Armand Duplantis, el niño volador

El 14 de agosto de 1983, un ucraniano, entonces soviético, se proclamaba contra todo pronóstico campeón del mundo de salto con pértiga, haciendo su mejor marca, 5,70 m. Este joven que no cumplía los 20 hasta el 4 de diciembre de ese año, se llamaba Sergei Bubka (1963) y en los años siguientes se convertiría en el mejor saltador de pértiga de la historia. Treinta y cinco años después, otro niño volador llamado Armand Mondo Duplantis se hacía con el oro en el campeonato de Europa de salto con pértiga, realizando su mejor marca, 6,05 m, sin haber hecho aún los 19 años.

Armand Duplantis nació en la ciudad estadounidente de Lafayette, Luisiana, el 10 de noviembre de 1999, de padre estadounidense y madre sueca. Debido a la nacionalidad de su madre, Armand representa a Suecia en las competiciones internacionales. Su padre y entrenador, Greg Duplantis (1962), había sido él mismo saltador de pértiga de alto nivel, con una mejor marca de 5,82 m. Su madre, de soltera Helena Hedlund, había sido heptatleta y jugadora de balonvolea. Su hermano mayor Andreas (1993) es también saltador de pértiga, con una mejor marca de 5,42 m, su otro hermano Antoine (1996) es jugador de beisbol. Su hermana pequeña Joanna (2002) también práctica pértiga.

Armand entró en el mundo del atletismo a los 4 años con una pértiga especialmente fabricada para él. Superó por primera vez los 3 m a la edad de 9 años, los 4 m a los 13 y los 5 m a los 15 años, en 2015. Ese año comenzó la temporada con un mejor salto de 4,74 y la terminó con 5,30 m. Con esta altura se proclamó campeón mundial juvenil (sub18) en la ciudad colombiana de Cali, en una cerrada pugna con el ucraniano Vladyslav Malykhin (1998), que realizó la misma marca. En 2016 subió hasta 5,51 m y fue bronce en el Mundial Junior (sub20). En 2017 se incorporó, con un salto de 5,90 m, a la élite mundial. Fue con cierta holgura campeón de Europa junior (sub20) y en su primera competición en categoría absoluta, el Mundial de Londres al aire libre, ocupó la 9ª plaza.

El gran año de Duplantis de 2018 comenzó con el 8º puesto en el campeonato mundial en sala. Al aire libre se hizo con el oro en el Mundial sub20 con 5,82 m, 27 cm más que el segundo clasificado. Previamente había mejorado su marca personal hasta 5,93 m, altura con la que presentó su candidatura al oro en el campeonato de Europa absoluto. La final tuvo lugar el 12 de agosto y resultó un concurso magnífico. Los máximos rivales de Duplantis eran a priori el francés plusmarquista mundial Renaud Lavillenie (1986), que lideraba la lista europea con 5,95 m, y el polaco Piotr Lisek (1992), segundo en la misma lista con 5,94 m. En 5,80 m, Duplantis hizo su único nulo de la competición, mientras Lavillenie tras dos nulos decidió dejar su único salto para 5,85 m, que consiguió superar. También lo hicieron a la primera Duplantis y el sorprendente ruso, acreditado en 5,80 m, Timur Morgunov (1996). Lisek, tras un nulo en 5,85 m, intentó los 5,90 m, que pasó al primer intento igual que Duplantis y Morgunov. Lavillenie no intentó esta altura. Quedaban estos 4 atletas en competición, junto con otro polaco, Paweł Wojciechowski (1989), mejor marca de 5,93 m (2017), que tenía un nulo en 5,85 m y había dejado sus dos intentos para 5,95 m. De los 5 supervivientes, tan solo el francés había conseguido superar esta marca previamente y lo volvió a hacer, junto con Duplantis, en su primer intento. Wojciechowski resultó eliminado, mientras Morgunov y Lisek, tras un nulo, se fueron por los 6,00 m. que era la siguiente altura. Lisek se quedó fuera, no así el ruso quien, junto con Duplantis subían por primera vez en su vida de 6 m, ambos en su primer intento. Morgunov superaba su registro previo por 20 cm. Tras un nulo, Lavellenie se la jugaría en 6,05 m, pero ni él ni Morgunov fueron capaces de saltar más alto. Duplantis, por su parte, hacía marca personal por tercera vez en la tarde, además a la primera. No continuó saltando.

Con tan solo 18 años y 68 kg de peso, Mondo se convertía en el 4º atleta de la historia, tras  Lavellenie, 6,16i m, Bubka 6,15i m , y el australiano Steve Hooker (1982), 6,06 m, en plusmarquista del campeonato de Europa y en el primer atleta sub20 en superar los 6 m. Los de 2018 han sido unos campeonatos de Europa con dos grandes protagonistas adolescentes, Duplantis y el noruego Jakob Ingebrigtsen (2000). Ya habíamos hablado de las posibilidades futuras del noruego. De Duplantis ha dicho el explusmarquista español de salto con pértiga Alberto Lobito Ruiz (1961) que puede llegar a saltar 6,25 m. El futuro, que parece pertenecerle, nos lo dirá.

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Final olímpica de salto con pértiga 1936, las medallas de la amistad

Hablar de los Juegos de Berlín es hablar de Jesse Owens (1913-1980). El atleta estadounidense desafió las teorías raciales del nazismo haciéndose con 4 oros. Los Juegos de 1936 ofrecieron, sin embargo, otros momentos mágicos como la plusmarcas mundiales en 1500 m del neozelandés Jack Lovelock (1910 – 1949) o en triple salto del japonés Naoto Tajima (1912-1990), que además fue bronce en la mítica final de salto de longitud. Otros dos japoneses fueron, sin duda, los grandes protagonistas de la final de salto con pértiga, pese a que no se hicieron con el oro.

Poco antes de los Juegos, en Estados Unidos había llamado la atención la historia de superación de George Varoff (1914-2002), hijo de unos humildes inmigrantes ucranianos que destacaba como violinista igual que como saltador de pértiga. Se convirtió en favorito para el oro olímpico cuando con 4,43 m superó por 4 cm la anterior plusmarca mundial. Era la época del bambú y de caída en arena. Pero Varoff ni siquiera tuvo la oportunidad de acudir a Berlín. En las exigentes pruebas de selección olímpica solo fue 4º, con 4,26 m, muy lejos de los 4,34 m que Bill Graber (1911-1996), Bill Sefton (1915-1982) y Earl Meadows (1913-1992) compartieron en la primera posición. Los tres se convirtieron en favoritos para la victoria olímpica. Sus máximos rivales serían los japoneses Shuhei Nishida (1910-1997) y Sueo Ōe (1914-1941).

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Sueo Ōe y Shuhei Nishida en 1930 (foto Wikipedia)

No hubo sorpresas en la clasificación, celebrada 4 horas antes de la final, y los 5 candidatos al oro estaban en la final del 5 de agosto. Bill Graber fue el primero en caer, en 4,25 m, altura que franquearon sus 4 rivales. Sin embargo, de ellos, solo Meadows fue capaz de saltar por encima de 4,35 m, nueva plusmarca olímpica que le sirvió para vencer. Entonces los nulos no contaban, por lo que había 3 atletas para las medallas de plata y bronce, Bill Sefton y los japoneses Nishida y Ōe. Se bajó el listón a 4,15 m, altura que no pudo superar el estadounidense y sí, a la primera, sus dos rivales. Un oficial japonés decidió que los dos saltadores no seguirían desempatando, sobre 4,25 m, y que se diese la plata a Nishida por no tener nulos en 4,25 m. La organización lo aceptó.

 

Quienes no lo aceptaron fueron los dos amigos quienes, una vez en casa, llevaron sus medallas a un orfebre para que las cortase y uniese las mitades de plata con las de bronce. Cada uno se quedaría con una de estas medallas de la amistad.

La medalla de la amistad (Wikipedia

 

Ambos atletas siguieron compitiendo tras los Juegos de Berlín. Nishida, ya con 41 años, fue bronce en los Juegos Asiáticos de 1951. Oe, que en 1937 había establecido una nueva plusmarca nacional de 4,35, se vio envuelto en una contienda mucho menos amistosa con los estadounidenses en 1941 y falleció en la batalla de Wake Island. El recuerdo de ambos amigos y su medalla de la amistad, sin embargo, sí que pervivirán en el mundo atlético como ejemplo de los mejores valores del deporte.