación hizo que Manolo Martínez se convirtiese en medallista olímpico de bronce.

Manuel Martínez Gutiérrez nació el 7 de diciembre de 1974. Cuando era un estudiante de Bachillerato su camino se cruzó con el de Carlos Burón, uno de los mayores estudiosos de los lanzamientos en España. Esta asociación resultó de lo más fructífera. El primer éxito internacional llegó pronto. En 1992, Martínez se proclamaba, con 18.14 m, subcampeón mundial junior (sub20). Entonces en esta categoría se lanzaba con el artefacto de 7.256 Kg.

Al leonés aún le quedaba un año más en la categoría junior, pero su inmensa calidad lo convirtió ya en 1993 en el mejor español de siempre en categoría absoluta. Ese año consiguió las cinco primeras de las 22 plusmarcas españolas absolutas, incluyendo registros en sala, que superó durante su carrera. El tope nacional pertenecía al zamorano Martín Vara (1956), 18.40 m en 1980. Martínez hizo 18.67 m el 10 de abril de ese año. El 24 de julio, con 19.17 m, rompía por primera vez la barrera de los 19 m. Ese año acabó lanzando 19.53 m. Superó los 20 metros el 28 de mayo de 1994, 20.16 m, y los 21 el 13 de mayo de 2001, 21.04 m. Su mejor lanzamiento, vigente plusmarca española, es de 21.47 m, conseguido en Salamanca el 10 de julio de 2002. También ese año 1993 fue campeón de España absoluto por primera vez, tanto en sala como al aire libre. En total consiguió 32 oros en los nacionales absolutos, bajo techo consecutivamente de 1993 a 2008, y al aire libre de 1993 a 2009, con la excepción de 1999. En ese 1993 su campeonato era el Europeo sub20, y no decepcionó. Se proclamó campeón. También tomó parte en su primer mundial al aire libre.

Aparte de la medalla olímpica de 2004, Manuel Martínez fue otras cuatro veces finalista en grandes campeonatos al aire libre: 6º en los Juegos Olímpicos de 2000, 4º en el Mundial de 2001, 7º en el Europeo de 1998 y 5º en el de 2002.

Pero donde realmente el leonés tuvo un rendimiento competitivo excepcional fue en la pista cubierta, modalidad en la que se hizo con los máximos entorchados mundial y continental. El Mundial en sala se le dio bien desde el principio. Fue 4º en 1995, 5º en 1997 y otra vez 5º en 1999. En 2001 ganó su primera medalla en esta competición, de bronce. Martínez se situó 3º con 20.10 m en la segunda ronda. Cuando iba a lanzar por 6ª vez se encontraba 5º. Un lanzamiento de 20.67 m lo devolvió al podio, detrás de los estadounidenses John Godina (1972) y Adam Nelson. Con Godina mantuvo un cerradísimo duelo por el oro en el Mundial de 2003. Martínez se colocó en cabeza en la segunda ronda con 21.14 m, pero en la tercera, el estadounidense, que había hecho dos nulos, se fue a 21.23 m. El español, que llevaba una serie magnífica de 20.73, 21.14, 21.07, 21.01 y 20.70, llegaba a la última ronda en segunda posición. Un tiro de 21.24 m y una insuficiente respuesta de Godina de 20.66 m dieron a Martínez la victoria más importante de su carrera deportiva. Aún fue otras dos veces finalista, 5º en 2004 y 6º en 2006.

En el Europeo en sala, su rendimiento fue también excelente, con tres medallas, una de cada color, y otros cuatro puestos de finalista. Esta fue su trayectoria: 4º en 1994, 7º en 1996, 6º en 1998, plata en 2000, oro en 2002, bronce en 2005 y 6º en 2009. En Gante, en 2000, consiguió su primera medalla continental. Un tiro de 20.38 m en la 4ª ronda le permitió terminar segundo, detrás del finlandés Timo Aaltonen (1969). Dos años después, en Viena, realizó un concurso impecable. Se colocó líder en la primera ronda con 20.68 m y ya no se movió de esa posición. Mejoró a 20.95 m en la cuarta ronda y a 21.26 m, su mejor marca de siempre bajo techo, en la quinta. El danés Joachin Olsen se le acercó en la sexta ronda con 21.23 m, pero solo le sirvió para ser segundo. Este se proclamó campeón de la siguiente edición, en 2005 en Madrid, mientras el leonés conseguía el bronce.

Martínez continuó activo hasta que en 2011 anunció su retirada. Ese día, Carlos Burón resumió lo que Manolo Martínez había supuesto para el atletismo español Con Manolo se va una persona buena y honesta que llegó a ser campeón, pero también un reclamo muy grande. Hace años, los de los lanzamientos éramos los malos, los humildes, la familia pobre del atletismo español, los que hacíamos que perdiéramos puntos. Había miedo. Faltaba información. Se veía como si fuera cosa de otros países… y llegó Manolo y demostró esa frase que ahora es tan célebre. El Yes we can. Fue la señal de que podíamos y consiguió cosas impensables. Y tan impensables como que un lanzador español fuese campeón del mundo.

Siendo un hombre con inquietudes, Manolo Martínez ha hecho escultura y también ha sido actor. En la probablemente infravalorada El Capitán Trueno y el Santo Grial, sobre el mítico personaje de Víctor Mora (1931-2016), Manolo se puso en la piel de Goliath, el tragaldabas compañero de fatigas del Capitán.

Un grande, sin duda, del atletismo español, el hombre que puso en el mapa internacional el lanzamiento de peso español. Tras su retirada, la especialidad ha quedado en manos del gigante, 2.04 m, malagueño Borja Vivas (1984), 21.07 m, subcampeón de Europa al aire libre en 2014, y del cántabro Carlos Tobalina (1985), 20.57 m.

Esta es una entrevista reciente a Manolo Martínez en Radio Nacional de España.

https://www.rtve.es/alacarta/audios/mitos-del-deporte/mitos-del-deporte-manolo-martinez-27-01-20/5493543/

Janis Lusis, el atleta conciliador

Acaba de dejarnos el atleta letón Janis Lusis, uno de los mejores lanzadores de jabalina de la historia, campeón de Europa en 4 ocasiones y trimedallista olímpico, con una presea de cada color. Lusis había nacido en la localidad letona de Jelgava el 19 de mayo de 1939. De niño vio cómo los soldados alemanes que habían invadido su país asesinaban a su padre en 1944. Pese a ello, nunca guardó ningún resentimiento hacia Alemania. De hecho uno de sus mejores amigos fue su rival germano Klaus Wolfermann (1946).

Lusis apareció en la escena internacional en 1961, cuando fue el 10º mejor lanzador de jabalina de ese año con un mejor marca de 81.01 m con la jabalina antigua. El líder de la temporada fue el italiano Carlo Lievore (1937-2002) con 86.74 m, entonces plusmarca mundial. Ambos se enfrentaron al año siguiente en el campeonato de Europa de Belgrado. El italiano parecía en buena forma, tras realizar la mejor marca de los participantes en la clasificación, pero en la final solo pudo ser 6º. Lusis se fue a 82.04 m y ganó con más de 4 m de ventaja sobre el segundo. A finales de esa temporada mejoró su marca hasta 86.04 m, el mejor lanzamiento de ese año.

Dos años después, en los Juegos Olímpicos de Tokio, el gran favorito era el noruego Terje Pedersen (1943), que un mes antes se había ido a unos extraordinarios 91.72 m. Pero el nórdico no cumplió las expectativas y se quedó a 21 cm de pasar a la final, donde sí estaba Lusis. Bajo una lluvia considerable, aderezada con viento cambiante, el letón, representando a la Unión Soviética, se colocó líder con 80.57 m en su segundo lanzamiento. No mejoró y en la cuarta ronda se vio superado por el finlandés Pauli Nevala (1940) con 82.66 y por el húngaro Gergely Kulcsár (1934), con 82.32. Ya no habría cambios y Lusis se hizo con la medalla de bronce. Dos años después, en el campeonato de Europa de Budapest, fue Lusis quien derrotó a los atletas que le precedieron en Tokio, al renovar su título de campeón con unos buenos 84.48 m.

El año olímpico de 1968 fue el mejor año deportivo de Lusis. El 25 de junio superaba por primera vez la plusmarca mundial, con 91.98. Era el gran favorito para el oro olímpico en México. Enseguida se colocó en la cabeza de la prueba, con 86.34 m, 4 cm por delante del finlandés Jorma Kinnunen (1941-2019). Las posiciones se mantuvieron hasta que Kinnunen llevó su marca personal hasta 88.58 m en la última ronda. Lusis tenía una única oportunidad, pero no la desaprovechó y se proclamó campeón olímpico con 90.10 m.

Kinnunen superó la plusmarca mundial de Lusis en 1969 con 92.70 m. Sin embargo en el campeonato de Europa de ese año, hubo un primer intento de hacer el Europeo bianual, su actuación fue discreta. Ocupó la 10ª posición, mientras Lusis conseguía su tercer oro, con unos excelentes 91.52 m, por delante de su viejo rival Nevala. Dos años después, en 1971, volvía a celebrarse el campeonato de Europa y Lusis hizo repóker de oros. Poco antes de los Juegos Olímpicos de 1972, el letón recuperaba la plusmarca mundial al lanzar 93.80 m. Era el gran favorito para repetir el oro olímpico, aunque, sobre el papel, tendría la resistencia de Klaus Wolferman, que una semana antes de los Juegos había lanzado 90.41. No hubo sorpresas y ambos se plantaron en la final sin problemas. Lusis empezó muy fuerte con 88.88 m en su primer intento, aunque Wolfermann no lo hizo mal, con 86.68 m. Lusis mejoró en el tercer intento con 89.54 m. El alemán añadió suspense en el cuarto, al acercarse con 88.40 m. En la quinta ronda Wolferman hacía marca personal de 90.48 m y se colocaba en cabeza. Lusis se encontraba con una situación parecida a la de 4 años antes en México, si bien aquí tendría dos oportunidades de superar al líder, al que le quedaba un intento. Su quinto lanzamiento fue el peor de la serie con 81.66. Wolfermann hizo 84.70 m en el último intento. Lusis realizó un lanzamiento larguísimo, pero insuficiente. Fue segundo con 91.46 m.

Lusis continuó en activo una olimpíada más. Fue 6º en el Europeo de 1974 y 8º en los Juegos Olímpicos de 1976, donde otro grande de la jabalina, y que además diseñaba artefactos, el húngaro Miklós Németh (1946) derrotó a Wolferman y consiguió el título. Casado con la campeona olímpica de lanzamiento de jabalina, Elvira Ozolina (1939), el hijo de ambos, Voldemar (1974) fue olímpico en la misma prueba que sus padres en 2000 y 2004. De 1962 a 1974, estuvo siempre entre los 7 primeros de la lista del año, 9 veces en primera posición, una vez segundo, quinto, sexto y séptimo. Lusis también probó el decatlón. Su mejor puntuación de 7764 le permitió se 5º mundial en 1962. El pasado 29 de abril a causa de un cáncer se iba el considerado uno de los mejores lanzadores de jabalina de todos los tiempos.

 

Berta Castells, la eterna campeona de España

Hablar del lanzamiento de martillo femenino en España es hablar de Berta Castells. La atleta catalana, que sigue en activo, ha sido campeona de España en 16 ocasiones. Ningún atleta, hombre o mujer, ha conseguido tantos oros en la misma prueba. Hay atletas con más campeonatos de España que Castells, pero en más de una prueba. En este sentido los más laureados son el lanzador guipuzcoano Félix Erausquin (1907-1987), que ganó 27 campeonatos de España (9 en peso, 9 en disco, 1 en jabalina y 8 en la desaparecida barra vasca), y la vallista-velocista-mediofondista salmantina Rosa Colorado (1954) con 19 oros ( 2 en 200 m, 6 en 400 m, 5 en 800 m, 4 en 400 m v y 5 en pentatlón).

El campeonato de España femenino de lanzamiento de martillo comenzó a disputarse en 1993, si bien no adquirió el marchamo oficial hasta 1995. La primera campeona de España oficiosa fue la lanzadora de disco Carmen María Solé (1971), quien prefirió continuar con el disco, prueba en la que conseguiría una mejor marca de 56,36 (1999). Otra lanzadora de disco, si bien con cierta dedicación al martillo, la también catalana Sonia Godall (1968), fue la segunda y última campeona de España oficiosa, en 1994. Godall había sido campeona de España de lanzamiento de disco el año anterior, prueba en la que llegó a acreditar 57,68 m en 1995. Godall había perdido unos días antes del campeonato de España la plusmarca española, que había mejorado de 38,30 m en 1988 a 49,14 m en ese 1994. También fue breve plusmarquista nacional de disco en 1991 y 1992. Hay un registro de 1932 de la multideportista catalana Margot Moles (1910-1987) de 22,85 m, mejor marca mundial en su momento.

Otra catalana, Susana Regüela (1971) sustituyó a Godall como plusmarquista española. El 13 de julio de 1994 se convirtió con 51,78 m en la primera española por encima de 50 m. Fue la primera campeona oficial de la prueba en España en 1995. Repitió en los 3 años siguientes hasta completar 4 oros en 1998. En 1997 había perdido el tope español a manos de la gallega Dolores Pedrares (1973), primera española por encima de los 60 m, que hizo progresar la plusmarca nacional hasta 61,46 en 2001. Fue campeona de España de 1999 a 2002. A partir de 2003, con la única excepción de 2015, el lugar más alto del podio en el nacional de martillo ha estado ocupado por Berta Castells.

Berta Castells Franco nació en la localidad tarraconense de Torredembarra el 24 de enero de 1984. Comenzó a practicar el lanzamiento de martillo en 1997, con el artefacto de 2 Kg. Empezó muy pronto a destacar y en 2001 se proclamó subcampeona mundial sub18, fue medalla de bronce en el campeonato de Europa sub20 y consiguió sus dos primeras plusmarcas españolas absolutas de la prueba. En 2002 fue 9ª en el campeonato del Mundo sub20. Al año siguiente se hizo por primera vez con la victoria en el campeonato de España absoluto y repitió bronce en el Europeo sub20.

Desde 2003 ha dominado el lanzamiento de martillo femenino en España, con los 16 oros nacionales absolutos referidos y 15 plusmarcas españolas, desde 61,62 m en 2001 hasta 70,52 m en 2016, una mejoría de casi 9 metros. En los últimos años ha tenido una dura rival en la también catalana Laura Redondo (1988), que la derrotó en el campeonato de España de 2015, e igualó en dos ocasiones, en la misma competición, el 20 de enero de 2013, la plusmarca de Castells de 69,59 m. La tarraconense deshizo el empate con el actual tope español vigente de 70,52 m. en 2016. Castells ha liderado la lista española del año desde 2001, salvo en 2013 y en 2015.

En el ámbito internacional, Berta Castells ha participado en tres Juegos Olímpicos (2004, 2008, 2012), en seis campeonatos del Mundo (2005, 2007, 2009, 2011, 2013, 2017) y en seis campeonatos de Europa (2006, 2010, 2012, 2014 y 2016). Sus mejores actuaciones fueron dos octavos puestos en los Europeos de 2010 y 2012.

Entrenada por José Luis Velasco Pecho (1960), el mismo un antiguo lanzador de martillo acreditado en 66,20 m en 1988, Berta continúa en activo, preparándose para los retos de 2020, año en que habrá Juegos Olímpicos y campeonato de Europa.

Javier Cienfuegos y la plusmarca española de lanzamiento de martillo

Montijo es una localidad de unos 15 000 habitantes de la provincia de Badajoz. Montijo también es un lugar muy importante en el ámbito atlético español, referencia del lanzamiento de martillo. Es el lugar donde vive y entrena Javier Cienfuegos (1990), el plusmarquista español de la prueba con 79,38 m, en estos momentos la tercera mejor marca mundial de 2019. La persona clave del éxito de esta especialidad en Montijo es Antonio Fuentes Gallego, un antiguo fondista (llegó a correr en 2h37 el maratón), convertido en entrenador de lanzadores de martillo de forma autodidacta. Como gran parte de los entrenadores en España, Fuentes, funcionario del vecino ayuntamiento de Calamonte, se dedica a formar lanzadores en su tiempo libre.

El lanzamiento de martillo, una especialidad muy compleja que requiere de continua supervisión técnica, nunca había destacado especialmente en España. Ha habido, sin embargo, notables lanzadores que han contribuido al progreso de la prueba. Uno de los grandes nombres de los lanzamientos, que también destacó en el martillo, fue Miguel de la Quadra Salcedo (1932-2016). De la Quadra superó, en 1956, 7 veces la plusmarca española, hasta colocarse cerca de la barrera de los 50 m, con 49,25 m. En Madrid el 17 de junio de 1956 fue capaz de superarse a sí mismo en tres ocasiones en la misma competición (47,54, 47,54 y 47,79). El tope mundial superaba entonces los 68 m. El primer español en superar los 50 m fue el madrileño José María Elorriaga (1931-1994) que en 1958 lanzó 50,16 m y en la misma competición en el siguiente intento 52,98 m. Mantuvo un enconado duelo con el guipuzcoano de Oyarzun, José Luis Falcón (1938). De 1957 a 1963 se repartieron los campeonatos de España con 4 para el primero (1957, 58, 59 y 63) y tres para el segundo (1960, 61 y 62). Falcón tuvo en 1960 su gran temporada, con 5 plusmarcas españolas, desde 54,42 a 57,24 m. Fue el primer lanzador de martillo olímpico español. Precisamente en Roma, en la fase de clasificación olímpica,  lanzó los 57,24 m referidos, si bien solo pudo ser 26º de 28 participantes. Falcón superó su tope español al año siguiente con 57,31, pero finalmente Elorriaga consiguió lanzar más lejos, al irse a 57,52 en 1962.

La barrera de los 60 m ya no estaba lejos y no se hizo esperar demasiado. El coruñés José Otero (1941) conseguía en 1964, con 57,77 m, su primer tope español. Conseguiría otros 4 entre 1964 y 1965, 58,38, 59,86, 59,98 y 60,46 m. Fue campeón de España de 1964 a 1966. Este último año llegaría a lanzar 61,30 m, pero entonces la plusmarca nacional estaba ya en manos del lucense, aunque nacido en León, José Luis Martínez (1943-2004). Martínez realizó su primera plusmarca española en 1965, con 58,98 m y la llevó hasta 64,62 m en 1968. Fue dos veces campeón de España. Participó en los Juegos Olímpicos de México, donde lanzó 63,40 m, que no le sirivieron para llegar a la final, para la que se necesitaban 66,00 m.

En la década de los 70 brilló con luz propia el sevillano José Alcántara (1945). Seis veces campeón de España (1970, 71, 72, 73, 76 y 1978), superó la plusmarca española en 7 ocasiones, desde 65,00 m en 1970, hasta 67,96 en 1981. Al año siguiente entregó el testigo a otro grande, el madrileño Raúl Jimeno (1959), que dominaría la década siguiente, pese a la irrupción de su gran rival, otro madrileño, Francisco Fuentes (1963), a mediados de los 80. Jimeno se subió a lo más alto del podio en los campeonatos de España en 8 ocasiones (1980, 1981, 1982, 1983, 1984, 1985, 1986 y 1989). En total, superó el tope nacional 8 veces, desde 68,54 m en 1982 a 72,36 m en 1986, incluyendo un lanzamiento de 70,44 en 1983, con el que se convertía en el primer español por encima de 70 m. Tomó parte en los Juegos Olímpicos de 1984 y en el Campeonato de Europa de 1986. En cuanto a Francisco Fuentes, fue campeón de España en cuatro ocasiones (1987, 1988, 1993 y 1994). Tuvo la plusmarca española durante algo más de un mes en 1986 con 72,10 m. Compitió en el Campeonato del Mundo de 1987.

Los 72,36 m de Raúl Jimeno se mantuvieron en lo más alto de la tabla durante 9 años, hasta que en 1995 otro madrileño, José Manuel Pérez (1973), se fue a 73,34 m. Pérez fue campeón de España ese año y el siguiente. En 1999 el barcelonés Moisés Campeny (1979) se convirtió en plusmarquista español con 73,65 m e inició una racha que lo llevó a ganar 10 oros consecutivos en el Campeonato de España, de 1999 a 2008. Superó su plusmarca en 2003 con 75,42 m.

Mientras Campeny ejercía su absoluto dominio en el lanzamiento de martillo español, en Montijo se estaba labrando el futuro de la prueba, cuando Antonio Fuentes, entonces centrado en el fondo, encontró un chaval, nacido el 15 de julio de 1990, con unas condiciones excepcionales, llamado Javier Cienfuegos Pinilla. Creciendo como atleta a la par que su entrenador como técnico, Cienfuegos comenzó a destacar en categorías inferiores y en 2009 hizo la plusmarca mundial junior (sub20) con el martillo de 6 Kg, 82,97 m. Ese año fue medallista de bronce en el Europeo de la categoría. En 2011 se proclamó subcampeón de Europa sub23. Su primera plusmarca española absoluta llegó en 2012 con 76,21 m. Al año siguiente consiguió en la misma competición, un control de la Federación Madrileña, 76,33 y 76,71 m. Su progresión tuvo, sin embargo. altibajos que incluyeron problemas físicos, con una operación de hernia discal, y cambios de entrenador. Estuvo 7 años en Madrid, estudiando primero Fisioterapia y después Ciencias del Deporte, a las órdenes de Raúl Jimeno. En 2015 volvió a Montijo con su antiguo entrenador, Antonio Fuentes, aunque también cuenta con la asistencia técnica de Carlos Burón.  Ganó su primer campeonato de España absoluto siendo junior, en 2009. Desde entonces ha ganado esta competición otras 8 veces (2010, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2018 y 2019). Fue olímpico en 2012 y 2016 y también ha participado en los Mundiales de 2011, 2013 y 2015 y en los Europeos de 2010, 2012, 2014, 2016 y 2018.

Este 2019 ha sido el año en que Cienfuegos ha confirmado lo que apuntaba en categoría sub20, con una plusmarca personal ya muy próxima a los 80 m, que lo ha situado entre los mejores del mundo. Esta temporada ha mejorado en casi 3 metros su marca, que databa de hacía 6 años. El 2 de marzo envió el martillo a 77,32 m. El 24 de agosto se fue a 78.16 m. El 31 de agosto, en el Campeonato de España en La Nucía (Alicante), mejoró hasta 78,70 m y el pasado día 6 de septiembre, en la reunión de Andújar, consiguió la tercera mejor marca mundial del año, con 79,38 m en su último intento y una serie excelente en progresión 74,48, 76,60, 77,52, 77,57, 78,10, 79,38.

Cienfuegos tiene ahora la oportunidad de hacer historia en el Campeonato del Mundo de Doha, que comienza el próximo 27, donde podría ser el primer lanzador de martillo español finalista en un campeonato de ámbito mundial. El extremeño no será, por cierto, en único español, pues lo acompañaré el jienense Alberto Gonzalez Moyano (1998), que fue segundo en Andújar con 75,78 m.

Pero volviendo al principio, no hay que olvidar que los cienfuegos desarrollan su potencial, gracias al trabajo duro, disciplinado, entusiasta y poco reconocido, sobre todo económicamente, de entrenadores como Antonio Fuentes, una lección no solo deportiva sino también aplicable a cualquier ámbito vital.

 

PD. Me ha gustado mucho escribir esta entrada por dos razones. La primera es que fui testigo de lo complejo y laborioso que es entrenar a un lanzador de martillo. Recuerdo a mi entrenador, Mariano García Verdugo, escrutando la técnica y corrigiendo defectos, una y otra vez, del malogrado César González Fares (1960-2011). César llegó a lanzar 65,56 m en 1988, pese a que se dedicaba también al balonmano. La segunda razón es que creo que a mi amigo Ángel Berruezo, antiguo lanzador de martillo y entusiasta de esta especialidad, le gustará leer esto.

 

 

Progresión de la plusmarca española masculina de lanzamiento de martillo

21.78 Alber1o Vivanco 06.04.1914 Madrid
21.94 Daniel García Tuñón 13.10.1918 Madrid
25.20 Jose Soler 05.10.1919 Barcelona
25.85 Jose Luis Lasplazas 25.03.1920 Barcelona
25.86 Narciso Francia 16.05.1920 Madrid
26.56 Fernando Alarcón 08.10.1922 Madrid
26.91 Fernando Alarcón 15.07.1923 Madrid
27.41 Juan Llorens 05.08.1923 Barcelona
28.73 Juan Llorens 05.08.1923 Barcelona
31.07 Juan Llorens 23.12.1923 Valls
32.02 Juan Uorens 20.01.1924 Tarragona
33.10 Juan Llorens 01.06.1924 Barcelona
33.41 Fernando García Doctor 31.05.1925 Madrid
34.26 Fernando Garcia Doctor 07.07.1925 Madrid
34.37 Juan Llorens 30.08.1925 Tarragona
34.43 Juan Llorens 30.08.1925 Tarragona
34.88 Juan Llorens 23.09.1925 Tarragona
37.45 Juan Uorens 02.02.1926 Tarragona
37.81 Fernando García Doctor 06.06.1926 Madrid
40.57 Fernando García Doctor 11.07.1926 Madrid
41.19 Felipe Tugas 19.06.1930 Barcelona
42.51 Fernando García Doctor 24.05.1931 Madrid
43.23 Fernando García Doctor 07.06.1931 Madrid
43.28 Santiago Urquijo 21.07.1946 Barcelona
43.40 Santiago Urquijo 21.07.1946 Barcelona
43.98 Lorenzo Martínez 21.08.1949 León
44.18 Lorenzo Martínez 26.03.1950 Madrid
45.38 Lorenzo Martínez 02.04.1950 Madrid
46.70 Lorenzo Martínez 17.09.1950 San Sebastián
47.24 Miguel de la Quadra-Salcedo 23.05.1954 Madrid
47.35 Lorenzo Martínez 24.07.1955 La Coruña
47.50 Lorenzo Martínez 24.07.1955 La Coruña
47.54 Miguel de la Quadra-Salcedo 17.06.1956 Madrid
47.74 Miguel de la Quadra-Salcedo 17.06.1956 Madrid
47.79 Miguel de la Quadra-Salcedo 17.06.1956 Madrid
48.35 Miguel de la Quadra-Salcedo 25.06.1956 Madrid
49.11 Miguel de la Quadra-Salcedo 21.07.1956 Oviedo
49.25 Miguel de la Quadra-Salcedo 21.07.1956 Oviedo
49.27 José María Elorriaga 07.09.1957 París
50.16 José María Elorriaga 09.03.1958 Madrid
52.98 José María Elorriaga 09.03.1958 Madrid
54.42 José Luis Falcón 01.05.1960 Madrid
55.16 José Luis Falcón 26.05.1960 Madrid
55.31 José Luis Fa!cón 02.07.1960 La Coruña
55.95 José Luis Falcón 14.08.1960 Madrid
57.24 José Luis Falcón 02.09.1960 San Sebastián
57.31 José Luis Falcón 24.09.1961 Roma
57.52 José María Elorriaga 19.05.1962 Barcelona
57.77 José Otero 18.07.1964 Bilbao
58.38 José Otero 14.08.1964 La Coruña
58.64 Lorenzo Cassi 12.09.1964 Lisboa
58.98 José Luis Martínez 27.05.1965 Barcelona
59.86 José Otero 05.06. 1965 Brno (CHE)
59.98 José Otero 13.06. 1965 Kapfenberg (AUT)
60.46 José Otero 11 .07.1965 Bourges (FRA)
61.44 José Luis Martínez 08.05.1966 Fronton (FRA)
61.78 José Luis Martínez 08.05.1966 Paris
63.72 José Luis Martínez 30.05.1968 Madrid
64.62 José Luis Martínez 21.07.1968 La Coruña
65.00 José Alcántara 01.10.1970 Madrid
65.06 José Alcántara 03.06.1972 Madrid
66.48 José Alcántara 10.06.1972 Madrid
66.88 José Alcántara 13.06.1973 Madrid
66.8a José Alcántara 16.09.1978 Madrid
66.94 José Alcántara 24.09.1978 Barcelona
67.96 José Alcántara 09.09.1981 Madrid
68.54 Raúl Jimeno 31.05.1982 Rehhlingen (RFA)
68.82 Raúl Jimeno 23.07.1983 San Sebastian
70.44 Raúl Jimeno 28.08.1983 Vigo
70.64 Raúl Jimeno 01.07.1984 Barcelona
71.42 Raúl Jimeno 01.07.1984 Barcelona
71.48 Raúl Jimeno 27.06.1985 Fuenlabrada
72.10 Francisco Fuentes 23.03.1986 Madrid
72.26 Raúl Jimeno 30.04.1986 Madrid
72.36 Raúl Jimeno 01.08. 1986 Madrid
73.34 José Manuel Pérez 23.07. 1995 Madrid
73.65 Moisés Campeny 14.03.1999 Palafrugell
75.42 Moisés Campeny 23.02.2003 Jaén
76.21 Javier Cienfuegos 05.05.2012 Salamanca
76.33 Javier Cienfuegos 17.07.2013 Leganés
76.71 Javier Cienfuegos 17.07.2013 Leganés
77.32 Javier Cienfuegos 02.03.2019 Jaén
78.16 Javier Cienfuegos 24.08.2019 León
78.70 Javier Cienfuegos 31.08.2019 La Nucía
79.38 Javier Cienfuegos 06 09 2019 Andújar

Lista española de todos los tiempos de lanzamiento de martillo masculino

79.38 Javier Cienfuegos 150790 1 Andújar 06.09.2019
75.78 Alberto González 010698 2 Andújar 06.09.2019
75.42 Moisés Campeny 270579 1 Jaén 23.02.2003
74.63 Pedro José Martín 120892 2 León 25.08.2019
73.34 José Manuel Pérez 060573 1 Madrid 23.07.1995
72.36 Raúl Jimeno 180559 1 Madrid 01.08.1986
72.28 Francisco Fuentes 060263 2 Sevilla 01.06.1988
71.25 Isaac Vicente 300487 1 Vila Nova de Cerveira (POR) 09.07.2015
71.20 Miguel Alberto Blanco 220296 1 Barcelona 07.02.2016
71.07 Kevin Arreaga 231095 1 Coral Gables (USA) 23.03.2019
69.37 Ignacio Calderón 230676 1 Fuenlabrada 15.05.2004
69.28 Anton María Godall 110266 1 Barcelona 02.08.1991
68.80 Viorel Cristian Ravar 031095 2 Sacramento, USA 24.05.2018
68.76 Alexandre Marfull 180170 1 Alfaz del Pi 29.02.1992
68.58 José Manuel Almudí 120172 2 Madrid 23.07.1995
67.96 José Alcántara 020545 1 Madrid 09.09.1981
67.67 Anscari Salgado 240577 2 Guadalajara 19.06.1999
67.34 Francisco Javier Nieto 140777 3 Guadalajara 19.06.1999
66.65 Juan Vicente 070188 1 Torrent 21.07.2012
66.28 Juan Carlos Álvarez 041057 3 Bruselas (BEL) 16.06.1979

 

 

Miguel de la Quadra Salcedo, un hombre del Renacimiento

Miguel de la Quadra Salcedo (Madrid, 30 de abril de 1932 – Pozuelo de Alarcón, 20 de mayo de 2016) fue un hombre polifacético, muy conocido por su trabajo de reportero en RTVE y posteriormente por su liderazgo como promotor del programa Ruta BBVA, anteriormente Ruta Quetzal. Lo que tal vez es algo menos conocido, fuera del mundillo atlético, es que de la Quadra fue además un atleta de alto nivel, protagonista de un episodio histórico en el lanzamiento de jabalina.

Aunque había nacido en Madrid, de la Quadra siempre se consideró navarro. Cuando Miguel tenía 5 años su familia se trasladó a Pamplona. Estudió Ingeniería Agrícola y durante esa época comenzó a practicar atletismo. Se especializó en lanzamientos, pero no en uno concreto, sino en los 4, aunque curiosamente fue en el lanzamiento en el que tuvo menos éxitos, el de jabalina, por el que resultó más conocido en el ámbito atlético. En cualquier caso, en aquella época en España era frecuente que los lanzadores practicasen varias modalidades. Fue 9 veces campeón de España: 6 en disco (1953, 1955, 1956, 1958, 1959, 1960), 2 en peso (1955, 1956) y una en martillo (1956). Además superó la plusmarca española de lanzamiento de disco en 7 ocasiones entre 1955 y 1960 hasta dejarla en 51,00 y la de lanzamiento de martillo 6 veces, en 1956, hasta 49,25. Su gran proeza, no obstante, ocurrió en el lanzamiento de jabalina en 1956, su gran año, en que le faltó el título en esta prueba para hacer pleno en los lanzamientos del campeonato de España.

De 1930 a 1963, el lanzamiento de barra fue oficial en los campeonatos de España. Consistía en lanzar con estilo rotatorio una barra de metal de 1,5 m de longitud y 3,5 Kg de peso. El veterano y exitoso lanzador vasco Félix Erausquin (1907-1987), que contaba entonces 49 años y había sido 26 veces campeón de España, de lanzamiento de peso, disco, jabalina y barra, decidió adaptar el estilo de lanzamiento de la barra a la jabalina. Poco después, con ese peculiar estilo, de la Quadra lanzó 66,25 m en París, el 23 de septiembre, casi 3 metros más que la plusmarca española de entonces. El propio Erausquin lanzó el 7 y el 12 de octubre 74,32 y 83,40 m. Otro especialista en lanzamiento de barra, el aragonés Manuel Clavero (1927), lanzó 82,94 m el 21 de octubre. La plusmarca mundial entonces estaba en manos del  polaco Janusz Sidlo (1933-1993) con 83,66 m. Alarmada la IAAF casi inmediatemente prohibió dar la espalda al sentido del lanzamiento, a lo que Erausquin respondió con un nuevo estilo en que eliminaba los giros. Con esta técnica, de la Quadra llegó a 82,80 el 21 de noviembre. El noruego futuro campeón olímpico y plusmarquista mundial Egil Danielsen (1933) lanzó la jabalina con el nuevo estilo a 93,70 m. Hay un lanzamiento dudoso del propio de la Quadra en París de 112,30 m. En cualquier caso, la IAAF, juzgando peligrosa esta técnica, cambió el reglamento de forma instantánea. A partir de entonces se requería que tanto en la aproximación como en el lanzamiento la jabalina tenía que estar por encima del brazo. Tal vez si los lanzadores españoles hubiesen mantenido la técnica en secreto hasta los Juegos de Melbourne, que se celebraban en noviembre, no se les habría podido anular lo que hubiesen conseguido. En cualquier caso, esto no habría sucedido de ninguna manera, puesto que el Gobierno de España, entonces presidido por el General Franco, decidió no acudir a los Juegos como protesta por la invasión soviética de Hungría.

De la Quadra tomó parte en los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960, donde acabó con 3 nulos en lanzamiento de disco. Ese mismo año, en los primeros Juegos Iberoaméricanos, celebrados en Santiago de Chile, fue bronce en peso y 4º en disco. A continuación se retiró. En total fue 17 veces internacional.

En 1961, el Gobierno de Colombia lo contrató para realizar un estudio etnobotánico de la selva amazónica. Estuvo 3 años en Suramérica, donde vivió en la selva y ejerció otros oficios como el de domador, camionero o marinero. Volvió a España, donde comenzó a trabajar en Televisión Española, de la que fue el primer corresponsal en Iberoamérica y, posteriormente, se especializó en conflictos. Estuvo en Vietnam, Eritrea, Congo, donde lo condenaron a muerte, y en Chile durante el golpe de estado de Pinochet. A mediados de los años 70 y 80 realizó numerosos documentales, la mayoría de temas aventureros. Le gustaba recorrer las rutas de los antiguos exploradores como la de Orellana en el Amazonas. En 1988 empezó con Aventura 92, que en 1993 se convertiría en la Ruta Quetzal y posteriormente en la Ruta BBVA, un programa de actividades de intercambio cultural para jóvenes entre las que destacaban expediciones por España e Iberoamérica. En 1990, la UNESCO declaró el programa de interés universal.

Hombre culto y extraordinariamente leído, se consideraba un hombre del Renacimiento, por sus múltiples intereses y actividades. Tenía una biblioteca de 8000 volúmenes y disfrutaba leyendo las crónicas de los conquistadores, a Verne o a Homero. Estuvo trabajando casi hasta el final. Falleció el 20 de mayo de 2016, víctima de una insuficiencia cardíaca.

En la actualidad, la Asociación Española de Estadísticos del Atletismo está llevando a cabo el proyecto #RecordandoAMiguel, cuyo objetivo es la construcción de una escultura de Víctor Ochoa dedicada a Miguel de la Quadra Salcedo, en la pista de atletismo de la Universidad Complutense de Madrid, en la Ciudad Universitaria. Si queréis contribuir económicamente visitad la página

https://www.verkami.com/projects/18998-un-granito-de-arena-para-alguien-que-nos-enseno-el-mundo

Al Oerter, la excelencia competitiva cuatro veces olímpica

Una de las ventajas del atletismo es que juzga objetivamente la valía del atleta con el metro o el segundo. Para que un registro sea válido solo se necesita una instalación homologada y unos jueces que lo acrediten. No son necesarios ojeadores de ningún tipo. Otro tema es la gran competición, donde unos muestran su capacidad y otros rinden muy por debajo de sus posibilidades. Tal vez el paradigma del primer grupo sea el lanzador de disco estadounidense Al Oerter (1936-2007). La macrohistoria dice que Oerter fue el primer atleta en conseguir 4 oros en la misma prueba en 4 Juegos Olímpicos diferentes, pero la microhistoria nos cuenta que no era el favorito en ninguna de ellas. Sus victorias se debieron a una asombrosa capacidad para dar lo máximo de sí mismo en el momento más importante, sobreponiéndose, en alguno de los casos, a la adversidad.

Alfred Oerter nació el 19 de septiembre de 1936, en Queens, Nueva York. Comenzó a lanzar disco cuando con 15 años lo vieron devolver un artefacto que se había caído a sus pies. Al menos, eso es lo que cuenta la leyenda. Dotado de un físico imponente, 1,92 m de altura y 115 Kg de peso, en 1956, con 19 años se clasificó segundo en las pruebas de selección de Estados Unidos para los Juegos de Melbourne, detrás del plusmarquista mundial, 59,28 m, Fortune Gordien (1922-1990). Gordien, junto con el italiano Adolfo Consolini (1917-1969), era el favorito para el oro olímpico. Nadie reparó en el joven Oerter para el que los Juegos, a los que acudía con una plusmarca personal de 55,90 m, eran su primera competición internacional. Pero un primer lanzamiento de 56,36 m, nueva plusmarca olímpica, lo colocó en primera posición, que ya no abandonaría en todo el concurso. La victoria de Oerter fue contundente, pues realizó los 3 mejores lanzamientos, y dejó a Gordien, 2º con 54,81 m, a más de metro y medio.

En los años siguientes, Oerter consolidó su posición en la élite mundial de los discóbolos. Entonces la única competición de ámbito mundial eran los Juegos, pero en aquel momento la mayoría de grandes lanzadores de disco estaban en los Estados Unidos. Oerter fue campeón nacional en 1957, 1959 y 1960, en esta última ocasión con 59,07 m, su mejor marca antes de los Juegos de Roma 1960. También fue oro en los Juegos Panamericanos en 1959.  Fue, sin embargo segundo, por detrás de Rink Babka (1936) en las pruebas de selección. Poco antes de los Juegos, Babka había igualado con 59,91 m, la plusmarca mundial del polaco Edmund Piątkowski (1936-2016). Daba la sensación de que Babka era superior a Oerter y la final olímpica pareció confirmarlo, pues el primero lideró la competición con un lanzamiento inicial de 58,02 m hasta el 5º intento. Él mismo aconsejó a Oerter que elevase un poco más el ángulo de salida del disco, lo que permitió a este colocarse en cabeza en el quinto intento con 59,18 m, de nuevo plusmarca personal y plusmarca olímpica. Este lanzamiento acabó dándole su segundo oro.

Tras los Juegos de Roma, Oerter por fin unió a su superioridad competitiva superioridad métrica. En 1961, otro estadounidense, Jay Silvester (1937), había roto por primera vez la barrera de los 60 metros, con 60,56 y 60,72 unos días después. En 1962, Oerter superó otro límite solo considerado en los países anglosajones, el de los 200 pies (60,96 m), con 61,10. Hasta 1964, realizó otras tres plusmarcas mundiales, 62,45, 62,62 y 62,94. Poco antes de los Juegos de Tokio, el entonces checoslovaco Ludvik Danek (1937-1998) superaba con 64,55 m a Oerter. Este, entretanto, había sido campeón de Estados Unidos en 1962, con 62,62, una de sus plusmarcas mundiales, y en 1964. En las pruebas de selección, sin embargo, volvió a ser segundo, tras Jay Silvester.

Los Juegos de Tokio supusieron para Oerter el mayor reto de su carrera. Por si no fuese suficiente enfrentarse a Danek, plusmarquista mundial e imbatido en 45 competiciones, el estadounidense acudió a Japón con una lesión cervical, que lo obligó a competir con collarín, y una cartílago costal roto. Le aconsejaron no lanzar, pero evidentemente no hizo caso. No obstante, lideró la ronda de clasificación con 60,54 m a la primera. Pensaba que sus posibilidades de ganar se basaban en un primer lanzamiento largo, pues no creía estar en condiciones de mejorar según avanzase el concurso. La realidad fue mucho más complicada. Danek se colocó en cabeza con un primer lanzamiento de 59,73 m. Tras un cuarto intento de 60,52 m parecía que el concurso se había terminado, con Oerter en 3ª posición a casi 3 m. Pero el campeón olímpico sacó fuerzas de flaqueza con un 5º intento de 61,00 m, nueva plusmarca olímpica, que le sirvió para revalidar el oro.

En los años siguientes, pese a que mejoró su plusmarca personal a 63,22 en 1966, sus registros se alejaban de los mejores. Parecía que su mejor época había pasado. En 1968, Jay Silvester llevó la plusmarca mundial a 66,54 m, y, poco antes de los Juegos de México, a 68,40 m, que lo convertían en el gran favorito para el oro olímpico. Silvester también se había impuesto en las pruebas de selección, en las que Oerter fue 3º. Pero la excelencia competitiva de Oerter volvió a imponerse en los Juegos. Llegó a Ciudad de México con 62,74 m, la 5ª marca de ese año a más de 5 m de la plusmarca mundial de Silvester. En la fase de clasificación consiguió entrar en la final con un primer lanzamiento de 59,36 m, 6ª mejor marca de los participantes, a casi 4 m de Silvester. Pero la final fue otra historia. Una vez más Oerter mostró que era, con diferencia, el mejor competidor. Comenzó con 61,78 m, que lo situaron 3º. Perdió un puesto tras un nulo en el segundo intento, pero en el tercero se fue a 64,78 m, su mejor marca personal y nueva plusmarca olímpica. Nadie se le pudo acercar. El alemán Lothar Milde (1934), con 63,08 m en el segundo intento, fue plata. Oerter aún realizó otros dos lanzamientos que le habrían dado el oro, un quinto de 64,74 m y un sexto de 64,04 m. Danek fue bronce y un descentrado Silvester, al que pudo la competición y la leyenda de Oerter, solo pudo ser 5º.

Tras los Juegos de México, después de 4 oros en otras tantas competiciones, Oerter se retiró, pero solo temporalmente. Volvió a entrenarse a finales de los 70. En mayo de 1980 realizó la mejor marca de su vida, 69,46 m, no muy lejos de la plusmarca mundial, 71,16 m, del alemán Wolfgang Schmidt (1954). Con ese lanzamiento, Oerter habría liderado la lista mundial de 2016.  Intentó clasificarse para los Juegos de Moscú, pero fue 4º en las pruebas de selección, testimoniales, en cualquier caso, pues en aquel momento ya era oficial que los Estados Unidos no acudirían a Moscú. Quizá si su país hubiese ido a tomar parte en los Juegos, el resultado de Oerter habría sido otro. En 1984 aún fue 6º en los campeonatos de Estados Unidos con 62,89 m. Tenía intención de competir en las pruebas de selección olímpica pero se lesionó. Siguió lanzando hasta 1988.

Oerter se había licenciado en Administración de Empresas en 1958. Se dedicó a la gestión empresarial durante varios años. Tras su retirada definitiva comenzó a hacer pintura abstracta. En 2006 fundó The Art of Olympics, una organización para promocionar los valores olímpicos a través del arte. Oerter padeció hipertensión arterial desde joven, lo que acabó provocándole insuficiencia cardíaca. Se le propuso trasplante, pero lo rechazó. Falleció el 1 de octubre de 2007, a los 71 años de edad.

Al Oerter constituye el paradigma de la excelencia competitiva. No solo fue capaz de ganar 4 oros olímpicos en la misma prueba, una hazaña insólita, sino que lo hizo siempre en condiciones adversas y en presencia de rivales superiores desde el punto de vista métrico. Salvo en 1960, que podría estar entre los candidatos a la victoria, sin ser el favorito indiscutible, en ninguna de las otras tres ocasiones se contaba con él para el oro. En 1956 era aún muy joven, en 1964 estaba seriamente lesionado y en 1968 parecía claramente inferior a sus rivales. Pero Oerter supo dar lo mejor de sí en cada uno de los Juegos en que participó. En las 4 ocasiones superó la plusmarca olímpica, y en tres de ellas hizo su plusmarca personal. Hay un dato curioso, nunca fue capaz de ganar las pruebas de selección de su país Además, salvo en el corto período de 1962 a 1964, siempre hubo atletas que lanzaban más que él, pero ninguno de ellos fue capaz de acercársele cuando el mayor premio, el oro olímpico, estaba en juego.