El doblete de González y Abascal en Oslo con plusmarca española

Aunque en las últimas dos temporadas nos hemos acostumbrado a ver ganar a Ruth Beitia (1979) y posteriormente a Orlando Ortega (1991) en las reuniones de la Liga de Diamante, no suele ser habitual que los españoles ocupen los primeros puestos en grandes reuniones internacionales. Lógicamente aún es más infrecuente que atletas españoles hagan un doblete. Pues bien, esto fue lo que ocurrió en la prueba de 5000 metros de Oslo el 4 de julio de 1987. Los duelos entre José Luis González Sánchez (Villaluenga de la Sagra, Toledo, 8 de diciembre de 1957) y José Manuel Abascal (Alceda, Cantabria, 17 de marzo de 1958) habían llevado al 1500 español a la élite mundial. Ambos habían rebajado la plusmarca española de 3:40,0 a los 3:30,92 que tenía entonces González. Abascal había corrido en 3:31,13. Eran la 5ª y la 6ª mejores marcas de siempre. Se decía que ambos acabarían compitiendo en 5000 metros, prueba en la que el toledano era también plusmarquista español con 13:15,90 (Oslo, 27 junio 1985) y el cántabro acreditaba 13:17,71 (Cork, 8 julio 1986).

El primer español en bajar de 14 minutos había sido Francisco Aritmendi (1938). El 4 de julio de 1964, unos meses después de haber ganado el Cross de las Naciones, corrió la distancia en 13:53,4. Dos años después Javier Álvarez Salgado (1943), que entonces alternaba el 5000 con los obstáculos, realizó la primera plusmarca española de las 5 con las que llevó el tope nacional de 13:53,0 en ese 1966 a 13:28,4 el 10 de septiembre de 1971, 4ª mejor marca de esa temporada. En el Europeo de ese año, en un 5000 de gran nivel, Salgado ocupó una excelente 5ª plaza. Mariano Haro (1940), más centrado en el 10000, superó el tiempo de Salgado al año siguiente con 13:26,0 (13:26,03, Londres, 14 julio 1972). Salgado contraatacó en Oslo 5 días después. Ganó la prueba con su mejor marca, 13:26,4, pero no pudo recuperar el primado nacional. Los tiempos de ambos españoles eran entonces el 9º y 11º de siempre. Ambos se clasificaron para la final olímpica de 5000 metros. Haro, tras su 4º puesto en 10000 no salió y Salgado fue 10º. El siguiente plusmarquista nacional fue Fernando Cerrada (1954). Cerrada había sido el primer campeón de Europa junior de la distancia, en 1973. Registró 13:24,31 (La Haya, 25 junio 1977) y 13:23,58 (Lausana, 14 julio 1981). Dos años después, tras hacerse con la plusmarca española de 10000 metros en 27:43,66, Antonio Prieto (1958) se hizo también con la de 5000 metros en 13:18,53 (Rieti, 4 septiembre 1983), vigente hasta que González realizó en 1985 los 13:15,90 ya reseñados.

Tras un verano de 1986 agridulce en el que Abascal no entró en la final del Europeo y González no entró en las medallas, la temporada de 1987 estaba siendo muy buena para ambos. Abascal había sido subcampeón mundial en sala en 1500 metros y González campeón de Europa de 3000 m también en pista cubierta. Durante 2 temporadas los dos campeonatos bajo techo coincidieron. Ambos atletas se presentaban en Oslo tras haber sido clave para que España se mantuviese en la primera división de la Copa de Europa, competición antecesora de la Superliga Europea. González había ganado el 1500 derrotando al campeón de Europa y del mundo Steve Cram (1960), en una carrera táctica con un último 400 alrededor de 50 segundos, y Abascal se había hecho con la victoria en el 5000 por delante del medallista de bronce en Stuttgart Tim Hutchings (1958), actual comentarista de Eurosport. En aquellos años, en Oslo se celebraban dos grandes reuniones: la Reunión Internacional a principios de julio y los Bislett Games a finales del mismo mes. Aquella Reunión Internacional de 1987 había tenido un nivel altísimo: el marroquí Said Aouita (1959) había ganado el 1500 con la que sería la mejor marca del año, 3:30,69, y Cram se había impuesto en la milla con 3:50,08.

González y Abascal se presentaron en Oslo con la intención de superar la plusmarca del toledano. La calidad media de los participantes era bastante alta. Estaban el irlandés Frank O’Mara (1960), campeón mundial de 3000 m en sala, el estadounidense Sydney Maree (1956), acreditado en 13:01,15, o el entonces mexicano Arturo Barrios (1962), futuro plusmarquista mundial de 10000 metros. La prueba comenzó a buen ritmo con los atletas bastante estirados. Los dos españoles estuvieron en todo momento bien colocados cerca de la cabeza. Los pases cada kilómetro fueron 2:37,43, 5:16,15 (2:38,72), 7:56,85 (2:40,70) y 10:41,06 (2:44,21). Del segundo al cuarto kilómetro el ritmo decayó notablemente. Tras la retirada de la segunda liebre, Dean Crowe, al pasar por los 3000 metros, González tomó la cabeza durante media vuelta. A continuación se colocó primero Arturo Barrios, que mantuvo esa posición 4 vueltas, hasta que, a falta de 200 metros González cambió de ritmo, seguido de Abascal. El toledano entró primero con 13:12,34, nueva plusmarca española, con el cántabro segundo en 13:12,49. De los 9 primeros, menos Maree, 8 hicieron su mejor marca personal. Estos fueron los resultados:

  1. José Luis González ESP 13:12,34
  2. José Manuel Abascal ESP 13:12,49
  3. Frank O’Mara IRL 13: 13,03
  4. Arturo Barrios MEX 13:13,72
  5. Fethi Baccouche TUN 13:13,94
  6. Pascal Thiebaut FRA 13:14,60
  7. Sydney Maree USA 13:15,07
  8. John Gregorek USA 13:17,44
  9. Brahim Boutayeb MAR 13:17,47
  10. Vincent Rousseau BEL 13:33,25

Los tiempos de González y Abascal fueron el 19º y 20º de siempre en ese momento. Acabaron en 3ª y 4ª posición en la lista mundial de ese año 1987, que encabezó Said Aouita con su flamante  plusmarca mundial de 12:58,39, primer sub13 de la historia. Pese a esta gran actuación, ninguno de los dos españoles hizo fortuna en el 5000. González se proclamó ese año subcampeón mundial de 1500 metros, detrás del somalí Abdi Bile (1962). Siguió compitiendo hasta 1992, pero siempre en 1500 metros o en 3000 metros en sala. Abascal, por su parte, sufrió poco después de la carrera de Oslo una grave lesión que acabó precipitando su retirada 2 años después.

La plusmarca nacional de González estuvo 9 años vigente, hasta el 8 de julio de 1996, cuando Enrique Molina (1968) corrió en 13:11,05 en Estocolmo. Menos de un año después, el 5 de junio de 1997 Anacleto Jiménez (1967) realizó en Roma 13:08,30. Molina, nuevamente en Estocolmo, el 7 de julio de ese mismo año, recuperó el primado español con 13:07,34. Las tres últimas plusmarcas están envueltas en la sombra de una duda, ya que sus autores son atletas que estuvieron suspendidos por dar positivo en controles antidopaje. Alberto García registró 13:04,64 (Roma, 14 julio 1998) y 13:02,54 (Roma, 29 junio 2001) y el etíope nacionalizado español Alemayehu Bezabeh (1986) hizo 12:57,25 (Oslo, 4 junio 2010). El madrileño Jesús España (1978), campeón de Europa de la distancia en 2006 y subcampeón en 2010, corrió en 13:04,73 (Mónaco, 22 julio 2011), con lo que se convirtió en el español que más rápido ha corrido la prueba y que no ha tenido problemas con los controles.

Resultó emocionante ver a los dos españoles entrar en las dos primeras posiciones en el 5000 de Oslo aquel año. Hoy día, con el ascenso del atletismo africano y el declinar del europeo, resulta complicado imaginárselo. Confiemos en que vengan tiempos mejores.

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¿Y si los 8,90 de Bob Beamon hubiesen sido realmente 8,90v?

Los Juegos Olímpicos de México son probablemente los mejores de la historia en lo que se refiere a atletismo. La altitud, el material sintético y una excelente generación de atletas dieron lugar a una catarata de plusmarcas mundiales nunca vista y que no ha vuelto a suceder. De todos los acontecimientos ocurridos en México en el otoño de 1968, tal vez el más emblemático haya sido el salto de Bob Beamon (1946) de 8,90 metros, 55 cm más que el anterior tope mundial, que compartían el estadounidense oro olímpico en 1960 Ralph Boston (1939) y el entonces soviético Igor Ter Ovanesyan (1939), si bien este en altitud. Para hacernos una idea de lo que supuso el famoso salto es como si hoy alguien alcanzase 9,50 metros.

Robert Beamon (South Jamaica, Queens, Nueva York, 29 de agosto de 1946) era, pese a su inexperiencia, uno de los grandes favoritos para hacerse con el oro olímpico. El año de los Juegos ganó 22 de las 23 competiciones en las que había tomado parte. Tenía una mejor marca de 8,33 metros, y otro registro más de 8,39v. Ralph Boston, que lo entrenaba no oficialmente, había dicho de él que podría saltar 9 metros. En la clasificación Boston hizo 8,27 en el primer salto, nueva plusmarca olímpica. Pero Beamon, como Jesse Owens (1913-1980) 32 años antes hizo dos nulos. Tras un intercambio de palabras con Boston, realizó algunas correcciones y llegó a 8,19. Quien también tuvo problemas en esta fase fue campeón en Tokio, el galés Lynn Davis (1942), que tras 2 nulos se clasificó con 7,94. La organización no previó la ayuda de la altitud y estableció el punto de corte en 7,65 metros. En la final hubo 17 competidores. El nivel era muy alto, con los dos anteriores campeones olímpicos, uno de ellos coplusmarquista mundial, y el otro coplusmarquista mundial, además de Beamon, líder del año. Beamon saltaba en cuarto lugar. Los tres primeros saltadores hicieron sendos nulos. Beamon tomó carrerilla y realizó un salto prodigioso. El sistema automático de medición no llegaba tan lejos y hubo de cuantificarse manualmente. El resultado, estratosférico, 8 metros y 90 centímetros. Beamon no entendió la magnitud del salto hasta que se lo transformaron a pies y pulgadas, 29-2,5.

El logro del estadounidense hizo perder la concentración para el resto de la competición tanto al propio atleta como a sus rivales. Además, poco después del salto, la lluvia hizo acto de presencia. Beamon solo llevó a cabo un intento más, en que aterrizó en 8,04 m  Boston fue 3º con 8,16 en su primer salto. La plata fue sorprendentemente para el alemán Klaus Beer (1942) que hizo la mejor competición de su vida, con plusmarca personal de 8,19.

Tras su oro olímpico Beamon sufrió algo parecido a lo que le sucedió al dramaturgo francés Edmond Rostand (1868-1918). Rostand alcanzó la fama a los 28 años con su magnífica obra Cyrano de Bergerac. Sin embargo Cyrano, según afirmó el mismo autor, lo sobrepasó emocionalmente y nunca fue capaz de superarse literariamente. Beamon no volvió a saltar más de 8,20. Se retiró en 1973.

Los 8,90 m de Beamon siguen siendo la segunda mejor marca de la historia y plusmarca olímpica 48 años después. Se ha calculado que al nivel del mar y sin viento el salto podría haber sido de 8,50-8,60, un registro excelente de cualquier manera. El viento oficial fue de 2,0 m/s. Este valor, sin embargo, sigue siendo objeto de controversia. Algunos autores como Roberto Quercetani, en su libro Historia del atletismo mundial, se sorprenden de que nada menos que el 41% de las plusmarcas mundiales realizadas en México lo fueron con 2,0 m/s. Gerald Lawson en World Record Breakers in Trakc&Field Athletics también resalta este hecho. En la final de triple salto se superó 4 veces la plusmarca mundial. En tres ocasiones, separadas la primera y la última por 1 hora, el viento fue exactamente 2,0 m/s. Un testigo presencial de la final de salto de longitud me dijo que el viento probablemente era superior al permitido. Estaba a punto de estallar una tormenta y había viento racheado. De hecho la medición no se mostró inmediatamente sino que tardó en anunciarse más de lo habitual. Si los 8,90 hubiesen sido en realidad 8,90v. ¿cómo habría evolucionado la plusmarca mundial de salto de longitud? Esto es lo que habría sucedido:

8,35 Josef Schwarz RFA 1941 Stuttgart 15 julio 1970. Este alemán igualó la antigua plusmarca de Boston y Ter Ovanesyan. Tuvo una carrera corta sin ninguna actuación destacable en grandes campeonatos.

8,45 Nenad Stekic YUG 1951 Montreal 25 julio 1975. Stekic superó con este salto la plusmarca europea de Ter Ovanesyan y Schwarz. Fue subcampeón de Europa en 1974 y 1978 y 6º en los Juegos de Montreal

8,52 Larry Myricks USA 1956 Montreal 26 agosto 1979. Myricks fue un excelente saltador que coincidió con Carl Lewis. Era también un gran corredor de 200 m, con 20,03 de plusmarca personal. Fue bronce en los Juegos de Seúl y 4º en LA84. También fue bronce en los Mundiales de 1983 y 1987.

8,54 Lutz Dombrowski RDA 1959 Moscú 28 07 1980. Uno de los grandes saltadores europeos pese a su corto recorrido. Consiguió su plusmarca personal y europea ganando el oro en Moscú. No lo habrían tenido fácil los estadounidenses. Posteriormente ganó el campeonato de Europa en 1982, por delante del entonces plusmarquista español Antonio Corgos (1960), que se fue a 8,19.

8,62 Carl Lewis USA 1961 1 julio 1981. El mejor saltador de todos los tiempos, con 4 oros olímpicos. Su condición de velocista tal vez hizo que no prestase al salto de longitud la atención necesaria para superar a Beamon

8,76 Carl Lewis USA 1961 Indianápolis 24 julio 1982

8,79 Carl Lewis USA 1961 Indianápolis 19 junio 1983

8,86A Robert Emmyan URS 1965 Tsaghkadzor 22 mayo 1987. Este es un salto muy controvertido, en una competición menor y casi de forma clandestina. Sin embargo Emmyan era un saltador muy solvente. Su segunda mejor marca, al nivel del mar, es 8,61. Sus actuaciones más destacadas fueron el oro en el Europeo de Stuttgart y plata en el Mundial de Roma.

La plusmarca de Beamon se superó por fin en la final del Mundial de Tokio de 1991, con el duelo entre Mike Powell (1963) y Carl Lewis, que protagonizaron el mejor concurso de la historia, resuelto a favor del primero con 8,95. Lewis pese a hacer su mejor marca de 8,87 (y 8,91v) no pudo con su compatriota. Sobre este enfrentamiento hay una excelente entrada en el blog de Soy Cobarde.

Nunca sabremos si el viento era o no legal. Quizá los jueces no se atrevieron a romper la magia del salto anunciando la verdadera velocidad del viento, o quizá el salto fue realmente legal y esta entrada solo es el producto de un autor descreído.

 

 

Diamante en bruto. La otra cara del deporte

Hace algo más de un año, navegando por Internet, me quedé sorprendido al toparme con una novela titulada Diamante en bruto. No en absoluto por el título, sino por el autor, Marc Pujol. Se trataba de un libro autobiográfico, sobre el propio Marc, un atleta muy prometedor al que los problemas físicos le impidieron cumplir la expectativas que había suscitado. Coincidí con él en mi época de juvenil y de junior. Marc Pujol Riqué había nacido el Barcelona el 11 de marzo de 1968. En el mundial de Cross de 1985, Pujol, siendo juvenil, había formado parte del equipo junior que se hizo con el bronce. En la crónica del mundial de Atletismo Español de mayo de 1985 lo definieron como una de las mayores esperanzas del fondo español. Y razones no les faltaban pues Pujol llevaba una trayectoria magnífica como juvenil. En 1984 había sido subcampeón nacional de la categoría tan solo por detrás de Alejandro Gómez (1967). Además se había impuesto en el Campeonato Internacional Escolar de campo a través celebrado en Bruselas, algo a que, sobre todo en Cataluña, había tenido cierta relevancia mediática. No obstante, su mayor éxito en aquel olímpico 1984 lo obtuvo en el viejo Anoeta, donde en julio habían tenido lugar los campeonatos de España juvenil y junior. Pujol ocupó una brillante segunda posición en un 3000 de altísimo nivel. Su marca de 8:23,66 era la mejor española de siempre para un juvenil de primer año. Merece la pena recordar los resultados de aquel 3000:

  1. Manuel Carrera CV 8:18,78
  2. Marc Pujol LT 8:23,66
  3. Alejandro Gómez SMO 8:30,26
  4. Carlos Adán SMO 8:33,12
  5. Juan Carlos Gª del Olmo TAJ 8:33,36
  6. Anacleto Jiménez LOY 8:36,83
  7. José Luis Gruñeiro MOR 8:37,84
  8. Juan Manuel Ortega SC 8:42,38

El ganador, Manuel Carrera Nogueira (Vigo, 3 de febrero de 1967) se había hecho esa misma mañana de domingo con el triunfo en el 1500. Su registro de 8:18,78 no se consideró plusmarca española de la categoría, pese a que probablemente era mejor que los 8:18,7 de José Manuel Albentosa (1964). Al final de esa temporada, Carrera se haría con la plusmarca juvenil de 3000 metros con 8:15,1. Como Pujol, Carrera no consiguió cumplir las expectativas, pero de esa final juvenil de 3000 metros salieron nada menos que tres atletas olímpicos: Alejandro Gómez en 1988, 1992 y 1996, Carlos Adán (1967) en 1992 y Anacleto Jiménez (1967)en 1996. Anacleto fue además plusmarquista español de 5000 metros con 13:08,30 (1997).

Al año siguiente, 1985, Pujol continuó progresando como juvenil de segundo año. En Toledo se proclamó campeón de España de cross. Cuarto en esa carrera fue Fermín Cacho (1969), entonces juvenil de primer año. Esa actuación le valió a Pujol la selección para el campeonato mundial de cross junior, donde ocuparía el puesto 27º. Además ganó el campeonato juvenil de 2000 metros en pista cubierta. Todo parecía ir viento el popa, pero en la preparación para la temporada de aire libre aparecieron los problemas físicos. Llegó muy mermado al campeonato de España juvenil, que tenía lugar muy cerca de su casa, en Manresa. A diferencia del año anterior, la carrera resultó lenta. Se pasó el 2000 en 6 minutos. Las medallas se decidieron en la recta final, donde Pujol resultó derrotado por su compañero de club Albert Puig (1969), que se impuso con 8:43,23, 0,41 menos que Marc. Los problemas continuaron en la temporada de 1986. Se perdió el invierno, pero pudo prepararse para el campeonato de España junior de 3000 metros al aire libre. Una controvertida decisión de la RFEA había determinado un cambio en las categorías del atletismo. En ese 1986, los nacidos en 1968 y 1969, juveniles al año anterior, pasaban a ser juniors y los nacidos en 1966 y 1967, juniors el año anterior, pasaban a pertenecer a la nueva categoría promesa. El cambio no tenía demasiado sentido, puesto que en al ámbito internacional los nacidos en 1967 y 1968 eran juniors.  Pujol se enfrentaría, por lo tanto, a atletas de su año y del anterior. El campeonato junior de 3000 metros tuvo lugar en Fuenlabrada, en un estadio sin sombras bajo el madrileño sol de justicia de junio. En una carrera de bastante nivel, Pujol fue tercero con 8:33,55. La victoria fue para el asturiano Mariano Campal (1969), que ya había ganado el campeonato de España de cross, con 8:28,34 y en segundo lugar entró Fermín Cacho (1969) con 8:32,77, después de haber sido cuarto en 1500 metros, justo detrás de Enrique Molina (1968). En 1987, pese a abandonar en el campeonato de España, Pujol corrió el Mundial junior de cross, en el que ocupó el puesto 25 y fue el primer español. A partir de ahí los problemas físicos con sus tendones de Aquiles se hicieron cada vez más frecuentes y cortaron de raíz su carrera atlética.

Sobre estos logros atléticos, el exatleta barcelonés pasa, sin embargo, bastante de puntillas en su novela Diamante en bruto. La novela es sobre todo un relato de sus vivencias, de cómo la vida comienza a sonreír a un adolescente gran deportista y buen estudiante pero también cómo sus expectativas no se materializan y las consecuencias emocionales de ello. El relato tiene momentos muy descarnados. Pujol describe su situación personal, familiar, sus ilusiones, sus proyectos y sus frustraciones sin ahorrarse detalles. Y no está en absoluto exento de autocrítica. Reconoce que tras su victoria en Bruselas perdió un poco el contacto con la realidad. En el pequeño universo que para un adolescente es su colegio, lo trababan como un ídolo. Todos, menos Maldonado, el duro profesor de Química al que entonces Pujol odiaba, pero, con el tiempo, acabó dándole, al menos en parte, la razón. Maldonado le advirtió el día de su despedida del colegio:

Que tenga suerte en la vida, Sr Pujol… la necesitará. Espero que pronto cambie de actitud. Aunque usted ahora piense lo contrario, el deporte no lo es todo. Usted es inteligente y lo sabe. Debe esforzarse más en las cosas que realmente importan. Ha elegido una buena carrera: la salud, eso sí que importa. Ahora es usted demasiado joven para saberlo. De todas maneras le deseo suerte tanto en los estudios como en el deporte. Pero permítame decirle que no lo va a tener fácil. La universidad no es como el colegio. Allí nadie lo protegerá. A usted le sobra disciplina para el deporte, pero le falta para los estudios.

Pujol también relata la felicidad que experimentó con un amor de juventud, en su mejor momento personal y deportivo y lo dolorosa que le resultó la ruptura. Sorprende la sinceridad con que cuenta esta relación. En 1986, cuando el COI encargó a Barcelona la organización de los Juegos de 1992, Pujol llevaba 2 años complicados. La designación de Bacelona dio ánimos al joven atleta. Se veía compitiendo con 24 años en unos Juegos en su casa. Ese año tomó la difícil decisión de dejar a su entrenador de siempre, José Navarro, e irse a entrenar con Gregorio Rojo (1920-2006), en el grupo de José Manuel Abascal (1958), Juan Torres (1957), Jordi García (1961), Teófilo Benito (1966-2004), Ángel Fariña (1967), Joan Viudes (1967) o Jorge Bello (1963). Rojo le dijo que era un diamante en bruto, de ahí el título de la novela. Pero a posteriori el propio Pujol reconoce que ya no lo era. Tenía los tendones de Aquiles demasiado cortos y eso le impedía asimilar grandes cargas de trabajo. La temporada al aire libre de 1987 había empezado bien para él, hasta que su tendón derecho comenzó a dar problemas. Decidió por su cuenta y riesgo inyectarse localmente un antiinflamatorio, con lo que cesó el dolor, pero la sobrecarga acabó en rotura y en el fin de sus ilusiones.

La reconciliación con el atletismo le resultó muy difícil, según reconoce el propio autor, y probablemente fue incompleta. Para triunfar en el atletismo, en el deporte en general, hacen falta talento natural, capacidad de trabajo y mentalidad. A Pujol le faltó lo segundo. Hay quien es capaz de poner su cuerpo al límite sin lesionarse, pero eso no siempre sucede. A Pujol no le sucedió. Afrontar que el futuro no será como uno se lo esperaba es complicado. Aunque no se suela hablar de ello, en el deporte también hay obsesiones, ansiedad, depresión, frustraciones… Es importante asumir la posibilidad de no cumplir los objetivos.

Hay un pasaje del libro que resume muy bien los sentimientos de Pujol respecto al atletismo. Dice que cuando vio a Cacho coronarse campeón en los Juegos de Barcelona, pensó: pero si a ese muchacho yo le ganaba. También relata cómo le impactó la desintegración personal y posterior muerte de Teófilo Benito, otro atleta que no llegó a cumplir las expectativas que había generado.

Este libro representa, a través de un testimonio en primera persona, la otra cara del deporte, la que no se suele contar. Su lectura es muy recomendable.

Podéis ver la reseña del libro pinchando la portada a continuación.

Yardas, décimas de segundo y la plusmarca de Juantorena que pudo no serlo

El origen de casi todas las actuales distancias atléticas está en la milla. El pedestrismo en el Reino Unido es el predecesor del atletismo en pista , con la milla (1609,344 m) como distancia predilecta. La popularidad alcanzada por la milla hizo que la prueba se trasladase a pistas construidas alrededor los campos de fútbol y rugby, que podían albergar más público, con mejor visión que en la calle. La longitud más apropiada dadas las dimensiones de los terrenos de juego era un cuarto de milla o 440 yardas (402,336 m). A partir de ahí surgieron no solo las 440 yardas, sino también las 220 yardas (201,168 m), las 880 yardas (804,672 m), las 3 millas (4628,032 m) o las 6 millas (9656,064 m), precursoras de los actuales 400, 200, 800, 5000 y 10000 metros. Hasta el 1 de enero de 1977 las distancias anglosajonas (o imperiales) fueron oficiales y convivieron con las métricas. De hecho en los Juegos de la Commonwealth no se disputaron las distancias métricas hasta 1970. A partir de 1977, solo se reconoció la milla como oficial, de modo que el resto de las distancias anglosajonas, salvo las 2 millas, cayeron en el olvido.

Por otro lado a partir de los años 60 se generó una importante confusión entre los registros cronometrados manualmente y los cronometrados de forma electrónica. El cronometraje electrónico se utilizó por primera vez en los Juegos de Los Ángeles 1932, pero hasta los Juegos de Tokio 1964 se empleó únicamente como apoyo en caso de duda. El cronometraje oficial era el manual, con el que había notables diferencias. Por ejemplo, en la final de 400 metros de los Juegos de Roma 1960 se otorgó a los 2 primeros, Otis Davis (1932) y Carl Kaufmann (1936-2008), el registro oficial de 44,9, plusmarca mundial. Los tiempos reales no oficiales fueron, sin embargo, 45,07 y 45,08. A partir de 1964 se consideró oficial la marca electrónica, redondeada a la décima inferior. Estos registros se consideraban iguales a los similares realizados manualmente. Por ejemplo, la IAAF consideró de igual valor el tiempo de Bob Hayes (1942-2002) en Tokio 10,05, oficialmente 10,0, que el registro manual de Armin Hary (1937) de 10,0. Ambos se homologaron como plusmarcas mundiales. Posteriormente, las marcas en distancias mayores de 800 m se homologaban redondeando a la décima superior. Así, como ya hemos contado, Seb Coe (1956) y Steve Ovett (1955) compartieron la plusmarca mundial de 1500 m con 3:32,1, pese a que el tiempo real del primero fue 3:32,03 y el del segundo 3:32,09. A partir del 1 de enero de 1977, los registros de distancias de 400 metros o inferiores se homologaron incluso retrospectivamente en centésimas. A partir de entonces las plusmarcas  mundiales solo se homologarían con cronometraje electrónico. Se mantuvo el redondeo a la décima inferior en 800 m y a la superior en pruebas más largas hasta el 1 de enero de 1981.

Las distancias en las que hubo más problemas fueron las 880 yardas y su equivalente métrico, los 800 metros. En más de una ocasión el plusmarquista mundial de 800 m no era el atleta que había corrido más rápido la distancia. Hasta los años 80, la prueba de 800 metros estaba dominada por atletas anglosajones, tanto británicos, estadounidenses, neozelandeses o australianos. La prueba de la media milla era muy popular entonces en esos países. En los intentos de plusmarca mundial en ocasiones había cronometraje en la marca de 800 metros, pero no siempre. Solamente a efectos estadísticos, la diferencia entre ambas distancias se considera de 0,7 segundos. Realmente si se considera velocidad constante la diferencia es 0,6, pero en el 800 (o las 880 yardas) la segunda vuelta suele ser mucho más lenta que la primera. Esta es la progresión de la plusmarca de 880 yardas. Entre paréntesis está el pase de 800 metros cuando se conoce. En negrita los pases que fueron plusmarca mundial de 800 metros, y en cursiva los pases no homologados que habrían sido plusmarca mundial de 800 metros:

 

1:52.5 (1:51,9) Ted Meredith USA Stockholm 08 07 1912

1:52.2 Ted Meredith USA Philadelphia 03 05 1915

1:51.6 Otto Peltzer ALE London 03 07 1926

1:51.3 Ben Eastman USA Stanford 09 04 1932

1:50.9 (1:50,0) Ben Eastman USA San Francisco 04 06 1932

1:50.9 Chuck Hornbostel USA Chicago 17 06 1933

1:50.9 Glenn Cunningham USA Chicago 17 06 1933

1:49.8 (1:49,1) Ben Eastman USA Princeton 16 06 1934

1:49.6 Elroy Robinson USA New York 11 07 1937

1:49.2(1:48,4) Sydney Wooderson GBR London 20 08 1938

1:49.2 Doug Harris NZL Wanganui 25 01 1947

1:49.2 Mal Whitfield USA Berea 19 08 1950

1:48.6 (1:47,9) Mal Whitfield USA Turku 17 07 1953

1:48.6 (1:47,9) Gunnar Nielsen DEN Kobenhavn 30 09 1954

1:47.5 Lonnie Spurrier USA Berkeley 26 03 1955

1:46.8 Tom Courtney USA Los Angeles 24 05 1957

1:45.1 (1:44,3) Peter Snell NZL Christchurch 03 02 1962

1:44.9 Jim Ryun USA Terre Haute 10 06 1966

1:44,6 Rick Wohlhuter USA LA 17 05 1973

1:44.1 Rick Wohlhuter USA Eugene 08 06 1974

Ben Eastman (1911-2002) habría conseguido en dos ocasiones la plusmarca mundial de 800 m con 1:50,0 y 1:49,1, pero el reglamento exigía 3 cronometradores y solo había uno. La marca realizada en 880 yardas sí se homologó como plusmarca mundial igualada de 800 m, al ser mayor distancia. La verdadera confusión llegó, no obstante, en los años 60 y 70. En 1966, Jim Ryun (1947), entonces junior, corrió las 880 yardas en una nueva plusmarca mundial de 1:44,9, con una rapidísima segunda vuelta (53,3+51,6). El tope mundial de 800 metros pertenecía a Peter Snell (1938), con 1:44,3. Estadísticamente el tiempo de Ryun se convirtió a 1:44,2 en 800 m, más rápido que el de Snell, aunque el tiempo real no se conoce, pues no se cronometró. De esta forma en neozelandés mantuvo su plusmarca mundial.

Más problemas. Oficialmente el primer atleta en correr los 800 metros en menos de 1:44,0 fue el italo-surafricano Marcello Fiasconaro (1949), que el 27 de junio de 1973 realizó en Milán 1:43,7. ¿Pero fue realmente el primero? El 17 de mayo de ese mismo año, el estadounidense Rick Wohlhuter (1948) superó la plusmarca de 880 yardas con 1:44,6. No contó con cronometraje en los 800 metros. La conversión estadística para los 800 metros sería 1:43,9, de modo que habría sido el primer sub1:44 de la historia. Sin embargo, Wohlhuter corrió la prueba a un ritmo sorprendentemente constante, con cada vuelta a 52,5, por lo que es más probable que el pase por el 800 fuese 1:44,0. En cualquier caso 0,3 mejor que el primado mundial de 800 m de entonces.

Wohlhuter continuó con la mala costumbre de hacer plusmarcas mundiales de gran valor en las 880 yardas sin cronometrar el pase por los 800 metros. El 8 de junio de 1974 marcó en la media milla 1:44,1 (51,0 + 53,1). El tiempo en los 800 metros, desconocido. Aplicando la corrección estadística habría sido 1:43,4, 1:43,5 con velocidad constante. Es decir, claramente superior a los 1:43,7 de Marcello Fiasconaro. Wohlhuter era el favorito para el oro en los Juegos de Montreal, pero allí se encontró a un inabordable Alberto Juantorena (1950), que ganó con plusmarca mundial oficial de 1:43,5 (en realidad 1:43,50). ¿Qué plusmarca era mejor, la de 800 metros o la de 880 yardas? Pues no es fácil determinarlo. Por un lado, no sabemos el tiempo real de Wohlhuter en 800 m el día de su plusmarca y por otro el tiempo de El Caballo es electrónico. De todos modos no es descabellado pensar que un cronometraje manual oficial hubiese dado a Wohlhuter 1:43,4, por lo que, ateniéndonos a las normas de la época, Juantorena no habría sido plusmarquista mundial, aunque probablemente sus 1:43,50 eléctricos son mejores que los estimados 1:43,4 manuales.

La IAAF, con buen criterio, acabó poniendo orden en el caos de las yardas y las décimas, al excluir la mayoría de las distancias imperiales de las pruebas oficiales y al generalizarse el cronometraje electrónico.

 

 

Los mejores 1500 (y XI). Epílogo

Esta serie de los 10 mejores 1500 ha acabado convirtiéndose en la historia de esta prueba desde 1954 hasta el presente. Por supuesto que habría mucho que contar de épocas anteriores: el doblete de Albert Hill en los Juegos de 1920, el de Paavo Nurmi en 1924, el duelo entre Henry Larva y Jules Ladoumégue, las plusmarcas de Otto Prenzler, la rivalidad entre Luigi Beccali, Glenn Cunningham y Jack Lovelock, el retorno de Sydney Wooderson tras la guerra mundial o la catarata de plusmarcas mundiales del enfrentamiento entre Gunder Hägg y Arne Andersson. Habrá tiempo y entradas para todo eso. Comenzamos la serie con el año de la milla del siglo, con el duelo entre Roger Bannister y John Landy. A continuación llegó el dominio de Herb Elliott, que se retiró muy joven y no coincidió en tiempo con otro grande, Peter Snell. Jim Ryun, 7 años después, superó la plusmarca del australiano con tan solo 20 años. Era el gran favorito para el oro el México, pero se le cruzó la altitud y un imperial Kip Keino, al que siempre había derrotado. La marca de Keino en México era probablemente más valiosa que el tope mundial de Ryun. Sin altitud tampoco habría tenido fácil la gloria olímpica. Tras la retirada de Keino, otro africano, Filbert Bayi, parecía destinado a ocupar el trono del 1500 y de la milla, tras su victoria en los Juegos de la Commonwealth de 1974, en una carrera que lideró desde el primer metro y que revolucionó la lista mundial de siempre. Los problemas de salud de Bayi le impidieron estar mucho tiempo en la élite. Durante 3 temporadas parecía que el trono del mediofondo sería para el neozelandés John Walker, pero en breve surgió un joven británico llamado Steve Ovett, quien, junto a su compatriota Seb Coe, llevó el 1500 y la milla a cotas mediáticas impensables. No mucho después otro británico, Steve Cram, se encaramó a lo más alto del 1500, cuando se convirtió en el primer hombre en correr la distancia en menos de 3:30. La plusmarca le duró escasas semanas, pues el atleta al que había derrotado el día que rompió la barrera mítica, el marroquí Said Aouita, superó en tiempo de Cram por 0,21, iniciando el dominio magrebí.  El primado del marroquí duró 7 años, hasta que otro norteafricano, el argelino Nourredine Morceli, inscribió su nombre en la tabla de plusmarquistas. Tras un lustro intratable, su declinar coincidió con el auge de otro marroquí, Hicham El Guerrouj, quien tras dos intentos fallidos, se coronó finalmente campeón olímpico en 2004. Sus plusmarcas de 1500m, 3:26,00 y de la milla, 3:43,13 han cumplido respectivamente 18 y 17 años. Nunca una plusmarca de 1500m o de la milla había durado tanto.

Tras la retirada de El Guerrouj, el nivel medio del 1500 ha bajado. Noah Ngeny quizá podría haber sido el sucesor del marroquí, pero un accidente de tráfico lo apartó de la élite mundial. Bernard Lagat tal vez se perdió sus mejores años con el cambio de nacionalidad de keniana a estadounidense. El keniano Asbel Kiprop parecía el mejor candidato para destronar a El Guerrouj. Tras 15 años se convirtió en el tercer atleta por debajo de 3:27, pero aún no ha conseguido la plusmarca mundial. En los últimos Juegos ha fallado estrepitosamente en una carrera lentísima. El descenso de nivel en la prueba y la falta de atletas mediáticos ha provocado un cierto desinterés por parte de los aficionados hacia la considerada durante mucho tiempo la prueba reina del atletismo. Desde hace algunos años, especialmente, desde la irrupción de Usain Bolt, el interés se ha desviado a la velocidad. En la actualidad se disputan muchas menos pruebas de 1500 que hace unos años. Tras los Juegos de Río han tenido lugar las reuniones de Lausana, París, Berlín, Zúrich, Zagreb y Bruselas. Solo en esta última está programado un 1500.

La prueba de la milla, la única oficial en distancias no métricas, ha sufrido un descenso de popularidad muy significativo. Desde 2004, año de la retirada de El Guerrouj, la mejor marca ha sido la realizada por el estadounidense Alan Webb, 3:46,91, a 3,78 de la plusmarca mundial. Recientemente retirado, Bernard Lagat se arrepentía de no haberse prodigado más en la milla, prueba en la que solo acredita 3:47,28. El explusmarquista mundial de 1500m, 3:29,67, y de la milla 3:46,32, Steve Cram figura en la lista de todos los tiempos de 1500m en el puesto 25, sin embargo en la milla es el 4º. En la lista de la milla siguen figurando muy arriba Seb Coe, 11º con 3:47,33, o José Luis González, 14º con 3:47,79, mientras que en 1500m el británico es el 28º y el español el 53º.

Otro dato negativo es la regresión de los atletas europeos. Después de Steve Cram, solo otros 4 europeos han bajado de 3:30: Seb Coe en 1986, Fermín Cacho en 1997, Medhi Baala en 2003 y Mo Farah en 2013 y 2015. Hace 24 años que no gana el oro ningún europeo, el último fue Fermín Cacho en 1992. Desde entonces solo en propio Cacho, plata en Atlanta, y el portugués Rui Silva, bronce en Atenas, han cosneguido subir al podio.

Después de estas reflexiones voy a dar mi opinión sobre los que considero los tres mejores corredores de 1500m de la historia y las tres mejores carrera. Comienzo por los atletas:

  1. Hicham El Guerrouj: ningún atleta ha ejercido un dominio tan apabullante como el marroquí durante 8 temporadas, con la excepción de la final de Sydney. Sus plusmarcas de 1500m, la milla y 2000m continúan siendo inabordables. Ganó 4 oros y 2 platas (una en 5000m) en campeonatos del Mundo y 2 oros (uno en 5000m) y una plata olímpicos. En la final de 1500m de Atenas, su última oportunidad, demostró una gran capacidad de crecimiento ante la adversidad.
  2. Sebastian Coe: el corredor británico nunca pudo demostrar su gran superioridad en 800m en la gran competición. En 1500m / milla le fue mucho mejor. En la distancia imperial ganó su guerra particular de plusmarcas con Steve Ovett y en la distancia métrica consiguió 2 oros olímpicos, logro que nadie ha podido igualar. En ambos casos las condiciones en que se proclamó campeón no fueron las mejores. En Moscú estaba muy tocado anímicamente y en LA había superado una enfermedad seria que lo dejó muy limitado físicamente durante 2 años.
  3. Herb Elliott: el australiano fue un atleta adelantado a su tiempo. Solo compitió 2 temporadas antes de retirarse con 22 años. Dejó 2 plusmarcas mundiales de 1500 y una de la milla y un oro olímpico, en Roma donde realizó su segunda plusmarca de 1500m, con una primera parte muy lenta. Es probable que corriendo de otra manera su registro hubiese sido mucho mejor. Su temprana retirada nos impidió ver un magnífico enfrentamiento con Peter Snell.

En cuanto a las carreras, mis tres mejores son:

  1. Final olímpica de México 1968: Jim Ryun pronosticó que se ganaría con 3:39. Él hizo 3:37,89 y fue segundo, detrás de Kip Keino. Keino corrió en 3:34,91, su mejor marca y segunda mejor de siempre detrás de los 3:33,1 de Ryun. Cierto que contó con la ayuda de Ben Jipcho durante 400m, pero hizo el resto de la prueba él solo. Sin duda la altitud benefició al keniano, pero al nivel del mar probablemente habría corrido más rápido que la plusmarca mundial.
  2. Reunión de Niza 1985: la primera ocasión en que se bajó de 3:30, y lo hicieron dos atletas. Sensacional última recta y duelo de personalidades: Cram completamente centrado en realizar la plusmarca y Aouita nervioso, inquieto, mal colocado y culpando al empedrado. Fue la única vez que se enfrentaron estos dos colosos estando ambos en su mejor forma.
  3. Final de los Juegos de la Commonwealth Chrischurch 1974: Bayi ya era un corredor conocido. Había liderado la lista mundial de 1973 con 3:34,4. Corriendo en cabeza todo el tiempo en Christchurch rebajó la plusmarca mundial de Jim Ryun en 1 segundo y arrastró a media docena de sus perseguidores a dar un vuelco a la lista mundial de siempre.

Y hasta aquí mi serie sobre los 1500m. Espero que hayáis disfrutado leyéndola tanto como yo escribiéndola. Os dejo este enlace para que os bajéis un pdf con las 11 entradas que podáis leer entero (o por etapas).

los-mejores-1500

Bibliografía

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Butcher, Pat. The perfect distance. Ovett&Coe: the record breaking rivarly. Phoenix. Londres 2004.

Cruz, Ángel. Aouita: el rey moro conquista España. Atletismo Español. Noviembre 1987. Pág 33-36.

Lawson, Gerald. World record breakers in track & field athletics. Human Kinetics. Champaign (Illinois) 1997.

Luhtala, Seppo. Top distance runners of the century. Meyer & Meyer Sport. Oxford 2002.

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Quercetani, Roberto L. Athletics. A history of modern track and field athletics (1860-1913). Edit Vallardi. Mestrino (Italia) 2014.

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Sandrock, Michael. Running with the legends. Human Kinetics. Champaign (Illinois) 1996.

Wallechinsky, David y Loucky Jaime. The complete Book of the Olympics. Aurum. Londres 2008.

Wasko, Janusz, Socha Andrzej. Athletics National Records’s evolution 1912-2006. Zamosc Santomierz 2007.

Whatman, Mel. All-time greats of British athletes. Sport books. Cheltenham (Reino Unido) 2006.

En la red:

Athletic archive index. http://www.todor66.com/athletics/

Track and field all time performance home page. http://www.alltime-athletics.com/

Track and field statistics. http://trackfield.brinkster.net/Logon.asp

The great distance runners. http://thegreatdistancerunners.de/

 

 

 

Los mejores 1500 (X): reunión de Mónaco 2015

En marzo de 2005 Bernard Lagat (1974) anunció que el 7 de mayo de 2004 había adquirido la nacionalidad estadounidense . Aunque no se le retiró la plata de Atenas, no se le permitió tomar parte en el Mundial de 2005 que, como en 1983, se celebraría en Helsinki. En la capital de Finlandia dio la sorpresa el atleta de Bahrein, de origen marroquí, Rashid Ramzi (1980), que también se impuso en 800m. Segundo fue el marroquí Adil Kaouch (1979), más conocido por hacer de liebre de Hicham El Guerrouj (1974) en los campeonatos, y tercero el portugués Rui Silva (1976). Los españoles Arturo Casado (1983) y Juan Carlos Higuero (1978) fueron 5º y 6º respectivamente. Lagat tuvo que esperar al siguiente campeonato del mundo en 2007, que tuvo lugar en Osaka. Allí se impuso tanto en 1500m como en 5000m. Era el máximo favorito para hacerse con el oro olímpico en 2008 en Pekín. Sus triunfos en las pruebas de selección de Estados Unidos tanto en 1500m como en 5000m confirmaron esta condición. Sin embargo, no pasó a la final en 1500m y en 5000m fue 9º. Después se supo que estaba lesionado. El primero en la final de 1500m fue Rashid Ramzi, con 3:32,94, seguido del keniano de 19 años Asbel Kiprop (1989) con 3:33,11. En abril de 2009 se anunción que Ramzi había consumido CERA, un estimulante de la producción de glóbulos rojos,  por lo que perdió su oro en Pekín. Kiprop pasó a ser campeón olímpico, el neozelandés Nick Willis (1983) medalla de plata y el francés Medhi Baala (1978) medalla de bronce. Juan Carlos Higuero fue 4º y se convirtió en el tercer mejor español en un 1500 olímpico tras Fermín Cacho (1969), oro en 1992 y plata en 1996, y José Manuel Abascal (1958), bronce en 1984.

Juan Carlos Higuero Mate (Aranda de Duero, Burgos, 3 de agosto de 1978) fue capaz de mantenerse en la élite durante una década . Comenzó corriendo 5000m, distancia en la que fue 6º en el Europeo Junior de 1997. En 2000 se proclamó sorprendentemente campeón de España de 1500m, lo que significó su automática selección para los Juegos de Sídney, donde fue 8º. En 2002 ocupó la 6ª plaza en el Europeo al aire libre. En 2005 fue 6º en el Mundial de Helsinki. En el Europeo de 2006 al aire libre se hizo con sendos bronces en 1500m y 5000m. Su mejor prestación le llegó con 30 años, en la final de Pekín donde se quedó a 0,24 del bronce. Sus mejores marcas fueron 1:45,87 (2007), 3:31,57 (2006) y 13:22,68 (2008).

El sorprendente ganador, el keniano Asbel Kipruto Kiprop, había nacido en Uasin Gishu el 30 de junio de 1989. Su padre, David Kebenei (1962), había sido corredor de 1500m, con una mejor marca de 3:41,7A en 1989. El año anterior a los Juegos de Pekín, Kiprop había sido campeón mundial junior de cross y 4º en el Mundial de Osaka. En 2008, antes de los Juegos, había acreditado 3:31,64. En el Mundial de 2009, celebrado en Berlín, ocupó la 4ª plaza, justo detrás del incombustible Lagat. El ganador fue el atleta de Bahrein, nacido en Kenia, Yusuf Saad Kamei (1983), que no volvió a ninguna gran final. En 2011 Kiprop conseguía su primer oro en campeonatos del Mundo al aire libre, al imponerse en Daegu, prueba en la que el español Manolo Olmedo (1984) fue cuarto. Kiprop era el favorito para repetir oro olímpico en Londres e igualar al presidente del comité organizador Lord Sebastian Coe (1956), ganador del 1500 en Moscú y en Los Ángeles, sobre todo tras correr en 3:28,88 en Mónaco unos días antes de los Juegos. Nadie había bajado de 3:29,00 desde 2004. Sin embargo, Kiprop no llegó a Londres en buenas condiciones y ocupó la última plaza en la final. El oro fue para el argelino Taoufik Makhloufi (1988), que se impuso en una carrera táctica con 3:34,08 al estadounidense Leonel Manzano (1984) y al marroquí Abdlaati Iguider (1987).

Taoufik Makhloufi había nacido en Souk Aras el 29 de abril de 1988. Su primer éxito internacional lo obtuvo en 2011 en los Juegos Africanos, donde ganó el 800 y fue bronce en el 1500. En Londres acreditaba 1:44,88 y 3:30,80. No era el favorito pero supo adaptarse muy bien a la final relativamente lenta. Tras su oro olímpico, se mostró bastante irregular, lastrado por problemas físicos. Se perdió el Mundial de 2013, en el que Kiprop volvió a imponer su ley.

Entretanto la reunión Herculis de Mónaco, que se celebra en la segunda mitad de junio, se había convertido en la referencia de los corredores de 1500m para hacer marca, especialmente para Kiprop, que ya en 2012 había corrido en 3:28,88. En 2013 en la misma reunión registró 3:27,72, la mejor marca en 1500m desde 2004. Pero la atención mediática se desvió hacia el segundo ese día, el británico Mo Farah (1983), doble campeón de 5 y 10000m en Londres, que había superado con 3:28,81 la plusmarca británica de Steve Cram (1960), 3:29,67 en 1985, y la europea de Fermín Cacho, 3:28,91 en 1997. En 2014, de vuelta en Mónaco, Kiprop, con 3:28,45, cedió ante su compatriota Silas Kiplagat (1989), que corrió en 3:27,64. Tras más de una década con registros alejadísimos de la plusmarca mundial de El Guerrouj, 3:26,00, dos kenianos en la mitad de la tercera década de su vida se habían situado relativamente próximos al registro del marroquí. La reunión de Mónaco de 2015, que tendría lugar el 17 de julio, se planteó para tratar de superar el vetusto primado mundial. En la línea de salida estaban los mejores corredores del momento, salvo Kiplagat. Se planteó un ritmo muy rápido con dos liebres, detrás de las que se colocó inmediatamente Kiprop. El keniano enseguida se separó del grupo perseguidor, encabezado por Mo Farah. Se pasó la primera vuelta en 53,72 y la segunda en 1:50,37. Kiprop adelantó a la segunda liebre a falta de 450 metros. Necesitaba correr los últimos 400m en poco más de 54 segundos. Marcó 2:45,78 a falta de 300m. En la meta le sobraron 0,7 para ser el nuevo plusmarquista mundial. Se convirtió en el tercer mejor atleta de la historia con 3:26,69, tras El Guerrouj y Bernard Lagat. Por detrás un resucitado Makhloufi y el marroquí Iguider realizaban sus mejores marcas personales y se colocaban 7º y 8º en la lista mundial de todos los tiempos. Farah se quedó a 0,12 de su plusmarca europea. Nick Willis se hizo con la plusmarca continental. 6 atletas bajaron de 3:30,00 y 10 de 3:31,00. El futuro campeón olímpico en Río, el estadounidense Matt Centrowitz (1989) hizo plusmarca personal 3:30,40 y solo fue 10º. Nunca un 1500 había tenido un nivel medio tan alto.

1 Asbel Kiprop KEN 3:26,69
2 Taoufik Makhloufi ALG 3:28,75
3 Abdalaati Iguider MAR 3:28,79
4 Mohamed Farah GBR 3:28,93
5 Nicholas Willis NZL 3:29,66
6 Elijah Motonei Managoi KEN 3:29,67
7 Robert Kiptoo Biwott KEN 3:30,10
8 Aman Wote ETH 3:30,29
9 Collins Cheboi KEN 3:30,34
10 Matthew Centrowitz USA 3:30,40
11 Morhad Amdouni FRA 3:34,05
12 Charles Philibert-Thiboutout CAN 3:34,23
13 Leonel Manzano USA 3:36,16
14 Henrik Ingebrigtsen NOR 3:38,35
Jackson Mumbwa Kivuva KEN Ab
Andrew Kiptoo Rotich KEN Ab

 

Kiprop era el gran favorito para hacerse por tercera vez consecutiva con el oro del Campeonato Mundial de Pekín 2015, donde 7 años antes había sido campeón olímpico. De los 12 finalistas, 8 habían estado en la carrera de Mónaco. El keniano no defraudó y en una nueva carrera táctica se impuso con 3:34,41, mostrando una gran superioridad tras una gran remontada a falta de 300 metros. Makhloufi, que se escapó en el 1200 se quedó finalmente sin medalla en 4ª posición. Un año después los pronósticos volvían a dar a Kiprop como el candidato más probable al oro olímpico en Río. Acreditaba de nuevo la mejor marca del año con 3:29,33. Makhloufi se había inscrito en 800 y 1500m y en las dos vueltas había causado una magnífica impresión, tanto en la semifinal, como en la final, donde fue plata, tras el inabordable David Rudisha (1988), con plusmarca personal de 1:42,61. Por primera vez en la historia coincidían en una final olímpica los campeones de las dos ediciones anteriores, y parecía que uno de ellos igualaría a Seb Coe con 2 títulos. Pero la carrera resultó desesperadamente lenta con pases de 1:06,83, 2:16,89 y 3:12,00. El estadounidense Matt Centrowitz mantuvo la cabeza prácticamente durante toda la prueba, inicialmente liderando un pelotón de trotones, y en la última vuelta resistiendo todos y cada uno de los ataques de sus rivales. Kiprop, después de varios golpes en el pelotón, cambió a falta de 250m, pero no llegó a tomar la cabeza y se diluyó en la última recta. Centrowitz resistió la última embestida de Makhloufi y se proclamó campeón olímpico, con 3:50,00, tras una última vuelta en 50,63. No se corría tan lento desde 1932, cuando el italiano Luigi Beccali (1907-1990) en Los Ángeles marcara 3:51,2. Makhloufi fue plata y Nick Willis bronce. Kiprop ocupó una decepcionante 6ª posición, justo delante del español David Bustos (1990). Centrowitz, un habitual de las finales desde 2011, ya había sido bronce en Daegu 2011, plata en Moscú 2013 y 8º en Pekín 2015, además de 4º en los Juegos de Londres. Su mejor marca son los 3:30,40 de Mónaco el pasado año. Se entrena con Alberto Salazar (1958). Makhloufi no consiguió renovar su título, pero se marchó de los Juegos con 2 platas en las 2 pruebas de medio fondo. El último en conseguir medallas en ambas carreras había sido Seb Coe, plata en 800m y oro en 1500m en 1984. Nick Willis, con este bronce y la plata de Pekín 2008, se convirtió en el único corredor neozelandés con dos medallas en 1500m, en un país que cuenta con tres oros olímpicos: Jack Lovelock (1910-1949) en 1936, Peter Snell (1938) en 1964 y John Walker (1952) en 1976.

Hacía 8 años que no había ningún finalista español. David Bustos González (Palma de Mallorca, 25 de agosto de 1990) realizó una buena carrera y acabó haciendo valer su gran final, lo que le permitió llegar 7º. Bustos comenzó a destacar muy joven. En 2007 fue 4º en el Europeo Juvenil, campeón de Europa junior en 2009 y bronce en el Europeo sub23 de 2011. En categoría absoluta fue bronce en el Europeo de 2012, 6º en 2014 y plata en 2016. Su mejor marca en 1500m es 3:34,77 (2012).

La plusmarca mundial de El Guerrouj ha cumplido este año la mayoría de edad. Se confíaba en Kiprop para superarla, pero de momento, aunque se ha quedado cerca, no lo ha conseguido. En estos momentos hay algunos atletas capaces de bajar de 3:29,00. Tal vez uno de ellos impida que la plusmarca actual llegue a las dos décadas.