Stuttgart 1986, última oportunidad perdida de derrotar a la Armada Británica en 1500 m

La final de 1500 m de los Juegos Olímpicos de 1984 significó la resurrección atlética del británico Sebastian Coe (1956), tras dos años muy duros con una enfermedad de complicado diagnóstico. Al mismo tiempo marcó el declive del que fuera su gran rival, su compatriota Steve Ovett (1955). El de Brighton, que había despuntado muy joven, ya no volvió a ser el mismo tras sus problemas físicos en 1982. El campeón del mundo, el tercer británico, Steve Cram (1960), en un año complejo, no pudo con Coe. El tercer puesto fue para el español José Manuel Abascal (1958). Abascal llevaba codeándose con la élite mundial de la prueba desde 1982, cuando se hizo con la medalla de bronce en el Europeo al aire libre, pese a verse involucrado en la caída del británico Graham Williamson (1960) a falta de una vuelta. Mantenía un cerrado duelo por la supremacía en España con José Luis González (1957), que no se había superado la primera ronda en la prueba olímpica. Ambos seguían un peldaño por debajo de los mejores, pero cada vez se acercaban más.

En 1985, la lista mundial de siempre de la prueba dio un tremendo vuelco. La plusmarca mundial de Steve Ovett de 3:30.77 pasó a la cuarta posición, superado por los 3:29.46 del marroquí Said Aouita, los 3:29.67 de Cram y los 3:29.77 del estadounidense Sydney Maree (1956). En la histórica carrera de Niza, donde Cram, batiendo a Aouita, se había convertido en el primer atleta en correr la distancia por debajo de 3:30.00, José Luis González realizó 3:30.92, en aquel momento la cuarta mejor marca de siempre. Poco después, Abascal, en un intento de superar la nueva plusmarca española de González, marcó 3:31.69. Los españoles acabaron cuarto y quinto del año y se colocaban quinto y séptimo de todos los tiempos. Habían dado un gran salto desde sus anteriores marcas de 3:33.12, Abascal, y 3:33.44, González. El campeón olímpico, Sebastian Coe, se quedó ese año, con 3:32.13, no muy lejos de su plusmarca personal de 3:31.95, pero solo pudo ser el octavo atleta del año. Sufrió, además, dos derrotas muy claras, en la milla de Oslo, donde vio cómo Cram superaba su plusmarca mundial, y en la reunión de Zúrich, donde resultó batido por el suizo Pierre Deleze (1958), con 3:31.76, frente a los mencionados 3:32.13 del británico.

En 1985 no hubo ninguna competición al aire libre de ámbito mundial o europeo. El Campeonato del Mundo, que entonces había celebrado una sola edición, no fue bianual hasta 1993. En 1986 tendría lugar el Campeonato de Europa al aire libre, que se celebraría en la ciudad alemana de Stuttgart. La prueba de 1500 m se presentaba muy interesante, con el previsible enfrentamiento entre los británicos y los españoles. Cronométricamente Cram seguía siendo superior a los españoles, pero tanto González como Abascal tenían plusmarcas personales mejores de la de Coe. Las series semifinales tendrían lugar el 29 de agosto y la final el 31. Abascal llegaba con la mejor marca mundial del año, 3:31.13, realizada en un intento en solitario de superar la plusmarca española de González el 16 de agosto. Tres días antes, en Zúrich, en una extraña carrera, donde los favoritos se dedicaron a vigilarse entre sí y no siguieron a las liebres, había sido tercero con 3:35.72 en Zúrich, tras el estadounidense Steve Scott (1956), 3:35.14 y Coe, 3:35.22. González, muy crispado, acabó en el suelo a solo a unos metros de la meta, cuando era cuarto.

Abascal no había competido mucho más. Había renunciado al campeonato de España por problemas físicos. Frustrado su duelo con González, este se impuso en el Nacional, con ciertos apuros, al madrileño José Luis Carreira (1962). González, por su parte, llegaba a Stuttgart con 3:32.90, segunda mejor marca europea del año, y tercera mundial. En julio, en Oslo, había resultado derrotado claramente por Steve Cram en la milla. El español fue cuarto con 3:50.82, mientras el británico se hacía con la victoria en 3:48.31. El tercer español en liza era Carreira, seleccionado tras derrotar en el Campeonato de España y en la reunión de La Coruña al finalista olímpico Andrés Vera (1960). En esta prueba, Carreira se impuso con 3:35.56, por 3:35.86 de Vera, plusmarcas personales para ambos.

En cuanto a los británicos, su planteamiento era algo diferente, pues tanto Coe como Cram doblarían en los 800 y los 1500 m. Ambos llegaban al Europeo en buena forma. Cram había corrido los 800 m en 1:43.22 y sus 3:48.31 de la milla equivalían a 3:31.56 en los 1500 m. Además se había hecho con el doblete de mediofondo en los Juegos de la Commonwealth, que habían tenido lugar a principios de agosto en Edimburgo. Coe, por su parte, había acreditado 1:44.10 y 3:34.32 a principio de temporada, y parecía recuperado del síndrome gripal que le había impedido participar en el 800 de los Juegos de la Commonwealth. El tercer británico era John Gladwin (1963), segundo en Edimburgo, acreditado en 3:35.93 ese mismo año. Steve Ovett, que había registrado 3:33.78 a principios de agosto, había preferido los 5000 m, donde esperaba repetir su victoria de Edimburgo.

El 29 de agosto tuvieron lugar las tres series semifinales, de las que se clasificaban los tres primeros de cada una de ellas y los tres mejores tiempos globales. Coe venía de ser campeón en los 800 m, con Cram medalla de bronce. En la primera serie se enfrentaban Coe y Abascal. No se esperaban sorpresas. Tras un comienzo muy lento, el español tomó la cabeza poco después de los 1000 m, que se habían pasado en 2:32.0, y marcó un ritmo de 2:59.21 en los 1200. En la contrarrecta, sin embargo, se vio sobrepasado por el irlandés Marcus O’Sullivan (1961) y por el neerlandés Han Kulker (1959). Entró encerrado en la meta, donde intentó infructuosamente pasar a Kulker por dentro, mientras O’Sullivan ganaba la serie, 3:39.02, y Coe, viniendo de atrás, era segundo. Abascal, cuarto, se quedó a 0.18 de O’Sullivan y a 0.12 de Kulker. En una actuación absolutamente desafortunada, le quedaba esperar a la lotería de los tiempos. En la segunda serie se impuso Cram, con 3:40.66 y Carreira fue tercero, con 3:41.33. En la tercera serie, los atletas decidieron sacar partido de la clasificación por tiempos. Los pases de 56.64, 1:56.95 y 2:55.60 arruinaban las esperanzas de Abascal. Gladwin fue el primero con 3:36.85, seguido de González a 0.07. Sexto fue el suizo Peter Wirz (1960), sexto en la final olímpica de 1984, con 3:37.75. Abascal, líder mundial del año, estaba fuera.

La eliminación de Abascal fue un duro golpe para las aspiraciones españolas. Desde 1982 había estado en las finales de los grandes campeonatos, Europeo, Mundial y Juegos Olímpicos. Quedaba la baza de González, quien no parecía tan fino como en 1985. La final tuvo lugar el día 31. Cram se colocó en cabeza, sin ninguna intención de avivar el ritmo, dando paso a los 400 m en 1:03.85. Gladwin tomó el relevo y cruzó los 800 m en 2:07.59, con todos los atletas muy juntos. La tercera vuelta fue mucho más rápida. El danés Niels Hjorth (1959) encabezaba el grupo, más estirado, con 1200 m de carrera en 3:03.21. En ese momento se produjo el cambio de ritmo de Cram. González se fue tras él, con la intención de ganar, pero no aguantó la velocidad del británico y se vio superado por Coe a falta de 150 m. Este intentó colocarse en cabeza, pero Cram fue capaz de mantenerse en primera posición, haciéndose con el oro en 3:41.09, 37.88 los últimos 300 m. Coe entró segundo con 3:41.67. González perdió fuelle en la recta y acabó quedándose fuera del podio al resultar sobrepasado por Kulker. A duras penas pudo mantener la cuarta posición.

González declaró nada más terminar Me voy a ir de este negocio, sin haber ganado una medalla. La final confirmó que el español no estaba en la forma del año anterior y que le faltaba una punta de velocidad. Kulker, al que había batido claramente en el Europeo en sala unos meses antes, lo había dejado fuera del podio. Tras el Europeo, los británicos se mostraron muy superiores a los españoles. El 5 de septiembre, en Bruselas, Cram corría en 3:30.15, mejor marca mundial del año, con Abascal un lejano segundo en 3:33.98 y González tercero, 3:34.32. El liderato de la temporada de Cram duró dos días. El 7 de septiembre, en Rieti, Coe se quedaba a 0.31 de la plusmarca mundial de 1500 m, al correr en 3:29.77, su mejor marca de siempre. El mismo día, Abascal corría los 2000 m en Santander en 4:52.40, quinta mejor marca de siempre en aquel momento. Los españoles cerraron la temporada en pista en la final del Gran Prix de la IAAF, el 10 de septiembre en Roma, donde Abascal fue segundo en la milla con plusmarca personal, 3:50.54, y González cuarto con 3:51.20. El vencedor de la prueba fue Scott con 3:50.28. A Abascal y González, aún les quedaba un enfrentamiento, el 13 en la milla de la Quinta Avenida, donde se impuso González, con Abascal tercero.

Para los dos británicos, las medallas de Stuttgart fueron las últimas de sus excelentes carreras deportivas. A partir de 1987 el rendimiento de Cram bajó de forma alarmante. Fue octavo en el Mundial de 1987, cuarto en los Juegos de 1988 y quinto en el Europeo de 1990. Coe se perdió la temporada de 1987 por lesión y los Juegos Olímpicos de 1988, para los que hizo la mínima, pero fuera de plazo. Fue segundo en el 1500 de la Copa del Mundo de 1989 y se retiró en los Juegos de la Commonwealth de 1990. Para Abascal Stuttgart fue su último gran campeonato al aire libre. Tras un gran comienzo en 1987, con unos excelentes 13:12.49, 0.15 más que González, en un gran doblete español en Oslo, sufrió una grave lesión que acabó forzando su retirada del atletismo dos años después. Su presencia en el 5000 del Mundial de 1987, lesionado, fue testimonial. González, que nunca había ganado una medalla al aire libre, fue subcampeón mundial al año siguiente. Siguió compitiendo hasta los Juegos de Barcelona, con un 6º puesto en el Europeo al aire libre de 1990 como mejor resultado.

Visto a posteriori, la impresión previa de que los españoles tenían posibilidades a la Armada británica se reveló demasiado optimista. Esa temporada de 1986 fue el canto del cisne de los dos sobresalientes corredores ingleses, pero aún siguieron mostrándose como los mejores del mundo, por última vez.

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3 comentarios en “Stuttgart 1986, última oportunidad perdida de derrotar a la Armada Británica en 1500 m

  1. Luis

    La verdad,en los 80s pelearse,ganandoles a veces a los británicos en mediofondo ,era muy grande ,eran leyendas,y los españoles,les plantaron cara
    Esa época la segui con auténtica pasión
    Gracias de nuevo

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  2. Pingback: Steve Cram, el tercer hombre (y III) – Historias del atletismo

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